El Manzanares cumple un mes canalizado en Madrid Río


ROSA M. TRISTÁN

Un mes ha bastado para que los madrileños descubrieran lo que significa el río Manzanares para ellos. Un mes en el que ha desaparecido en un tramo que ya formaba parte de la vida de la ciudad, un mes en el que unos pocos se han escudado en la defensa de un deporte en Madrid como es el remo para tratar de mantener su escuela (de gestión privada) mientras el Ayuntamiento de Madrid, pese a anunciar que se abriría la presa nº 9 que ha permitido el embalsamiento, sigue sin terminar de cumplir este anuncio.

Presa nº 9 cerrada en el Manzanares #MadridRio . @Rosa Tristán

Desde hace un mes, precisamente, la respuesta ciudadana al cierre de esta presa y la transformación en canal de 1,8 kilómetros del tramo urbano del río ha sido contundente. Más de 22.200 firmas recogidas en la campaña Change.org de #EsUnRíoNoUnCanal son prueba de ello.

La respuesta del río también lo ha sido: como no es un canal, si el agua no fluye, la basura se ha acumula y es lo que ha ocurrido  en el tramo embalsado: ha habido proliferación de bacterias y eutrofización (enriquecimiento de las aguas con nutrientes, a un ritmo tal que no puede ser compensado por la mineralización total, de manera que la descomposición del exceso de materia orgánica produce una disminución del oxigeno en las aguas profundas), la fauna fluvial se ha trasladado casi totalmente a otras zonas, la flora ha desaparecido, han muerto peces y la situación va a peor.

Zona canalizada del Manzanares y escuela de remo. @Rosa Tristán

Conviene recordar que el Manzanares en su tramo urbano se embalsó en sus 7 kilómetros urbanos durante los años 50 del siglo XX, en plena dictadura y sin ningún tipo de estudio ambiental. Ya en 1943 se había creado un organismo autónomo llamado Canalización del Manzanares, encargado de dar al río “una imagen similar, dentro de lo posible, a un Sena o un Támesis“, es decir, convertirlo en lo que no es. Y Madrid perdió desde entonces la memoria de lo que era su río natural, al que antes de la Guerra Civil los vecinos iban a bañarse o lavar la ropa.

Así siguió , como una sucesión de ‘piscinas’, hasta 2016, que fue cuando Ecologistas en Acción convenció a la Alcaldía actual para abrir las presas y ‘renaturalizar’ el río. Pero había una pega: una escuela de remo se había instalado para la práctica de este deporte, autorizada en tiempos de Ana Botella, a la altura del Puente de la Princesa., así que, según explica el promotor del proyecto de renaturalización, Santiago Martín-Barajas, de esta ONG, “se optó por aceptar en ese momento que quedara un tramo de 1,5 kms canalizado con el convencimiento de que cuando los vecinos vieran el río natural en gran parte de Madrid Río, comprenderían su valor ambiental y lo reclamarían para la totalidad, como así está ocurriendo”.

Hay que recordar que Madrid el remo se ha practicado en pequeña escala en El Retiro o el Lago de la Casa de Campo, precisamente debido a la falta de condiciones para hacerlo en otros lugares, de igual modo que no se practica vela o esquí náutico o windsurf a nivel profesional. No es una excepción. Ni siquiera en el caudaloso Sena se ven remeros a su paso por París.

Garza real en #MadridRio, zona renaturalizada, 1 de agosto 2018. @Rosa Tristán

Coincidió que en 2016 la presa nº 9 que había que cerrar para una escuela de remo se averió y durante dos años todo el río fluyó ‘libre y natural’, recuperando su fisonomía y con ella una flora y una fauna fluvial espectacular, sobre todo en aves, hasta convertirse en un lugar único a lo largo de todo su recorrido, un espacio que muchos madrileños comenzaron a apreciar, pese a sus aguas someras (y es que nunca fue profundo).

La mejor prueba de ese cambio de visión ha sido la mencionada respuesta ciudadana desde comienzos de julio ante el cierre de la mencionada presa en Change.org  (hoy 22.200 apoyos) y Decide Madrid.org (otros 2.000) . “Se ha demostrado  que la renaturalización no era una petición de Ecologistas en Acción sino de mucha más gente, en definitiva, que hay más a favor del medio ambiente que de un deporte que puede hacerse en otro lugar porque el río no tiene las condiciones adecuadas para el mismo”, insiste Martín-Barajas.

Área que se segó e inundó hace un mes, en plena nidificación de aves, por el canal para remo.@Rosa Tristán

La escuela Remo Madrid Rio, por su parte, abrió el 9 de julio sus puertas con la autorización municipal, convocando a muchos remeros gratuitamente como demostración de la demanda. La autora de este artículo fue acosada y perseguida hacía fotos de la apertura por personas relacionadas con el centro. Curiosamente, el centro aprovechó tres tuits amenazantes de uno o dos energúmenos (habrá que investigar su origen) para denunciar violencia contra los remeros.

En todo caso, no hubo presencia ‘masiva’ de remeros (nunca podría serlo pues la Confederación Hidrográfica del Tajo no autoriza más de 20 embarcaciones, cifra que no se ha visto nunca en el agua, por cierto). Asimismo, iniciaron la presión para mantener su presencia en este tramo canalizado, aduciendo que es el único lugar de todo Madrid donde pueden practicarlo. No les sirven ni Estanque de El Retiro, ni Lago de la Casa de Campo, ni canal Parque Juan Carlos I, ni embalses cerca de la ciudad. Aducen que es un deporte que no contamina (es cierto) pero sin aludir a lo que supone ambientalmente la canalización. Y obvian que la campaña no es contra su deporte, sino contra el lugar donde este grupo quiere practicarlo.

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Concentración de Ecologistas en Acción por la total naturalización del río. @Rosa Tristán

Y lo más grave que ha pasado es que en el tramo embalsado es visible cómo la calidad del agua ha disminuido, se acumula basura en algunas zonas dado que no fluye, proliferan las algas y la fauna fluvial (gallinetas, ánades reales, garzas reales, galápagos, gansos, etcétera) se han trasladado a la zona renaturalizada, río arriba. Como toda agua estancada, va acompañada de malos olores y más mosquitos.

Llegados a este punto, desde la Alcaldía deberían explicar a qué se debe el retraso de la apertura de la presa, cerrada por este deporte minoritario (nunca podría ser mayoritario en este lugar pues un máximo de 20 embarcaciones tienen autorización para navegar en 1,5 kms) tras el anuncio ya realizado. Es más, hay que recordar que entre 2012 y 2016, según la escuela de remo, tuvieron unos 100 usuarios habituales (ahora dicen que son 40) y que embalses para su práctica cerca de Madrid hay muchos que no requerirían una transformación drástica como la que sufre el río Manzanares.

Por ello sigue activa la campaña #EsUnRioNoUnCanal y se ha lanzado otra: #AbrirLaPresa9Ya.

 

 

 

 

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La escuela de Remo Madrid Río está ‘gratis’ en #MADRIDRIO


ROSA M. TRISTÁN

La escuela Remo Madrid Rio , de la Federación Madrileña de Remo, no sólo tiene las instalaciones municipales a su disposición sin pagar un alquiler, sino que además el Ayuntamiento de Madrid sufraga los gastos de luz y agua que realizan, según el convenio firmado en 2016. Esta Federación, asimismo, ha recibido miles de euros en subvenciones públicas para competiciones y eventos, que han realizado incluso cuando el agua no estaba canalizada, como lo está ahora. El dinero que cobran por los cursos, las inscripciones y el alquiler de las embarcaciones es en su totalidad para esta escuela.

Actualmente, no hay tarifas en su página web, si bien en 2012 la cuota era de 35 euros mes (más 30 de inscripción) para los usuarios y 70 euros el curso de 10 horas. Aseguran en sus declaraciones que han tenido miles de alumnos desde 2012 (visitantes, ponen en la web, que no es lo mismo). No es la única federación deportiva con este tipo de convenios, si bien se desconoce de otra que, además, haya requerido una transformación ambiental de este calibre.  Y es un buen negocio, dado que las pérdidas no existen, pues hay poca inversión: sus materiales y 2-3 empleos a tiempo parcial.

