Los genios españoles se reúnen en la nueva mansión de la ciencia


ROSA M. TRISTÁN 

(Publicado en ESCUELA).

La sede madrileña del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología ha abierto recientemente sus puertas en Alcobendas (Madrid). En el mismo espacio que antes ocupó CosmoCaixa, que sucumbió a la crisis económica. Hasta entonces, el Museo Nacional se ‘escondía’ en los aledaños de una antigua estación de tren en el centro de la capital. Era un museo desconocido, obsoleto, más un almacén de piezas de nuestra historia científica que otra cosa. Fuimos de los últimos países del entorno en tener una institución dedicada a nuestros investigadores, pero fue abrirlo y prácticamente abandonarlo… Ahora ha cambiado de sede en Madrid (tiene otra en La Coruña) y aunque se ha alejado, de la ciudad, lo que evidentemente no facilita las cosas, al menos se ha puesto al día.

Recientemente publiqué este reportaje sobre las nuevas instalaciones en ESCUELA, que comparto con vosotros sobre ese espacio donde los genios del pasado y el presente de este país se encuentran. Abajo, los links a los PDF.

Ahora si merece la pena una visita!

PINCHA PÁGINA 1

PINCHA PÁGINA 2

 

 

image-0001image-0001 (1)

Anuncios

Los ‘rescatadores’ de GREFA: sanan, vigilan y dan vida a la fauna ibérica


Camaleón que nos da la bienvenida a GREFA. Fue entregado por su propietario, al saber que tenerlo era ilegal. |@ROSA M. TRISTÁN

Camaleón que nos da la bienvenida a GREFA. Fue entregado por su propietario, al saber que tenerlo era ilegal. |@ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

Hacía tiempo que quería visitar el centro de la organización GREFA (Grupo de Rehabilitación de Fauna Autóctona y su Hábitat) en Madrid. Casi 34 años en activo, desde que un grupo de jóvenes comenzó a preocuparse por los heridos y enfermos entre la fauna salvaje en nuestras tierras, han hecho crecer su prestigio tanto como sus instalaciones. La ocasión llegó el sábado 17 de enero, en una visita organizada por la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC), con el secretario general de GREFA, Fernando Garcés Toledano, como maestro de ceremonias. Todo un lujo.

Enfermería del hospital de GREFA. |@R.M.T.

Enfermería del hospital de GREFA. |@R.M.T.

Injertado cuando apenas era un embrión en el Monte del Pilar de Majadahonda (Madrid), lo que empezó siendo una clínica veterinaria especializada es hoy todo un complejo en el que no sólo hay un hospital, sino también programas de cría, recuperación y reintroducción de especies y una importante actividad formativa, educativa y de divulgación. Y todo ello funciona con 31 empleados fijos y un centenar de voluntarios, que mantienen activo el centro las 24 horas del día y los 365 días del año. Más de 10.000 llamadas a sus teléfonos de emergencia y 4.000 pacientes anuales requieren una dedicación muy similar a la de cualquier centro de emergencias. Son ‘la cruz roja’ de los animales.

La veterinaria Irene López es quien nos introduce en el Hospital en ese día soleado, pero gélido, en el que unos 20 socios de la AECC les visitamos. Hay de todo: sala de admisiones, servicio de Enfermería, Quirófano, UCI, sala de necropsias, zona de rehabilitación, ‘habitaciones’… y los laboratorios, de los que se siente especialmente orgullosa: recientemente han podido incorporar algunas máquinas de análisis que les facilitan, y abaratan, muchos de los diagnósticos. “En GREFA, con tantos animales, conseguimos miles de datos que son útiles para infinidad de investigaciones, pero nosotros no tenemos medios para realizarlas, así que colaboramos con universidades o centros como Raptor Center [Universidad de Minnesota] para publicarlos en revistas científicas de impacto”, apunta Irene.

Águila culebrera, en GREFA. ¡Qué mirada!. @R.M.T.

Águila culebrera, en GREFA. ¡Qué mirada!. @R.M.T.

