La COP 25: ¡’Tiempo de actuar!, que nos queda poco para reaccionar


ROSA M. TRISTÁN

Los preparativos para la Cumbre del Clima COP25, que se celebrará en Madrid (del 2 al 13 de diciembre) van a todo tren en España, toda vez que hace apenas 15 días que se cambió la sede de país (Chile) y de continente. Tan rápidas como lentos están siendo los gobiernos que se reunirán para el evento en aplicar un acuerdo firmado hace ya cuatro años y que, en general, se lo están saltando a la torera, ya sea porque han hecho unos planes de adaptación al cambio climático llenos de irregularidades (lo contaba hace unos días), o porque resulta que sólo la mitad de los países del G-20 se molestan en cumplirlos.

La COP25, con Estados Unidos de retirada del Acuerdo de Paris,  una tremenda crisis política y social en América Latina (véase Bolivia, Chile, Nicaragua, Brasil, Haití, Guatemala… ) y con Rusia y China creciendo en emisiones, no podía aplazarse porque resulta que millones de personas en la Tierra ya están sufriendo el cambio climático, sin esperar al 2030 ni al 2050. Y también resulta que no están recibiendo las ayudas que debieran, mientras ya se sabe que el futuro irá a peor si seguimos por este camino. Para los que ya lo viven (se enteren o no) y para los que están a punto de hacerlo. Así que el reloj del logo de la COP25 y el lema ‘Tiempo de actuar’ (Time for Action) viene como anillo al dedo, un anillo que ojalá sea para un compromiso real y no meramente declarativo, porque las palabras se las lleva el viento, y en este caso puede ser huracanado.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, de quien surgió la idea de proponer España para la cumbre, está ya con su equipo en plena organización de un evento que traerá a más de 20.000 personas a la capital, entre equipos ministeriales, asesores, ONGs y activistas, empresas, etcétera. Más de 113.000 metros cuadrados ya están reservados en Ifema para la Cumbre, de los que 65.000 serán para que la ONU celebre las reuniones oficiales, es decir, de los 174 países más la UE , más otros actores, hasta sumar 197, y otros 13.000 m2 para reuniones en paralelo.

Ribera, en una primera rueda de prensa de contacto, ha asegurado que está previsto invitar al presidente Donald Trump, como a otros Jefes de Estado, aunque ya se sabe que no vendrá porque a Trump es del grupo de los descreídos, como si se tratara de una fe… Y a preguntas sobre la Presidencia que ostentará Chile, dejó claro que “España no trata de competir ni de discutir esa presidencia”. “Es fundamental el respeto y este año le tocaba la COP a América Latina”, aseguró.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. @Rosa M. Tristán

En total, se estima que el costo del evento será de unos 60 millones de euros para los presupuestos del Estado, si bien en Madrid podrían quedarse unos 100 millones por la afluencia de personas, pero son cifras estimativas porque ahora mismo la maquinaria está en marcha y no es fácil organizar a tanta gente. Teniendo en cuenta que un km de autovía cuesta seis millones de euros, no parece mucho.

De momento, se sabe que habrá en Ifema un área azul para las negociaciones oficiales de la ONU y actos paralelos; una zona verde para la sociedad civil (ONGs, sponsors, empresas,  inovadores, jóvenes, científicos… ) y un espacio llamado Ágora para la organización de eventos culturales, presentaciones, exposiciones, etcétera (se pueden presentar ofertas de eventos hasta el 17 de noviembre) . Las ONG que quieran acudir debe darse de alta  AQUI.

Unos días antes tendrá lugar la Cumbre Juventud por el Clima, tal como se preveía en Chile, que reunirá a 1.500 jóvenes de todo el mundo. En este caso, la logística se organiza con las universidades de Madrid.

Además, se prepara un gran eje climático en la ciudad bajo el título de “Castellana Verde”, que vaya desde Atocha hasta la Plaza de Castilla con infinidad de propuestas de empresas, museos, instituciones, ministerios… que están en la zona y que giren en torno al debate climático . “Además, queremos animar a todos los ayuntamientos a que sumen iniciativas”, apuntaba Ribera.

Como apoyo a todos los que vienen de fuera, se ha creado una Central Oficial de Reservas a la que pueden acudir los participantes. Asimismo, se buscan patrocinios para conseguir vuelos para miembros de las ONG latinoamericanas que se han visto sorprendidas con el cambio de continente, y cuya escasez de recursos les pondría complicado venir a Madrid, restando visibilidad a los muchos problemas que acucian a este continente, desde los grandes incendios amazónicos, hasta la situación dramática por desastres en Haití o las sequías en Guatemala.

“Nuestro mensaje es que es tiempo de acción, incluso si alguien retrasa su capacidad de acción se impone la voluntad de actuar del conjunto de la sociedad y ese mensaje es fundamental que sea el eco que quede en España. Vivimos crisis ambientales de todo tipo, porque hemos vivido de espaldas a límites planetarios, pero  hemos identificado los problemas y si queremos un futuro para nuestros hijos y nietos esta es una oportunidad para que España se reposicione y vuelva a identificar con más correcicón lo que se entiende por progreso. Es el sentir de la mayoría de los españoles”, ha concluido la ministra.

 

 

 

 

Debate sobre medio ambiente en el #10N: nos sobran los motivos


Debate en ese de EFE. Arturo Larena (EFE), Pilar Liébana (Cs), José Juan Sanz (PP), Salvador Sierra (PSOE), Víctor Lasa (UP) @Rosa M. Tristán

ROSA M. TRISTÁN

A las puerta de la Cumbre del Clima, COP 25 de Naciones Unidas, que se celebrará en Madrid en diciembre, y apenas unos días antes de que se celebren elecciones generales en España, el tema ambiental, como el científico, sigue en los márgenes de la actualidad electoral y ni siquiera el anuncio de que Estados Unidos abandona los Acuerdos de Paris sobre reducción de emisiones contaminantes parece que anime, salvo excepciones, a nuestros políticos a profundizar en lo que se viene encima. Desde luego, no es el objetivo de Vox, que son del bando negacionista, pero en el imprescindible debate organizado por APIA (Asociación de Periodistas de Información Ambiental) y la agencia EFE, al que VOX no quiso ir (y tampoco se le echó en falta), el nivel de los presentes dejó mucho que desear. Era la ocasión para conocer a fondo sus programas electorales ambientales y poco se sacó en claro.

Bajo la batuta de María García de la Fuente, presidenta de APIA, y Arturo Larena, director de EFE Verde, la inmensa cantidad de cuestiones que abordar se distribuyeron en cuatro bloques, que resumo en tres.

@Rosa M. Tristán

CAMBIO CLIMÁTICO Y ENERGÍA

Desde el inicio del debate, quedó claro que la estrategia del PP se basa en que las medidas para frenar el cambio climático no debe ‘molestar’ al crecimiento económico. Juan José Sanz, senador por Segovia de este partido, señaló que “la mejor forma de garantizar el mantenimiento del medio ambiente es que su protección sea compatible el desarrollo social y económico, protección que no debe ser una lista de prohibiciones arbitrarias”. También se mostró a favor de la economía circular, aunque sin detenerse mucho en ella, y defendió, eso si, “la gestión solidaria del agua entre territorios” donde es escasa, o lo que es lo mismo, los trasvases, que evidentemente tienen mucho que ver con economía pero poco con la preservación de la naturaleza tal cual. A nivel energético, el PP sigue defendiendo un ‘mix energético’ que tenga en cuenta los combustibles fósiles, aunque eso nos aleje de los Acuerdos de Paris de 2015. De hecho, Sanz no dudó en rechazar  “cualquier prohibición a los vehículos de combustión” porque, señaló, eso afectaría a un millón de empleos y al 10% del PIB nacional, el 25% en el caso de Castilla y León, según sus palabras en este debate. Y tampoco dudó en poner por delante la importancia de tener energía más barata, al margen de su coste ambiental. En definitiva, pese a declarar su preocupación ambiental, cumplió su papel en la línea de su partido.

Mas decepcionante fue el senador socialista Salvador Sierra, que centró su discurso más en lo  que se ha hecho en esta corta legislatura desde el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) que lo que se plantea el PSOE para la siguiente. Si bien remarcó la apuesta total por las energías renovables y los vehículos eléctricos, no aportó novedades a lo sabido o lo que ya está en marcha en lo que se refiere a reducción de emisiones. Fue una pena que no aportara dato alguno del impacto de las renovables en la reducción de emisiones según el MITECO, que los hay. o que aportara novedades sobre la esperada Ley de Cambio Climático, que no acaba de ser realidad.

Pero lo de la  senadora de Ciudadanos, Pilar Liébana, fue sin duda la más sorprendente. El programa energético de Ciudadanos se basa en la rehabilitación de viviendas para que sean más eficientes energéticamente, que se calcula que generan el 7% de las emisiones, muy lejos de las del transporte, del que dijo que su partido promoverá “el cambio a los coches eléctricos para 2040 o 2050”, que no lo tenía muy claro.  También mencionó que triplicarían la inversión en I+D para la transición energética.

