La sombra de un ‘agujero negro’, en un telescopio tan grande como la Tierra


  • La ciencia española, protagonista con un telescopio andaluz y tres algoritmos que permiten reconstruir la imagen
  • Sólo un 11% de los  participantes en este proyecto es mujer, ejemplo del camino que queda por recorrer

ROSA M. TRISTÁN

Necesitaban un telescopio tan grande como la misma Tierra. Los científicos sabían que solamente así podían intentar sacar la foto de la sombra de un agujero negro, que por otra parte es imposible de captar. Y 100 años después de que la privilegiada cabeza de Albert Einstein intuyera su existencia, los humanos, desde un pequeño planeta azul en una esquina de su galaxia, la Vía Láctea, llegaron hasta otra situada a  55 millones de años luz y sacaron la foto de su centro, donde se encuentra el agujero negro de la M87. Como un gran ojo, rodeado de un intenso halo de fuego, que son gases atraídos por la poderosa fuerza de gravedad, la imagen de este agujero supermasivo, hasta 6.5000 veces más que nuestra estrella el Sol, ha dado la vuelta al mundo en apenas unos segundos.

Para conseguirla, han sido necesarios años de trabajo de 200 científicos en todo el mundo, muchas horas de observación, y más de análisis y, sobre todo, aunar en uno solo ocho telescopios tan potentes como el ALMA de Chile con sus 66 antenas o el IRAM-30 del Observatorio Astronómico de Andalucía. De esas piezas surgió d el gran telescopio planetario (Telescopio Horizonte de Eventos, EHT) que la misión requería. Por ello, la presentación en sí de la imagen se preparó como un acontecimiento, al estilo de los grandes anuncios de la NASA, con conferencias de prensa simultáneas en varios países de tres continentes y con un emocionado comisario Europeo de Investigación, Ciencia e Innovación, Carlos Moedas, como maestro de ceremonias.

En Madrid, la sede del CSIC fue el lugar escogido para mostrar la histórica foto. Entre los científicos españoles participantes, cuatro hombres y una mujer. “En realidad, las mujeres sólo somos el 11% de todo el proyecto a nivel mundial, un número escaso”, me comenta Rebecca Azulay,  de la Universidad de Valencia. Rebecca revelaba así otro ‘agujero negro’ científico, el que engulle a las mujeres en algunos campos de la ciencia. Ella fue una de las personas que pasó muchas horas de observación en los 10 días de 2017 que sirvieron para fotografiar al esquivo fenómeno astronómico y con su presencia en el acto ponía de manifiesto el largo camino que queda por recorrer a la científicas.

Rebecca Azulay, de la Universidad de Valencia.

Volviendo, a la foto, los científicos habían escogido la galaxia Messier 87(M87) porque, aún estando lejos, su agujero negro era grande y lo que ocurría a su alrededor se veía mucho más estable que en nuestra Vía Láctea. El EHT, en realidad, captó una película y no una foto fija, en la que se veía un anillo de luz con 42 microsegundos de arco, luz que era 10 veces menos hacia el centro, justo hacia el agujero negro, donde se produce la absorción de los gases. “Esa imagen concuerda con la Teoría de la Relatividad de Einsein”, explicaba José Luis Gómez, investgador del CSIC (Instituto de Astrofísica de Andalucía) que no sólo ha desarrollado tres algoritmos para reconstruir las imágenes, sino que ha sido uno de los coordinadores el artículo científico publicado en Asfrophysical Journal Letters.

Pero tener la imagen del EHT no bastaba. Había que comprobar que era real. Y en ello, la participación española ha sido clave. Una de las cuestiones en las que España, con José Luis López, ha participado ha sido el desarrollo de unos algoritmos que permitieron reconstruir las imágenes de la sombra del agujero. Hasta  72.000 simulaciones han sido necesarias para comprobar que las cuatro ‘tomas’ del EHT en abril de 2017 eran lo que esperaban, porque cumplía además con las predicciones teóricas que se tenían.