 

Es allí, en el laboratorio, donde nos habla del brutal impacto del plomo en la sangre de las rapaces. “En el último año, hemos tenido 24 buitres negros y 60 leonados con plomo en sangre; lo ingieren al comerse presas con perdigones, y no siempre llegamos a tiempo con los tratamientos”, explica la bióloga.

En la UCI, espacios asépticos en los que los enfermos se recuperan de los casos más graves, estos días hay pocos animales. Algún milano, buitres con las alas amputadas, un zorro que ingresó el día anterior… Se nota que la naturaleza está ‘invernando’.

Dos buitres negros, hospitalizados. Sufrieron electrocuciones.|@R.M.T.

Dos buitres negros, hospitalizados. Sufrieron electrocuciones.|@R.M.T.

Por todo los lugares, unos carteles nos recuerdan que estemos en SILENCIO. “En GREFA tratamos de reducir al máximo la manejo de los animales, que nos vean lo menos posible, porque el objetivo es que vuelvan a su hábitat”, explica Irene. De todos los que pasan por sus manos, y las de sus colegas, un 80% serán aves, un 15% reptiles y un 5% mamíferos. Un reflejo de la fauna ibérica.

Cernícalos primilla, del programa de cría y reintroducción de GREFA. |ROSA M. TRISTÁN

Cernícalos primilla, del programa de cría y reintroducción de GREFA. |ROSA M. TRISTÁN

Como profesionales de la comunicación, aprovechan la ocasión para pedirnos que les ayudemos a difundir su teléfono de contacto, aquel al que cualquier persona, y a cualquier hora, puede llamarse si se encuentra un animal salvaje malherido, ya sea un jabalí, un milano o un reptil. “Tenemos un servicio de rescate para atenderles. También hemos creado una red de información con los cuerpos de seguridad de la Comunidad de Madrid y aledaños. Les damos cursos y se nota que ha mejorado la concienciación sobre la importancia de cuidar a nuestra fauna. A veces, nos traen animales decomisados”.

Un cernícalo primilla me mira con malas pulgas...por interrumpir su desayuno, en GREFA. |@RMT

Un cernícalo primilla me mira con malas pulgas…por interrumpir su desayuno, en GREFA. |@RMT

Cada paciente de este Hospital tiene su registro. Ninguno recibe ‘el alta’ hasta tener plenas garantías de que podrá sobrevivir, y sin haber pasado por el servicio de Rehabilitación. Un ala rota son tres meses de recuperación en unas estancias, en este caso semi-externas, para que los animales tengan  contacto con la naturaleza. “Ahora tenemos un pollo de cigüeña negra que tendrá que quedarse hasta que vuelvan los suyos, porque ya han emigrado a África y no sobreviviría”, explica Fernando Garcés.

Fernando Blanca muestra una radiografía de un galápago europeo. Es hembra, y ¡tiene un montón de huevos! @R.M.T.

Fernando Blanca muestra una radiografía de un galápago europeo. Es hembra, y ¡tiene un montón de huevos! @R.M.T.

Los que, pese a sus cuidados, no sobreviven pasan a Necropsias, donde sus restos servirán para la ciencia. Son 200 cadáveres al año, de media, que ofrecerán valiosa información sobre su muerte; casi nunca por enfermedad, casi siempre por la acción humana o por sus infraestruturas, ya sean atropellos, electrocuciones en torretas de alta tensión, venenos o disparos. “La lucha contra el veneno es espcialmente difícil, pero a veces descubrimos casos gracias a los animales marcados. Ayer mismo salió una sentencia que condena a los dueños de un coto de Guadalajara porque encontramos un águila marcada envenenada, y junto a ella otros animales muertos. La gente debe saber que tenemos mucha fauna marcada y que les podemos encontrar. Que se anden con ojo. Este coto será multado y cerrado dos años”, nos cuenta el secretario general de GREFA, que sabe que este fallo judicial es un gran éxito contra los matarifes de nuestra fauna.

