Comedores escolares: Somos lo que comemos pero…¿Qué comemos?


ROSA M. TRISTÁN

(Publicado en Cuadernos de Pedagogía): Número 476

Seis de cada 10 niños y niñas se alimentan cada día, en los centros escolares, con productos elaborados por la industria agroalimentaria, muchos de los cuales contienen residuos químicos y están envueltos (y calentados) en plásticos. Los ecocomedores son una alternativa ecológica y de proximidad que apuesta por la salud y la educación. En ellos, los alumnos descubren el origen de los alimentos y aprenden a comer mejor respetando el medio ambiente. Es la nueva revolución ‘verde’ que llega a los colegios.

Candela da grandes mordiscos a su manzana. “Está buenísima y no le echan pesticidas de esos que matan los bichos y son veneno”. Sobre su cabeza, un cartel que dice: “La fruta está para comérsela. No te la saltes”. Pero Candela, de 8 años, lo tiene claro: “Nos dan comida ecológica, que es buena para el medio ambiente porque no viaja desde lejos y porque no contamina”. “¿A qué no sabes lo que es ser vegano?”, dice un compañero de mesa”. “¡Yo sí, a mí!, se levantan varios brazos.

El escenario es el comedor del Colegio Lourdes de Madrid, un centro concertado de la Fundación Hogar del Empleado (Fuhem), que hace ya cuatro cursos decidió dar “un vuelco” a su comida escolar para que fuera más acorde con un ideario en el que la sostenibilidad es un eje fundamental. Hoy es uno de los referentes de los “eco-comedores escolares”, espacios para alimentarse y, por qué no, aprender. “Aquí no queremos saber nada de caterings”, aseguran.

Su apuesta por los productos ecológicos y de proximidad no es fácil, pero no es exclusiva porque como en los cuatro centros de Fuhem, poco a poco toma cuerpo en España la preocupación por lo que comen los escolares y su futura visión del modelo de consumo alimentario. Así, pese a la trabas de las administraciones autonómicas, que son las que deciden en los centros públicos el modelo de gestión, surgen cada día iniciativas de directivos, personal de la cocina, padres y madres y docentes que tienen claro que “somos lo que comemos” y que en el caso de la infancia, mejorar el sistema actual es básico para ellos y para el planeta, un camino que también se ha iniciado en otros países del entorno.

Ahora estamos en casa de Marcos, que muy al contrario que Candela mira la verdura con desgana. Pasea el tenedor por el plato mientras marea las acelgas con tomate. “Antes le encantaba la verdura, pero ya no hay forma. Le cambió el paladar desde que comenzó a ir al colegio, cinco días a la semana comiendo de catering. Lograr que se la coma es la batalla diaria”. Adela es una de esas madres que reconoce que no sabe qué es un eco-comedor escolar, aunque se muestra dispuesta a impulsarlo en el centro al que acude su hijo, de 8 años, en Boadilla del Monte (Madrid). “¿De qué sirve que en Conocimiento del Medio les hablen de peces si luego no ven ninguno porque los ven empanados en cuadrados?”, se queja.

Los últimos datos disponibles señalan que casi 1, 7 millones de escolares como Marcos -de Educación Infantil, Primaria y ESO- comen en el colegio en España, según el Ministerio de Educación. De ellos, el 61% tienen el servicio subcontratado a una empresa externa, sector que se ha convertido en un sustancioso negocio en manos de unas pocas compañías. Sólo una de ellas, sirve 210.000 comidas al día en diferentes instituciones públicas, como son los hospitales o los colegios, adonde llegan servidas en sus correspondientes bandejas de plástico.

Un cocinero en el colegio Lourdes de FUHEM, trabajo en extinción.

Son datos que proceden de la reciente investigación “La alimentación escolar en España”, realizada por iniciativa de la asociación Del Campo al Cole y del grupo de investigación Carro de Combate. “Con este trabajo queríamos poner sobre la mesa la importancia del comedor escolar. Analizar la situación actual y el abanico de problemas que genera una mala alimentación infantil, cuando existen alternativas para mejorarla y aprovecharlo como recurso educativo”, apunta Andrés Muñoz Rico, de Del Campo al Cole. “Nosotros precisamente trabajamos para poner en contacto a los agroproductores con los colegios, un camino que va a más pero que es lento y tortuoso por las complicaciones administrativas”, reconoce.

Y es que hoy, en España, son aún pocos los colegios, sobre todo públicos, que apuestan por hacer de sus comedores y cocinas un lugar desde la que acercarse a la alimentación, a la educación ambiental; en definitiva, al aprendizaje desde el estómago. Muy al contrario, al albur de la masificación en menús industriales, las cocinas desaparecen y se transforman en salas de “línea fría” destinadas a platos precocinados. “A nadie le gustaría comer durante años comida de hospital, pero es lo que les damos a los niños”, apunta el catedrático de Medicina e investigador Nicolás Olea.

