Un peligroso ángulo ‘ciego’ frente a un asteoride destructor


ROSA M. TRISTÁN

“Tenemos un ángulo de unos 50º o 60º en el que, debido a la luz solar, no podemos ver el cielo, así que  se nos escapan los asteroides que puedan estar en esa zona, no sabemos si son peligrosos”, asegura el físico Josep María Trigo Rodríguez, del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC). “Sería necesario tener telescopios de infrarrojo enfocando esa zona, pero no los hay y los científicos no sabemos cuándo puede haber un gran impacto en la Tierra como el de Tunguska, en 1908, o el de Cheliábinsk, en 2013, o  incluso más destructor”. Trigo-Rodríguez es uno de los firmantes de una investigación, publicada en la revista Astrophysical Journal, en el que se ha dado un gran avance en un asunto tan recurrente de la ciencia-ficción como es el desvió premeditado de un asteroide que amenace la vida en la Tierra.  Sin embargo, sería la única opción real.

16/Enero/2017 Barcelona. Josep María Trigo estudiando meteoritos en el Instituto de Ciencia Espacial, ICE del CSIC en Barcelona. © JOAN COSTA/CSIC

Josep Mª Trigo estudiando meteoritos en el Instituto de Ciencia Espacial. © JOAN COSTA/CSIC

Desde el año 2010, Josep María Trigo lidera el  grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias en el IEEC  y estudia la formación de cometas y asteroides y la composición de los fragmentos (meteoritos) que llegan a nuestro planeta. Además, acaba de publicar un libro (“Assessment and mitigation of asteroid impact hazards”, con Springer, Nueva York) con las últimas novedades científicas en la materia.

En este trabajo, en el que también colaboran otros científicos españoles, como Carles Moyano, han analizado precisamente la composición del meteorito Cheliabinsk, esa bola de fuego que sorprendió a los rusos hace casi cuatro años y de cuyos restos se han recuperado 1.000 kilos. Hoy se sabe que aquella roca espacial medía unos 18 metros de diámetro, muy lejos de los 1.ooo metros que pueden causar una destrucción masiva, y aún así causó heridas a más de 1.500 personas al desintegrarse en fragmentos sus 11.000 toneladas de peso.

Josep María Trigo, en la rueda de prensa @ROSA M. TRISTÁN

Josep María Trigo, en la rueda de prensa @ROSA M. TRISTÁN

Pero ¿en qué ayuda saber su composición para desviarlos? Esto es lo que han descubierto los científicos españoles, junto con otros colegas europeos. Ahora ya sabemos que la composición de las rocas del Cinturón Principal de Asteroides, esos restos que vagan por el Sistema Solar (entre Marte y Júpiter) desde que se formó, no es invariable. Han descubierto que se va modificando a medida que colisionan con otros cuerpos estelares. Carles Moyano, también el IEEC y cofirmante del trabajo, comentaba en la rueda de prensa dónde se presentó, cómo gracias a nanoimplantaciones en una muestra del Cheliábinsk y a estudios con microscopio, se ha sabido que las zonas más claras de los meteoritos son las mejores para recibir un impacto y poder desviarlo de su trayectoria, dado que las oscuras son demasiado duras. Es un factor fundamental para tener en cuenta, como indicó Trigo, en un supuesto lanzamiento de un misil misil cinético, es decir, una sonda que hubiera que lanzar para estrellarse contra  un supuesto y amenazante asteroide .

La cuestión es que de todos los objetos próximos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés), se conocen 15.573, y de ellos unos 1.000 son “potencialmente peligrosos”, pero hay un “ángulo ciego” en el espacio del que no sabemos lo que hay porque el Sol nos impide ver con telescopios ópticos y en estos momentos no hay ni un solo telescopio infrarrojo inspeccionando  en todas las direcciones del espacio en busca de asteroides. “El problema  es que debemos descubrir los asteroides peligrosos con suficiente antelación como para poder desviarlos. Imaginen si un objeto como Tunguska, que en 1908 destruyó en la taiga siberiana en más de de 2.000 km2, cae en una cuidad. Y es algo que puede ocurrir en cualquier momento, lo sabemos porque la Tierra ya ha sido golpeada en el pasado. Pero para poder lanzar una misión y desviarlos de su trayectoria se requiere saberlo con meses de antelación”.  “Hay poca sensibilidad para apostar por este tema, somos incapaces de entender que no es ciencia-ficción”, argumentaba el científico.

