Las 8 piezas con historia que Atapuerca 2016 desveló


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ROSA M. TRISTÁN

La campaña en Atapuerca de este año se presentó excelente desde los primeros días. Al final, lo más fascinante, sin duda, son esos restos de hace 400.000 años que aparecieron al final en la Cueva El Fantasma, en la que este año se ha empezado a excavar. “Hay que estudiar ese trozo de parietal, pero estoy casi seguro que será de neandertal primitivo”, me asegura Eudald Carbonell, transcurridas ya varias semanas desde aquel momento, y recién acabadas las excavaciones en su otro ‘niño mimado’, el yacimiento neandertal del Abríc Romaní.

Ese hallazgo me pilló a muchos miles de kilómetros de Burgos, pero ya antes de producirse, el equipo de esta sierra castellana había sacado a la luz piezas que escondían grandes historias, como las ocho que, tras ser escogidas por los coordinadores de cada uno de los yacimientos,  he relatado en una serie publicada en el Diario de Burgos. Un pequeño fósil de águila, una gran mandíbula de caballo, un cráneo humano o un toro salvaje son la excusa perfecta para viajar del Neolítico al Pleistoceno sin salir de este pequeño Laboratorio para Sapiens. En cada link, un capítulo de la serie..

EL DEDO QUE SEÑALA LA SIMA DE LOS HUESOS 

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BANQUETE NEOLÍTICO DE UN TORO SALVAJE

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UN CRÁNEO HERVIDO Y CANIBALIZADO 

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LA SONRISA DE UN CABALLO DE ATAPUERCA 

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ATAQUE DE CUERNOS EN LA GRAN DOLINA

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UN NUEVO KIT DE HERRAMIENTAS 

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AGUILAS PESCADORAS DEL PLEISTOCENO

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EL PUERCO ESPÍN Y LOS CUERVOS DE LA TRINCHERA

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Una campaña preparando el futuro…para rescatar el pasado en Atapuerca


Vista del yacimiento Gran Dolina,en la Trinchera del Ferrcarril, en plena actividad. |@RosaMTristán

Vista del yacimiento Gran Dolina,en la Trinchera del Ferrcarril, en plena actividad. |@RosaMTristán

ROSA M. TRISTÁN

Una máquina con un enorme taladro va extrayendo de las entrañas de la tierra un perfecto cilindro de arcillas de diferentes tonalidades. Estamos a las puertas de lo que fue la Cueva Fantasma, llamada así, probablemente, porque se sabe que existió, pero lleva hundida mucho tiempo y nadie la ha visto. El trabajo, cuando ya el sol cae, tiene lugar en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, justo encima de la Gran Dolina, en el repecho que hay a su espalda. El Equipo de Investigación, en este caso bajo la batuta del arqueólogo Eudald Carbonell, quiere saber en potencial de sedimentos que tiene este lugar hasta la base de roca.

Edudald Carbonell, en el sondeo en la Cueva Fantasma| @RosaMTristán

Edudald Carbonell, en el sondeo en la Cueva Fantasma| @RosaMTristán

Estamos a 35ªC en la sierra. No recuerdan un verano con estas temperaturas, hasta el punto que días antes de mi llegada hubo algunas bajas por un “golpe de calor”. A medida que salen catas del agujero, aumenta la euforia de Carbonell. El arqueólogo Josep Valverdú y la geóloga Ana Isabel Ortega van recogiendo en cajas las ristras de material, anotando sus características para su análisis posterior. El taladro toca fondo a los 11 metros, que sumados a los casi cuatro que hay en la parte superior, suponen 15 metros de relleno a los que un día habrá que meter mano, pues corresponden con la parte superior de Gran Dolina, con unos 400.000 años de antigüedad. ¿Esconde Fantasma pistas de quienes fueron los sucesores de los caníbales de ese yacimiento emblemático?

Un merecido descanso de los 'paleo-guerreros" en la Trinchera. |@RosaMTristán

Un merecido descanso de los ‘paleo-guerreros” en la Trinchera. |@RosaMTristán

No es la única novedad de la campaña de 2015, en la que no han dejado de salir fósiles. “No tenemos ningún fósil humano espectacular, como los que buscan las cámaras, y sin ellos parece que entonces no ha sido buena campaña, pero no es así. ¡Todo es muy valioso! Hay años más de transición que son fundamentales”, reconoce José María Bermúdez de Castro, codirector del proyecto con Carbonell y Juan Luis Arsuaga, al que no se le ve el pelo: pasa la mañana en el interior de la Sima de los Huesos, a 14 metros de profundidad bajo la sierra. Ignacio Martínez, su compañero desde casi media vida, si tiene tiempo para compartir un café. “Estar ahí abajo une mucho, es algo especial”, confiesa.