Por parte de Unidas Podemos, el senador Víctor Lasa aprovechó su intervención para señalar que “los sectores competitivos a nivel económico tienen que ver con lo nuevo y no con lo obsoleto”, porque si no se avanzara “estaríamos aún con el telégrafo, aunque el cambio afectara a los fabricantes de telégrafos” y recordó la apuesta de su partido por las energías renovables y las cooperativas energéticas frente a grandes empresas, así como la creación de una gran empresa pública de energía. También defendió más leyes que obliguen a un menor uso de combustibles fósiles y una fiscalidad que apueste por energías limpias. “Sin acciones desde el Gobierno, no hay soluciones”, dijo, no sin antes recordar lo ocurrido con Madrid Central. “Nosotros vamos a aumentar al 25% los coches eléctricos para 2025”, aseguró, una promesa que dada la situación actual (0,78%) no parece muy realista.

BIODIVERSIDAD

Sobre biodiversidad, el senador popular no dudó en salir en defensa de la caza como alternativa para fomentar la biodiversidad, asegurando que ‘fija población’ rural y mantiene el ‘equilibrio de los ecosistemas’ y destacando que genera 8.000 empleos en una población castellano-leonesa de 2,19 millones de personas, es decir el 0,3%.

Claro que Sierra (PSOE) no hizo mejor papel en este capítulo, pues se limitó a enumerar algunas iniciativas legislativas que el Gobierno ya tiene en marcha (como la Estrategia de Infraestructura Verde) o planes de conservación de especies polinizadoras, lo que supo a poco en un país donde proliferan los grandes incendios, se sigue destruyendo la costa virgen con ladrillazos, se cazan lobos y atropellan linces y donde los pesticidas acaban con las aves y no hay control de las especies invasoras destrozan ríos, entre otros muchos males.

Pero aquí quien quien dio ‘el campanazo’ fue de nuevo la senadora de Ciudadanos, que luego me reconocería que lo del medio ambiente no es tu tema. Estaba claro, aunque prepararse un poco no viene mal. Y es que las medidas para fomentar la biodiversidad en los territorios tienen tanto que ver con el asunto como la velocidad con el tocino: limitar el uso de plásticos de un solo uso para que no lleguen al mar, un plan de adaptación al cambio climático (que eso sirve para todo, y más si no explicas en qué consiste) y lo más ‘original‘: plantar 10 árboles per cápita, 465.00 hectáreas de flora (sic), para solucionar el tema de las especies invasoras “porque con especies de árboles propias de la zona, las invasoras huirían de esos entornos”. 

Lasa, de Unidas Podemos, mencionó la reforma las leyes de Patrimonio Natural y Biodiversidad para adaptarlas a las consecuencia del cambio climático, si bien tampoco no se extendió en explicar cómo ni dio algún detalle de la estrategia contra especies invasoras que mencionó.

SISTEMA RETORNO DE ENVASES Y RESIDUOS

Márgenes del río Jarama, a su paso por Rivas, octubre de 2019. @Rosa M. Tristán

En este bloque, tampoco hubo propuestas novedosas. Liébana (Cs)  volvió a sacar a relucir su medida antiplásticos de un solo uso, pero se quedó muda a la pregunta sobre su postura en torno al Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), que funciona en varios países europeos. Tampoco tenía ni idea de qué era el senador socialista, Salvador Sierra, que prefirió volver al asunto del Mar Menor al hablar de residuos. El mejor informado resultó ser  Lasa (UP), que si conocía el SDDR, apoyado por su partido y que también mencionó medidas contra los plásticos de un uso (conviene recordar que desde 2021, en plena legislatura, será obligatorio en la UE eliminarlos), mientras que el PP habló de la importancia de fomentar la economía circular y la divulgación.

Como conclusiones del debate, Ciudadanos se quedó con su propuesta de inversiones en I+D para la transición energética, el PP con la necesidad de divulgar medidas sostenibles, el PSOE recordó que se creará un Ministerio contra la Despoblación (anunciado por Pedro Sánchez el día anterior en TVE, sin explicar en qué favorecería al medio ambiente) y Unidas Podemos destacó el fomento de la movilidad eléctrica.

Los asistentes al encuentro, muy de agradecer a EFE Verde y APIA, nos quedamos con la idea general de que muchos de los partidos políticos no tienen en una institución pública tan cercana a los territorios como es el Senado a representantes con suficiente formación en temas ambientales. En algunos casos, las carencias llegan a límites vergonzosos.

Pocas horas después de este debate, el ex director general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, recordaba en una conferencia de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) que con el cambio climático “hemos pasado de la alerta a la alarma y ahora estamos en la emergencia, y debemos saber que no podemos llegar al punto de no retorno”. Recordaba también que “la UE ya no tiene el liderazgo”, al menos en temas como la migración, la seguridad o la economía.. Pero en temas ambientales aún va por delante y España tiene un papel que jugar.

Ahora toca esperar a este #10N para saber si por fin tenemos un Gobierno que sepa actuar frente al futuro que se nos avecina. Los científicos de todo el mundo (11.000 de una última atacada) tienen un diagnóstico desolador, pero hay tiempo aún para revertir lo peor.

Votar teniendo en la cabeza que estamos en emergencia climática y las acciones deben urgentes, pese a quien pese, es lo que marcará la diferencia.

 

La dura ‘carta’ del Defensor del Pueblo sobre Madrid Central


 

Respuesta a las quejas ciudadanas por la eliminación o ‘rebaja’ de las restricciones en Madrid Central

ROSA M. TRISTÁN

Soy de una de esas miles de ciudadanas y ciudadanos que al enterarse de que la Corporación municipal de Madrid planeaba eliminar las restricciones de tráfico en Madrid Central envió una queja a la Oficina del Defensor del Pueblo. Ayer, finalmente, recibí una carta de Francisco Fernández Marugán, que ocupa el cargo en funciones, en la que queda claro que la respuesta que ha recibido de la Comunidad de Madrid, a la que ha exigido información dado que tiene una Estrategia de calidad del Aire y Cambio Climático 2013-2020, deja mucho que desear. En la dura misiva, el Defensor del Pueblo recuerda que dicha estrategia, aprobada por un Gobierno del PP, incluye crear “zona de bajas emisiones y áreas de prioridad residencial” en núcleos urbanos y menciona también un decreto de 2017 en el que se insta a los municipios con más de 75.000 habitantes a elaborar protocolos de actuación para ello (protocolos que sólo tienen aprobados Madrid y Alcobendas).

De la carta, sorprende especialmente que la Consejería de Sanidad madrileña considere que la calidad del aire es un asunto es ajeno a sus competencias, si bien según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la contaminación atmosférica provoca cada año 4,2 millones de defunciones prematuras en el mundo y que numerosos estudios científicos, como el publicado en ScienceDirect , demuestran sus efectos en la salud respiratoria, sobre todo en los niños, ancianos y enfermos. Por si no lo conoce, Fernández Marugán recuerda al consejero Enrique Ruiz Escudero que el informe del Ministerio de Transición Ecológica analiza con detalle el impacto en la calidad del aire de partículas PM10 y PM2,5, ozono y dióxido de carbono. “Se concluye que numerosos estudios atribuyen un amplio abanico de enfermedades y efectos adversos en la salud por exposición a mala calidad del aire”, indica, por lo que insiste en que “al menos, dicha Consejería debería poner proporcionar estadísticas sobre este asunto”, algo que no hace. Es más, recuerda al consejero que parte de su trabajo es “la vigilancia epidemiológica y la información al sistema sanitario y a la población de las medidas preventivas oportunas a aplicar” cuando se superan los niveles de contaminantes.

También ha respondido al Consorcio Regional de Transportes, que le había indicado que no tiene datos sobre impacto de Madrid Central porque lleva poco tiempo en activo y que se queja de que el anterior Consistorio no pidió un informe sobre cómo afectaban las restricciones en el centro de la capital al conjunto de la movilidad regional. Dado que el alcalde José Luis Martínez-Almeida insiste en ‘rebajar’ las restricciones, el Defensor del Pueblo cree que habrá que esperar a ver qué pasa. Por lo pronto, se sabe que sigue habiendo menos contaminación que años anteriores, aunque la bajada se ha frenado desde que se lanzaron dudas sobre su eficacia, por cierto, sin datos objetivos de ningún tipo.

Más crítico es con la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Si bien valora positivamente que exista una estrategia de calidad del aire, critica que se base en simulaciones en lugar de datos reales, que si existen en la Red de Calidad del Aire, “como sería lo deseable”. Y recuerda, en este caso a la consejera Paloma Martín, que según su propia estrategia, su responsabilidad es coordinar la implatación de medidas para limitar el tráfico de coches muy contaminantes en municipios de más de 100.000 habitantes, entre los que está Madrid, pero también otros nueve (Móstoles, Fuenlabrada, Alcalá de Henares, Leganés, Getafe, Alcorcón, Torrejón de Ardoz y Alcobendas). ¿Y qué hace la Comunidad? Pues, según el Defensor del Pueblo sólo recoger información, pero de coordinar nada, por lo que le exige un informe al respecto.

En resumen, que Fernández Marugán vuelve a pedir a la Consejería de Presidencia que haga el favor de ordenar al resto de consejerías del gobierno madrileños que informen de forma adecuada, porque no lo hacen.

En todo caso, en la carta queda en evidencia que tenemos en la Comunidad de Madrid una estrategia que es evidente que no se toma en serio. Que esta Comunidad, en cuya ciudad capital, además de eliminar restricciones al tráfico rodado (que generan el 41% de las emisiones), se supriman carriles-bici, se eliminen zonas peatonales para poner más coches y se tiene amenazas de multas de la UE por ello, vaya a ser sede de la COP 25 , la cita mundial para luchar contra el cambio climático, no deja de ser irónico. No se sabe si el alcalde Martínez-Almeida y la presidenta Isabel Díaz Ayuso se pasarán por allí, si finalmente España es la sede, aunque igual les venía bien.