Sus palabras me recuerdaron a las que escuché al astronauta Neil Armstrong en el primer Starmus Festival (2012) al que acudí: “La Tierra es preciosa, está en la situación perfecta; pero yo la he visto de lejos, y he visto  meteoritos cayendo bien cerca como una lluvia, he visto tormentas nocturnas iluminadas por rayos y he visto huracanes gigantes y ‘tsunamis’. Si viniera de un planeta de la estrella Vega diría que es un lugar muy peligroso“. Esa esa la imagen con las que nos encogió en el asiento a los presentes.

Neil Armstrong y Alexei Leonov, en Starmus 2012. @ROSA M. TRISTÁN

Neil Armstrong y Alexei Leonov, en Starmus 2012. @ROSA M. TRISTÁN

Sin embargo, la mejor prueba de esa insensibilidad de la que habla el científico español es el finiquito de la Agencia Espacial Europea al programa AIMS  (Mision de Impacto en Asteroide) conocido en diciembre pasado. Entonces el consejo ministerial de la ESA, que precisamente presidía Luis de Guindos, decidió no invertir más en un proyecto para estudiar cómo afectaba a dos asteroides  (uno de 800 metros y otro de 150 metros) un impacto recibido desde nuestro planeta, enviado por la NASA.  Se prefirió apostar por seguir explorando Marte, con la misión ExoMars, cuya primera sonda se estrelló sobre la superficie del planeta rojo. De nada sirvió que más de 100 científicos europeos lanzaran una campaña para intentar que AIMS no fuera enterrado, al menos de momento.

Más importancia se le da en Naciones Unidas, donde consideran que no es un tema baladí y, aunque nada pueden hacer al respecto, si que han decidido declarar el 30 de junio como Día de los Asteroides, coincidiendo con aquel día de 1908 en el que Tunguska arrasó parte de nuestro pequeño planeta.

Ciertamente,  son habituales las noticias en medios especializados de nuevos hallazgos de meteoritos, y que hasta ahora ninguno que cause la alarma que podría generar escenas del tipo de la película “Deep Impact“.

Ahora bien, ¿y en ese ángulo muerto? ¿quién sabe lo que esconde?

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Canfranc: en busca del silencio “cósmico”


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ROSA M. TRISTÁN

Estratos_Nº 115. PDF 

Sólo hay una docena de lugares en la Tierra comparables al Laboratorio Subterráneo de Canfranc, un puñado de recónditos espacios en los que es posible conseguir el ‘silencio cósmico’. Es la condición necesaria para llevar cabo sofisticados experimentos de la denominada física de Astropartículas. En otras palabras, para tratar de resolver algunas de las grandes preguntas que traen de cabeza a los investigadores de medio mundo: ¿qué es la materia oscura que compone un cuarto del Cosmos y que no vemos? ¿cómo son esas partículas llamadas neutrinos que nos atraviesan y somos incapaces de atrapar?

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STARMUS y los compromisos incumplidos de los políticos


 

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ROSA M. TRISTÁN

Hace unos días estuve en la presentación del Starmus Festival (27 de junio-2 de julio), que vuelve este año a celebrarse en Tenerife por el empeño personal del astrofísico Garik Israelian, del Instituto de Astrofísica de Canarias. Debo reconocer que tengo debilidad por ese evento que aúna astronomía, música,  cine, literatura… porque hay pocos eventos similares en el mundo y porque se que organizarlo, cada dos años, y superar al Starmus anterior es un reto comparable a la búsqueda de un exoplaneta con una lupa. Lo es porque a las puertas de su tercera convocatoria, este evento único en el mundo, que traerá a España a 11 Premios Nobel, que rendirá tributo a Stephen Hawking, que juntará al astronauta Miguel López Alegría con el astrofísico Roger Penrose y el cosmonauta Alexei Leonov, se convierte un año más en el espejo de lo que importa la ciencia en este país: NADA o CASI NADA.

Y es que, a un mes del comienzo del festival, con las reservas de sus prestigiosos participantes, incluida la de Hawking y sus asistentes, ya hechas, resulta que ni instituciones públicas ni empresas privadas muestran interés suficiente en tamaño evento, aunque por otro lado no tardan en ponerse en la foto para figurar junto a los científicos o cantantes más famosos cuando la ocasión se presta. Y si es Hawking, miel sobre hojuelas. Ahora bien, ¿cumplir los compromisos financieros? ¿interesarse por patrocinar el encuentro, aún a costa de unas carreras de coches o un torneo de golf? No, no. ¡Dónde vamos a parar!