Mandíbula de oso de la Gran Dolina, TD4, un millón de años casi, con su colmillo y todo. |@RosaMTristán

No son huesos humanos, como los restos craneales que Arsuaga ha presentado al final de la campaña (un más para el puzzle que cada vez tiene más piezas) pero los restos de un oso ‘Ursus dolinensis’ y un cérvido, que asoman entre los sedimentos del nivel TD4 de la Gran Dolina, me llaman poderosamente la atención. Tienen casi un millón de años, como la herramienta que apareció en 2013 en el mismo lugar. Jordi Rosell, que coordina al equipo de este yacimiento, me lo enseña con entusiasmo. Allí, encorvados, picando con extremo cuidado, están los paleontólogos Jan Van der Made y María Martinón-Torres, que anda preparando ya su equipaje para su traslado a Gran Bretaña. “Esto era una cavidad con pendiente a la que los osos venían a hibernar, pero también entraban otros animales y homínidos, quizás para conseguir comida. Este año sacamos fósiles fantásticos, incluso en conexión anatómica. Ya nos queda trabajo para poco tiempo, después de años de trabajo”, me explica Rosell.

Su interés en las marcas que se encuentran en los fósiles de los animales, y muy especialmente los osos, le ha llevado a participar en un grupo pirenáico de seguimiento de estos animales. Les dejan carnaza y luego recogen lo que dejan para analizar sus señales y compararlas con las que aparecen en Atapuerca. Pero para cuando acabe con TD4, ya tiene el ojo en otro lado, justo en el espacio hoy sin actividad junto a este nivel, espacio que hace años que no tocan.

Preparación del terreno para excavar en Penal, frente a Gran Dolina. @RosaMTristán

Preparación del terreno para excavar en Penal, frente a Gran Dolina. @RosaMTristán

Por otro lado, Gran Dolina fue partida en dos por la Trinchera, así que en la pared de enfrente sigue la cueva rellena, quien sabe con qué tesoros prehistóricos. El Equipo este año ha empezado a preparar el terreno para instalar andamios y un puente que de acceso a ese lugar. Es el yacimiento “Penal”, que nunca se ha excavado en la larga historia de este proyecto. “Estamos seguros de que ahí está la entrada a la cueva y que habrá trabajo para muchos años”, me explica Carbonell, mientras unos obreros alrededor colocan las chapas que ponen suelo al gran agujero donde en 2014 localizaron el subcrón Olduvai.

La Galería, iluminada por la luz del atardecer. |@RosaMTristán

La Galería, iluminada por la luz del atardecer. |@RosaMTristán

“Para eso necesitamos mucha gente joven en el equipo y ahora mismo las perspectivas no son buenas”, me comenta Bermúdez de Castro durante el descanso de las 11, cuando el equipo cesa por 30 minutos la tarea para hacerse con las vituallas que Jimmy les prepara desde hace décadas, y hasta este año, que se jubila con desgana.

El laberinto de andamios en El Portalón de Cueva Mayor. |@RosaMTristán

El laberinto de andamios en El Portalón de Cueva Mayor. |@RosaMTristán

No puedo dejar de visitar la Cueva Mayor, hoy un gran foso en el que, como hormigas con casco, el personal labora sin cesar… Quizás algún día pueda traspasar esa puerta metálica que da acceso a la Cueva del Sílex, aunque José Miguel Carretero me explica que hay que retorcese por una estrecha garita para llegar a la gran sala. Como consuelo, me enseña el famoso caballo en ocre que dio origen a todo lo que veo a mi alrededor, y que resultó ser falso. A decir verdad, no logro distinguirlo entre las sombras y oquedades de la roca.

La Sima del Elefante, trabajando en el nivel de 1,2 millones de años. |@RosaMTristán

La Sima del Elefante, trabajando en el nivel de 1,2 millones de años. |@RosaMTristán

Tampoco puedo evitar bajar a la Sima del Elefante, fascinada con el tremendo boquete que , año tras años, ahora nos lleva a hace 1,2 millones de años, y aún más atrás. “¿Qué? ¿Impresiona verdad?”, pregunta la paleontóloga Rosa Huguet. Cómo no, respondo, porque aún recuerdo que nada de esto existía la primera vez que visité ese lugar, hace ahora 10 años.

