Crónica de un congreso de humanos, todos fósiles


 

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La mayor cita mundial de arqueólogos, reunida en Burgos, ha dado un repaso al origen de la cognición de nuestra especie

El gran interés científico contrasta con el escaso interés mediático en los trabajos presentados en el XVII UISPP

Se anunció el futuro ADN nuclear de la Sima de los Huesos y se presentaron hallazgos que acercan a neandertales y ‘sapiens’

ROSA M. TRISTÁN

En total, trabajos de más de 3.000 científicos de 60 países, 115 sesiones (52 de paleolítico, 39 de protohistoria y 34 de contenido general), más de 1.600 comunicaciones, 1.500 participantes… Los números son mareantes, como mareados andaban muchos de los participantes en el 17 Congreso de la Unión Internacional de Prehistoria y Protohistoria (UISPP), con tantas sesiones y tan interesantes que no sabían a cuál acudir. Siete días en los que, en el entorno de Atapuerca, que es Burgos y su universidad, se han reunido a casi todos los arqueólogos, biólogos, paleontólogos, zoólogos o historiadores ( y me dejo muchos, seguro) que más saben de la Humanidad, desde sus orígenes, hace más de dos millones de años hasta el comienzo de nuestra era.

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La ‘encrucijada’ artística de los neandertales


DESCUBREN UN GRABADO REALIZADO HACE 42.000 AÑOS POR LA ESPECIE HUMANA EXTINTA

EL HALLAZGO DILUYE LAS FRONTERAS DE LA COGNICIÓN SIMBÓLICA ENTRE SAPIENS Y NEANDERTALES

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ROSA M. TRISTÁN

Son cruces, rayas cruzadas grabadas sobre una roca dentro de la cueva de Gorham, en Gibraltar.  Una obra gráfica sin ninguna utilidad evidente que, según los responsables de este yacimiento, fue realizada por una especie distinta a la nuestra: los neandertales. Sería la primera expresión abstracta que se ha encontrado de estos humanos, después de que no quedara nada claro que los sencillos dibujos hallados en la cueva de El Castillo (en 2012), de hace 40.000 años, fueran obra suya o que usaran conchas para adornarse, como se publicó en 2010.

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Neandertales, esos parientes esquivos desde hace 45.000 años


ROSA M. TRISTÁN

Si hay una especie humana que ‘ha evolucionado’ después de su desaparición es la de los neandertales. No se trata de una evolución por selección natural, sino de que su imagen, su comportamiento y su historia han dado un vuelco en tan sólo unos años al hilo de nuevos hallazgos y del ‘re-estudio’ de los ya conocidos. Esta semana, el análisis de 40 yacimientos con restos relacionados con estos humanos han vuelto a poner en la palestra el espinoso asunto de su encuentro con nuestros antepasados, inmigrantes recién llegados de África, y su desaparición.

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Los neandertales cazaban palomas de forma ‘sostenible’


La Cueva de Gorham, en Gibraltar. |FNP Clive

La Cueva de Gorham, en Gibraltar. |FNP Clive

ROSA M. TRISTÁN

Hace decenas de miles de años que unos seres humanos primitivos, pero nada tontos, comenzaron a cazar palomas. No se sabe cómo lo hacían, si a pedradas, con rudimentarias trampas o aprovechando las nidadas, pero si se sabe que lo suyo fue una caza ‘sostenible’. Eran neandertales, los últimos de Europa y de la Tierra, y habitaban en la Cueva de Gorham, en Gibraltar. Los restos de aquellos banquetes, en los que se servían las esquivas aves, han sido localizados por el equipo internacional que, desde hace ya muchos años, dirige  Clive Filayson en el Peñón. El mismo que hace seis años nos descubrió que aquellos parientes, que a medida que pasa el tiempo hacemos ‘más listos’, también cazaban mamíferos marinos y que se adornaban con plumas de cuervos, buitres y milanos.

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Eurasia: un pasado de mestizaje humano


Hueso del pie de una denisovana, o Mujer X. 'Nature'

Hueso del pie de una denisovana, o Mujer X. ‘Nature’

La endogamia (palabra griega que viene de ‘endon’, dentro y ‘gamos’, casamiento) es un fenómeno dañino, enfermizo, tanto a nivel biológico como si se trata de un comportamiento social. Resulta tan destructivo que son muchos los investigadores que apuntan que fue la principal causa de la desaparición de los neandertales, esa especie humana que habitaba Europa cuando los ‘sapiens‘ llegaron de África y que ni eran tan tontos como los pintamos en el pasado ni eran tan débiles físicamente como nosotros. Pero eran pocos y en su pasado acumulaban un ‘mestizaje’ que complica mucho el escenario de Eurasia hace decenas de miles de años.