Recomiendo ver en el programa de Starmus 2016 lo que por 700 euros (350€ para canarios y estudiantes) se puede disfrutar durante cuatro días (y eran 500 para quienes reservaron con antelación). Por sólo mencionar algunos: el físico Premio Putlizer Brian Green, el divulgador de la BBC Brian Cox, el Nobel David Gross, el experto en virus informáticos Eugene Kaspersky, Roger Penrose, Jill Tarter del SETI, el cantante Brian Eno (que estrena una composición dedicada de Hawking), el Premio Mundial Albert Eisnstein Martin Rees, Joseph Stiglitz , Brian May, Rick Wakeman, Kip Thorne… Por cierto, para quienes les puede parecer caro: una entrada para la final Atlético-Real Madrid costó unos 400 euros, hora y media de partido, sin incluir viaje a Milán.

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Algunos se preguntarán como se paga todo esto. Pues bien, hagamos memoria. El primer Starmus, que congregó en España al mayor número de astrónomos y astronautas jamás reunidos, se financió en un 90% gracias a un premio recibido por el propio Israelian y ayudas de conocidos suyos, incluido algún préstamo. Para el segundo, recibió apoyo público y privado por 400.000 euros (del Gobierno central ni un duro, por cierto) para un presupuesto de 700.000, que pagó con las entradas. Y para este año, con un evento aún más grandioso, el primer tributo a Hawking, el astrofísico consiguió el compromiso del Cabildo de Tenerife y del Gobierno de Canarias de poner 330.000 euros cada uno (660.000, suma la cuenta), además de que le buscarían patrocinios por otros 330.000. Así lo explicó en la rueda de prensa.

Pues bien, tanto el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, como el viceconsejero del Gobierno, Cristóbal de la Rosa, reconocieron en ese mismo encuentro informativo que iban a poner unos 400.000€ entre las dos instituciones, por cierto que el Cabildo aún no ha desembolsado. Y que el resto, se abonaría en servicios, pero ¿qué servicios? es una pregunta sin respuesta. Alonso incluso mencionó que “no sólo se trata de dinero, sino de creatividad”, como si con creatividad se pagaran billetes de avión y hoteles. A menos de un mes del Starmus 2016, ¿el compromiso firmado se cumplirá? ¿Han logrado los patrocinios prometidos? Todo indica que no. Curiosamente, los mismos políticos reconocían que la repercusión mundial de Starmus 2014 generó 171 millones de euros de retorno a las Islas Canarias, un dinero en publicidad que seguro que dará pingües beneficios a muchos empresarios de los que construyen hoteles en zonas protegidas.

Garik Israelian, que en algún momento antes del anterior acuerdo pensó en llevarse el festival a otros lares,  recordó que “un festival como Starmus, aunque muchos de los ponentes vienen sin cobrar, es costoso, si bien compensa porque tiene eco en todo el mundo, como demuestra esa reciente página en The New York Times”. “Tampoco tenemos empresas de alto nivel que nos apoyen. Debemos estar en otro planeta y no nos ven, porque ninguna ha querido patrocinar el evento”, señaló a modo de metáfora. Y tiene razón, porque es patético que entre  los patrocinadores no haya ninguna gran empresa del IBEX, aunque me consta que las han visitado todas en busca de apoyo. Ni Telefónica, ni la Fundación BBVA, ni La Caixa, ni Iberdrola…. Es más, incluso alguna de las que ya tienen su logo en los paneles no han puesto nada, pero ya se llevan la publicidad.

Debo reconocer que en 2014 hubo errores de organización, y que algunos colegas  se cebaron en ellos sin parar a preguntarse cómo era posible que Starmus Festival fuera posible en este país de mentecatos políticos y empresarios (en lo que se refiere a la ciencia) , donde escasean los eventos para atraer al público hacia la investigación. Por mi parte, considero un privilegio que traigan a “mi casa” a tanto cerebro de primera, porque igual con tanto conocimiento algo se queda pegado en este territorio de fiesta de Toros de la Vega y tomatinas.