Jan Van der Maden y María Martinón-Torres, en plena faena. |@RosaMTristán

Jan Van der Maden y María Martinón-Torres, en plena faena. |@RosaMTristán

Y, así, entre idas y venidas. Entre capítulo y capítulo de esa historia que poco a poco va tomando forma, se acaba el viaje, un año más. En esta ocasión, con la certeza de que he presenciado los primeros mimbres del futuro de Atapuerca, que es su pasado.

La autora, junto a Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro.

La autora, junto a Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro.

 

 

Hacen política con los fósiles de Atapuerca, mientras el CENIEH se vacía


CENIEH_Vista_Externa ROSA M. TRISTÁN Seis años después de su inauguración a bombo y platillo por la Reina Sofía, el Centro Nacional de Investigación en Evolución Humana (CENIEH), creado en Burgos a la sombra del proyecto de Atapuerca, y que pretendía el gran centro europeo de referencia en paleoantropología, es hoy un moribundo, prácticamente vacío y cada vez más alejado del equipo que lo impulsó. La última noticia que ha llegado a este Laboratorio es que la especialista en dentición María Martinón-Torres se va a la prestigiosa University College London, desde donde seguirá escribiendo la historia de nuestro pasado que es capaz de leer en muelas y dientes  y desde donde creará un puente que una los yacimientos burgaleses con la ciencia que se hace al otro lado del Canal de la Mancha. Su marcha es una más en la sangría que ha habido en el CENIEH en los últimos tiempos, si bien nunca levantó cabeza al abrirse justo cuando comenzaba la crisis, en la primeravera de 2009. El cambio en la dirección que tuvo lugar a comienzos de 2013, como ya comenté en este blog, no ha hecho sino empeorar la situación. De hecho, en los últimos tiempo, y a la sombra de la refriega electoral, han aparecido en El Correo de Burgos diferentes noticias apuntando que los problemas están en que los tres codirectores de Atapuerca (Eudald Carbonell, Juan Luis Arsuaga y José María Bermúdez de Castro) tienen los fósiles “secuestrados” en sus centros de investigación. Artículos incendiarios, firmados por políticos del PSOE o noticias de tono similar , todas de corte político, que han exasperado a los investigadores, enrareciendo el ambiente. Hoy hay 11 investigadores  fijos y a tiempo completo (incluida Martinón-Torres) en un centro de 11.000 metros cuadrados. La secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, me negaba el otro día que esa situación pudiera darse en un centro de primer nivel. Pues sí. Vela tampoco supo evaluar a cuánto asciende la fuga de cerebros, a la que se suma ahora la investigadora, aunque ACCETE casi lleva 500 registrados. El INE indica que hemos perdido 11.000 en 5 años.

María Martinón-Torres, en La Galería de Atapuerca, el verano pasado. |R.M.T.

María Martinón-Torres, en La Galería de Atapuerca, el verano pasado. |R.M.T.