Simpático y macabro búho en la sala de necropsias. @RMT

Simpático y macabro búho en la sala de necropsias. @RMT

Pero GREFA no solo sana, también cría especies en riesgo de extinción para reintroducirlas en nuestros ecosistemas. Son programas con los que están tratando de conectar poblaciones de buitres negros ibéricos con otras del Mediterráneo, hasta Turquía; de reintroducir los leonados, que aquí abundan, en países como Bulgaria donde su presencia es anecdótica; para instalar cajas de cría o ‘primillares’ para los cernícalos primilla a los que tanto mal han hecho los insecticidas que acaban con su comida; reintroducir el águila real en Orense, controlar plagas de topillas con ejemplares de lechuzas y cernícalos… y tantos otros que muestran a sus visitantes en unas instalaciones pensadas para que niños y mayores se hagan idea de la riqueza natural que nos rodea.

En la zona de reptiles, el rey es el galápago europeo, un animal capaz de enterrarse los seis meses de invierno bajo tierra o bajo el agua y sobrevivir sin respirar. Un pequeño ser que es víctima de un comercio ilegal (se paga a 200 euros el ejemplar) que ha acabado con sus poblaciones en buena parte de España, y también de una enfermedad introducida por galápagos exóticos, como nos cuenta su responsable, el naturalista Fernando Blanca. “Hay casos registrados de que viven hasta 130 años, pero no se sabe con certeza. Y el problema es que crían muy poco al año, así que no es fácil  su reintrodución. En 2015, esperamos soltar unos 65 ejemplares”, cuenta.

Fernando Garcés, con un artilugio para insectos. |@RMT

Fernando Garcés, con un artilugio para insectos. |@RMT

Pero ¿cómo se financia todo esto? Pues no es fácil, pero lo van consiguiendo. A medida que han disminuido las subvenciones, GREFA ha buscado recursos en el ámbito privado, ya sea con socios (y ya tiene casi 2.500), patrocinios, apadrinamientos de animales, organizando cursos o alquilando sus instalaciones. También recurren a subvenciones europeas, a través de los programas LIFE. Pero siempre falta, porque siempre hay proyectos pendientes. “Ahora queremos acondicionar una zona para traer algún lince del programa de cría de Doñana y crear un módulo sobre Cambio Climático, para explicar a los visitantes cómo está ya afectando a nuestras especies”, afirma Fernando Garcés.

Al final de la mañana, abandonamos el Monte del Pilar con los ojos llenos de espectaculares buitres, pequeñas tortugas, altivas cigüeñas y hasta un simpático camaleón que nos saluda sin temor. Y con un mensaje claro para quienes les hacen daño (os están vigilando…), para quienes se los encuentren malheridos (la ‘cruz roja’ de los animales nunca duerme) y para quienes desean un futuro compartido con ellos: hay que apoyar a GREFA y a  organizaciones similares que luchan contra una naturaleza ‘vacía’.

Y para despedirnos... una lechuza. |@RMT

Y para despedirnos… una lechuza. |@RMT

 

 

 

 

Un ciervo paleolítico que emigró de Asia a Getafe y un yacimiento abandonado


Un neandertal, con un ciervo 'H. mediterraneus' al hombro, en Getafe. |ILUSTRACIÓN CEDIDA POR MAURICIO ANTÓN.

Un neandertal, con un ciervo ‘H. mediterraneus’ al hombro, en Getafe. |ILUSTRACIÓN CEDIDA POR MAURICIO ANTÓN.

ROSA M. TRISTÁN

Hace unos día se presentaba en el Museo Arqueológico de Madrid un ciervo paleolítico madrileño. Sus huesos, enterrados hace 84.000 años junto al cauce el Jarama, a su paso por Getafe, lucen recién restaurados en el Museo Arqueológico Regional de Madrid. Se trata de un ‘Haploidoceros mediterraneus‘, una especie asiática que llegó a Europa en dos oleadas, hace 300.000 y unos 100.000, según los expertos, y que ahora el director del Museo, el arqueólogo Enrique Baquedano, utiliza para que los estudiantes y el público sean conscientes de lo que supone el trabajo científico en un contexto arqueológico. El rico yacimiento donde se encontró lleva 10 años sin excavar por falta de fondos para su investigación.