Mientras, mi queja , como la de miles y miles de residentes en Madrid, sigue su trámite…. y seguiremos informando.

LOS ‘CHANCHULLOS’ DE LOS PAÍSES CON EL ACUERDO DE PARIS


ROSA M. TRISTÁN

Hace tres años que se firmaron los Acuerdos de Paris sobre reducciones de emisiones. Lo han firmado 195 países y hoy es el único instrumento que trata de poner freno a una #EmergenciaClimática global que moviliza a millones de personas estos días. Fue de lo más nombrado en la Asamblea General de la ONU esta semana…

Pero ¿cómo se controla lo que cada país hace con el mismo acuerdo? Esto es lo que se preguntaron dos investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, que acaban de publicar la respuesta en la revista Environmental Research Letters. En su trabajo, los dirigentes que hemos visto en la ONU hablando de cambio climático quedan bastante mal parados. Y es que de seguir así, apuntan, como otros mucho miles, estos científicos, vamos de cabeza a una nefasta subida de la temperatura global de más de 2ºC para 2050, con todo lo que implica. La falta de trasparencia en los datos, las manipulaciones interesadas de lo que se contabiliza como emisiones, en definitiva, los ‘chanchullos’ para quedar bien en los foros mientras se hace poco, o nada, están convirtiendo el que fuera esperado Acuerdo de Paris en papel mojado. ‘Inoperante’, indican.

El análisis, firmado por Lewis King y Jeroen van den Bergh, es exhaustivo. Para empezar, niegan la mayor: con los compromisos nacionales de emisiones fijados en Paris no se impedirá que la temperatura suba 2ºC. ¿Y cómo lo han hecho? Porque han recogido las emisiones de CO2 que cada país tenía en 2015 y han comprobado las que, según los compromisos adoptados por cada país, tendrán en 2030. De hecho, ya estudios previos indicaban que si todos esos compromisos se cumplieran, la temperatura global subiría entre 2,6º y 3,1ºC, según fuéramos capaces, no ya de no contaminar, sino de recoger de nuestra atmósfera lo que ya está ahí, es decir, capturando el CO2, algo aún más teórico que práctico. ¿Demasiado poca ambición?. Eso parece…

Las manipulaciones o disfunciones detectadas son variopintas, si bien King y Bergh las clasifican en cuatro categorías, según los compromisos nacionales de emisiones (NDC). Hay que recordar que cuando elaboraban la investigación, un total de 147 firmantes (incluidos los 28 de la UE) tenían ya sus NDC concretos.

Lo primero que encontraron es que casi el 80% de los compromisos nacionales de reducción de emisiones están condicionados a factores como el acceso a las finanzas internacionales, la transferencia de tecnología y la cooperación internacional, y ni aunque esto fuera favorable, que ya es difícil, sería probable que las emisiones permitieran mantenernos bajo esos 2ºC. Ademas, ocurre que como los países pueden elegir qué gases del Protocolo de Kyoto incluyen en sus descuentos, los hay que excluyen de sus cuentas contaminantes gases como hidrofluorocarburos, perfluorocarbonos e incluso el metano y el óxido de nitrógeno. China, por ejemplo, sólo incluye el CO2 en sus compromisos, lo que significa que excluye al 4.9% de las emisiones globales con efecto invernadero. El Acuerdo también permite que los países decidan qué sectores económicos incluyen en sus NDC, y ahí están los que suelen excluir el uso de la tierra y la silvicultura (explotación de bosques). Es otro 1% de las emisiones globales sin contabilizar.

Con todo ello, la primera categoría para los científicos de la UAB serían la de los países que presentan reducciones absolutas de emisiones para un año objetivo en términos porcentuales en relación con un año base histórico. La cuestión es que ese base lo establece el país y oscila entre 1990 y 2014, mientras que el año objetivo es típicamente 2030 y, en algunos casos, 2025. Ahí está la UE.

Luego están los países que indican que la reducción estará al albur ‘un escenario de negocios habitual’, escenario que cada cual decide y que causará una gran variación en las emisiones. Son categoría 2 e incluye también a unos pocos países  (Bután, Etiopía, Omán y Sudáfrica) que se han fijado un objetivo de emisión fija.

El tercer grupo sería el que se ha fijado en el PIB para hablar de reducir su contaminación, es decir, si su PIB crece, disminuirán sus objetivos . Y, por último, los que ni siquiera  fijan un límite de emisiones determinado, aunque mencionen programas de energías verdes a poner en marcha.

Con este ‘batiburrillo’, los dos investigadores optaron por unificar y tomar como año base de contaminación para todos el año 2015, que es el anterior a la firma del Acuerdo, y compararlo con porcentajes emisiones previstas para 2030. Comprobaron así que las promesas de los de la categoría 1 (reducción absoluta de emisiones con condicionantes) son más ambiciosos que el resto (ahí están Norteamérica y la UE), mientras que se esperan aumentos de contaminación en Oriente Medio, Norte de África y el sur de Asia. Bien es verdad que también recuerdan que  aún con esos ‘recortes’ los de categoría 1 contaminarán más que los demás e incluso más que los que ni siquiera marcan un límite (la 4).

Resultado: en términos globales, auguran un aumento de las toneladas de CO2 de un 23.8% entre 2015 y 2030 . Es decir, en nuestra atmósfera terrestre habría en 10 años más unas 892 gigatoneladas de CO2, suficiente para un calentamiento global superior a los 2ºC, teniendo en cuanta la estimación máxima de los compromisos de los países, que si no se cumplen aún sería peor…

Toman como ejemplo cinco países para ver cómo ha hecho las cuentas:  Australia, India, México, Pakistán y Rusia. Australia y Rusia presentaron promesas similares de límites pero resulta que Rusia habla de reducciones de un 25% respecto a 1990, cuando contaminaba mucho más que ahora comparable. Australia, por su parte, se compromete una reducción de 26% a 28%, pero en relación con 2005. Al unificar los datos de ambos, tomando como base 2015, se descubre que las emisiones de Australia caerán el 9%, mientras que aumentarán en Rusia en un 13%, por más que Putin acabe de ratificar este acuerdo en Nueva York.

Y otro caso más: México y Pakistán, que han anunciado que reducirán emisiones según les vaya la economía, parecen en situación similar (20% y 22%, respectivamente) pero con la referencia del 2015, resulta que las emisiones en México disminuirán un 11%, mientras que en Pakistán aumentarían en un 182%, dado su escenario de crecimiento económico

Algo parecido pasa con países de la categoría 3 (emisiones según PIB), donde están China e India, entre ambas un tercio de las emisiones globales. Los investigadores reconocen que “el resultado de sus objetivos es difícil de predecir porque a más crecimiento, mayores son las emisiones”, pero usando proyecciones económicas de la OCDE, estiman que  sólo la India aumentaría un 229% las emisiones desde 2015.

Los autores mencionan también algunos fenómenos que pueden darse para ‘escurrir el bulto’, como es trasladar las empresas contaminantes a países en desarrollo con políticas climáticas menos rígidas, o un mayor trasiego mundial de importaciones de productos que son más baratos de unas zonas que en otras, sobre todo en países donde no han fijado ningún límite.

En vista de esto, nuestro consejo sería evitar que los países presenten sus promesas en un marco que parece más ambicioso que su verdadero efecto. Probablemente sea un desafío lograrlo políticamente, ya que uno de los factores que atrajo a los países al Acuerdo de París fue la libertad de poder establecer sus propios objetivos en un formato de su elección. Sin embargo, lo que estamos proponiendo no es un cambio radical. Para la mayoría de los países  esto implicaría una conversión simple basada en datos ya disponibles, como lo hemos hecho en este análisis. En cambio, será importante lograr el objetivo del Acuerdo de París”, apuntan.

Añaden que este Acuerdo de Paris, que a algunos les parece tan avanzado, tanto que incluso se quieren salir de él, en su forma actual, es “inadecuado en el mejor de los casos y, en el peor, extremadamente ineficaz porque la sociedad civil tiene el derecho de poder comprender y comparar claramente los compromisos de cambio climático de los países, incluso si son justos, ambiciosos y se suman a los objetivos climáticos internacionales”.

Aseguran que cada país debería convertir sus promesas en objetivos claros de emisión en relación con el año más reciente disponible en los datos, pero sin trampas: incluyendo todos los gases y sectores importantes, no los que les vengan bien. Apuntan que, en el futuro, a medida que los países actualicen sus NDC, este año base debe actualizarse para mantener las promesas relevantes para el próximo período.

Con ello creen que se ayudará a producir objetivos de mayor ambición y más abiertos al escrutinio externo, a la vez que, una vez uniformizadas las promesas de todos, habrá más presión para ser más ambiciosos  cada cinco años bajo el mecanismo del Acuerdo de París.

Epidemia de grandes ‘charcos’ en Groenlandia


ROSA M. TRISTÁN

Desde hace días, fotos de turistas que pasean por Groenlandia en manga corta hacían presagiar lo peor: una vez más la capa de hielo ártica alcanza límites de deshielo insospechados hace apenas una década. Hace unos días, el 31 de julio, tuvo lugar en la gran isla blanca del hemisferio norte el deshielo más grande registrado en un solo día: hasta el 56% de su superficie blanca perdió al menos un milímetro de hielo. Esa fusión superficial, según el Polar Portal de Dinamarca, que monitoriza la situación vía satélite, han llegado al mar ese día 10.000 millones de toneladas de hielo, cantidad que no incluye la masa generada cuando se desprenden icebergs de los glaciares. Al día siguiente, ayer día 1 de agosto, la situación ha vuelto a repetirse, como indican las estaciones meteorológicas PROMICE, que se han establecido para monitorear los procesos de fusión. Los inmensos ‘charcos’ (en realidad grandes lagos), proliferan por el ‘plateau’ ártico como una plaga. 