La salida de María Martinón-Torres, a quien muchos veían como un gran valor de futuro para el CENIEH, no es ajena a la dejadez de las administraciones por solucionar los problemas del centro, que van mucho más allá de los económicos. Y es que para investigar es importante la ilusión y la motivación, y todo parece indicar que en el CENIEH hay mucho desgaste personal, ahora aderezado ahora con una pelea política que envenena el ambiente. Para quienes analizan ahora los fósiles, están mejor donde están, en proceso de investigación en Madrid y Tarragona. Y en todo caso, apuntan, la entrega es un proceso largo ya en marcha, pues muchos se pueden ver en el Museo de la Evolución. ¿Para qué crear bronca con ello?, se preguntan varios miembros del equipo. De hecho, los fósiles se están restaurando y estudiando con dinero de diferentes administraciones. Y continuamente salen nuevos resultados, como el de hace unos días, algo mucho más importante que la bronca política. El director del CENIEH, Alfredo Pérez, tiene otro punto de vista y desde que llegó puso el tema sobre la mesa: “Lamentablemente aunque la Junta ostenta el 50% del CENIEH prefiere no facilitar la agrupación de los fósiles. No es la actitud del Ministerio de Economía [donde se encuadra el I+D+i], que tiene el otro 50%  y en esas estamos. Los fondos gastados son públicos: unos de la Junta para las excavaciones y otros del Estado para la investigación. Es una lástima las investigaciones no se abran a otros equipos nacionales e internacionales que lo están demandando continuamente. Se justifica muy mal el decir que lo podrán hacer una vez que se finalice las excavaciones de determinados niveles. Dada la riqueza de Atapuerca eso puede no pasar nunca. En los últimos 25 años no se ha entregado ningún registro como marca la ley de Patrimonio a excepción de las piezas expuestas en el MEH”, señalaba Pérez a la autora de este artículo. Sea como fuere, la marcha de Martinón-Torres a la University College London no significa que se desligue de Atapuerca, pese a la distancia. La investigadora lo ve como una nueva oportunidad que se abre para ella y para Atapuerca. Y demuestra el interés que tienen en la UCL por este proyecto y sus investigadores, ya que se quiere que sus estudiantes colaboren en las campañas de excavación. Esta semana, Carmen Vela, en un encuentro con periodistas científicos, señalaba que lo importante es generar talento y capacidad para emplearlo; también comentó que otro objetivo era generar movilidad entre sectores (universidad, opis, empresas) y reconocía que sus colegas del Gobierno no ven con buenos ojos eliminar burocracia para facilitar el trabajo de los investigadores españoles. De momento, y aunque anunció que este año se van a crear casi 2.000 plazas en su negociado (1.500 de jóvenes y 199 en Opis, es decir organismos públicos de investigación) lo cierto es que los científicos no ven las ventajas de quedarse en España. Y menos si les enzarzan en peleas que poco tienen que ver con su trabajo y mucho con una estrategia política para poner en duda su dedicación, a costa de réditos electorales. En definitiva… ¿Marca España?

Lyn Wadley y la evolución cerebral de los humanos


La antropóloga sudafrica Lyn Wadley. |ROSA M. TRISTÁN

La antropóloga sudafrica Lyn Wadley. |ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

(Publicado en ESCUELA)

Si hay alguien que sabe sobre los primeros pasos de la inteligencia humana en este planeta es la catedrática emérita de Arqueología Lyn Wadley, en la Universidad de Witwatersrad (Johannesburgo). Sudafricana de origen, durante más de 20 años fue la responsable de dirigir dos de los más importantes yacimientos del mundo relacionados con los primeros ‘sapiens’ de ese continente. Se trata de las cuevas de Sidubu y de Rose Cottage, con cronologías que van desde los 120.000 a los 70.000 años.  Sus trabajos han sido publicados en las mejores revistas científicas internacionales.

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Crónica de un congreso de humanos, todos fósiles


 

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La mayor cita mundial de arqueólogos, reunida en Burgos, ha dado un repaso al origen de la cognición de nuestra especie

El gran interés científico contrasta con el escaso interés mediático en los trabajos presentados en el XVII UISPP

Se anunció el futuro ADN nuclear de la Sima de los Huesos y se presentaron hallazgos que acercan a neandertales y ‘sapiens’

ROSA M. TRISTÁN

En total, trabajos de más de 3.000 científicos de 60 países, 115 sesiones (52 de paleolítico, 39 de protohistoria y 34 de contenido general), más de 1.600 comunicaciones, 1.500 participantes… Los números son mareantes, como mareados andaban muchos de los participantes en el 17 Congreso de la Unión Internacional de Prehistoria y Protohistoria (UISPP), con tantas sesiones y tan interesantes que no sabían a cuál acudir. Siete días en los que, en el entorno de Atapuerca, que es Burgos y su universidad, se han reunido a casi todos los arqueólogos, biólogos, paleontólogos, zoólogos o historiadores ( y me dejo muchos, seguro) que más saben de la Humanidad, desde sus orígenes, hace más de dos millones de años hasta el comienzo de nuestra era.

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Encuentros en Atapuerca… en busca de Olduvai


Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, en el agujero de Gran Dolina. |ROSA M. TRISTÁN

Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, en el agujero de Gran Dolina. |ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

Golondrinas y vencejos sobre los trigales. Los pájaros son los primeros en darme la bienvenida en los aledaños de la Sierra de Atapuerca, ese espacio que recoge la memoria del tiempo y en el que, a medida que me acerco, voy distinguiendo la Cueva Mayor en la ladera, la entrada en la que Susana Sarmiento me pertrecha de un casco, los andamios que jalonan la Trinchera del Ferrocarril y, claro, ese tajo en un queso gruyère en el que, como roedores, los miembros del equipo de Atapuerca van horadando sus paredes año tras año, sacando a la luz miles de huesos.

