Basura a 15 centímetros de profundidad en espacios protegidos


Técnico de SEO/BirdLife recogiendo muestras de agua en el río Jarama. @Rosa M. Tristán

ROSA M. TRISTAN

El calor es abrasador en el mediodía de la Laguna del Campillo, una reserva natural y Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) de Madrid. Pese a los 35º a la sombra, un equipo de SEO/Birdlife se afana en sacar muestras del suelo y del agua del río Jarama. Están recabando datos para la mayor base de datos de suelos contaminados en espacios protegidos de España. Cuando acabe la campaña, dentro del proyecto Libera, en colaboración con Ecoembes. De momento ya llevan recogidas muestras en 24 puntos de toda la geografía y en total tienen previsto ir a 140 de las 469 áreas importantes para aves (IBAS, las llaman, por sus siglas en inglés) hasta marzo del año que viene. En realidad, han ecogido los siete ecosistemas más representativos del país.

Técnicos de SEO/Birdlife recogiendo muestras de tierra para estudiar la contaminación. @Rosa Tristán

Cuando el técnico Carlos Ciudad mete la draga en la tierra fangosa del río o en la misma tierra, sorprende la cantidad de porquería que ya hay enterrada a unos 15 centímetros de profundidad. Si en Madeira se ha encontrado ya plástico incrustrado en roca, en las muestras que recogen son visibles restos de toallitas húmedas , posibles colillas…y aún hay que analizar lo que contienen, tarea que se hace desde el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) y el Instituto de Investigación de Recursos Cinegeticos (IREC), ambos del CSIC. “En sus laboratorios buscarán todo tipo de contaminantes que vengan de la basura, de la agricultura o de la ciudad, compuestos de todo tipo como los de medicamentos, pesticidas, hidrocarburos, y con la Asociación Hombre y Territorio, los microplásticos. Se trata de tener un diagnóstico real de suelos, sedimento y agua para luego con esa información poder plantear medidas”, me explica Octavio Infante, coordinador de la parte científica en Libera mientras caminamos junto a la laguna. “Con todo ello tendremos una base de datos real de todo lo que hay encima y debajo de la superficie que será muy eficaz porque si no sabes lo que hay, poco puedes hacer”.

Ya en el Jarama, Carlos comienza a recoger los tipos de muesrtas que necesita: de suelo, de sedimento y del agua del río, también buscan heces de animales. No es lejos de una depuradora de aguas residuales (EDAR). Se supone que el agua debiera salir limpia para verter al río… pero solo se supone. En cada lugar escogido, es preciso recoger tres muestras en una distancia de unos 500 metros para comprobar la dispersión.

Carlos lleva recorridos ya muchos kilómetros con todo el equipamiento a cuestas. No siempre es fácil acceder al punto escogido sobre un mapa y el día no acompaña. Estamos en plena ola de calor. De cuando en cuando, alguno de ellos identifica alguna de las hermosas aves que recorren este lugar. Un martín pescador o una garza real o un milano real… “Recogemos heces porque a veces encuentras también rastros de contaminación”, añade Miguel Muñoz, responsable en SEO/Birdlife de Libera.

“Encontrar colillas o plásticos a 15 centímetros de profundidad da idea de la cantidad de contaminantes que puede haber. La realidad es que se sabe que estamos contaminando pero no tenemos la certeza de lo que hay y de dónde viene si no se analizan las muestras. Y contaminamos porque estamos mal informados. Creemos que compramos cosas biodegradables y que van a desparecer, pero eso no es así. La definición no está clara y no se sabe ni cuánto tiempo necesitará ni en qué conciciones. Puestos así, una colilla es biodegradable, pero en muchos años”, argumenta Miguel.

En Madrid, los puntos elegidos para el muestreo son tres: El Pardo, Rivas y Aranjuez, no lejos del río Tajo. En realidad, en cada uno es una jornada. Cada muestra se recoge, se limpia y se clasifica. Las orgánicas deben seguir una cadena de frío, para lo cual siempre llevan una nevera en la que guardar ‘el botín’. Los protocolos se siguen estrictamente para que no haya peligro de contaminantes aportados por los propios técnicos.

“Es un proyecto que nos ilusiona mucho dentro de este proyecto Libera, que tiene otras muchas iniciativas, como es la de recogida de basuras en la naturaleza o las aplicaciones para móviles en las que los ciudadanos pueden ir introduciendo lo que se van encontrando.

MAPA DE LOCALIZACIONES

 

 

 

 

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África en el Neolítico: el ‘reino’ de pastores que no bebían leche


ROSA M. TRISTÁN

“Sabemos más de los humanos africanos de hace dos o un millón de años que de los que hace unos milenios”. La frase me la dice la arqueóloga Mary Prendergast, de la Universidad de Sant Louis (en Madrid), una de las mayores expertas en el Neolítico africano. Es un ‘agujero’ antropológico que, ahora, trata de llenar gracias a un estudio genético que lidera y que publica hoy la revista ‘Science’. Junto a un nutrido grupo de especialistas, nos descubre un retrato de hace 5.000 años de África oriental en el que los pastores iban viajando desde el norte hacia el sur por la reseca sabana con sus vacas, cabras y ovejas. Y no se sabe bien cómo las aprovechaban, porque aún tenían intolerancia a la lactosa. Es fácil imaginarles nomadeando de un lado a otro, no de forma muy distinta a como hoy siguen haciendo ahora los fulani (o peul), los turkanas o los masais que habitan al sur del Sáhara y por el Este del continente. Pero ¿son los mismos que en el pasado? Es precisamente la genética, nueva gran herramienta para los arqueólogos, quien ahora nos da nuevas pistas…

Pastor de origen nilótico, masai, en pastos en Kenia. @Rosa M. Tristán

Gracias al ADN antiguo de 41 individuos del Neolítico (unos 5.500 años) de Kenia y Tanzania han descubierto que los pastores que comenzaron a llegar desde el norte sudanés se mezclaban con los cazadores/recolectores que habitaban el Valle del Rift hasta formar un grupo genético homogéneo, en un proceso que duró unos mil aós. Más tarde, ya en la Edad de Hierro, hace unos 1.200 años, llegaría una nueva oleada de migrantes ganaderos, que también se fundieron con las poblaciones ya asentadas. Son los pueblos nilóticos (masai, samburu, luos, datooga, dinka…) que hoy habitan buena parte del Rift y que siguen siendo, sobre todo lo demás, pastores.

El estudio también detecta ya en aquellos nómadas la huella genética de los bantúes que llegaban del oeste, aunque aún en poca proporción: en el yacimiento de Deloraine Farm  hallaron ADN de un niño con ascendencia occidental, confirmando así la propagación (más tardía) de la agricultura y de las lenguas bantúes.

Sin embargo, pese a esta fusión biológica, aquellos primeros ganaderos se organizaron en grupos que se aislaron totalmente, quizás con fuertes barreras sociales que los hiciron imnunes a intercambios culturales. Sus cerámicas, los materiales que usaban en sus herramientas de piedra, sus asentamientos e incluso sus prácticas de entierro eran diferentes, dando lugar a la  espectacular riqueza cultural en esta inmensa África oriental que aún permanece, aunque cada vez más en lucha contra la uniformidad global y con visos de acabar siendo una ‘curiosidad turística’ que retratar. 

Gishimangeda cueva en Lago Eyasi de Tanzania donde se han encontrado secuencias de ADN. @Mary Prendergast

Desde Dar es Salam, vía telefónica, Prendergast, me explica con detalle cómo surgió la idea de hacer un trabajo tan complejo en el contexto africano. “Para empezar, aquí todo lo que no es Pleistoceno, no interesa demasiado. Pero en 2016, estando un laboratorio de ADN antiguo en Harvard, comprendí que había muchas preguntas pendientes en la arqueología que podíamos descubrir con el ADN, así que contacté con la antropóloga Elizabeth Sawchuk (co-autora), que es una gran especialista. Sabía que en Kenia teníamos más de 100 restos de individuos neolíticos, fósiles que procedían de excavaciones de los Leakey y de grupos de investigadores japoneses de los años 60 que llevaban más de medio siglo sin estudiar, conservados de cualquier manera… Lo sorprendente fue que encontramos ADN antiguo de 41 individuos en perfectas condiciones”, señala la investigadora. Y apostilla: “Tuvimos que llevarnos las muestras a Boston porque, por desgracia, en todo ´África no hay ni un laboratorio para ADN antiguo. Es tremenda la situación de la ciencia los países pobres”.  