El convenio, como puede verse más abajo, indica que la Federación se hará cargo únicamente de la limpieza y el mantenimiento para entregarlo como lo ha encontrado y señala que puede ser revocado en cualquier momento “unilateralmente” por el Ayuntamiento “por razones de interés público sin generar derecho o indemnización cuando resulten incompatibles con las condiciones posteriores aprobadas o daños en el dominio público”.


Es evidente, una vez visto el tramo del río no canalizado y el tramo si canalizado, el daño al río, el que en apenas unos días es visible la acumulación de algas y la falta de la vida fluvial que contenía, y que no se preveyó en 2016 porque el río no estaba libre desde los años 50, cuando esta zona no era prácticamente habitada. Madrid ha vivido de espalda a su río durante casi 70 años, hasta que se reencontró con él.

El director General de Deportes municipal, Javier Odriozola, señala en ElDiario.es :  “Creemos que tiene un efecto muy beneficioso en los barrios de la zona” . No menciona para quienes, qué encuestas han hecho, ni que cuatro asociaciones vecinales ya han exigido que se reabra la presa y más de 20.000 personas han firmado en Change.org y Decide Madrid en ese sentido. Tampoco menciona ningún informe ambiental que diga que está mejor como en la foto que como estaba antes este tramo.

La Federación Madrileña de Remo se escuda en que “no hay alternativas para el remo” en la ciudad, si bien conviene recordar que decenas de miles de aficionados a otros deportes, que no son fútbol, se trasladan desde Madrid  a los lugares apropiados para su práctica (escalada, submarinismo, alpinismo, equitación, vela, esquí, etcétera). Se desconoce si hay alguna razón por la que los remeros tengan más derechos y haya que transformar un río en un canal para la práctica de su deporte. Hay embalses a 45 minutos del Madrid Río (el mismo Odriozola lo menciona) si es que El Retiro y la Casa de Campo les parecen pequeños. Por otro lado, en Madrid Río sólo tienen autorizado 1,5 kms, si bien la Federación argumenta que requieren dos para las prácticas de categorías superiores. Entonces ¿Quieren más?

En todo caso, las consecuencias en el cauce ya son visibles para cualquiera que pasea por la zona, con acumulación de algas en superficie y basura retenida, dado que el agua no corre, lo que está generando gases de metano e incrementando los malos olores en la zona. Es visible, asimismo, que la vida fluvial se ha trasladado a las zonas no afectadas, dejando un tramo de 1,8 kilómetros inundado y prácticamente vacío.

El Ayuntamiento de Madrid anunciaba el viernes que va a reconsiderar la apertura de la presa 9 en el río Manzanares justo antes del inicio de una concentración convocada por Ecologistas en Acción que se realizó alejada de las instalaciones para evitar cualquier tipo de incidente, que no hubo. Muchos vecinos se acercaron para sumarse a la protesta. 

 

Por otro lado, desde Ciudadanos Madrid se ha pedido ‘protección’ para los remeros ante amenazas de algunos tuits violentos, que nada tienen que ver con la legítima reclamación ciudadana (como legítimo es que los remeros quieran remar) . De momento, la única agresión física la ha sufrido la autora de esta información mientras hacía fotos en Madrid Río, momento en el que  fui acosada, grabada y perseguida por personas relacionadas con este centro Remo Madrid Rio, acusándome de hacer fotos ‘a menores’ (igual había alguno en alguna barca… pero a tal distancia es imposible saber y además estaban en un lugar público haciendo una actividad pública y legal).

Sólo queda esperar que se encuentre un lugar apropiado para los remeros, donde puedan disfrutar de su deporte sin generar daños ambientales, no por su contaminación directa, sino por las afecciones al medio natural que requiere en este lugar su práctica.

#EsUnRioNoUnCanal

Hemos recuperado el río Manzanares y no queremos perderlo. 

 

Tras la campaña #EsUnRioNoUnCanal se ‘reconsidera’ el canal de #MadridRío


El canal, vacío… @Rosa M. Tristán

ROSA M. TRISTÁN

Diez días después de que el Ayuntamiento cerrara la presa número 9 en #MadridRio para que la escuela Remo Madrid Río, con unos 40 usuarios de entre 3,5 millones de habitantes, pudieran practicar su deporte, ha anunciado oficialmente que “dado el éxito que ha tenido la renaturalización, con reconocimiento nacional e internacional y gran apoyo de la ciudadanía y colectivos ecologistas y sociales, se hace necesario evaluar la situación actual, buscar alternativas y reconsiderar la decisión con el fin de buscar el interés general”.

Galápago leproso, este miércoles en #MadridRio @Rosa M. Tristán

El comunicado reconoce que las miles de firmas recogidas es una prueba del éxito de la renaturalización, en concreto casi 20.000 en Change.org y unas 1.900 en Decide Madrid. Ser la promotora de la primera de ellas, me llena de satisfacción. El Ayuntamiento recuerda que el acuerdo con la escuela de remo está vigente hasta noviembre, pero también dice que puede ser revocado “por interés general”, que en este caso parece manifiesto: los madrileños prefieren ver en todo el Manzanares garzas, ánades reales, gallinetas, galápagos o incluso grullas de paso que un “agua espejo”, como lo llama los ingenieros, destinado a  embarcaciones, agua que ya ha comenzado a acumular suciedad y olores, sin olvidar la brutal pérdida de biodiversidad en ese tramo.

La decisión de ‘reconsiderar el cierre de la presa y buscar otro sitio para el centro de remo, a ser posible un lugar que sea idóneo sin dañar ecosistemas, ha coincidido a la vez que el envío de un comunicado a la delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento, Inés Sabanés, por parte de cuatro asociaciones de vecinos de Arganzuela,  Usera y Carabanchel en el que se suman a la oposición al canal. Aseguran que el río es “un bien social común para toda la ciudadanía de Madrid” y que “la aparición de la vida en el río y el bien social que supone incorporar un ecosistema natural en medio de la ciudad, obliga a un replanteamiento”. Está firmado por  la Asociacion Pasillo Verde-Imperial, de Juan Duque  (Arganzuela), del Barrio Moscardó  (Usera) y de Comillas  (Carabanchel). Es el mismo replanteamiento del que habla el comunicado municipal.

Aguas sucias, ayer jueves, estancadas en el tramo canalizado de #MadridRio @Rosa M. Tristán

Hay que recordar que las primeras noticias del cambio en el Manzanares salieron en El Huffington Post y que después inicié, como vecina de Madrid, la campaña en Change.org, que camina en 10 días hacia las 20.000 firmas, así como en redes con el lema #EsUnRíoNoUnCanal. Trataba así de tantear la repuesta ciudadana, ante el desconocimiento social detectado sobre los cambios que se sucedían a ‘ojos vista’ en el cauce: en cuatro días se segó la vegetación fluvial, se vieron aves haciendo nidos sobre lo poco que quedó flotante, se comenzó a recoger este ‘residuo’ desde barcas y se cerró la presa. En horas, 1,8 kms quedaron convertidos en un canal de remo.

Tras los primeros días de campaña, Jel Ayuntamiento de Madrid anunció que ‘abriría consultas’ para ver qué hacía, ante las quejas de miles de personas, muchas desde el mundo del naturalismo y del ecologismo. Tanto Ecologistas en Acción (que en un principio apoyaba el acuerdo con el remo, pero cambió de postura al ver los efectos de la renaturalización total) como SEO/Birdlife se posicionaron a favor de la apertura de la presa número 9.

