#COP25: “Las soluciones basadas en la naturaleza suponen el 30% de soluciones las climáticas”


Entrevista a Patricia Zurita, directora de BirdLife International, en la que reclama más protagonismo a la naturaleza en la Cumbre del Clima

ROSA M TRISTÁN

La biodiversidad no está muy presente en la negociaciones de la Cumbre del Clima que estos días se celebra en Madrid, bajo presidencia chilena. Y lo que es peor, ni está ni se la espera, pese a que cada vez son más voces las que reclaman soluciones al cambio climático ligadas a la naturaleza, la misma que, no lo olvidemos, ha sido el escenario en el que surgió nuestra especie. Pero mientras los dirigentes políticos reunidos en la COP 25 se centran en llegar a un acuerdo de un artículo, el número 6, de los 29 artículos que contiene el Acuerdo de Paris (en concreto, el que se refiere a crear un mercado de carbono con precios para la contaminación que se intercambie por dinero países que no contaminan), las voces exigiendo otro tipo de medidas proliferan entre científicos y organizaciones ambientalistas.

Una de estas voces es la de la ecuatoriana Patricia Zurita, presidenta de la organización BirdLife International –SEO/BirdLife en España- , uno de los países que hace apenas dos meses ha pasado por una grave crisis social, precisamente ante una posible subida de la gasolina, mientras zonas de su Amazonía se conceden para la explotación petrolífera.

¿Qué mensaje trasladaría a los dirigentes políticos reunidos en la Cumbre del Clima respecto al cambio climático?

Antes que todo, querría agradecer a España haber organizado esta cumbre en tres semanas, que es algo titánico. Y les recodaría que, como dice el lema, el tiempo de la acción, pero que no podemos permitirnos fiarnos en las soluciones tecnológicas. Tenemos un planeta y es la naturaleza la que nos va a permitir desarrollarnos y cumplir los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenibles). Ahora mismo toda la conversación en la COP25 deja de lado la naturaleza, como si fuera otra crisis. Pero es la misma: la climática y la ecológica y para resolverla hay que integrarlas. Tenemos que resolver juntas las agendas de la naturaleza, la climática y la de la gente y los derechos humanos. El mensaje de Birdlife y de nuestros socios en 115 países es: ‘Es hora de la acción, pero con la naturaleza como parte de la solución’.

¿Y eso cómo se traduce en medidas concretas que unan naturaleza y clima?


En el momento que restauras humedales, que los proteges, ya estás haciendo secuestro de carbono, pero a la vez das trabajo y se propicia un entorno que genera agua, previene el impacto de las tormentas, proporciona pesquerías y turismo.. Lo mismo pasa con la conservación de los bosques, que son la mejor forma de mantener y capturar carbono. Hay que restaurarlos. Y los océanos, que tienen una salud paupérrima debido a la sobrepesca, a la destrucción de zonas de algas, cuando también mantienen el carbono capturado, o los pastizales no extensivos. Humedales, bosques, océanos y pastizales en buen estado son soluciones naturales. El planeta es como el cuerpo humano: si te quitan una oreja, dejas de escuchar bien y sufrirá todo el cuerpo. Por ello debemos pensar soluciones para todo el sistema.

Siendo tan importante ¿Cree que está teniendo el protagonismo que le corresponde?

Pues no, pero es aquí que pisamos la Tierra, y los de ahí dentro (zona azul) parece que pisan sobre las nubes, creen que la naturaleza es la parte de ‘green-washing’, lo adicional. Y están equivocados. Como dice Greta Thunberg, “es una crisis climática y ecológica”. Deberían considerar que las soluciones basadas en la naturaleza suponen más del 30% de las soluciones climáticas y son más infinitamente más baratas que las tecnológicas, pero además son socialmente más justas y más efectivas. ¿Cuánto cuesta desalinizar agua para llevarla a la gente? ¿Y cuánto cuestas conservar un bosque? Yo vengo de una zona de los Andes donde el agua nos llega porque hay bosques de niebla. En España hay sequía porque los sistemas ambientales no funcionan bien.

