Antonio Quesada (Comité Polar): España en el reto geoestratégico del Ártico (entrevista)


ROSA M. TRISTÁN

El biólogo Antonio Quesada ha sido nombrado, recientemente, secretario técnico del Comité Polar Español, máximo responsable ejecutivo de un organismo poco conocido pero en cuyas manos está la presencia de España en los territorios polares del Ártico y la Antártida. Llega a este puesto tras encargarse durante los últimos años del Programa Polar, subdirección desde la que se coordinan los proyectos científicos. Ahora, desde su nuevo puesto quiere dar un impulso a la actividad polar española, especialmente en el Ártico, una zona que considera que está en una situación “muy peligrosa” desde el punto de vista de la política geoestratégica mundial.

¿Qué es exactamente el Comité Polar Español?

Es un organismo que depende administrativamente del Ministerio de Economía y Hacienda pero del que forman parte el de Exteriores, Defensa, Medio Ambiente y también la Armada, el Ejército de Tierra, el CSIC, la Unidad de Tecnología Marina (UTM), el IGME, del que depende el Centro Nacional de Datos Polares, el IEO. La presidenta es la secretaria de Estado Carmen Vela, si bien ejerce Marina Villegas, directora de la Agencia Estatal de Investigación. Todos sus miembros se reunían dos veces al año, pero desde ahora lo hará cuatro porque hay mucho trabajo ejecutivo que hacer. El Comité coordina toda la actividad polar española, en tres partes: la ciencia, la logística y la legislación. Es un organismo técnico, aunque tiene influencia política, sobre todo a nivel internacional. Somos miembros como observadores del Arctic Council (https://www.arctic-council.org/index.php/en/), el organismo del que forman parte todos los países árticos para promover su cooperación y coordinación en esta zona polar. Y para mantener ese status no sólo hay que hacer una ciencia de calidad, sino tener presencia. No se trata de tener infraestructuras en el Ártico, como las bases que tenemos en la Antártida, sino de llegar a acuerdos con otros países para que nuestros científicos puedan utilizar las suyas y estar presentes en foros internacionales. Estamos ya preparando acuerdos con Canadá, Noruega y Japón.

¿Y su papel en la Antártida?

España es miembro del Tratado Antártico y tenemos dos bases allí: la Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla. El Comité Polar es el responsable de dar los permisos para que funcionen, de los protocolos que deben seguir. En general, de hacer que se cumpla la ley e informar al sistema antártico, especialmente en todo lo que se refiere al impacto ambiental. También coordinamos las inversiones en las infraestructuras. Ahora, por ejemplo, en la base Gabriel de Castilla hay que arreglar un módulo científico que está en muy malas condiciones. El Comité lo comunica al Ejército, que es quien lleva la gestión, a la UTM y a las instituciones deben poner el dinero. Y lo mismo en cuanto a los buques. Necesitamos dos: un nuevo buque oceanográfico como el Hespérides, que en unos años cumplirá su vida útil, y otro para la logística, como el que hubo que jubilar (Las Palmas). El Hespérides es un buque muy caro y debes ser utilizado para hacer ciencia, no funciones de taxi. Estoy contento porque la comisión de trabajo sobre este tema va para adelante.

¿Cree que el Comité requiere un cambio respecto a lo que ha venido siendo?

Ha funcionado, pero ahora quiero que sea más participativo. Antes el secretario técnico, que además no vivía en Madrid, se tenía que encargar de todo y creo que es preciso crear un comité de gestión, otro ejecutivo… Implicar a más miembros, más allá de las reuniones. Veo que hay interés en mejorarlo y en destinar recursos para que los técnicos y profesionales que trabajan para este organismo lo vean remunerado, no puede ser algo altruista, como hasta ahora porque hasta ahora no hemos tenido ningún presupuesto. Así es difícil mantener el nivel que deseo, para el que requiero colaboradores cuyo trabajo se reconozca. También es importante mejorar la difusión de nuestras actividades y crear un Observatorio Antártico Español.

