Los neandertales de Atapuerca, entre “Fantasma y Estatuas”


Yacimiento de Cueva Fantasma, en tareas de limpieza previas a la excavación. @Rosa Tristán

ROSA M. TRISTÁN

Llegar a media mañana a la Sierra de Atapuerca, en plena campaña de excavación, es coincidir con el momento en el que los equipos de todos los yacimientos se reúnen en un descanso que aprovechan para ponerse al día de las primeras novedades de la jornada. Es un buen momento para comentar, entre un café y un bocadillo, el último hallazgo en cualquier punto de la sierra, salvo el Mirador, cuyo enclave está lejos para aprovechar el refrigerio.

Este pasado 22 de julio justo entraba a la Trinchera en ese momento y llevaba el objetivo bien claro: conocer la nueva Cueva Fantasma, llamada así porque realmente su aspecto hoy no es el de una cueva así que, aunque presentían que existía, no la encontraban. Eudald Carbonell ya me había enseñado el año pasado los inicios de los trabajos en ese lugar situado justo encima de la Gran Dolina, otra grande y famosa cueva, lugar de tantos hallazgos importantes para la evolución humana, pero fue después de irme cuando encontraron el fragmento de un cráneo que, por su cronología, debe ser de un neandertal, aunque no se ha confirmado.

Este año ha pasado lo mismo: el último día de excavación, apenas 48 horas después de mi visita, han encontrado otro fósil de neandertal de hace 50.000 años, en este caso un hueso de un pie,  y ha sido en la Galería de las Estatuas, un yacimiento situado al final de la Cueva Mayor en la que un equipo los buscaba desde hace años y que también visité en una ocasión. El hallazgo tuvo lugar en el lugar donde se lavan los sedimentos,  en las orillas del río Arlanzón, donde el equipo dirigido por Gloria Cuenca los criban para que nada escape, mucho menos un hueso de un homínido por pequeño que sea.

Falange de un pie de neandertal hallado en Galería de las Estatuas. @Javier Trueba

Los neandertales eran las piezas que faltaban en Atapuerca para tener completa en la sierra burgalesa toda la historia de la evolución  humana en Europa desde hace 1,2 millones de años hasta nuestros días. “Estamos convencidos de que sus restos aparecerán antes o después. Tenemos sus lugares de asentamiento, sus herramientas. El yacimiento de Fuente Mudarra era un taller al que iban a hacer utensilios de piedra. Sabemos que estaban y los encontraremos”, me han repetido los codirectores a lo largo de los últimos 15 años. Ahora, hay dos yacimientos que seguramente los tienen, el ya confirmado de Galería de las Estatuas y  Cueva Fantasma, donde todo indica que también proporcionará piezas del puzzle neandertal.

Precisamente, tal como quería, Cueva Fantasma fue lo primero que visité después del refrigerio en esa mañana. Su apariencia, para mi sorpresa, es muy distinta a la que recordaba del año anterior. Ante mis ojos había una gran extensión de terreno a cielo abierto, en la que ya en las primeras tareas de limpieza superficial en apenas un mes habían encontrado una gran cantidad de fósiles. Es una nueva mina para excavar durante decenas de años: 12 metros de sedimentos que está en el nivel más alto de las galerías que socavan la sierra. “Si queríamos encontrar neandertales, este es un lugar adecuado por su cronología. El año pasado, entre los restos de limpieza, ya encontramos un trozo de cráneo que seguramente pertenece a esta especie, aunque hay que excavar para confirmarlo”, explicaba Carbonell ante el yacimiento.

En el interior, Ana Isabel Ortega y otros compañeros barrían, con cepillo y recogedor, llenando cubos de tierra de los restos de la antigua cantera. Justo encima de su cabeza, ya asomaba un palimpsesto, todo un amasijo de huesos fosilizados (bóvidos, caballo, quizás de ciervos… ). “Ven a verlo de cerca”, me dijo. Es el tipo de invitación que no se puede rechazar, así que en esa primera parada en Atapuerca acabé junto a un montón de fósiles que aún no se sabe cómo allegaron ahí, ayudándola a cargar y vaciar los cubos. “Esto de trabajar en un yacimiento en Atapuerca no lo habías hecho aún”, me comentaba mientras me iba describiendo el lugar y me dibujaba la inmensa Cueva Fantasma en la cabeza. “Aquí tienes unas costillas y más allá parece un húmero”, explicaba Anai mientras el polvo se me metía en la piel y mi temor a pisar algo importante iba en aumento.

