La ‘guerra invisible’ contra 370 millones de personas: los indígenas


Entrevista con el indigenista brasileño Sydney Possuelo, que denuncia el desmantelamiento de la protección de los indígenas que sobrevivieron 500 años aislados en unos meses

ROSA M. TRISTÁN

La ‘guerra invisible’ no es noticia aunque causa miles de muertes directas, e indirectas. La ‘guerra invisible’ nunca es portada aunque en uno de sus bandos hay más de 370 millones de personas. Y ‘la guerra invisible’ la perdemos todos, más de 8.000 millones, porque somos nuestro peor enemigo. Esa ‘guerra invisible’ nos llega, si acaso, como un goteo de muertes que cae por el grifo abierto de la indiferencia globalizada. También, muy de cuando en cuando, como un susurro inaudible cuyas voces se pierden en el ‘ruido’ de sociedades inmersas en su abrumador ego. Rara vez, como el grito de desesperación de quien ya no puede más. La ‘guerra invisible’ es por la Tierra, y sus guardianes desaparecen a ojos vista en batallas que no se ven porque habitan un mundo paralelo: el de la conservación ambiental porque si. Cada asesinato de líderes y lideresas indígenas en Colombia, cada apresamiento en Guatemala, cada agresión, cada expolio, cada gran empresa con grandes proyectos que llega a sus tierras, son heridas de una batalla contra el futuro de los que ya, desde su juventud, nos gritan ‘basta’.

Hace ya muchos años que conocí a Sydney Possuelo. Es un indigenista brasileño de referencia en el mundo. Gracias a él han sobrevivido hasta nuestros días un grupo de esos indígenas que apenas suman unos miles: los pocos indígenas aislados que existen (porque así lo quieren) al margen del mundo que hemos creado. Con casi 80 años, Possuelo sigue transmitiendo la misma energía que hace décadas le llevó a la selva amazónica. Ahora lo hace desde los bosques tropicales del río Yavarí, donde ejerce aún de altavoz de esos grupos y comunidades indígenas, aislados o no, cuyas voces no se escuchan más allá de la tierra que pisan y que, día a día, desaparece bajo sus pies por ‘un agujero negro’, que no es otro que la avaricia del mundo.

Hoy, Sydney Possuelo es director del Instituto Brasileño Indigenista, pero si miran su historial figura que fue quien creó hace más de 30 años, el departamento de Indios Isolados (aislados) en la Fundación Nacional del Indio (FUNAI). Hasta la selva, en la que pasó décadas, se fue siguiendo los pasos de los hermanos Vilas Boas, los sertanistas que crearon la reserva del Parque Nacional Xingú en 1960, a quienes acompañó en infinidad de expediciones. No sin esfuerzo, Possuelo consiguió que el Gobierno brasileño comenzara a demarcar territorios para que nadie pudiera entrar en una Amazonía que les pertenece y que, por más que algunos se empeñen, no quieren abandonar. Hoy, cuando alguno es detectado, con sus flechas y sus pinturas de guerra o de paz, siguen siendo noticia mundial, como si fueran una anacronía de un espacio/tiempo que, sin embargo, también les pertenece. Ahora, este indigenista incansable presencia, entre la perplejidad y la indignación, como a su alrededor se desmorona todo lo que se preservó durante décadas con un gobierno, el de Jair Bolsonaro. Donde él ve futuro, cultura y vida, el presidente y su equipo sólo vislumbran ‘salvajes’ a evangelizar y tierras por cultivar.

Tras estar desconectados varios años, recientemente nos reencontramos para mantener una entrevista, vía Skype, que ha puesto en conexión mi mundo y el suyo.

Sydney, veo que es imposible jubilarse de la defensa del mundo indígena.

Si, lo es. Yo en teoría estoy jubilado de la FUNAI pero sigo trabajando en el Instituto Brasileño Indigenista (IBI) que creé tras dejar la Fundación. Ahora tengo proyectos en el Valle de Yavarí, entre Perú y Colombia, centrados en la defensa de la tierra y empoderamiento de los pueblos, porque hay quye reforzarles para que puedan decidir sobre su vida frente a las amenazas externas.

Apenas cinco meses después de la llegada al poder del presidente Jair Bolsonaro, ¿en qué se nota ya el deterioro de la situación para ellos en Brasil?

Para empezar han destrozado la Fundación Nacional del Indio. La han puesto al servicio del agronegocio y de los protestantes. Nunca ví algo tan peligroso para los pueblos indígenas y el medio ambiente global, pues ambas cosas son lo mismo. Debo decir que históricamente los militares fueron favorables a los indígenas. El primer servicio de protección indígenas en Brasil lo organizó el mariscal Rondó en 1910. Por desgracia, a su muerte el servicio se deterioró y llegó a convertirse en algo terrible, corrompido. En 1967, los militares lo extinguieron y crearon la FUNAI. Fue el periodo más prolífico y lo comandaban generales, por increíble que parezca. Teníamos recursos, dinero y autoridad. Pero ya no es así. Muchos militares que apoyan ahora a Bolsonaro son contrarios a los indígenas. No comprendo por qué una tradición de protección que demostró al mundo el interés del Gobierno de Brasil con todos sus pueblos, de repente cambió del blanco al negro.