Pero igual que Garik es consciente de que no se puede encontrar un exoplaneta con una lupa, presiento que en la España de los que manejan los dineros (públicos y privados) hay una superficie en la que resbala todo lo que huele a ciencia.

Starmus 2016, el primer homenaje a Stephen Hawking


Stephen Hawking, y su ordenador... en Starmus 2014. @RosaTristán

Stephen Hawking, y su ordenador… en Starmus 2014. @RosaTristán

ROSA M. TRISTÁN

Cuando el astrónomo de origen armenio Garik Israelian, en 2011, organizó el primer festival ‘Starmus’ en Tenerife no pensó que aquello pudiera generar tanta adicción entre algunas de las más prominentes mentes pensantes de las últimas décadas. Pero así es. Recientemente, el científico del Instituto de Astrofísica de Canarias volvió a sorprender con una nueva edición, la tercera, de un evento que volverá a marcar un hito en la historia de este país, y del mundo. Y si son muchos los que repiten en el programa respecto a las anteriores, y es la mejor prueba de que Starmus ‘engancha’, tampoco son pocos los que van aumentando la ‘nómina’ de notables de la ciencia que no quieren perderse la celebración.

Entre los primeros, ni más ni menos que el físico británico Stephen Hawking, al que rendirá homenaje el festival Starmus 2016 y que pese a sus problemas de movilidad no ha dudado en ir a la presentación oficial del mismo, por cierto, el primer homenaje que se le hace a nivel internacional por increíble que parezca. Y entre los segundos, ni más ni menos que 12 premios nobel que han confirmado su asistencia del 27 de junio al 2 de julio en la isla canaria. Otros, como Neil Armstrong, lo hicieron una vez, dejando su primera y única huella en este país.

Garik Israelian, fundador del Festival Starmus. @RosaTristán

Garik Israelian, fundador del Festival Starmus. @RosaTristán

Hace unos días, Israelian habló con este Laboratorio para Sapiens, que ha estado en las dos ediciones anteriores,  sobre Starmus 2016 y sobre esa necesaria “divulgación científica” que quiere conseguir aunándola con el arte, pues ambas, ciencia y arte, son facetas intrínsecas de nuestra especie desde sus orígenes más tempranos. En su visita, la primera pregunta sale sola:

¿Y por qué un homenaje a Stephen Hawking, cuando en 2014 ya fue, indiscutiblemente, la figura central del festival?

“Conocerle fue una gran experiencia vital. Es un símbolo de lucha por la vida, el ejemplo de un ser positivo. A todos nos emocionó en 2014 y me sorprendió que nunca antes hubiera tenido un homenaje. Soy de los que piensan que deben hacerse cuando las personas están vivas, y así se lo dije a Alexei Leonov (el cosmonauta ruso) y a Brian May (guitarrista de Queen), que forman parte del consejo asesor, que les pareció una idea excelente. Cuando se lo contamos a Hawking, también le emocionó. Él es científico, pero también un fenómeno social y homenajearle es hacerlo al cerebro humano, a la voluntad, al sentido del humor. No se mueve, pero lo analiza todo, no deja sin terminar una sola frase. Una vez decidido, pensé en que era una gran responsabilidad, que tenía que tener un gran nivel.

Así es la pantalla que Hawking utiliza para comunicarse con el mundo. @RosaTristán

Así es la pantalla que Hawking utiliza para comunicarse con el mundo. @RosaTristán

¿Cómo ha conseguido reunir a 12 premios Nobel, y algunos de los últimos años?

Algunos los elegí yo y otros fueron sugerencias, incluso del propio Hawking. Y dijeron que sí, lo que es un gran satisfacción. Tendremos a Francois Englert, nobel con el Peter Higgs por el estudio de la masa de las partículas elementales;l matrimonio noruego formado por May Britt Moser y Edvard I. Moser; a Adam Riess, que probó la aceleración de la expansión del Universo, y a muchos otros, como Robert Wilson, a la bióloga Carol Greider, etcétera. Pero no será un serio congreso científico, sino dinámico, rápido, con humor. Con charlas de no más de 30 minutos, y entre ellas vídeos, música… Porque también vendrán artístas, cantantes, directores de cine. 

