Becas National Geographic, ayuda a la ciencia sin burocracia


ROSA M. TRISTÁN

Hace unos días visitaba España David Schacht, vicepresidente de la National Geographic Society y quien desarrolla las estrategias de futuro de una institución que tiene ya 129 años de historia y que está relacionada con todo aquello que tiene que ver con la exploración y la ciencia en el amplio sentido de la palabra. En ese tiempo, nos contó Schacht a un grupo de periodistas, National Geographic ha otorgado 12.500 becas para diferentes investigaciones. “La premisa para conseguirlas es que nos presentes ideas transformadoras y audaces, que sirvan para un mejor entendimiento del mundo y que supongan avances hacia los desafíos que tenemos para conseguir un planeta más sostenible”, explicaba.

Todo aquello que tenga que ver con el cambio del planeta, el viaje humano y la vida salvaje es susceptible de conseguir unos fondos que están disponibles a lo largo de todo el año (cuatro veces al año un tribunal revisa los proyectos recibidos y se seleccionan) y, de hecho, en España 122 proyectos los han conseguido a lo largo de la historia, 13 de ellos en los últimos cinco años (por valor de 1,7 millone de euros).

Schacht también nos contó que hay ayudas de tres tipos (para estudiantes, las llamadas ‘standard’ de unos 30.000 dólares al año, y las de ‘repuesta rápida’ , de unos 15.000 dólares, destinadas a catástrofes naturales. Eso si, si National Geographic puede pedir que los exploradore y científicos se conviertan a cambio en reporteros y fotógrafos para que sus trabajos lleguen al público a través de su revista, que tiene 750 millones de seguidores en 130 países. De hecho, me encuentro entre ellos, y es la única publicación, junto con Quercus, que he guardado durante años acumulando polvo en las estanterías.

Pero lo que más me llamó la atención son las diferencias entre la forma de conseguir una ayuda para la investigación en Estados Unidos y en España. Para explicarlo, reunieron a cuatro españoles que han conseguido una de estas ‘golosas’ becas.

Una de ellas es la geóloga Soledad Domingo, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), a la que conocí hace algún tiempo, cuando visité el yacimiento de Cerro Batallones, en Torrejón de Velasco (Madrid), un lugar que fue África en Madrid, como podéis leer en ese reportaje. “Conseguí la beca en 2016 para estudiar cómo se había formado este yacimiento. Lo mejor de todo fue que pude ir adaptando aquello para lo que había pedido el dinero a medida que surgían nuevos hallazgos y necesidades. Eso es algo que en España es imposible. Ellos, sin embargo, adaptaban la burocracia a la ciencia, y no al contrario”, comentaba Domingo.

Yacimiento Cerro Batallones. @RosaTristán

Curiosamente, otra de las becadas fue su hermana Laura Domingo, también geóloga del CSIC, en su caso para el estudo de un yacimiento argentino de hace entre 18.000 y 10.000 años. “Es un lugar con un gran registro fósil y se trataba de entender cómo fue la invasión de especies de Norteamérica a Suramérica, incluida la especie humana.

También el biólogo David Velázquez, de la Universidad Autónoma de Madrid, consiguió ser seleccionado con un proyecto polar que dirige Antonio Quesada: el estudio de las comunidades microbianas en las zonas polares, tanto el Ártico como la Antártida. Gracias al dinero de National Geographic, en 2012 pudo viajar a Resolute Bay y otros puntos del Ártico en un helicóptero, único modo de transporte posible para su trabajo. “Ahora estamos pensando presentar un nuevo proyecto para desarrollarlo en una expedición a la Antártida en 2018 con el Trineo de Viento que ha diseñado el explorador Ramón Larramendi. De hecho, ya colaboramos en la expedición Río de Hielo Groenlandia 2017 y queremos seguir adelante”.

El cuarto proyecto español seleccionado, entre el 10% de los más de 5.000 que se presentan al año, del que nos hablaron fue el de la ingeniera de Montes Reyes Alejano, que es capaz extraer información de la madera de gran utilidad para la historia. En este caso, su proyecto consistía en averiguar lo acontecido en la ribera del Guadalquivir estudiando la madera utilizada en edificios antiguos, dado que nos hemos cargado buena parte de los bosques antiguos. Alejano descubrió, por ejemplo, que había inmuebles en Sevilla construidos con madera del Báltico, lo que da idea de las rutas comerciales en la zona.