Es de una zona andina, donde ya se nota el cambio climático…

Efectivamente, las cadenas montañosas sufren mismo efectos que en los polos y los glaciares se están encogiendo a gran velocidad. Eso impacta en la producción de agua, en las especies, erosiona el suelo. Lo mejor para adaptarnos al cambio climático es tener barreras naturales, pero esos bosques andinos también son deforestados y cuando los hay tormentas, cada vez más torrenciales, todos los sedimentos de la erosión de las morrenas son arrastrados hasta las poblaciones. Cuando los bosques están en buen estado, sirven de frontera, son como esponjas. A finales de los 80, ya hubo grandes inundaciones en el Río Amarillo en China y millones fueron desplazados por culpa de la desforestación. Si restauramos con especies nativas, aseguraremos que los sistemas vuelven a funcionar y generan servicios ambientales.

Su país, Ecuador, es paradigmático, porque sufre el cambio climático, produce petróleo y ha habido recientes protestas sociales por la subida precio combustibles. Sin tiempo suficiente parece la cuadratura del círculo?

 El problema en Ecuador es que quisieron eliminar ayudas a los combustibles, pero sin que hubiera opción alguna, sin coches eléctricos, ni siquiera un buen transporte publico, que ni existe en las zonas rurales. No se ha impulsado ninguna economía basada en energías renovables, cuando podríamos mover el país con energía solar. Y debería contarse con un transporte eficiente, que apoyara a las comunidades rurales para que puedan transportar sus productos. Ecuador vive de la agricultura de las sierras centrales, no pueden dejarse de lado. En definitiva, se trata de pensar en comunidad y de que es la responsabilidad de todos juntos. De hecho, en Chile ha pasado lo mismo. La protección de la naturaleza y la justicia social son claves para enfrentar el cambio climático.

Una Cumbre del Clima de ‘emergencia’ ¿Dónde están los líderes?


Sede de la COP 25 en Madrid @ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

A punto estuvo de no celebrarse, pero en tiempo récord, la Cumbre del Clima COP 25 comienza y  el mundo se enfrenta a la última posibilidad de que se logre algún compromiso real y contundente para desacelerar la velocidad con la que nos encaminamos a un desastre global. Sin embargo de los 190 países firmantes del Acuerdo de Paris hace apenas cuatro años,  de momento sólo 43 jefes de Estado y Gobierno -junto con altos cargos de instituciones internacionales como ONU, EU, OCDE, etc- anunciado que vendrán a Madrid para fijar sus compromisos reales en reducción de emisiones contaminantes. Conviene recordar que en París, en la COP 21, se reunieron 150 jefes de Estado y de Gobierno, pero lo cierto es que en este tiempo, a medida que los datos científicos empeoran en todos los parámetros y las previsiones tornan más negras, la presencia de los líderes decae. Y eso no es buena noticia.

JEFES DE ESTADO

  1. 2015 en Paris: 150
  2. 2016 en Marrquech: 80 
  3. 2017 en Bonn: 25;
  4. 2018 en Katowice: 40
  5. 2019 en Madrid: 43

Para la COP 25 chilena (española por delegación) no esperamos a los presidentes ni de Estados Unidos (si que vendrá Nancy Pelosi), Rusia, China, India, Brasil, Indonesia, México, Canadá, Reino Unido, Alemania. Sólo unos ocho de países de Latinoamérica y Caribe de 42 existentes; siete de los 54 africanos y de Asia el único muy poblado que acude es Bangladesh. Es decir, más del 80% de la población global no tendrá a sus máximos dirigentes ‘empapándose’ de la que se viene encima y de cómo evitarlo. Y, sin embargo, todo indica que esta COP 25 es clave porque si algo ha pasado en estos cuatro años es la verificación científica de que el cambio climático ya está aquí, que el tope de aumento de 1,5º C previsto en Paris es una quimera y que los impactos están siendo ya brutales en muchas zonas del planeta, incluido nuestro país. ¿Hasta cuándo la ceguera de los dirigentes políticos? ¿Hasta cuando la ceguera de quienes les votan?

Precisamente, coincidiendo con la Cumbre que ahora comienza el Observatorio de la Sostenibilidad (OS) hizo público un informe, otro más, con muchos datos que nos retratan donde estamos. Es uno de los muchos de estos últimos días, pero pone números interesantes de lo que ocurre, como recordaba el científico Jorge Lobo (Museo Nacional de Ciencias Naturales) en esa “fina capa de vida de apenas unos pocos metros que tiene el planeta”. Del exhaustivo documento, me quedo con el dato de que en España tenemos hoy 1,57º más de temperatura que cuando nací (recordemos que eso es la media y hay temporadas en la que es mucho más) y que en mi ciudad (Madrid) mis veranos son nueve días más largos. Pero también llama la atención que tengamos 850 grandes instalaciones de emisiones de gases con efecto invernadero (los que generan el cambio climático) pero que sólo 10 grandes empresas generen un 25% de las emisiones de España, empezando por Endesa y siguiendo por Repsol, Naturgy o Acelor Mittal. No parecen muchas. “Lo importante no es acabar con estas empresas, sino que haya el marco adecuado para cambiar el consumo y cubrirlo con energías renovables”, apuntaba Fernando Prieto, del OS.