Olea, de la Universidad de Granada, es uno de los científicos que más ha estudiado los efectos de la alimentación en la infancia. En análisis de orina a menores de edad, se han detectado hasta 128 residuos químicos de 81 sustancias, de las cuales 42 pueden provocar cáncer y 37 son disruptores endocrinos que alteran las hormonas del organismo. “Podría decirle que los niños españoles hoy orinan más plástico que ninguno en Europa . Comer cada día en una bandeja de policarbonato está afectando a su desarrollo neuro-conductual, y no lo digo por ser alarmista, sino realista”, señala Olea a Cuadernos de Pedagogía.

En la misma línea, la endocrina Carmen Valls-Llobet, asesora de la Organización Mundial de la Salud, lanza la voz de alarma: “Ya hemos observado cómo los disruptores endocrinos que ingieren desde la primera infancia están provocando una pubertad precoz, hasta el punto de que hay niñas de seis años que ya tienen vello púbico”.

Pero incluso sin contaminantes, ¿es la comida escolar equilibrada? La normativa de las autonomías recoge un exhaustivo índice de calorías, de minerales, de lípidos o proteínas que hay que ingerir, eso sí, al precio más bajo posible. Pero eso tiene su coste y la bióloga Mercedes Aguirre, autora del libro “Nutrición, salud y complementos”, detecta un déficit de elementos esenciales para el desarrollo del cerebro en los menús infantiles. “El Omega 3 DHA, que encontramos en el pescado blanco, no existe en el panga, tan habitual en esos menús, pero se sabe que es importante para el cerebro de niños con Transtornos con Déficit de Atención (TDA). Por el contrario, se come exceso de pollo hormonado, de carbohidratos (pasta, arroces…) que se convierten en azúcares y generan excitación y obesidad, pero que son más económicos que los integrales”, denuncia la investigadora.

Pero no todo es salud. Aprender a comer mal es aprender un modelo de vida insostenible que colisiona con la educación ambiental. “Esa dimensión educativa de los comedores está muy olvidada, aunque es un recurso excelente para aprender de dónde viene la comida o qué impactos tiene en la naturaleza. No se trata de dar clases en el comedor, sino de que la alimentación escolar se incorpore como un tema más en las aulas, en actividades y juegos, en las excursiones que se programan desde el colegio”, explica Abel Esteban, de Ecologistas en Acción, una organización que participa en la Plataforma Comedores Responsables (http://comedoresresponsables.org/) creada en junio de 2016 con otras organizaciones, como CEAPA y Veterinarios Sin Fronteras (VSF), para promover ese cambio de enfoque.

Nani Moré, desde mucho antes, es un referente en esta batalla. Desde su primer trabajo, en la cocina de una guardería de Mallorca, se interesó en mejorar lo que ponía en los platos de las criaturas. “Para mí comer no es sólo llenar el estómago, es educación ambiental y es salud. Y en ello estoy, demostrando que mejorar la comida escolar con productos ecológicos y de proximidad no cuesta mucho más si se compara con sus beneficios”. Fruto de ese convencimiento surgió el documental que financió en 2012 con un crownfunding, El plato o la vida, que desembocó en la pionera Asociació Menjadors Ecologics de Cataluña, hoy lugar de encuentro para quienes inician el camino. “Desde 2013 hacemos estudios de viabilidad de proyectos de eco-comedores escolares. La cuestión es que no hay reglas, porque cada centro y cada territorio es un mundo”, asegura Moré. “En general, se trata de que al menos el 50% de la comida sea ecológica o de proximidad sin subir los precios, pero también se trata de enseñar a los niños a conectar la vida con la comida, a tener un huerto escolar, a cocinar cosas sencillas, a visitar los campos. Y ello requiere que los docentes se impliquen. Y los cocineros. Ahora estamos preparando un recetario con un grupo de chefs para aprender a provechar lo que ofrece cada temporada”, explica la ex cocinera.

En el Colegio Lourdes de la Fuhem, el aula de 1º de Primaria que imparte Paula Manrique a veces se convierte en un huerto. “A ver, ¿Qué sembramos hoy? ¿Un tomate? ¿aceitunas? ¿lapiceros? ¿Y qué hacemos para que no haya bichos que se coman nuestra comida?”. Es una de las muchas actividades pedagógicas que complementan los nuevos platos que cada día prepara el cocinero Javier Ventura, a quien ahora le llegan las patatas con tierra, en vez de cortadas en bolsas. “Hace poco fuimos a un mercado para que hicieran su lista de la compra, otras veces hacemos zumos con frutas de temporada. Los mensajes de lo bueno y lo malo para el cuerpo y la Tierra van calando”, explica Paula, rodeada de dibujos de extraños personajes hechos con frutas y verduras.