Pueblo hadzabe de cazadores-recolectores, en Lago Eyasi, Tanzania. @Rosa M. Tristán

Me sorprende al contarme que de aquellos restos, 15 se localizaron en el Lago Eyasi de Tanzania, uno de los lugares más espectaculares que he visitado, en cuyos alrededores pude conocer a los cazadores/recolectores hadzabe y ver cómo conviven hoy con pastores datooga. “El ADN nos mostró la relación de estos pastores, enterrados bajo sus casas, con otros de Kenia, aunque hace unos 4.000 años todavía tenían más de cazadores/recolectores que los de más al norte. Es muy interesante detectar, por vez primera con datos fiables, este viaje del pasado”, reconoce.

Sobre el misterio de que fueran pastores y a la vez intolerantes a la leche, que les causaba graves problemas digestivos, aún no hay respuesta. De hecho, de los 41 sólo un individuo de hace unos 2.000 años tenía la mutación que permitía tomarla sin consecuencias. “¿Que si la fermentaban?. Es algo que no sabemos, pero pudiera ser”, comenta la arqueóloga. Tampoco cree que cuidaran de los animales únicamente por el consumo de carne, algo que hoy sigue siendo algo excepcional en los pueblos pastores africanos. Los surma de Etiopía o los masai de Kenia, por ejemplo, aún mezclan la leche con sangre como bebida energética ¿una fórmula para evitar un daño?

Respecto a la diversidad cultural que surgió entre los neolíticos africanos, en un territorio en el que no había fronteras geográficas como si las hay en Europa, Perdrengast explica que “de momento hay datos muy dispersos en cientos de kilómetros para sacar conclusiones”, y remite a futuros trabajos que, si la financiación continúa, deberán realizarse.

Otro asunto interesante es que, si bien los pastores viajaron  de norte a sur, la arqueóloga comenta que “no hay certeza de que entraran por Oriente Próximo con el ganado, no se sabe si hubo intercambio o  un centro independiente de domesticación de animales africano. De hecho, el pastoreo es algo totalmente asentado las raíces culturales de estas regiones, aunque ahora es una actividad amenazada por el cambio climático:  se están quedando sin tierras de pastos.

La investigación también confirma que la ganadería se expandió con más rapidez que la agricultura por este continente, sobre todo en una región donde el clima no lo ponía fácil: salvo en las zona alta de Etiopía o Kenia, cuando no hay lluvias y hay que buscar agua, es más fácil moverse con animales en busca de fuentes y manantiales, explica la arqueóloga. También ese movimiento favorecen las redes sociales, así que los cultivadores no se extenderían hasta hace unos 2.000 años, y se sabe que domesticaron sus propias plantas endémicas, como son el sorgo, el mijo, el cereal teff etíope o el ñame.

El trabajo menciona también al arqueólogo tanzano Audax Mabulla, actual director general de los Museos Nacionales de Tanzania, coautor del estudio, y uno de mis guías en mi último e inolvidable viaje a la Garganta de Olduvai. Mabulla es consciente de que “los resultados de este estudio tendrán un impacto a largo plazo porque los hallazgos importantes tienden a dibujar nuevos generaciones de investigadores regresan a colecciones antiguas de museos”. 

Si esas nuevas generaciones, ademas, lo son cada vez más de científicos africanos, será una buena señal para este continente que, sin duda, dio lugar al género ‘Homo’ y que tiene mil historias por descubrir.

 

Manu San Félix: “¿Quién ‘siembra’ en los mares? Nadie. Y se vacían de vida”


Manu San Félix @NATIONAL GEOGRAPHIC

El biólogo Manu San Félix @NATIONAL GEOGRAPHIC

ROSA M TRISTÁN

Hace año y medio coincidía con el biólogo marino Manu San Félix en Formentera… Se celebraban las jornadas #SavePosidonia y él estaba junto a Pierre-Ives Cousteau, buceando, registrando la situación de una planta milenaria amenazada por los yates de lujo . San Félix, como todos aquellos que se asoman a las profundidades para ver y mostrar lo que no vemos, salvo si miramos dentro del agua, con los años está cada vez más alarmado. El Mar Mediterráneo, cuna de civilizaciones, se vacía a pasos agigantados de vida. En estos dos millones y medio de kilómetros cuadrados se suman tantos desastres ambientales que prácticamente no entran en los 45 minutos que dura el documental que ha realizado para el canal de National Geographic: “Salvemos el Mediterráneo” (estreno el 3 de junio, a las 22 horas). Pero Manu también quiere dejar claro que hay soluciones y estamos a tiempo.  Y se va a visitar a quienes están trabajando en ellas, como Carlos Duarte (proyecto Pristina), Enric Sala o el chef sevillano Angel León, que aprovecha en sus cocinas los descartes de pesca.

El biólogo asegura que si lo dejamos el paz, nuestro Mare Nostrum volverá a ser lo que era hace apenas unas décadas, cuando comenzó a sumergirse en las aguas verdiazules que son si segundo hogar.

En este documental se tocan muchos de los temas que más preocupan sobre los mares: sobrepesca, plásticos, destrucción de la posidonia… ¿Algo se cree que se ha quedado en el tintero?

Creo que hemos tocado lo principal. En el Mediterráneo, para mí lo más grave es la sobrepesca y la contaminación. No podemos seguir sacando y sacando sin fin. Hay que crear verdaderas áreas protegidas y veremos que se recuperará enseguida. También se notará enseguida la explosión de vida si dejamos de intoxicarlo, porque lo estamos intoxicando cada día del año con nuestras aguas residuales. Tiramos de la cadena y nadie piensa donde van ese agua, pero ese agua, insuficientemente depurada o lo que es peor, sin depurar, acaba en los mares como el Mediterráneo. Es un problema que he visto crecer. Llevo viviendo en Baleares 30 años y conozco aeropuertos mejoras, más los hospitales, más puertos…pero las  instalaciónes de depuración del agua siguen igual aunque la población es mucho mayor.   Si mañana mismo dejáramos de echar nuestras aguas residuales al mar, en meses florecería la vida. Lo malo es que hablamos de algo que no se ve, que la mayoría de la gente no verá en toda su vida. Pero hay que parar. El mar es como una persona que fuma, bebe, no hace deporte, come mal… Si lo deja todo, su organismo mejora.

Ese proceso de recuperación, entonces, es mucho más rápido en el mar que en la tierra

Si, porque el mar tiene una capacidad de absorción y disolución mayor.  Las recuperación de poblaciones de peces es espectacular, mucho más rápida que con animales o flora terrestres porque los ciclos de reproducción son más rápidos y, además, la contaminación se elimina a más velocidad.. Quizás no es así con la posidonia porque es de crecimiento lento. Pero, en general, así como un bosque primario tarda décadas o siglos en recuperarse, los mares son más agradecidos.

¿Y de todo ello, qué es lo más urgente?

Que para el año 2020, España cumpla el compromiso que firmó y tenga el 10% de sus áreas marinas protegidas. Nosotros no estamos ni en 1%, en Baleares aún menos, en el 0,16%. Pero protegido es tener zonas donde no se pueda pescar, #NoTake, y en España hacemos reservas protegidas pero sin prohibir la pesca. Entonces ¿Cuál es la protección?. Ninguna. Es una figura de papel. Nos engañamos a nosotros mismos y es ridículo. Es preciso una protección que permita la recuperación, para que luego se pueda pescar. Recuerda lo que pasó con la veda de la anchoa: cuando finalmente se abrió en un día capturaron toda la anchoa que podían.

Hay muchas presiones contra las vedas del sector pesquero..