¿Considera que la ciencia polar española se difunde lo suficiente?

Creo que es una de las actividades científicas que más difusión tienen. No obstante, quiero aclarar que el Comité Polar no se encarga de los proyectos científicos. Eso depende del Programa Polar, que tiene su gestor, justo el puesto que antes ocupaba yo. Es ahí donde se envían las propuestas científicas y se evalúa en paneles su calidad, las posibilidades logísticas para realizarlas y su legalidad. Nadie puede ser autorizado a cazar ballenas aunque sea para investigar, por ejemplo. En general, son para la Antártida pero este año ha habido dos solicitudes para el Ártico, así que si se aprueban, el Comité si deberá buscar colaboraciones con otros países que tienen allí instalaciones. Cada año, el Programa, en función del dinero que hay disponible, aprueba más o menos proyectos, pero el Comité no entra en ello, sólo en que el trabajo se desempeñe como debe hacerlo.

Existen unas directrices sobre los objetivos del Comité Polar que hablan de promover la investigación, del seguimiento de las pesquerías, de que la presencia polar sea asunto de Estado. ¿Cuál es su importancia real?

Es un documento que comenzó a trabajarse hace dos años porque no había nada al respecto. Y ha despertado el debate, porque son solo directrices cuando algunos esperaban más. En realidad, no tenemos una estrategia científica polar, algo que me hubiera gustado diseñar con todos los científicos polares españoles, de abajo a arriba. Ahora es un trabajo que depende de mi sucesor en el Programa. Pero estas directrices son importantes y quiero llevarlas a Comisión Parlamentaria para que la estudien, hagan enmiendas y se apruebe. Es el modo de que no dependan de un gobierno y puedan perdurar.

El Comité controla pero ¿quién castiga los delitos en la Antártida?

Nosotros tenemos que salvaguardar que se cumple el Tratado Antártico al que España se adhirió en 1988, pero lo que ocurre es que 30 años después aún no se ha desarrollado en Ley, como debiera. A veces detectamos veleros que atracan sin permiso. Si son de otros países, lo comunicamos al Sistema del Tratado y si no hacen caso o reinciden, pasan a una lista negra. En algunos países, hay penas de cárcel. Pero en España la falta de ley complica la situación.

Mencionaba antes un Observatorio Antártico Español ¿En qué consistirá?

Forma parte de la mejora de la comunicación. Tenemos mucha información que difundir. Llevamos 30 años recogiendo datos en la Antártida, series temporales para las que es difícil conseguir fondos porque generan impacto científico a muy largo plazo, pero que son importantes. Tenemos series de geomagnetismo, geodesia, permafrost y vulcanismo. Me gustaría que todos estos datos estuvieran en un canal, un Observatorio Antártico Español. También es importante la información de vulcanología, pues estamos en una isla antártica, Isla Decepción, donde hay un volcán con actividad. Del Comité Polar depende el ‘semáforo’ que dice cuando se puede ir o no. Ahora es un servicio que realizan los vulcanólogos que van a la Antártida con sus proyectos. Cuando barcos de otros países quieren acceder, llaman y preguntan, pero sería bueno que ese semáforo estuviera disponible como servicio oficial y que se pagara a alguien por mantenerlo. Luego está la divulgación a la sociedad, que debemos mejorarla.

¿Cómo de grande es la comunidad científica polar española?

Cada año van unos 80 científicos a la Antártida y en total seremos unos 200. No es fácil serlo porque para que se apruebe un proyecto hay que tener una buena memoria técnica, presupuesto y hasta siete documentos más, lo que es complejo para los nuevos. Pero es bueno que los haya. En el Ártico somos menos. El Hespérides no puede hacer largas distancias durante seis meses, así que no puede viajar en el verano boreal. Otro problema es que los científicos sólo pueden dirigir un proyecto financiado por el Plan Nacional y si lo tienen en la Antártida no pueden tenerlo en el Ártico, salvo que haya financiación internacional.