Fuhem es el ejemplo de una transformación impulsada desde la dirección, un proyecto ecosocial denominado “Alimentando otros modelos”. Hoy, prácticamente todo lo que consumen sus 2.500 diarios comensales es ecológico o de proximidad. “Llevamos ya tres cursos y la transición requiere reajustes, pero es imparable. El precio del menú es prácticamente el mismo y ya no hay queja entre los escolares porque se han acostumbrado a los sabores. Pero es que además hemos introducido temas relacionados con el sistema alimentario desde 2º de Infantil a 1º de ESO, recogidos en una “Guía Educativa” que utilizan los profesores como Paula. Y aún hay más: hemos incluido en el cambio a las familias”, explica Luis González Reyes, coordinador de la iniciativa.

Se refiere al impulso que se ha dado a la creación de grupos de consumo ecológico entre los progenitores de sus alumnos. “El colegio es el punto de entrega y recogida de la compra una vez a la semana y estamos encantados. Es verdad que al principio costó introducir algunos alimentos con los niños, pero ahora se van acostumbrando. Cada curso se les da un alimento nuevo al menos ocho veces. Luego, pueden comer en casa lo mismo, gracias a los grupos de consumo. Ya somos 40 familias implicadas”, señala Irene Domínguez, madre de una niña de 14 años y un niño de 8 del Lourdes. “Desde que se creó el comedor ecológico, es más habitual que mis hijos hablen de dónde viene la comida o qué es mejor cuando comemos juntos”, explica Irene.

Huerto del Colegio Montserrat de FUHEM.

En el Colegio Pere Roselló Oliver de Alaró (Mallorca), la idea de apostar por un eco-comedor surgió de la AMPA. Tras convencer al Gobierno balear de que podían hacerse las cosas de un modo alternativo al catering, este curso llegó el cambio. “El documental “El plato o la vida” de Nani Moré fue motivador para nosotros. Ahora, el AMPA gestionamos el comedor ecológico sin encarecer la cuota. Pero, además, hemos implicado a los docentes en un proyecto que se llama Alimentación, eje de las actividades extraescolares. Queremos que el niño conozca su relación con el alimento, que el personal de cocina les explique el origen de lo que tienen en el plato, que la comida no sea sólo un trámite”, explica Tomeu Noguera, padre e impulsor de una iniciativa que ya exporta a otros centros. En torno a ese cambio, además, el huerto escolar ha reverdecido, se organizan talleres eco-gastronómicos para las familias e incluso se ha abierto una pequeña cocina para talleres en los que los alumnos aprenden a preparar galletas.

“Es un aprendizaje. Comer más verdura se les hace cuesta arriba, pero si se empieza desde muy pequeños es más fácil. Mayor problema es que las familias se resistan al cambio, porque sus hijos también lo harán, pero si están convencidas, es posible. Ahora queremos que nuestro proyecto se extienda, que la Administración balear favorezca a las pequeñas empresas que tienen productos ecológicos, no sólo a las que ofrecen un precio menor, y que se pongan en valor las acciones educativas desde el comedor y la cocina”, recalca Noguera.

Actividades similares son las que desarrollan desde 2010 Veterinarios Sin Fronteras en colegios de toda España, dentro de su campaña Alimentacción. La mayoría de carácter extraescolar para el alumnado, pero también organizan talleres con docentes y familias para crear conciencia sobre los impactos del actual modelo alimentario. A menudo organizan funciones de teatro, excursiones y ofrecen materiales didácticos sobre productos concretos, como el aceite de oliva o las legumbres. “Este curso trabajamos con 90 centros de toda España, siempre con el mensaje de revalorizar el campo y dar a conocer cómo afecta nuestra alimentación en el Tercer Mundo y la naturaleza. A veces, los profesores son reticentes porque ha aumentado mucho la carga docente, pero es cuestión de sembrar para que se vaya difundiendo”, explica Jordi Menéndez, al cargo de la campaña.

Otro de los referentes en eco-innovación en comedores escolares es el cocinero José Luis Cabrero, del Colegio Público Asunción Pañart de Aínsa (Huesca). Es el autor de otro vídeo, “El comedor, un aula más”, donde explica cómo fue el proceso del cambio en su pequeño centro. Cabrero, como Nani en Mallorca, fue quien echó a andar la transformación del proceso de compra de lo que llegaba al centro. “Ese cambio a lo ecológico fue paulatino, pero tan importante como ese paso, fue la introducción del programa Alimentacción de VSF, a través del cual les doy información de lo que es el consumo responsable. No hay que olvidar que el tiempo de comedor es de descanso, pero hay que buscar el equilibro para que a la vez sean conscientes del modelo de consumo”, apunta Cabrero.