Federico Mayor Zaragoza, en el acto del Observatorio de la Sostenibilidad. Junao al científico Jorge Lobo. @Rosa M. Tristán

Pese a la alarma que ello debiera generar, el propio presidente de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, señalaba el pasado viernes  en Madrid que hoy hay más carbón en el mundo que en el año 2000, en concreto 2.250 GW más, pero que el consumo en Asia no deja de aumentar y además sus centrales térmicas tienen 12 años, cuando su vida útil es de más de 40. Son décadas que no tenemos. Y por si fuera poco el carbón, los investigadores del informe  ‘The Production Gap’ del PNUD nos dicen que los productores de gas y petróleo esperan aumentar su producción ¡¡un 120%!! A destacar que este informe (con 50 científicos implicados) se ha llevado cabo con las proyecciones de 10 países y que los máximos dirigentes de siete de los principales productores (China, EE.UU., Rusia, India, Australia, Indonesia y Canadá) no tiene previsto pisar la COP 25.

Federico Mayor Zaragoza, en el acto de Observatorio de la Sostenibilidad, recordaba la frase de que “los presidentes van de cumbre en cumbre y los pueblos de valle en valle” y mencionaba que ya en 1972 (hace medio siglo) el Club de Roma hablaba de futuros impactos del cambio climático, para denunciar a continuación que la UE, aún siendo aún el motor de un posible cambio, está perdiendo su relevancia a medida que ganan votos los negacionistas…. ¿Cómo es posible?, cabría preguntarse. Y a su lado,  la inmensa indignación que transmitía Nicolás Elíades, de Extincion Rebellion, sobre el planeta que vamos a dejar a las generaciones futuras y el hartazgo de quienes no se creen los compromisos: “En los 35 años de mi vida he visto como desaparecían las luciérnagas de mi vida”, comentó Elíades trayéndome del pasado esa imagen de mi infancia en la que las veía brillar.

Y junto a las quejas de estos nuevos grupos de rebeldes y jóvenes de Friday For Future o Greta Thunberg, están los pueblos y gentes que no vienen a la cumbre, pero que ya tienen su vida ‘patas arriba’ porque ya viven en el caos climático. Y sus vidas no son números. Es Christine, en Haití, a la que un huracán seguido de la sequía que se prolongó meses dejó sin hogar, sin cosecha y sin semillas; es Anjou Mbaye, de Guinea Bissau, a la que conocí cuando desesperaba porque los pozos cada vez son más profundos  tienen menos agua; es la guatemalteca Ana Rutilia Ical, criminalizada y acosada porque no quiere que el agua de su río acabe en una hidroeléctrica mientras las comunidades alrededor se quedan secas; es Honorio Souza, de Mozambique, que un día me contó cómo se quedó sin nada tras el paso del ciclón Idai…

¿Y quién paga estos desastres? Uno de los temas que la COP 25 pondrá en la mesa es la creación de un fondo para pagar ya las pérdidas y los daños, que se calculan en unos 300.000 millones de dólares para 2030 que ya están pagando los estados y que los países en desarrollo no pueden asumir sin endeudarse aún más. Más de 150 ONGs de todo el mundo, entre ellas Action Aid (en España, Alianza por la Solidaridad) lanzan estos días una propuesta bien conocida: quien contamina, paga, en este caso a través de tasas que penalicen a las empresas más contaminantes. No puede ser que la cuenta afectada sea la de  Anjoy ni la de Christine, mientras seguimos sin ver, volcados en los ‘black friday’ y las lucecitas navideñas.

Pese a todo, deberíamos estar y estamos, a tiempo de dar un giro espectacular. Por ello es importante que los compromisos que salgan de estos 11 días de cumbre sean grandes, globales y personales, económicos y financieros, y sobre todo en las urnas cuando toca. La gran parte de la humanidad cuyos líderes no estarán en Madrid no se lo merecen. El millón de especies que ahora sabemos que están en riesgo de extinción, tampoco.

