‘Auto’ pistas en el paraíso de los osos de Cantabria


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Pista de Lamedo, en su estado actual. |R.M.T.

ROSA M. TRISTÁN

Link a EL HUFFINGTON POST

Era un pequeño sendero que retrepaba por un robledal salvaje. Uno de esos pocos parajes de la geografía ibérica que durante miles de años habían permanecido inalterables, salvo algún prado, salvo alguna cabaña de piedra para el ganado, que en la zona llaman invernales. Era un lugar donde, a medida que las vacas desaparecían, la fauna salvaje iba recuperando su espacio….Hasta que llegaron las ansias de destrozo humano, financiado con dinero público, lo localizaron y la pequeña vena que cruzaba el bosque, en el que los osos pardos creían haber encontrado también un lugar donde criar y esconderse, se convirtió en otra arteria por la que se desangra la naturaleza.

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Lo parece…pero no es un cuento. Ese lugar, que nunca recuperará del todo su antiguo esplendor, es el frondoso paraje que se extiende en las cercanías del Valle de Liébana, en un diminuto municipio llamado Lamedo, colgado de un monte. La vena, por la que hasta hace unos años transitaba esporádicamente algún vehículo del pueblo, los pastores y pocos montañeros, enlaza Liébana con el valle de Polaciones, y esa circunstancia coincide en espacio y tiempo con la brutal herida perpetrada en el robledal, hogar de ciervos, corzos, zorros, búhos reales, lobos, gatos monteses… y también del gran plantigrado. Ya en 2012, la Fundación Oso Pardo detectó en la zona una osa y tres oseznos. Este año, otra hembra y sus crías se esconden entre el arbolado, y ya han sido avistados muy cerca de la pequeña aldea cántabra.

Un zorro, en la noche de los alrededores.|ROSA M. TRISTÁN

Un zorro, en la noche, por el monte de Lamedo. |ROSA M. TRISTÁN

La herida cruel, que lleva (como publiqué en EL MUNDO) seis años abierta, supurando árboles caídos, convirtió un sendero en una pista que alcanza hasta ocho metros de anchura en algunos tramos, arrambló con robles centenarios y dejó a muchos otros con las raíces al aire, hoy pendientes de su irremisible muerte; dañó fuentes de manantial; y abrió la puerta a humanos a lomos de motores que antes no se atrevían a internarse en este paraje.

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Tanto la Fundación como  la organización SEO/Birdlife en Cantabria, cuyo delegado es Felipe Gonzalez, denunciaron a las autoridades el desaguisado, al poco tiempo del desastre. En concreto, lo hicieron ante la ya ex directora general de Montes de Cantabria.  Y preparada tenía la explicación: “Dijeron que querían arreglarla como pista anti-incendidos y que se les fue la mano a los que llevaron las máquinas para arreglar el camino”, recuerda Guillermo Palomero, presidente de la Fundación.

Se les fue la mano de dos a seis, y hasta ocho metros de ancho, en unos cinco kilómetros de recorrido, ni más ni menos. Se les fue la mano… y aquel sendero acabó enlazando dos zonas que a los humanos les viene muy bien para ahorrarse tiempo (quizás para ver más televisión…). ¿Es casualidad? Puede ser, porque conectar Liébana y las comarcas del Alto Campoo es un sueño-pesadilla que no es nuevo. Ya el ex presidente Revilla pensó en su día en hacer un túnel gigantesco que agujereara dos montañas para viajar de Reinosa a Potes ¡en 20 minutos! ¿Y para qué?, aún se preguntan algunos. Menos mal que llegó la crisis y aquel delirio faraónico pasó al olvido. Poco después, a los obreros “se le fue la mano” y un sendero se convirtió en una pista; quien sabe si no podría haber acabado asfaltada si los conservacionistas no ponen antes el grito en el cielo.

Invernal otoño 20050002

El caso es que los entonces responsables, de un Gobierno PRC-PSOE (PRC, Partido Regionalista de Cantabria, es decir, el del mismo Revilla), se comprometieron a “una restauración inmediata del lugar”, toda vez que todo el área es un LIC (Lugar de Interés Comunitario) incluido en la europea RED NATURA 2000, y también una Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA). Claro que, en los dos años que le restaban en el puesto, no les dio tiempo. Después, llegó el sucesor al cargo, Francisco Javier Manrique, un Gobierno del PP, y para no ser menos volvió a asegurar a los conservacionistas que no se preocuparan, que se encargarían de la restauración pendiente, en cuanto se pudiera… Que en ese momento no había dinero; con tanto despilfarro…

Árboles, con las raíces al aire tras hacer la pista.| R.M.T.