El científico danés Jason Box, desde el suroeste de Groenlandia, informa que ha detectado un 1,3 veces más deshielo que en 2010 en el mismo punto y 1,4 veces más que en 2012. Los expertos creían que derretimientos de este tipo sólo se daban cada 150 años. “A medida que el CO2 continúe aumentando, cada paso en la escalera de calor causará una nueva normalidad”, ha señalado Box en sus redes sociales. Podría ser, según Box, el segundo episodio de deshielo más grave desde 1950, tras del de 2012, cuando el 97% de la superficie sufrió deshielo

Muchos son los modelos climáticos que auguran lo que pasará en el planeta con ese deshielo, pero se van quedando obsoletos con una rapidez pasmosa. El último estudio publicado, en junio en Science Advance, por científicos del Geophysical Institute at the University of Alaska Fairbanks , indica que en 200 años el nivel de los océanos podría subir entre 48 centímetros y 1,60 metros sólo por el deshielo de Groenlandia, un espectro tan grande como desolador que aumentan al menos en un 80% las estimaciones previas, que atribuían a Groenlandia un futuro aumento del nivel del mar de 89 centímetros como máximo.

VIDEO: https://twitter.com/i/status/1157015875276464129

El equipo prevé tres escenarios climáticos según la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera en los próximos años. En el escenario sin reducción de emisiones, toda la capa de hielo de Groenlandia probablemente se derretirá en un milenio, causando un aumento del nivel del mar de 5 a 7 metros. En el escenario dos, donde las emisiones se estabilizan para fines de siglo, la pérdida de hielo para el año 3000 sería del entre el 26% y el 57% . Y si hay una limitación drástica de las emisiones podría limitarse entre el 8% y el 25% (dos metros de aumento del nivel del mar). Piensen el el mapamundi, e incluso más cerca: piensen en el mapa español e imaginen a qué quedará reducido el territorio habitable. 

Sin embargo, ante esta emergencia climática, el mundo aún discute las reducciones de emisiones contaminantes aprobadas en el Acuerdo de Paris de 2016, con previsiones más favorables que las actuales.

Es más, aumentan la presiones a nivel internacional de gobiernos de grandes países como el de Donald Trump (EEUU) o Jair Bolsonaro (Brasil), negacionistas de lo evidente, como también lo son partidos europeos, como el de Marie Le Pen (Francia), Matteo Salvini (Italia) o Vox (España). Incluiría a políticos del PP , como el alcalde de Madrid, José Luis Rodríguez-Almeida, incapaz de ver la relación entre el uso del transporte privado en grandes ciudades (que no quiere limitar) y los ‘inmensos charcos’ que proliferan por el Ártico.

Y mientras todo esto ocurre, a la vez grandes incendios han asolado este mes de julio el norte de Canadá y Siberia, e incluso en Groenlandia (ver foto inferior) fruto de olas de calor que, por repetidas, son ya tempestades. Es más combustible para el ennegrecimiento de la impoluta nieve que tanto me sorprendió cuando visité Groenlandia hace unos años.

 

 

 

 

 

Día Mundial del Medio Ambiente: Historias del despojo que no vemos


ROSA M. TRISTÁN

Da igual mirar hacia dentro o hacia fuera. Al lado de casa que a la cuenca del río Congo. Da igual, aunque no es lo mismo. Se detecta la misma indiferencia con un deje de hastío cuando la queja es por la invasión del plástico en el supermercado de la esquina que en la denuncia por el destrozo del lago Kivu (en República Democrática del Congo) ante una plataforma de gas metano o la apabullante expansión de cultivos de caña de azúcar en una de las zonas con más problemas con el agua del planeta, Centroamérica. La sensación de caer en ‘saco roto’ es muy parecida en cuanto se sale del círculo de los concienciados, pero no es la misma. Aquí estamos en el bando de los que han generado la crisis ambiental, el despojo. Allá, de Filipinas a Guatemala, pasando por Congo o Mozambique, están los despojados.

Hace unos pocos días veía en el cine ‘Antropoceno’, la película de la canadiense Jennifer Baichwal que, aún conociéndolo, me puso los pelos de punta con sus impactantes imágenes. Baichwal, presente en el pase de la película, contaba cómo fue seleccionando aquello que considera que será nuestra huella geológica para el futuro, un estrato lleno de porquería y de agujeros, como si fuéramos topillos gigantescos a la búsqueda del centro de la Tierra.

Poco después conocí a la congoleña Florence Sitwaminya, en un evento de Amigos de la Tierra. Florence, de la organización CREDDHO,contaba como la empresa anglo-francesa Perenco está empeñada en explotar el gas metano que se esconde bajo el lago africano, destrozando así la forma de vida de miles de pescadores y campesinos que viven en su entorno, en uno de los países más pobres y conflictivos del continente. Los expertos aseguran que el gas es peligroso, pero Florence comentaba que también se pone en riesgo así la forma de vida de los miles de pescadores y campesinos que viven en su entorno. “¿Nos contaminarán el agua?, eso nos tememos”, comentaba Sitwaminya.”¿Nos contaminarán el agua?, eso nos tememos”, comentaba Sitwaminya.

Un activista filipino, representante de Amigos de la Tierra, una activista de Mozambique y, a la derecha, la activista de RDCongo . @ROSA TRISTAN

El pasado de RDC, que con tanto detalle describe David Van Rey Brouck en “Congo, una historia épica” (recientemente traducido por Taurus) es, pues, presente. Florence añadía otro expolio más a la lista interminable de África: la petrolera TOTAL (francesa también) ha retomado la idea de perforar junto al Parque Nacional de Virunga, proyecto que se logró parar en 2014 cuando lo promovía la empresa Soco, pero que ha resucitado, saltándose no ya por el acuerdo por el clima (en teoría, la Francia de Macron está comprometida con el Acuerdo de Paris), sino los derechos humanos de los afectados. “Sin un tratado vinculante internacional sobre empresas y derechos humanos, casos como éstos los seguiremos sufriendo en muchos países”, me decía la profesora y activista africana.

Desde Mozambique, la defensora ambiental Ilham Rawoot nos puso al día de la que se está liando en Cabo Delgado, al norte del país, tras el descubrimiento de bolsas de gas y petróleo en la costa, algo que ya conocía por el personal de Alianza por la Solidaridad en la zona. Aquí la empresa beneficiaria era Anadarko, recién comprada por Chevron (Si, la misma que contaminó la Amazonía ecuatoriana con un derrame que no se ha acabado nunca de limpiar ) y también su competidora Exxon Mobile tiene inversiones. También están implicadas empresas de Francia, China, Japón, India… y el Gobierno del país ya ve incrementar sus arcas en decenas de miles de millones de dólares.

Imagen de Anadarko, en la costa de Cabo Delgado (Mozambique).

Pero la realidad es que desde que llegaron las multinacionales, la violencia en la zona se ha incrementado, lo que se atribuye a grupos islamistas que vienen del norte (Tanzania,) y cada vez hay más cuerpos de seguridad, más militares, más poblaciones desplazadas y más muertos. ¿Y qué hacen las empresas implicadas al respecto? Rawoot fue asi de explícita: “Vengo de una reunión en Francia donde en una de las empresas me dijeron directamente que su prioridad era la economía francesa, por encima de los derechos humanos. Siempre culpan a las filiales y esconde su responsabilidad”, afirmaba.

En Filipinas, también el Antropoceno deja huella.

Mina de oro y cobre en Tampakan. Zona indígena B’laan.

René Pamplona, con un apellido muy español que habla del pasado compartido, nos hizo imaginar una mina a cielo abierto (de oro y cobre) de 21.000 hectáreas. La región las minas a cielo abierto que quieren abrirse en la zona indígena de Tampakan, donde viven lo B’laan. Junto con una gran mina de carbón y una central eléctrica en una zona protegida la llaman “la Santa Trinidad de Tampakan”, no sin ironía. Aunque al principio el Tribunal Supremo, tras ocho años de litigio, falló a favor de los indígenas  (el 74% del proyecto está en su tierra ancestral), ahora lo ha hecho a favor de la empresa australiana Indophil, que saca 375.000 toneladas de cobre y 360.000 onzas de oro cada año. “Hay miles de hectáreas agrícolas afectadas, unos 1.800 cultivadores de arroz y santuarios de aves dañados. La empresa ofrece dinero, pero los B’laan quieren su tierra, no quieren dinero. Dede 2017, 17 asesinatos ya están en la cuenta de este proyecto filipino que ya deja una huella humana y ambiental difícil de solucionar.