Si, pero es como con minería: todos sabían que era un barco que se hundía, que era una economía de ficción. Se cobraba por subvenciones. Y lo mismo pasa con la pesca, es ruinosa,. Si quitaran todas las subvenciones que reciben, muchos barcos dejarían de salir a pescar. Pero es ruinosa porque hay pocos peces en el mar. Esa es la verdad.

¿La solución es la acuicultura?

Es una solución, pero no única. Tendrían que aparecer otras formulas para sacar alimentos del mar. Pero es que somos muchos. Y si llegamos a los 20.000 millones, no habrá ni mar para tanta acuicultura. Hay que poner un límite. El planeta tiene un tamaño. Y la acuicultura también requiere del mar y tiene su impacto. Igual pasa en tierra, que a medida que somos más necesitamos más cultivos y se arrasan los bosques cuando falta superficie. Pero al menos con la agricultura se abona, se siembra, se riega… Pero en el mar ¿quién siembra? Nadie. Todo el mundo tiene derecho a sacar y sacar y  lo único que ponemos dentro son plásticos. Está claro que no puede funcionar sólo recolectar donde nadie ingresa. Es insostenible.

Llevas 40 años buceando, ¿qué sensación tienes ahora cuando te sumerges?

Me siento profundamente triste. Sobre todo en temporada de verano. Tengo la percepción de ver cómo algo bellísimo se muere y es deprimente. En el mundo no hay nada mejor que la naturaleza. Y es porque genere recursos económicos o porque nos de oxígeno, sino porque nos hace felices. Siempre buscamos intereses materiales en lo que nos rodea, pero lo cierto es que cuando vemos naturaleza somos más felices. Estás en una playa y sale una tortuga a desovar  y todo el que lo ve se emociona y se va feliz a casa. Podríamos vivir en un planeta asfaltado, pero está claro que eso no seduce a nadie. Hasta en nuestras casas ponemos plantas como decoración.

Plásticos recogidos con un filtro desde un barco en el Mediterráneo. @ROSA M. TRISTÁN

Ahora que por fin se habla del tema los plásticos, en un mar cerrado como éste, ¿cómo se ve desde abajo? Estuve en el barco Toftevaag, del Centro Alnitak, y parece una sopa de plástico.

Efectivamente, el Mediterráneo es un mar cerrado y muy poblado alrededor, lo que favorece la concentración. Pero con ser muy preocupante , soy optimista porque veo que la respuesta está siendo muy potente y creo que hay ya presiones sociales importantes para que se solucione. Cada vez somos más los que nos horrorizamos con acumulación de envases, así que creo que habrá cambios, que saldrán nuevos materiales biodegradables. Ayer mismo, en un restaurante balear ya me dieron todos los utensilios para comer, que me llevaba, con materiales de fécula de maíz. No dudo de que aparecerá la alternativa sustitutiva y se impondrá. Pero hay que reaccionar ya. Cada litro de agua mineral tiene 15.000 micropartículas de plástico, según la OMS. Y nos las estamos bebiendo. La ventaja es que el plástico es algo que tocamos cada día, que podemos ver alrededor, pero la gente no ve cómo nuestras heces van por grandes tuberías, llamadas ‘emisarios’, y acaban en el mar, y no ve los efectos de la sobrepesca.

En la batalla por la posidonia se ha implicado mucho y parece que hay esperanza también. 

En este tema he trabajado mucho y estoy muy contento. Ya hay un cambio en Ibiza y Formentera unánime. Todo el mundo sabe  que hay que cuidarla y protegerla. De hecho, fue por este tema que comencé el proyecto Posidonia Maps, para identificar las áreas donde está y protegerla. Es una aplicación para el móvil que permite saber dónde hay posidonia para no fondear el barco o el yate sobre ella. Ahora Google Maps y el Govern Balear la va a copiar, así que he inspirado una solución. Y creo que se va a extender por todo el Mediterráneo. En todo caso, creo que en 10 años los barcos no usaran anclas para fondear. Ya muchos llevan ya una hélice en el medio, eléctricas, con placa solar, y el barco se queda quieto.

¿Y cuánto tiempo nos queda para reaccionar? 

Pues muy poco tiempo. La filosofía del documental es positiva, no quedarse en lo malo y recoger propuestas, pero yo no soy optimista respecto al tiempo. Hay que actuar ya porque tenemos ahí la espada sobre la cabeza y nos saltan las alarmas. Desde hace un par de años, casi el 100% de las nacras han muerto por una epidemia, y no se sabe bien la causa, pero estoy casi seguro que detrás estamos nosotros. Hemos creado un ambiente marino insano que favorece que virus y bacterias que proliferen. Si unes el calentamiento del agua con materia orgánica estás creando el caldo de virus y bacterias.

A nivel europeo ¿hay propuestas para salvar el Mediterráneo?

No he visto casi nada y lo que he visto, no me ha gustado. No se habla de protección, ni de sobrepesca. La atención de los partidos está en la economía, y no son conscientes de que detrás  de ella está la buena gestión ambiental. Por ejemplo, en España tenemos mucho turismo porque tenemos la suerte de que las naturaleza nos ha dado un clima, playas… Para mi el tema ambiental es fundamental y yo me veo muy preocupado y a los demás muy tranquilos.

 

La ‘guerra invisible’ contra 370 millones de personas: los indígenas


Entrevista con el indigenista brasileño Sydney Possuelo, que denuncia el desmantelamiento de la protección de los indígenas que sobrevivieron 500 años aislados en unos meses

ROSA M. TRISTÁN

La ‘guerra invisible’ no es noticia aunque causa miles de muertes directas, e indirectas. La ‘guerra invisible’ nunca es portada aunque en uno de sus bandos hay más de 370 millones de personas. Y ‘la guerra invisible’ la perdemos todos, más de 8.000 millones, porque somos nuestro peor enemigo. Esa ‘guerra invisible’ nos llega, si acaso, como un goteo de muertes que cae por el grifo abierto de la indiferencia globalizada. También, muy de cuando en cuando, como un susurro inaudible cuyas voces se pierden en el ‘ruido’ de sociedades inmersas en su abrumador ego. Rara vez, como el grito de desesperación de quien ya no puede más. La ‘guerra invisible’ es por la Tierra, y sus guardianes desaparecen a ojos vista en batallas que no se ven porque habitan un mundo paralelo: el de la conservación ambiental porque si. Cada asesinato de líderes y lideresas indígenas en Colombia, cada apresamiento en Guatemala, cada agresión, cada expolio, cada gran empresa con grandes proyectos que llega a sus tierras, son heridas de una batalla contra el futuro de los que ya, desde su juventud, nos gritan ‘basta’.

Hace ya muchos años que conocí a Sydney Possuelo. Es un indigenista brasileño de referencia en el mundo. Gracias a él han sobrevivido hasta nuestros días un grupo de esos indígenas que apenas suman unos miles: los pocos indígenas aislados que existen (porque así lo quieren) al margen del mundo que hemos creado. Con casi 80 años, Possuelo sigue transmitiendo la misma energía que hace décadas le llevó a la selva amazónica. Ahora lo hace desde los bosques tropicales del río Yavarí, donde ejerce aún de altavoz de esos grupos y comunidades indígenas, aislados o no, cuyas voces no se escuchan más allá de la tierra que pisan y que, día a día, desaparece bajo sus pies por ‘un agujero negro’, que no es otro que la avaricia del mundo.

