La ‘resurrección’ del satélite PAZ tras 5 años ‘aparcado’


ROSA M. TRISTÁN

Ya va camino de seis años que me encargaron la realización de un exhaustivo informe sobre un satélite español, el satélite PAZ, que iba a ser la gran apuesta aeroespacial del país. Un proyecto de más 160 millones de euros. Aquel mes de septiembre de 2012 me apremiaban porque el lanzamiento iba a ser “prácticamente ya”. Pero no fue. Es ahora, acabando 2017 , cuando se ha anunciado  que finalmente hay fecha para su lanzamiento: el 30 de enero de 2018. En todo este tiempo, por mis manos han pasado (debido a la obsolescencia programada) tres móviles y dos tablets, cada cual más moderno, pero el satélite PAZ sigue siendo prácticamente idéntico al diseñado en 2008. Me reconforta saber que el informe que hice no tendrá demasiados cambios si es que lo utilizan.

La autora con PAZ, en noviembre de 2017.

Para quienes les resulte nuevo el satélite PAZ, baste recordar que es un satélite de observación tanto para actividades comerciales como militares, y que está previsto que tome 100 fotografías al día a 514 kilómetros de altura en un recorrido de unos 300.000 kilómetros por jornada. Esas imágenes las enviará a diferentes estaciones de recepción  (alguna en Svalbard, Noruega), y de ahí, a sus clientes. PAZ vigilará desde arriba eventos como catástrofes naturales (terremotos, erupciones de volcanes, movimientos de tierra), pero también puede ser útil para asuntos medioambientales, la cartografía y la planificación de infraestructuras. Se dijo en su día que, además, controlaría a los barcos de pesca piratas y también a los piratas que secuestraban pesqueros españoles. Entonces eran tiempos del Alakrana, allá por 2009. Muchos más detalles técnicos e históricos los encontraréis AQUI,   el link al informe completo, porque todo lo anterior reconozco que lo he contado tantas veces que me suena a viejo, aún estando sin estrenar…

Y es que PAZ ha andado un tanto olvidado, a la espera de tiempos mejores; menos para el personal de Astrium, que lo tienen ocupando espacio en una sala limpia desde hace más de un lustro, un ‘okupa’ de tales dimensiones que cualquiera estaría deseando de perderlo de vista… Por fin, parece que el 30 de enero del año que viene se librarán de él, aunque para ello se haya tenido que recurrir a la empresa SpaceX, de EEUU, que cobra entre 50 y 90 millones de dólares por lanzamiento. En la última presentación de este satélite (he perdido la cuenta de cuántas llevo), me resultó sorprendente que no se diera el dato exacto de ese precio alegando que es un contrato confidencial. A fin de cuentas, ese dinero es público. Y lo digo porque las cifras las he encontrado en noticias sobre otros lanzamientos,   pero igual nos han hecho una rebaja.

La verdad es que es que lo sucedido con PAZ -al que una de la veces visité con Carme Chacón como ministra de Defensa- es de cuando menos sorprendente. Sobre todo porque su vida útil se estima que es de poco más de 5 años, menos de lo que lleva varado. Ya en 2007, en pleno boom del ‘nos sobra el dinero’, se anunció a bombo y platillo que este proyecto formaría parte del Programa Nacional de Observación de la Tierra (PNOT). Algunos ya entonces preguntaban que ¿para qué hacía falta?, como en esta entrevista en El País,  y que  si no sería mejor alquilar estos servicios a otros, pero el PNOT siguió adelante…

Luego empezaron los retrasos. Las últimas veces que pregunté por PAZ me comentaban que la culpa era de la crisis, que con tanto recorte no había dinero para lanzamientos espaciales. Ahora bien, resulta que ese lanzamiento ya había sido contratado a la compañía rusa International Space Company Kosmotras y se le habían adelantado ya 15 millones de euros de los 18 millones totales. Pero se pospuso, sin razones que lo expliquen más allá de los recortes, en 2013, en 2014…. Y así llegamos a 2015, cuando Vladimir Putin suspendió los lanzamientos con el cohete DNPER (precisamente el modelo elegido para poner en órbita a PAZ) porque resulta que era de origen ucraniano y Rusia estaba conflicto con ese país. España reclamó entonces su dinero a la agencia rusa y comenzó el lío: Kosmotras se negó a devolverlo aduciendo que tampoco era culpa suya este retraso, que ya podían haberlo lanzado antes y que esperaran a ver si Putin cambiaba de opinión. El asunto acabó este año con el caso en un tribunal de arbitraje de París, con el PAZ  estacionado en Astrium y con los posibles clientes del satélite, posiblemente, buscando otras alternativas.