Yacimiento de la Gran Dolina, donde han aparecido 8 bifaces achelenses. @ROSA TRISTÁN

Después de pasar un buen rato en lo que fue una caverna hace decenas de miles de años, me ‘enganché’ a José María Bermúdez de Castro para que me llevara hasta la cercana Gran Dolina, donde entramos por su parte superior para bajar a la excavación por una de los laterales. También es una cueva sin techo, pero en este caso fue el equipo quien lo quitó hace décadas para poder descubrir lo que ocultaba.

La Gran Dolina desde arriba, con su infinidad de cuadrículas y las cabezas agachadas sobre ellas sacando restos del pasado, y al fondo la Trinchera del Ferrocarril, es una imagen fascinante. “Estamos en el final del nivel 10 y en contacto con el nivel 9 hemos encontrado ocho bifaces achelenses este año. De hecho, íbamos a bajar más rápido pensando que no había ya nada importante, pero al encontrar los bifaces hemos ralentizado el ritmo” , me contaba Bermúdez de Castro entre la incesante percusión de los martillos machacando grandes moles de piedra, la música permanente de Atapuerca. La arqueóloga Marina Mosquera, en una pausa entre golpe  y golpe me reconocía que están “encantados” de acabar de excavar este duro nivel 10: “Hemos quitado aquí toneladas de piedras y ya estamos pensando en lo que hay abajo; queremos acabar con la dinámica de tantos bloques de piedra”.

Unos cuantos niveles más abajo, se encuentra TD4, con restos fósiles y herramientas de casi un millón de años. Allí, como esperaba, se encontraban Jordi Rosell y María Martinón-Torres, junto con un equipo de excavadores  que se ha traído María del University College of London, donde da clase e investiga desde 2015. Este año en TD4 han sacado restos de hienas manchadas, de las que han encontrado un cráneo entero. “Esto es importante, porque nos confirma que hace un millón de años ya estaba esta especie en Europa, una prueba más de que comenzaba la modernidad”, me explicaba Rosell.

Seguí por la Trinchera hasta el yacimiento de La Galería para saludar a Isabel Cáceres y comprobar que ya han logrado unir toda la superficie del yacimiento, esa trampa o ‘supermercado’ como le gusta llamarle, que antes estaba dividido en dos partes por un bloque de piedra, y ahora parece mucho más grande. Toda una remodelación. Y como excavar en Atapuerca ‘engancha’, concentrada sobre una cuadrícula trabajaba Aurora Martín, directora del Museo de la Evolución Humana, dándole al cincel y al martillo. “Todos los años lo hago. Me desconecto de las tareas del museo. Y por cierto, vente por allí, que hay una excelente exposición nueva sobre las montañas”.

Ya apretaba el Sol de mediodía cuando abandoné la Trinchera, no sin antes visitar a Rosa Huguet y a Xose Pedro Rodríguez en la Sima del Elefante, conocer el socavón que han hecho enfrente del yacimiento-agujero en el que se encuentra la Sima y ser presentada a su mascota del día: un simpático ratoncillo de campo que había amanecido entre las cuadrículas. No hubo tiempo para acercarse hasta El Portalón, ni al Mirador para conocer de primera mano los nuevos cadáveres canibalizados que han encontrado este año, pero es que Atapuerca es demasiado grande para abarcarlo en un día.