Hoy, Sydney Possuelo es director del Instituto Brasileño Indigenista, pero si miran su historial figura que fue quien creó hace más de 30 años, el departamento de Indios Isolados (aislados) en la Fundación Nacional del Indio (FUNAI). Hasta la selva, en la que pasó décadas, se fue siguiendo los pasos de los hermanos Vilas Boas, los sertanistas que crearon la reserva del Parque Nacional Xingú en 1960, a quienes acompañó en infinidad de expediciones. No sin esfuerzo, Possuelo consiguió que el Gobierno brasileño comenzara a demarcar territorios para que nadie pudiera entrar en una Amazonía que les pertenece y que, por más que algunos se empeñen, no quieren abandonar. Hoy, cuando alguno es detectado, con sus flechas y sus pinturas de guerra o de paz, siguen siendo noticia mundial, como si fueran una anacronía de un espacio/tiempo que, sin embargo, también les pertenece. Ahora, este indigenista incansable presencia, entre la perplejidad y la indignación, como a su alrededor se desmorona todo lo que se preservó durante décadas con un gobierno, el de Jair Bolsonaro. Donde él ve futuro, cultura y vida, el presidente y su equipo sólo vislumbran ‘salvajes’ a evangelizar y tierras por cultivar.

Tras estar desconectados varios años, recientemente nos reencontramos para mantener una entrevista, vía Skype, que ha puesto en conexión mi mundo y el suyo.

Sydney, veo que es imposible jubilarse de la defensa del mundo indígena.

Si, lo es. Yo en teoría estoy jubilado de la FUNAI pero sigo trabajando en el Instituto Brasileño Indigenista (IBI) que creé tras dejar la Fundación. Ahora tengo proyectos en el Valle de Yavarí, entre Perú y Colombia, centrados en la defensa de la tierra y empoderamiento de los pueblos, porque hay quye reforzarles para que puedan decidir sobre su vida frente a las amenazas externas.

Apenas cinco meses después de la llegada al poder del presidente Jair Bolsonaro, ¿en qué se nota ya el deterioro de la situación para ellos en Brasil?

Para empezar han destrozado la Fundación Nacional del Indio. La han puesto al servicio del agronegocio y de los protestantes. Nunca ví algo tan peligroso para los pueblos indígenas y el medio ambiente global, pues ambas cosas son lo mismo. Debo decir que históricamente los militares fueron favorables a los indígenas. El primer servicio de protección indígenas en Brasil lo organizó el mariscal Rondó en 1910. Por desgracia, a su muerte el servicio se deterioró y llegó a convertirse en algo terrible, corrompido. En 1967, los militares lo extinguieron y crearon la FUNAI. Fue el periodo más prolífico y lo comandaban generales, por increíble que parezca. Teníamos recursos, dinero y autoridad. Pero ya no es así. Muchos militares que apoyan ahora a Bolsonaro son contrarios a los indígenas. No comprendo por qué una tradición de protección que demostró al mundo el interés del Gobierno de Brasil con todos sus pueblos, de repente cambió del blanco al negro.

¿A qué atribuye este cambio?

Es verdad que siempre hubo militares, principalmente de la Escuela Superior de Guerra, que tenían una visión negativa de la tierra indígena y de su participación en nuestra sociedad, así que creo que los de hoy vienen de esta línea militar. Pero yo trabajé más de 40 años en la Amazonía y hubo oficiales me ayudaron en mis expediciones, en proteger la tierra… El cambio es desconcertante. Y los indígenas también están perplejos. En su día, la FUNAI demarcó mucha tierra indígena. Y ahora esa Fundación está dividida en trozos que dirigen ideologías, que no personas, contrarias a sus intereses. Es impresentable que la cuestión de las tierras indígenas sea competencia del Ministerio de Agricultura, que es el enemigo, el agronegocio. Y la cuestión de los indios aislados, que requieren de especial protección, está en manos de los protestantes.. Quieren desmontar todo un complejo de protección que existía.

¿Cómo la Amazonía ha ido a parar a parar a los protestantes?

Porque con el Gobierno de Bolsonaro, los aislados han pasado a depender del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, que dirige Damares Alves, una pastora protestante, que da sermones cada domingo y que dice claramente que no hay que tener indios aislados, que les llegó el momento de la Iglesia, de evangelizarlos. Es muy triste ver que quieren destruir todo lo que se conservó durante 500 años y  lo que se construyó hasta convertir a Brasil en un faro de la defensa del mundo  indígena. Ahora no somos nada. Acabamos con ellos y, de paso, con la Amazonía.

¿Cómo, en cuatro meses, lo notan en sus vidas?

En todo. De hecho, a finales de abril han comenzando a movilizarse con los pocos medios que tienen. Son conscientes de los cambios, que quieren revertir. Y es difícil, pero no imposible. Al menos, a ver si podemos reducir el impacto del Gobierno. Un ejemplo claro de lo que está pasando es que el Ministro de la Salud quiere acabar con departamento de salud especial para los indígenas. Dicen que deben ser atendidos como los demás ciudadanos, pero eso es una falacia porque ellos viven en comunidades distantes, en la selva; es más, incluso en las ciudades necesitan grupos de atención especiales, una conquista que tenían, que se va a terminar y que para ellos es muy importante.

¿Están llegando invasores de tierras indígenas?

Ya antes de tomar posesión Bolsonaro hubo agresiones. En el valle del Yavari tuvimos ataques de hombres armados y también en Mato Grosso. Imagínese ahora que está en el poder. La situación se ha agravado. Nosotros hacemos reuniones, campañas y hay entidades internacionales que nos apoyan. Pero es patético. Pasé toda mi vida tratando de protegerlos,  evitar contactos, que pudieran vivir con su cultura, su lengua y su forma de vida tradicional, y ahora miro para atrás y veo todo destruido, como en una guerra. Como si fuera una ciudad bombardeada. Y es verdad: es una guerra contra los pueblos indígenas y contra el medio ambiente invisible al mundo.

¿Hay alguna respuesta de la sociedad brasileña?

De un modo general, a la sociedad brasileña no le importan nada los indígenas amazónicos. Y respecto a los gobiernos, hubo alguno menos malo, pero ninguno bueno. Nunca se les respetó históricamente. Igual aquí que en el resto del mundo. En realidad, la visión de la sociedad occidental va contra ellos. Muchos hablan en su apoyo pero no hacen ni la mitad de lo que se podría hacer. Bartolomé de las Casas si que luchó toda su vida por los indígenas, pero sus pensamientos se perdieron. Ahora hay un ‘agujero negro’ que hace desaparecer todas las conquistas. Aún así creo que nunca es tarde para recomenzar. Bolsonaro apenas lleva unos meses, así que aún puede humanizarse.

¿La solución puede venir con presiones desde el exterior? Recientemente, científicos y activistas reclamaron en la UE el cese de determinadas importaciones…

Con la globalización, sabemos la implicaciones que tienen los cambios ambientales, que todo funciona con interdependencia. Pero tengo claro que sólo si pones la mano en la parte más sensible del ser humano, el bolsillo, la gente se preocupa. Brasil exporta mucha carne al resto de la humanidad y grano para ganado. Y es verdad que se pueden hacer presiones comerciales, disminuyendo compra de carne que viene de estas zonas. A mí me gustaría que Brasil retomara su protección a los bosques sin presiones externas pero ¿será posible? Hasta ahora, se que es un sueño fuera de la realidad. Y lo cierto es que tenemos 8,5 millones de kilómetros cuadrados, que hay espacio para todo: ganado, cereales, cerdos y tierras de protección permanente, porque esas tierras no están vacías sino habitadas por personas con una forma de ver el mundo y sentirlo mucho menos invasiva que la nuestra. Los indígenas no destruyen nada ni nos amenazan. Al contrario, su presencia demuestra que existen porque se les dejó en paz. Pero el proceso económico va avanzando cada vez más lejos y está llegando adonde están ellos. Los demás, no somos conscientes de que con su fin, nos perjudicamos todos. Los jóvenes del Friday for Futuro si lo están viendo y ojalá lleguen a ser activos en Brasil. Yo miro atrás y no veo que seamos más felices que padres y abuelos, veo que la tecnología que debiera haber servido para tener más tiempo para pensar, amar, estudiar, escuchar música, al final nos ha hecho menos humanos. Y eso es algo que tenemos que combatir globalmente.

¿Cómo logra en ese contexto que el Instituto Brasileiro Indigenista salga adelante?

En Yavarí estamos en cuatro puntos de interés, con un convenio UNIVALLA, la organización que representa a las comunidades indígenas del valle. El dinero lo pone una Ong norteamericana. Gracias a ello, hacemos proyectos en la tierra, de refuerzo institucional y también les ayudamos en temas de salud.

