Crónica de un congreso de humanos, todos fósiles


 

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La mayor cita mundial de arqueólogos, reunida en Burgos, ha dado un repaso al origen de la cognición de nuestra especie

El gran interés científico contrasta con el escaso interés mediático en los trabajos presentados en el XVII UISPP

Se anunció el futuro ADN nuclear de la Sima de los Huesos y se presentaron hallazgos que acercan a neandertales y ‘sapiens’

ROSA M. TRISTÁN

En total, trabajos de más de 3.000 científicos de 60 países, 115 sesiones (52 de paleolítico, 39 de protohistoria y 34 de contenido general), más de 1.600 comunicaciones, 1.500 participantes… Los números son mareantes, como mareados andaban muchos de los participantes en el 17 Congreso de la Unión Internacional de Prehistoria y Protohistoria (UISPP), con tantas sesiones y tan interesantes que no sabían a cuál acudir. Siete días en los que, en el entorno de Atapuerca, que es Burgos y su universidad, se han reunido a casi todos los arqueólogos, biólogos, paleontólogos, zoólogos o historiadores ( y me dejo muchos, seguro) que más saben de la Humanidad, desde sus orígenes, hace más de dos millones de años hasta el comienzo de nuestra era.

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La ‘resurrección’ de Orce: paraíso de biodiversidad del Pleistoceno


 

Cuenca de Guadix-Baza. Aquí hubo un lago, con aguas termales, en las que se bañaron humanos de hace 1,4 millones de años. |ROSA M. TRISTÁN

Cuenca de Guadix-Baza. Aquí hubo un lago, con aguas termales, en las que se bañaron humanos de hace 1,4 millones de años. |ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

(Reportaje de El Huffington Post: AQUÍ)

Ha pasado casi una década desde la primera vez que visité los yacimientos paleontológicos de Orce (Granada). Me lo recordaba el actual co-responsable de las excavaciones, Bienvenido Martínez-Navarro, del IPHES, mientras paseábamos de nuevo por esa tierra reseca y dura que en el pasado, en el Pleistoceno inferior, albergó un gran lago. En aquella primera visita, en 2005, el proyecto científico andaba de capa caída por una polémica cuyas heridas aún no se han cerrado del todo.

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Eurasia: un pasado de mestizaje humano


Hueso del pie de una denisovana, o Mujer X. 'Nature'

Hueso del pie de una denisovana, o Mujer X. ‘Nature’

La endogamia (palabra griega que viene de ‘endon’, dentro y ‘gamos’, casamiento) es un fenómeno dañino, enfermizo, tanto a nivel biológico como si se trata de un comportamiento social. Resulta tan destructivo que son muchos los investigadores que apuntan que fue la principal causa de la desaparición de los neandertales, esa especie humana que habitaba Europa cuando los ‘sapiens‘ llegaron de África y que ni eran tan tontos como los pintamos en el pasado ni eran tan débiles físicamente como nosotros. Pero eran pocos y en su pasado acumulaban un ‘mestizaje’ que complica mucho el escenario de Eurasia hace decenas de miles de años.

Ahora, un dedo de un pie de una mujer neandertal,  nos ofrece nuevas pruebas de ambos fenómenos, por un lado, al revelar los parentescos que había entre sus progenitores tras un exhaustivo análisis de su ADN, por otro al hablarnos de relaciones con otros humanos arcaicos que no sabemos identificar. Si hace escasos días, científicos del Instituto Max Planck y de Atapuerca lograban revelar el ADN mitocondrial de un ‘Homo heilderbergensis’ (con medio millón de años) pariente de los Denisovanos, ahora, ese anular o ese meñique nos cuenta que los antepasados de aquella hembra de hace 50.000 años  tuvieron ‘relaciones’ con vecinos de otras especies más primitivos, quizás los Homo erectus que vivían en Asia.

Denisova Cave, excavation in the East Gallery

Echando la vista atrás, fue en 2006, cuando el investigador alemán Svante Pääbo, del Instituto Max Planck para la Antropología Evolutiva en Leipzig, inició un proyecto para secuenciar el genoma Neandertal, que culminó cuatro años más tarde. En aquel trabajo, en el que participó el grupo de la cueva asturiana de El Sidrón, se reveló que los neandertales se cruzaron con los Homo sapiens cuando estos últimos salieron de África, dejándonos su huella genética. Curiosamente, ese mismo 2010 también se descubrió en una cueva de Siberia, en Denisova (en la foto), un pequeño fósil con ADN nuclear de una especie humana que no se conocía: los denisovanos, parientes de los neandertales (con quienes comparten un ancestro común) y que acabarían dejando una herencia genética en las poblaciones de Oceanía.

Pero de entonces a ahora, el equipo del Max Planck ha mejorado la técnica y ahora, como publican en Nature, ha logrado una secuencia de genoma neandertal de tan alta calidad como si fuera la de un ser humano actual. Y lo han hecho con el pequeño hueso de un dedo de pie que encontraron en la cueva Denisova los arqueólogos rusos Anatoli Derevianko y Michael Shunkov.