Iván Martín-Vélez, del Instituto Geográfico Nacional, descataba que lo logrado era “como ver esta pelota de tenis desde la Luna o como ver el grosor de un cabello desde la Estación Espacial”. De ahi la necesidad de ‘construir’ un telescopio gigante combinando ocho, algo que ha sido posible gracias a otros algoritmos que él desarrollo. “ALMA, con sus más de 50 antenas, equivale a un telescopio de 70 centímetros de diámetro”, dijo. Pero también el granadino IRAM-30 ha tenido su papel.

Una vez conseguido este hito, los científicos ya miran más allá. No sólo quieren saber qué es ese chorro de eyección de material que sale del agujero negro, y quien sabe si saber qué hay y que ocurre dentro, sino que ha tienen hasta cinco agujeros negros tienen ya ‘en su radar’ para intentar sacarles la foto.

Para ello ya están pensando en incorporar un telescopio cercano al Polo Norte (en Groenlandia), porque en la Antártida ya lo tienen en la red (South Pole Telescope) y otros dos más: en Arizona y en los Alpes franceses (Noema). Incluso quieren colocar antenas del EHT en el espacio para multiplicar su nitidez. “No es la primera vez que se trabajaría con ellas. La agencia espacial rusa ya trabaja con el Telescopio Millimetron, que sería el más grande jamás puesto en el espacio y podría coordinarse con el EHT e menos de una década”, comentó José Luis López. Con ello, la capacidad de observación se multiplicaría en varios grados.

Todo apunta a que se ha abierto una nueva etapa en el conocimiento del Universo en el que somos una pequeña pieza marcada por una leyes de la física que un visionario llamado Einstein supo ver cuando ni siquiera podía imaginar que algún día la foto de la sombra del agujero de una galaxia vecina daría la vuelta al mundo en cuestión de segundos.

 

 

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Un peligroso ángulo ‘ciego’ frente a un asteoride destructor


ROSA M. TRISTÁN

“Tenemos un ángulo de unos 50º o 60º en el que, debido a la luz solar, no podemos ver el cielo, así que  se nos escapan los asteroides que puedan estar en esa zona, no sabemos si son peligrosos”, asegura el físico Josep María Trigo Rodríguez, del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC). “Sería necesario tener telescopios de infrarrojo enfocando esa zona, pero no los hay y los científicos no sabemos cuándo puede haber un gran impacto en la Tierra como el de Tunguska, en 1908, o el de Cheliábinsk, en 2013, o  incluso más destructor”. Trigo-Rodríguez es uno de los firmantes de una investigación, publicada en la revista Astrophysical Journal, en el que se ha dado un gran avance en un asunto tan recurrente de la ciencia-ficción como es el desvió premeditado de un asteroide que amenace la vida en la Tierra.  Sin embargo, sería la única opción real.

16/Enero/2017 Barcelona. Josep María Trigo estudiando meteoritos en el Instituto de Ciencia Espacial, ICE del CSIC en Barcelona. © JOAN COSTA/CSIC

Josep Mª Trigo estudiando meteoritos en el Instituto de Ciencia Espacial. © JOAN COSTA/CSIC

Desde el año 2010, Josep María Trigo lidera el  grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias en el IEEC  y estudia la formación de cometas y asteroides y la composición de los fragmentos (meteoritos) que llegan a nuestro planeta. Además, acaba de publicar un libro (“Assessment and mitigation of asteroid impact hazards”, con Springer, Nueva York) con las últimas novedades científicas en la materia.

En este trabajo, en el que también colaboran otros científicos españoles, como Carles Moyano, han analizado precisamente la composición del meteorito Cheliabinsk, esa bola de fuego que sorprendió a los rusos hace casi cuatro años y de cuyos restos se han recuperado 1.000 kilos. Hoy se sabe que aquella roca espacial medía unos 18 metros de diámetro, muy lejos de los 1.ooo metros que pueden causar una destrucción masiva, y aún así causó heridas a más de 1.500 personas al desintegrarse en fragmentos sus 11.000 toneladas de peso.