IMG_7905La exposición no es de grandes dimensiones: una vitrina en la que lucen los fósiles, que suponen casi el 100% del esqueleto, lascas utilizadas por los humanos que vivían por la zona, una foto de la excavación, y dos fantásticas ilustraciones de Mauricio Antón en la que se puede ver a un neandertal cargando con uno de estos ciervos, de unos 120 kilos, echando la gota gorda.

El ciervo, que inaugura un espacio bautizado como El presente de la arqueología Madrileña en el museo, estará expuesto hasta octubre y Baquedano confía en que “despierte vocaciones  paleontológicas porque explica el descubrimiento, restauración y estudio”; por ello ha llamado la exposición con el nombre científico del cérvido.

Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico Regional, en la presentación. |ROSA M. TRISTÁN

Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico Regional, en la presentación. |ROSA M. TRISTÁN

El paleontólogo Jan van der Made, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, y el tafónomo José Yravedra, profesor en la Universidad Complutense (al menos hasta febrero, que acaba su actual contrato) han sido  los responsables del estudio del cérvido, que desde que se encontró, en 2005, ya se adivinaba distinto a los conocidos en Europa. “Lo encontramos en una gravera, en Preresa, hace casi 10 años, cuando se puso en marcha un proyecto para buscar yacimientos en la Comunidad, pues se conocían los mismos desde los años 70”, recuerda Yravedra para este Laboratorio.

Eran otros tiempos. Cuando había dinero para estas cosas de la ciencia. El primer año en este lugar ya encontraron un posible uro en conexión anatómica y restos de un elefante ‘comidos’ por humanos, que publiqué en EL MUNDO. Al siguiente, en 2005, apareció el ‘Haploidoceros‘, que por entonces era el primero del continente. Años después se localizó otro en Cataluña y también restos en Francia que se acabaron publicando en una revista científica antes. “Nosotros aún no hemos publicado un artículo sobre este ejemplar, siendo el más completo, porque la mayor parte del equipo está en precario y hemos tenido que dejarlo para buscarnos la vida con otros trabajos”, apunta el arqueólogo Yravedra.

Afortunadamente Van der Made, especialista en macrofauna del CSIC, si pudo dedicarle tiempo y averiguó que sus extrañas astas tenían un pariente muy lejano: en Asia, de donde llegó en las dos oleadas mencionadas aprovechando un clima cálido. También averiguaron que vivía en zonas pantanosas y que su muerte fue natural, probablemente arrastrado por el río hasta quedar sepultado tal cual en un terreno limoso. Para su sopresa, carecía de marcas de corte hechas por herramientas de piedra, que sí había en otros animales en el mismo lugar. “Lo importante”, comentaba Baquedano, “no es sacar una pieza y punto, sino que se entienda el contexto en el que vivió y el proceso científico”.

Mauricio Antón y Jan Van Der Made, en la exposición. |@RosaTristán

Mauricio Antón y Jan Van Der Made, en la exposición. |@RosaTristán

Claro que de ese contexto hay muchas más preguntas pendientes que respuestas, asegura Yravedra, que participó en la excavación con sus responsables, Joaquín Panera y Susana Rubio.  “Sabemos que los humanos estuvieron allí y que comieron elefante, lo que no se ha visto en ningún otro lugar. También encontramos en Preresa el único diente de león que existe en Madrid, pero la investigación está parada fdesde hace una década; por desgracia, somos una generación en la que casi nadie tiene un contrato y si nadie paga, parece evidente que no podemos dedicarnos toda la vida a investigar gratis, aunque a menudo lo hacemos”, apunta el arqueólogo.

Yravedra ha sentido no poder ir a la inauguración, al estar dando clase, y haber aprovechado para pedir recursos  para reabrir este yacimeinto al director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, Fernando Carrión, que estuvo en la inauguración, en la que la que había muchas cámaras y fotógrafos. Podría interpretarse como interés por la ciencia, pero todo parece indicar que no es eso lo que llevó a Carrión a Alcalá de Henares, habida cuenta de que el dinero en esta comunidad ha ido para otros asuntos: candidaturas olímpicas, el proyecto retomado de la Ciudad de la Justicia, etcétera, etcétera.

Ahora bien. Que a un científico, cansado de que no le hagan caso desde las instituciones, no se le ocurra contar alguna noticia importante a un periodista sin foto de por medio, porque entonces le montan ‘la de San Quintín’ .