¿Y qúe nos dice? Una vez hechas las comparativas pertinentes con otros genomas, el trabajo nos descubre que, además de que eran más endogámicos que la universidad española, no todos los ‘sapiens’  no africanos tenemos el mismo porcentaje de ADN neandertal, sino que varía del 1,5% al 2,1% . También que asiáticos y americanos nativos tienen un 0,2% de los desconocidos denisovanos. Y, sobre todo, que los neandertales de esta cueva tienen entre un 2,7% y un 5,8% del genoma de un homínido arcaico que no se conoce, al menos genéticamente, porque puede que si tengamos sus fósiles. Uno de lo autores del estudio, Kay Prüfer, afirma que “esta  antigua población de homínidos vivió antes de la separación de neandertales, denisovanos y  seres humanos modernos y que pudiera tratarse de un Homo erectus“, que andaba por Asia.

El experto en ADN antiguo Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF) explica al Laboratorio para Sapiens, que esta conclusión es, sin duda, la más importante: “Me sorprende esa hibridación con un homínido anterior, que no se detectó con el genoma nuclear porque nos dice, como ya hizo el estudio sobre la Sima, que el escenario era muy complejo, que muchas epescies se mezclaban. Da igual cómo les llamemos, heildebergensis, erectus, antecessor…. “.

Eso si, Lalueza-Fox explica que siempre existió cierta barrera reproductiva: “En genética de poblaciones se conoce como señal de infertilidad la falta de señales en el cromosoma X de que hubo hibridación entre especies, como en estos casos; es decir, que hay evidencias de que hubo cruzamientos, pero que los descendientes eran menos viables”.

Respecto al tipo de parentesco de los padres  que tiene grabado el dedo, los investigadores no son capaces de precisar si eran  medio hermanos con una madre en común, o  doble primos, o un tío y una sobrina, o  una tía y un sobrino, o incluso un abuelo y una nieta, o viceversa, pero si está claro que eran de la misma sangre.

Por supuesto, también han aprovechado para buscar aquellos aspectos genéticos que marcan la diferencia entre nosotros, los sapiens, y los corpulentos parientes del Pleistoceno, y se han encontrado con que  la lista de secuencias simples de ADN que nos distinguen es bastante pequeña. “Esta lista de cambios de ADN que distinguen  los seres humanos hoy de nuestros más cercanos parientes extintos es relativamente pequeño”, dice Svante Pääbo, director del Instituto Max Planck de antropología evolutiva. “Es un catálogo de las características genéticas que nos diferencia a los humanos modernos del resto de organismos vivos, creo que  esconde algunas de las claves que ha hecho posible la enorme expansión de las poblaciones, la cultura y la tecnología humanas  en los últimos años 100.000”.

La cueva de Denisova, en Siberia, es la misma donde apareció el ADN de la misteriosa especie de los ‘denisovanos’, aún por describir y en la misma campaña. Por cierto, también era una mujer, la Mujer X, una hembra de piel y cabello oscuro.

“Bienvenido Mr. Marshall”… para la ciencia española


ROSA M. TRISTÁN (Publicado en EL HUFFINGTON POST)

Los fósiles de ‘Homo ergaster’ hallados en Olduvai envejecen  200.000 años este ancestro humano. 

Apuntan un nuevo escenario evolutivo de la especie

Un equipo de investigadores españoles ha encontrado restos de un ‘Homo ergaster’  en la Garganta de Olduvai (Tanzania) que son los más antiguos que se conocen hasta ahora. El hallazgo, que será publicado en unos meses, es de un individuo 200.000 años más antiguo que el congénere más viejo que se conocía hasta ahora, acercándose a los dos millones de años. La noticia del hallazgo la podéis leer en el link de El HUFFINGTON POST, pero en este Laboratorio para Sapiens quiero resaltar la situación de este proyecto…y la ‘ayuda americana’.

Investigadores de IDEA, en el yacimiento PTK, en la Garganta de Olduvai,  donde se encontró el 'Homo ergaster' más antiguo. |IDEA

Investigadores de IDEA, en el yacimiento PTK, en la Garganta de Olduvai, donde se encontró el ‘Homo ergaster’ más antiguo. |IDEA

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El padre de ‘Lucy’, guía turístico en Atapuerca


Donald Johanson y Juan Luis Arsuaga, en el Museo de la Evolución Humana. |Rosa M. Tristán

Donald Johanson y Juan Luis Arsuaga, en el Museo de la Evolución Humana. |Rosa M. Tristán

ROSA M. TRISTÁN (Publicado en el Blog de la AECC (Asociación Española de Comunicación Científica)

“La mañana del 24 de noviembre de 1974, el investigador Donald Carl Johanson fue convencido por el estudiante Tom Gray para salir a buscar fósiles, abandonando el tedioso trabajo de organizar sus notas. Se encontraban en la región de Afar, al norte de Etiopía, y formaban parte de una expedición científica que buscaba fósiles de homínidos muy antiguos….Tras unas horas de búsqueda, Johanson encontró el primero de una serie de restos que acabarían componiendo el esqueleto más completo conocido hasta ahora de un homínido”. Así relata el paleontólogo Ignacio Martínez, en su libro ‘El primate que quería volar”, cómo el científico norteamericano se topó aquel día con ‘Lucy’, la primera ‘Australopithecus afarensis‘, una homínida que era más similar a un chimpancé que a nosotros, los ‘sapiens’, y que acabó convirtiendose en un icono de la Prehistoria humana de hace 3,5 millones de años.

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