Árboles, con las raíces al aire tras ampliar la pista.| R.M.T.

A punto de acabar la legislatura, este 2015, la pista sigue a ‘sus anchas’, incluso parece que la ‘mejoran’ cada vez que la naturaleza intenta recuperar su espacio y un terraplén se viene abajo. Al mismo ritmo, la indignación entre los expertos en fauna de la comunidad autónoma no deja de crecer: “Es  una barbaridad porque sabemos que es una zona que frecuentan osas con sus crías, que viven allí, y que con la nueva pista es más fácil que crucen coches de Liébana a Polaciones, y viceversa, porque se ahorran tiempo, aunque es algo que está prohibido. Es vergonzoso, pero qué se puede esperar de un Gobierno que no ha hecho los planes de gestión de la Red Natura antes del fin de plazo, el 31 de diciembre. Otras comunidades los han hecho mal, pero Cantabria ni eso”, denuncia Palomero.

Pista en el Parque Natural Saja-Bezaya de Cantabria. |FELIPE GONZALEZ

Pista en el Parque Natural Saja-Besaya de Cantabria. |FELIPE GONZALEZ

Tampoco es la única ‘auto’ pista en una zona protegida, como recuerda González, que en agosto de  2013 ya denunció otro ‘intolerable’ arreglo en el Parque Natural de Saja-Besaya que también habría que restaurar… y que sigue como estaba, sangrando, poniendo de relieve de qué madera está hecha  ‘la sensibilidad’ ambiental del Gobierno cántabro. Triste es que quien tiene bajo su órbita de poder uno de los parajes más hermosos de Europa sea tan cegato al cuidar un tesoro que no le pertenece porque es de todos, y a la vez de nadie. Triste que no haya respuesta a las preguntas de este Laboratorio sobre sus promesas incumplidas.

Vídeo @DanielAlon

González recuerda que en este país “los ingenieros de montes están obsesionados con las pistas contra los incendios [yo añado que ésto coincide con los brutales recortes de recursos para evitar que prenda la llama]” y que “tenemos más cicatrices en los montes que ningún otro país europeo, porque no hay ninguna sensibilidad con el paisaje, ni con la fauna. El Liébana no queda ni un cantadero de urogallo que no esté a más de un kilómetro de una pista, de tantas como tenemos. En las de Lamedo y Saja se dejó el arreglo en manos de contratistas, y como no existe ninguna regulación, no se puede hacer nada para denunciarlo formalmente”, denuncia el responsable de SEO/Birdlife (Sociedad Española de Ornitología). Eso sí, luego se gastan dos millones de euros para recuperar la especie, cuando ésta entra en crisis.

Máquinas en la pista de Lamedo. |FUNDACIÓN OSO PARDO

Máquinas en la pista de Lamedo. |FUNDACIÓN OSO PARDO

Por su parte, Palomero sabe bien los osos pardo en la zona oriental de Cantabria, que vive cerca de Lamedo, forma parte de la población más vulnerable, la que más tiempo estuvo aislada genéticamente de los suyos de Occidente y la que sólo ahora comienza a recuperarse lentamente, gracias a intercambios de machos y hembras con la más populosa de la otra vertiente, como señala un reciente informe de la Fundación y el CSIC.

Algunos en los pueblos cercanos se quejan de que, de cuando en cuando, un lobo mata una oveja, un oso destroza las colmenas, o quizás un zorro como el de la foto, al que bautizamos ‘Toñín’ después de visitarnos cada noche, acaba con las gallinas…. La diferencia es que lo suyo es pura supervivencia, reclamo de un derecho al espacio que les arrebatamos, mientras que el ansia depredadora y destructora que hay detrás de estas ‘venas abiertas’ (recordando a Eduardo Galeano) es típica de nuestra especie. Yo quiero seguir encontrándome esos ojos brillantes en la noche. Cuanto más los miro más parecen decirme: “Ayúdame a permanecer”. Solo eso.

