Adictos a la aventura humana que ‘agrandan’ el planeta


Albert Casals, Premio Viajero del 2013, a sus 21 años. |ROSA M. TRISTÁN

Albert Casals, Premio Viajero del 2013, a sus 21 años. |ROSA M. TRISTÁN

Son adictos a la aventura. Seres humanos que optaron por platearse retos personales que acabaron enriqueciendo la sabiduría global, como aquellos primeros ‘sapiens’ que dejaron África hace 80.000 años en busca de nuevos horizontes. Ese esfuerzo, físico e intelectual, ha sido reconocido, una vez más, por los Premios de la Sociedad Geográfica Española 2013, que acaban de entregarse. Los hay viajeros del tiempo (como Polly Wiesser), del hielo (Adolfo Eraso), que viven inmersos en el pasado (Salima Ikram) o que hacen de su vida una ruta de superación tan excepcional que los convierte en pequeños (por edad)-grandes héroes (Albert Casals).

Sigue leyendo

Miquel Serra-Ricart: “Debemos aplicar la inteligencia colectiva para hacer ciencia ciudadana”


ROSA M. TRISTÁN (publicado en ESCUELA)

Entrevista  al Director del Observatorio de El Teide (Instituto de Astrofísica de Canarias)

Miquel Serra-Ricart, en Groenlandia. |ROSA M. TRISTÁN

Miquel Serra-Ricart, en Groenlandia. |ROSA M. TRISTÁN

Miquel Serra-Ricart hace ya mucho tiempo que comprendió que la ciencia y la divulgación deben ser un binomio indisoluble. Astrónomo en el Instituto de Astrofísica de Canarias, donde actualmente es el administrador del Observatorio del Teide, es de esas personas que no pueden quedarse quietas. En su afán por poner su grano de arena en esa unión necesaria, en 1998 creó Shelios, asociación que hoy aglutina a un equipo muy multidisciplinar en torno a expediciones que recorren el planeta en busca de espectáculos celestes y que se enmarca dentro del proyecto europeo Gloria. Su objetivo: que los jóvenes “caigan en las redes de la Astronomía’.

Desde 2002, mantiene vivo el portal educativo ‘Astroaula.net’ y desde dos años también “La ruta de las estrellas’, que permite a estudiantes de Secundaria y Bachillerato participar en las expediciones. Este año, cuatro de ellos viajaron a Groenlandia para ver auroras boreales (ver ESCUELA nº 3995) y más recientemente a Kenia, para ver un eclipse total solar.

El lugar que más ha visitado en todos estos años ha sido Groenlandia. ¿Cómo ha evolucionado el proyecto Shelios desde aquel primer viaje hasta hoy?

A Groenlandia vinimos en el año 2000 y luego hemos repetidos en 2011, 2012, 2013 y seguramente volveremos el que viene. En ese tiempo ha cambiado Shelios y también Groenlandia. Hay una bahía en la que veníamos en barco, algo que este año hubiera sido imposible por la cantidad de hielo que taponaba el fiordo. Y la expedición tampoco es igual porque al principio había más miembros dedicados a la logística (ingenieros, electricistas, cocineros…) y ahora se componen de más profesionales de la ciencia y divulgadores científicos. Creo que somos un grupo más completo porque el objetivo es transmitir a todo el mundo los fenómenos astronómicos y a la vez hacer un proyecto educativo con los estudiantes que nos acompañan.

¿Cómo surgió este proyecto?

Comencé con las expediciones en el año 99, pero no fue hasta 2004 que pudimos incorporar a estudiantes. Pensé que había que atraer a los jóvenes a la astronomía con algo atractivo, y qué mejor que participar en una expedición. En 2005 fueron ocho y en 2006 otros 12 viajaron al Kilimanjaro a ver un eclipse y así hasta que llegó la crisis y durante dos años no pudieron venir. En 2012 lo recuperamos, exportando la Ruta de las Estrellas al resto del país, porque hasta entonces eran canarios. Logramos financiación de la Fundación Catalana La Pedrera y de la Diputación de Badajoz.  Aun así, este año sólo fueron cuatro a Groenlandia. Lo ideal sería una docena, pero necesitamos ayudas para pagar su viaje.

¿Por qué se metió en esta aventura?

Comenzó por mi interés personal. Como astrónomo, quería ver los grandes espectáculos del Cosmos, como son auroras boreales, los eclipses o las tormentas de estrellas. Pero era necesario también mostrarlo al mundo porque son un imán hacia la Astronomía, sobre todo para los jóvenes. Y fui buscando fondos para hacerlo. Hace tres años, conseguí financiación europea a través del proyecto Gloria. Este proyecto tiene como eje poner telescopios robóticos, que están por todo el mundo, a disposición de los ciudadanos a través de  internet. Con lo que captan, cualquiera puede hacer ciencia desde su casa, identificando meteoritos, contando estrellas…. Es fascinante, y para los docentes una herramienta muy útil.

Este verano ¿Volvió satisfecho de la expedición a Groenlandia?

Hubo resultados muy buenos. El objetivo era retransmitir auroras a la mayor cantidad de gente posible y hubo un día que tuvimos 30.000 visitas al portal de internet. Es señal de que hay interés y de que se puede hacer ciencia. La Ruta de las Estrellas también funcionó. Los estudiantes volvieron fascinados con la experiencia. Nosotros no viajamos para conseguir resultados científicos. Para investigar, hay que ir a centros especializados. Otra cosa es dotar a la expedición de contenidos de ciencia, con trabajos académicos y educativos que son muy motivadores. No es lo mismo hacer fórmulas en la pizarra que en Groenlandia o en África. En el fondo, nuestras retransmisiones son un ‘mercadillo’ para que la gente se enganche y se pregunte ¿qué hacen estos en el Ártico?