Garza real tras cazar una rata de agua en #MadridRio. @Santiago Martín Barajas

Paralelamente, la escuela Remo Madrid Río, de la Federación Madrileña de Remo, también buscó apoyos relanzando una campaña de firmas que llevaba en vigor desde 2016. Apenas 500 más en estos mismos 10 días. Hay que recordar que es una escuela privada en una instalación pública (acuerdo al que llegó en 2012), que cobra por sus actividades y alquiler de las embarcaciones, que ha reconocido que tiene 40 alumnos y que hay otros lugares donde hacer remo en la misma ciudad. El pasado lunes, primer día de actividad, lanzaron por sus redes un mensaje para ‘llenar el río” con el reclamo de ‘gratis total’, pero convocaron menos de 10 embarcaciones en ‘hora punta’, aún cuando la Confederación Hidrográfica del Tajo les da permiso para 20. Después de ese día, la afluencia ha sido mínima Ayer tarde, sobre 20 hora, cero. Hay que destacar que la autora de este blog, fue acosada y agredida por alguien relacionado con la escuela (desconozco quien) mientras ese primer día hacía fotos en el río, espacio público, dentro de mi actividad informativa.

Una parte del colectivo de remeros defiende que ese tramo del río Manzanares, de aguas someras, como ya describió Madoz en 1848, es “el sitio” que tienen para remar, sin considerar alternativas (El Retiro, la Casa de Campo, Parque Juan Carlos I, embalases cerca de Madrid…) porque está en su barrio o porque van sus hijos. Otros remeros han reaccionado en contra, destacando que si defiendes la naturaleza, no puedes defender el cambio drástico de un río por este deporte. Por lo pronto, según esta noticia, el Ayuntamiento ya les está buscando otro emplazamiento .

Sólo queda esperar que la decisión de apertura no se demore más, dado que el agua en determinadas zonas donde queda estancada totalmente está muy sucia, pues crecen algas (verdin) que con el calor genera malos olores y mosquitos. Nada que ver con el aspecto en la zona donde el agua corre.

 

 

 

 

 

El Manzanares ¿es un río natural o un canal para remeros?


ROSA M. TRISTÁN

RESPUESTA DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID: Después de publicar este artículo, finalmente, una portavoz del Ayuntamiento responde que “el proyecto de renaturalización es compatible con la práctica del remo en el Manzanares, dejando libre la mayor parte del tramo urbano e incluyendo una escala de peces en la presa número 9”, e insiste en lo de la ‘escala de peces’, un sistema para que puedan salvar el obstáculo que les han puesto, como si fuera lo único que destroza el ‘rellenado’ del río al ser ‘apresado’.

Y continúa: “El Ayuntamiento está realizando un seguimiento de la fauna en el Manzanares, que, por supuesto, continuará ahora para compatibilizar al máximo posible la biodiversidad con el uso deportivo”. ¿Y cómo se compatibiliza la desaparición de la flora, las isletas, los cañaverales, etc, con la biodiversidad en ese tramo? ¿Los vecinos y decenas de miles de visitantes del Manzanares (entre Matadero y cerca de Puente de Toledo) deben dejar de disfrutar del espectáculo que tenían por 113 remeros, que es la única actividad ‘deportiva’ fluvial de la escuela Remo Madrid Río? ¿Quién si no ha exigido y presionado para reiniciar esta actividad más que la asociación de remo que gestiona el centro? ¿Ha habido manifestaciones reclamándolo?  

Por último, insisten en que la ‘canalización’del río “ya se dijo y salió en los medios en 2016”, como si por ello debiéramos conformarnos, cuando en estos dos años hemos visto crecer la vida, hemos comprobado que cuando a la naturaleza se la deja en paz, se recupera de nuestro destrozo humano, hemos aprendido a apreciar lo que tenemos en el mismo centro de la ciudad. Y  ahora, 700 días más tarde de lo que ‘se dijo’, nos lo quitan sin avisar, cuando pensábamos que este Ayuntamiento era más ‘verde’ e iba a proteger y conservar esa belleza natural. 

De colofón, rematan las fuentes municipales que la presa (nº 9) “había que arreglarla porque estaba rota”. Pues muy bien, la arreglan, pero la dejan abierta porque, insisto, respuesta convincente sobre quién ha pedido su cierre, excepto una escuela de remo de gestión privada, no dan ninguna. 

En definitiva, en este largo tramo del Manzanares regresamos al pasado de Ana Botella y el PP que creíamos superado…. Pero seguiremos luchando para recuperar el Manzanares porque seguimos pensando que #EsUnRíoNoUnCanal.

(debajo la noticia entera anterior)

ROSA M. TRISTÁN

El río Manzanares, a su paso por Madrid Río, será ‘desnaturalizado’ en las próximas horas, como mucho en los próximos días… Un kilómetro del cauce volverá a ser un canal para que unos pocos (¿veinte? ¿cien personas?) se regocijen remando en unas aguas semi-estancadas mientras la naturaleza que había ‘recolonizado’ el cauce en todo su trazado es de nuevo destruida en uno de sus tramos. Y todo ello sin que los ciudadanos, los miles que cada día disfrutan de la fauna y flora de ese lugar hayan sido informados convenientemente.

Operarios limpiando cauce del Manzanares en zona que se canalizará. @ROSA M. TRISTÁN

Hay que recordar que cuando se inauguró el parque de Madrid Río, el cauce del río era un canal en un intento de emular al Támesis de Londres o el Sena en Paris. Cerrando las nueve presas existentes, el nivel del agua subió y creó una falsa imagen del río caudaloso que nunca fue ni será. Eran los tiempos, allá por 2007, en los que Gallardón tenía el sueño de las Olimpiadas que tanto nos costó y pretendía convertir el Manzanares en sede del deporte de remo.

Finalmente, se creó una escuela municipal a la altura del Matadero para aficionados al remo, un deporte con escasa implantación en Madrid, pero es que no es Cambridge, claro. Cabe recordar que en cuatro años (2012-2016) esta escuela, según los datos de la web de la entidad privada que la gestiona -la asociación Federación Madrileña de Remo-, consiguieron 110 usuarios permanentes de una población madrileña de 3,16 millones de residentes en Madrid y más de 150.000 en el distrito de Arganzuela. En ese momento, todo el río Manzanares no era tal, sino un canal de oscuras y sucias aguas en el que las aves prácticamente no paraban, ni anidaban y en el que la vegetación no se veía por ningún lado, ni tampoco peces. Una absurda sucesión de ‘piscinas’ en un río casi muerto.

En 2016, a sugerencia de Ecologistas en Acción, el nuevo gobierno municipa. decidió abrir las ocho presas existentes para ‘renaturalizarlo’. Vamos, para que volviera a ser el río Manzanares. De nuevo el agua corría libre… y en poco tiempo se volvió cristalina. También hay que recordar que desde el Consistorio se invirtieron 1,2 millones de euros en esta ‘renaturalización’ del tramo urbano, que incluyó reincorporación de plantas autóctonas, la limpieza de las orillas, la instalación de barandillas para acercarse al cauce ….

La vida rebrotó. En dos años hubo una auténtica explosión de biodiversidad

Ánades reales naciendo esta primavera justo en el lugar que se canalizará. @Rosa M. Tristán

 

Hoy Madrid Río se ha convertido en un lugar único en la gran ciudad para acercarse a la naturaleza. Han surgido infinidad de islas en las que crecen cientos de árboles (fresnos, álamos, olmos…) y miles de arbustos, así como áreas de cañaveral. Es el escenario perfecto para las aves y los peces, que no tardaron en llegar. Garzas reales, gallinetas, garcetas, ánades reales, martin pescador, chorlitejos, andarríos y miles de gaviotas procedentes de los duros inviernos nórdicos… Pasear por Madrid Río en primavera y disfrutar del nacimiento de unas garzas pescando, de ánades alimentando a sus crías o enseñándolas a sobrevivir, de galápagos leprosos tomando el sol sobre una piedra… Eso ha sido el día a día de miles de madrileños, que han descubierto un lugar donde acercarse a la naturaleza, conocerla, valorarla y disfrutarla. No todos, claro, pero si la mayoría. Si algo faltaba eran unos carteles en los que informar de todo ello.