Por esa zona está habiendo problemas entre indios contactados y aislados ¿Este tipo de casos están aumentando?

Fue algo que provocó la FUNAI y al final envió una expedición diciendo que iban a arreglarlo. Yo personalmente estoy en contra del contacto que han efectuado porque es consecuencia de errores anteriores de la FUNAI. El contacto, una vez que se hace, es irreversible, modifica para siempre a los pueblos, y a peor en el caso de la vida de los aislados, creando una dependencia que acaba con ellos. Sigo defendiendo que lo mejor es que estén en su espacio y si un día quieren contactarnos, ya saben donde estamos. Ir a ellos no es bueno; sólo les ofrecemos una sociedad deshumanizada. En ese caso, hablé con la FUNAI para  encaminar el problema de otra forma, pero los que ahora están en el departamento que yo creé tienen visiones distintas. Si que es bueno que se sepa lo que aquí está pasando, a ver si reaccionamos.

 

 

Amazonía: NO TODO VALE


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Fernando Trujillo, en el Amazonas, con un delfín rosado.

ROSA M. TRISTÁN

No todo vale para salvar la Amazonía. Y, a la vez, la estamos perdiendo… poco a poco, ante la indiferencia general. Perdemos sus árboles, la biodiversidad de sus ríos, perdemos las gentes que la habitan y no quieren saber nada de nosotros, porque no les interesa nuestra forma de vida. Y ahí estamos, quietos. Sin mirar para no ver.

Yo el otro día me asomé a una ventana. Y descubrí el documental ‘Río Abajo’, de Mark Grieco, un cineasta independiente norteamericano que ya se hizo famoso con su película sobre el impacto de una minera canadiense en Colombia, ‘Marmato’. Ahora, de la mano del biólogo colombiano Fernando Trujillo, se adentraba en el dilema de si todo vale para salvar a una especie de la depredación humana. En concreto, el delfín rosado que habita los ríos amazónicos, el boto como le llaman en Brasil, y que hoy es carnaza para un pez carroñero, la dañina piracatinga, mota o blanquillo, según estemos en Brasil, Colombia o Bolivia. Unos 1.500 ejemplares de delfin rosado son muertos cada año porque para las comunidades que habitan a orillas del Amazonas, este hermoso mamífero es su herramienta para ‘pescar’ el pez omnívoro que les sacó de la miseria.

La UICN calculaba en diciembre pasado que los delfines rosados podrían desaparecer en tan solo 50 años porque cada década su población disminuye entre un 30% y un 50%, otra especie más en crisis por un sistema, hoy descontrolado, que nos lleva a la deriva.

Trujillo, que durante 30 años ha investigado la especie, ahora a través de su Fundación Omacha, quería acabar con las matanzas, pero…. ¿todo vale? En la Asociación de Amigos del Manatí (AMPA) en Brasil, por cierto patrocinada por la petrolera Petrobras, según se desprende del documental, no se hicieron la misma pregunta. Y contactaron con Richard Rassmusen, un famoso presentador a lo Frank de la Jungla (sin palabras), de programas sobre naturaleza (y con ocho demandas judiciales por delitos ambientales) que se comprometió a conseguir las imágenes de un asesinato de delfín rosado para que fuera prohibida la pesca de piracatinga en su país. “Basta de bla, bla , bla… Hay  que actuar”, afirma en la película.

Arauca 2010

Y Richard se fue a unas comunidades amazónicas y pagó a unos pescadores y les animó a matar a un ejemplar, una hembra embarazada de delfín rosafo, para poder grabarlo con su cámara. “¿Pero no lo publicarán, verdad?”, le pidieron los comunitarios. Pero si. Lo publicaron. AMPA envió el vídeo al programa de televisión estrella del país y se aprobó una moratoria y las comunidades se quedaron sin una alternativa para seguir viviendo, acusados además por el resto de aldeas vecinas de ser los culpables de aquello,  amenazados por los intermediarios por haberse prestado a algo así. “Al pagar para grabarlo, en mi opinión traspasó la línea ética, aunque no lo hizo por su imagen porque hasta dos años después no se supo que él estaba detrás de aquel vídeo”, recordaba hace unos días Trujillo durante el estreno de “Río abajo” en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Trujillo reconoce que el objetivo ambiental se consiguió, aunque aún se matan botos, pero recuerda también que en la Amazonía viven hoy 34 millones de seres humanos, de los que 3,5 millones son indígenas. Y no olvida que otras amenazas que disminuyen la pesca de otras especies, como son las grandes hidroeléctricas, la minería, los cultivos de soja. “El pescador amazónico jamás habría tenido interés en la mota, pero era lo que le pedía el mercado. Y aún lo siguió pidiendo en Colombia hasta hace dos años y aún se consume en Bolivia”.

El biólogo descubrió, además, que esa especie carroñera, de la que se consumían en su país 1.300 toneladas al día, acumulaba índices de mercurio que estaban minando la salud humana en silencio. Aquella investigación también a él le supuso amenazas de muerte en la Amazonía, en países (Brasil y Colombia) donde casi cada día matan a un defensor o defensora de derechos. Muchos ambientales. Tuvieron que pasar dos años para que, en 2017, el Gobierno de José Manuel Santos aprobara una veda permanente para la mota que protegiera a su población y de paso a los delfines rosados.

Pero Fernando Trujillo sabe que son necesarias la alternativas, porque sin ellas no hay futuro para el Amazonas. Opciones que no están en esa pesca carroñera, pero tampoco en las minas, que vierten más de un kilo de mercurio por kilo de oro conseguido, ni en las hidroeléctricas, de las que hay 178 grandes en marcha y otras 270 en proyectos en la región. “¡Sólo dejarán tres ríos libres en el Amazonas! Sin migraciones tampoco habrá peces. Morirán en las turbinas mientras los amazónicos no verán esa electricidad”, denunciaba en Madrid.

No, él defiende proyectos locales de acuicultura con especies nativas, cultivos orgánicos, incluso un turismo sostenible en el que la belleza sea el imán, pero cuidando que no genere destrucción. ¿Utopía estando en manos de dirigentes como Jair Bolsonaro o Iván Duque? Realmente, no son tiempos para el optimismo.

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Miembros de la FUNAI con los indígenas korobo no contactados, el pasado mes de marzo. FUNAI

Río más abajo, las cosas tampoco son mejor. En Brasil, los indígenas hoy sedentarizados en comunidades agrícolas, entran en tensión con los indígenas no contactados, cada vez más acosados por presencias que no quieren. Estos días, la Fundación Nacional del Indio ( Funai ) ha explicado que tuvo que salir de expedición para localizar a un grupo de aislados korubo que podían tener un conflicto con otros de étnia matis en el entorno del río Coari, afluente del Amazonas. Ya en 2014-2015 hubo guerra entre ambos y varios korubo, que no llevan armas de fuego, murieron en los enfrentamientos. Otros se quedaron con los matis a vivir, pero cuatro años después querían un reencuentro con los suyos. ¿Cómo hacerlo sin que resultaran de nuevo afectados?

Finalmente, la expedición de FUNAI salió desde el Río Ituí compuesta por 30 personas. El pasado 19 de marzo, encontraron en total a 34 korubo de tres familias, con dos embarazadas y tres bebés. Lo primero fue vacunarles, como marca el Programa Nacional de Inmunización para Indígenas, y luego propiciaron el encuentro. 

Pero si la FUNAI aún guarda como lema el no contacto que propició Sydney Possuelo, que por cierto me cuenta que sigue activo y al que espero reencontrar algún día, otros no tienen tantos reparos . Después de que Bolsonaro tomara el poder, decenas de hombres armados han asaltado aldeas en reservas indígenas, como la de de la tribu Uru-yo-wau-wau, animados por los discursos de su presidente, que recordemos está en el poder gracias al apoyo de las fortunas del agronegocio.

No, no todo vale. Con la Amazonía perdemos todos.