 

 

 

 

 

El cerebro de Mahesh y el daño que no quieren tratar


ROSA M. TRISTÁN

FIRMA: Change.org: Solicitamos cobertura sanitaria para niños con daño cerebral sobrevenido.

Cuando Paloma Pastor me contó la historia de su hijo Mahesh llegué a pensar que estaba exagerando. ¿Cómo un país desarrollado como España iba a condenar a niños con daños cerebral a una silla de ruedas de por vida? No parecía posible. Pero estaba equivocada. Cada día sabemos más del cerebro humano, de su plasticidad y capacidad de regenerar las neuronas con el esfuerzo adecuado, pero ese conocimiento, al menos en este país, no impide que niños como Mahesh, que un día tuvieron un tropiezo fatal, nunca lleguen a levantarse.

Sigue leyendo

¡Quiero reciclar mi ropa, no me lo pongas tan difícil!


Quiero reciclar, quiero que aquello que ya no necesito tenga una segunda vida. ¡Pero qué difícil me lo ponen! Va para un mes que cargo con una bolsa llena de ropa. No está para ser destruida, pero los cambios físicos y por qué no, de gustos también, hacían que algunas prendas llevaran años sin ver la luz. Así que, tras intentar ‘colocarlas’ a las conocidas sin éxito, como tantas otras veces fui  en busca de un contenedor de ropa… Pero ¡Ay!, resultó ser una misión imposible. Ni rastro de uno en todo Arganzuela, en todo Madrid. Fue entonces cuando fui consciente de que el Ayuntamiento de la capital ha ordenado su retirada total, absoluta, una operación en la que se va a gastar más de ¡100.00 euros! porque seguro que ahora no hay nada mejor en lo que invertirlos.

Contenedores retirados en Madrid. |EL MUNDO/ Alberto Di Lolli

Contenedores retirados en Madrid. |EL MUNDO/ Alberto Di Lolli

Los  quitan porque, acusan sin dar nombres,” hay quien se lucra de ellos”, y al decirlo da la sensación de que hablan de una multinacional, de un emporio, de aprovechados de los pobres ciudadanos. Como si los madrileños no fuéramos ya víctimas de algo mucho más grave, como son los derroches municipales  a los que nos someten. Ya me gustaría saber quien se lucra de ellos.

Además, desconozco si los que ponían esos contenedores hacen negocio o no. Alguna vez ví a un inmigrante vaciándolos por la noche, al amparo de las farolas. Y ME DA IGUAL. Yo iba a tirar mi bulto a la basura, a sacarlo de mi vida, a destruirlo. Así que si alguien puede comer de lo que yo desprecio ¿por qué me va a parecer mal? Pues bien, a mí no, pero a la alcaldesa de Madrid, doña Ana Botella, que decide por mí, por lo visto sí, porque solo ha dejado en pie los de Humana (que tiene una extensa red de tiendas, por cierto, que cuenta sólo con 37 contenedores para cuatro millones de residentes y que si ha firmado un contrato).

Como no me ha tocado la lotería de tener un contenedor Humana en mi barrio, por recomendación familiar, acudí a las parroquias, que recogen en sus horarios de misa, claro, siempre y cuando tengan un almacén y no esté lleno. Porque, de hecho, en las dos cercanas a mi domicilio que pregunté, los párrocos me echaron finamente con mi fardo, mientras me aseguraban que ahora ya no dan abasto para organizar y repartir tanta ropa, que no tienen donde dejarla. Vamos, que no quieren más. Ni verla.

Como ni con la iglesia ni con contenedor de Humana estaba fácil la cosa, hace unos días llamé al teléfono de información municipal 010, donde me indicaron que tenía que acercarme al Punto Limpio del Ayuntamiento de mi distrito. Es decir, a varios kilómetros de distancia, en un horario fijo estricto (el de cualquier jornada laboral) y sin transporte público cercano desde mi zona. Y encima cargada. Todo facilidades. Tantas que, como digo, ando con la bolsa de acá para allá a ver si un día me tropiezo con un contenedor que se les haya despistado, aunque mes y medio después de iniciar la búsqueda estoy por tirar la toalla (y todo lo demás) porque la ‘extinción’ del contenedor ‘ilegal’ ha sido tan meticulosa o más que la que planificaron para la de la viruela.