Apuntaba antes que hay que estar en el Ártico ¿Cómo ve la situación en esa compleja zona del planeta?

Está cambiando mucho. Ahora los caladeros de pesca están más al norte y en todo el Ártico sólo hay dos pequeños pedazos que son aguas internacionales, y que reclaman Rusia y Noruega. Si se abre con el deshielo el Paso del Nordeste, el transporte entre Asia y Europa llevará menos tiempo y combustible que ahora por el Canal de Suez y el Mediterráneo. Eso nos afecta directamente. Y Rusia ya está haciendo puertos, aunque aún el riesgo para la navegación es alto. Es preocupante. En 2016, Obama convocó una reunión mundial para un Tratado Ártico, para que fuera un lugar para la ciencia y la paz. Este verano, la comisaria de la UE Federica Mogherini reconocía que el problema del Ártico es de seguridad. Es una ‘patata caliente’, con una situación peligrosa. Por ello es importante desde la ‘diplomacia científica’ hacer lo que podamos. A veces la ciencia ayuda a relajar tensiones y abrir puertas y en el Comité Polar Español sabemos que es parte de trabajo.

¿Cómo será la próxima campaña antártica?

Está previsto realizar dos campañas oceanográficas y que vayan 20 proyectos. Esperemos que el Hespérides salga en Noviembre porque tarda un mes en llegar y, así, comenzar hacia el 8 de Diciembre hasta marzo.

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S.O.S: crisis en los humedales españoles


Delta del Ebro. @Carlos Montserrat /SEO7Birdlife

Delta del Ebro. @Carlos Montserrat /SEO7Birdlife

ROSA M. TRISTÁN

Hace 10 años visité con WWF los pozos ilegales que hay en el entorno del Parque Nacional de Doñana. Estaban a la vista, impunes; junto a unos de los principales humedales de Europa, un ecosistema único que es parque nacional; rodeados de invernaderos de las fresas que se venden a un euro el kilo en nuestros supermercados. Inolvidable cómo los agentes de la autoridad de la zona echaron a las cámaras de malos modos, en defensa del propietario de la finca fresera cercana, donde tomaban unos planos, dentro de un mar de plásticos entre los pinos.

Una década después, hay mil pozos ilegales. Y a las fresas se han sumado los arándanos, que resulta que ahora están de moda porque son antioxidantes, aunque no se dice con tanta frecuencia que su consumo de agua aún es mayor que el de la fresa. Por algo es un fruto de las montañas, donde llueve, y no de las marismas cercanas a África.

Este caso de Doñana es uno de los que acontecen en esas áreas inundables extremadamente frágiles y a la vez imprescindibles para decenas de miles de aves y para nuestra especie, dado que nos protegen en caso de desastres naturales. Solamente en España el 80% que nos queda está en una situación muy preocupante, como denuncia la directora de SEO/Birlife, Asunción Ruíz. Esta organización acaba de lanzar la alerta por los tres más importantes de nuestro país: el mencionado de Doñana, el Delta del Ebro y la Albufera de Valencia. Los tres se encuentran a las puertas de “un punto de no retorno”, en palabras de Roberto González, también de SEO (la Sociedad Ornitológica Española). Y los tres son el hogar de unas 600.000 aves acuáticas invernantes (de las que 60.000 serían reproductoras, según también los datos de SEO).

Bien es verdad que el cambio climático, con su consecuente disminución de lluvias, no favorece la situación, pero es que, además, en lugar de paliarse, el problema se agrava. Así, en el Ebro hay 125 embalses que han impedido la llegada de entre 40.000 y 200.000 toneladas de sedimentos al Delta en las últimas décadas (aún se pierden unas 1.600 toneladas al año), lo que sumado a los que se pierden por la costa (otros 110.000 m3) da como resultado que el Delta desaparece a ojos vista. Evidentemente, ello perjudica a quienes viven del mejillón o la anchoa, pero también a las muchas aves que habitan este lugar.