Aurora Martín excavando en La Galería. @Rosa Tristán

Por la tarde, mientras sabía que los excavadores limpiaban, restauraban y clasificaban todo lo que han encontrado en la residencia Gil de Siloé, en el Museo de la Evolución me esperaba Aurora y la exposición ‘Montañas’, un excelente recorrido por lo que han supuesto las montañas para el arte, la ciencia, el misticismo y la exploración que ha contado con la colaboración del catedrático Eduardo Martínez de Pisón y que reúne 200 piezas, algunas realmente sorprendentes. Hasta mediados de diciembre se puede visitar, así que hay tiempo. Y como era un día de fortuna, dio la casualidad que Juan Luis Arsuaga estaba recorriendo en ese momento la muestra, que era el único codirector de Atapuerca al que no había visto en esa intensa jornada.

Él me dio la pista de un colofón de lujo para la jornada: un concierto audiovisual que tuvo lugar ese mismo día 22 en el Museo dedicado a Einstein con diferentes piezas de música clásica ‘ilustradas’ con obras audivisuales muy ‘especiales’, muchas del fotógrafo José Latova. Utilizando pigmentos en agua, con diferentes densidades y con técnicas previas a la digitalización, según me contó Latova, el artista había conseguido generar movimientos que recordaban a las imágenes de galaxias, supernovas y agujeros negros del telescopio Hubble.

Y así pasé de lo más terrenal a lo cósmico en tan unas horas. No se puede pedir más.

 

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Las 8 piezas con historia que Atapuerca 2016 desveló


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ROSA M. TRISTÁN

La campaña en Atapuerca de este año se presentó excelente desde los primeros días. Al final, lo más fascinante, sin duda, son esos restos de hace 400.000 años que aparecieron al final en la Cueva El Fantasma, en la que este año se ha empezado a excavar. “Hay que estudiar ese trozo de parietal, pero estoy casi seguro que será de neandertal primitivo”, me asegura Eudald Carbonell, transcurridas ya varias semanas desde aquel momento, y recién acabadas las excavaciones en su otro ‘niño mimado’, el yacimiento neandertal del Abríc Romaní.

Ese hallazgo me pilló a muchos miles de kilómetros de Burgos, pero ya antes de producirse, el equipo de esta sierra castellana había sacado a la luz piezas que escondían grandes historias, como las ocho que, tras ser escogidas por los coordinadores de cada uno de los yacimientos,  he relatado en una serie publicada en el Diario de Burgos. Un pequeño fósil de águila, una gran mandíbula de caballo, un cráneo humano o un toro salvaje son la excusa perfecta para viajar del Neolítico al Pleistoceno sin salir de este pequeño Laboratorio para Sapiens. En cada link, un capítulo de la serie..

EL DEDO QUE SEÑALA LA SIMA DE LOS HUESOS 

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BANQUETE NEOLÍTICO DE UN TORO SALVAJE

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UN CRÁNEO HERVIDO Y CANIBALIZADO 

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LA SONRISA DE UN CABALLO DE ATAPUERCA 

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ATAQUE DE CUERNOS EN LA GRAN DOLINA

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UN NUEVO KIT DE HERRAMIENTAS 

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AGUILAS PESCADORAS DEL PLEISTOCENO

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EL PUERCO ESPÍN Y LOS CUERVOS DE LA TRINCHERA

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Una campaña preparando el futuro…para rescatar el pasado en Atapuerca


Vista del yacimiento Gran Dolina,en la Trinchera del Ferrcarril, en plena actividad. |@RosaMTristán

Vista del yacimiento Gran Dolina,en la Trinchera del Ferrcarril, en plena actividad. |@RosaMTristán

ROSA M. TRISTÁN

Una máquina con un enorme taladro va extrayendo de las entrañas de la tierra un perfecto cilindro de arcillas de diferentes tonalidades. Estamos a las puertas de lo que fue la Cueva Fantasma, llamada así, probablemente, porque se sabe que existió, pero lleva hundida mucho tiempo y nadie la ha visto. El trabajo, cuando ya el sol cae, tiene lugar en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, justo encima de la Gran Dolina, en el repecho que hay a su espalda. El Equipo de Investigación, en este caso bajo la batuta del arqueólogo Eudald Carbonell, quiere saber en potencial de sedimentos que tiene este lugar hasta la base de roca.

