Españolas en una expedición mundial antártica sólo para investigadoras del cambio climático


@Horneward Bond Project

ROSA M. TRISTÁN

Crear una red mundial de 1.000 científicas que trabajen globalmente y lideren políticas y proyectos sobre el cambio climático. En definitiva, reivindicar el papel de la mujer en este asunto de impacto global que afecta, sobre todo, a madres, hijas, nietas. A mujeres. Este es el reto que busca la plataforma australiana Homeward Bound. Un reto al que se han sumado tres científicas españolas y una francesa que vive en Córdoba. Las cuatro han sido seleccionadas entre cientos de candidatas para formar parte de una expedición polar muy especial: la Homeward Bound Antarctic Expedition, el viaje de tres semanas en el que buscarán el liderazgo femenino en el ámbito de la ciencia climática.

Entre los apoyos a esta iniciativa figuran científicas de renombrado prestigio –como la primatóloga Jane Goodall o la oceanógrafa Sylvia Earle–, así como tinfluyentes mujeres en el mundo de la comunicación, la diplomacia y los negocios–como la diplomática Christiana Figueres, la actriz Amy Poehler o Chelsea Clinton.

Expedición Homeward Bound 2016. @HomewardBound

Desde España se embarcarán (aunque una lo haga literalmente desde Estados Unidos) Alicia Pérez Porro, Ana Payo Payo, Uxua López y la francesa Alexandra Dubini. Las cuatro compartirán navegación entre icebergs y verán de cerca los impactos del calentamiento,  con otras 76 participantes llegadas de los cinco continentes (Estados Unidos, Kenia, China, Colombia, Venezuela… y así hasta 13 países) Su meta: el ‘sexto’, el continente de hielo. Se trata de una travesía de seis semanas que comenzará en febrero de 2018 y les llevará de ruta por varios enclaves científicos cercanos a la costa. Aún no saben si se incluye el paso por alguna base española, la Base Juan Carlos I o la Gabriel de Castilla.

“Estamos entusiasmadas. Por el viaje, pero sobre todo es lo que hay detrás, por la posibilidad de hacer co-working para para poner el tema del género sobre la mesa respecto a políticas y proyectos relacionados con el cambio climático global, un asunto que lideran sobre todo los hombres pero que afecta a las mujeres. El objetivo es que el proyecto dure 10 años y logre reunir a 1.000 mujeres con formación académica. Nosotras somos el segundo gran paso para conseguirlo, tras la expedición del año pasado”, comenta vía Skype Alicia Pérez desde Nueva York, donde trabaja en el  National Museum of Natural History, como investigadora asociada. Alicia es especialista en esponjas de mar y estudia mediante herramientas genómicas cómo el cambio climático puede afectarlas y cambiar los ecosistemas en los que viven.

La idea surgió de dos australianas, la activista Fabian Dattner y la científica polar Jess Melbourne Thomas, cansadas de que fueran hombres quienes ‘llevaban la voz cantante’ en el asunto del cambio climático. “Faltaba una perspectiva de género, cuando los estudios señalan que cuando hay mujeres liderando proyectos se consiguen más cosas, que son ellas quienes más sufren los impactos más graves del calentamiento global y no sólo en los países en desarrollo. Aquí  nos van a enseñar a ejercer ese liderazgo que nos falta”, argumenta Alicia Pérez.

 

Ana Payo Payo.

Participar en el proyecto, una vez seleccionada, les exige ya estar todo un año recibiendo formación ‘on line’ en diversos temas relacionados con ese liderazgo, desde ‘coaching’ hasta  cómo tener presencia en los medios, a lo que hay que sumar el atractivo viaje a la Antártida. Eso si, la investigadoras deben costeárselo las investigadoras en un 40% (unos 20.000 euros).

Para esta edición, se presentaron 300 candidatas, entre las que hay también ingenieras, economistas y periodistas especializadas en cambio climático. “Todas somos mujeres que podemos ejercer de líderes de lo local a lo global”, señala Ana Payo Payo, bióloga y experta en el estudio de las aves marinas y el impacto de la contaminación sobre sus poblaciones, otra de las participantes. Su investigación ha ayudado a desarrollar estrategias de gestión para la conservación de especies amenazadas bajo las nuevas políticas ambientales europeas.

Para poder conseguir esa cuantiosa cantidad de dinero algunas participantes, como Alicia Pérez Porro, han lanzado un crowndfunding con el que esperan conseguir los fondos que les faltan todavía, con el lema de la expedición: “La naturaleza necesita a sus hijas”. “Vamos a ver lo que pasa en tiempo real, pero no queremos hacer ciencia, ni recoger muestras, no vamos en un barco científico, sino que queremos constituir esa red mundial y mejorar nuestra capacidad de divulgación”, argumenta. “Queremos dejar de ser de segunda, así que la inversió merece la pena” asegura.