La "sopa" verde de la Albufera de Valencia. @Pablo Vera/ SEO Birdlife

La “sopa” verde de la Albufera de Valencia. @Pablo Vera/ SEO Birdlife

Otro caso distinto es el de la Albufera, que en el pasado recorrí en una piragua, reflejándose el sol en sus cristalinas aguas. Hoy es una “sopa” verdusca, un lago costero en el que se acumulan 2.800 toneladas de fosfatos procedentes de los vertidos ilegales y de las depuradoras. Sólo el nivel de clorofila es de 120 mg por litro, cuando debieran ser 20 mg. En dos décadas se han multiplicado por 12 los hectómetros de estos vertidos que llegan a la Albufera. “Una consecuencia directa es el impacto en las aves. Hoy, por ejumplo, el pato colorado ha desaparecido de la laguna”, afirma González.

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Y, como no, Doñana. Cuando se vea una oferta de fresas, conviene recordar que seguramente proceden de ese lugar que la Junta de Andalucía dice defender mientras mira para otro lado, sin impedir que campe a sus anchas la ilegalidad más fragante. Nadie sabe con certeza cuánta agua se extrae del acuífero de Doñana, entre los pozos ilegales y los que no lo son, pero lo cierto es que ni las advertencias de la Comisión Europea  han conseguido cambiar el panorama, no vaya a ser que se pierdan votos por eso de la biodiversidad. Y como resultado, tenemos 1.500 hectáreas de cultivos ilegales reconocidos (que podrían ser 3.000) que están ‘chupando’ la sangre de la marisma, donde han desaparecido ya el 85% de los humedales que había hace 60 años.

Como el domingo es el DÍA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES, la ong conservacionista ha querido recordar que las soluciones están a mano, porque una ventaja de estos lugares es que recuperan con rapidez con unos pocos ‘mimos’, eso sí, antes de secarse del todo. Por ejemplo, podría hacerse con un plan de gestión que movilice los sedimentos hacia el Delta del Ebro; prohibiendo todos los vertidos ilegales en la Albufera, a la vez que se asegura que entra agua nueva que renueve la que ya está sucia; y, por último, cerrando todos los pozos legales e ilegales que están dañando al Parque Nacional de Doñana.

La campaña ‘Mójate por los humedales’ quiere recabar el apoyo de todos aquellos que pensamos que es importante que no desaparezcan,  que ninguno de estos tres emblemáticos espacios pasen a ser fotos del pasado, una película antigua que recordar.

#SOSHumedales 

Puedes firmar por su protección AQUÍ.

Pregunta: ¿Qué opinas de la caza en España?


 

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Cacería en Llanas de Cabrera, marzo de 2016. @DIARIO DE LEÓN

ROSA M. TRISTÁN  

Si hay un tema que levante ‘ampollas’ en España es el de la caza. En unas comunidades autónomas más que en otras, léase Castilla-La Mancha, pero en general en todas. Por ello, la decana de las organizaciones conservacionistas del país, SEO/BirdLife, ha lanzado una encuesta (lo denomina proceso participativo) para poder fijar una posición en torno a esta actividad directamente relacionada con la protección de la naturaleza, proceso al que invita a participar a toda la ciudadanía en una primera fase, y que también a sus muchos miles de socios. Para participar basta con rellenar este CUESTIONARIO.

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Científicos de Europa: “Han elegido la ignorancia”


ROSA M. TRISTÁN
Hace unos días, se daban a conocer los funestos presupuestos para 2015 que exprimen hasta dejar bajo mínimos a la investigación en España. Ahora, una carta publicada en la revista Nature, y firmada por un grupo de científicos europeos, encabezados por la astrofísica española Amaya Moro-Martín, contextualiza la debacle en nuestro país en un entorno europeo en el que la situación es igualmente preocupante. Se titula Han elegido la ignorancia (y aquí en inglés)  y en ella piden la firma de todos los ciudadanos en apoyo de la ciencia, que vive sus horas más bajas en el continente.