Después de este encuentro, me puse a pensar a qué institución nacional puede acudir un científico español para pedir este tipo de ayuda o beca, en competencia con otros colegas y en una cantidad suficiente para llevarla a cabo, y a la vez que la sociedad se entere de ello. Y, la verdad, es que no se me ocurre ninguna. Aquí los proyectos científicos innovadores, rompedores o de exploración lo tienen crudo. Pueden intentar conseguir patrocinios de empresas (y en ello están muchos científicos del CSIC), que  los apoyarán si tienes intereses especiales en el sector o en el país concreto donde se desarrollen -hay que quedar bien con el país anfitrión, que la ciencia ya es otro asunto-, pero la verdad es que, como no se trata de  fútbol, motos, coches o tenis, lo tienen ‘crudo’; pueden intentar conseguir alguna de las escasas ayudas públicas, y si son demasiado innovadores y no tienen una institución detrás, también lo tienen ‘crudo’; y pueden buscar fondos en el extranjero, con el riesgo de que proyecto y emprendedor, explorador o científico se vayan detrás del dinero que le permitirá seguir trabajando.

Es lo que hay.

Un regalo que se recuerda 12 meses, y financia un blog de ciencia


ROSA M. TRISTÁN

279_4_1_3El mensaje me pilló de sorpresa. La revista National Geographic ¡quería poner publicidad en mi blog! Hace tiempo que amigos, conocidos y lectores me venían diciendo que debía ‘monetarizarlo’, sacar algún rendimiento económico de tanto trabajo (que lo tiene), pero no sabía por dónde empezar.  Se que el perfil, que dirían los expertos, de quienes leéis este Laboratorio para Sapiens es un lujo. Gentes interesadas en la ciencia, en cuidar el medio ambiente, en una educación en la primen valores más saludables y justos que los que nos ofrece esta sociedad. Adivino muchos científicos detrás de los retuits, a no pocos docentes, a mucha gente joven, o no tanto; también a colegas de otros medios, pero sobre todo gentes curiosas, que es lo más importante.

Por ello, supongo, National Geographic se fijó en él. A fin de cuentas ya sumáis más de 10.000 seguidores fijos, entre redes sociales, la web de Facebook, suscriptores… Y lo hizo con una gran oferta, que os explico: si os suscribís por un año a través de mi Laboratorio, no sólo os sale más económico que a través de su propia web (cinco euros menos), sino que estaréis apoyando este proyecto personal en el que he puesto tanta ilusión, y la seguiré poniendo.

Sin títuloEn definitiva, por menos de 25 euros, podéis hacer un regalo de los que transmiten conocimiento a través de grandes reportajes de ciencia y medio ambiente, que servirá para recordaros durante 12 meses (pues cada 30 días se recibe un ejemplar de la prestigiosa revista), que de cuando en cuando os recordarán aún más (pues la oferta incluye dos libros, sobre Einstein y Newton), y que cada día trasladará al beneficiario con las imágenes de un calendario y de una agenda sobre las maravillas de este planeta. Y si no para terceros… ¡Os lo regaláis a vosotros mismos!

Para suscribirte, pincha en la publicidad, y rellena los datos…

En fin, como no soy comercial, me parece que ésta es una fórmula excelente para aquellos que queráis colaborar con la responsable de poner los cimientos de un Laboratorio que tiene las ventanas y la puerta abiertas para que entre el conocimiento y también la crítica, constructiva, que sirva para la reflexión.

Entre mis fieles suscriptores, que son más de 350, los seguidores de la página de Facebook (hoy, 6.880 y creciendo), de las redes sociales (casi otros 6.000) y los coyunturales, en este Blog Laboratorio para Sapiens  calculo que somos cerca de 15.000. Gracias a todos por estar ahí.

SALUDOS!

Y FELICES FIESTAS (A ser posible, teniendo presente que también deben serlo para la Tierra)