Manu San Félix: “¿Quién ‘siembra’ en los mares? Nadie. Y se vacían de vida”


Manu San Félix @NATIONAL GEOGRAPHIC

El biólogo Manu San Félix @NATIONAL GEOGRAPHIC

ROSA M TRISTÁN

Hace año y medio coincidía con el biólogo marino Manu San Félix en Formentera… Se celebraban las jornadas #SavePosidonia y él estaba junto a Pierre-Ives Cousteau, buceando, registrando la situación de una planta milenaria amenazada por los yates de lujo . San Félix, como todos aquellos que se asoman a las profundidades para ver y mostrar lo que no vemos, salvo si miramos dentro del agua, con los años está cada vez más alarmado. El Mar Mediterráneo, cuna de civilizaciones, se vacía a pasos agigantados de vida. En estos dos millones y medio de kilómetros cuadrados se suman tantos desastres ambientales que prácticamente no entran en los 45 minutos que dura el documental que ha realizado para el canal de National Geographic: “Salvemos el Mediterráneo” (estreno el 3 de junio, a las 22 horas). Pero Manu también quiere dejar claro que hay soluciones y estamos a tiempo.  Y se va a visitar a quienes están trabajando en ellas, como Carlos Duarte (proyecto Pristina), Enric Sala o el chef sevillano Angel León, que aprovecha en sus cocinas los descartes de pesca.

El biólogo asegura que si lo dejamos el paz, nuestro Mare Nostrum volverá a ser lo que era hace apenas unas décadas, cuando comenzó a sumergirse en las aguas verdiazules que son si segundo hogar.

En este documental se tocan muchos de los temas que más preocupan sobre los mares: sobrepesca, plásticos, destrucción de la posidonia… ¿Algo se cree que se ha quedado en el tintero?

Creo que hemos tocado lo principal. En el Mediterráneo, para mí lo más grave es la sobrepesca y la contaminación. No podemos seguir sacando y sacando sin fin. Hay que crear verdaderas áreas protegidas y veremos que se recuperará enseguida. También se notará enseguida la explosión de vida si dejamos de intoxicarlo, porque lo estamos intoxicando cada día del año con nuestras aguas residuales. Tiramos de la cadena y nadie piensa donde van ese agua, pero ese agua, insuficientemente depurada o lo que es peor, sin depurar, acaba en los mares como el Mediterráneo. Es un problema que he visto crecer. Llevo viviendo en Baleares 30 años y conozco aeropuertos mejoras, más los hospitales, más puertos…pero las  instalaciónes de depuración del agua siguen igual aunque la población es mucho mayor.   Si mañana mismo dejáramos de echar nuestras aguas residuales al mar, en meses florecería la vida. Lo malo es que hablamos de algo que no se ve, que la mayoría de la gente no verá en toda su vida. Pero hay que parar. El mar es como una persona que fuma, bebe, no hace deporte, come mal… Si lo deja todo, su organismo mejora.

Ese proceso de recuperación, entonces, es mucho más rápido en el mar que en la tierra

Si, porque el mar tiene una capacidad de absorción y disolución mayor.  Las recuperación de poblaciones de peces es espectacular, mucho más rápida que con animales o flora terrestres porque los ciclos de reproducción son más rápidos y, además, la contaminación se elimina a más velocidad.. Quizás no es así con la posidonia porque es de crecimiento lento. Pero, en general, así como un bosque primario tarda décadas o siglos en recuperarse, los mares son más agradecidos.

¿Y de todo ello, qué es lo más urgente?

Que para el año 2020, España cumpla el compromiso que firmó y tenga el 10% de sus áreas marinas protegidas. Nosotros no estamos ni en 1%, en Baleares aún menos, en el 0,16%. Pero protegido es tener zonas donde no se pueda pescar, #NoTake, y en España hacemos reservas protegidas pero sin prohibir la pesca. Entonces ¿Cuál es la protección?. Ninguna. Es una figura de papel. Nos engañamos a nosotros mismos y es ridículo. Es preciso una protección que permita la recuperación, para que luego se pueda pescar. Recuerda lo que pasó con la veda de la anchoa: cuando finalmente se abrió en un día capturaron toda la anchoa que podían.

Hay muchas presiones contra las vedas del sector pesquero..

Si, pero es como con minería: todos sabían que era un barco que se hundía, que era una economía de ficción. Se cobraba por subvenciones. Y lo mismo pasa con la pesca, es ruinosa,. Si quitaran todas las subvenciones que reciben, muchos barcos dejarían de salir a pescar. Pero es ruinosa porque hay pocos peces en el mar. Esa es la verdad.