Y si así estamos en África o Asia, qué decir de América,  donde sólo un pequeño país llamado Guatemala acumula 39 muertes en dos años, que se suman a los de Colombia, Brasil, Nicaragua… Por más que Trump imponga aranceles al vecino del sur para que frene a los migrantes, poco puede hacer México (y tampoco quiere) para evitar que los despojados vayan detrás de los recursos naturales que llenan los bolsillos de los del norte, o de los que están al otro lado del océano. Me lo contaba hace poco Ana Cecilia Tercero, de la asociación nicaragüense APADEIM, que trabaja con Alianza por la Solidaridad: “Tenemos un desastre ambiental y social tremendo en Nicaragua. La caña de azúcar se extiende y con ella la miseria. En Chinandega dos grandes ingenios azucareros que están generando mucha enfermedad. Los acuíferos están contaminados y sufrimos enfermedades sin que a cambio veamos ninguna acción social en las comunidades. Por 200 dólares al mes, se trabajan 12 horas o más al día”, asegura. “¿Cómo no va a irse la gente?”, se pregunta.

Cultivos de caña de azúcar en Nicaragua. @La Voz del Sandinismo

Si miramos dentro, nos vemos en un lugar lleno de cubos de basura que sacamos y no volvemos a ver (a lo mejor acaban en Malasia…), nos vemos llenando de plásticos las compras (y acaban en los mares), nos vemos orgullosos de que haya más turismo del que encementa lo poco que tenemos de costa (sin pensar en cómo afectará a los seres que antes allí estaban), nos vemos en nuestros coches para trayectos absolutamente innecesarios (porque el CO2 no se ve, habría que pintarlo de negro)…. Y aún así, en mitad de toda esta porquería que nos inunda, si sabemos mirarla, no es igual porque aquí nadie tiene que huir de su casa y su país ante un desastre ambiental para no volver jamás, aquí seguimos adelante, con  nuestras compras y nuestras vidas.

Hay alternativas, pero tengo dudas de si las queremos. Mensajes como el del otro día en TVE de un programa científico, que acababa señalando que “la ciencia nos sacará de esto”, son muy poco acertados. ¿Realmente se creen que nos sacará? ¿A todos o sólo a unos pocos privilegiados?, me pregunto. ¿Cómo vamos a querer cambiar con mensajes que, además, son falsos? En cuanto salgo de mi ‘ámbito de confort’, aquel del que forman parte los muchos científicos que me dicen que vamos pro el camino equivocado y no hablan de milagros, y aquel que me sale al encuentro en viajes más allá del mundo de los centros comerciales en el que habitan pueblos indígenas y campesinos, me topo con un inmenso mundo de gentes que no quieren mirar, ni saber, porque molesta. Que miran raro si alguien comenta que es más preocupante ‘robar’ y meter ríos guatemaltecos en tuberías que marcar goles (ya sabréis por quien lo digo), que no se paran a pensar cómo es posible viajar en avión a Amsterdam por 12 euros porque no nos están cobrando el daño que causan esos 250 kilos de CO2…

Feliz Día Mundial del Medio Ambiente… del despojo. Y será inevitable hasta que pidamos y gritemos normas y leyes que lo impidan.

La ciencia quizá un días salve a unos pocos, pero no estamos solos. Ni los humanos solos. Ni los humanos blancos del norte solos. Dejemos de mirarnos el ombligo y pongámonos en marcha, ya sea en con organizaciones, con acciones individuales o solos y solas, transmitiendo a quien aún no lo ve que si es posible evitarlo, pero juntos.

 

Manu San Félix: “¿Quién ‘siembra’ en los mares? Nadie. Y se vacían de vida”


Manu San Félix @NATIONAL GEOGRAPHIC

El biólogo Manu San Félix @NATIONAL GEOGRAPHIC

ROSA M TRISTÁN

Hace año y medio coincidía con el biólogo marino Manu San Félix en Formentera… Se celebraban las jornadas #SavePosidonia y él estaba junto a Pierre-Ives Cousteau, buceando, registrando la situación de una planta milenaria amenazada por los yates de lujo . San Félix, como todos aquellos que se asoman a las profundidades para ver y mostrar lo que no vemos, salvo si miramos dentro del agua, con los años está cada vez más alarmado. El Mar Mediterráneo, cuna de civilizaciones, se vacía a pasos agigantados de vida. En estos dos millones y medio de kilómetros cuadrados se suman tantos desastres ambientales que prácticamente no entran en los 45 minutos que dura el documental que ha realizado para el canal de National Geographic: “Salvemos el Mediterráneo” (estreno el 3 de junio, a las 22 horas). Pero Manu también quiere dejar claro que hay soluciones y estamos a tiempo.  Y se va a visitar a quienes están trabajando en ellas, como Carlos Duarte (proyecto Pristina), Enric Sala o el chef sevillano Angel León, que aprovecha en sus cocinas los descartes de pesca.

El biólogo asegura que si lo dejamos el paz, nuestro Mare Nostrum volverá a ser lo que era hace apenas unas décadas, cuando comenzó a sumergirse en las aguas verdiazules que son si segundo hogar.

En este documental se tocan muchos de los temas que más preocupan sobre los mares: sobrepesca, plásticos, destrucción de la posidonia… ¿Algo se cree que se ha quedado en el tintero?

Creo que hemos tocado lo principal. En el Mediterráneo, para mí lo más grave es la sobrepesca y la contaminación. No podemos seguir sacando y sacando sin fin. Hay que crear verdaderas áreas protegidas y veremos que se recuperará enseguida. También se notará enseguida la explosión de vida si dejamos de intoxicarlo, porque lo estamos intoxicando cada día del año con nuestras aguas residuales. Tiramos de la cadena y nadie piensa donde van ese agua, pero ese agua, insuficientemente depurada o lo que es peor, sin depurar, acaba en los mares como el Mediterráneo. Es un problema que he visto crecer. Llevo viviendo en Baleares 30 años y conozco aeropuertos mejoras, más los hospitales, más puertos…pero las  instalaciónes de depuración del agua siguen igual aunque la población es mucho mayor.   Si mañana mismo dejáramos de echar nuestras aguas residuales al mar, en meses florecería la vida. Lo malo es que hablamos de algo que no se ve, que la mayoría de la gente no verá en toda su vida. Pero hay que parar. El mar es como una persona que fuma, bebe, no hace deporte, come mal… Si lo deja todo, su organismo mejora.

Ese proceso de recuperación, entonces, es mucho más rápido en el mar que en la tierra

Si, porque el mar tiene una capacidad de absorción y disolución mayor.  Las recuperación de poblaciones de peces es espectacular, mucho más rápida que con animales o flora terrestres porque los ciclos de reproducción son más rápidos y, además, la contaminación se elimina a más velocidad.. Quizás no es así con la posidonia porque es de crecimiento lento. Pero, en general, así como un bosque primario tarda décadas o siglos en recuperarse, los mares son más agradecidos.

¿Y de todo ello, qué es lo más urgente?

Que para el año 2020, España cumpla el compromiso que firmó y tenga el 10% de sus áreas marinas protegidas. Nosotros no estamos ni en 1%, en Baleares aún menos, en el 0,16%. Pero protegido es tener zonas donde no se pueda pescar, #NoTake, y en España hacemos reservas protegidas pero sin prohibir la pesca. Entonces ¿Cuál es la protección?. Ninguna. Es una figura de papel. Nos engañamos a nosotros mismos y es ridículo. Es preciso una protección que permita la recuperación, para que luego se pueda pescar. Recuerda lo que pasó con la veda de la anchoa: cuando finalmente se abrió en un día capturaron toda la anchoa que podían.

Hay muchas presiones contra las vedas del sector pesquero..

Si, pero es como con minería: todos sabían que era un barco que se hundía, que era una economía de ficción. Se cobraba por subvenciones. Y lo mismo pasa con la pesca, es ruinosa,. Si quitaran todas las subvenciones que reciben, muchos barcos dejarían de salir a pescar. Pero es ruinosa porque hay pocos peces en el mar. Esa es la verdad.

¿La solución es la acuicultura?

Es una solución, pero no única. Tendrían que aparecer otras formulas para sacar alimentos del mar. Pero es que somos muchos. Y si llegamos a los 20.000 millones, no habrá ni mar para tanta acuicultura. Hay que poner un límite. El planeta tiene un tamaño. Y la acuicultura también requiere del mar y tiene su impacto. Igual pasa en tierra, que a medida que somos más necesitamos más cultivos y se arrasan los bosques cuando falta superficie. Pero al menos con la agricultura se abona, se siembra, se riega… Pero en el mar ¿quién siembra? Nadie. Todo el mundo tiene derecho a sacar y sacar y  lo único que ponemos dentro son plásticos. Está claro que no puede funcionar sólo recolectar donde nadie ingresa. Es insostenible.

Llevas 40 años buceando, ¿qué sensación tienes ahora cuando te sumerges?

Me siento profundamente triste. Sobre todo en temporada de verano. Tengo la percepción de ver cómo algo bellísimo se muere y es deprimente. En el mundo no hay nada mejor que la naturaleza. Y es porque genere recursos económicos o porque nos de oxígeno, sino porque nos hace felices. Siempre buscamos intereses materiales en lo que nos rodea, pero lo cierto es que cuando vemos naturaleza somos más felices. Estás en una playa y sale una tortuga a desovar  y todo el que lo ve se emociona y se va feliz a casa. Podríamos vivir en un planeta asfaltado, pero está claro que eso no seduce a nadie. Hasta en nuestras casas ponemos plantas como decoración.

Plásticos recogidos con un filtro desde un barco en el Mediterráneo. @ROSA M. TRISTÁN

Ahora que por fin se habla del tema los plásticos, en un mar cerrado como éste, ¿cómo se ve desde abajo? Estuve en el barco Toftevaag, del Centro Alnitak, y parece una sopa de plástico.