Alexandra Dubini

Alexandra Dubini trabaja en la Universidad de Córdoba como investigadora. Es una gran experta en algas verdes y su función ‘biorremediadora’ a la hora de limpiar aguas sucias. También lo es en el campo de las energías renovables.  “Estoy encantada de participar en la Homeward Bound Antarctic Expedition . Me apunté porque conocía una mujer que participó el año anterior y voy con el objetivo de que pueda salir un plan de acción internacional conjunto respecto al cambio climático que puede ser diferente a los que hay ahora y dirigen los hombres”. También Alexandra ha lanzado su crowdfunding particular.

La zamorana Ana Payo Payo, por su parte, trabaja en el IMEDEA-CSIC en Mallorca. Oceanógrafa y licenciada en Ciencias Ambientales lo suyo son los estudios demográficos de aves marina, pero en su caso también es una buena divulgadora a través de Big Van. “La figura de la mujer científica está olvidada. Si le dices a un niño que dibuje a alguien que haga ciencia, siempre hacen un hombre con barba y gafas. Es fundamental tener contacto con otras mujeres para que eso cambie en el futuro. Volveremos enriquecidas de esta experiencia”, afirma. Como sus compañeras también cuenta con un crowdfunding en marcha, y ya ha recaudado el 70%.

Uxua López

La cuarta es la vasca Uxua López, ingeniera de telecomunicaciones en Acciona Energía , con una experiencia de más de una década en el campo de las energías renovables.

Con ellas, España es uno de los países mejor representados en la expedición. La mayoría de las 76, no obstante, proceden de Estados Unidos y, sobre todo, de Australia, que es el país de lanzamiento.

En octubre se cerró el plazo para presentarse a la expedición del 2019, pero todavía quedan años por delante para participar y en unos meses volverá a estar vigente la convocatoria. Para entonces, estas cuatro científicas ya estarán de vuelta.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Juana, 11 años: “¿Quién nos devolverá el planeta en buenas condiciones?”


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ROSA M. TRISTÁN

Inmersos en la resaca electoral, aparece una gran coalición que poco tiene que ver con la gobernabilidad de ayuntamientos y autonomías, pero mucho con el futuro del planeta. Más de 400 organizaciones se han unido en una Alianza por el Clima que quiere “despertar a los ciudadanos”, que seguimos dormidos frente al drama que se avecina. Son 400 grupos de gentes que llevan años y años repitiendo que el cambio climático está aquí, años y años alertando de que el despertador ya ha sonado y millones de personas andan sufriendo los efectos de algo que no se nota, pero se siente. 400 colectivos de personas que se unen a muchos miles en el mundo, que se basan en los datos de los que nos provee la ciencia, pero de los que sólo nos acordamos en los medios de comunicación cuando los políticos deciden, en su agenda, que es el momento de hablar de ello.

Es un asunto que en los talleres y conferencias que organiza la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) repetimos a menudo, pero de momento sin solución. Es un asunto que no suele estar en los programas electorales, porque la prioridad siempre es otra, pero que cuando se acerque la Cumbre del Clima de diciembre, en Paris, (la COP-21) de repente será el drama del momento, la portada de los noticiarios…

Los periodistas Mara Torres y Luis Miguel Domínguez.

Los periodistas Mara Torres y Luis Miguel Domínguez.

Drama ya es. Portada no. José Manuel Moreno, miembro del Panel de expertos de la ONU que certificó la existencia de un calentamiento global ocasionado por el ser humano, recordaba ayer que más de la mitad del calentamiento desde 1950 es por el aumento de gases con efecto invernadero, que desde entonces cada década es más cálida que la anterior, que de aquí a final de este siglo la temperatura habrá subido 4ºC: de los 15ºC actuales de media a los 19ºC y que en elCO2 del aire que respiramos, en el transcurso de su vida, ha aumentado en 80 partes por millón,
de 320 a 400, la misma fluctuación que tuvo lugar en los 800.000 años anteriores, poco después de que en Atapuerca viviera el Homo antecessor.

¿Solución? “Disminuir en 35 años entre el 40% y el 70% las emisiones y llegar con cero al final del siglo. Es un reto porque supone un cambio en la vida y el uso de los recursos”, declaraba Moreno.

A continuación Juana, una niña de 11 años, nos lanzaba una pregunta a los presentes que nos dejó mudos: “¿Quién nos va a devolver el planeta en buenas condiciones cuando seamos mayores?” . Y el maliense Tata Keita pedía ayuda para las gentes del sur: “Aquí no pueden vivir sin luz, pero en mi país lo hacemos. Lo que no podemos es vivir sin comida”, comentó.

Juana, la niña de 11 años.

Juana, la niña de 11 años.