Edudald Carbonell, en el sondeo en la Cueva Fantasma| @RosaMTristán

Edudald Carbonell, en el sondeo en la Cueva Fantasma| @RosaMTristán

Estamos a 35ªC en la sierra. No recuerdan un verano con estas temperaturas, hasta el punto que días antes de mi llegada hubo algunas bajas por un “golpe de calor”. A medida que salen catas del agujero, aumenta la euforia de Carbonell. El arqueólogo Josep Valverdú y la geóloga Ana Isabel Ortega van recogiendo en cajas las ristras de material, anotando sus características para su análisis posterior. El taladro toca fondo a los 11 metros, que sumados a los casi cuatro que hay en la parte superior, suponen 15 metros de relleno a los que un día habrá que meter mano, pues corresponden con la parte superior de Gran Dolina, con unos 400.000 años de antigüedad. ¿Esconde Fantasma pistas de quienes fueron los sucesores de los caníbales de ese yacimiento emblemático?

Un merecido descanso de los 'paleo-guerreros" en la Trinchera. |@RosaMTristán

Un merecido descanso de los ‘paleo-guerreros” en la Trinchera. |@RosaMTristán

No es la única novedad de la campaña de 2015, en la que no han dejado de salir fósiles. “No tenemos ningún fósil humano espectacular, como los que buscan las cámaras, y sin ellos parece que entonces no ha sido buena campaña, pero no es así. ¡Todo es muy valioso! Hay años más de transición que son fundamentales”, reconoce José María Bermúdez de Castro, codirector del proyecto con Carbonell y Juan Luis Arsuaga, al que no se le ve el pelo: pasa la mañana en el interior de la Sima de los Huesos, a 14 metros de profundidad bajo la sierra. Ignacio Martínez, su compañero desde casi media vida, si tiene tiempo para compartir un café. “Estar ahí abajo une mucho, es algo especial”, confiesa.

Mandíbula de oso de la Gran Dolina, TD4, un millón de años casi, con su colmillo y todo. |@RosaMTristán

No son huesos humanos, como los restos craneales que Arsuaga ha presentado al final de la campaña (un más para el puzzle que cada vez tiene más piezas) pero los restos de un oso ‘Ursus dolinensis’ y un cérvido, que asoman entre los sedimentos del nivel TD4 de la Gran Dolina, me llaman poderosamente la atención. Tienen casi un millón de años, como la herramienta que apareció en 2013 en el mismo lugar. Jordi Rosell, que coordina al equipo de este yacimiento, me lo enseña con entusiasmo. Allí, encorvados, picando con extremo cuidado, están los paleontólogos Jan Van der Made y María Martinón-Torres, que anda preparando ya su equipaje para su traslado a Gran Bretaña. “Esto era una cavidad con pendiente a la que los osos venían a hibernar, pero también entraban otros animales y homínidos, quizás para conseguir comida. Este año sacamos fósiles fantásticos, incluso en conexión anatómica. Ya nos queda trabajo para poco tiempo, después de años de trabajo”, me explica Rosell.

Su interés en las marcas que se encuentran en los fósiles de los animales, y muy especialmente los osos, le ha llevado a participar en un grupo pirenáico de seguimiento de estos animales. Les dejan carnaza y luego recogen lo que dejan para analizar sus señales y compararlas con las que aparecen en Atapuerca. Pero para cuando acabe con TD4, ya tiene el ojo en otro lado, justo en el espacio hoy sin actividad junto a este nivel, espacio que hace años que no tocan.

Preparación del terreno para excavar en Penal, frente a Gran Dolina. @RosaMTristán

Preparación del terreno para excavar en Penal, frente a Gran Dolina. @RosaMTristán

Por otro lado, Gran Dolina fue partida en dos por la Trinchera, así que en la pared de enfrente sigue la cueva rellena, quien sabe con qué tesoros prehistóricos. El Equipo este año ha empezado a preparar el terreno para instalar andamios y un puente que de acceso a ese lugar. Es el yacimiento “Penal”, que nunca se ha excavado en la larga historia de este proyecto. “Estamos seguros de que ahí está la entrada a la cueva y que habrá trabajo para muchos años”, me explica Carbonell, mientras unos obreros alrededor colocan las chapas que ponen suelo al gran agujero donde en 2014 localizaron el subcrón Olduvai.