Efectivamente, el Mediterráneo es un mar cerrado y muy poblado alrededor, lo que favorece la concentración. Pero con ser muy preocupante , soy optimista porque veo que la respuesta está siendo muy potente y creo que hay ya presiones sociales importantes para que se solucione. Cada vez somos más los que nos horrorizamos con acumulación de envases, así que creo que habrá cambios, que saldrán nuevos materiales biodegradables. Ayer mismo, en un restaurante balear ya me dieron todos los utensilios para comer, que me llevaba, con materiales de fécula de maíz. No dudo de que aparecerá la alternativa sustitutiva y se impondrá. Pero hay que reaccionar ya. Cada litro de agua mineral tiene 15.000 micropartículas de plástico, según la OMS. Y nos las estamos bebiendo. La ventaja es que el plástico es algo que tocamos cada día, que podemos ver alrededor, pero la gente no ve cómo nuestras heces van por grandes tuberías, llamadas ‘emisarios’, y acaban en el mar, y no ve los efectos de la sobrepesca.

En la batalla por la posidonia se ha implicado mucho y parece que hay esperanza también. 

En este tema he trabajado mucho y estoy muy contento. Ya hay un cambio en Ibiza y Formentera unánime. Todo el mundo sabe  que hay que cuidarla y protegerla. De hecho, fue por este tema que comencé el proyecto Posidonia Maps, para identificar las áreas donde está y protegerla. Es una aplicación para el móvil que permite saber dónde hay posidonia para no fondear el barco o el yate sobre ella. Ahora Google Maps y el Govern Balear la va a copiar, así que he inspirado una solución. Y creo que se va a extender por todo el Mediterráneo. En todo caso, creo que en 10 años los barcos no usaran anclas para fondear. Ya muchos llevan ya una hélice en el medio, eléctricas, con placa solar, y el barco se queda quieto.

¿Y cuánto tiempo nos queda para reaccionar? 

Pues muy poco tiempo. La filosofía del documental es positiva, no quedarse en lo malo y recoger propuestas, pero yo no soy optimista respecto al tiempo. Hay que actuar ya porque tenemos ahí la espada sobre la cabeza y nos saltan las alarmas. Desde hace un par de años, casi el 100% de las nacras han muerto por una epidemia, y no se sabe bien la causa, pero estoy casi seguro que detrás estamos nosotros. Hemos creado un ambiente marino insano que favorece que virus y bacterias que proliferen. Si unes el calentamiento del agua con materia orgánica estás creando el caldo de virus y bacterias.

A nivel europeo ¿hay propuestas para salvar el Mediterráneo?

No he visto casi nada y lo que he visto, no me ha gustado. No se habla de protección, ni de sobrepesca. La atención de los partidos está en la economía, y no son conscientes de que detrás  de ella está la buena gestión ambiental. Por ejemplo, en España tenemos mucho turismo porque tenemos la suerte de que las naturaleza nos ha dado un clima, playas… Para mi el tema ambiental es fundamental y yo me veo muy preocupado y a los demás muy tranquilos.

 

Los top-science 2019: De ‘entizar’ la atmósfera a conocer la ‘biosfera profunda’


Experimento de la tiza en la atmósfera.

ROSA M. TRISTÁN

Nada hay más difícil que aventurar en ciencia qué es lo que deparará el futuro. Los hallazgos y descubrimientos, en general, no se programan, pero si es posible aventurar que grandes proyectos en marcha o planificados con antelación, inevitablemente, nos van a proporcionar sorpresas. Y son de todo tipo, pero con el hilo común que nos enlaza con la vida y con la Tierra, que en el fondo lo que nos interesa, y curiosamente lo que más maltratamos. Es la paradoja humana.

PASADO Y FUTURO DE LA VIDA HUMANA

1 . Humanos con genes manipulados

En 2018, la mayor revolución y polémica científica tuvo lugar cuano el chino He Jiankui anunció que había ayudado a ‘producir’ dos bebés (gemelas) con los genes manipulados para no sufrir determinadas enfermedades, como el sida.  Ahora podría enfrentarse a la pena de muerte en su país, porque no siguió los canales ni los procedimientos legales. Ni siquiera lo sabían en la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur en Shenzhen, donde trabaja. Este año, se ha anunciado que otros científicos intentarán descubrir cualquier efecto secundario potencial del proceso y crearán un marco aún más garantista para controlar este tipo de experimentos, que pueden tener graves efectos secundarios, sin olvidar las consecuencias éticas. No todo vale en ciencia y 2019 puede ser un año importante

Humanos y ‘hobbits’ del pasado 

2. Son muchos los proyectos de excavaciones que están en marcha en el mundo. Entre los más interesantes, desde luego están los yacimientos hallados en Filipinas, en concreto en la isla de Luzón, que fueron publicados el pasado mes de mayo. Un equipo internacional de arqueólogos descubrió que allí vivían humanos hace emás de 700,000 años, cientos de miles de años antes de lo que se pensaba. A 1.200 kilómetros, en la isla de Flores de Indonsia, se encontraron en 2003 restos de humanos muy pequeños, que son conocidos como ‘hobbits’, aunque su nombre oficial es Homo floresiensis. ¿Qué relación hay entre ellos? ¿Serían también enanos los de Luzón? Son misterios que este año, en nuevas excavaciones, pueden tener respuesta. 

3. Ya en clave nacional, mencionaría el proyecto que un equipo español mantiene en la Garganta de Olduvai, en Tanzania, llevado a cabo por el IDEA cada verano, que nos está descubriendo nuestro pasado mucho antes de abandonar el continente africano, que es de donde todos hemos emigrado, algo que conviene recordar. De hecho, la única especie de homínino europea son los neandertales, que precisamente también pueden darnos sorpresas este año cuando comience a excavarse el nuevo yacimiento de La Paredeja de Atapuerca, un programa científico que no deja de crecer.

MIRANDO AL COSMOS O DESDE EL COSMOS

4. Starmus viaja a la Luna. Si algo caracteriza a los humanos es su insaciable curiosidad por saber y conocer el más allá. En 2019 se conmemora el 50 aniversario de uno de los hitos más importantes de esa búsqueda, que fue la llegada a la Luna y con tal motivo el festival bianual Starmus, que avaló Stephen Hawking tras su creación en España,  va a reunir a un elenco inigualable de astronautas de las misiones Apolo, de la NASA, de la Agencia Espacial Europea, cosmonautas rusos… y además estrechas de rock como Brian May (Queen), Steve Vei, Peter Gabriel…. Entre lo más destacado, sin duda, la presencia del esquivo Michael Colins, con el que ya habrán pasado por Starmus los tres astronautas.

5. Los bosques que nos quedan

El pasado 8 de diciembre, la NASA inició un experimento en exterior de la Estación Espacial Internacional con un nuevo instrumento que quiere observar la Tierra. Se trata del GEDI, que estará funcionando hasta 2020, y consiste en obtener datos en 3D de los bosques templados y tropicales de nuestro planeta, como la Amazonía (si es que nos queda algo después del paso de Jair Bolsonaro …). GEDI intentará responder preguntas fundamentales, como la cantidad de carbono almacenado en los árboles y cómo la deforestación podría afectar en el cambio climático. Se podrán hacer estimaciones de cuánto carbono se almacena en los bosques y cómo puede cambiar si  aumentan las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera  terrestre.

VIAJE A LAS PROFUNDIDADES DE LA TIERRA

 6. Explorando la biosfera profunda

Eukariota en la biosfera profunda.

Durante los últimos 10 años, más de mil científicos de todo el mundo, que participan en el llamado Observatorio Deep Carbon, han estado excavando en las profundidades de la Tierra y han descubierto que a cinco kilómetros bajo nuestros pies y bajo los océanos está enterrada lo que han llamado “biosfera profunda”, un reservorio subterráneo de organismos no catalogados que podrían reducir la cantidad de vida en la superficie de nuestro planeta. Estiman que los organismos que han hallado representan entre 15.000 y 23.000 millones de toneladas de carbono, cientos de veces más que el contenido en todos los seres humanos. Son microbios que supondrían en 70% de todos los que hay en la superficie y que son prácticamente desconocidos porque sólo se ven por microscopio. Estos microorganismos, a falta de Sol, obtienen energía, por quemosíntesis para alimentarse (energía química y nutrientes a partir de los minerales) y pueden vivir miles de años. Sin duda, en 2019 seguro que descubrimos muchas más de sus fascinantes características.

7. Perforación en Japón tras un terremoto

Frente a la costa suroeste de Japón, por debajo del Océano Pacífico se encuentra el canal Nankai, una zona de subducción activa donde una placa de la corteza terrestre se desliza debajo de otra. Es uno de los lugares con mayor actividad sísmica del planeta, responsable del terremoto de Tōnankai, de magnitud 8,1 que sacudió a Japón en 1944. En 2018, el Experimento de Zona Sismogénica del Canal de Nankai (NanTroSEIZE) comenzó a perforar la falla en la que es la primera expedición para muestrear la parte causante de un terremoto de la corteza terrestre. Las rocas recolectadas en 2019 se analizarán para ver cómo están de sólidas, lo que permitirá a los investigadores comprender mejor sobre las condiciones que podrían llevar a un terremoto en este tipo de falla.