 

La COP 25: ¡’Tiempo de actuar!, que nos queda poco para reaccionar


ROSA M. TRISTÁN

Los preparativos para la Cumbre del Clima COP25, que se celebrará en Madrid (del 2 al 13 de diciembre) van a todo tren en España, toda vez que hace apenas 15 días que se cambió la sede de país (Chile) y de continente. Tan rápidas como lentos están siendo los gobiernos que se reunirán para el evento en aplicar un acuerdo firmado hace ya cuatro años y que, en general, se lo están saltando a la torera, ya sea porque han hecho unos planes de adaptación al cambio climático llenos de irregularidades (lo contaba hace unos días), o porque resulta que sólo la mitad de los países del G-20 se molestan en cumplirlos.

La COP25, con Estados Unidos de retirada del Acuerdo de Paris,  una tremenda crisis política y social en América Latina (véase Bolivia, Chile, Nicaragua, Brasil, Haití, Guatemala… ) y con Rusia y China creciendo en emisiones, no podía aplazarse porque resulta que millones de personas en la Tierra ya están sufriendo el cambio climático, sin esperar al 2030 ni al 2050. Y también resulta que no están recibiendo las ayudas que debieran, mientras ya se sabe que el futuro irá a peor si seguimos por este camino. Para los que ya lo viven (se enteren o no) y para los que están a punto de hacerlo. Así que el reloj del logo de la COP25 y el lema ‘Tiempo de actuar’ (Time for Action) viene como anillo al dedo, un anillo que ojalá sea para un compromiso real y no meramente declarativo, porque las palabras se las lleva el viento, y en este caso puede ser huracanado.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, de quien surgió la idea de proponer España para la cumbre, está ya con su equipo en plena organización de un evento que traerá a más de 20.000 personas a la capital, entre equipos ministeriales, asesores, ONGs y activistas, empresas, etcétera. Más de 113.000 metros cuadrados ya están reservados en Ifema para la Cumbre, de los que 65.000 serán para que la ONU celebre las reuniones oficiales, es decir, de los 174 países más la UE , más otros actores, hasta sumar 197, y otros 13.000 m2 para reuniones en paralelo.

Ribera, en una primera rueda de prensa de contacto, ha asegurado que está previsto invitar al presidente Donald Trump, como a otros Jefes de Estado, aunque ya se sabe que no vendrá porque a Trump es del grupo de los descreídos, como si se tratara de una fe… Y a preguntas sobre la Presidencia que ostentará Chile, dejó claro que “España no trata de competir ni de discutir esa presidencia”. “Es fundamental el respeto y este año le tocaba la COP a América Latina”, aseguró.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. @Rosa M. Tristán

En total, se estima que el costo del evento será de unos 60 millones de euros para los presupuestos del Estado, si bien en Madrid podrían quedarse unos 100 millones por la afluencia de personas, pero son cifras estimativas porque ahora mismo la maquinaria está en marcha y no es fácil organizar a tanta gente. Teniendo en cuenta que un km de autovía cuesta seis millones de euros, no parece mucho.

De momento, se sabe que habrá en Ifema un área azul para las negociaciones oficiales de la ONU y actos paralelos; una zona verde para la sociedad civil (ONGs, sponsors, empresas,  inovadores, jóvenes, científicos… ) y un espacio llamado Ágora para la organización de eventos culturales, presentaciones, exposiciones, etcétera (se pueden presentar ofertas de eventos hasta el 17 de noviembre) . Las ONG que quieran acudir debe darse de alta  AQUI.

Unos días antes tendrá lugar la Cumbre Juventud por el Clima, tal como se preveía en Chile, que reunirá a 1.500 jóvenes de todo el mundo. En este caso, la logística se organiza con las universidades de Madrid.

Además, se prepara un gran eje climático en la ciudad bajo el título de “Castellana Verde”, que vaya desde Atocha hasta la Plaza de Castilla con infinidad de propuestas de empresas, museos, instituciones, ministerios… que están en la zona y que giren en torno al debate climático . “Además, queremos animar a todos los ayuntamientos a que sumen iniciativas”, apuntaba Ribera.

Como apoyo a todos los que vienen de fuera, se ha creado una Central Oficial de Reservas a la que pueden acudir los participantes. Asimismo, se buscan patrocinios para conseguir vuelos para miembros de las ONG latinoamericanas que se han visto sorprendidas con el cambio de continente, y cuya escasez de recursos les pondría complicado venir a Madrid, restando visibilidad a los muchos problemas que acucian a este continente, desde los grandes incendios amazónicos, hasta la situación dramática por desastres en Haití o las sequías en Guatemala.