Josep María Trigo, en la rueda de prensa @ROSA M. TRISTÁN

Josep María Trigo, en la rueda de prensa @ROSA M. TRISTÁN

Pero ¿en qué ayuda saber su composición para desviarlos? Esto es lo que han descubierto los científicos españoles, junto con otros colegas europeos. Ahora ya sabemos que la composición de las rocas del Cinturón Principal de Asteroides, esos restos que vagan por el Sistema Solar (entre Marte y Júpiter) desde que se formó, no es invariable. Han descubierto que se va modificando a medida que colisionan con otros cuerpos estelares. Carles Moyano, también el IEEC y cofirmante del trabajo, comentaba en la rueda de prensa dónde se presentó, cómo gracias a nanoimplantaciones en una muestra del Cheliábinsk y a estudios con microscopio, se ha sabido que las zonas más claras de los meteoritos son las mejores para recibir un impacto y poder desviarlo de su trayectoria, dado que las oscuras son demasiado duras. Es un factor fundamental para tener en cuenta, como indicó Trigo, en un supuesto lanzamiento de un misil misil cinético, es decir, una sonda que hubiera que lanzar para estrellarse contra  un supuesto y amenazante asteroide .

La cuestión es que de todos los objetos próximos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés), se conocen 15.573, y de ellos unos 1.000 son “potencialmente peligrosos”, pero hay un “ángulo ciego” en el espacio del que no sabemos lo que hay porque el Sol nos impide ver con telescopios ópticos y en estos momentos no hay ni un solo telescopio infrarrojo inspeccionando  en todas las direcciones del espacio en busca de asteroides. “El problema  es que debemos descubrir los asteroides peligrosos con suficiente antelación como para poder desviarlos. Imaginen si un objeto como Tunguska, que en 1908 destruyó en la taiga siberiana en más de de 2.000 km2, cae en una cuidad. Y es algo que puede ocurrir en cualquier momento, lo sabemos porque la Tierra ya ha sido golpeada en el pasado. Pero para poder lanzar una misión y desviarlos de su trayectoria se requiere saberlo con meses de antelación”.  “Hay poca sensibilidad para apostar por este tema, somos incapaces de entender que no es ciencia-ficción”, argumentaba el científico.

Sus palabras me recuerdaron a las que escuché al astronauta Neil Armstrong en el primer Starmus Festival (2012) al que acudí: “La Tierra es preciosa, está en la situación perfecta; pero yo la he visto de lejos, y he visto  meteoritos cayendo bien cerca como una lluvia, he visto tormentas nocturnas iluminadas por rayos y he visto huracanes gigantes y ‘tsunamis’. Si viniera de un planeta de la estrella Vega diría que es un lugar muy peligroso“. Esa esa la imagen con las que nos encogió en el asiento a los presentes.

Neil Armstrong y Alexei Leonov, en Starmus 2012. @ROSA M. TRISTÁN

Neil Armstrong y Alexei Leonov, en Starmus 2012. @ROSA M. TRISTÁN

Sin embargo, la mejor prueba de esa insensibilidad de la que habla el científico español es el finiquito de la Agencia Espacial Europea al programa AIMS  (Mision de Impacto en Asteroide) conocido en diciembre pasado. Entonces el consejo ministerial de la ESA, que precisamente presidía Luis de Guindos, decidió no invertir más en un proyecto para estudiar cómo afectaba a dos asteroides  (uno de 800 metros y otro de 150 metros) un impacto recibido desde nuestro planeta, enviado por la NASA.  Se prefirió apostar por seguir explorando Marte, con la misión ExoMars, cuya primera sonda se estrelló sobre la superficie del planeta rojo. De nada sirvió que más de 100 científicos europeos lanzaran una campaña para intentar que AIMS no fuera enterrado, al menos de momento.