¿A qué atribuye este cambio?

Es verdad que siempre hubo militares, principalmente de la Escuela Superior de Guerra, que tenían una visión negativa de la tierra indígena y de su participación en nuestra sociedad, así que creo que los de hoy vienen de esta línea militar. Pero yo trabajé más de 40 años en la Amazonía y hubo oficiales me ayudaron en mis expediciones, en proteger la tierra… El cambio es desconcertante. Y los indígenas también están perplejos. En su día, la FUNAI demarcó mucha tierra indígena. Y ahora esa Fundación está dividida en trozos que dirigen ideologías, que no personas, contrarias a sus intereses. Es impresentable que la cuestión de las tierras indígenas sea competencia del Ministerio de Agricultura, que es el enemigo, el agronegocio. Y la cuestión de los indios aislados, que requieren de especial protección, está en manos de los protestantes.. Quieren desmontar todo un complejo de protección que existía.

¿Cómo la Amazonía ha ido a parar a parar a los protestantes?

Porque con el Gobierno de Bolsonaro, los aislados han pasado a depender del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, que dirige Damares Alves, una pastora protestante, que da sermones cada domingo y que dice claramente que no hay que tener indios aislados, que les llegó el momento de la Iglesia, de evangelizarlos. Es muy triste ver que quieren destruir todo lo que se conservó durante 500 años y  lo que se construyó hasta convertir a Brasil en un faro de la defensa del mundo  indígena. Ahora no somos nada. Acabamos con ellos y, de paso, con la Amazonía.

¿Cómo, en cuatro meses, lo notan en sus vidas?

En todo. De hecho, a finales de abril han comenzando a movilizarse con los pocos medios que tienen. Son conscientes de los cambios, que quieren revertir. Y es difícil, pero no imposible. Al menos, a ver si podemos reducir el impacto del Gobierno. Un ejemplo claro de lo que está pasando es que el Ministro de la Salud quiere acabar con departamento de salud especial para los indígenas. Dicen que deben ser atendidos como los demás ciudadanos, pero eso es una falacia porque ellos viven en comunidades distantes, en la selva; es más, incluso en las ciudades necesitan grupos de atención especiales, una conquista que tenían, que se va a terminar y que para ellos es muy importante.

¿Están llegando invasores de tierras indígenas?

Ya antes de tomar posesión Bolsonaro hubo agresiones. En el valle del Yavari tuvimos ataques de hombres armados y también en Mato Grosso. Imagínese ahora que está en el poder. La situación se ha agravado. Nosotros hacemos reuniones, campañas y hay entidades internacionales que nos apoyan. Pero es patético. Pasé toda mi vida tratando de protegerlos,  evitar contactos, que pudieran vivir con su cultura, su lengua y su forma de vida tradicional, y ahora miro para atrás y veo todo destruido, como en una guerra. Como si fuera una ciudad bombardeada. Y es verdad: es una guerra contra los pueblos indígenas y contra el medio ambiente invisible al mundo.

¿Hay alguna respuesta de la sociedad brasileña?

De un modo general, a la sociedad brasileña no le importan nada los indígenas amazónicos. Y respecto a los gobiernos, hubo alguno menos malo, pero ninguno bueno. Nunca se les respetó históricamente. Igual aquí que en el resto del mundo. En realidad, la visión de la sociedad occidental va contra ellos. Muchos hablan en su apoyo pero no hacen ni la mitad de lo que se podría hacer. Bartolomé de las Casas si que luchó toda su vida por los indígenas, pero sus pensamientos se perdieron. Ahora hay un ‘agujero negro’ que hace desaparecer todas las conquistas. Aún así creo que nunca es tarde para recomenzar. Bolsonaro apenas lleva unos meses, así que aún puede humanizarse.

¿La solución puede venir con presiones desde el exterior? Recientemente, científicos y activistas reclamaron en la UE el cese de determinadas importaciones…

Con la globalización, sabemos la implicaciones que tienen los cambios ambientales, que todo funciona con interdependencia. Pero tengo claro que sólo si pones la mano en la parte más sensible del ser humano, el bolsillo, la gente se preocupa. Brasil exporta mucha carne al resto de la humanidad y grano para ganado. Y es verdad que se pueden hacer presiones comerciales, disminuyendo compra de carne que viene de estas zonas. A mí me gustaría que Brasil retomara su protección a los bosques sin presiones externas pero ¿será posible? Hasta ahora, se que es un sueño fuera de la realidad. Y lo cierto es que tenemos 8,5 millones de kilómetros cuadrados, que hay espacio para todo: ganado, cereales, cerdos y tierras de protección permanente, porque esas tierras no están vacías sino habitadas por personas con una forma de ver el mundo y sentirlo mucho menos invasiva que la nuestra. Los indígenas no destruyen nada ni nos amenazan. Al contrario, su presencia demuestra que existen porque se les dejó en paz. Pero el proceso económico va avanzando cada vez más lejos y está llegando adonde están ellos. Los demás, no somos conscientes de que con su fin, nos perjudicamos todos. Los jóvenes del Friday for Futuro si lo están viendo y ojalá lleguen a ser activos en Brasil. Yo miro atrás y no veo que seamos más felices que padres y abuelos, veo que la tecnología que debiera haber servido para tener más tiempo para pensar, amar, estudiar, escuchar música, al final nos ha hecho menos humanos. Y eso es algo que tenemos que combatir globalmente.