Parece que no es buen momento para potenciar vocaciones por la ciencia

No lo es, pero no por eso vamos a dejar de ofrecer a los jóvenes la posibilidad de que la conozcan. Además, esto tiene que cambiar en tres o cuatro años y estos chavales que vienen en nuestros viajes se van cambiados, porque han vivido en primera persona con investigadores. A nivel nacional debería habría que hacer más jornadas de puertas abiertas en las que los científicos fueran a los institutos y colegios a contar lo que están haciendo. Existe la Semana por la Ciencia, pero no es suficiente. Los estudiantes quieren ver a personas normales, preguntarles sobre sus experiencias personales. Ese contacto directo puede serles útil al tomar la decisión de qué quieren hacer en el futuro.

En general ¿cómo es la formación científica de estos jóvenes?

Creo que es buena. En todo caso, los que vienen a las expediciones han sido seleccionados entre los mejores. Pero, en general, falta motivación. Nos pasamos con teoremas y nos olvidamos de que es una edad con demasiadas inquietudes, un momento en el que se está muy perdido. Y por otro lado hay estudiantes brillantes que se pierden porque les faltan habilidades sociales, aspecto que también trabajamos en las expediciones con ellos. En todo caso, debemos intentar seguir divulgando y que cada día vengan más. Ese es el grano de arena que se llevará la sociedad de nuestras expediciones.

Y este año, además, Shelios también ha ido a Kenia.

Pues sí. En este caso, retransmitimos por internet un eclipse solar total desde la orilla oriental del Lago Turkana, en el Parque Nacional de Sibiloi, el 3 de noviembre. Duró dos horas y 14 minutos. En esta ocasión, no vinieron estudiantes porque ya había comenzado el curso escolar, pero a través de la web de Gloria invitamos a todos los docentes y alumnos a conocer la aventura. Hemos organizado actividades para los centros educativos después del viaje.  Grabaremos datos para que realicen experimentos a través de la web  (http://live.gloria-project.eu/). También hemos puesto en marcha un juego científico a través de teléfonos móviles del sistema Android, que se puede descargar gratis como una aplicación (Gloria Solar Activity). Utilizando imágenes de telescopios, los chavales pueden ayudar a los astrónomos a buscar manchas solares. Y recibir premios a cambio. Siempre tratamos de aprovechar la inteligencia colectiva para hacer ciencia ciudadana.

Un dinosaurio acorazado entre el carbón


Recreación del 'Europelta carbonensis' de Ariño.

Recreación del ‘Europelta carbonensis’ de Ariño.

ROSA M. TRISTÁN

Un dinosaurio acorazado, el más antiguo de su género en Europa, el más completo hallado hasta ahora, el hallazgo más espectacular del Jurásico de los últimos tiempos en el continente. Se trata del ‘Europelta carbonensis’, un anquilosauro que vivió hace entre 110 y 113 millones de años y que murió en donde hoy se encuenra la gran mina a cielo abierto de carbón de Ariño (en Teruel). Ayer, la plana mayor científica de Dinópolis, rodeada de autoridades, presentó al nuevo miembro de su familia, un reptil prehistórico que pone de manifiesto las muchas sorpresas que aún esconden las tierras aragonesas para la ciencia.

Sigue leyendo

Los misterios de Atapuerca


Desde que comencé a escribir a divulgar ciencia, hace ya muchos años, la Paleoantropología se convirtió en una de mis pasiones y mucho tuvo que ver en ello conocer los yacimientos de la Sierra de Atapuerca de la mano de sus protagonistas, los más conocidos y los que lo son menos.

Yacimiento de la Gran Dolina.|Rosa M. Tristán

Yacimiento de la Gran Dolina.|Rosa M. Tristán

Sigue leyendo

La mafia transgénica, al descubierto


Corine Lepage, eurodiputada y ex ministra francesa. |Rosa M. Tristán

Corinne Lepage, eurodiputada y ex ministra francesa. |Rosa M. Tristán

Cuando la eurodiputada y ex ministra francesa Corinne Lepage habla de la ‘mafia transgénica’ , de las manipulaciones científicas de cuatro poderosas multinacionales, con Monsanto a la cabeza, de ocultaciones premeditadas de daños en la salud, de presiones políticas y económicas sabe bien lo que dice. Durante dos años (entre 1995 y 1997) ocupó la cartera de Medio Ambiente en su país, justo cuando los organismos modificados genéticamente (OGM) irrumpían con fuerza en Europa. Por ello, trató de informarse bien antes de tomar decisiones políticas que podrían generar daños a sus ciudadanos.

Sigue leyendo

Carbonell y Agustí: La crisis de ‘una evolución sin sentido’


Eudald Carbonell y Jordi Agustí, los autores. |IPHES

Eudald Carbonell y Jordi Agustí, los autores. |IPHES


Cuentan los investigadores catalanes Eudald Carbonell y Jordi Agustí que estamos en un momento de crisis estructural, de un sistema, el capitalista, que está al borde del colapso. Pero a diferencia con las crisis del pasado, ahora nuestra especie tiene la responsabilidad y, sobre todo, la capacidad para que el resultado sea distinto al que se avecina. Este es el tema central de ocho apasionantes conversaciones entre ambos recogidas en el libro que comparten ambos científicos: “La evolución sin sentido” (Ed. Península), que acaban de presentar. Las mantuvieron en 2009, pero son de plena actualidad. Como si hubieran tenido acceso a una máquina del tiempo…

Sigue leyendo