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La cueva de Altamira aumenta de tamaño un 20%


Ortoimagen de la Sala de Polícromos de la Cueva de Altamira. |ASFIMAGEN

Ortoimagen de la Sala de Polícromos de la Cueva de Altamira. |ASFIMAGEN

ROSA M. TRISTÁN

PUBLICADO EN EL HUFFINGTON POST

La cueva de Altamira es más grande de lo que se pensaba y su Sala de Polícromos, donde se encuentran las pinturas rupestres, más pequeña.  Así lo concluyen las nuevas técnicas de imagen aplicadas en su interior por el equipo SIGAREP, unos resultados que ayudarán a comprender con más precisión lo que ocurre en la caverna. En concreto, la famosa cueva cántabra tiene un 19% más de superficie de lo que se había topografiado hasta ahora, lo que son 723 metros cuadrados más. Por contra, el espacio en el que está el famoso techo, cuenta con un volumen total de 286 metros cúbicos,  un 15% menos que la cifra utilizada hasta ahora.

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Descubren 450 pinturas rupestres “nuevas” del Paleolítico en la cueva El Castillo


Panel de las manos de El Castillo con filtro Gim.|SIGAREP

Panel de las manos con filtro Gim.|SIGAREP

ROSA M. TRISTÁN

El proyecto SIGAREP está revolucionando el arte rupestre de la península. Si hace unos meses sus responsables revelaban un buen número de pinturas prehistóricas en toda la meseta castellana, (como publiqué en EL HUFFINGTON POST), ahora el mismo equipo ha descubierto en la cueva cántabra de El Castillo, una de las más importantes a nivel mundial, que los artistas que pasaron por allí dejaron plasmadas cuatro veces más de las que se conocían. ¿Decoración? ¿Símbolos? ¿Firmas? ¿Mensaje cifrados? Nadie lo sabe con certeza, pero lo que si se ha confirmado es que el ojo humano ya no es capaz de ver muchas de las figuras que quedaron impresas y que ahora, miles de años después, vuelven a ver la luz.

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¿Qué están haciendo en Altamira?


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El pasado martes en el Museo Arqueológico Nacional, el investigador francés Gäel de Guichen explicó en una conferencia su Programa de investigación para la Conservación Preventiva y régimen de acceso de la Cueva de Altamira”, un lugar donde en los últimos ocho meses se han perdido 2 milímetros de pintura de hace 15.000 años. Tan largo nombre se refiere al trabajo que el equipo que dirige realiza desde agosto de 2012, para analizar, una vez más, su delicada salud y decidir si se abre de nuevo al público, algo que ya se ha hecho de forma limitada: cinco personas a la semana desde el pasado mes de febrero

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Monos blancos en Altamira


Los primeros visitantes. |Andrés Pérez (Diario Montañés)

Los primeros visitantes. |Andrés Pérez (Diario Montañés)

Llegan las primeras visitas a Altamira y no puedo por más que volver sobre el asunto, sobre todo tras leer cómo algunos medios de comunicación titulaban, sin sonrojo ninguno, que las pinturas no corren peligro (ABC). Para mí que quien lo escribe sabe más que los científicos, porque resulta que se trata de ‘visitas experimentales’, como después precisan, para ver si realmente los sufrirán o no. Pero es que, además, como recordaba en el post anterior (que ahora amplío) se trata de un experimento viejo, testado y publicado.

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¿Qué pasa con Altamira? En 15 meses, del rojo al verde


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El Patronato de Altamira ha anunciado que se reabrirán las cuevas de Altamira, cerradas desde hace sólo 12 años. Cuando el científico Sergio Sánchez del Moral, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) me lo anunció hace poco más de un año, no quise creeerle, pero su destitución y la de sus compañeros como responsables de la conservación de la cueva, después de 15 años, hacía presagiar que acabaría sucediendo.

Sánchez del Moral y Juan Carlos Cañaveras, de la Universidad Autónoma de Madrid, junto con otros investigadores, llevaban más de una década controlando el delicadísimo ecosistema interior de la cueva que acoge las pinturas rupestres más famosas del mundo, Patrimonio de la Humanidad, es decir, de todos, no de los cántabros, ni siquiera de los españoles, ni de los europeos.