Un paso más allá es el que lleva tiempo proponiendo un afamado cocinero inglés, Jamie Oliver. Oliver puso en marcha a comienzos de esta década la ‘Food Revolution”, una lucha la que ha tratado de involucrar a los países del G-20. En 2015, lanzó una campaña global para que la alimentación fuera una asignatura obligatoria en los colegios de los 20 países y obtuvo 1,6 millones de firmas. Oliver defiende que niños no sólo deben aprender de dónde viene la comida, sino todo el proceso, del cultivo a la cocina, incluyendo el aprendizaje a guisar, aunque resulte un tanto complicado su puesta en marcha. “Vivimos en un mundo en el que la obesidad infantil es un problema, pero generaciones de padres se alimentan de comida rápida porque no saben cocinar. Con una asignatura obligatoria, los niños aprenderían”, señalaba entonces.

En esa línea trabajan, hasta cierto punto, en el Colegio Público Espartidero de Zaragoza, donde además de contar con un eco-comedor autogestionado por los padres y madres, los niños entran en la cocina durante talleres extraescolares. Nacho Corral, padre de dos de los alumnos, muy implicado en el proyecto, tiene claro que por ahí debe ir el futuro: “La alimentación debe formar parte del proceso educativo. Con cuidado, porque las cocinas son lugares que requieren una seguridad especial cuando hay muchos niños, pero animándoles a aprender, como lo hacen programas televisivos como Master Chef Junior, de TVE. Y, eso si, nosotros siempre con el lema ‘ni un bocado desperdiciado’. Ese el camino hacia un mundo más saludable y más justo”, concluye.

 

GUÍA PARA QUE EL COMEDOR ESCOLAR SE ‘PINTE DE VERDE’

  1. Contactar con el AMPA y formar parte de la comisión de comedor del centro escolar; sino hay AMPA o comisión de comedor, empezar por promover su constitución.
  2. Conocer la situación aplicable en cada escuela (contrato, competencias, etcétera), hablar con la empresa actual sobre la gestión del servicio. Una opción es consultar a la plataforma de Comedores Responsables, que funciona como asesoría: http://comedoresresponsables.org/
  3. Buscar escuelas de la comarca o de la ciudad que ya dispongan de un comedor ecológico y de proximidad para que faciliten información y contactos.
  4. Una vez identificada la normativa y constatado que se puede cambiar la gestión del comedor, organizar una charla para conocer la opinión de la comunidad educativa. Es importante que haya consenso. Existen dos vídeos en Youtube que ayudarán a plantear el tema: “El comedor escolar: un aula más” y “El plato o la vida” .
  5. Estudiar la viabilidad económica hablando con proveedores. Incluir en lo scosts el aumento de personal de cocina, cuando sea preciso.
  6. Redactar un proyecto de comedor: los menús, el proyecto educativo, los alimentos, etc, con la participación de una representación de padres/madres y docentes. Se puede consultar a otras escuelas, a la Plataforma de Comedores Escolares de Calidad, a Menjadors Ecologics, etc. Este proyecto se presentará al Consejo Escolar para su aprobación.
  7. La empresa actual y la comisión implantarán el nuevo comedor ecológico de forma progresiva. Si la empresa no acepta, hay que buscar otra o autogestionarlo desde el AMPA. Para esto último, se puede recurrir al asesoramiento mencionado.
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España: ‘Ideas’ para la Expo Universal 2017 sobre renovables


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ROSA M. TRISTÁN

Estos días andará por Madrid un gigantesco autobús para promocionar la Exposición Universal 2017 en Kazajastán, un país ex soviético a caballo entre Asia y Europa al que, según me enteré ayer, debemos mucho aunque sabemos tan poco (entre otras cosa, ¡las manazanas!) La Expo, que comienza el 10 de junio y acaba el 10 de septiembre, está íntegramente dedicada a la energía del futuro, es decir a las renovables. Porque sin ellas no hay futuro. No deja de ser paradójico el tema elegido en un país que vive del petróleo y el carbón, dos recursos que  ha permitido a Kazajastán, tras la independencia de la URSSS, un crecimiento económico espectacular, pero desde luego servirá para su divulgación, y eso es bueno. España, aunque hasta finales de 2016 no confirmó su presencia, en un par de meses ha resuelto el concurso público para ‘decorar’ y llenar de contenido su pabellón. Lo ha ganado Acciona, y parece que nos costará cerca de 1,8 millones de euros.