Más importancia se le da en Naciones Unidas, donde consideran que no es un tema baladí y, aunque nada pueden hacer al respecto, si que han decidido declarar el 30 de junio como Día de los Asteroides, coincidiendo con aquel día de 1908 en el que Tunguska arrasó parte de nuestro pequeño planeta.

Ciertamente,  son habituales las noticias en medios especializados de nuevos hallazgos de meteoritos, y que hasta ahora ninguno que cause la alarma que podría generar escenas del tipo de la película “Deep Impact“.

Ahora bien, ¿y en ese ángulo muerto? ¿quién sabe lo que esconde?

Descubren trilobites de patas espinosas de hace 478 millones de años


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ROSA M. TRISTÁN

Los hallazgos del paleontólogo Juan Carlos Gutiérrez-Marco, del Instituto de Geociencias (UCM-CSIC), en el borde del desierto del Sáhara, y más en concreto en Fezouata, al sur de Marruecos, nos trasladan ‘ipso-facto’ a ese momento en el que nuestro planeta, hace 478 millones de años, en pleno Ordovícico, en el que los días tenían 21 horas, los continentes aún estaban juntos, los animales vivían todos en los océanos (por escasez de oxígeno en la atmósfera, quien sabe si volveremos a ello) y se formaban los yacimientos de gas y petróleo que en los últimos 100 años explotamos sin pensar en las consecuencias… En ese entorno, vivían los trilobites en zonas poco profundas de los mares de Europa, Asia, África y Sudamérica, que a falta de huesos casi lo único que dejaron fueron sus huellas, en las que Gutiérrez-Marco es capaz de leer  la historia de ese pasado remoto.

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La biodiversidad… “¿para qué sirve?”


@Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

@Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

ROSA M. TRISTÁN

Ocurrió hace unos días en la presentación de unos proyectos científicos dedicados a conservar la biodiversidad. Una colega preguntó a uno de los investigadores sobre las plantas que son “fósiles vivos” con las que trabaja. “¿Y para qué sirven?”, le inquirió ante la mirada atónita del interpelado. Pues para qué van a servir, para que mantener la riqueza de la vida en este planeta. Se refería, en concreto, a la Chicoria hueca (Avellara fistulosa),una hierba que ya sólo existe en Doñana y en algún lugar de Portugal y que tiene 8 millones de años de historia (cuatro veces más que el ser humano). Gracias al proyecto sobre los fósiles vivientes de plantas endémicas se ha logrado su reintroducción en España por vez primera.

La pregunta tuvo lugar en la presentación, hace unos días, de los denominados Proyectos Cero, desarrollados en los últimos cuatro años por científicos del CSIC, gracias al apoyo de la Fundación General CSIC y el Banco de Santander, con 1,1 millones de euros. En total, cinco proyectos que sirven para mucho, pues ayudan al conocimiento de aquellas especies que están en peligro de desaparecer, acosada por un género, el género ‘Homo’, que hoy sólo cuenta con una especie.

Fue realmente interesante la conferencia del biólogo Pedro Jordano, de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), quien nos recordó que conocemos en la biodiversad Tierra 1,9 millones de especies (18.000 nuevas cada año), pero que pueden ser más de 11 millones, según las últimas estimaciones. Es sabido que algunas ni las llegaremos a identificar antes de que desaparezcan y es sabido que cada una se interrelaciona con otras, a menudo en redes que se rompen cuando se deshace un nudo.

Jordano nos habló de cómo la desaparición de grandes aves tropicales (como los tucanes) por la caza ilegal está reduciendo el tamaño de los bosques, pues las aves pequeñas sólo pueden trasladar semillas pequeñas, que son de árboles con madera menos densa, y que acumulan menos CO2, y nos recordó que hoy la tasa de extinción de especies es de una a seis veces mayor que en el registro fósil.