Después, los periodistas Mara Torres y Luis Miguel Domínguez leyeron el ManifiestoClima, un documento que presentan al Gobierno para que, como representante de los españoles, lo lleven a la Cumbre del Clima de finales de año para empezar a devolver a Juana una Tierra como se la encontraron sus abuelos.

Hasta ahora ni el mundo, y menos España, parecen dispuestos a cumplir su deseo. Con las energías renovables casi hundidas, destrozando la tierra con el fracking, revolviendo los mares en busca de petróleo submarino… No parece el mejor camino para que la pregunta de Juana tenga una respuesta que no sea “nadie”, pero las 400 están dipuestas a pelear por ella.

ACTOS: El sábado 30 movilizaciones en toda España de Coalición Clima. En Madrid,  por la mañana en El Retiro, una quedada en pijama, con velas, despertador, pantunflas…

 

 

 

¿Circunnavegar Groenlandia? Un reto científico posible


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Cuando conocí el Proyecto Trineo de Viento debo reconocer que me fascinó. Un artilugio tan sencillo y con tantas posibilidades. Me fascinó porque tenía su origen en un invento fruto de la adaptación del ser humano al ecosistema más inhóspito de la Tierra, un objeto que se desliza y ayudó a los ‘sapiens’ de los territorios polares a sobrevivir cuando otro medio de moverse era imposible, incluido el bipedismo. Había sido un exporador español, Ramón Larramendi, quien tuvo la brillante idea de dar una vuelta a ese rudimentario objeto para convertirlo en otra cosa, en un vehículo que sigue siendo muy simple, y por tanto barato, pero que abre nuevas posibilidades para que los científicos puedan desarrollar infinitos proyectos en esas mismas tierras, cuyo deshielo, por el calentamiento global, se ha convertido en una de las grandes preocupaciones en el planeta. En todo caso, para quien no lo es debería serlo.

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Un ‘trineo eólico’, oportunidad para la ciencia española


Su promotor, Ramón Larramendi, ‘circunnavegará’ 5.000 kms en Groenlandia para demostrar su capacidad como ‘laboratorio móvil’

Larramendi: “Con este trineo los investigadores españoles pueden tener presencia en lugares donde no va nadie de la forma más ecológica y económica posible”

Juanma Viu y Ramón Larramendi, en Instituto Cervantes. Al fondo, un mapa con la zona donde España podría investigar

Juanma Viu y Ramón Larramendi, en Instituto Cervantes. Al fondo, un mapa con la zona donde España podría investigar

 

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Sin buques para ir a la Antártida


ROSA M. TRISTÁN
Cada vez que este Laboratorio se acerca a un proyecto científico español descubre un drama. Ahora le toca el turno a las bases en la Antártida, que según confirma Jerónimo López, presidente del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR) no recibirán este año la visita de ninguno de los dos buques oceanográficos españoles que durante casi 30 años han llevado a los investigadores hasta allí. Ni el Buque Las Palmas, ni el Hespérides viajarán para abrir las bases Juan Carlos I (en Isla Livingston) y Gabriel de Castilla (Isla Decepción). Así que los investigadores deberán ir de ‘pasajeros’ en barcos de otros países cuando se inicie la campaña, y ello supone que serán pocos y con escaso material.

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Los secuestrados de Greenpeace 


LOS CAPITANES INTRÉPIDOS DE GREENPEACE (publicado en El Huffington Post)

Hace unos meses, en mayo, compartí con los tripulantes del rompehielos Artic Sunrise de Greenpeace un viaje por las costas españolas en una campaña por la pesca sostenible.  Hoy, y desde hace más de 40 horas (que irán aumentando desgraciadamente) están ‘secuestrados’  a punta de pistola por las fuerzas de seguridad rusas, tras intentar parar perforaciones de la compañía Gazprom en el Ártico.

He leído que podrían ser acusados ¡de terrorismo! Acabo de regresar de Groenlandia, muy cerca del lugar y no puedo ni imaginarme lo que será esa tierra el día de mañana: combustibles fósiles que provocan el calentamiento global, y por tanto el deshielo, permitiendo sacar a la luz nuevos depósitos de combustibles fósiles…. Una rueda que si tiene fin: no la destrucción de la Tierra, sino de la vida tal como la conocemos sobre ella.

Daniel Rizzoti, uno de los capitanes del Artic Sunrise. |ROSA M. TRISTÁN

Daniel Rizzoti, uno de los capitanes del Artic Sunrise. |ROSA M. TRISTÁN

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48 horas en el mundo de hielo (1)


Glaciar de Qaletalliq,  con un río subterráneo. ROSA M. TRISTÁN

Glaciar de Qaletalliq, con un río subterráneo que cae en cascada. ROSA M. TRISTÁN

DESDE GROENLANDIA

Anochece en Groenlandia. Las guardias de la noche están organizadas. A las tres de la mañana se prevé una ‘ventana’ entre las nubes que volverá a teñir el cielo de colores. Y todos esperamos que nos den la alerta para no perderse, una noche más, ese fenómeno que llena de magia la noche, aún haciendo ciencia: las auroras boreales.