¿Cómo logra en ese contexto que el Instituto Brasileiro Indigenista salga adelante?

En Yavarí estamos en cuatro puntos de interés, con un convenio UNIVALLA, la organización que representa a las comunidades indígenas del valle. El dinero lo pone una Ong norteamericana. Gracias a ello, hacemos proyectos en la tierra, de refuerzo institucional y también les ayudamos en temas de salud.

Por esa zona está habiendo problemas entre indios contactados y aislados ¿Este tipo de casos están aumentando?

Fue algo que provocó la FUNAI y al final envió una expedición diciendo que iban a arreglarlo. Yo personalmente estoy en contra del contacto que han efectuado porque es consecuencia de errores anteriores de la FUNAI. El contacto, una vez que se hace, es irreversible, modifica para siempre a los pueblos, y a peor en el caso de la vida de los aislados, creando una dependencia que acaba con ellos. Sigo defendiendo que lo mejor es que estén en su espacio y si un día quieren contactarnos, ya saben donde estamos. Ir a ellos no es bueno; sólo les ofrecemos una sociedad deshumanizada. En ese caso, hablé con la FUNAI para  encaminar el problema de otra forma, pero los que ahora están en el departamento que yo creé tienen visiones distintas. Si que es bueno que se sepa lo que aquí está pasando, a ver si reaccionamos.

 

 

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Amazonía: NO TODO VALE


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Fernando Trujillo, en el Amazonas, con un delfín rosado.

ROSA M. TRISTÁN

No todo vale para salvar la Amazonía. Y, a la vez, la estamos perdiendo… poco a poco, ante la indiferencia general. Perdemos sus árboles, la biodiversidad de sus ríos, perdemos las gentes que la habitan y no quieren saber nada de nosotros, porque no les interesa nuestra forma de vida. Y ahí estamos, quietos. Sin mirar para no ver.

Yo el otro día me asomé a una ventana. Y descubrí el documental ‘Río Abajo’, de Mark Grieco, un cineasta independiente norteamericano que ya se hizo famoso con su película sobre el impacto de una minera canadiense en Colombia, ‘Marmato’. Ahora, de la mano del biólogo colombiano Fernando Trujillo, se adentraba en el dilema de si todo vale para salvar a una especie de la depredación humana. En concreto, el delfín rosado que habita los ríos amazónicos, el boto como le llaman en Brasil, y que hoy es carnaza para un pez carroñero, la dañina piracatinga, mota o blanquillo, según estemos en Brasil, Colombia o Bolivia. Unos 1.500 ejemplares de delfin rosado son muertos cada año porque para las comunidades que habitan a orillas del Amazonas, este hermoso mamífero es su herramienta para ‘pescar’ el pez omnívoro que les sacó de la miseria.

La UICN calculaba en diciembre pasado que los delfines rosados podrían desaparecer en tan solo 50 años porque cada década su población disminuye entre un 30% y un 50%, otra especie más en crisis por un sistema, hoy descontrolado, que nos lleva a la deriva.

Trujillo, que durante 30 años ha investigado la especie, ahora a través de su Fundación Omacha, quería acabar con las matanzas, pero…. ¿todo vale? En la Asociación de Amigos del Manatí (AMPA) en Brasil, por cierto patrocinada por la petrolera Petrobras, según se desprende del documental, no se hicieron la misma pregunta. Y contactaron con Richard Rassmusen, un famoso presentador a lo Frank de la Jungla (sin palabras), de programas sobre naturaleza (y con ocho demandas judiciales por delitos ambientales) que se comprometió a conseguir las imágenes de un asesinato de delfín rosado para que fuera prohibida la pesca de piracatinga en su país. “Basta de bla, bla , bla… Hay  que actuar”, afirma en la película.

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Y Richard se fue a unas comunidades amazónicas y pagó a unos pescadores y les animó a matar a un ejemplar, una hembra embarazada de delfín rosafo, para poder grabarlo con su cámara. “¿Pero no lo publicarán, verdad?”, le pidieron los comunitarios. Pero si. Lo publicaron. AMPA envió el vídeo al programa de televisión estrella del país y se aprobó una moratoria y las comunidades se quedaron sin una alternativa para seguir viviendo, acusados además por el resto de aldeas vecinas de ser los culpables de aquello,  amenazados por los intermediarios por haberse prestado a algo así. “Al pagar para grabarlo, en mi opinión traspasó la línea ética, aunque no lo hizo por su imagen porque hasta dos años después no se supo que él estaba detrás de aquel vídeo”, recordaba hace unos días Trujillo durante el estreno de “Río abajo” en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Trujillo reconoce que el objetivo ambiental se consiguió, aunque aún se matan botos, pero recuerda también que en la Amazonía viven hoy 34 millones de seres humanos, de los que 3,5 millones son indígenas. Y no olvida que otras amenazas que disminuyen la pesca de otras especies, como son las grandes hidroeléctricas, la minería, los cultivos de soja. “El pescador amazónico jamás habría tenido interés en la mota, pero era lo que le pedía el mercado. Y aún lo siguió pidiendo en Colombia hasta hace dos años y aún se consume en Bolivia”.