Ahora, un dedo de un pie de una mujer neandertal,  nos ofrece nuevas pruebas de ambos fenómenos, por un lado, al revelar los parentescos que había entre sus progenitores tras un exhaustivo análisis de su ADN, por otro al hablarnos de relaciones con otros humanos arcaicos que no sabemos identificar. Si hace escasos días, científicos del Instituto Max Planck y de Atapuerca lograban revelar el ADN mitocondrial de un ‘Homo heilderbergensis’ (con medio millón de años) pariente de los Denisovanos, ahora, ese anular o ese meñique nos cuenta que los antepasados de aquella hembra de hace 50.000 años  tuvieron ‘relaciones’ con vecinos de otras especies más primitivos, quizás los Homo erectus que vivían en Asia.

Denisova Cave, excavation in the East Gallery

Echando la vista atrás, fue en 2006, cuando el investigador alemán Svante Pääbo, del Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva en Leipzig, inició un proyecto para secuenciar el genoma Neandertal, que culminó cuatro años más tarde. En aquel trabajo, en el que participó el grupo de la cueva asturiana de El Sidrón, se reveló que los neandertales se cruzaron con los Homo sapiens cuando estos últimos salieron de África, dejándonos su huella genética. Curiosamente, ese mismo 2010 también se descubrió en una cueva de Siberia, en Denisova (en la foto), un pequeño fósil con ADN nuclear de una especie humana que no se conocía: los denisovanos, parientes de los neandertales (con quienes comparten un ancestro común) y que acabarían dejando una herencia genética en las poblaciones de Oceanía.

Pero de entonces a ahora, el equipo del Max Planck ha mejorado la técnica y ahora, como publican en Nature, ha logrado una secuencia de genoma neandertal de tan alta calidad como si fuera la de un ser humano actual. Y lo han hecho con el pequeño hueso de un dedo de pie que encontraron en la cueva Denisova los arqueólogos rusos Anatoli Derevianko y Michael Shunkov.

¿Y qúe nos dice? Una vez hechas las comparativas pertinentes con otros genomas, el trabajo nos descubre que, además de que eran más endogámicos que la universidad española, no todos los ‘sapiens’  no africanos tenemos el mismo porcentaje de ADN neandertal, sino que varía del 1,5% al 2,1% . También que asiáticos y americanos nativos tienen un 0,2% de los desconocidos denisovanos. Y, sobre todo, que los neandertales de esta cueva tienen entre un 2,7% y un 5,8% del genoma de un homínido arcaico que no se conoce, al menos genéticamente, porque puede que si tengamos sus fósiles. Uno de lo autores del estudio, Kay Prüfer, afirma que “esta  antigua población de homínidos vivió antes de la separación de neandertales, denisovanos y  seres humanos modernos y que pudiera tratarse de un Homo erectus“, que andaba por Asia.

El experto en ADN antiguo Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF) explica al Laboratorio para Sapiens, que esta conclusión es, sin duda, la más importante: “Me sorprende esa hibridación con un homínido anterior, que no se detectó con el genoma nuclear porque nos dice, como ya hizo el estudio sobre la Sima, que el escenario era muy complejo, que muchas epescies se mezclaban. Da igual cómo les llamemos, heildebergensis, erectus, antecessor…. “.

Eso si, Lalueza-Fox explica que siempre existió cierta barrera reproductiva: “En genética de poblaciones se conoce como señal de infertilidad la falta de señales en el cromosoma X de que hubo hibridación entre especies, como en estos casos; es decir, que hay evidencias de que hubo cruzamientos, pero que los descendientes eran menos viables”.

Respecto al tipo de parentesco de los padres  que tiene grabado el dedo, los investigadores no son capaces de precisar si eran  medio hermanos con una madre en común, o  doble primos, o un tío y una sobrina, o  una tía y un sobrino, o incluso un abuelo y una nieta, o viceversa, pero si está claro que eran de la misma sangre.