EL GENOMA DEL LINCE

Evitar que el lince ibérico pase a ese registro del pasado es uno de los objetivos del proyecto para descifrar su genoma de José Antonio Godoy, de la EBD-CSIC. Godoy, que introdujo la genética en Doñana, inició en 2010 un borrador del genoma de esta amenazada especie única en España, la primera que se secuencia íntegramente en este pais. Gracias al trabajo de su equipo, se han ordenado los casi 3.000 millones de pares de bases que componen su ADN, para lo cual se utilizaron 10 linces ibéricos y un lince boreal, para comparar e identificar parentescos.

“Este trabajo nos ayuda a conocer su divesidad genética, que es algo clave en su reproducción, a conocer su historia antes de medidados del siglo XX y a descubrir cual es su inmunidad frente a las enfermedades”, comentó ante la audiencia, Justo el día antes, el lince ibérico había dejado de estar “en peligro crítico de extinción”, para estar sólo “en peligro”, un paso importante, pero que no garantiza su futuro.

PLANTAS ‘FÓSILES VIVAS’

Llegó el turno de las “plantas fósiles vivas”, que sirven, y mucho, a la biodiversidad planetaria, como señaló Pablo Vargas, del Jardín Botánico de Madrid-CSIC. Las cinco especies que Vargas ha investigado son las que precisan una acción más urgente, pues son las últimas representantes de sus linajes. Las más “prehistórica” es la Margarita del Castril (Castrilanthemum debeauxii) que tiene 18 millones de años de historia y que sólo queda en Doñana y parte de Portugal. El ganado y los parásitos están acabando con ella a pasos agigantados. Sus males son similares a los que sufre la ya mencionada Chicoria hueca.

También está en peligro la pequeña Nomevés (Gyrocaryum oppositifolium), que lleva sobre la Tierra 27 millones de años, y cuya condena viene por el pisoteo al que está sometida donde se han identificado poblaciones, en Madrid y León. Se estima que sólo quedan 600 ejemplares de Nomevés, y sin embargo el catálogo de especies protegidas de la Comunidad de Madrid, sin actualizar desde hace 30 años, no la contempla. Y también está en peligro la Naufraga balearica,esa especie de apio con 6 millones de años de historia, que es especialmente vulnerable al cambio climático. La única estudiada que resultó no ser fósil es el Falso Dragoncillo, lo que no quita que también estén en riesgo de desaparecer.

CONCILIAR A HUMANOS CON ‘LOS OTROS’

Beatriz Arroyo fue la encargada de explicar un proyecto que trata de conciliar la presencia humana y la naturaleza, y lo han hecho creando sistemas metodológicos que permitan cambiar la protección de especies basada en las subvenciones por otras que permitan compaginarla con el desarrollo agrario. “Si lo basamos en ayudas públicas, al final si éstas desaparecen, las especies colapsan, así que se trata de cambiar el escenario de forma integral”, explicó.

Un primer ensayo se ha hecho en Campos de Calatrava, con el sisón, donde se analizó como el cambio de su suelo afectaba a su alimentación. “Gracias a estas herramientas desarrolladas, podemos ver las consecuencia que tendrán determinados cambios en el futuro, ayudando a la biodiversidad”, señaló Arroyo.

VACUNAS PARA LOS ANFIBIOS

Camaleón, recogido en GREFA. @RosaTristán

Camaleón, recogido en GREFA. @RosaTristán

¿Y qué decir de los anfibios, tan amenazados en todo el mundo, y también en nuestro territorio? Ellos son los protagonistas del trabajo dirigido por Jaime Bosch (CSIC), destinado a erradicar y controlar el hongo BD, que está afectando a 34 especies de anfibios. En estos cuatro años, han conseguido realizar los primeros ensayos exitosos de una vacuna para ejemplares adultos y, además, erradicar esta infección totalmente en un medio natural, en concreto en la Tramontana de Mallorca. “Hemos logrado relacionar la carga de estrés de los ejemplares con la carga de hongos y lo hemos relacionado también con los cambios en la temperatura del agua. En general, buscábamos reducir la virulencia de la infección y crear  protocolos de actuación para eliminar estos patógenos del medio.