El biólogo descubrió, además, que esa especie carroñera, de la que se consumían en su país 1.300 toneladas al día, acumulaba índices de mercurio que estaban minando la salud humana en silencio. Aquella investigación también a él le supuso amenazas de muerte en la Amazonía, en países (Brasil y Colombia) donde casi cada día matan a un defensor o defensora de derechos. Muchos ambientales. Tuvieron que pasar dos años para que, en 2017, el Gobierno de José Manuel Santos aprobara una veda permanente para la mota que protegiera a su población y de paso a los delfines rosados.

Pero Fernando Trujillo sabe que son necesarias la alternativas, porque sin ellas no hay futuro para el Amazonas. Opciones que no están en esa pesca carroñera, pero tampoco en las minas, que vierten más de un kilo de mercurio por kilo de oro conseguido, ni en las hidroeléctricas, de las que hay 178 grandes en marcha y otras 270 en proyectos en la región. “¡Sólo dejarán tres ríos libres en el Amazonas! Sin migraciones tampoco habrá peces. Morirán en las turbinas mientras los amazónicos no verán esa electricidad”, denunciaba en Madrid.

No, él defiende proyectos locales de acuicultura con especies nativas, cultivos orgánicos, incluso un turismo sostenible en el que la belleza sea el imán, pero cuidando que no genere destrucción. ¿Utopía estando en manos de dirigentes como Jair Bolsonaro o Iván Duque? Realmente, no son tiempos para el optimismo.

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Miembros de la FUNAI con los indígenas korobo no contactados, el pasado mes de marzo. FUNAI

Río más abajo, las cosas tampoco son mejor. En Brasil, los indígenas hoy sedentarizados en comunidades agrícolas, entran en tensión con los indígenas no contactados, cada vez más acosados por presencias que no quieren. Estos días, la Fundación Nacional del Indio ( Funai ) ha explicado que tuvo que salir de expedición para localizar a un grupo de aislados korubo que podían tener un conflicto con otros de étnia matis en el entorno del río Coari, afluente del Amazonas. Ya en 2014-2015 hubo guerra entre ambos y varios korubo, que no llevan armas de fuego, murieron en los enfrentamientos. Otros se quedaron con los matis a vivir, pero cuatro años después querían un reencuentro con los suyos. ¿Cómo hacerlo sin que resultaran de nuevo afectados?

Finalmente, la expedición de FUNAI salió desde el Río Ituí compuesta por 30 personas. El pasado 19 de marzo, encontraron en total a 34 korubo de tres familias, con dos embarazadas y tres bebés. Lo primero fue vacunarles, como marca el Programa Nacional de Inmunización para Indígenas, y luego propiciaron el encuentro. 

Pero si la FUNAI aún guarda como lema el no contacto que propició Sydney Possuelo, que por cierto me cuenta que sigue activo y al que espero reencontrar algún día, otros no tienen tantos reparos . Después de que Bolsonaro tomara el poder, decenas de hombres armados han asaltado aldeas en reservas indígenas, como la de de la tribu Uru-yo-wau-wau, animados por los discursos de su presidente, que recordemos está en el poder gracias al apoyo de las fortunas del agronegocio.

No, no todo vale. Con la Amazonía perdemos todos.

 

Europa camino de Mercurio: el planeta misterioso


@ESA/ATG medialab; Mercury: NASA/JPL

ROSA M. TRISTÁN

Viajara a Mercurio, el planeta más pequeño de nuestro Sistema Solar, el más caliente y de gélidas noches  (más de 450ºC de día y -180ºC de noche), el astro que sufrió auténticos bombardeos de meteoritos y donde es posible ver amaneceres dobles. Ese es el objetivo de la misión BepiColombo que la Agencia Espacial Europea (ESA) y la japonesa (JAXA) inician este mes de octubre en la Guayana Francesa con el lanzamiento de unas naves espaciales que quiere conseguir respuestas donde ahora hay preguntas. “Es la misión más compleja a nivel científico de la ESA, con 83 empresas participando de 12 países, incluida España”, explicaba hace unos días en la sede de la ESAC Mauro Casale, responsable del segmento de tierra de BepiColombo.

f=”https://rosamtristan.com/?attachment_id=5203″ rel=”attachment wp-att-5203″> El Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO) @ESA-JAXA[/capt

La complejidad es lógica si se tiene en cuenta que el artefacto deberá viajar durante siete años y dos meses (llegará el 5 de diciembre de 2025) para llegar a su destino con dos orbitadores diferentes abordo del módulo de transferencia, vamos su vehículo: el MPO (Orbitador Planetario de Mercurio, de la ESA) y el MMO (Orbitador Magnetosférico de Mercurio, de Japón). Su objetivo es recoger datos durante todo un año (quizás prorrogable otro más). Si el MPO europeo observará el planeta desde su órbita para recabar datos de su  composición, su topografía y la morfología de su superficie y su interior, el MMO nipón (más alejado) se centrará en el estudio del entorno del planeta y su magnetosfera. Será la primera vez que dos orbitadores realicen observaciones coordinadas y simultáneas desde puntos diferentes, pero para ello deberán dar un rodeo de 9.000 millones de kilómetros hasta situarse en las órbitas adecuadas del pequeño Mercurio.