¿Dónde se celebrará este Starmus? La edición pasada, el auditorio Magma de Tenerife se quedó pequeño…

Esta vez queremos que venga más gente, así que será en la Pirámide de Arona, que tiene 1.700 asientos. Está en Playa de las Américas,  y allí se desarrollará todo el programa. En anteriores ediciones se realizaban actividades en un hotel costoso y alejado; organizar la logística era complicado. En la próxima edición el público tendrá más fácil acudir, pues la oferta de alojamiento en Playa de las Américas es más variada. 

Además del homenaje a Hawking, hay un lema: “Más allá del horizonte” ¿A qué se refiere? ¿Cuál será el tema?

No habrá un solo tema. Por ello contaremos con químicos, biólogos, físicos, astronautas [entre ellos, Michael López Alegría] y hasta economistas. Al nobel Joseph Stiglitz (2001) le he pedido que nos traiga a todos del cielo a la Tierra, que hable de los problemas en este planeta, de las dificultades que tenemos y hacia dónde vamos. Todo en la ciencia tiene relación, y a la vez lo tiene con la música y las artes. De hecho, además de May, contamos con el apoyo de Peter Gabriel. 

Brian May en concierto en Starmus 2014. @RosaTristán

Buzz Aldrin, Alexei Leonov y Brian May, en el Starmus 2011@RosaTristán

Buzz Aldrin, Alexei Leonov y Brian May, en el Starmus 2011@RosaTristán

Comenzó el primer festival casi sin apoyo, financiándolo con el Premio Ambartsumian que recibió en 201o. En 2011, hubo más ayuda del Gobierno canario, que no del central…¿Con qué presupuesto cuenta para esta ocasión?

En principio, el presupuesto es de un millón de euros, pero no lo se con exactitud. Cuando se organiza algo así, es difícil saberlo, pues los ponentes son de primera y aunque no cobran, sí que piden cuestiones que no se les puede negar. Es preciso mantener un nivel adecuado. Eso no quiere decir que sea caro para el público. Para los estudiantes y los canarios, la inscripción a todo el programa serán 250 euros y para el público en general 500 euros por los cinco días, incluidos los conciertos. Por mil euros, puede venirse a todo el festival desde la Península y muchos lugares de Europa. Creo que más de 1.800 personas pueden permitirse venir a escuchar a Hawking, a Richard Dawkins, a David Gross o Jill Tarter… 

¿Cree que, en esta ocasión y por primera vez, recibirá apoyo del Gobierno central, al ser un evento único en el mundo que se celebra en España?

De momento no hemos contactado, pero sí que espero su apoyo, pues como dices es un evento internacional, el primer homenaje al personaje del siglo XXI que es Stephen Hawking. De manera informal saben que se va a realizar y creo que si lo apoyarán, aunque de momento hay elecciones en el horizonte y no creo que se pronuncien.

Ahora que va por la organización de la tercera edición, ¿Qué ha supuesto Starmus en su vida?

Estoy feliz de que cada vez sea más famoso. También es cierto que ha aumentado las complicaciones en mi vida, pero cada vez veo más claro que es necesario, que los científicos debemos llegar a la población que no llegábamos antes y Starmus lo consigue. Así lo ha visto el Cabildo de Tenerife, que lo apoya porque ha visto que además de vender playas se puede vender la ciencia que se hace en las islas con las estrellas. Y con la ventaja de que el control de la organización es mío, con total libertad de elegir el programa y los ponentes. 

 

 

Desde la Tierra, viajando enganchados a un cometa



El aragonés Miguel Angel Pérez de Ayúcar está con el alma en vilo. Es el líder de operaciones científicas, en la Agencia Espacial Europea (ESA), para la sonda Rosetta, que este martes día 12 de noviembre depositará un sofisticado módulo espacial sobre un cometa. De pequeña me contaron cómo  El Principito de Antoine de Saint-Exupéry logró atrapar un cometa con una red para cazar mariposas y así viajaba de un planeta a otro desde su asteroide B612. Siempre me gustó esa historia. Ahora, los científicos de la ESA también viajarán por el espacio, virtualmente, a lomos de otro cometa, el 67P/Churyumov-Gerasimenko, gracias a una pequeña caja-máquina-robot que lleva viajando por el espacio más de 10 años y que se convertirá, una vez en su superficie, en sus ojos, sus manos, su nariz…

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STARMUS (4): Ciencia de cinco estrellas… y el Gobierno ‘ausente’


Stephen Hawking escucha a Alexei Leonov, el primer días de Starmus Festival. |ROSA M. TRISTÁN