Cuando este  asunto lo comento, siempre hay alguien que me sale con aquello del ‘negociete’  de la ropa usada, de ‘los aprovechados de la solidaridad’, de ‘las mafias’ de los trapos…. Y en el fondo, lo que veo en ello es una inquina injustificada y egoísta frente a quienes se buscan las castañas como pueden. “¿Prefieres triturarlo o quemarlo en Valdemingómez?, les pregunto”. Y no creáis, que hay quien no duda en contestar afirmativamente. Así son algunos  ‘sapiens’ , no todos por fortuna.

En un viaje de Mauritania a España, hace unos años, mi compañero de asiento, un mauritano, me mostraba orgulloso en su móvil fotos de la cadena de tiendas que había montado en Nouadhibou (la segunda ciudad del país) con los contenedores de ropa usada que compraba al peso en Canarias. Lo tenía distribuido por plantas, todo limpio y ordenado (“Como El Corte Inglés o Zara”, me decía) y daba trabajo a varias decenas de personas. No era una ONG, no era una parroquia, pero esa ‘basura’ que nosotros no queremos, organizada y limpia, daba de comer allí a muchas familias. “Lo que ustedes no quieren, aquí es ropa de lujo”, aseguraba.

Sin saberlo, además, aquel señor regordete y avispado, del que no recuerdo el nombre, ayudaba a todo el planeta porque resulta que evitaba la contaminación que genera la destrucción de los desperdicios textiles y una nueva producción  (que no es poca, teniendo en cuenta los tintes, las máquinas, los cultivos, los derivados del petróleo, etcétera), como recuerda la campaña Ropa Limpia. Y no era un mafioso, ni desde luego parecía millonario.

Así que pensando en esas gentes lejanas y en otras que ahora siento mucho más cerca, las que rebuscan cada noche en mi cubo, ando ahora con mi bolsa a cuestas. Quiero reciclarla social y medioambientalmente. Quiero que no me lo pongan difícil porque a Humana tiene un contrato con el Ayuntamiento, del que desconozco como se fraguó. Y si me encuentro mi blusa en un mercadillo, y ayuda a pagar el menú escolar de un crío, sentiré una gran alegría.

Estoy segura que ningún banquero, ni constructor, ni especulador de Bolsa anda en esta empresa. Huele a mercadillo, huele a pobres.

África ‘estuvo’ a las afueras de Madrid


Recreación del yacimiento por Mauricio Antón

Recreación del yacimiento por Mauricio Antón

El calor es asfixiante, polvoriento, reseco. Para llegar hasta allí hace falta subir por una pista de tierra, ya cerca de Torrejón de Velasco, que sube y sube sin una mala sombra en la que cobijarse.  Es el murmullo de una voces el que sirve de guía para encontrar, metidos varios metros en un agujero, a un grupo de paleontólogos trabajando bajo la tenue sombra de una lona. Sudando la gota gorda.

Sigue leyendo

¿Quieres un parque de bomberos para Reyes?


Parque de bomberos en venta. |RMT

Parque de bomberos en venta. |RMT

Allí estaban, con sus pancartas, explicando a todo el que pasaba que la empresa de  Isidoro Álvarez, la misma que ganó 210 millones de euros de beneficios en el ejercicio anterior, tiraniza a sus empleados sin escrúpulos, que tras las caras amables que atienden en un mostrador hay siervos, presionados y perseguidos para seguir llenándose los bolsillos.

Agobiada por la masa de consumidores que me rodeaba, caminaba hacia el autobús -el Metro anda de huelga, para pedir que se cumpla su convenio, el firmado y pactado, no se olvide-, cuando un enorme cartel, colgado de un edificio junto a la Plaza Mayor, me abrió los ojos: SE VENDE PARQUE DE BOMBEROS. ¡Qué ilusión le haría a mi sobrino!, me dije pensando en un juguete. Sigue leyendo