 

Europa camino de Mercurio: el planeta misterioso


@ESA/ATG medialab; Mercury: NASA/JPL

ROSA M. TRISTÁN

Viajara a Mercurio, el planeta más pequeño de nuestro Sistema Solar, el más caliente y de gélidas noches  (más de 450ºC de día y -180ºC de noche), el astro que sufrió auténticos bombardeos de meteoritos y donde es posible ver amaneceres dobles. Ese es el objetivo de la misión BepiColombo que la Agencia Espacial Europea (ESA) y la japonesa (JAXA) inician este mes de octubre en la Guayana Francesa con el lanzamiento de unas naves espaciales que quiere conseguir respuestas donde ahora hay preguntas. “Es la misión más compleja a nivel científico de la ESA, con 83 empresas participando de 12 países, incluida España”, explicaba hace unos días en la sede de la ESAC Mauro Casale, responsable del segmento de tierra de BepiColombo.

f=”https://rosamtristan.com/?attachment_id=5203″ rel=”attachment wp-att-5203″> El Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO) @ESA-JAXA[/capt

La complejidad es lógica si se tiene en cuenta que el artefacto deberá viajar durante siete años y dos meses (llegará el 5 de diciembre de 2025) para llegar a su destino con dos orbitadores diferentes abordo del módulo de transferencia, vamos su vehículo: el MPO (Orbitador Planetario de Mercurio, de la ESA) y el MMO (Orbitador Magnetosférico de Mercurio, de Japón). Su objetivo es recoger datos durante todo un año (quizás prorrogable otro más). Si el MPO europeo observará el planeta desde su órbita para recabar datos de su  composición, su topografía y la morfología de su superficie y su interior, el MMO nipón (más alejado) se centrará en el estudio del entorno del planeta y su magnetosfera. Será la primera vez que dos orbitadores realicen observaciones coordinadas y simultáneas desde puntos diferentes, pero para ello deberán dar un rodeo de 9.000 millones de kilómetros hasta situarse en las órbitas adecuadas del pequeño Mercurio.

¿Y por qué ese interés en el astro abrasador, apenas a 58 millones de kilómetros de nuestra estrella? Pues porque, como explicaba Casale, las dos misiones anteriores a este planeta (Mariner en los años 70 y Messenguer entre 2011 y 2015, ambas de la NASA) han generado más preguntas que respuestas. Tampoco se acercaron tanto: Messenger estaba a 15.000 kilómetros de la superficie pero BepiColombo estará a 1.500 y hará órbitas cada dos horas, pasando todos los días por los polos. “Tenemos muchas dudas sobre su pasado: si se formó más alejado del Sol, donde está Marte, y luego se acercó; o cuestiones por resolver sobre la Teoría General de la Relatividad de Einstein (que igual no cuadra con sus órbitas). Es el planeta más desconocido de nuestro sistema”, señalaba el científico para justificar la importancia de una misión que costará 1.430 millones a la ESA y JAXA.

En total, los dos orbitadores  llevan a bordo 11 instrumentos científicos, entre los que hay tres cámaras para captar imágenes, espectómetros de infrarrojos, altímetros láser, un acelerómetro, detectores de partículas de polvo solar… “Messenger nos dijo que hay hielo y quizás materia orgánica en su Polo Norte. Hay que confirmar si ese hielo es de agua y si su origen está en las cometas. También queremos aclarar por qué su campo magnético es asimétrico en 400 kilómetros y si se movió o no o si su núcleo es más grande que en otros “, explicaba también Santa Martínez, coordinadora del procesamiento científico en la ESAC.

La función de la ESAC en España será fundamental para su seguimiento, pues es aquí donde se situará el centro de operaciones científicas, se programarán esas acciones y se procesarán datos recogidos antes de distribuirse a la comunidad científica. De hecho, BepiColombo no será una sonda durmiente hasta que llegue, sino que mientras viaje hacia Mercurio, y gracias a grandes paneles solares (sólo el que utilizará cuando llegue no se orientará de forma que no sufra desgaste), estará activo y cada seis meses se chequearán desde la Tierra sus instrumentos, a la vez que se reciben datos de su paso por la Luna, por Venus…

Habrá que espera al 5 de diciembre de 2015 para comprobar si el plan funciona. Entonces, se separa primero el orbitador japonés y entrará en su órbita y luego el módulo europeo, que como orbitará cerca de la superficie ‘mercuriana’ ha tenido que diseñarse con nuevos materiales especiales capaces de soportar 450ºC . “Sólo el 15% de la tecnología de BepiColombo es previa, el resto es toda novedosa”, señalaban los expertos de la ESA.

 

 

El Manzanares cumple un mes canalizado en Madrid Río


ROSA M. TRISTÁN

Un mes ha bastado para que los madrileños descubrieran lo que significa el río Manzanares para ellos. Un mes en el que ha desaparecido en un tramo que ya formaba parte de la vida de la ciudad, un mes en el que unos pocos se han escudado en la defensa de un deporte en Madrid como es el remo para tratar de mantener su escuela (de gestión privada) mientras el Ayuntamiento de Madrid, pese a anunciar que se abriría la presa nº 9 que ha permitido el embalsamiento, sigue sin terminar de cumplir este anuncio.

Presa nº 9 cerrada en el Manzanares #MadridRio . @Rosa Tristán

Desde hace un mes, precisamente, la respuesta ciudadana al cierre de esta presa y la transformación en canal de 1,8 kilómetros del tramo urbano del río ha sido contundente. Más de 22.200 firmas recogidas en la campaña Change.org de #EsUnRíoNoUnCanal son prueba de ello.

La respuesta del río también lo ha sido: como no es un canal, si el agua no fluye, la basura se ha acumula y es lo que ha ocurrido  en el tramo embalsado: ha habido proliferación de bacterias y eutrofización (enriquecimiento de las aguas con nutrientes, a un ritmo tal que no puede ser compensado por la mineralización total, de manera que la descomposición del exceso de materia orgánica produce una disminución del oxigeno en las aguas profundas), la fauna fluvial se ha trasladado casi totalmente a otras zonas, la flora ha desaparecido, han muerto peces y la situación va a peor.

Zona canalizada del Manzanares y escuela de remo. @Rosa Tristán

Conviene recordar que el Manzanares en su tramo urbano se embalsó en sus 7 kilómetros urbanos durante los años 50 del siglo XX, en plena dictadura y sin ningún tipo de estudio ambiental. Ya en 1943 se había creado un organismo autónomo llamado Canalización del Manzanares, encargado de dar al río “una imagen similar, dentro de lo posible, a un Sena o un Támesis“, es decir, convertirlo en lo que no es. Y Madrid perdió desde entonces la memoria de lo que era su río natural, al que antes de la Guerra Civil los vecinos iban a bañarse o lavar la ropa.

Así siguió , como una sucesión de ‘piscinas’, hasta 2016, que fue cuando Ecologistas en Acción convenció a la Alcaldía actual para abrir las presas y ‘renaturalizar’ el río. Pero había una pega: una escuela de remo se había instalado para la práctica de este deporte, autorizada en tiempos de Ana Botella, a la altura del Puente de la Princesa., así que, según explica el promotor del proyecto de renaturalización, Santiago Martín-Barajas, de esta ONG, “se optó por aceptar en ese momento que quedara un tramo de 1,5 kms canalizado con el convencimiento de que cuando los vecinos vieran el río natural en gran parte de Madrid Río, comprenderían su valor ambiental y lo reclamarían para la totalidad, como así está ocurriendo”.

Hay que recordar que Madrid el remo se ha practicado en pequeña escala en El Retiro o el Lago de la Casa de Campo, precisamente debido a la falta de condiciones para hacerlo en otros lugares, de igual modo que no se practica vela o esquí náutico o windsurf a nivel profesional. No es una excepción. Ni siquiera en el caudaloso Sena se ven remeros a su paso por París.