8. El experimento de la tiza

Este experimento, que se pondrá en marcha en 2019, me ha dejado perpleja. Investigadores de Harvard quieren recrear el enfriamiento que genera en el clima una erupción volcánica al impedir el paso de la energía solar. Pero en lugar de cenizas, utilizarán ¡tizas!. Se trata, aseguran de poner en marcha una técnica de geoingeniería solar a la que han bautizado como Experimento de Perturbación Controlada Estratosférica (SCoPEx), con la que esperan rociar con 100 gramos de partículas de tiza la estratosfera para observar cómo se dispersan por la atmósfera. Tales partículas, dicen, podrían eventualmente enfriar el planeta al reflejar algunos de los rayos del Sol de regreso al espacio, al igual que hacen los hielos. SCoPEx ya ha levantado la polémica entre los escépticos de la geoingeniería, que temen que esta práctica pueda tener consecuencias involuntarias y distraer los imprescindibles esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El equipo de SCoPEx liderado por Estados Unidos está esperando la aprobación de un comité asesor independiente y podría ponerse en marcha en 2019. Como no creo que una tiza solucione el problema del cambio climático, mejor seguir reduciendo emisiones y reforestando. Lo que le sobra a nuestra atmósfera son sustancias que no estaban…

EXPLORANDO LOS HIELOS

9. En busca de grietas en la Antártida

El verano de 2019, una importante expedición se dirigirá al glaciar Thwaites de la Antártida Occidental que parece estar a punto de colapsar y podría cambiar nivel del mar. Costará 25 millones de dólares a la National Science Foundation (NSF) de EEUU y el Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural (NERC) del Reino Unido y está previso que participen en el estudio más de 100 científicos de todo el mundo. Dicen que este glaciar gigante actúa como un corcho, tras el que hay otras enormes masas de hielo y su colapsa, toas ellas podrían acabar en el océano y fundirse, aumentando el nivel del mar. Los satélites ya muestran los cambios pero hay que tener datos del terreno.  Para ayudar en ello, en septiembre, la NASA ya lanzó un satélite que mira a los Polos este año proporcionará muchos datos con los mapas más detallados conocidos del hielo de la Antártida .

10. Circunnavegar el hielo antártico en un trineo. 

A finales de 2019 , una gran expedición polar está previsto que salga desde España del Trineo de Viento, que ahora mismo también recorre ese continente. El siguiente reto de este proyecto pionero, en un eco-vehículo polar único, es la primera Circunnavegación de la historia del continente por el hielo: entre 5.000 y 7.000 kms de recorrido por toda la meseta interior de la Antártida recogiendo datos para la ciencia. Todo ello dependerá de si alguien apuesta por apoyar financieramente esta gran aventura científica, ya sea desde instituciones o empresas.

 

 

CAMBIO CLIMÁTICO: LA ÚLTIMA LLAMADA. ¿ALGUIEN AHÍ?


Islas de Kiribati, que desaparecerán del todo cuando suba un más el nivel del mar

ROSA M. TRISTÁN

El nuevo informe del IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU ) sobre el cambio climático es desesperanzador. Pareciera que se ha tirado la toalla respecto a la posibilidad de reducir la contaminación atmosférica que está calentando nuestro planeta a un ritmo inusitado. Pasados 26 años desde la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, cuando se lanzó la primera alerta, no hemos hecho sino empeorar, por más que algunos traten (tratemos) de poner la lupa en lo positivo. Pero el clima se ha calentado un grado desde la era preindustrial. Y ese dato no nos hace reaccionar. Como si no fuera con nosotros…

Teresa Ribera y Pedro Duque en la presentación del VI informe del IPCC.

Dicen los expertos que el nuevo informe es “una llamada a la acción urgente”, pero sabemos que llueve sobre mojado, que nos hemos instalado en la miopía, salvo pequeños círculos concéntricos de humanos que se cansan de ‘vocear’ un SOS de escaso eco, y siempre que no se toque el empleo, la comodidad e incluso nuestra capacidad de derroche y crecimiento sin fin…  “Ya hay mucha gente trabajando para solucionarlo”, se oye decir con esa confianza ciega en la magia (que no la ciencia) que recuerda mucho a la que tenían nuestros antepasados.

Con la lupa en lo positivo, destacaría que la presentación en España del informe hace unos días ha tenido esta vez mucho más empaque que en el pasado. La protagonizaron dos ministros: la responsable de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y el titular de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque. La sala estaba a rebosar, entre periodistas y científicos, lo que contrasta con la desangelada imagen que me envíaban de la sede de la Organización Meteorológica Mundial (Ginebra), casi vacía. Vía telemática, también tuvimos a Thelma Krug, vicepresidenta del IPCC. Por desgracia, pese a ello no fue noticia de primera plana en casi ningún medio, ni de TV, ni escrito, ni de radio..

Pero el documento, basado en 6.000 publicaciones científicas y 42.000 comentarios de expertos, es muy clarito. Nos dice que no vamos nada bien si no queremos llegar a  los 2ºC de aumento de temperaturas globales antes de final de siglo y que vamos camino de sobrepasar el 1,5ºC fijado en el Acuerdo de Paris (2016 ) antes de 2030: ¡en 11 años! Ese medio grado, que apenas notamos en la piel, un suspiro, sin embargo es fundamental para proteger a infinidad de especies amenazadas, mantener la producción de cereales que nos alimentan o evitar un estrés hídrico mortal en África y América Central. Si no actuamos ahora, nos dice, la civilización está en juego: “Hay cientos de millones de vidas en juego y las acciones que se requieren para garantizar una transición justa hacia un mundo libre de combustibles fósiles se superponen con las acciones que serían necesarias para reducir la pobreza mundial”.

Para que no queden dudas, el IPCC pone como ejemplo lo que ese medio grado insignificante supondría: para 2100 el mar se elevará 10 centímetros menos que con 2ºC; el Ártico sólo se quedaría sin hielo en verano una vez por siglo, en lugar de cada 10 años; y los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90%, pero no desaparecerían del todo. El problema es que lograrlo requiere  transiciones “rápidas y de gran alcance”, sin precedentes en lo referente a la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte o las ciudades. Y de TODA la sociedad. Es la única forma de lograr, dice el IPCC, que las emisiones netas globales de dióxido de carbono (CO2) disminuyan en 2030 un 45% respecto de los niveles de 2010 para no pasarnos ese medio grado. Luego deberían seguir  disminuyendo hasta alcanzar el “cero neto” en 2050. Es decir: desde ese momento toda contaminación generada debería ser compensada.

Y como ven un poco ‘negro’  que los políticos actúen (son presos de votos cada poco años), los expertos del IPCC proponen varias vías para reducir los peligros del CO2 y el metano en la atmósfera, entre las que Thelma Krug destacaba tres: captura de CO2, reforestar y la bioenergía. Eso si, reconocía que no se conoce bien el impacto que pudieran tener a gran escala. “A más reducción de emisiones con energías renovables, menos deforestación y mejor manejo de la tierra, menos necesario será recurrir a estas técnicas que nos generan incertidumbres”, reconocía Krug.

“Debemos hacer la acción política con los datos que nos presenta la ciencia, porque estos datos son medidas calibradas por mucha gente, no se trata de opiniones. Y entre los que los recogen hay muchos científicos españoles e instalaciones científicas que participan”, añadía después el ministro Pedro Duque. Teresa Ribera, por su parte, dejó claro que el escenario de 1,5º no es fácil de garantizar porque ya hemos perdido mucho tiempo, en concreto ¡26 años!. “Y no hay soluciones mágicas”, dijo con crudeza y realismo: “O nos lo tomamos en serio, o no es viable, pero no olvidemos que el cambio climático afecta más a los más vulnerables”, un grupo en el que nosotros estamos situados: “En España, 2017 fue al año más cálido desde que se tienen registros, en 1965, y siete de los 10 años más cálidos son de este siglo. A ello se suma este año la anomalía de septiembre, las temperaturas de 30ºC en el Mediterráneo… Europa debe tomarse en serio papel de liderazgo”, argumentaba. “Formamos parte de la generación que tiene toda la información y la historia será implacable con aquellos que conociendo el alcance de la amenaza climática no fueron capaces de enfrentar el mayor reto de nuestro era”.

Teresa Ribera

Convendría tener muy en cuenta que, además, vivimos en un país donde 93.000 personas mueren prematuramente cada año debido a la contaminación atmosférica, como se recoge en el informe “El aire que respiras: la contaminación atmosférica en las ciudades“, presentado por Ecodes y DKV Seguros. Y también por ello, porque ya hay muertos a la puerta de casa, resulta espeluznante que la industria automovilística siga anquilosada en un pasado que condena el futuro: al día siguiente de conocerse el informe del IPCC aseguraban sus portavoces en Bruselas que limitar solamente un 20% las emisiones de CO2 “es irrealista” por el cambio que debería hacer el sector. ¡Si el IPCC habla del 45%! Y, además,  ¿por qué no empezaron a cambiar hace un cuarto de siglo? Ahora, el sector ‘del coche’, apoyado por gobiernos miopes (la que se avecina en Brasil es de órdago, sumada a la era Trump), se escuda en el posible desempleo que puede causar esta reconversión. ¿Y qué? ¿No había antes hechiceros y se reconvirtieron? ¿No había antes lanceros y se reconvirtieron? ¿No había herreros y se reconvirtieron?

Fue en Bruselas, precisamente, donde al día siguiente de la presentación del IPCC, se puso de manifiesto que la idea del ministro/científico Pedro Duque  de contar con la ciencia es una quimera en política. Se habló de limitaciones a las emisiones  contaminantes del 30% (Alemania), del 35% (Austria, España), del 40% (Francia…) pero ninguno se atrevió con el 45% que recomiendan los científicos. Al final, ganó el 35% en un regate que hace preguntarse para qué se hacen informes si luego no se les hace ni caso. Y encima se considera un éxito porque la perspectiva era aún peor.