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Eudald Carbonell: “Dejamos una herencia nefasta a nuestros hijos”


Eudald Carbonell, camino de la Sima de los Huesos, en Atapuerca. |ROSA M. TIRSTÁN

Eudald Carbonell, camino de la Sima de los Huesos, en Atapuerca. |ROSA M. TIRSTÁN

PUBLICADO EN ESCUELA

EUDALD CARBONELL, codirector del Proyecto Atapuerca y director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES)

“Espero que en el futuro gobierne gente que ha vivido la libertad como pensamiento social”

“Escribir pensando en mi  hijo pequeño para trasmitirle mi visión del mundo y que la lea cuando sea adolescente porque es necesario que tenga una visión global de lo que pasa en la Tierra”. Este es, en sus propias palabras, el objetivo que busca el arqueólogo y director de la Fundación Atapuerca, Eudald Carbonell con su último libro ‘El arqueólogo y el futuro” (Ed. Now). Carbonell, codirector del Proyecto Atapuerca, en el que lleva implicado 41 años, dedica su obra más personal a su hijo Olopte, de poco más de tres años, consciente de que es un padre tardío. Son páginas en las que le plantea cuestiones como la pobreza, la energía, la política o el sexo. En definitiva, un resumen personal de cómo entiende el mundo, y de la tremenda tarea que nuestra generación deja a la siguiente.

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Los viajes humanos desde África, polémicos desde hace dos millones de años


José María Bermúdez de Castro y María Martinón, en Dmanisi, estudiando los fósiles.

José María Bermúdez de Castro y María Martinón-Torres, en Dmanisi, estudiando los fósiles.

José María Bermúdez de Castro, codirector del Proyecto Atapuerca, se inició en el estudio de las dentaduras humanas nada más volver de la mili. Aquella primera investigación, que sería el objeto de su tesis, estaba centrada  la antropología dental de los antiguos pobladores canarios, y tuvo que pasar no pocas penalidades económicas para terminarla. La pasada semana ha sido protagonista porque acaba de publicar un trabajo científico que echa por tierra una de las noticias de más impacto mediático publicada en la prestigiosa Science de los últimos tiempos, una exhaustiva investigación que tenía guardada en un cajón y que ha desempolvado para volver a dejar las cosas en su sitio, en lo que al viaje de la especie humana fuera de África se refiere.

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El ADN humano de Atapuerca: el más viejo del mundo


Sima de los huesos (VÍDEO). |JAVIER TRUEBA

Recuperar ADN de un humano que habitó en la Sima de los Huesos de Atapuerca es un logro científico que no puede sino dar la vuelta al mundo. Con un material genético muy degradado, los investigadores de este proyecto y los expertos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Alemania, los mismos que lograron hacer el genoma del neandertal hace un par de años, han logrado reconstruir casi el 100% del genoma mitocondrial de un ‘Homo heidelbergensis’   que habitó hace más de 400.000 años en la sierra burgalesa.

El fémur 13 con ADN. |Nature

El fémur 13 con ADN. |Nature

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Fósiles humanos, en el ojo del huracán


ROSA M. TRISTÁN

Revuelta anda la Paleontología estos días. “Si Louis Leakey levantara la cabeza, le daba un soponcio“, me comentaba recientemente un amigo paleontólogo. Y seguramente tiene razón porque la publicación de la portada en ‘Science’ del yacimiento de Dmanisi (en Georgia) y su espectacular Cráneo 5 (como el Miguelón de Atapuerca) con 1,8 millones de años está levantando mucha polvareda. Que la ciencia es debate y discusión, que las premisas se tumban cada día y que las hipótesis deben ser arriesgadas, es innegable Pero cada vez son más los que denuncian que en ocasiones el sensacionalismo en revistas que tiene un gran prestigio prima sobre el rigor, haciendo un flaco favor a la Ciencia. Algunos, incluso, prefieren publicar en otras menos ‘famosas’ pero en las que todo lo publicado está ‘atado y bien atado’.

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