Dice en su anuncio: “Cuenta con una superficie de 868 m2 distribuidos en una única planta. Con el lema “Energía para el Planeta” el pabellón invita a sus visitantes a un viaje en el espacio y en el tiempo en el que descubrir cómo y por qué nuestro país se ha convertido en líder indiscutible en la utilización de energías renovables, en su implantación, investigación y desarrollo en un proceso de concienciación y compromiso con el medioambiente adquirido”. “Los visitantes del pabellón conocerán… la preocupación, el empeño y los esfuerzos del país por volver, a través de la innovación, a tratar al planeta y sus fuentes de energía de manera responsable, bajo la premisa de la sostenibilidad”.

En realidad, para reflejar la apuesta de España (es decir, sus gobernantes) por las renovables no habría que gastar mucho…Se supone que asesorarq-concurso-pabellon-espan%cc%83a-exposicion-internacional-astana-2017-1024x544un pabellón debe ser un espejo de lo que es el país, esa apuesta por ser ‘líder,’ que  así que tengo aquí algunas ideas para Acciona.

Para empezar propongo que dediquen un amplio espacio a reflejar cómo languidece la energía eólica en España, a pesar de que era un país puntero en el área, tras el castigo que sufrió con la reforma eléctrica del actual Gobierno. Y eso que, aún con palos entre las ‘aspas’, casi cubrió el 20% de la demanda de energía durante 2016. Yo pondría en un gran luminoso (eso si, con leds, porque consumen menos) que durante ese mismo año apenas se instalaron 17 MW en toda España para aprovechar el viento. Son los datos de Red Eléctrica Española, como recuerda el presidente de la Asociación de Empresa de Enegías Renovables (APPA) en ese artículo. En fin, que quien quiera energía eólica que utilice el abanico, debieron pensar en el Ministerio de Industria y Energía, el del inolvidable ex ministro José Manuel Soria.

Como en España vendemos sol y más sol a los turistas, no estaría mal colocar un mapa con ‘rutas’ por algunas de esas plantas fotovoltáicas que han sido abandonadas a raíz del llamado ‘impuesto al Sol’; si,me refiero al que penaliza el autoconsumo de energía. Desde luego, una de ellas podría pasar sobre el techo del polideportivo de Baños de Río Tobía (La Rioja), que se conectó a la red en 2009,  que se arruinó y que ahora quieren recuperar los ‘cooperativistas’ Som Energía y Ecoo (con participación social) dentro de su proyecto Recupera el Sol. De hecho, sería estupendo invitar a sus responsables como guías de los visitantes. Como diversión complementaria, pondría a unos monitores disfrazados de torres de alta tensión haciendo preguntas del estilo:”Adivina quien tiene más potencia solar instalada: el Reino Unidos (con sus nubes casi perpetuas) o España, la reina del sol “. Seguramente que todos los participantes se quedaban de piedra.

Creo que es ineludible que el pabellón promocione  ‘a bombo y platillo’ que en 2016 hubo la increíble cifra de 42 nuevas instalaciones registradas de autoconsumo  energético solar, por aclarar, de las que se ponen en casa. No creo que nadie tenga tan pocas, así que habría que explotarlo. Y desde luego colocar bajo un gran cartel que ponga ‘PELIGRO’ unas cuantas baterías TESLA, que sirven para facilitar ese consumo de energía solar en los hogares, al permitir acumularla en gran cantidad. No están prohibidas, pero se les ha puesto un sobrecoste añadido al sobrecoste del impuesto ya mencionado. No vaya a ser que a la gente le de por comprarlas y se hunda el negocio del gas, el carbón y, de paso, el del petróleo. Porque ¿Y si un día se ponen de moda los coches eléctricos y uno se lo carga en casita con su batería solar? Pero vamos, es imposible. Aquí el coche es diesel y se usa a discreción. Si basta que un día se limite el tráfico y se monta la de ‘San Quintín’…

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Por desgracia, trabajadores en el sector de las renovables, hemos perdido muchos. Acciona lo sabe bien. No se yo si habrá suficientes para exponerlos, aunque últimamente ha mejorado algo el panorama. En eólica trabajan unas 17.000 personas, según su patronal, casi un 30% menos que en 2011; y en fotovoltaica, unas 4.500 frente a los 27.500 que había (un 84% menos) antes de la crisis. De biomasa (vamos, el pellet) no he encontrado datos.

El entorno de la Exposición Universal en la capital kazaja, Astana, será muy propicio para este despliegue nacional. El reciento de la Expo 2017: La energía del futuro, es un modernísimo complejo de 175 hectáreas “enchufado” a todo tipo de energías limpias, desde aerogeneradores y placas solares, hasta energía cinética, es decir la que somos capaces de hacer con nuestro cuerpo al caminar, saltar o pedalear. Realmente, el montaje presentado ayer en Madrid, con Alla Pereskova (Organización Mundial del Turismo) y Baryk Ayossembayer, el embajador de Kazajistán, Baryk Dyusenbayev, espectacular.