¿Y por qué ese interés en el astro abrasador, apenas a 58 millones de kilómetros de nuestra estrella? Pues porque, como explicaba Casale, las dos misiones anteriores a este planeta (Mariner en los años 70 y Messenguer entre 2011 y 2015, ambas de la NASA) han generado más preguntas que respuestas. Tampoco se acercaron tanto: Messenger estaba a 15.000 kilómetros de la superficie pero BepiColombo estará a 1.500 y hará órbitas cada dos horas, pasando todos los días por los polos. “Tenemos muchas dudas sobre su pasado: si se formó más alejado del Sol, donde está Marte, y luego se acercó; o cuestiones por resolver sobre la Teoría General de la Relatividad de Einstein (que igual no cuadra con sus órbitas). Es el planeta más desconocido de nuestro sistema”, señalaba el científico para justificar la importancia de una misión que costará 1.430 millones a la ESA y JAXA.

En total, los dos orbitadores  llevan a bordo 11 instrumentos científicos, entre los que hay tres cámaras para captar imágenes, espectómetros de infrarrojos, altímetros láser, un acelerómetro, detectores de partículas de polvo solar… “Messenger nos dijo que hay hielo y quizás materia orgánica en su Polo Norte. Hay que confirmar si ese hielo es de agua y si su origen está en las cometas. También queremos aclarar por qué su campo magnético es asimétrico en 400 kilómetros y si se movió o no o si su núcleo es más grande que en otros “, explicaba también Santa Martínez, coordinadora del procesamiento científico en la ESAC.

La función de la ESAC en España será fundamental para su seguimiento, pues es aquí donde se situará el centro de operaciones científicas, se programarán esas acciones y se procesarán datos recogidos antes de distribuirse a la comunidad científica. De hecho, BepiColombo no será una sonda durmiente hasta que llegue, sino que mientras viaje hacia Mercurio, y gracias a grandes paneles solares (sólo el que utilizará cuando llegue no se orientará de forma que no sufra desgaste), estará activo y cada seis meses se chequearán desde la Tierra sus instrumentos, a la vez que se reciben datos de su paso por la Luna, por Venus…

Habrá que espera al 5 de diciembre de 2015 para comprobar si el plan funciona. Entonces, se separa primero el orbitador japonés y entrará en su órbita y luego el módulo europeo, que como orbitará cerca de la superficie ‘mercuriana’ ha tenido que diseñarse con nuevos materiales especiales capaces de soportar 450ºC . “Sólo el 15% de la tecnología de BepiColombo es previa, el resto es toda novedosa”, señalaban los expertos de la ESA.

 

 

El Manzanares cumple un mes canalizado en Madrid Río


ROSA M. TRISTÁN

Un mes ha bastado para que los madrileños descubrieran lo que significa el río Manzanares para ellos. Un mes en el que ha desaparecido en un tramo que ya formaba parte de la vida de la ciudad, un mes en el que unos pocos se han escudado en la defensa de un deporte en Madrid como es el remo para tratar de mantener su escuela (de gestión privada) mientras el Ayuntamiento de Madrid, pese a anunciar que se abriría la presa nº 9 que ha permitido el embalsamiento, sigue sin terminar de cumplir este anuncio.

Presa nº 9 cerrada en el Manzanares #MadridRio . @Rosa Tristán

Desde hace un mes, precisamente, la respuesta ciudadana al cierre de esta presa y la transformación en canal de 1,8 kilómetros del tramo urbano del río ha sido contundente. Más de 22.200 firmas recogidas en la campaña Change.org de #EsUnRíoNoUnCanal son prueba de ello.

La respuesta del río también lo ha sido: como no es un canal, si el agua no fluye, la basura se ha acumula y es lo que ha ocurrido  en el tramo embalsado: ha habido proliferación de bacterias y eutrofización (enriquecimiento de las aguas con nutrientes, a un ritmo tal que no puede ser compensado por la mineralización total, de manera que la descomposición del exceso de materia orgánica produce una disminución del oxigeno en las aguas profundas), la fauna fluvial se ha trasladado casi totalmente a otras zonas, la flora ha desaparecido, han muerto peces y la situación va a peor.

Zona canalizada del Manzanares y escuela de remo. @Rosa Tristán

Conviene recordar que el Manzanares en su tramo urbano se embalsó en sus 7 kilómetros urbanos durante los años 50 del siglo XX, en plena dictadura y sin ningún tipo de estudio ambiental. Ya en 1943 se había creado un organismo autónomo llamado Canalización del Manzanares, encargado de dar al río “una imagen similar, dentro de lo posible, a un Sena o un Támesis“, es decir, convertirlo en lo que no es. Y Madrid perdió desde entonces la memoria de lo que era su río natural, al que antes de la Guerra Civil los vecinos iban a bañarse o lavar la ropa.

