Una semana cerca de las estrellas: Starmus


Stephen Hawking a su llegada a Tenerife, en una foto de PEPE TORRES /EL MUNDO

Stephen Hawking a su llegada a Tenerife, con Garik Israelian, en una foto de PEPE TORRES /EL MUNDO

ROSA M. TRISTÁN

Cuando hace ya siete meses anunciaba la celebración de una nueva edición del Festival Starmus, el astrónomo Garik Israelian aún andaba pergeñando la lista de invitados a este evento. Ahora, me veo en la obligación de volver sobre este festival porque ‘el cartel’ ha alcanzado un nivel que, si bien creía insuperable, resulta que no lo era.

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Entre auroras boreales y asteroides, vía Groenlandia


No será la mejor foto de auroras que has visto, pero así la ví con mi cámara en Groenlandia.|ROSA M. TRISTÁN

No será la mejor foto de auroras que has visto, pero así la capté  con mi cámara en Groenlandia el año pasado. La casita, mi alojamiento. |ROSA M. TRISTÁN

Hace un año por estas fechas tuve el privilegio de ver las primeras auroras boreales de mi vida. Y lo hice de la mano del astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias Miquel Serra Ricart que, a través del proyecto europeo Gloria y  Shelios, lleva ya unos cuantos años retransmitiendo al mundo en directo ese fenómeno fascinante que el Sol regala a la Tierra soplando en su dirección (a fin de cuentas las auroras se producen cuando partículas solares cargadas de energía  alcanzan nuestra atmósfera terrestre).

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Un eclipse total tiñe la Luna de rojo mañana


Cuando el equipo del astrónomo Miquel Serra-Ricart, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC),  partió con destino a Perú hace unos días, sentí profundamente no poder acompañarles en esta nueva aventura. Hoy, día 15 de abril, fueron testigos privilegiados de un eclipse lunar total en uno de los lugares más hermosos de la Tierra: el enclave inca de Saksaywaman, un complejo amurallado al norte de la ciudad de Cuzco.

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La abuelita que guardaba un meteorito en un cajón


Rosa Gonzale zPerez, de 94 años, que encontró el meteorito con 11. |CSIC

Rosa Gonzalez Perez, de 94 años, que encontró el meteorito con 11. |CSIC

Ocurrió hace mucho tiempo, 83 años, apenas tres meses después de que España estrenara la Segunda República. Rosa González Perez, de 11 años, era una de tantas niñas del mundo rural español. Aquel día, a las 9.3o de la mañana, su madre le encargó hacer un recado en el centro de su pueblo, Ardón (León) y para allá  se encaminaba la criatura cuando un estruendo en el cielo la paró en seco. Era el mismo que escucharon en Boñar y hasta en Cistierna, como recogerían los periódicos de la época. Delante de ella cayó una pequeña piedra humeante y negra. Aún estaba caliente cuando se la guardó en un bolsillo.

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El Starmus Festival vuelve a Tenerife


¡¡ÚLTIMAS NOTICIAS!!

La nueva edición del Starmus Festival, en septiembre de este año en Tenerife, no sólo reunirá Premios Nobel, sino que contará con la participación de al menos tres de los seres humanos que pasearon por  la Luna: Harrison Schmitt, del Apolo 17, Charlie Duke, del Apolo 16 y Edgar Mitchell, del Apolo 14.

El astronáuta Charlie Duke, en la Luna, en 1972.

El astronauta Charlie Duke, en la Luna, en 1972.

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Miquel Serra-Ricart: “Debemos aplicar la inteligencia colectiva para hacer ciencia ciudadana”


ROSA M. TRISTÁN (publicado en ESCUELA)

Entrevista  al Director del Observatorio de El Teide (Instituto de Astrofísica de Canarias)

Miquel Serra-Ricart, en Groenlandia. |ROSA M. TRISTÁN

Miquel Serra-Ricart, en Groenlandia. |ROSA M. TRISTÁN

Miquel Serra-Ricart hace ya mucho tiempo que comprendió que la ciencia y la divulgación deben ser un binomio indisoluble. Astrónomo en el Instituto de Astrofísica de Canarias, donde actualmente es el administrador del Observatorio del Teide, es de esas personas que no pueden quedarse quietas. En su afán por poner su grano de arena en esa unión necesaria, en 1998 creó Shelios, asociación que hoy aglutina a un equipo muy multidisciplinar en torno a expediciones que recorren el planeta en busca de espectáculos celestes y que se enmarca dentro del proyecto europeo Gloria. Su objetivo: que los jóvenes “caigan en las redes de la Astronomía’.