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El menú ‘atraganta’ a la Tierra


ROSA M. TRISTÁN

A la Tierra se le ha ‘atrangatado el menú que servimos a la mesa. Garbanzos, trigo, piensos, frutas, hasta los ajos vienen de regiones a miles de kilómetros de nuestros platos. ¿Podemos permitirnos el lujo de que un trago de vino viaje desde Chile hasta España en avión, que el de España viaje a Sudáfrica, que el de Sudáfrica se consuma en Londres? En la Hora del Planeta apagamos la luz durante 60 minutos en protesta por el calentamiento global que genera la contaminación por CO2. ¿Nos preguntamos luego de dónde viene nuestra comida’ ¿Cuál es su impacto? En este artículo en la revista MÍA de esta semana, podéis obtener algunas respuestas.

Al final he incluido el texto completo.

 

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La selva ecuatoriana, en manos de petroleras


CONFERENCIA-DEBATE SOBRE PETRÓLEO Y AMAZONÍA:

Con Ermel Chávez, responsable del Frente de Defensa de la Amazonía en Ecuador.

“Chevron: una historia de 26 años de genocidio ambiental en el Amazonas”

Día 13 de febrero de 2013; 19. 30 horas.

Lugar: Sede de Ecologistas en Acción. C/Marqués de Leganés, número 12.

Organiza: Ecologistas en Acción 

Presenta: Rosa M. Tristán

Publicado en ‘Cuarto Poder’ (23 de diciembre de 2012):

SUCUMBÍOS (ECUADOR). Diana tiene la mirada triste y la cara pálida. A los ocho años, es víctima de un cáncer de huesos. A menos de 100 metros de su casa, el mechero de un pozo de petróleo quema gas durante 24 horas al día y el humo contamina el agua que ha estado bebiendo desde que nació. Diana, que vive con su madre y sus cuatro hermanos, pertenece al grupo de 30.000 afectados por la explotación petrolífera en la Amazonía de Ecuador, en la provincia de Sucumbíos, aunque aún no había nacido cuando su tierra se tiñó de negro.

Diana, a la izquierda, junto a su madre y hermanas. |RMT.

Diana, a la izquierda, junto a su madre y hermanas. |RMT.

Nada más llegar a  Coca, en la provincia de Orellana, se respira un aire turbio. Es una ciudad levantada en un antiguo campamento de obreros de los pozos, con un crecimiento descontrolado. Hasta sus alrededores llegan ríos de tuberías del Oleoducto de Crudos Pesados. Se entrelazan, crecen y desaparecen a los bordes de la carretera Aucas, succionando el oro negro de las profundidades de la selva. Petroecuador, Repsol, la canadiense Ivanhoe, Petrobras, los chinos de SINOPEC… “Todos sacan tajada y dejan un rastro visible de miseria y enfermedad”, asegura Ermel Chávez, del Frente de Defensa de la Amazonía (fda.org.ec). Chávez, responsable de Incidencia Política y ex presidente del Frente, es quien muestra ríos y campos contaminados, los vertidos descontrolados hoy ocultos bajo la vegetación, los frutos con un inconfundible tufo a combustible. Es lo que llama el ‘Texaco-tour’.

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¡Frutales en los Andes!, el cambio climático en Ecuador


PUBLICADO EN ‘THE HUFFINGTON POST”

Andaba por Ecuador, invitada por Manos Unidas para conocer proyectos de desarrollo que la ONG española tiene en este país líder en ‘exportación’ de emigrantes, cuando al otro lado del mundo, en Doha (Qatar), se celebraba y volvía a fracasar una Cumbre sobre el Cambio Climático. Caminaba por los páramos andinos, donde ya está cultivando frutales a 3.000 metros de altitud, cuando volvía a darse un portazo político casi global al problema del calentamiento climático.

Ganadero en los páramos de Riobamba (Ecuador). Rosa M. Tristán

Ganadero en los páramos de Riobamba (Ecuador). Rosa M. Tristán

Mientras los poderosos se reunían en un país que produce 1,5 millones de barriles de petróleo cada día, Aurelio Uruña, presidente de la comunidad de Chugchilán, me explicaba que “el agua bajó mucho” en los últimos 20 años, que es su manera de decir que ya no llueve y que su gente ya no puede cultivar porque ahora, cuando caen gotas, lo hacen torrecialmente. Y reconocía que buena parte de la culpa la tiene la deforestación que hubo en el pasado, porque ya no hay raíces que sujeten la tierra, que en los Andes se desmenuza como el azúcar con las tormentas, escasas y torrenciales.

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