“Nuestro mensaje es que es tiempo de acción, incluso si alguien retrasa su capacidad de acción se impone la voluntad de actuar del conjunto de la sociedad y ese mensaje es fundamental que sea el eco que quede en España. Vivimos crisis ambientales de todo tipo, porque hemos vivido de espaldas a límites planetarios, pero  hemos identificado los problemas y si queremos un futuro para nuestros hijos y nietos esta es una oportunidad para que España se reposicione y vuelva a identificar con más correcicón lo que se entiende por progreso. Es el sentir de la mayoría de los españoles”, ha concluido la ministra.

 

 

 

 

Juana, 11 años: “¿Quién nos devolverá el planeta en buenas condiciones?”


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ROSA M. TRISTÁN

Inmersos en la resaca electoral, aparece una gran coalición que poco tiene que ver con la gobernabilidad de ayuntamientos y autonomías, pero mucho con el futuro del planeta. Más de 400 organizaciones se han unido en una Alianza por el Clima que quiere “despertar a los ciudadanos”, que seguimos dormidos frente al drama que se avecina. Son 400 grupos de gentes que llevan años y años repitiendo que el cambio climático está aquí, años y años alertando de que el despertador ya ha sonado y millones de personas andan sufriendo los efectos de algo que no se nota, pero se siente. 400 colectivos de personas que se unen a muchos miles en el mundo, que se basan en los datos de los que nos provee la ciencia, pero de los que sólo nos acordamos en los medios de comunicación cuando los políticos deciden, en su agenda, que es el momento de hablar de ello.

Es un asunto que en los talleres y conferencias que organiza la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) repetimos a menudo, pero de momento sin solución. Es un asunto que no suele estar en los programas electorales, porque la prioridad siempre es otra, pero que cuando se acerque la Cumbre del Clima de diciembre, en Paris, (la COP-21) de repente será el drama del momento, la portada de los noticiarios…

Los periodistas Mara Torres y Luis Miguel Domínguez.

Los periodistas Mara Torres y Luis Miguel Domínguez.

Drama ya es. Portada no. José Manuel Moreno, miembro del Panel de expertos de la ONU que certificó la existencia de un calentamiento global ocasionado por el ser humano, recordaba ayer que más de la mitad del calentamiento desde 1950 es por el aumento de gases con efecto invernadero, que desde entonces cada década es más cálida que la anterior, que de aquí a final de este siglo la temperatura habrá subido 4ºC: de los 15ºC actuales de media a los 19ºC y que en elCO2 del aire que respiramos, en el transcurso de su vida, ha aumentado en 80 partes por millón,
de 320 a 400, la misma fluctuación que tuvo lugar en los 800.000 años anteriores, poco después de que en Atapuerca viviera el Homo antecessor.

¿Solución? “Disminuir en 35 años entre el 40% y el 70% las emisiones y llegar con cero al final del siglo. Es un reto porque supone un cambio en la vida y el uso de los recursos”, declaraba Moreno.

A continuación Juana, una niña de 11 años, nos lanzaba una pregunta a los presentes que nos dejó mudos: “¿Quién nos va a devolver el planeta en buenas condiciones cuando seamos mayores?” . Y el maliense Tata Keita pedía ayuda para las gentes del sur: “Aquí no pueden vivir sin luz, pero en mi país lo hacemos. Lo que no podemos es vivir sin comida”, comentó.

Juana, la niña de 11 años.

Juana, la niña de 11 años.

Después, los periodistas Mara Torres y Luis Miguel Domínguez leyeron el ManifiestoClima, un documento que presentan al Gobierno para que, como representante de los españoles, lo lleven a la Cumbre del Clima de finales de año para empezar a devolver a Juana una Tierra como se la encontraron sus abuelos.

Hasta ahora ni el mundo, y menos España, parecen dispuestos a cumplir su deseo. Con las energías renovables casi hundidas, destrozando la tierra con el fracking, revolviendo los mares en busca de petróleo submarino… No parece el mejor camino para que la pregunta de Juana tenga una respuesta que no sea “nadie”, pero las 400 están dipuestas a pelear por ella.

ACTOS: El sábado 30 movilizaciones en toda España de Coalición Clima. En Madrid,  por la mañana en El Retiro, una quedada en pijama, con velas, despertador, pantunflas…