Desde 2002, mantiene vivo el portal educativo ‘Astroaula.net’ y desde dos años también “La ruta de las estrellas’, que permite a estudiantes de Secundaria y Bachillerato participar en las expediciones. Este año, cuatro de ellos viajaron a Groenlandia para ver auroras boreales (ver ESCUELA nº 3995) y más recientemente a Kenia, para ver un eclipse total solar.

El lugar que más ha visitado en todos estos años ha sido Groenlandia. ¿Cómo ha evolucionado el proyecto Shelios desde aquel primer viaje hasta hoy?

A Groenlandia vinimos en el año 2000 y luego hemos repetidos en 2011, 2012, 2013 y seguramente volveremos el que viene. En ese tiempo ha cambiado Shelios y también Groenlandia. Hay una bahía en la que veníamos en barco, algo que este año hubiera sido imposible por la cantidad de hielo que taponaba el fiordo. Y la expedición tampoco es igual porque al principio había más miembros dedicados a la logística (ingenieros, electricistas, cocineros…) y ahora se componen de más profesionales de la ciencia y divulgadores científicos. Creo que somos un grupo más completo porque el objetivo es transmitir a todo el mundo los fenómenos astronómicos y a la vez hacer un proyecto educativo con los estudiantes que nos acompañan.

¿Cómo surgió este proyecto?

Comencé con las expediciones en el año 99, pero no fue hasta 2004 que pudimos incorporar a estudiantes. Pensé que había que atraer a los jóvenes a la astronomía con algo atractivo, y qué mejor que participar en una expedición. En 2005 fueron ocho y en 2006 otros 12 viajaron al Kilimanjaro a ver un eclipse y así hasta que llegó la crisis y durante dos años no pudieron venir. En 2012 lo recuperamos, exportando la Ruta de las Estrellas al resto del país, porque hasta entonces eran canarios. Logramos financiación de la Fundación Catalana La Pedrera y de la Diputación de Badajoz.  Aun así, este año sólo fueron cuatro a Groenlandia. Lo ideal sería una docena, pero necesitamos ayudas para pagar su viaje.

¿Por qué se metió en esta aventura?

Comenzó por mi interés personal. Como astrónomo, quería ver los grandes espectáculos del Cosmos, como son auroras boreales, los eclipses o las tormentas de estrellas. Pero era necesario también mostrarlo al mundo porque son un imán hacia la Astronomía, sobre todo para los jóvenes. Y fui buscando fondos para hacerlo. Hace tres años, conseguí financiación europea a través del proyecto Gloria. Este proyecto tiene como eje poner telescopios robóticos, que están por todo el mundo, a disposición de los ciudadanos a través de  internet. Con lo que captan, cualquiera puede hacer ciencia desde su casa, identificando meteoritos, contando estrellas…. Es fascinante, y para los docentes una herramienta muy útil.

Este verano ¿Volvió satisfecho de la expedición a Groenlandia?

Hubo resultados muy buenos. El objetivo era retransmitir auroras a la mayor cantidad de gente posible y hubo un día que tuvimos 30.000 visitas al portal de internet. Es señal de que hay interés y de que se puede hacer ciencia. La Ruta de las Estrellas también funcionó. Los estudiantes volvieron fascinados con la experiencia. Nosotros no viajamos para conseguir resultados científicos. Para investigar, hay que ir a centros especializados. Otra cosa es dotar a la expedición de contenidos de ciencia, con trabajos académicos y educativos que son muy motivadores. No es lo mismo hacer fórmulas en la pizarra que en Groenlandia o en África. En el fondo, nuestras retransmisiones son un ‘mercadillo’ para que la gente se enganche y se pregunte ¿qué hacen estos en el Ártico?

Parece que no es buen momento para potenciar vocaciones por la ciencia

No lo es, pero no por eso vamos a dejar de ofrecer a los jóvenes la posibilidad de que la conozcan. Además, esto tiene que cambiar en tres o cuatro años y estos chavales que vienen en nuestros viajes se van cambiados, porque han vivido en primera persona con investigadores. A nivel nacional debería habría que hacer más jornadas de puertas abiertas en las que los científicos fueran a los institutos y colegios a contar lo que están haciendo. Existe la Semana por la Ciencia, pero no es suficiente. Los estudiantes quieren ver a personas normales, preguntarles sobre sus experiencias personales. Ese contacto directo puede serles útil al tomar la decisión de qué quieren hacer en el futuro.