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Cuando en septiembre cierre sus puertas, además de un Museo de la Energía del Futuro, los kazajos quieren convertir el complejo en un Centro Financiero Internacional. De hecho,  para atraer empresas a tan exótico país  les ofrecerán las instalaciones gratis durante tres años y les darán ventajas fiscales. Que se prepare la City… En fin, que el objetivo es que no acabe al estilo de los ‘restos ruinosos’ de  otras expos, como las que hubo en Sevilla y Zaragoza.

Una vez paseado por el pabellón eco-español, imbuidos del espíritu por ese futuro limpio que tan bien promueve el Gobierno español, si que recomendaría dar una vuelta por ese gigantesco país que es Kazajistán (como ocho ‘Españas’, dicen), donde habitan tan sólo 18 millones de habitantes. Por desgracia, aún no lo conozco pero desde luego, un lugar perfecto para perderse. Además, ayer me enteré que desde allí nos llegó, no sólo el cultivo de las manzanas, sino también los tulipanes (Holanda es sólo un mercado).

Pero lo que más me sorprendió de las imágenes que me mostraron fue esa fascinante convivencia del presente-pasado nómada de los pastores, que viven en kurdas con sus ovejas, con edificios de diseño espectacular de los mejores arquitectos del mundo, en la capital, Astana. Y sobre todo ello, una naturaleza salvaje, virgen, que hoy es difícil de encontrar en Europa. Espero poder visitarlo (y de paso entrar en la base de lanzamiento de cohetes rusos de Baikonur, asunto que me quedó pendiente en mi paso por EL MUNDO, a ver si aquel satélite español llamado PAZ que nos costó tantos millones de euros ya está en el calendario, o para la chatarra).

Justo después de publicar este blog, ha llegado la propuesta oficial de ACCIONA. para el pabellón a mi correo, así que he incluido alguna frase.

Veo espacio de suficiente para mis sugerencias…infografia-la-plaza-del-pabellon_1

Los ‘rescatadores’ de GREFA: sanan, vigilan y dan vida a la fauna ibérica


Camaleón que nos da la bienvenida a GREFA. Fue entregado por su propietario, al saber que tenerlo era ilegal. |@ROSA M. TRISTÁN

Camaleón que nos da la bienvenida a GREFA. Fue entregado por su propietario, al saber que tenerlo era ilegal. |@ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

Hacía tiempo que quería visitar el centro de la organización GREFA (Grupo de Rehabilitación de Fauna Autóctona y su Hábitat) en Madrid. Casi 34 años en activo, desde que un grupo de jóvenes comenzó a preocuparse por los heridos y enfermos entre la fauna salvaje en nuestras tierras, han hecho crecer su prestigio tanto como sus instalaciones. La ocasión llegó el sábado 17 de enero, en una visita organizada por la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC), con el secretario general de GREFA, Fernando Garcés Toledano, como maestro de ceremonias. Todo un lujo.

Enfermería del hospital de GREFA. |@R.M.T.

Enfermería del hospital de GREFA. |@R.M.T.

Injertado cuando apenas era un embrión en el Monte del Pilar de Majadahonda (Madrid), lo que empezó siendo una clínica veterinaria especializada es hoy todo un complejo en el que no sólo hay un hospital, sino también programas de cría, recuperación y reintroducción de especies y una importante actividad formativa, educativa y de divulgación. Y todo ello funciona con 31 empleados fijos y un centenar de voluntarios, que mantienen activo el centro las 24 horas del día y los 365 días del año. Más de 10.000 llamadas a sus teléfonos de emergencia y 4.000 pacientes anuales requieren una dedicación muy similar a la de cualquier centro de emergencias. Son ‘la cruz roja’ de los animales.

La veterinaria Irene López es quien nos introduce en el Hospital en ese día soleado, pero gélido, en el que unos 20 socios de la AECC les visitamos. Hay de todo: sala de admisiones, servicio de Enfermería, Quirófano, UCI, sala de necropsias, zona de rehabilitación, ‘habitaciones’… y los laboratorios, de los que se siente especialmente orgullosa: recientemente han podido incorporar algunas máquinas de análisis que les facilitan, y abaratan, muchos de los diagnósticos. “En GREFA, con tantos animales, conseguimos miles de datos que son útiles para infinidad de investigaciones, pero nosotros no tenemos medios para realizarlas, así que colaboramos con universidades o centros como Raptor Center [Universidad de Minnesota] para publicarlos en revistas científicas de impacto”, apunta Irene.

Águila culebrera, en GREFA. ¡Qué mirada!. @R.M.T.