Con sofisticados sensores, controlaban cada mínimo cambio en su atmósfera y comprobaban, cuando iban a recoger los datos, que incluso su escasa presencia provocaba cambios en la temperatura y la humedad (la que genera nuestro cuerpo) que resultaba peligrosa. No digamos los virus y bacterias que los humanos llevamos a cuestas. De hecho, en la revista ‘Science’ publicaron en 2011 un artículo en el que detectaban hongos y bacterias en esas maravillosas pinturas, con más de 15.000 años, y recomendaban que siguieran cerradas al público si se quería mantener este tesoro para las generaciones venideras.

Pero, los trabajos de estos científicos no gustaban mucho a los políticos del lugar, que no podían fardar de Patrimonio ante sus ilustres visitas (Chirac, Calderón, quizás Obama. ..) Y se buscaron otros. Así que en septiembre de 2012 (cuando Sánchez del Moral y Cañaveros me hablaban de su destitución mientras visitaba la cueva de El Sidrón), el Patronato ya había encontrado a otros investigadores que les sustituían; otros, elegidos por el Gobierno de Cantabria, que quiere que Altamira sea ‘la gallina de los huevos de oro’ en tiempos de crisis y así, en menos de año y medio, hemos pasado del rojo al verde y ahora resulta que la ciencia dice que las pinturas están estupendas y podemos visitarlas.

¿Y quién lo dice? Pues para ‘la nueva fase’ se buscó a un director científico de fuera, aunque en España hay muy buenos expertos en la materia, entre los más reconocidos del mundo. Se trata de  Gaël de Guichen, ingeniero químico de la Universidad de Lausanne (Suiza), que durante dos años fue responsable de la conservación en las cuevas francesas de Lascaux. Por cierto, éstas si que están cerradas a las visitas desde 1963 porque las deterioraban los turistas, como lo están, repito, las de Chauvet. Con Guichen, un equipo de investigadores, estos sí, todos españoles. Espero ver pronto su trabajo en ‘Science’.

El ingeniero químico Gael Guichen.

El ingeniero químico Gael Guichen.

Curiosamente, cuando se anunció este cambio de equipo, en agosto de 2012, se informó en la web del Ministerio de Educación, Cultura y Cultura con estas palabras: “Este programa de investigación fue aprobado por el Patronato del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira el día 3 de agosto de 2012 y cuenta con un plazo de dos años para la presentación de su informe de conclusiones”. Las otras no valían. Pues bien, les ha sobrado medio año para señalar que las pinturas “siguen su proceso natural” estando cerradas a cal y canto y para predecir que así seguirán con las visitas experimentales, porque quiero suponer que ante una duda razonable no las abrirían. Total, una pequeña dosis, a ver si sobreviven para poder ampliarla el cupo.

Como se lo veía venir, Sergio del Moral, en julio de ese año, en un curso de verano de la Universidad de Cantabria, ya había dejado clara su postura: negativa rotunda a apoyar la apertura. Así le fue.

Coincidiendo con ese cambio de rumbo, que desconocía, yo había lanzado ese mes, en este recién estrenado Laboratorio, la propuesta de grabar una película en tres dimensiones de Altamira. Fue a raíz de ver la película ‘La cueva de los sueños olvidados‘, grabada en la de Chauvet (Francia), donde nadie puede entrar. José Antonio Lasheras, director del Museo y del Centro de Investigación de Altamira, me comentó entonces que no era necesario puesto que ya hay una réplica idéntica al original, que visitan decenas de miles de turistas de todo el mundo. Es más, hasta la presencia de un equipo de televisión para grabar el interior podía acentuar el deterioro, según los expertos. Aquello si me pareció algo exagerado, la verdad.

Por eso sorprende tanto la noticia de que casi de buenas a primeras Altamira se reabre al público. Que casi 200 personas (¿Quiénes serán esos ‘escogidos’ privilegiados?) pasearán su vista por la Sala de Polícromos a placer, y no se si controlará alguien si estornudan o sufren la Gripe A.  Si, es una  prueba ‘experimental’para cinco personas a la semana y hasta agosto, apenas siete meses, pero algo me dice que no será fácil volver a cerrarlas si los bisontes ‘enferman’ y comienzan a ‘enverdecer’.

Del rojo al verde, pasando un instante por el ámbar, como los semáforos. De una ‘Capilla Sixtina’ del Paleolítico (era lugar de culto desde hace más de 35.000 años, de cuando son las primeras pinturas) a una Altamira convertida en ‘producto de consumo’ para los ‘locales’ (entendidos en el amplio sentido de la palabra).

Si los ancestros levantarán la cabeza…