Hace 10 días, sin embargo, los vecinos de Arganzuela no daban crédito. De hecho, primero pensaron que los operarios que segaban toda la vegetación del cauce entre las presas 8 y 9 (un kilómetro largo) se dedicaban a tareas rutinarias de limpieza, pese a estar aún las crías de la aves en sus primeros días. ¿Pero qué otra cosa podía ser?

Erraron. El Ayuntamiento ha iniciado la transformación de ese kilómetro (a la altura de Matadero) para que vuelva a ser un canal de aguas semi-estancadas . ¿Con qué único objetivo? Reabrir la escuela Remo Madrid Río de gestión privada y que sus 110 usuarios permanentes retomen su actividad, como venían demandando desde la Federación.

Una se pregunta si acaso no hay otro lugar y recuerda que en su día, la coordinadora de Medio Ambiente municipal, Inés Sabanés, habló de habilitar para ellos en embalse de El Pardo , hoy cerrado. ¿Qué fue de aquello? Bien, también se puede remar en la Casa de Campo, en el Parque Juan Carlos, en El Retiro. ¿Era realmente necesario volver a ‘mutilar’ el Manzanares ‘a la chita callando’?

Ánades reales descansando en una zona del Manzanares que se inundará. R.M.T.

Visto lo visto, en realidad, la intención del Ayuntamiento de Madrid nunca fue liberar el río totalmente, pero la presa número 9 no funcionaba y la naturaleza recuperó lo que era suyo. Es decir, que pese a las ruedas de prensa felicitándose del cambio en el río, en las que no se ha hablado de remeros, la intención siempre fue canalizar un tramo, razón por la que se ha arreglado la presa, por cierto que con un coste para las arcas públicas que no habrá sido pecata minuta. Así el ‘lobby’ remero (y quienes vivimos cerca nunca vimos una afluencia masiva de piragúistas)  logra su objetivo: usar el Manzanares a costa de la pérdida de un kilómetro de biodiversidad y sacarse un dinero, que gratis no es. Echen cuentas…

La presa nº 9, recién arreglada para facilitar la escuela de remo.

Por cierto que las preguntas enviadas por la autora al Consistorio respecto a esta ‘recanalización’ siguen sin respuesta, aunque basta asomarse al Manzanares a la altura del Matadero para verlo a punto de ser inundado –si es que no lo está siendo mientras escribo estas líneas- . Mejor prepárense que cuando los madrileños que pasean por ese tramo se asomen al Manzanares ya no verán corretear a las crías de gallinetas, ni incubar a una hembra de ánade, ni martinetes balanceándose en un junco, ni chorlitejos chicos (https://www.youtube.com/watch?v=9RHyxxDlLlw) picoteando insectos.

También es llamativa la respuesta a la campaña en redes #EsUnRioNoUnCanal, en la que os animo a participar. Desde la escuela Remo Madrid Río se alude a la ‘falta de empatía’ con los remeros, y algunos de sus alumnos, en su ignorancia, argumentan que cuando haya metro y medio de agua canalizada habrá más patos. ¡Por favor! ¿Acaso se han asomado al cauce en estos dos años? Les diría que se apunten a un paseo con Aver Aves para aprender a mirar.

Y por último los hay que señalan que “sólo es un kilómetro afectado” y que se trata de  aprovechar las instalaciones y evitar la pérdida de tres empleos, pero ¿acaso se ha hecho un informe de impacto ambiental reciente ? Pedido está. Enviado no. Y para aprovechar las instalaciones y recuperar TRES puestos de trabajo¿Qué les parece si lo reconvierten en un centro de interpretación de la fauna y flora del Madrid Río al que puedan ir cientos de escolares? Personalmente, me parece mucho mejor idea, así que les regalo la sugerencia.

Pero, por favor, no olvidemos que el Manzanares #EsUnRíoNoUnCanal.

Garza en Madrid Río, en zona que se inundará. @R.M.T.

Acorralados: 618 lobos muertos en España en 2017


ROSA M. TRISTÁN

INFOME COMPLETO: POR LA CONVIVENCIA DEL LOBO Y EL HOMBRE

Acorralados. Así nos muestran al lobo ibérico los datos del informe más exhaustivo y actualizado realizado hasta el momento. Sólo en 2017 han muerto en la España peninsular 618 ejemplares cazados, ahorcados, envenenados, atropellados… y a esa cifra hay que sumar las muertes naturales, que son muchas entre los ejemplares jóvenes. Se calcula que cada año mueren entre 500 y 680. Así que… ¿Qué viene el lobo? Más bien parece que el lobo es quien debiera aullar: ¿Vienen los humanos?

Los datos anteriores han sido recabados por la asociación Voluntariado Censo del Lobo Ibérico y el Observatorio de la Sostenibilidad tras muchos meses de trabajo documental recogido en el informe “Por la convivencia del hombre y el lobo“. Y nos pintan un panorama muy poco halagüeño para una especie salvaje y única que que hoy se caza legalmente en Castilla y León, Galicia y Cantabria, e ilegalmente en otras muchas. Sólo en Castilla y León se han documentado la muerte de 303 ejemplares por la acción humana. Con una mortalidad tan elevada, los expertos señalan que el número de bajas anuales está muy cerca a la tasa de reclutamiento de la especie, es decir, del número de individuos que se incorporarían anualmente a la población. En estas condiciones,  ¿cómo va a estar en expansión? Más bien, parece todo lo contrario: podemos quedaron sin lobos ibéricos si seguimos así.

El estudio nos ofrece el mapa más fidedigno de la presencia del lobo en la península, un mapa prácticamente en blanco al sur del Duero y en toda la zona este: ya no hay lobos en Soria, ni en Salamanca (una provincia fundamental para su paso al sur), ni en La Rioja, y es anecdótica en Ávila, Segovia, Soria, Guadalajara… También lo es en la sierra de Madrid, donde se calcula que hay entre 15 y 25 ejemplares. Donde si que está, este mismo mapa se ‘pinta’ de ‘incidentes’ (es decir, muertes premeditadas) en Zamora, o en menor medida en Asturias, pero que curiosamente está inmaculado en Galicia, por la sencilla razón de que pese a ser la segunda región de España con más lobos, no se facilitan los datos. Si en el último censo del MAPAMA, se estimaban algo menos de 300 manadas en toda España, con el 60% de ellos en Castilla y León y el 28% en Galicia, en este nuevo censo se considera que estas cifras están infladas porque el método utilizado para contabilizarlas no fue adecuado. “No se ha hecho el seguimiento que permita asegura que no contabilizan algunas dos o tres veces”, señalaba el biólogo Raúl Estévez, uno de los autores del informe.

Ya en el sur, en Andalucía, no hay noticia alguna de que lo lobos se estén reproduciendo, sino avistamientos de algunos ejemplares aislados que no sin esfuerzo han logrado llegar a hábitats muy adecuados para ellos, como Sierra Morena o Cazorla. ” Para que lleguen y se asienten antes deben estar bien implantados más al norte y la presión es demasiado grande”, añadía Angel M. Sánchez, también biólogo y miembro del Observatorio, en la presentación.

A ello hay que sumar el problema de la escasa variabilidad genética que tiene la especie en la Península, fruto del ‘cuello de botella’ que hubo en los años 70, antes de que Félix Rodríguez de la Fuente consiguiera de dejara ser ser considerado como una alimaña. Aquello dejó a los lobos muy vulnerables frente a cualquier cambio ambiental. “Si no hay flujo de llegada de lobos desde Italia, al final desaparecerá, y hay que tener en cuenta que para llegar  tardan cinco o seis años, así que es triste que cuando lo logran, se les mate”,  denunciaba Estévez.