La Galería, iluminada por la luz del atardecer. |@RosaMTristán

La Galería, iluminada por la luz del atardecer. |@RosaMTristán

“Para eso necesitamos mucha gente joven en el equipo y ahora mismo las perspectivas no son buenas”, me comenta Bermúdez de Castro durante el descanso de las 11, cuando el equipo cesa por 30 minutos la tarea para hacerse con las vituallas que Jimmy les prepara desde hace décadas, y hasta este año, que se jubila con desgana.

El laberinto de andamios en El Portalón de Cueva Mayor. |@RosaMTristán

El laberinto de andamios en El Portalón de Cueva Mayor. |@RosaMTristán

No puedo dejar de visitar la Cueva Mayor, hoy un gran foso en el que, como hormigas con casco, el personal labora sin cesar… Quizás algún día pueda traspasar esa puerta metálica que da acceso a la Cueva del Sílex, aunque José Miguel Carretero me explica que hay que retorcese por una estrecha garita para llegar a la gran sala. Como consuelo, me enseña el famoso caballo en ocre que dio origen a todo lo que veo a mi alrededor, y que resultó ser falso. A decir verdad, no logro distinguirlo entre las sombras y oquedades de la roca.

La Sima del Elefante, trabajando en el nivel de 1,2 millones de años. |@RosaMTristán

La Sima del Elefante, trabajando en el nivel de 1,2 millones de años. |@RosaMTristán

Tampoco puedo evitar bajar a la Sima del Elefante, fascinada con el tremendo boquete que , año tras años, ahora nos lleva a hace 1,2 millones de años, y aún más atrás. “¿Qué? ¿Impresiona verdad?”, pregunta la paleontóloga Rosa Huguet. Cómo no, respondo, porque aún recuerdo que nada de esto existía la primera vez que visité ese lugar, hace ahora 10 años.

Jan Van der Maden y María Martinón-Torres, en plena faena. |@RosaMTristán

Jan Van der Maden y María Martinón-Torres, en plena faena. |@RosaMTristán

Y, así, entre idas y venidas. Entre capítulo y capítulo de esa historia que poco a poco va tomando forma, se acaba el viaje, un año más. En esta ocasión, con la certeza de que he presenciado los primeros mimbres del futuro de Atapuerca, que es su pasado.

La autora, junto a Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro.

La autora, junto a Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro.

 

 

Hacen política con los fósiles de Atapuerca, mientras el CENIEH se vacía


CENIEH_Vista_Externa ROSA M. TRISTÁN Seis años después de su inauguración a bombo y platillo por la Reina Sofía, el Centro Nacional de Investigación en Evolución Humana (CENIEH), creado en Burgos a la sombra del proyecto de Atapuerca, y que pretendía el gran centro europeo de referencia en paleoantropología, es hoy un moribundo, prácticamente vacío y cada vez más alejado del equipo que lo impulsó. La última noticia que ha llegado a este Laboratorio es que la especialista en dentición María Martinón-Torres se va a la prestigiosa University College London, desde donde seguirá escribiendo la historia de nuestro pasado que es capaz de leer en muelas y dientes  y desde donde creará un puente que una los yacimientos burgaleses con la ciencia que se hace al otro lado del Canal de la Mancha. Su marcha es una más en la sangría que ha habido en el CENIEH en los últimos tiempos, si bien nunca levantó cabeza al abrirse justo cuando comenzaba la crisis, en la primeravera de 2009. El cambio en la dirección que tuvo lugar a comienzos de 2013, como ya comenté en este blog, no ha hecho sino empeorar la situación. De hecho, en los últimos tiempo, y a la sombra de la refriega electoral, han aparecido en El Correo de Burgos diferentes noticias apuntando que los problemas están en que los tres codirectores de Atapuerca (Eudald Carbonell, Juan Luis Arsuaga y José María Bermúdez de Castro) tienen los fósiles “secuestrados” en sus centros de investigación. Artículos incendiarios, firmados por políticos del PSOE o noticias de tono similar , todas de corte político, que han exasperado a los investigadores, enrareciendo el ambiente. Hoy hay 11 investigadores  fijos y a tiempo completo (incluida Martinón-Torres) en un centro de 11.000 metros cuadrados. La secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, me negaba el otro día que esa situación pudiera darse en un centro de primer nivel. Pues sí. Vela tampoco supo evaluar a cuánto asciende la fuga de cerebros, a la que se suma ahora la investigadora, aunque ACCETE casi lleva 500 registrados. El INE indica que hemos perdido 11.000 en 5 años.