LA VIDA DE UNA LAPA

La recuperación de la lapa Patella ferruginea, una de las escasas especies marinas considerada en peligro de extinción en el Mediterráneo, ha sido el objetivo del quinto Proyecto Cero. Annie Machordom presentó este trabajo a la convocatoria porque quería profundizar en el conocimiento de la biología de la especie, conocer su genética y tratar de producir juveniles para ser reintroducidos en algunas zonas del Mediterráneo.

Tres años después, han logrado completar todo el desarrollo embrionario y larvario de la especie en un laboratorio y los juveniles que han conseguido, alcanzaron la madurez sin problemas, con lo cual han cerrado el ciclo biológico de las lapas con éxito.

Son cinco especies, cinco entre 11 millones. Todas y cada una de ellas tienen tanto derecho como la nuestra a ocupar un espacio en este planeta, y en muchas un derecho que viene del pasado remoto.

Volviendo al principio: ¿Para qué sirve un lince? ¿y una pequeña flor Nomevés? ¿y una lapa? ¿y un ser humano?…

Yo respondo, preguntando: ¿y por qué deben servir para algo?

 

 

 

 

 

Campaña de cerebros científicos ‘fugados’: “Yo soy leyenda urbana”


 

Leyenda

ROSA M. TRISTÁN

De nuevo los científicos del CSIC recurren a la plataforma CHANGE.ORG para intentar salvar la institución científica más grande del país. Si en julio de 2013 lograron casi 300.000 firmas para evitar el colapso del Consejo, al que se le había dejado con un presupuesto irrisorio (tanto que tuvo que ser ‘rescatado’ con una inyección de dinero) y en marzo de 2014 lanzaban otra campaña para evitar el cierre del Observatorio El Calar Alto, ahora vuelven con una nueva petición bajo el título: NO A LA DISCRIMINACIÓN DE TRABAJADORES EN EL CSIC. Además, la
Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España acaba de lanzar la campaña: “Yo también soy una leyenda urbana”, en relación con las declaraciones del presidente del CSIC sobre la fuga de cerebros.

 

csic

Para empezar, la denuncia surge del autodenominado grupo de los Afectados Bolsa de Empleo CSIC,  tras conocer que éste quiere dar un giro al sentido de esta Bolsa, en la que se encuentran los profesionales a los que se les acaban los contratos, por obra o por servicio, y que hasta ahora volvían a ‘engancharse’ cuando había una oferta. En adelante, se pretende prohibir esta posibilidad a quienes hayan estado contratados durante más de dos años en los últimos 30 meses. Sólo podrán acceder a un nuevo contrato en el mismo lugar una vez que hayan transcurrido cuatro meses desde que dejaron su puesto.

Según Comiones Obreras e IU, que ha hecho público un comunicado, esta medida vulnera los derechos recogidos en el Estatuto Básico del Empleado Público (Artículos 55.1 y 55.2 del EBEP) y tiene su origen en las sentencias que han ganado unas 280 personas que encadenaban contratos y a la que se ha reconocido como personal indefinido no fijo en el CSIC. Un desastre vamos. Un trabajo fijo. Dónde vamos a parar…

Jordi Bascompte, del CSIC. |CSIC

Jordi Bascompte, del CSIC. |CSIC

La realidad es que en la actualidad hasta el 38% del personal de esta institución está contratado, y dado que no se convocan prácticamente plazas, que los mayores se jubilan, que algunos de los que si tienen plaza se están yendo porque en otros países tienen más dinero para investigar y que becas hay muy pocas, la única posibilidad de sacar adelante muchos proyectos es contratar, y a ser posible al personal más cualificado y que conoce mejor un área de investigación determinada. “Son estos contratos los que han permitido a los grupos funcionar, crecer y seguir formando científicos y técnicos”, aseguran en su comunicado.