Garza real en #MadridRio, zona renaturalizada, 1 de agosto 2018. @Rosa Tristán

Coincidió que en 2016 la presa nº 9 que había que cerrar para una escuela de remo se averió y durante dos años todo el río fluyó ‘libre y natural’, recuperando su fisonomía y con ella una flora y una fauna fluvial espectacular, sobre todo en aves, hasta convertirse en un lugar único a lo largo de todo su recorrido, un espacio que muchos madrileños comenzaron a apreciar, pese a sus aguas someras (y es que nunca fue profundo).

La mejor prueba de ese cambio de visión ha sido la mencionada respuesta ciudadana desde comienzos de julio ante el cierre de la mencionada presa en Change.org  (hoy 22.200 apoyos) y Decide Madrid.org (otros 2.000) . “Se ha demostrado  que la renaturalización no era una petición de Ecologistas en Acción sino de mucha más gente, en definitiva, que hay más a favor del medio ambiente que de un deporte que puede hacerse en otro lugar porque el río no tiene las condiciones adecuadas para el mismo”, insiste Martín-Barajas.

Área que se segó e inundó hace un mes, en plena nidificación de aves, por el canal para remo.@Rosa Tristán

La escuela Remo Madrid Rio, por su parte, abrió el 9 de julio sus puertas con la autorización municipal, convocando a muchos remeros gratuitamente como demostración de la demanda. La autora de este artículo fue acosada y perseguida hacía fotos de la apertura por personas relacionadas con el centro. Curiosamente, el centro aprovechó tres tuits amenazantes de uno o dos energúmenos (habrá que investigar su origen) para denunciar violencia contra los remeros.

En todo caso, no hubo presencia ‘masiva’ de remeros (nunca podría serlo pues la Confederación Hidrográfica del Tajo no autoriza más de 20 embarcaciones, cifra que no se ha visto nunca en el agua, por cierto). Asimismo, iniciaron la presión para mantener su presencia en este tramo canalizado, aduciendo que es el único lugar de todo Madrid donde pueden practicarlo. No les sirven ni Estanque de El Retiro, ni Lago de la Casa de Campo, ni canal Parque Juan Carlos I, ni embalses cerca de la ciudad. Aducen que es un deporte que no contamina (es cierto) pero sin aludir a lo que supone ambientalmente la canalización. Y obvian que la campaña no es contra su deporte, sino contra el lugar donde este grupo quiere practicarlo.

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Concentración de Ecologistas en Acción por la total naturalización del río. @Rosa Tristán

Y lo más grave que ha pasado es que en el tramo embalsado es visible cómo la calidad del agua ha disminuido, se acumula basura en algunas zonas dado que no fluye, proliferan las algas y la fauna fluvial (gallinetas, ánades reales, garzas reales, galápagos, gansos, etcétera) se han trasladado a la zona renaturalizada, río arriba. Como toda agua estancada, va acompañada de malos olores y más mosquitos.

Llegados a este punto, desde la Alcaldía deberían explicar a qué se debe el retraso de la apertura de la presa, cerrada por este deporte minoritario (nunca podría ser mayoritario en este lugar pues un máximo de 20 embarcaciones tienen autorización para navegar en 1,5 kms) tras el anuncio ya realizado. Es más, hay que recordar que entre 2012 y 2016, según la escuela de remo, tuvieron unos 100 usuarios habituales (ahora dicen que son 40) y que embalses para su práctica cerca de Madrid hay muchos que no requerirían una transformación drástica como la que sufre el río Manzanares.

Por ello sigue activa la campaña #EsUnRioNoUnCanal y se ha lanzado otra: #AbrirLaPresa9Ya.

 

 

 

 

Atapuerca ‘estrena’ cueva: ‘La Paredeja’ neandertal


Yacimiento neandertal “Cueva de La Paredeja” @RosaTristán

ROSA M. TRISTÁN

Cuando los andamios de la Trinchera del Ferrocarril de la Sierra de Atapuerca se ven en el horizonte, intuyo que una jornada especial va a comenzar. Y así fue este año una vez más, porque ponerme el casco (que se me caía, por cierto) y comenzar un paseo hacia nuestros orígenes del que creía saber mucho, después de escribir “Atapuerca: 40 años inmersos en el pasado”, con Eudald Carbonell (National Geographic, RBA), para descubrir que cada campaña hay una gran novedad este año tiene un extraño nombre: ‘La Paredeja’, un nuevo yacimiento en una cueva por la que anduvieron los neandertales.

Eudald Carbonell, desde lo alto de La Paredeja @RosaTristán

La Paredeja, que en la zona significa ‘pared pequeña’, aunque no lo es tanto, se encuentra en el mismo complejo que la cueva de El Mirador. Hace tiempo que estaba identificado este lugar, pero fue hace unos cinco años cuando Carbonell, arqueólogo y codirector de Atapuerca, paseando por el lugar, encontró algunas herramientas de piedra. Este año, por fin, bajo la coordinación de Marta Navazo -que antes trabajaba en los yacimiento neandertales al aire libre de los alrededores- se decidió a ‘atacar’ la pared, o ‘paredeja’ y apenas dos semanas después ya han encontrado unas fantásticas  lascas musterienses, es decir, pruebas de que allí estuvieron  los ‘Homo neanderthalensis‘, así como fósiles de algún animal y hasta un pequeño carbón, éste último minutos antes de que yo  llegara y aún por estudiar para saber su origen.

“Era una antigua cantera y queríamos ver si tiene un gran potencial porque hay 10 metros de sedimentos en la pared, que hemos escalonado en cinco niveles; y en los cinco hay herramientas, como lascas.  Así que estamos limpiando  y al año que viene se excavará”, me explicaba Marta a pie de obra. “Hemos hecho también un sondeo estatigráfico con un camión y tenemos hasta 20 metros más de potencial; intuyo que hemos encontrado otro complejo tan importante como la Trinchera de Ferrocarril en el complejo 3, que se completa con El Mirador y Cueva Ciega, que están cerca. Los neandertales igual estuvieron por aquí hace entre 70.000 y 200.000 años, una antigüedad de la que no los hemos encontrado en otro sitio de la sierra. La Paredeja es una cueva enorme, en total con 30 metros de estatigrafía, como la Gran Dolina, así que tenemos trabajo para décadas”, añadía Eudald mientras me mostraba desde arriba la inmensa tarea:

Eudald Carbonell: “Nuestros nietos científicos aún excavaran aquí”.

Antes de que conocer esta novedad de la campaña, visité la Trinchera del Ferrocarril (“El Portalón” estaba cerrado, una pena) que me pareció demasiado silenciosa.  El jueves fue un día de cambio de turno de los excavadores ‘temporales’ y estaba solamente el ‘núcleo duro’. A pocos metros de la entrada, la Sima del Elefante, que cada año me parece un agujero más insondable… Pero no. Rosa Huguet me dijo que están a punto de llegar a la ‘roca madre’, vamos al fondo, y desde luego que han bajado metros desde la primera vez que estuve, tantos que han dejado sin suelo a la propia Trinchera, instalándose una pasarela metálica sobre las cabezas de los que excavan abajo..”Aún podemos encontrar más restos del ‘Homo sp” porque todo entraba de fuera y sería fantástico porque ya estamos en 1,3 millones de años”, decía la coordinadora de la Sima.