¿La solución es la acuicultura?

Es una solución, pero no única. Tendrían que aparecer otras formulas para sacar alimentos del mar. Pero es que somos muchos. Y si llegamos a los 20.000 millones, no habrá ni mar para tanta acuicultura. Hay que poner un límite. El planeta tiene un tamaño. Y la acuicultura también requiere del mar y tiene su impacto. Igual pasa en tierra, que a medida que somos más necesitamos más cultivos y se arrasan los bosques cuando falta superficie. Pero al menos con la agricultura se abona, se siembra, se riega… Pero en el mar ¿quién siembra? Nadie. Todo el mundo tiene derecho a sacar y sacar y  lo único que ponemos dentro son plásticos. Está claro que no puede funcionar sólo recolectar donde nadie ingresa. Es insostenible.

Llevas 40 años buceando, ¿qué sensación tienes ahora cuando te sumerges?

Me siento profundamente triste. Sobre todo en temporada de verano. Tengo la percepción de ver cómo algo bellísimo se muere y es deprimente. En el mundo no hay nada mejor que la naturaleza. Y es porque genere recursos económicos o porque nos de oxígeno, sino porque nos hace felices. Siempre buscamos intereses materiales en lo que nos rodea, pero lo cierto es que cuando vemos naturaleza somos más felices. Estás en una playa y sale una tortuga a desovar  y todo el que lo ve se emociona y se va feliz a casa. Podríamos vivir en un planeta asfaltado, pero está claro que eso no seduce a nadie. Hasta en nuestras casas ponemos plantas como decoración.

Plásticos recogidos con un filtro desde un barco en el Mediterráneo. @ROSA M. TRISTÁN

Ahora que por fin se habla del tema los plásticos, en un mar cerrado como éste, ¿cómo se ve desde abajo? Estuve en el barco Toftevaag, del Centro Alnitak, y parece una sopa de plástico.

Efectivamente, el Mediterráneo es un mar cerrado y muy poblado alrededor, lo que favorece la concentración. Pero con ser muy preocupante , soy optimista porque veo que la respuesta está siendo muy potente y creo que hay ya presiones sociales importantes para que se solucione. Cada vez somos más los que nos horrorizamos con acumulación de envases, así que creo que habrá cambios, que saldrán nuevos materiales biodegradables. Ayer mismo, en un restaurante balear ya me dieron todos los utensilios para comer, que me llevaba, con materiales de fécula de maíz. No dudo de que aparecerá la alternativa sustitutiva y se impondrá. Pero hay que reaccionar ya. Cada litro de agua mineral tiene 15.000 micropartículas de plástico, según la OMS. Y nos las estamos bebiendo. La ventaja es que el plástico es algo que tocamos cada día, que podemos ver alrededor, pero la gente no ve cómo nuestras heces van por grandes tuberías, llamadas ‘emisarios’, y acaban en el mar, y no ve los efectos de la sobrepesca.

En la batalla por la posidonia se ha implicado mucho y parece que hay esperanza también. 

En este tema he trabajado mucho y estoy muy contento. Ya hay un cambio en Ibiza y Formentera unánime. Todo el mundo sabe  que hay que cuidarla y protegerla. De hecho, fue por este tema que comencé el proyecto Posidonia Maps, para identificar las áreas donde está y protegerla. Es una aplicación para el móvil que permite saber dónde hay posidonia para no fondear el barco o el yate sobre ella. Ahora Google Maps y el Govern Balear la va a copiar, así que he inspirado una solución. Y creo que se va a extender por todo el Mediterráneo. En todo caso, creo que en 10 años los barcos no usaran anclas para fondear. Ya muchos llevan ya una hélice en el medio, eléctricas, con placa solar, y el barco se queda quieto.

¿Y cuánto tiempo nos queda para reaccionar? 

Pues muy poco tiempo. La filosofía del documental es positiva, no quedarse en lo malo y recoger propuestas, pero yo no soy optimista respecto al tiempo. Hay que actuar ya porque tenemos ahí la espada sobre la cabeza y nos saltan las alarmas. Desde hace un par de años, casi el 100% de las nacras han muerto por una epidemia, y no se sabe bien la causa, pero estoy casi seguro que detrás estamos nosotros. Hemos creado un ambiente marino insano que favorece que virus y bacterias que proliferen. Si unes el calentamiento del agua con materia orgánica estás creando el caldo de virus y bacterias.

