Hace 8.000 años todos éramos negros


La autora y un joven masai, en Tanzania. Pieles distintas, pero desde hace sólo 8.000 años. |R.M.T.

La autora y un joven masai, en Tanzania. Pieles distintas, pero desde hace sólo 8.000 años. |R.M.T.

ROSA M. TRISTÁN
Una reciente investigación ha vuelto a poner sobre el tapete un asunto que adquiere importancia mucho más allá de la ciencia para situarnos en un escenario que deja al racismo en el limbo del absurdo que supone su mera existencia; la piel blanca de los europeos, con la que luego colonizamos buena parte del planeta, tiene apenas 8.000 años de existencia. Ya antes de darse a conocer este trabajo, hace unos días en la 84ª reunión anual de la Asociación Americana de Antropología, se sabía que la piel humana ha sido negra durante el 95% de nuestra historia, o más, pero sólo ahora, gracias a los estudios genéticos, se ha podido confirmar. Si, hasta antes de ayer éramos negros y no podemos asegurar que volvamos a serlo en el futuro.

Para llegar a la conclusión de que lo que nos diferencia es algo muy reciente, un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard secuenció los genomas de antiguas poblaciones de toda Europa. En concreto compararon las parte del ADN implicadas en el color de la piel de 83 individuos encontrados en diferentes yacimientos arqueológicos del continente. Este estudio, como publica en Science Ann Gibson, reveló que los europeos actuales son una mezcla de tres antiguas poblaciones de cazadores-recolectores y de agricultores que llegaron hasta el continente de hace 8.000 años y que hace unos 4.500 años hubo una masiva migración de pastores de Yamnaya, las estepas al norte del Mar Negro, que probablemente trajeron las lenguas indoeropeas.

Pero ¿qué genes eran tan favorables como para expandirse con rapidez en estas tierras? Para averiguarlo el genetista de la población Ian Mathieson, de Harvard, decidió comparar los genomas de esos 83 europeos antiguos con los de europeos de hoy en día, utilizando para ello la base de datos del 1000 Genoma Project, una iniciativa científica lanzada en 2008 a nivel internacional para catalogar las diferencias genéticas humanas. Y Mathieson encontró cinco genes  asociados con cambios en la pigmentación de la piel, y también con la dieta, que experimentaron una fuerte selección natural.

El equipo encontró que en ese cambio de color hubo implicados tres genes diferentes que dan lugar a la piel clara, según las zonas, lo que implica una evolución en mosaico según el lugar a lo largo de esos ocho milenios. Aunque los fósiles muy antiguos no guardan restos de piel, se presume que los humanos que salieron de África hace 40.000 años para llegar a Europa tenían la piel oscura, que es ventajosa en donde hay mucho sol.  Y es una característica que perduró 31.500 años, pues cazadores y recolectores de ese periodo encontrados en España, Luxemburgo Hungría no tuvieron en todo ese tiempo la palidez que nos proporcionan las versiones de los genes SLC24A5 y SLC45A2.

Sin embargo, en el norte del Europa, donde hay poca luz, los cazadores-recolectores de casi el mismo periodo (hace unos 7.700 años) eran ya muy distintos: siete individuos de un yacimiento al sur de Suecia ya tenían esas mutaciones genéticas de la piel blanca, e incluso uno más (la del gen HERC2/OCA2) que proporciona los ojos azules y el pelo rubio. Fue por entonces que llegaron los primeros agricultores de Cercano Oriente, que también traían los genes de piel clara y poco a poco también en el sur comenzamos a ‘aclararnos’, aunque hasta hace 5.800 años aún nos faltaba mutar un gen para ‘barrer’ definitivamente los rastros de negritud.

Los científicos también han encontrado explicación genética a la más baja estatura de los mediterráneos, respecto a los nórdicos. Afirman que con la llegada de los pastores esteparios, en el norte y centro de Europa se extendieron la variantes genéticas de estas poblaciones relacionadas con su mayor estatura, mientras que la selección hizo que en Italia y España, sobre todo en nuestro país, hace 6.000 años, la esbeltez se contrajo debido, apuntan, a unas temperaturas más frías y a una dieta pobre.

Además, en el mismo trabajo han confirmado que los cazadores-recolectores y los primeros agricultores europeos no podían digerir los azúcares de la leche hace 8.000 años, pues carecían de la versión del gen (el LCT) que nos permite tomar este producto cuando somos adultos, una tolerancia que no llegó a Europa hasta hace 4.300 años.
Es muy triste que con este pasado a nuestras espaldas aún haya blancos que sigan pensando que son superiores. Son los mismos que cada día paran en la calle a los negros para comprobar su identidad, los que los tirotean en las calles de Estados Unidos, los que relegan matanzas como la de Kenia a segundo plano en los medios (142 jóvenes asesinados de una tacada) y los que les echan a golpes de vuestras fronteras.
Todos venimos de su tierra africana.. Y hasta antes de ayer todos éramos negros. No lo olvidemos

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