María Martinón-Torres, en La Galería de Atapuerca, el verano pasado. |R.M.T.

María Martinón-Torres, en La Galería de Atapuerca, el verano pasado. |R.M.T.

La salida de María Martinón-Torres, a quien muchos veían como un gran valor de futuro para el CENIEH, no es ajena a la dejadez de las administraciones por solucionar los problemas del centro, que van mucho más allá de los económicos. Y es que para investigar es importante la ilusión y la motivación, y todo parece indicar que en el CENIEH hay mucho desgaste personal, ahora aderezado ahora con una pelea política que envenena el ambiente. Para quienes analizan ahora los fósiles, están mejor donde están, en proceso de investigación en Madrid y Tarragona. Y en todo caso, apuntan, la entrega es un proceso largo ya en marcha, pues muchos se pueden ver en el Museo de la Evolución. ¿Para qué crear bronca con ello?, se preguntan varios miembros del equipo. De hecho, los fósiles se están restaurando y estudiando con dinero de diferentes administraciones. Y continuamente salen nuevos resultados, como el de hace unos días, algo mucho más importante que la bronca política. El director del CENIEH, Alfredo Pérez, tiene otro punto de vista y desde que llegó puso el tema sobre la mesa: “Lamentablemente aunque la Junta ostenta el 50% del CENIEH prefiere no facilitar la agrupación de los fósiles. No es la actitud del Ministerio de Economía [donde se encuadra el I+D+i], que tiene el otro 50%  y en esas estamos. Los fondos gastados son públicos: unos de la Junta para las excavaciones y otros del Estado para la investigación. Es una lástima las investigaciones no se abran a otros equipos nacionales e internacionales que lo están demandando continuamente. Se justifica muy mal el decir que lo podrán hacer una vez que se finalice las excavaciones de determinados niveles. Dada la riqueza de Atapuerca eso puede no pasar nunca. En los últimos 25 años no se ha entregado ningún registro como marca la ley de Patrimonio a excepción de las piezas expuestas en el MEH”, señalaba Pérez a la autora de este artículo. Sea como fuere, la marcha de Martinón-Torres a la University College London no significa que se desligue de Atapuerca, pese a la distancia. La investigadora lo ve como una nueva oportunidad que se abre para ella y para Atapuerca. Y demuestra el interés que tienen en la UCL por este proyecto y sus investigadores, ya que se quiere que sus estudiantes colaboren en las campañas de excavación. Esta semana, Carmen Vela, en un encuentro con periodistas científicos, señalaba que lo importante es generar talento y capacidad para emplearlo; también comentó que otro objetivo era generar movilidad entre sectores (universidad, opis, empresas) y reconocía que sus colegas del Gobierno no ven con buenos ojos eliminar burocracia para facilitar el trabajo de los investigadores españoles. De momento, y aunque anunció que este año se van a crear casi 2.000 plazas en su negociado (1.500 de jóvenes y 199 en Opis, es decir organismos públicos de investigación) lo cierto es que los científicos no ven las ventajas de quedarse en España. Y menos si les enzarzan en peleas que poco tienen que ver con su trabajo y mucho con una estrategia política para poner en duda su dedicación, a costa de réditos electorales. En definitiva… ¿Marca España?