La petición de Change.org, con la que piden apoyo ciudadano, la dirigen al presidente del Consejo, Emilio Lora-Tamayo quien, como señalaba, durante la celebración del 75 aniversario de esta institución señaló que la fuga de cerebros en España “es una leyenda urbana”,  declaraciones que no sentaron nada bien en la comunidad científica. Tanto es así que ha dado origen a la campaña de la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España (AACTE), en la que piden a los científicos que trabajan en el extranjero que se hagan una foto con el cartel que encabeza este artículo y lo envíen a un email  (aactes@gmail.com) con el nombre, especialidad y centro de trabajo.

 

Uno de los que se podrían hacer la foto con el cartel es el Premio Nacional de Investigación Jordi Bascompte, que denunciaba en EL PAIS, la descapitalizaciòn del CSIC a la que está llevando la falta de medios y una burocracia que poco casa con la ciencia. Y es que este ecólogo, al que entrevisté para el Anuario de Caja Burgos hace algún tiempo, y que logró 1,7 millones de fondos europeos para su proyecto, es uno de los protagonistas de esa ‘leyenda urbana’, pues es un cerebro que se va a la Universidad de Zurich (Suiza), porque aquí no puede trabajar. Y porque, según explica en este artículo, en este país ara contratar a un joven de la Universidad de Oxford (la sexta más prestigiosa del mundo) tiene que esperar meses de trámites, total para que al final concluyan que no tiene convalidada su carrera. De traca, pues en ese mismo ránking la primera universidad española ocupa el puesto 177. Y añade que, además, le obligan a especificar cada una de las funciones que va a desempeñar ese joven investigador, no sea que un día se le ocurra encargarle algo que no le corresponde y haya una demanda de las que ponen de uñas al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Carlos Andradas, en un acto por la ciencia.@RosaTristán

Carlos Andradas, en un acto por la ciencia.@RosaTristán

Pero es que la situación del Consejo no mejorará tampoco en 2015, a tenor de los presupuestos previstos. El Pacto por la Ciencia, firmado hace ahora un año, sigue siendo el acuerdo al que se agarran los investigadores para tratar de regresar al pasado, al 2009.  Pero, ay, no lo firmó el PP. Carlos Andradas, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) me decía en una reciente manifestación por la ciencia: “En ese acuerdo queríamos recuperar las inversiones de ese año, pero a lo largo de cuatro años, queríamos que hubiera un plan en el capítulo de subvenciones, que es lo que realmente financia la ciencia pública, los OPIS como el CSIC, la investigación en las universidades. En este país, hemos perdido 1.800 millones de euros en cinco años. Y se podrían recuperar, a razón de unos 400 millones por año si, como nos dicen, la economía comienza a crecer, y, como nos dicen también, hay que apostar por el I+D. Pero los presupuestos para 2015 han sido una gran decepción. Se dijo que se iba a hacer esa apuesta en cuanto se pudiera, y resulta que las subvenciones son menos que en 2014. Si estos son presupuestos de consolidación de la recuperación, pues la apuesta por la I+D de este gobierno es muy pobre”.

Con este panorama, parece que la única alternativa que queda a los investigadores españoles es irse o reclamar en plataformas públicas y conseguir fondos por sistemas de donación pública como el crowfunding. Una de esta plataformas para conseguir medios, Precipita, ha sido lanzada, precisamente, desde una Fundación pública, la FECYT, que depende la Secretaria de Estado de I+D+i. Vamos, que el Gobierno pide a los ciudadanos un compromiso que sus representantes no tienen. Y la verdad, por el éxito que suelen tener estos métodos, responden mejor los segundos que el primero, y que la inmensa mayoría de los empresarios. Ah, que esos también se lo están llevando fuera…