Frente a este panorama, conservar la especie pasaría, según las recomendaciones del informe, en primer lugar por suspender la caza, pero también por otras medidas como es potenciar el flujo genético con los lobos italianos creando corredores biológicos que unan zonas en las que hoy están aislados; un  mayor control de los perros salvajes, culpables, dicen, de muchos de los ataques que se les atribuye; una mejor conservación al sur del Duero de sus hábitats, una mayor transparencia informativa y mucha más investigación de la que hay.

Lo que no tienen cabida son gestiones como la de  Castilla y León, afirman, no sólo porque no solucionan los problemas de los ganaderos, sino que los incrementan:  “Lo que hacen al cazar ejemplares sin control es desestructurar a las manadas y cuando los lobos no cazan en grupos organizados van a lo más fácil, que es el ganado, en vez de buscar su alimento en especies salvajes como los jabalíes, que son su dieta preferida y que, por otro lado, causan daños en la agricultura”, señalaba Sánchez, para recordar después que, más que las quejas de los ganaderos, lo que hay tras esta caza es un negocio: este año  se pagan unos 2.500 euros por lobo muerto.  “Nos quieren convencer de que es una especie invasora y exótica, pero es una especie ibérica”, concluyeron los presentes.

Al final, todos los presentes se citaron para la manifestación del domingo, el 18 M, cuando por las calles de Madrid volverá a gritarse, como el año pasado: “Lobo vivo, lobo protegido”.

Manifestación por el lobo en Madrid en marzo de 2017. @ROSA M. TRISTÁN

 

YATES CONTRA EL SER VIVO MÁS ANTIGUO DEL PLANETA: POSIDONIA OCEÁNICA


@MANU SAN FÉLIX

ROSA M. TRISTÁN

Hace solamente unos días que fui consciente de que me he bañado sobre el ser vivo más grande y antiguo del planeta: la posidonia mediterránea que se extiende entre Ibiza y Formentera. Es un gigantesco organismo de 8 kilómetros de largo, vivo desde hace 100.000 años. Ese azul verde-turquesa, transparente, que siempre sirve para retratar la belleza del Mediterráneo, es posible gracias a su existencia. Y está en peligro, y con ella la misma belleza que proporciona, que acabaría así devorada por su propio éxito.

Cientos de embarcaciones de recreo, unas por falta de información y otras porque les da igual, están arrasando esa inmensa pradera marina, que no vemos pero que está ahí, en esas sombras oscuras que atisbamos desde la superficie y que son fascinantes escenarios de vida. Sin embargo, en todo el verano pasado apenas ha habido 20 sanciones (10 en Ibiza y 10 en Formentera) a quienes mutilaron parte de ese ser del que, irónicamente, admiraban su obra.


Ante tanto desastre -entre 2008 y 2012 la posidonia ha sufrido una regresión el 44% en áreas como S’Espalmador-, el Consell de Formentera ha lanzado una operación-campaña llamada #SavePosidonia y dentro de ella, un foro científico y social, que tiene por objetivo divulgar el valor de lo que para algunos no es más que ‘un alga fea’, pero que curiosamente es la hacedora de la belleza.

Fue en ese foro donde la consejera de Presidencia del Gobierno balear, Pilar Costa, reconocía que “no es fácil encontrar el equilibrio entre el turismo masivo y la naturaleza”, pero resulta evidente que hay que hacerlo, y así lo dijo, aún cuando se nos siga vendiendo como “buena noticia” la cantidad de turistas que llegan a nuestras costas, da igual a qué precio. Triste foto para el recuerdo la de los grandes yates arramblando con ese fósil vivo mientras se bebe un cóctel en la cubierta.

La investigadora Raquel Valquer-Sunyer, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, UIB-CSIC) fue muy clara al explicar que hay 700 especies ligadas a esa posidonia maltratada, y que son sus organismos los que producen el 70% de esa arena blanca y rosada sobre la que se doran los visitantes; Raquel nos contó que una hectárea de esta sola planta marina produce cinco veces más oxígeno que una de selva amazónica (entre 100.000 y 140.000 litros de oxígeno, según un estudio de Carlos Duarte) y que su presencia protege las costas de la erosión de las olas. Pero en los últimos años, el calentamiento global aumenta su floración (lo que no es bueno para su reproducción asexual), cada día hay más algas que la ocultan el Sol, las aguas residuales en aumento la enferman y los plásticos destruyen su hermosura. Por todo ello fuera poco, su ancianidad es una desventaja: Guillem Roca, de la plataforma Observadores del Mar, recordaba que al ser un solo organismo, que crece un centímetro al año sin ningún tipo de ‘fusión’ genética, tiene muy complicado adaptarse a los cambios que hay a su alrededor.

Mesa redonda del Fórum Save Posidonia @ROSA M. TRISTÁN

#SavePosidonia denuncia que hay días en los que hasta 700 yates y otros barcos arrastran sus anclas por el fondo destrozando la inmensa pradera. El hijo del mítico, por pionero, Jacques Cousteau, Pierre Ives Cousteau, nos recordaba que no haría falta más razón que su mera belleza para cuidarla, pero como ya estamos acostumbrados a ‘monetarizar’ la vida, me quedé también con el testimonio de la bióloga Clara Calatayud, que ha emprendido un proyecto de eco-turismo con tiburones en Baja California. Clara defendía que “la posidonia debe ser más protegida y que debe atraerse a visitantes más concienciados”; seguramente menos, pero mejores que los que fondean sobre ella arrancando de cuajo lo que ha tardado siglos en crecer.

La política también habló. Alejandra Ferrer, consejera de Turismo de Formentera, reconocía que se ha hecho mal uso de la ‘sostenibilidad’ en los últimos años, pero que no basta con pone normativas que prohíban si luego no hay medios para que saber si se cumplen, porque el reto es ese turismo responsable. “La posidonia es el PIB de Formentera, pero si no conseguimos el equilibro, perdemos el negocio; aquí no podemos limitar las visitas, que se concentran todas en la zona de protegida de Iletes, si desde otras instancias se vanaglorian de que llegan 70 vuelos al día aquí al lado”, concluyó.

No hace falta saber bucear, para comprobar de qué estaban hablando. En superficie se ven las pocas boyas donde amarrarse que hay (78), pero basta ponerse unas gafas para nadar sobre los rastros de las anclas, que se mueven con las olas y las corrientes. “Tenemos ahora un proyecto de Regulación de Fondos que abarcará toda la isla; con la implantación de pago por fondear y más vigilancia mejorará la situación”, avanzaba Daisee Aguilera, consejera de Medio Ambiente de la pitiusa. Por su parte, el vicepresidente del Govern balear, Miquel Barceló, cruzó a Formentera para anunciar un “decreto de la posidonia” que, dijo, va ser pionero en la protección de la planta y que iba a estar “la semana que viene”, aunque eso fue hace 15 días.

Ahora mismo ya hay 92.000 euros fruto del apadrinamiento promovido por #SavePosidonia (un euro por cada metro cuadrado apadrinado), fondos que se destinarán a proyectos de investigación y protección de este ser vivo.

Gráfico sobre la regresión de la posidonia oceánica en diferentes zonas de Formentera, de IMEDEA

Ancla sobre la posidonia en aguas entre Ibiza y Formentera.

Pierre Ives Cousteau, hijo de Cousteau @Rosa M. Tristán

Un grupo de los participantes en el Foro Save Posidonia en Formentera. @ROSA M. TRISTÁN

 

 

Semana de la Ciencia: Los plásticos, la vida, los mares… ¿Te apuntas?


Con motivo de la Semana de la Ciencia en Madrid he organizado, en colaboración con el Ateneo de Madrid, un encuentro sobre el impacto de los plásticos en la biodiversidad del Mar Mediterráneo y otros mares y océanos, bajo el título “Cambios biológicos y daños en los ecosistemas generados por los vertidos plásticos en el Mediterráneo”.

¿POR QUÉ TE INTERESA VENIR?

