Pescadores y ecologistas, unidos contra los océanos muertos


ROSA M. TRISTÁN (Publicado en ‘El Huffington Post’)

A bordo del Arctic Sunrise de Greenpeace

En una manifestación en el mar las pancartas son bien grandes y los gritos son sustituidos por las sirenas de los barcos. En una protesta marinera, el manifiesto se lee a través de la radio que une a los participantes en un todos a una. Así ha sido la que se vivió el lunes en el límite de la ría de Muros con el Océano Atlántico, un encuentro entre los pescadores gallegos y la organización ecologista Greenpeace muy diferente del que tuvo lugar hace unos años, cuando los del mar tiraban huevos a los del arco iris.

Hoy, los pequeños barcos pesqueros de las rías ya no ven a los ecologistas como un peligro para su forma de vida. Sus mensajes conservacionistas son ahora compartidos porque cada día vuelven a casa con las redes más vacías, y los bolsillos de sus pantalones con agujeros más grandes, que son las deudas. “Mire, un pulpo es lo que llevamos hoy, y poco más”, me contaba uno de los patrones desde su barco, de no más de cinco metros de eslora. A través de su cerrado acento gallego se dejaba entrever la desolación de otro día perdido.

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Mis neuronas ‘espejo’, con los pescadores artesanales


ROSA M. TRISTÁN (a bordo del Arctic Sunrise)

Cuanto más tiempo pasas en el mar, más consciente eres de la dura vida de los marineros. Dos días de temporal, con olas de cuatro metros, han sido duros, muy duros. ¿Cómo no admirar a quienes aguantan, un día tras otro, situaciones mucho peores, con olas que duplican esa altura, para volver a tierra con sus redes medio vacías?

Llevo seis días a bordo y mi empatía con ellos va ‘in crescendo’. Las primeras jornadas fueron de tranquila navegación, de maravillosos atardeceres, de barbacoa en cubierta, con un buen vino. Dos días para ir conociendo a los que viajan a bordo del ‘Arctic Sunrise’, el emblemático barco de Greenpeace que está dando la vuelta a la Península Ibérica.

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