 

 

 

Los primeros gusanos marinos de África,en mitad del Sáhara


Gamascolex vanroyi sp. |Gondwana Research

Gamascolex vanroyi . |Gondwana Research

ROSA M. TRISTÁN

Dos investigadores españoles han descubierto los más primitivos fósiles de gusanos marinos africanos en el Sáhara. En concreto, fueron localizados en el área del Anti-Atlas oriental del sur de Marruecos, donde las llamadas biotas de Fezouata y Tafilalt contienen restos de animales de una sorprendente variedad, de hace entre 445 y 480 millones de años, que se comparan por su estado de conservación a los famosos especímenes de Burgess Shale (Canadá).

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¿Circunnavegar Groenlandia? Un reto científico posible


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Cuando conocí el Proyecto Trineo de Viento debo reconocer que me fascinó. Un artilugio tan sencillo y con tantas posibilidades. Me fascinó porque tenía su origen en un invento fruto de la adaptación del ser humano al ecosistema más inhóspito de la Tierra, un objeto que se desliza y ayudó a los ‘sapiens’ de los territorios polares a sobrevivir cuando otro medio de moverse era imposible, incluido el bipedismo. Había sido un exporador español, Ramón Larramendi, quien tuvo la brillante idea de dar una vuelta a ese rudimentario objeto para convertirlo en otra cosa, en un vehículo que sigue siendo muy simple, y por tanto barato, pero que abre nuevas posibilidades para que los científicos puedan desarrollar infinitos proyectos en esas mismas tierras, cuyo deshielo, por el calentamiento global, se ha convertido en una de las grandes preocupaciones en el planeta. En todo caso, para quien no lo es debería serlo.

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La abuelita que guardaba un meteorito en un cajón


Rosa Gonzale zPerez, de 94 años, que encontró el meteorito con 11. |CSIC

Rosa Gonzalez Perez, de 94 años, que encontró el meteorito con 11. |CSIC

Ocurrió hace mucho tiempo, 83 años, apenas tres meses después de que España estrenara la Segunda República. Rosa González Perez, de 11 años, era una de tantas niñas del mundo rural español. Aquel día, a las 9.3o de la mañana, su madre le encargó hacer un recado en el centro de su pueblo, Ardón (León) y para allá  se encaminaba la criatura cuando un estruendo en el cielo la paró en seco. Era el mismo que escucharon en Boñar y hasta en Cistierna, como recogerían los periódicos de la época. Delante de ella cayó una pequeña piedra humeante y negra. Aún estaba caliente cuando se la guardó en un bolsillo.

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La ciencia, ‘fuera de agenda’


“Con estos presupuestos para la Ciencia estamos abocados a nuevos ‘rescates’ o aportaciones ‘extras’ antes de que acabe el año”. La frase es del profesor Carlos Andradas, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), una entidad que representa a miles de investigadores y que los últimos años hace un excelente trabajo de análisis de las inversiones que se hacen en este maltratado asunto. La dijo en una rueda de prensa, en la que por cierto no había más que una radio y ninguna cámara de televisión. Y es que la ciencia no está en la agenda.

Presentación del informe de COSCE. |ROSA M. TRISTAN

Presentación del informe de COSCE. |ROSA M. TRISTAN

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Aumenta la lista de investigadores ‘en el exilio científico’: Buceta, uno más


No hace ni un año que publicaba, en El Huffington Post, el caso de un científico español que después de buscar fondos de la UE para trabajar, y los consiguió, tuvo que ‘regalarlos’ a científicos alemanes porque en su institución se negaron a pagar su parte. Se trata del físico Javier Buceta. Pues bien, finalmente Buceta va a pasar a engrosar la abultada lista de ‘científicos emigrantes’, o exiliados, de España a falta de una política científica que le permita desarrollar su talento.

Javier Buceta.

Javier Buceta.

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