Porque tras un siglo de ‘plastificación’ es hora de hacer balance de cómo destruyendo nuestro entorno con unos materiales que nos rodean por todas las partes, que vestimos, comemos, respiramos… Es importante conocer hasta dónde llegan los cambios para actuar en consecuencia. ¿Sabes lo que ocurre con las redes que caen en el fondo del mar? ¿Qué impacto tiene un globo? ¿Echas plásticos por el desagüe?

Pero hay alternativas y soluciones a la era del plástico-ceno.

¿QUIÉNES ESTAREMOS?

José Templado es biólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Lleva más de 30 años especializado en la investigación de la biodivdersidad marina, la conservación y estudio de especies y espacios marinos protegidos, el estudio de especies invasoras. Vamos, que sabe muchísimo.

Elvira Jiménez, bióloga y responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace España desde hace ocho años. Con anterioridad trabajó en reservas naturales en México y Costa Rica. Una luchadora.

Vicente Leal es submarinista y camarógrafo. Primer premio Barandilla de Oro en el Ciclo Internacional de Cine Submarino  de San Sebastián 2015 con su corto “Tiny World” y Barandilla de Plata en 2017 con ‘Khelone’ sobre el impacto de la contaminación de los océanos en la vida subterránea. Desde luego, el que mejor conoce la profundidad de los mares de todos…

Rosa M. Tristán, yo misma, periodista ambiental y de divulgación científica con más de 30 años de profesión en diferentes medios. Últimamente he navegado por el Mediterráneo y he podido ver que ese mar es como una ‘sopa’ de polietileno.

¿CUÁNDO Y DÓNDE?

14 de Noviembre de 2017 (martes) en la Sala Ciudad de Úbeda del Ateneo de Madrid (Calle Prado, 21).  19 horas. Entrada libre. Para todos los públicos.

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¡¡¡OS ESPERAMOS!!!

Tu ‘forro polar’, un peligro para los océanos: las microfibras


ROSA M. TRISTÁN

En los mares de la Tierra aparecen nuevas islas ‘artificiales’, grandes extensiones hechas con pedazos de plásticos diminutos, incluso microscópicos, que cambian de lugar y que acaban transformando a los organismos vivos que los ingieren. Se calcula que cada segundo 200 kilos acaban en los océanos, una cantidad que ha aumentado hasta un 450% en tan sólo medio siglo y, lo más preocupante, que no deja de incrementarse debido a las microfibras de la ropa o las microesferas de los cosméticos. Acabar con ellas es un reto pendiente para la ciencia y no seguir abusando de su uso el objetivo pendiente de la Humanidad.

@Discovery

Habitamos un planeta en el que el 23% de la población vive cerca de mares de los que, en buena medida, depende para su alimentación. Sin embargo, ese masa de agua que ocupa el l 75% de la superficie terrestre en el último siglo han sufrido una transformación insospechada. Recientes estudios científicos estiman que cada año ocho millones de toneladas de plásticos acaban en los océanos, y que el 80% proviene de tierra, cifras que no son fáciles de probar. El ser humano ha encontrado en el plástico la bicoca de un material resistente al paso del tiempo que, sin embargo, ha convertido del consumo de ‘usar y tirar’. De momento, según los científicos consultados por Estratos, la única solución factible pasa por reducir la cantidad de los vertidos mediante la concienciación ambiental, pues las alternativas factibles o no dan abasto o requieren desarrollos tecnológicos que están muy lejos en el horizonte.

Salud Deudero.

Así lo defiende, entre otros investigadores, la bióloga Salud Deudero, del Centro Oceanográfico de Baleares, que lleva muchos años navegando por uno de los mares más contaminados del planeta, el Mediterráneo. “En realidad, ni siquiera sabemos con exactitud la cantidad de fibras micro-plásticas que hay, pues lo que hacemos los investigadoes son muestreos que se extrapolan, pero lo de lo que no hay duda es que los polímeros del petróleo están en todos los lados, desde los polos a las aguas profundas, en los sedimentos. No hay un lugar en la Tierra libre de esta contaminación”, asegura.

El impacto más evidente tiene que ver con envases de plástico, desde botellas a bolsas. Ya antes de degradarse hasta convertirse en pequeñas partículas, acaban con la vida de seres como las tortugas marinas -que los confunden con medusas o se enredan entre ellos-. Cada año se calcula que mueren 300.000. Este tipo de residuos se están convirtiendo en grandes acumulaciones en costas y playas paradisíacas de Senegal, Haití o de la India, donde no existen sistemas de recogida. “Todos los productos envasados que nos llegan acaban en los ríos y el mar. Aquí no hay sistemas de reciclaje ni educación ambiental por falta de recursos, y los envases nos colapsan los sistemas de alcantarillado, generando inundaciones”, reconoce a ESTRATOS el responsable de Medio Ambiente en el sudeste de Haití, Pierre Debrousse.

Playa en Jacmel (Haití). @Rosa Tristán

Con todo, es el plástico ‘menos visible’ el que más preocupa hoy a muchos investigadores, las ‘micro-fibras’ y ‘microesferas’ de polietileno, polyester (PET), polipropileno (PP) o cloruro de polivinilo (PVC), partículas tan diminutas que las depuradoras no son capaces de detectarlas, y tan persistentes que han acabado formando cinco grandes islas de basura, en su mayor parte microscópica, que navegan a la deriva por el Pacífico (2), el Atlántico (2) y el Índico (2). “También las hemos visto en el Mediterráneo, pues las corrientes tienden a concentrarlos en algunos puntos y ni siquiera conocemos bien cuánto tiempo perduran. A veces, lo calculamos por la fecha que pone en una etiqueta, pero ¿cómo saberlo en un micro-plástico?”, señala la bióloga, quien ha publicado en la revista Marine Pollution Bulletin un estudio que identifica efectos de estos materiales en 137 especies.

El origen de estas pequeñas partículas, que no miden más de un milímetro de diámetro, no sólo está en la desintegración -debido a las mareas, los rayos ultravioletas o las olas- de los residuos visibles, que pueden tardar en degradarse de meses a cientos de años, sino también en muchos productos de uso cotidiano que ya, desde su fabricación, utilizan microfragmentos de este material. Son los cosméticos, los detergentes, los dentríficos y también la ropa sintética. Basten dos ejemplos para hacerse idea de su volumen: una crema ‘peeling’ para la piel puede contener más de 150.000 micro-perlas plásticas -lo que se puede probar en casa cogiendo una pequeña muestra, agitándola con agua y colándola a continuación- y un único forro polar libera en cada lavado hasta 1.900 partículas de fibra. Todo ello puede acabar en el estómago de una ballena, como probó en 2015 Mark Anthony Browne, de la Universidad de New South Wales (Australia), dada su capacidad para mezclarse con el placton que es la base de su alimento.

Mark Anthony Browne, recogiendo muestras en la costa americana.

Browne determinó el impacto que tiene nuestra ropa después de visitar 15 playas en los cinco continentes para muestrear la arena. Descubrió que en las zonas más cercanas a las depuradoras había un 250% más de micro-plásticos que donde no había vertidos, y que la mayoría eran partículas de polyester (56%) y acrílico (23%). Teniendo en cuenta que la industria textil transforma cada año 70 millones métricos de fibras en 400.000 millones de metros cuadrados de tela -con las que se hacen unos 15.000 millones de prendas de vestir-, las islas flotantes de nylon no tienen visos de desaparecer a corto plazo. “En este estudio comprobé que eran seis veces más abundantes en número que la gran basura plástica, como son bolsas, botellas o envases”, ha señalado Browne en artículo en The New York Times, en el que reclama más responsabilidad a las autoridades y las empresas para limitar este tipo de desechos. De momento, el Congreso de Estados Unidos es el único que ha dado un primer paso, al prohibir en enero de 2016 la utilización de las microperlas. De las micro-fibras, de momento, no se habla.