Así siguió , como una sucesión de ‘piscinas’, hasta 2016, que fue cuando Ecologistas en Acción convenció a la Alcaldía actual para abrir las presas y ‘renaturalizar’ el río. Pero había una pega: una escuela de remo se había instalado para la práctica de este deporte, autorizada en tiempos de Ana Botella, a la altura del Puente de la Princesa., así que, según explica el promotor del proyecto de renaturalización, Santiago Martín-Barajas, de esta ONG, “se optó por aceptar en ese momento que quedara un tramo de 1,5 kms canalizado con el convencimiento de que cuando los vecinos vieran el río natural en gran parte de Madrid Río, comprenderían su valor ambiental y lo reclamarían para la totalidad, como así está ocurriendo”.

Hay que recordar que Madrid el remo se ha practicado en pequeña escala en El Retiro o el Lago de la Casa de Campo, precisamente debido a la falta de condiciones para hacerlo en otros lugares, de igual modo que no se practica vela o esquí náutico o windsurf a nivel profesional. No es una excepción. Ni siquiera en el caudaloso Sena se ven remeros a su paso por París.

Garza real en #MadridRio, zona renaturalizada, 1 de agosto 2018. @Rosa Tristán

Coincidió que en 2016 la presa nº 9 que había que cerrar para una escuela de remo se averió y durante dos años todo el río fluyó ‘libre y natural’, recuperando su fisonomía y con ella una flora y una fauna fluvial espectacular, sobre todo en aves, hasta convertirse en un lugar único a lo largo de todo su recorrido, un espacio que muchos madrileños comenzaron a apreciar, pese a sus aguas someras (y es que nunca fue profundo).

La mejor prueba de ese cambio de visión ha sido la mencionada respuesta ciudadana desde comienzos de julio ante el cierre de la mencionada presa en Change.org  (hoy 22.200 apoyos) y Decide Madrid.org (otros 2.000) . “Se ha demostrado  que la renaturalización no era una petición de Ecologistas en Acción sino de mucha más gente, en definitiva, que hay más a favor del medio ambiente que de un deporte que puede hacerse en otro lugar porque el río no tiene las condiciones adecuadas para el mismo”, insiste Martín-Barajas.

Área que se segó e inundó hace un mes, en plena nidificación de aves, por el canal para remo.@Rosa Tristán

La escuela Remo Madrid Rio, por su parte, abrió el 9 de julio sus puertas con la autorización municipal, convocando a muchos remeros gratuitamente como demostración de la demanda. La autora de este artículo fue acosada y perseguida hacía fotos de la apertura por personas relacionadas con el centro. Curiosamente, el centro aprovechó tres tuits amenazantes de uno o dos energúmenos (habrá que investigar su origen) para denunciar violencia contra los remeros.

En todo caso, no hubo presencia ‘masiva’ de remeros (nunca podría serlo pues la Confederación Hidrográfica del Tajo no autoriza más de 20 embarcaciones, cifra que no se ha visto nunca en el agua, por cierto). Asimismo, iniciaron la presión para mantener su presencia en este tramo canalizado, aduciendo que es el único lugar de todo Madrid donde pueden practicarlo. No les sirven ni Estanque de El Retiro, ni Lago de la Casa de Campo, ni canal Parque Juan Carlos I, ni embalses cerca de la ciudad. Aducen que es un deporte que no contamina (es cierto) pero sin aludir a lo que supone ambientalmente la canalización. Y obvian que la campaña no es contra su deporte, sino contra el lugar donde este grupo quiere practicarlo.

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Concentración de Ecologistas en Acción por la total naturalización del río. @Rosa Tristán

Y lo más grave que ha pasado es que en el tramo embalsado es visible cómo la calidad del agua ha disminuido, se acumula basura en algunas zonas dado que no fluye, proliferan las algas y la fauna fluvial (gallinetas, ánades reales, garzas reales, galápagos, gansos, etcétera) se han trasladado a la zona renaturalizada, río arriba. Como toda agua estancada, va acompañada de malos olores y más mosquitos.

Llegados a este punto, desde la Alcaldía deberían explicar a qué se debe el retraso de la apertura de la presa, cerrada por este deporte minoritario (nunca podría ser mayoritario en este lugar pues un máximo de 20 embarcaciones tienen autorización para navegar en 1,5 kms) tras el anuncio ya realizado. Es más, hay que recordar que entre 2012 y 2016, según la escuela de remo, tuvieron unos 100 usuarios habituales (ahora dicen que son 40) y que embalses para su práctica cerca de Madrid hay muchos que no requerirían una transformación drástica como la que sufre el río Manzanares.

Por ello sigue activa la campaña #EsUnRioNoUnCanal y se ha lanzado otra: #AbrirLaPresa9Ya.