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Gran bacanal de buitres en Iruelas, carroñeros al ataque (con VÍDEO)


ROSA M. TRISTÁN (Valle de Iruelas, Ávila)

El valle de los buitres from Miguel Ángel Nieto on Vimeo.

(Vídeo: Rosa M. Tristán. Edición del vídeo: Miguel Angel Nieto)

La señal la dio un cuervo pequeño.  Se acercó a la carne fresca que, ya llena de moscas, había sido dejado hace casi tres horas a escasos metros del observatorio. Llegó, olió y no se lo pensó mucho para aprovechar la comida. En segundos, un revuelo de más de 250 buitres se lanzaron al banquete. Buitres leonados y buitres negros. El cuervo hizo ‘mutis por el foro’ mientras comenzaba un espectáculo apabullante, cargado de agresividad, a la vez hermoso y salvaje. Ocurrió el 10 de septiembre en la reserva natural del Valle de Iruelas, en Ávila, quizás pronto conocido como el ‘Valle de los Buitres’ porque allí se encuentra una de las colonias de buitre negro más importante de España, y del mundo.

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Cortando cabelleras en una cueva de Córdoba


ROSA M. TRISTÁN

Ritual en la Sima del Ángel. |A.Monclova

Ritual en la Sima del Ángel. |A.Monclova

Hubo un tiempo en el que en la Península Ibérica se cortaban cabelleras, y después, además, se cocían al fuego lento los huesos del muerto. Ocurrió hace entre 9.000 y 7.000 años en una cueva de Lucena (Córdoba) y los restos de aquellos extraños rituales funerarios han sido encontrados ahora gracias a los trabajos del equipo dirigido por Cecilio Barroso Ruiz, Presidente de la Fundación Instituto de Investigación de Prehistoria y Evolución Humana, y José Antonio García Solano, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

Hace casi 20 años que Barroso llegó a la Cueva del Ángel y comenzaron las excavaciones. En el yacimiento había una sima de unos 100 metros de profundidad utilizada como dolmen de enterramiento por las poblaciones del Neolítico y del Calcolítico. De allí sacaron el año pasado un millar de restos humanos que han analizado este verano, para descubrir que pertenecieron al menos a 50 individuos de todos los sexos y edades.  “Lo que hemos comprobado es que les quitaban el cuero cabelludo y luego cocían los huesos para su descarnamiento, pero no tenemos pruebas de que hubiera canibalismo, no hay marcas de que se los comieran”, asegura el investigador desde Lucena.

Foto de la Sima.

Foto de la Sima.

Por lo que han averiguado, los enterramientos tenían lugar en la cueva que hay sobre la sima, pero como era muy pequeña, cada cierto tiempo tenían que ‘limpiar’ el lugar de cadáveres, y éstos eran arrojados por la oquedad para dejar espacio a los nuevos muertos. En definiva, era “un dolmen-cueva”, asegura Antonio Monclova, otro miembro del equipo.
La mitad de los cadáveres se corresponden a niños, y la mitad de ellos murieron justo en la edad del destete, que es cuando el riesgo de muerte, ante el paso a una alimentación más insegura, es más alto. Es lo que aún sigue ocurriendo por desgracia en muchos países africanos. Los adultos eran de unos 40 años, pues en esa época de la Prehistoria pocos sobrevivían más allá de esa edad.

El estudio de estos fósiles también ha revelado muchas marcas de corte y señales de que fueron quemados intencionadamente, dentro del mismo ritual.

Los restos del Calcolítico son más recientes y
no tienen ya esas marcas de corte ni fueron quemados, sino tan sólo depositados en la cámara dolménica. Al parecer, se arrojaban a la Sima cuando ya no tenían masa muscular.