Isabel Cáceres, una de las dos coordinadoras del yacimiento La Galería, andaba recortando plásticos para clasificar fósiles cuando llegué al yacimiento de La Galería. Este año, un inmenso agujero a la izquierda, justo donde estaba la Covacha de los Zarpazos, me ha llamado la atención. “Han vaciado esta zona para ver la estatigrafía porque no había fósiles”, me explicó. Ante su cuadrícula, desde luego que los hay. Llevan más de 500 en esta campaña en lo que fue un agujero desde la sierra, sobre todo de ciervos y caballos, como el dueño de la excelente dentadura que me muestra,  pero también de bisontes o bóvidos. “Estamos empezando unos niveles de sedimento de cuando la trampa para animales era más efectiva porque era más profunda, hace unos 300.000 años.  Y no sabemos cuanto tiempo estaremos. Aquí el que manda es el yacimiento. Siempre mandan las cuevas”. (Sigue)

Exvacación en TD10 de la Gran Dolina. @RosaTristán

Siguiendo por la Trinchera llegué a la Gran Dolina y por el andamio subí hasta TD4, donde Jordi Rosell y María Martinón-Torres me pusieron al tanto de lo que está sacando su equipo en esta  ‘casa’ de humanos de hace un millón de años (más antiguos que los ‘Homo antecessor’, de TD6). Y parece que compartían el espacio con los grandes osos ‘Ursus dolinensis’. “Eran los abuelos del ‘oso de las cavernas’, que se pelearían más tarde con los neandertales”, me cuenta Jordi. La directora del CENIEH añade que precisamente este yacimiento nos dice que allí hubo humanos (dejaron herramientas) pero también “nos ayudará a saber cómo eran, si eran los mismos que hay en tiempos más recientes de TD6, más antiguos (Homo sp) o si llegaron por oleadas quizás debido a cambios climáticos”.

Encima de sus cabezas, en TD10, tras 22 años de trabajo y más de 500.000 restos fósiles encontrados, que se dice pronto, Palmira Saladié dejó sus buriles de trabajo para explicarme que les quedaban cuatro días para llegar a TD9, los sedimentos de hace 500.000 años, un momento en el que se dice que Europa estaba despoblada (entre 500.000 y 800.000). “Estamos excavando 85 metros cuadrados, en el nivel que coincide con la Sima de los Huesos, pero ya no vamos para atrás, a ver que encontramos”, me explica desde un lugar que nunca me cansa: desde Gran Dolina la vista de la Trinchera es espectacular.

Cueva Fantasma ¿o del Fantasma?

Un poco más arriba hay una buena salida para Cueva Fantasma, o ‘del Fantasma’, como algunos prefieren llamarla. Fantasma fue la noticia del año pasado y nos obligó a modificar un capítulo del libro cuando casi estaba ‘en máquinas’. No podíamos no incluirlo. Este años,  Ana Isabel Ortega y su equipo han  cambiado totalmente el aspecto que ví en 2017. Hay andamios y este año hacen un sondeo en un recoveco de la  hundida cueva. A pocos metros de conde se encontró el  fósil de neandertal que tanto se esperaba. Se estima que Fantasma tiene una secuencia de entre 100.000 y 40.000 años, que no aparece en otro lugar. “En el sondeo sacamos restos de caballos y otra fauna de hace 40.000 años, pero son apenas 15 días de trabajo. ¡Estamos empezando!”, me recordaba una entusiasta Ana Isabel.

Josep Mª Vergès muestra los sondeos en Cueva El Compresor. @RosaTristán

Como colofón, de vuelta a la Trinchera, Josep María Verguès me mostró lo que ocultan en la Cueva del Compresor, un espacio oscuro y frío. Ahí es donde guardan, al fresco, “las entrañas de todo el sistema de cuevas”, según sus palabras. “Son testigos de sondeos que realizamos para corroborar a qué distancia están los suelos y techos de las cuevas. Unos son sedimentos finos, otros más gruesos, y es importante para acceder al relleno de las cuevas. Luego hacemos muestras, estudiamos minerales y cronología, a veces incluso en un testigo han salido fósiles”.

Hay decenas de cajas azules que se acumulan pendientes de la infinidad de análisis que Vergés y sus colaboradores tienen pendientes de realizar. Aquí todo son ‘contenedores de historias’.

“Atapuerca: 40 años inmersos en el pasado”

Para terminar la visita, Eudald Carbonell me lleva por el camino, lleno de baches y charcos debido a las últimas tormentas, por el que iban hace ya muchos años hacia los yacimientos, cuando eran los jóvenes que retrata, junto a José María Bermúdez de Castro, en “Perdidos en la colina”. Desde que todo esto se inició han pasado cuatro décadas, que este año conmemorarán con numerosas actividades. Entre otras, una exposición en el Museo de la Evolución Humana de Burgos que se inaugura a finales de julio y que os animo a visitar.

Y, aprovecho, si queréis conocer la historia al completo de este proyecto, sus anécdotas y hallazgos, os recomiendo:

“Atapuerca, 40 años inmersos en el pasado” (National Geographic, RBA Libros).

 

 

 

 

 

 

‘RAICEX’ : la voz de los científicos españoles en el extranjero


ROSA M. TRISTÁN

Cuando la crisis económica, generada fundamentalmente por movimientos bursátiles y la burbuja inmobiliaria, estalló en España, fueron muchos los jóvenes científicos de este país que tuvieron que hacer las maletas… y se desperdigaron por los cinco continentes. Es un tema que he tratado a menudo en este espacio. Ahora, muchos de ellos, se han organizado en una red, a la que han denominado RAICEX (Red de Asociaciones de Investigadores y Científicos Españoles en el Exterior) porque, regresen o no si las condiciones mejoran en este país, que está por ver, están convencidos de que pueden aportar conocimiento y sus experiencias en el exterior. Y no son pocos: RAICEX agrupa a organizaciones de 15 países y más de 3.500 investigadores.

 

Durante su visita a España, fueron recibidos en el plenario del Congreso de los Diputados con una gran ovación, incluso desde la bancada del PP, que con sus recortes en ciencia han obligado al exilio a muchos de ellos. Y también hicieron su presentación ‘oficial’ en la Fundación Ramón Areces, donde conocí a Javier Escudero, presidente de Raicex y de la Asociación de Investigadores Españolas en Reino Unido (SRUK CERU). “Hace ya tiempo que hablamos de ello y hace ya 3 años que las asociaciones de todo el mundo nos reunimos por primera vez. Sabíamos que la voz hace la ciencia y que unidas tendríamos más fuerza ante las autoridades españolas, porque buscamos que la red un punto de encuentro, si bien fue el año pasado cuando le dimos el gran impulso”.

Aquel encuentro tuvo , en septiembre pasado, tuvo como telón de fondo el ánimo del Gobierno de considerarles ‘embajadores’ de la ciencia española, aun cuando hubiera sido más adecuado llamar a muchos ‘exiliados’ por falta de recursos en su país. Así se recogió en este Laboratorio para Sapiens.

“Lo que queremos es poner en relevancia la ciencia, partiendo de la base de que algunos queremos volver y otros no, pero en todo caso todos queremos contribuir a mejorar el sistema de I+D+i español y a fomentar colaboraciones internacionales y multisectoriales entre nosotros y los que están aquí. Queremos aportar nuestro conocimiento de medidas que existen fuera y pueden ser aplicables en España”, explicaba Escudero.

Paula Fernández, que vive en Dinamarca, destacaba que hay cosas que funcionan en otros lugares exportables. “En el caso de México, la mitad de los socios somos de ciencias sociales y humanidades, pero todo es ciencia, y por otro lado, queremos facilitar las vías a quienes quieren irse fuera de España, dado que nosotros ya hemos pasado por esa experiencia.

Ya por la tarde fue la reunión con la recién estrenada Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades para presentarles RAICEX , iniciar canales de comunicación y poner sobre la mesa la necesidad de impulsar un Pacto por la Ciencia, como el que ya se firmó en 2013 (lo firmaron todos los partidos menos del PP). “Queremos políticas a largo plazo para la ciencia, al margen de quien estén en el poder, porque será la forma de saber si estamos de acuerdo en que la ciencia debe ser el motor del crecimiento económico, del bienestar social, de mejoras en salud, etcétera”, añadió Escudero.

En la presentación estuvo también el científico Emilio Muñoz representando a la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC), de la que formo parte. “Creo que ambas somos complementarias. Ellos tienen ahora una asociación paraguas para científicos en el extranjero y nosotros hemos creado una asociación paraguas para toda la ciudadanía española. De hecho, hay algunos de sus miembros que están en ambas. Lo importante es que no sean corporativos, sino que colaboren en hacer sociedad con la ciencia. Nosotros lo que queremos es llegar a ser 40.000 personas que demuestren que hay apoyo social a la ciencia”.

Tras unos años de sequía en políticas científicas, con un nuevo y flamente