A nivel europeo ¿hay propuestas para salvar el Mediterráneo?

No he visto casi nada y lo que he visto, no me ha gustado. No se habla de protección, ni de sobrepesca. La atención de los partidos está en la economía, y no son conscientes de que detrás  de ella está la buena gestión ambiental. Por ejemplo, en España tenemos mucho turismo porque tenemos la suerte de que las naturaleza nos ha dado un clima, playas… Para mi el tema ambiental es fundamental y yo me veo muy preocupado y a los demás muy tranquilos.

 

Becas National Geographic, ayuda a la ciencia sin burocracia


ROSA M. TRISTÁN

Hace unos días visitaba España David Schacht, vicepresidente de la National Geographic Society y quien desarrolla las estrategias de futuro de una institución que tiene ya 129 años de historia y que está relacionada con todo aquello que tiene que ver con la exploración y la ciencia en el amplio sentido de la palabra. En ese tiempo, nos contó Schacht a un grupo de periodistas, National Geographic ha otorgado 12.500 becas para diferentes investigaciones. “La premisa para conseguirlas es que nos presentes ideas transformadoras y audaces, que sirvan para un mejor entendimiento del mundo y que supongan avances hacia los desafíos que tenemos para conseguir un planeta más sostenible”, explicaba.

Todo aquello que tenga que ver con el cambio del planeta, el viaje humano y la vida salvaje es susceptible de conseguir unos fondos que están disponibles a lo largo de todo el año (cuatro veces al año un tribunal revisa los proyectos recibidos y se seleccionan) y, de hecho, en España 122 proyectos los han conseguido a lo largo de la historia, 13 de ellos en los últimos cinco años (por valor de 1,7 millone de euros).

Schacht también nos contó que hay ayudas de tres tipos (para estudiantes, las llamadas ‘standard’ de unos 30.000 dólares al año, y las de ‘repuesta rápida’ , de unos 15.000 dólares, destinadas a catástrofes naturales. Eso si, si National Geographic puede pedir que los exploradore y científicos se conviertan a cambio en reporteros y fotógrafos para que sus trabajos lleguen al público a través de su revista, que tiene 750 millones de seguidores en 130 países. De hecho, me encuentro entre ellos, y es la única publicación, junto con Quercus, que he guardado durante años acumulando polvo en las estanterías.

Pero lo que más me llamó la atención son las diferencias entre la forma de conseguir una ayuda para la investigación en Estados Unidos y en España. Para explicarlo, reunieron a cuatro españoles que han conseguido una de estas ‘golosas’ becas.

Una de ellas es la geóloga Soledad Domingo, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), a la que conocí hace algún tiempo, cuando visité el yacimiento de Cerro Batallones, en Torrejón de Velasco (Madrid), un lugar que fue África en Madrid, como podéis leer en ese reportaje. “Conseguí la beca en 2016 para estudiar cómo se había formado este yacimiento. Lo mejor de todo fue que pude ir adaptando aquello para lo que había pedido el dinero a medida que surgían nuevos hallazgos y necesidades. Eso es algo que en España es imposible. Ellos, sin embargo, adaptaban la burocracia a la ciencia, y no al contrario”, comentaba Domingo.

Yacimiento Cerro Batallones. @RosaTristán

Curiosamente, otra de las becadas fue su hermana Laura Domingo, también geóloga del CSIC, en su caso para el estudo de un yacimiento argentino de hace entre 18.000 y 10.000 años. “Es un lugar con un gran registro fósil y se trataba de entender cómo fue la invasión de especies de Norteamérica a Suramérica, incluida la especie humana.

También el biólogo David Velázquez, de la Universidad Autónoma de Madrid, consiguió ser seleccionado con un proyecto polar que dirige Antonio Quesada: el estudio de las comunidades microbianas en las zonas polares, tanto el Ártico como la Antártida. Gracias al dinero de National Geographic, en 2012 pudo viajar a Resolute Bay y otros puntos del Ártico en un helicóptero, único modo de transporte posible para su trabajo. “Ahora estamos pensando presentar un nuevo proyecto para desarrollarlo en una expedición a la Antártida en 2018 con el Trineo de Viento que ha diseñado el explorador Ramón Larramendi. De hecho, ya colaboramos en la expedición Río de Hielo Groenlandia 2017 y queremos seguir adelante”.