También en el estrecho de Vancouver (Canadá-Estados Unidos), el biólogo Peter Ross detectó en 2014 hasta 9.200 partículas de plástico en cada metro cúblico de agua marina, no lejos del lugar por donde pasan las ballenas. “Zooplancton que las ingiere, a su vez, es el alimento de muchos peces, como el salmón y de mamíferos marinos, para las que son un grave riesgo porque pueden bloquear su intestino o genera la lixiviación de sustancias químicas en su cuerpos”, afirma en la presentación de su trabajo.

Isla artificial de plásticos en el Pacífico detectada en junio de 2017. @UNAM

En España, incluso Parques Naturales como la Isla de Cabrera, que lleva décadas protegida como reserva integral, han sido ‘colonizados’ hasta los sedimentos marinos, como ha comprobado Daudera con sus investigaciones. “El peligro añadido es que es un material al que, por sus características químicas, se adhieren bacterias, virus y otros compuestos tóxicos, incrementando el daño que causa a los ecosistemas”, apunta la investigadora balear.

En los últimos años, abundan los estudios que ya han probado los cambios biológicos generados en peces y mariscos: en el Mediterráneo, Daudera y otros colegas compilaron trabajos europeos sobre la interacción con el plástico de 17.334 ejemplares de 134 especies diferentes, detectado el grave peligro de su ingestión, variable según la especie; en el Mar del Norte se han visto micro-plásticos en el intestino del 5,5% de los peces (Rummeel et al. 2016); en el Pacífico Norte, ya están contaminados el 9,2% (Davison y Asch, 2011) y también lo están los organismos de los mejillones o en las ostras del Atlántico (Cauwenberghe y Janssen 2014).

“No es fácil determinar qué cambios biológicos generan porque hay otros muchos factores que pueden influir y hacen falta más”, reconoce Salud Deudero. La alternativa ha sido realizar estudios de laboratorio, cuyas conclusiones no son halagüeñas. En un ensayo con lubinas realizado en Francia por David Mazurais, se probó que la mitad de los peces contaminados sufrían alteraciones intestinales; otro trabajo sobre el cangrejo común de mar ha determinado que al ingerir plásticos eclosionaban menos huevos; y también se ha visto que estos compuestos provocan la perdida de energía en gusanos ‘Arenicola marina’, un pequeño ser vivo fundamental porque remueve el sedimento oceánico.

Si estos cambios tienen lugar con esos ocho millones de basura plástica que echamos a los mares al año ¿hasta cuando podrán soportar los océanos el reinado de este material? ¿Cómo eliminar las microfibras de los jerseys sintéticos antes de que se incorporen a la cadena trófica?

El problema ya está sobre la mesa, pero las soluciones tecnológicas van lentas. En Estados Unidos, las empresas que venden ropa deportiva para el aire libre apenas han comenzado a recopilar información sobre su impacto ambiental; tampoco las de electrodomésticos parecen mostrar interés por el desarrollo de máquinas que eviten estos ‘microvertidos’, centradas como están en el ahorro de agua y de electricidad. Y las depuradoras capaces de detectarlos, aún son muy costosas.

Otro tipo de soluciones son las científicas, como la del hongo que ‘come’ plásticos parecen poco realistas: “Es tan poco el material que son capaces de depredar que no darían abasto”, afirma Decausa. De momento la única solución pasa por la sensibilización y la reducción del consumo, algo en lo que coinciden los científicos de todo el mundo con las organizaciones ecologistas. “En países en desarrollo no hay normas, ni conciencia social que impida que tiren su basura plástica a ríos y mares, pero aquí si la hay y no somos conscientes de que generamos microfibras continuamente, cada vez que lavamos o usamos una crema.

 

El libro de la vida y la Tierra en la costa vasca, en piedra


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ROSA M. TRISTÁN

Cuesta encontrar palabras para describir el espectáculo que ofrecen los acantilados de las costa vasca entre los municipios de Zumaya y Mutriku. En realidad, lo más aproximado es describirlo como un gran libro hecho en piedra en el que las páginas, con el paso del tiempo, han ido quedando separadas, arrugadas, algunas rotas, como esos grandes volúmenes que de tanto usarlos no hay forma de que recuperen su forma original. Y en el fondo, eso es un flysch como el que se ofrece la vista a lo largo de varios kilómetros: un gran cúmulo de estratos, que parecen hojas, en las que se ha ido escribiendo la historia de la Tierra desde hace más de 100 millones de años, y lo que es más, donde aún infinidad de seres vivos, algunos microscópicos y otros diminutos, siguen rellenando sus líneas de vida.

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El flysch entre Zumaya y Deba. @ROSA M. TRISTÁN

No voy a extenderme en la historia geológica de este impresionante lugar (pues tengo pendiente una visita con un gran experto en la materia) pero para quienes vean las extrañas formas que dibujan estas paredes será fácil ver los pliegues que nos hablan de que hace más de 50 millones de años el pedazo de tierra que entonces era Iberia (recordemos que la península era una isla) chocó con Eurasia, en un proceso que llevó mucho tiempo.

De aquel tumultuoso encuentro no sólo surgió esta cordillera y los montes vascos, sino que los sedimentos que desde hacía 100 millones de años se habían ido acumulando en el fondo marino, salieron a la superficie y se plegaron como si fueran de plastilina. Son las capas que ahora vemos: unas más duras, que son las de caliza, proceden de los fósiles de conchas, corales y fósiles de animales marinos; y otras más blandas, se corresponden con las  de las arcillas que arrastraban los ríos hasta el mar… Hoy, cada una de ellas nos cuenta la historia de unos 10.000 años en esta zona del planeta (su clima, su vegetación, su fauna…). Como es de suponer, las ‘hojas’ más blandas han sufrido más el paso del tiempo, dando origen a ese aspecto de ‘cama de fakir‘ que se siente cuando se camina sobre su filo, como pude hace hace unos días coincidiendo con una de esas grandes ‘mareas vivas’ que dejaron a la luz durante horas una impresionante extensión de este lugar.

Debo decir que me sorprendió que, pese a que era el momento perfecto para una visita de las que organiza el Geoparkea, tan sólo un pequeño grupo de una decena de personas sintió interés acercarse al flysch, que no sólo es impresionante por su belleza sino que, además, esconde tesoros que enseguida comencé a descubrir:  una i20160821_140725nfinidad de seres  marinos habían quedado atrapados en los charcos que dejó el Cantábrico en su retirada. Bien es verdad que la guía del Geoparkea, era avezada, pero también que la jornada fue especialmente fructífera para quienes, procurando molestar lo menos posible, pudimos observar los esfuerzos de un pequeño pulpo de colores por dejar el charco al que le condenó la marea, la danza de una ofiura sobre una roca, las orejas de una ‘libre de mar’, la belleza de una diminuta estrella, las semitransparentes quisquillas, un pepino y hasta un tomate de mar, ambos ingredientes de la ensalada de la vida en este paraje geológico. Y todo ello, apenas a unos pasos de las ‘icnitas’ o ‘trazas’ dejadas hace decenas de millones de años por otros que, como ellos, se paseaban no lejos del mismo lugar.

 

Es por ello, porque la historia sigue, porque el pasado más remoto (incluido el polvo del meteorito que acabó con los dinosaurios) se encuentra en el pequeño recorrido que hay entre Zumaya, Deba y el pueblo pescador de Mutriku, y porque quiero animar a los lectores a observar la naturaleza, que he querido traer al Laboratorio para Sapiens a estos pequeños ejemplares de vida (el más grande, el pulpo, y era poco mayor que una zapatilla) que hoy se pasean por el libro pétreo que emerge del mar vasco y con los que pasé una mañana de este verano.

Y AQUÍ UN RECORRIDO EN IMÁGENES por esta BIODIVERSIDAD A CONSERVAR

El pulpo, que cambiaba de color/ R.M.T.

El pulpo, que cambiaba de color/ R.M.T.

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Tomate de mar (Actinia equina), una especie de anémona. /R.M.T.

Tomate de mar (Actinia equina), una especie de anémona. /R.M.T.