 

 

 

 

Atapuerca ‘estrena’ cueva: ‘La Paredeja’ neandertal


Yacimiento neandertal “Cueva de La Paredeja” @RosaTristán

ROSA M. TRISTÁN

Cuando los andamios de la Trinchera del Ferrocarril de la Sierra de Atapuerca se ven en el horizonte, intuyo que una jornada especial va a comenzar. Y así fue este año una vez más, porque ponerme el casco (que se me caía, por cierto) y comenzar un paseo hacia nuestros orígenes del que creía saber mucho, después de escribir “Atapuerca: 40 años inmersos en el pasado”, con Eudald Carbonell (National Geographic, RBA), para descubrir que cada campaña hay una gran novedad este año tiene un extraño nombre: ‘La Paredeja’, un nuevo yacimiento en una cueva por la que anduvieron los neandertales.

Eudald Carbonell, desde lo alto de La Paredeja @RosaTristán

La Paredeja, que en la zona significa ‘pared pequeña’, aunque no lo es tanto, se encuentra en el mismo complejo que la cueva de El Mirador. Hace tiempo que estaba identificado este lugar, pero fue hace unos cinco años cuando Carbonell, arqueólogo y codirector de Atapuerca, paseando por el lugar, encontró algunas herramientas de piedra. Este año, por fin, bajo la coordinación de Marta Navazo -que antes trabajaba en los yacimiento neandertales al aire libre de los alrededores- se decidió a ‘atacar’ la pared, o ‘paredeja’ y apenas dos semanas después ya han encontrado unas fantásticas  lascas musterienses, es decir, pruebas de que allí estuvieron  los ‘Homo neanderthalensis‘, así como fósiles de algún animal y hasta un pequeño carbón, éste último minutos antes de que yo  llegara y aún por estudiar para saber su origen.

“Era una antigua cantera y queríamos ver si tiene un gran potencial porque hay 10 metros de sedimentos en la pared, que hemos escalonado en cinco niveles; y en los cinco hay herramientas, como lascas.  Así que estamos limpiando  y al año que viene se excavará”, me explicaba Marta a pie de obra. “Hemos hecho también un sondeo estatigráfico con un camión y tenemos hasta 20 metros más de potencial; intuyo que hemos encontrado otro complejo tan importante como la Trinchera de Ferrocarril en el complejo 3, que se completa con El Mirador y Cueva Ciega, que están cerca. Los neandertales igual estuvieron por aquí hace entre 70.000 y 200.000 años, una antigüedad de la que no los hemos encontrado en otro sitio de la sierra. La Paredeja es una cueva enorme, en total con 30 metros de estatigrafía, como la Gran Dolina, así que tenemos trabajo para décadas”, añadía Eudald mientras me mostraba desde arriba la inmensa tarea:

Eudald Carbonell: “Nuestros nietos científicos aún excavaran aquí”.

Antes de que conocer esta novedad de la campaña, visité la Trinchera del Ferrocarril (“El Portalón” estaba cerrado, una pena) que me pareció demasiado silenciosa.  El jueves fue un día de cambio de turno de los excavadores ‘temporales’ y estaba solamente el ‘núcleo duro’. A pocos metros de la entrada, la Sima del Elefante, que cada año me parece un agujero más insondable… Pero no. Rosa Huguet me dijo que están a punto de llegar a la ‘roca madre’, vamos al fondo, y desde luego que han bajado metros desde la primera vez que estuve, tantos que han dejado sin suelo a la propia Trinchera, instalándose una pasarela metálica sobre las cabezas de los que excavan abajo..”Aún podemos encontrar más restos del ‘Homo sp” porque todo entraba de fuera y sería fantástico porque ya estamos en 1,3 millones de años”, decía la coordinadora de la Sima.

Isabel Cáceres, una de las dos coordinadoras del yacimiento La Galería, andaba recortando plásticos para clasificar fósiles cuando llegué al yacimiento de La Galería. Este año, un inmenso agujero a la izquierda, justo donde estaba la Covacha de los Zarpazos, me ha llamado la atención. “Han vaciado esta zona para ver la estatigrafía porque no había fósiles”, me explicó. Ante su cuadrícula, desde luego que los hay. Llevan más de 500 en esta campaña en lo que fue un agujero desde la sierra, sobre todo de ciervos y caballos, como el dueño de la excelente dentadura que me muestra,  pero también de bisontes o bóvidos. “Estamos empezando unos niveles de sedimento de cuando la trampa para animales era más efectiva porque era más profunda, hace unos 300.000 años.  Y no sabemos cuanto tiempo estaremos. Aquí el que manda es el yacimiento. Siempre mandan las cuevas”. (Sigue)

Exvacación en TD10 de la Gran Dolina. @RosaTristán

Siguiendo por la Trinchera llegué a la Gran Dolina y por el andamio subí hasta TD4, donde Jordi Rosell y María Martinón-Torres me pusieron al tanto de lo que está sacando su equipo en esta  ‘casa’ de humanos de hace un millón de años (más antiguos que los ‘Homo antecessor’, de TD6). Y parece que compartían el espacio con los grandes osos ‘Ursus dolinensis’. “Eran los abuelos del ‘oso de las cavernas’, que se pelearían más tarde con los neandertales”, me cuenta Jordi. La directora del CENIEH añade que precisamente este yacimiento nos dice que allí hubo humanos (dejaron herramientas) pero también “nos ayudará a saber cómo eran, si eran los mismos que hay en tiempos más recientes de TD6, más antiguos (Homo sp) o si llegaron por oleadas quizás debido a cambios climáticos”.