En general ¿cómo es la formación científica de estos jóvenes?

Creo que es buena. En todo caso, los que vienen a las expediciones han sido seleccionados entre los mejores. Pero, en general, falta motivación. Nos pasamos con teoremas y nos olvidamos de que es una edad con demasiadas inquietudes, un momento en el que se está muy perdido. Y por otro lado hay estudiantes brillantes que se pierden porque les faltan habilidades sociales, aspecto que también trabajamos en las expediciones con ellos. En todo caso, debemos intentar seguir divulgando y que cada día vengan más. Ese es el grano de arena que se llevará la sociedad de nuestras expediciones.

Y este año, además, Shelios también ha ido a Kenia.

Pues sí. En este caso, retransmitimos por internet un eclipse solar total desde la orilla oriental del Lago Turkana, en el Parque Nacional de Sibiloi, el 3 de noviembre. Duró dos horas y 14 minutos. En esta ocasión, no vinieron estudiantes porque ya había comenzado el curso escolar, pero a través de la web de Gloria invitamos a todos los docentes y alumnos a conocer la aventura. Hemos organizado actividades para los centros educativos después del viaje.  Grabaremos datos para que realicen experimentos a través de la web  (http://live.gloria-project.eu/). También hemos puesto en marcha un juego científico a través de teléfonos móviles del sistema Android, que se puede descargar gratis como una aplicación (Gloria Solar Activity). Utilizando imágenes de telescopios, los chavales pueden ayudar a los astrónomos a buscar manchas solares. Y recibir premios a cambio. Siempre tratamos de aprovechar la inteligencia colectiva para hacer ciencia ciudadana.

Clases bajo las auroras boreales en Groenlandia


Aurora boreal en Tassiusaq, de Juan Carlos Casado. |Gloria/Shelios

Aurora boreal en Tassiusaq, de Juan Carlos Casado. |Gloria/Shelios

ROSA M. TRISTÁN (Enviada especial)

(PUBLICADO EN ‘ESCUELA’)

TASSIUSAQ (Groenlandia).- La noche en la granja de Tassiusaq está totalmente despejada. Al fondo, una bahía plagada de icebergs nos recuerda que estamos en Groenlandia. Proceden del glaciar Eqalorutsit Kangillit , o quizás del E. Killiit, a decenas de kilómetros. Brilla la Luna llena. Cuatro adolescentes españoles, pertrechados de curiosos instrumentos astronómicos elaborados por ellos mismos (una ballestina, un cuadrante…) esperan ansiosos una aurora boreal. Quieren medir a qué altura se producen.

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Viajando por las heladas tierras del Norte: Groenlandia (2)


(Desde Groenlandia)

Cuenta una leyenda que cuando una diosa vikinga está despeinada el fiordo anda revuelto. Hoy tenía que tener unas greñas considerables, porque el viento y las olas nos hicieron saltar en la zodiac como si de un tiovivo se tratara mientras cruzábamos de Narsaq, en una orilla, a Qassiarsuk, en la otra. La Expedición Shelios, los ‘cazadores de auroras’ salieron camino de Islandia y aquí, en Groenlandia, para coger un avión hay que navegar.

Aurora boreal, junto al albergue de Tierras Polares en Qasiussaq, de Juan Carlos Casado (SHEILOS-GLORIA)

Aurora Boreal en Tassiusaq, por Juan Carlos Casado

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48 horas en el mundo de hielo (1)


Glaciar de Qaletalliq,  con un río subterráneo. ROSA M. TRISTÁN

Glaciar de Qaletalliq, con un río subterráneo que cae en cascada. ROSA M. TRISTÁN

DESDE GROENLANDIA

Anochece en Groenlandia. Las guardias de la noche están organizadas. A las tres de la mañana se prevé una ‘ventana’ entre las nubes que volverá a teñir el cielo de colores. Y todos esperamos que nos den la alerta para no perderse, una noche más, ese fenómeno que llena de magia la noche, aún haciendo ciencia: las auroras boreales.

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A Groenlandia, a la caza de auroras boreales


Ir a la ‘caza’ de auroras boreales. Esta es la aventura que comenzaré en unas horas de la mano de la Expedición Shelios y el investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias, Miquel Serra-Ricart . Un viaje que me llevará hasta el sur de Groenlandia para observar, por primera vez en la vida, un fenómeno que no pierde su halo mágico pese a las explicaciones científicas.

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