Crónica de un congreso de humanos, todos fósiles


 

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La mayor cita mundial de arqueólogos, reunida en Burgos, ha dado un repaso al origen de la cognición de nuestra especie

El gran interés científico contrasta con el escaso interés mediático en los trabajos presentados en el XVII UISPP

Se anunció el futuro ADN nuclear de la Sima de los Huesos y se presentaron hallazgos que acercan a neandertales y ‘sapiens’

ROSA M. TRISTÁN

En total, trabajos de más de 3.000 científicos de 60 países, 115 sesiones (52 de paleolítico, 39 de protohistoria y 34 de contenido general), más de 1.600 comunicaciones, 1.500 participantes… Los números son mareantes, como mareados andaban muchos de los participantes en el 17 Congreso de la Unión Internacional de Prehistoria y Protohistoria (UISPP), con tantas sesiones y tan interesantes que no sabían a cuál acudir. Siete días en los que, en el entorno de Atapuerca, que es Burgos y su universidad, se han reunido a casi todos los arqueólogos, biólogos, paleontólogos, zoólogos o historiadores ( y me dejo muchos, seguro) que más saben de la Humanidad, desde sus orígenes, hace más de dos millones de años hasta el comienzo de nuestra era.

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El padre de ‘Lucy’, guía turístico en Atapuerca


Donald Johanson y Juan Luis Arsuaga, en el Museo de la Evolución Humana. |Rosa M. Tristán

Donald Johanson y Juan Luis Arsuaga, en el Museo de la Evolución Humana. |Rosa M. Tristán

ROSA M. TRISTÁN (Publicado en el Blog de la AECC (Asociación Española de Comunicación Científica)

“La mañana del 24 de noviembre de 1974, el investigador Donald Carl Johanson fue convencido por el estudiante Tom Gray para salir a buscar fósiles, abandonando el tedioso trabajo de organizar sus notas. Se encontraban en la región de Afar, al norte de Etiopía, y formaban parte de una expedición científica que buscaba fósiles de homínidos muy antiguos….Tras unas horas de búsqueda, Johanson encontró el primero de una serie de restos que acabarían componiendo el esqueleto más completo conocido hasta ahora de un homínido”. Así relata el paleontólogo Ignacio Martínez, en su libro ‘El primate que quería volar”, cómo el científico norteamericano se topó aquel día con ‘Lucy’, la primera ‘Australopithecus afarensis‘, una homínida que era más similar a un chimpancé que a nosotros, los ‘sapiens’, y que acabó convirtiendose en un icono de la Prehistoria humana de hace 3,5 millones de años.

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Los niños de Atapuerca


Hace casi un millón de años, un niño de unos 11 años, con una cara muy parecida a la de cualquier escolar del siglo XXI, corría, se bañaba en el río Arlanzón, aprendía y jugaba por la Sierra de Atapuerca y sus alrededores. Quizás era una niña, no se sabe, pero lo cierto es que ha pasado a la Historia como ‘El chico de la Gran Dolina’, un apellido que debe al yacimiento en el que sus huesos fosilizados se encontraron hace casi 20 años. Aquella criatura murió canibalizada, probablemente por los miembros de un clan enemigo que no quería intrusos por la zona. Tampoco se sabe con certeza…

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EL CENTRO NACIONAL DE EVOLUCIÓN HUMANA, EN RECONVERSIÓN


Hace dos años Alfredo Pérez González, geólogo de formación y nuevo director del Centro Nacional de Investigación en Evolución Humana (CENIEH), me enseñaba las piedras que tallaron nuestros ancestros los Homo ergaster en la Garganta de Olduvai (Tanzania). Recorríamos los barrancos y mientras él y su joven ayudante buscaban pistas de aquel pasado remoto, yo los observaba trabajar, cavado aquí y allá con la piqueta, desmenuzando terrones de tierra de los que luego extraían aplastantes conclusiones. También los observaban las jirafas.

Alfredo Pérez en la Garganta de Olduvai. |Rosa M. Tristán

Alfredo Pérez en la Garganta de Olduvai. |Rosa M. Tristán

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