Anémona. @RMT

Anémona. @RMT

Erizos de colores...@RMT

Erizos de colores…@RMT

 

 

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Diminuta estrellas de mar, una joyita. @RMT

Aquí la cría de ‘liebre de mar’.. Fíjate en sus orejas! @RMT

Pepino de mar, un equinodermo amenzado. Se considera un manjar en la cocina china. @RMT

Pepino de mar, un equinodermo amenazado. Se considera un manjar en la cocina china. @RMT

El ofiuro, que nos hizo una danza espectacular. @RMT

El ofiuro, que nos hizo una danza espectacular. @RMT

Y una estrella de mar, mutilada. @RMT

Y una estrella de mar, mutilada. @RMT

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La biodiversidad… “¿para qué sirve?”


@Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

@Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

ROSA M. TRISTÁN

Ocurrió hace unos días en la presentación de unos proyectos científicos dedicados a conservar la biodiversidad. Una colega preguntó a uno de los investigadores sobre las plantas que son “fósiles vivos” con las que trabaja. “¿Y para qué sirven?”, le inquirió ante la mirada atónita del interpelado. Pues para qué van a servir, para que mantener la riqueza de la vida en este planeta. Se refería, en concreto, a la Chicoria hueca (Avellara fistulosa),una hierba que ya sólo existe en Doñana y en algún lugar de Portugal y que tiene 8 millones de años de historia (cuatro veces más que el ser humano). Gracias al proyecto sobre los fósiles vivientes de plantas endémicas se ha logrado su reintroducción en España por vez primera.

La pregunta tuvo lugar en la presentación, hace unos días, de los denominados Proyectos Cero, desarrollados en los últimos cuatro años por científicos del CSIC, gracias al apoyo de la Fundación General CSIC y el Banco de Santander, con 1,1 millones de euros. En total, cinco proyectos que sirven para mucho, pues ayudan al conocimiento de aquellas especies que están en peligro de desaparecer, acosada por un género, el género ‘Homo’, que hoy sólo cuenta con una especie.

Fue realmente interesante la conferencia del biólogo Pedro Jordano, de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), quien nos recordó que conocemos en la biodiversad Tierra 1,9 millones de especies (18.000 nuevas cada año), pero que pueden ser más de 11 millones, según las últimas estimaciones. Es sabido que algunas ni las llegaremos a identificar antes de que desaparezcan y es sabido que cada una se interrelaciona con otras, a menudo en redes que se rompen cuando se deshace un nudo.

Jordano nos habló de cómo la desaparición de grandes aves tropicales (como los tucanes) por la caza ilegal está reduciendo el tamaño de los bosques, pues las aves pequeñas sólo pueden trasladar semillas pequeñas, que son de árboles con madera menos densa, y que acumulan menos CO2, y nos recordó que hoy la tasa de extinción de especies es de una a seis veces mayor que en el registro fósil.

EL GENOMA DEL LINCE

Evitar que el lince ibérico pase a ese registro del pasado es uno de los objetivos del proyecto para descifrar su genoma de José Antonio Godoy, de la EBD-CSIC. Godoy, que introdujo la genética en Doñana, inició en 2010 un borrador del genoma de esta amenazada especie única en España, la primera que se secuencia íntegramente en este pais. Gracias al trabajo de su equipo, se han ordenado los casi 3.000 millones de pares de bases que componen su ADN, para lo cual se utilizaron 10 linces ibéricos y un lince boreal, para comparar e identificar parentescos.

“Este trabajo nos ayuda a conocer su divesidad genética, que es algo clave en su reproducción, a conocer su historia antes de medidados del siglo XX y a descubrir cual es su inmunidad frente a las enfermedades”, comentó ante la audiencia, Justo el día antes, el lince ibérico había dejado de estar “en peligro crítico de extinción”, para estar sólo “en peligro”, un paso importante, pero que no garantiza su futuro.

PLANTAS ‘FÓSILES VIVAS’

Llegó el turno de las “plantas fósiles vivas”, que sirven, y mucho, a la biodiversidad planetaria, como señaló Pablo Vargas, del Jardín Botánico de Madrid-CSIC. Las cinco especies que Vargas ha investigado son las que precisan una acción más urgente, pues son las últimas representantes de sus linajes. Las más “prehistórica” es la Margarita del Castril (Castrilanthemum debeauxii) que tiene 18 millones de años de historia y que sólo queda en Doñana y parte de Portugal. El ganado y los parásitos están acabando con ella a pasos agigantados. Sus males son similares a los que sufre la ya mencionada Chicoria hueca.

También está en peligro la pequeña Nomevés (Gyrocaryum oppositifolium), que lleva sobre la Tierra 27 millones de años, y cuya condena viene por el pisoteo al que está sometida donde se han identificado poblaciones, en Madrid y León. Se estima que sólo quedan 600 ejemplares de Nomevés, y sin embargo el catálogo de especies protegidas de la Comunidad de Madrid, sin actualizar desde hace 30 años, no la contempla. Y también está en peligro la Naufraga balearica,esa especie de apio con 6 millones de años de historia, que es especialmente vulnerable al cambio climático. La única estudiada que resultó no ser fósil es el Falso Dragoncillo, lo que no quita que también estén en riesgo de desaparecer.

CONCILIAR A HUMANOS CON ‘LOS OTROS’

Beatriz Arroyo fue la encargada de explicar un proyecto que trata de conciliar la presencia humana y la naturaleza, y lo han hecho creando sistemas metodológicos que permitan cambiar la protección de especies basada en las subvenciones por otras que permitan compaginarla con el desarrollo agrario. “Si lo basamos en ayudas públicas, al final si éstas desaparecen, las especies colapsan, así que se trata de cambiar el escenario de forma integral”, explicó.

Un primer ensayo se ha hecho en Campos de Calatrava, con el sisón, donde se analizó como el cambio de su suelo afectaba a su alimentación. “Gracias a estas herramientas desarrolladas, podemos ver las consecuencia que tendrán determinados cambios en el futuro, ayudando a la biodiversidad”, señaló Arroyo.

VACUNAS PARA LOS ANFIBIOS

Camaleón, recogido en GREFA. @RosaTristán

Camaleón, recogido en GREFA. @RosaTristán

¿Y qué decir de los anfibios, tan amenazados en todo el mundo, y también en nuestro territorio? Ellos son los protagonistas del trabajo dirigido por Jaime Bosch (CSIC), destinado a erradicar y controlar el hongo BD, que está afectando a 34 especies de anfibios. En estos cuatro años, han conseguido realizar los primeros ensayos exitosos de una vacuna para ejemplares adultos y, además, erradicar esta infección totalmente en un medio natural, en concreto en la Tramontana de Mallorca. “Hemos logrado relacionar la carga de estrés de los ejemplares con la carga de hongos y lo hemos relacionado también con los cambios en la temperatura del agua. En general, buscábamos reducir la virulencia de la infección y crear  protocolos de actuación para eliminar estos patógenos del medio.

LA VIDA DE UNA LAPA

La recuperación de la lapa Patella ferruginea, una de las escasas especies marinas considerada en peligro de extinción en el Mediterráneo, ha sido el objetivo del quinto Proyecto Cero. Annie Machordom presentó este trabajo a la convocatoria porque quería profundizar en el conocimiento de la biología de la especie, conocer su genética y tratar de producir juveniles para ser reintroducidos en algunas zonas del Mediterráneo.

Tres años después, han logrado completar todo el desarrollo embrionario y larvario de la especie en un laboratorio y los juveniles que han conseguido, alcanzaron la madurez sin problemas, con lo cual han cerrado el ciclo biológico de las lapas con éxito.

Son cinco especies, cinco entre 11 millones. Todas y cada una de ellas tienen tanto derecho como la nuestra a ocupar un espacio en este planeta, y en muchas un derecho que viene del pasado remoto.

Volviendo al principio: ¿Para qué sirve un lince? ¿y una pequeña flor Nomevés? ¿y una lapa? ¿y un ser humano?…

Yo respondo, preguntando: ¿y por qué deben servir para algo?