El cuarto proyecto español seleccionado, entre el 10% de los más de 5.000 que se presentan al año, del que nos hablaron fue el de la ingeniera de Montes Reyes Alejano, que es capaz extraer información de la madera de gran utilidad para la historia. En este caso, su proyecto consistía en averiguar lo acontecido en la ribera del Guadalquivir estudiando la madera utilizada en edificios antiguos, dado que nos hemos cargado buena parte de los bosques antiguos. Alejano descubrió, por ejemplo, que había inmuebles en Sevilla construidos con madera del Báltico, lo que da idea de las rutas comerciales en la zona.

Después de este encuentro, me puse a pensar a qué institución nacional puede acudir un científico español para pedir este tipo de ayuda o beca, en competencia con otros colegas y en una cantidad suficiente para llevarla a cabo, y a la vez que la sociedad se entere de ello. Y, la verdad, es que no se me ocurre ninguna. Aquí los proyectos científicos innovadores, rompedores o de exploración lo tienen crudo. Pueden intentar conseguir patrocinios de empresas (y en ello están muchos científicos del CSIC), que  los apoyarán si tienes intereses especiales en el sector o en el país concreto donde se desarrollen -hay que quedar bien con el país anfitrión, que la ciencia ya es otro asunto-, pero la verdad es que, como no se trata de  fútbol, motos, coches o tenis, lo tienen ‘crudo’; pueden intentar conseguir alguna de las escasas ayudas públicas, y si son demasiado innovadores y no tienen una institución detrás, también lo tienen ‘crudo’; y pueden buscar fondos en el extranjero, con el riesgo de que proyecto y emprendedor, explorador o científico se vayan detrás del dinero que le permitirá seguir trabajando.

Es lo que hay.

Un regalo que se recuerda 12 meses, y financia un blog de ciencia


ROSA M. TRISTÁN

279_4_1_3El mensaje me pilló de sorpresa. La revista National Geographic ¡quería poner publicidad en mi blog! Hace tiempo que amigos, conocidos y lectores me venían diciendo que debía ‘monetarizarlo’, sacar algún rendimiento económico de tanto trabajo (que lo tiene), pero no sabía por dónde empezar.  Se que el perfil, que dirían los expertos, de quienes leéis este Laboratorio para Sapiens es un lujo. Gentes interesadas en la ciencia, en cuidar el medio ambiente, en una educación en la primen valores más saludables y justos que los que nos ofrece esta sociedad. Adivino muchos científicos detrás de los retuits, a no pocos docentes, a mucha gente joven, o no tanto; también a colegas de otros medios, pero sobre todo gentes curiosas, que es lo más importante.

Por ello, supongo, National Geographic se fijó en él. A fin de cuentas ya sumáis más de 10.000 seguidores fijos, entre redes sociales, la web de Facebook, suscriptores… Y lo hizo con una gran oferta, que os explico: si os suscribís por un año a través de mi Laboratorio, no sólo os sale más económico que a través de su propia web (cinco euros menos), sino que estaréis apoyando este proyecto personal en el que he puesto tanta ilusión, y la seguiré poniendo.

Sin títuloEn definitiva, por menos de 25 euros, podéis hacer un regalo de los que transmiten conocimiento a través de grandes reportajes de ciencia y medio ambiente, que servirá para recordaros durante 12 meses (pues cada 30 días se recibe un ejemplar de la prestigiosa revista), que de cuando en cuando os recordarán aún más (pues la oferta incluye dos libros, sobre Einstein y Newton), y que cada día trasladará al beneficiario con las imágenes de un calendario y de una agenda sobre las maravillas de este planeta. Y si no para terceros… ¡Os lo regaláis a vosotros mismos!

Para suscribirte, pincha en la publicidad, y rellena los datos…

En fin, como no soy comercial, me parece que ésta es una fórmula excelente para aquellos que queráis colaborar con la responsable de poner los cimientos de un Laboratorio que tiene las ventanas y la puerta abiertas para que entre el conocimiento y también la crítica, constructiva, que sirva para la reflexión.

Entre mis fieles suscriptores, que son más de 350, los seguidores de la página de Facebook (hoy, 6.880 y creciendo), de las redes sociales (casi otros 6.000) y los coyunturales, en este Blog Laboratorio para Sapiens  calculo que somos cerca de 15.000. Gracias a todos por estar ahí.

SALUDOS!

Y FELICES FIESTAS (A ser posible, teniendo presente que también deben serlo para la Tierra)