La ‘diplomacia científica’, a debate en España


  • Los científicos en el extranjero, a favor de colaborar con las embajadas en política científica pero piden a la instituciones que se respete  su independencia
  • La mayoría se ‘desmarca’ de la Marca España, dado que consideran que hacen ciencia donde están trabajando, que es fuera de España.

Representantes de las asociaciones y de las instituciones en el encuentro en Madrid.

ROSA M. TRISTÁN

Los representantes de 12 asociaciones de científicos españoles en el extranjero, desde Japón a Australia, pasando por Estados Unidos o China, por mencionar algunas de ellas, han solicitado una mayor sensibilidad en la comunicación pública por parte de las instituciones del Gobierno y “que se respete en todo momento la naturaleza independiente de las asociaciones”, tras un encuentro mantenido en Madrid, en la sede de la Fundación Ramón Areces. A las jornadas, acudieron también consejeros culturales y científicos de las embajadas, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), la secretaria de Estado de I+D+i y el marqués Carlos Espinosa de los Montero, a la sazón Alto Comisariado del Gobierno de la Marca España.

El encuentro, el tercero que se celebra, ha tenido lugar unos meses después de la publicación de un artículo por miembros de FECYT que no sentó nada bien en buena parte de un colectivo en el que siete de cada 10 querrían volver a España si tuvieran aquí algún futuro y  en el que la mayoría asegura que la ciencia que hacen no es española, sino del país que se la paga. Así, en su comunicado final huyen del slogan ‘Marca España’, desmarcándose así de un mensaje que estuvo ‘flotando’ en los discursos de las instituciones.

Carmen Vela, secretaria de Estado de I+D+i en la Fundación Ramón Areces. @RosaTristan

Y es que la cuestión a dilucidar es quiénes son los diplomáticos científicos: ¿los investigadores que han dejado España, muchos por falta de oportunidades, o personal especializado en el cuerpo diplomático para atender sus necesidades en el extranjero? Del encuentro, quedó claro que para las asociaciones, que representan a unos 3.500 científicos, “los científicos e investigadores no se identifican como diplomáticos”. Eso no quita que por su trabajo no creen lazos entre países y sean un elemento más de la llamada ‘diplomacia científica’, concepto que viene del mundo anglosajón, donde hay auténticos ‘lobbies’ científico en el cuerpo diplomático. En el caso de España, las asociaciones considera fundamental “la necesidad de mayor transparencia y mejor flujo en la comunicación· con las instituciones” que la que ha habido hasta ahora y saben que tienen mucho que aportar, evidentemente si se les hace caso. De ahí a ser ‘embajadores’ de la ciencia española va un mundo para la mayoría.

Vela, en su intervención señaló la necesidad de aumentar las inversiones en ciencia, y señaló:”Queremos favorecer la movilidad del talento, estar cerca de nuestros investigadores que están fuera de nuestras fronteras y aprender de ellos, que es mucho lo que saben”, un guiño a las asociaciones que si recogieron ese último guante: “Somos elementos esenciales en diplomacia científica”, señalan, pero una diplomacia que en su opinión, debe ser siempre “abierta, multidireccional y basada en el respeto y la transparencia”.

Algunos aún recuerdan cuando se dijo que eran una ‘leyenda urbana’. Aquella frase dió lugar a una campaña que visibilizó a miles de investigadores fuera de las fronteras (sólo en el CERN trabajan entre 300 y 400).

En el evento, Espinosa de los Monteros, de ‘Marca España’, se centró en destacar  lo importante que es tener buena imagen y destacó que España es líder en I+D en energías renovables o ciencia aeroespacial, si bien ambos son sectores muy dañados por los recortes presupuestarios del Gobierno. Sin olvidar que el PP fue el único partido que no firmó la propuesta de un Pacto por la Ciencia, donde se abordaba la sostenibilidad del sistema científico.

Pablo Lanillos, portavoz de CERFA.

Para las asociaciones, el encuentro sirvió fundamentalmente para fortalecer el diálogo entre científicos e instituciones públicas o privadas “para que una diplomacia científica robusta revierta en una mejora de las condiciones para los científicos en España y en el exterior, así como para la competitividad de España en I+D.10 de septiembre de 2017”, como señalan en el comunicado consensuado, y también  para consolidar una “Red de Científicos Españoles en el Exterior” como organismo interlocutor . Esta red tiene como objetivos mejorar las condiciones de los investigadores españoles dentro y fuera e impulsar investigación de calidad en este país y potenciar las colaboraciones internacionales. “CERFA (en Alemania) acudimos porque queríamos dialogar, dejar claro que no queremos que nos utilicen pero que podemos colaborar porque nosotros surgimos, fundamentalmente, para dar apoyo a los científicos en el extranjero y mejorar sus condiciones”, apunta Pablo Lanillos, portavoz de esta  asociación.

Entre las posibilidades que pueden aportar señala las siguientes: “Partiendo de que hay quienes no quieren volver, pero otros sí, ahora como Red tendremos una voz para asesorar a las instituciones en ese sentido, dado que conocemos los modelos de investigación en otros países.  Y no queremos ser diplomáticos, sino participar de ello. Un paso importante sería tener una persona en todas las embajadas, un coordinador científico, que fuera nuestro interlocutor. De momento sólo hay en tres (Alemania, Gran Bretaña y EEUU), ahora en dos a la espera de una reposición en EEUU. Fuera hay un descontento generalizado sobre la política científica española, porque  no puede tener buena imagen si no hay financiación. Pero podemos aportar para la construcción científica en este país, en soluciones para el retorno. Para ello hubiera sido importante que estuvieran también las organizaciones que hay en España”, señala el miembro de CERFA.

Desde ECUSA (Estados Unidos) también defienden la figura de los coordinadores científicos en las embajadas: “Esto nos ha permitido establecer colaboraciones para la organización de eventos como los encuentros bi-anuales de científicos españoles en EEUU o sesiones de información sobre centros de investigación en España para aquellos interesados en volver”, señala su presidencia a preguntas de este medio.

Como otras asociaciones, defiende su independencia “política e ideológica”  y apuesta porque se cuente con los científicos, de dentro y de fuera, como asesores para mejorar el sistema científico, a la hora de elaborar documentos que tengan un impacto en la carrera investigadora.

Estrella Luna, presidenta de CERU (Reino Unido) también cree que pueden aportar “las experiencias adquiridas en los países de destino”. “Por ejemplo, nosotros desde el Reino Unido podemos aconsejar en la elaboración de una carrera investigadora bien definida y con ‘puntos de escape’ del sistema académico exclusivo, políticas de género y conciliación, organización de las instituciones científicas, de la financiación, etcétera.

Hay muchos matices y experiencias, pero en general los científicos españoles en el Reino Unido estamos financiados por fondos no españoles, por lo tanto, una mayoría no se siente identificado con el concepto de ‘Marca España”, concluye Luna.

Desde ECUSA, precisan que esa experiencia, que puede aumentar la competitividad de España, podrían centrarse en la introducción de protocolos para la transferencia tecnológica y de conocimiento y el desarrollo de colaboraciones a nivel internacional. Y añaden que en Estados Unidos ya han desarrollado dos programas de mentorazgo (formación) que trasladan las lecciones aprendidas en el extranjero a personas que están en España y que ayudan al intercambio bi-direccional de estos científicos”.

El mensaje final parece claro: colaboremos, pero no nos utilicen.
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