Finalmente, la empresa pública Hisdesat, la propietaria, la pasada primavera contrató el lanzamiento con la compañía californiana SPACE X, del fundador de la empresa de coches eléctricos Tesla, Elon Musk, que utiliza cohetes FALCON 9, algunos incluso ‘reutilizados’. Así que, si no hay más imprevistos, antes de finales de este año PAZ será enviado a la base de la fuerza aérea norteamericana de Vandenberg, en California, y esperará que se ‘abra la ventana’ para su lanzamiento.

Algunos se preguntarán si con tanto tiempo de espera, el satélite más importante con el que contará España en el espacio, ha tenido que ser actualizado. Pues no: lo único que se ha cambiado es su sistema de anclaje al cohete, dado que no es lo mismo un ruso DNPER que un yanqui FALCON. Por lo demás, es idéntico.

Una vez en órbita, PAZ deberá encontrar clientes dispuestos a alquilar sus servicios, además del Ministerio de Defensa, para que esa inversión que ronda los 200 millones euros (unos 100.000 euros al día de actividad) y con fecha de caducidad prevista en 5,5 años . Hay que tener en cuenta que todo el sistema científico público dispone de un presupuesto anual de unos 6.500 millones.  Un dinero del que ni siquiera le llega todo y que no parece mucho en esta comparativa…

Pero claro… alguna salida hay que dar.

Por cierto, del satélite Ingenio, el otro del PNOT, se sabe que 10 años después, sigue en construcción y de momento su fecha prevista de lanzamiento oscila entre 2019 y 2020.

 

 

 

 

 

 

 

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El gran ‘dossier’ del satélite español PAZ


El satélite PAZ, uno de los dos artefactos que forman parte del Programa de Observación de la Tierra con los que contará España, si la crisis lo permite, acaba de ser totalmente terminado en las instalaciones de ASTRIUM CASA ESPACIO, donde será presentado el próximo martes por las autoridades.

INFORmePAZfoto

 

Iniciará entonces un viaje a Munich, en Alemania, para realizar los ensayos que sean necesarios antes de su viaje a Baikonur (Ucrania) para su lanzamiento en marzo de 2014, o al menos esa es la fecha prevista.

Hace ahora un año, me encargaron un dossier sobre este satélite para el portal Infoespacial.com, un documento que me llevó muchos meses elaborar y que me introdujo en el mundo de estas potentes máquinas que mucho tienen que ver con el desarrollo de la tecnología más puntera. Fue publicado hace unos meses en este portal y con motivo de la presentación que está prevista para el marte de esta semana, lo recupero para mi Laboratorio para Sapiens en este link:

INFORME SATELITE PAZ

En total, es un documento con 75 páginas ilustradas en las que se hace un repaso de todo el programa espacial español desde sus inicios hasta hoy, e incluye entrevistas a los directivos de las dos empresas más importantes del país en el sector: EADS CASA ESPACIO y HISDESAT.

A comienzos de abril, otras páginas web se hicieron eco de su publicación.

 

 

 

 

 

 

España también pierde órbita en el espacio


Ni siquiera se ha molestado en ir a Nápoles. El ministro de Indutria, José Manuel Soria, no ha querido estar presente en reunión interministerial de los países miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA), en donde se deciden los programas para los próximos años y la financiación que aportara cada Gobierno. Total, el presupuesto para 2013 da un tijeretazo brutal a la participación española y con ello a las pocas expectativas que tenía la industria espacial española de que  reconsiderara esta decisión.

España desde el espacio

El Gobierno deja así claro que ni siquiera la investigación y el desarrollo que tiene aplicación inmediata y genera riqueza tiene interés para el futuro este país. Porque no  invertir en programas espaciales de la ESA no significa únicamente  no  participar en futuras misiones, sino dejar en la estacada a empresas que durante la última década han generado un gran retorno industrial, con profesionales de alta cualificación, logrando un lugar muy respetable a nivel internacional. Así me lo comentaban los directivos de algunas de las principales empresas del sector, en la presentación del satélite Gaia, hace un mes escaso.

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