Excavación en la Sima del Ángel en 2014

Excavación en la Sima del Ángel en 2014

El equipo ha iniciado un proyecto de bio-medicina con el Instituto Reina Sofía, la Universidad de Málaga y otras dos instituciones extranjeras con el objeto de realizar estudios con estos restos sobre las enfermedades que eran habituales en el Neolítico y la Edad del Bronce. También se realizarán estudios del ADN que permitan conocer la demografía de las poblaciones, las primeras  que comenzaron a cultivar las tierras peninsulares y a domesticar  a sus animales. El material genético se espera conseguir en la campaña del año que viene.

Los investigadores confían en encontrar restos de ‘Homo heildebergensis’ en el fondo de la Sima, después del hallazgo en campañas anteriores de industria achelense, como se publicó en Quaternary International en 2011.

De momento, esperan recopilar más datos sobre el yacimiento para publicar los nuevos resultados.

Encuentros en Atapuerca… en busca de Olduvai


Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, en el agujero de Gran Dolina. |ROSA M. TRISTÁN

Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, en el agujero de Gran Dolina. |ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

Golondrinas y vencejos sobre los trigales. Los pájaros son los primeros en darme la bienvenida en los aledaños de la Sierra de Atapuerca, ese espacio que recoge la memoria del tiempo y en el que, a medida que me acerco, voy distinguiendo la Cueva Mayor en la ladera, la entrada en la que Susana Sarmiento me pertrecha de un casco, los andamios que jalonan la Trinchera del Ferrocarril y, claro, ese tajo en un queso gruyère en el que, como roedores, los miembros del equipo de Atapuerca van horadando sus paredes año tras año, sacando a la luz miles de huesos.

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Abierta la puerta al despido de cientos de investigadores públicos


infolibre

El diario digital InfoLibre, que dirige Jesús Maraña, saca hoy una noticia que creo que merece difusión. Como bien dice Begoña P. Ramirez, con tanta información sobre el aforamiento del Rey, el Gobierno ‘ha colado’ una enmienda que abre la puerta al despido de cientos de investigadores públicos en universidades y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

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‘No vamos a tragar’ o el camino de vuelta al campo


ROSA M. TRISTÁN

Recuerda Gustavo Duch que con la globalización, la alimentación humana dejó de ser un derecho humano para convertirse en un negocio. Recuerda que más de 40 millones de hectáreas (la mitad de África) han cambiado de manos por no más de 100.000 millones de euros, y que los precios de la comida, y por tanto el hambre, no depende de la escasez o abundancia tanto como de la manipulación en los mercados. Que hoy muere más gente por comer mal que por no comer…. y entre unos y otros suman un tercio de la Humanidad.

Gustavo Duch, junto a la periodista Olga Rodríguez. |RMT

Gustavo Duch, junto a la periodista Olga Rodríguez. |RMT

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Una orgía de trilobites en los mares de Cabañeros


Juan Carlos Gutiérrez-Marco, ante las crucianas, huella de la orgía de trilobites. |R.M.T.

Juan Carlos Gutiérrez-Marco, ante las crucianas, huella de la orgía de trilobites. |R.M.T.

ROSA M. TRISTÁN

Recorrer el sendero del Boquerón de la Estena, en el Parque Nacional de Cabañeros, es lo mismo que leer un libro pétreo de la historia de la Tierra. Sobre todo si se va de la mano del geólogo y paleontólogo Juan Carlos Gutiérrez-Marco, del Instituto de Geociencias (IGEO-CSIC-UCM), como un gran grupo de aficionados ha tenido el privilegio de hacer el pasado domingo. Gutiérrez-Marco, uno de los mayores expertos del mundo en el Ordovícico, ese periodo geológico que comenzó hace unos 485 millones de años, es el guía de una excursión organizada con motivo del GEOLODÍA.

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