Águila culebrera, en GREFA. ¡Qué mirada!. @R.M.T.

 

Es allí, en el laboratorio, donde nos habla del brutal impacto del plomo en la sangre de las rapaces. “En el último año, hemos tenido 24 buitres negros y 60 leonados con plomo en sangre; lo ingieren al comerse presas con perdigones, y no siempre llegamos a tiempo con los tratamientos”, explica la bióloga.

En la UCI, espacios asépticos en los que los enfermos se recuperan de los casos más graves, estos días hay pocos animales. Algún milano, buitres con las alas amputadas, un zorro que ingresó el día anterior… Se nota que la naturaleza está ‘invernando’.

Dos buitres negros, hospitalizados. Sufrieron electrocuciones.|@R.M.T.

Dos buitres negros, hospitalizados. Sufrieron electrocuciones.|@R.M.T.

Por todo los lugares, unos carteles nos recuerdan que estemos en SILENCIO. “En GREFA tratamos de reducir al máximo la manejo de los animales, que nos vean lo menos posible, porque el objetivo es que vuelvan a su hábitat”, explica Irene. De todos los que pasan por sus manos, y las de sus colegas, un 80% serán aves, un 15% reptiles y un 5% mamíferos. Un reflejo de la fauna ibérica.

Cernícalos primilla, del programa de cría y reintroducción de GREFA. |ROSA M. TRISTÁN

Cernícalos primilla, del programa de cría y reintroducción de GREFA. |ROSA M. TRISTÁN

Como profesionales de la comunicación, aprovechan la ocasión para pedirnos que les ayudemos a difundir su teléfono de contacto, aquel al que cualquier persona, y a cualquier hora, puede llamarse si se encuentra un animal salvaje malherido, ya sea un jabalí, un milano o un reptil. “Tenemos un servicio de rescate para atenderles. También hemos creado una red de información con los cuerpos de seguridad de la Comunidad de Madrid y aledaños. Les damos cursos y se nota que ha mejorado la concienciación sobre la importancia de cuidar a nuestra fauna. A veces, nos traen animales decomisados”.

Un cernícalo primilla me mira con malas pulgas...por interrumpir su desayuno, en GREFA. |@RMT

Un cernícalo primilla me mira con malas pulgas…por interrumpir su desayuno, en GREFA. |@RMT

Cada paciente de este Hospital tiene su registro. Ninguno recibe ‘el alta’ hasta tener plenas garantías de que podrá sobrevivir, y sin haber pasado por el servicio de Rehabilitación. Un ala rota son tres meses de recuperación en unas estancias, en este caso semi-externas, para que los animales tengan  contacto con la naturaleza. “Ahora tenemos un pollo de cigüeña negra que tendrá que quedarse hasta que vuelvan los suyos, porque ya han emigrado a África y no sobreviviría”, explica Fernando Garcés.

Fernando Blanca muestra una radiografía de un galápago europeo. Es hembra, y ¡tiene un montón de huevos! @R.M.T.

Fernando Blanca muestra una radiografía de un galápago europeo. Es hembra, y ¡tiene un montón de huevos! @R.M.T.

Los que, pese a sus cuidados, no sobreviven pasan a Necropsias, donde sus restos servirán para la ciencia. Son 200 cadáveres al año, de media, que ofrecerán valiosa información sobre su muerte; casi nunca por enfermedad, casi siempre por la acción humana o por sus infraestruturas, ya sean atropellos, electrocuciones en torretas de alta tensión, venenos o disparos. “La lucha contra el veneno es espcialmente difícil, pero a veces descubrimos casos gracias a los animales marcados. Ayer mismo salió una sentencia que condena a los dueños de un coto de Guadalajara porque encontramos un águila marcada envenenada, y junto a ella otros animales muertos. La gente debe saber que tenemos mucha fauna marcada y que les podemos encontrar. Que se anden con ojo. Este coto será multado y cerrado dos años”, nos cuenta el secretario general de GREFA, que sabe que este fallo judicial es un gran éxito contra los matarifes de nuestra fauna.

Simpático y macabro búho en la sala de necropsias. @RMT

Simpático y macabro búho en la sala de necropsias. @RMT

Pero GREFA no solo sana, también cría especies en riesgo de extinción para reintroducirlas en nuestros ecosistemas. Son programas con los que están tratando de conectar poblaciones de buitres negros ibéricos con otras del Mediterráneo, hasta Turquía; de reintroducir los leonados, que aquí abundan, en países como Bulgaria donde su presencia es anecdótica; para instalar cajas de cría o ‘primillares’ para los cernícalos primilla a los que tanto mal han hecho los insecticidas que acaban con su comida; reintroducir el águila real en Orense, controlar plagas de topillas con ejemplares de lechuzas y cernícalos… y tantos otros que muestran a sus visitantes en unas instalaciones pensadas para que niños y mayores se hagan idea de la riqueza natural que nos rodea.