Por supuesto, también han aprovechado para buscar aquellos aspectos genéticos que marcan la diferencia entre nosotros, los sapiens, y los corpulentos parientes del Pleistoceno, y se han encontrado con que  la lista de secuencias simples de ADN que nos distinguen es bastante pequeña. “Esta lista de cambios de ADN que distinguen  los seres humanos hoy de nuestros más cercanos parientes extintos es relativamente pequeño”, dice Svante Pääbo, director del Instituto Max Planck de antropología evolutiva. “Es un catálogo de las características genéticas que nos diferencia a los humanos modernos del resto de organismos vivos, creo que  esconde algunas de las claves que ha hecho posible la enorme expansión de las poblaciones, la cultura y la tecnología humanas  en los últimos años 100.000”.

La cueva de Denisova, en Siberia, es la misma donde apareció el ADN de la misteriosa especie de los ‘denisovanos’, aún por describir y en la misma campaña. Por cierto, también era una mujer, la Mujer X, una hembra de piel y cabello oscuro.

Un día en ‘La Monumental’ de los neandertales


Rosa M. Tristán (Pinilla del Valle)

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Casi todos los años me gusta dar una vuelta por el yacimiento neandertal de Pinilla del Valle. El año pasado estuve allí con Juan Luis Arsuaga, que me habló de cuando era niño y soñaba con ser un hombre prehistórico. Este mes de septiembre mi maestro de ceremonias fue otro codirector del yacimiento, el arqueólogo Enrique Baquedano, director también del Museo Arqueológico Regional de Madrid. Y Enrique me reservaba una gran sorpresa.

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La tumba del ADN neandertal: un viaje por la cueva El Sidrón


EL VALOR DEL PATRIMONIO PREHISTÓRICO

ROSA M. TRISTÁN

Hace unos meses, cuando estaban en plena campaña de excavación, tuve el privilegio de compartir dos días de trabajo con el equipo de investigadores de la cueva de El Sidrón, la tumba del ADN de neandertal, un lugar único en el que se ha encontrado material genético de toda una familia de aquellos humanos extintos hace casi 30.000 años, pero que habitaron este planeta más tiempo del que llevamos nosotros. El equipo lo dirigen Antonio Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, y Marco de la Rasilla, de la Universidad de Oviedo. Una tercera pata investigadora la aporta Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF).

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Los neandertales ibéricos ‘envejecen’ 20.000 años


El paleontólogo Ignacio Martínez, uno de los investigadores de Atapuerca, que lleva casi 30 años bajando a la Sima de los Huesos, defiende, en una entrevista que acabamos de mantener, que “no podemos hacer de la ciencia una religión, porque todavía hay demasiadas hipótesis que no son certezas“. Y la noticia que salta el mismo día es una buena prueba de ello. Pese a que el debate nunca se cerró, numerosos estudios y hallazgos parecían apoyar la tesis de que nuestra especie, ‘Homo sapiens’, se encontró con los neandertales cuando llegaron a  la Península Ibérica, que compartieron espacios, quizás observándose en la distancia, quizás incluso mezclándose y teniendo descendencia…

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Entrevista a Arsuaga: “De niño soñaba con ser un hombre prehistórico”


“NUNCA HUBIERA DISMINUIDO LOS PRESUPUESTOS DE LA CIENCIA”

“EL MUNDO DE LA CIENCIA ES DE LOS MÁS JUSTOS QUE EXISTEN EN EL PLANETA”

Arsuaga en La Descubierta, en Pinilla del Valle  | Rosa M. Tristán

Arsuaga en La Descubierta, en Pinilla del Valle | Rosa M. Tristán

PINILLA DEL VALLE (Madrid)

Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954) lleva toda la vida escarbando en la tierra, buscando restos de nuestro pasado. Biólogo de formación, llegó hace 30 años a la Sierra de Atapuerca (Burgos), un conjunto de yacimientos que se han convertido en el proyecto científico de su vida. Codirector de las investigaciones, enseguida eligió la Sima de los Huesos para explorar los tesoros en piedra que contenía. Y no se equivocó: es el enterramiento con más de medio millón de años más grande del mundo: cerca de 30 individuos de los que aún falta descubrir muchas cosas.

Fruto de este trabajo, Arsuaga y el resto del equipo recibieron el Premio Príncipe de Asturias de Investigación 1997, convirtiéndose en un referente de la divulgación científica cuando hablar de asuntos como la Paleontología en España parecía cosa de ‘frikis’, como él mismo ha comentado en más de una ocasión. Hoy, Atapuerca es Patrimonio de la Humanidad. El  investigador está convencido de que se jubilará sin desvelar todos sus misterios.

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