Stephen Hawking escucha a Alexei Leonov, el primer días de Starmus Festival. |ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

Link al programa en Reserva Natural: AQUÍ

Acabó el Festival Starmus 2014.  Confío en que tenga una tercera edición, aunque cuando me despedí de su organizador, y alma mater, el astrónomo Garik Israelian, en su rostro ví dibujado el agotamiento vital absoluto.  Andaba en el hall del hotel Abama, en Tenerife, con la mirada perdida, casi sin energía ni para decir adiós a algunos de sus ilustres invitados: astronautas, científicos, artistas… y también a los pocos periodistas que quedábamos por allí. Era el día del desinfle del globo con el que todos flotamos en una intensa semana de ‘estrellas y música’, siete días en los que el científico empeñó todo lo que estaba a su alcance. Y lo logró: ni un solo fallo en el ‘cartel’, que era lo importante. De los otros, algunos que no pasarán a la historia.

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Starmus (2): El Universo-holograma de Stephen Hawking


Hawking durante su conferencia, ayer. |ROSA M. TRISTÁN

Hawking durante su conferencia, ayer. |ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

El auditorio tinerfeño Magma rebosaba. Stephen Hawking explicaba sus teorías sobre el origen del Universo, dentro del Festival Starmus, y no había un hueco libre. Se respiraba ciencia. “Preguntar por el antes del origen del Universo es como preguntar qué ocurría en el borde del mundo cuando la Tierra era plana. No tiene sentido”, señaló el famoso físico, que añadió que no hubo nada antes de la explosión del Big Bang, del mismo modo que “no hay nada más al sur del Polo Sur”.

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Starmus (1). El día que conocí a Stephen Hawking


 

Garik Israelian con Richard Dawkins, Robert Wilson y Katerina Harvati. |R.M.T.

Garik Israelian con Richard Dawkins, Robert Wilson y Katerina Harvati. |R.M.T.

ROSA M. TRISTÁN

Algunos días de la vida valen por varios. No sabría decir cuántos, pero con ellos no valen las actuales dimensiones del tiempo. El primer día de la segunda edición del Festival Starmus en Tenerife (Canarias) ha sido uno de ellos. El astrofísico de origen armenio Garik Isreaelian lo ha conseguido de nuevo: ha reunido en la isla que es un volcán a algunas de las figuras más importantes de la historia de la ciencia que hoy vivimos. Es difícil establecer jerarquías en estos niveles de conocimiento pero, sin duda, el físico y catedrático de Cambridge Stephen Hawking es el que más expectación ha levantado. Pocos pueden jactarse de comprender sus teorías sobre cómo funciona el Universo o sobre los agujeros negros, pero su figura incrustrada en una silla de ruedas, con los mecanismos que le permiten comunicar al exterior sus ideas, están ligadas en el imaginario colectivo a la imagen de la sabiduría.

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Una semana cerca de las estrellas: Starmus


Stephen Hawking a su llegada a Tenerife, en una foto de PEPE TORRES /EL MUNDO

Stephen Hawking a su llegada a Tenerife, con Garik Israelian, en una foto de PEPE TORRES /EL MUNDO

ROSA M. TRISTÁN

Cuando hace ya siete meses anunciaba la celebración de una nueva edición del Festival Starmus, el astrónomo Garik Israelian aún andaba pergeñando la lista de invitados a este evento. Ahora, me veo en la obligación de volver sobre este festival porque ‘el cartel’ ha alcanzado un nivel que, si bien creía insuperable, resulta que no lo era.

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Entre auroras boreales y asteroides, vía Groenlandia


No será la mejor foto de auroras que has visto, pero así la ví con mi cámara en Groenlandia.|ROSA M. TRISTÁN

No será la mejor foto de auroras que has visto, pero así la capté  con mi cámara en Groenlandia el año pasado. La casita, mi alojamiento. |ROSA M. TRISTÁN

Hace un año por estas fechas tuve el privilegio de ver las primeras auroras boreales de mi vida. Y lo hice de la mano del astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias Miquel Serra Ricart que, a través del proyecto europeo Gloria y  Shelios, lleva ya unos cuantos años retransmitiendo al mundo en directo ese fenómeno fascinante que el Sol regala a la Tierra soplando en su dirección (a fin de cuentas las auroras se producen cuando partículas solares cargadas de energía  alcanzan nuestra atmósfera terrestre).

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