En la zona de reptiles, el rey es el galápago europeo, un animal capaz de enterrarse los seis meses de invierno bajo tierra o bajo el agua y sobrevivir sin respirar. Un pequeño ser que es víctima de un comercio ilegal (se paga a 200 euros el ejemplar) que ha acabado con sus poblaciones en buena parte de España, y también de una enfermedad introducida por galápagos exóticos, como nos cuenta su responsable, el naturalista Fernando Blanca. “Hay casos registrados de que viven hasta 130 años, pero no se sabe con certeza. Y el problema es que crían muy poco al año, así que no es fácil  su reintrodución. En 2015, esperamos soltar unos 65 ejemplares”, cuenta.

Fernando Garcés, con un artilugio para insectos. |@RMT

Fernando Garcés, con un artilugio para insectos. |@RMT

Pero ¿cómo se financia todo esto? Pues no es fácil, pero lo van consiguiendo. A medida que han disminuido las subvenciones, GREFA ha buscado recursos en el ámbito privado, ya sea con socios (y ya tiene casi 2.500), patrocinios, apadrinamientos de animales, organizando cursos o alquilando sus instalaciones. También recurren a subvenciones europeas, a través de los programas LIFE. Pero siempre falta, porque siempre hay proyectos pendientes. “Ahora queremos acondicionar una zona para traer algún lince del programa de cría de Doñana y crear un módulo sobre Cambio Climático, para explicar a los visitantes cómo está ya afectando a nuestras especies”, afirma Fernando Garcés.

Al final de la mañana, abandonamos el Monte del Pilar con los ojos llenos de espectaculares buitres, pequeñas tortugas, altivas cigüeñas y hasta un simpático camaleón que nos saluda sin temor. Y con un mensaje claro para quienes les hacen daño (os están vigilando…), para quienes se los encuentren malheridos (la ‘cruz roja’ de los animales nunca duerme) y para quienes desean un futuro compartido con ellos: hay que apoyar a GREFA y a  organizaciones similares que luchan contra una naturaleza ‘vacía’.

Y para despedirnos... una lechuza. |@RMT

Y para despedirnos… una lechuza. |@RMT

 

 

 

 

La ‘reconquista’: de los árabes a los tomates rosas


El pueblo unido en la ‘reconquista de los tomates rosa de montaña’; todos juntos, en la frontera de la cordillera pirenaica, para sacar adelante un proyecto puesto en marcha por un foráneo, pero que ha calado hondo dentro de las gentes de la comarca de Ribagorza. Se trata de ‘Que te quiero verde’, iniciativa de un manchego, el productor y fotógrafo Javier Selva, que ha llegado a las faldas de los Pirineos oscenses dispuesto a ‘reconquistar’ el espacio de un cultivo que ha languidecido, hasta prácticamente desaparecer.

Javier Selva, en el montaje de los invernaderos. |ROSA M. TRISTÁN

Javier Selva, en el montaje de los invernaderos. |ROSA M. TRISTÁN

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Odile Rodríguez de la Fuente: “Me da rabia que se use el mensaje de mi padre” sobre el lobo


(Entrevista publicada en ESCUELA)

Sobre el lobo: “Me da rabia que se utilice el mensaje de mi padre y desde una visión de ‘ecologista urbanita’ se sacralice su figura”

“La educación se centra en crear adultos que encajen en el sistema”

“Debemos poner a la naturaleza en el centro del sistema socio-económico”

“Hoy falta el vínculo emocional y primario con la Naturaleza”

Odile2

Este año se celebra el décimo aniversario de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, una institución que su hija Odile puso en marcha en 2004 para preservar el legado del primer divulgador y conservacionista español, el hombre que llevó la riqueza de la naturaleza a los hogares, en pleno ‘boom’ de la urbanización y el abandono del campo. La Fundación nunca ha querido ser un ente patrimonial, sino poner en marcha programas que siguen el espíritu de Félix, el vínculo de la Humanidad con la Tierra.

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Eco-emprendedoras en tiempos de crisis


ROSA M. TRISTÁN

La revista MÍA publicaba la semana pasada este reportaje que he escrito sobre  cuatro jóvenes mujeres que, pese a la crisis y la debacle de pequeñas empresas en España, se han atrevido a poner nuevos proyectos empresariales en marcha. Y lo han hecho pensando en el medio ambiente, por lo que a finales de 2012 recibieron los premios EmprendeVerde que otorga la Fundación Biodiversidad. Son un ejemplo de que es posible crecer ‘de forma sostenible’ con proyectos en los que han puesto mucha investigación y, sobre todo, muchas ganas.

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