Planta White Rose antes de su cierre. FOTO BBC

Algunos dirán: “Bien, pues si contaminamos y nos pasamos ese medio maldito grado, luego capturamos el CO2 y lo enterramos”. ¡Pero si ni el propio IPCC lo ve claro! Javier Andaluz, de Ecologistas en Acción, recuerda al hilo de ello que la central británica de White Ros tuvo que cerrarse tras gastarse 100 millones de euros en ella porque no compensaba. Salía carísima. Y es que esta tecnología (CCS) consiste en capturar el dióxido de carbono que sale de las chimeneas industriales, comprimirlo y llevarlo a un estado semi-líquido para inyectarlo bajo tierra en yacimientos de entre 1.000 y 1.300 metros. “Sus impactos se desconocen y además es imposible para las emisiones del transporte, a lo que suma el riesgo de convertirse en una excusa para prorrogar las plantas de carbón”,  señala Andaluz. Sin embargo, al Gobierno de Donald Trump le ha venido muy bien para seguir su carrera ‘pro’ petróleo: ofrece incentivos fiscales a quienes  promueven CCS, mientras su país sigue sumando emisiones. Actualmente ya hay 17 instalaciones de CCS operando: Estados Unidos (9), Canadá (3), Noruega (29 y Brasil (1), Arabia Saudí (1) y Emiratos Árabes Unidos (1).  Otra cosa es que los ciudadanos quieran tener esos almacenes de CO2 cerca, que parece ser que no es así.

Otra alternativa que plantea el IPCC es la reforestación y una mejor gestión de los bosques para que capturen CO2, pero tampoco parece una panacea. Un estudio publicado esta semana en ‘Nature‘ dice que el impacto real global sería mínimo tanto si se opta por coníferas como si se opta por caducifolias, si bien se reconoce que el impacto local si sería importante. O sea, no descartable pero no es la solución global, y menos si seguimos deforestando..

Curiosamente, otra investigación de esta semana, en este caso en el PNAS, en la que ha participado el Centro Nacional de Investigación en Evolución Humana (CENIEH), ha determinado que hace entre medio millón y 320.000 años hubo un gran cambio climático que trajo un clima más seco e impredecible (como ahora) y que aquello favoreció nuestra evolución, al estimular la habilidad para sobrevivir con nuevas herramientas. La diferencia es que aquel cambio fue muy lento (hablamos de cientos de miles de años, no de 100 o 200 años) y que había pocos humanos con los que competir. Hoy somos 7.500 millones. Habitamos cada rincón de tierra habitable y aún no hemos encontrado otro lugar al que ir.

Quisiera ser optimista y decir que  la Peste Negra del siglo XXI no llegará a epidemia. Pero visto lo visto me resulta difícil.

 

SOS, SOS, SOS, SOS, SOS, SOS, SOS …………………………..

Si queremos se puede, pero no queremos.

 

Vandana Shiva: “Con los transgénicos el hambre no se ha acabado”


ROSA M. TRISTÁN

La cola daba la vuelta a la calle, inmensa desde dos horas antes de que comenzara la conferencia en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ha pasado un año desde la última vez que escuché a la activista eco-feminista india Vandana Shiva y casi 10 desde mi segunda entrevista con ella. La primera no he podido localizarla. “La gente que hoy cultiva la tierra son hoy la mayoría de los hambrientos del mundo, se destruye sus tierras, se roban sus semillas. Y no es admisible”. El 80% del público, ya en el Salón de Columnas, eran mujeres, dispuestas a no perderse a quien se ha convertido en el azote de los transgénicos, vilipendiada por unos y aclamada por muchos otros.  “En mi lengua, comida es ‘lo que nos sostiene’, pero ahora la comida ya no es lo que era”. 

Vandana Shiva, con un shari naranja y morado, comenzó puntual y su último libro, ¿Quién alimenta realmente al mundo? (editorial Swing), ya estaba debajo del brazo de muchos asistentes. “Mi primer recuerdo quiero que sea para los 312 líderes asesinados en 2017 por defender el medio ambiente y para las mujeres que siguen defendiendo el agua, la tierra, frente a proyectos en los territorios que son masculinizados por la agroindustria y su trabajo asalariado”, señaló nada más  comenzar la activista.

@RosaTristán

A continuación, haciendo un repaso a su propia historia, recordó cómo comenzó la batalla contra las semillas patentadas y modificadas genéticamente en 1994, hace casi 25 años, cuando una compañía de Estados Unido (WR Grace Corporation) patentó el árbol neem como algo propio, una patente que fue revocada en el año 2000 tras la denuncia de grupos relacionados con Shiva que demostraron que era un cultivo ancestral en el Himalaya. Poco después, en 1997, fue la empresa RiceTec, Inc., con sede en Texas, la que patentó el arroz indio basmati y Shiva inició otra batalla. “Hoy las empresas cambian de nombre. Monsanto se fusiona con Bayer, Singenta con ChemChina, pero todas siguen conectadas y en el mundo todo sigue igual”, señaló.

La autora con Vandana Shiva.

Vandana Shiva siempre ha denunciado las consecuencias que tuvo la Revolución Verde en la India que, si bien duplicó las producción de alimentos, explica que “se basó en el consumo de petróleo, en grandes explotaciones agrícolas y en los fertilizantes y pesticidas”. “Ahora, los campesinos indios se suicidan con esos mismos pesticidas porque contraen deudas que no pueden pagar y más por el cambio climático”, mientras nos cuentan (Oxfam) que un 1% de los más ricos del mundo acabaran el 82% de la riqueza mundial generada en 2017 y la mitad de los más pobres no vio nada de ella”.

En realidad, no hay más que darse una vuelta por el mundo en desarrollo (por Haití, Senegal, Guatemala, Mozambique o Perú, por poner ejemplos que conozco) para comprobar donde están los 815 millones de hambrientos que hay en el mundo, según datos de la FAO y cómo son las grandes empresas agro-industriales las que les expulsan de sus tierras o esquilman sus recursos naturales. “La industria agroquímica decía que  había que controlar las semillas para acabar con el hambre, pero eso no ha ocurrido. Lo que si ha pasado es que patentan inventos de semillas con el único cambio de un gen. Eso no es crear una semilla. Y además la gente no quería transgénicos, así que al final solo se han extendido en países donde se ha pagado a los gobiernos para legalizarlos porque son un gran lobby dedicado a vender tóxicos, veneno con el que algunos se matan y que no da el rendimiento prometido“. “Así que -añadía- vemos grandes desplazamiento de pequeños agricultores, mientras el 90% del grano se convierte en combustibles y piensos, y vemos también cómo se destruye el suelo y desaparece la biodiversidad”.

Shiva mencionó el caso del arroz dorado, aprobado este mismo mes para el consumo humano en Australia y Nueva Zelanda  porque “puede salvar de la ceguera a millones de niños” al introducirle más vitamina A. “Esto es otro fraude porque patentan un producto que tiene 300 menos vitamina A que una sencilla zanahoria. ¿No será mejor darles esa zanahoria a los niños para evitar la ceguera? Y lo mismo pasa con el plátano. Quieren ponerle hierro con un gen de tamarindo , un árbol muy común en mi país” [añado otro caso similar: látanos con vitamina A que se investigaban como novedosos, con ayuda de 15 millones de dólares de la Fundación Bill y Melinda Gates, cuando resulta que eran plátanos rojos típicos de Micronesia. Muchas miles de pequeñas granjas habrían salido adelante con esa inversión].

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Otra cuestión que abordó la activista india en su conferencia fue cómo “grandes empresas como Monsanto conectan las crisis climáticas con el negocio de los seguros” . “Y ahora se habla de inteligencia artificial para alimentar al mundo. Empresas como Facebook tienen toda nuestra información y la utilizan para vendernos porquerías según nuestros gustos”.

CAMBIO CLIMÁTICO

“Pero el cambio climático no es sólo por un aumento del CO2, lo que pasa es que la Tierra está enfadada con nosotros y así nos muestra su poder. Nos dice que cambiemos de paradigmas, que debemos conservar y negarnos a extinguirnos, que los paradigmas de la información y los datos son menos importantes que los paradigmas de la vida, que nos han comprado la mente diciendo que hay que ser eficientes, pero lo importante es la libertad que crece de abajo a arriba, la revolución de lo pequeño”.

Ante un auditorio en silencio absoluto, Shiva insistió en que “el camino no es más dióxido de carbono y más huella ecológica para conseguir más desarrollo”. “Ahora estoy ayudando al Gobierno de Bután para que su agricultura sea 100% ecológica, para proteger su naturaleza y llevar esa protección a las ciudades porque es posible”.

Pero ¿cómo lograr que iniciativas, pequeñas como ésta, no se fragmenten? ¿es posible que se hagan grandes? “Si, uniéndonos. Necesitamos un cambio democrático en la Tierra, donde todo está interconectado. Hay que partir de que la vida no es ingeniería, y hay que resistir a cada intento de división, a la política del odio que nos hará la vida imposible. Y eso va más allá de la comunicación virtual de una sociedad vigilada…Democracia es un término vacío en un sistema en el que un 1% se opone a la descentralización económica. Democracia es el camino de abajo a arriba”, repitió. “Y volver a la cultura de nuestros ancestros para aprender de ellos, al cultivo en la comunidad, como en los pueblos originarios”.