Encima de sus cabezas, en TD10, tras 22 años de trabajo y más de 500.000 restos fósiles encontrados, que se dice pronto, Palmira Saladié dejó sus buriles de trabajo para explicarme que les quedaban cuatro días para llegar a TD9, los sedimentos de hace 500.000 años, un momento en el que se dice que Europa estaba despoblada (entre 500.000 y 800.000). “Estamos excavando 85 metros cuadrados, en el nivel que coincide con la Sima de los Huesos, pero ya no vamos para atrás, a ver que encontramos”, me explica desde un lugar que nunca me cansa: desde Gran Dolina la vista de la Trinchera es espectacular.

Cueva Fantasma ¿o del Fantasma?

Un poco más arriba hay una buena salida para Cueva Fantasma, o ‘del Fantasma’, como algunos prefieren llamarla. Fantasma fue la noticia del año pasado y nos obligó a modificar un capítulo del libro cuando casi estaba ‘en máquinas’. No podíamos no incluirlo. Este años,  Ana Isabel Ortega y su equipo han  cambiado totalmente el aspecto que ví en 2017. Hay andamios y este año hacen un sondeo en un recoveco de la  hundida cueva. A pocos metros de conde se encontró el  fósil de neandertal que tanto se esperaba. Se estima que Fantasma tiene una secuencia de entre 100.000 y 40.000 años, que no aparece en otro lugar. “En el sondeo sacamos restos de caballos y otra fauna de hace 40.000 años, pero son apenas 15 días de trabajo. ¡Estamos empezando!”, me recordaba una entusiasta Ana Isabel.

Josep Mª Vergès muestra los sondeos en Cueva El Compresor. @RosaTristán

Como colofón, de vuelta a la Trinchera, Josep María Verguès me mostró lo que ocultan en la Cueva del Compresor, un espacio oscuro y frío. Ahí es donde guardan, al fresco, “las entrañas de todo el sistema de cuevas”, según sus palabras. “Son testigos de sondeos que realizamos para corroborar a qué distancia están los suelos y techos de las cuevas. Unos son sedimentos finos, otros más gruesos, y es importante para acceder al relleno de las cuevas. Luego hacemos muestras, estudiamos minerales y cronología, a veces incluso en un testigo han salido fósiles”.

Hay decenas de cajas azules que se acumulan pendientes de la infinidad de análisis que Vergés y sus colaboradores tienen pendientes de realizar. Aquí todo son ‘contenedores de historias’.

“Atapuerca: 40 años inmersos en el pasado”

Para terminar la visita, Eudald Carbonell me lleva por el camino, lleno de baches y charcos debido a las últimas tormentas, por el que iban hace ya muchos años hacia los yacimientos, cuando eran los jóvenes que retrata, junto a José María Bermúdez de Castro, en “Perdidos en la colina”. Desde que todo esto se inició han pasado cuatro décadas, que este año conmemorarán con numerosas actividades. Entre otras, una exposición en el Museo de la Evolución Humana de Burgos que se inaugura a finales de julio y que os animo a visitar.

Y, aprovecho, si queréis conocer la historia al completo de este proyecto, sus anécdotas y hallazgos, os recomiendo:

“Atapuerca, 40 años inmersos en el pasado” (National Geographic, RBA Libros).

 

 

 

 

 

 

‘RAICEX’ : la voz de los científicos españoles en el extranjero


ROSA M. TRISTÁN

Cuando la crisis económica, generada fundamentalmente por movimientos bursátiles y la burbuja inmobiliaria, estalló en España, fueron muchos los jóvenes científicos de este país que tuvieron que hacer las maletas… y se desperdigaron por los cinco continentes. Es un tema que he tratado a menudo en este espacio. Ahora, muchos de ellos, se han organizado en una red, a la que han denominado RAICEX (Red de Asociaciones de Investigadores y Científicos Españoles en el Exterior) porque, regresen o no si las condiciones mejoran en este país, que está por ver, están convencidos de que pueden aportar conocimiento y sus experiencias en el exterior. Y no son pocos: RAICEX agrupa a organizaciones de 15 países y más de 3.500 investigadores.

 

Durante su visita a España, fueron recibidos en el plenario del Congreso de los Diputados con una gran ovación, incluso desde la bancada del PP, que con sus recortes en ciencia han obligado al exilio a muchos de ellos. Y también hicieron su presentación ‘oficial’ en la Fundación Ramón Areces, donde conocí a Javier Escudero, presidente de Raicex y de la Asociación de Investigadores Españolas en Reino Unido (SRUK CERU). “Hace ya tiempo que hablamos de ello y hace ya 3 años que las asociaciones de todo el mundo nos reunimos por primera vez. Sabíamos que la voz hace la ciencia y que unidas tendríamos más fuerza ante las autoridades españolas, porque buscamos que la red un punto de encuentro, si bien fue el año pasado cuando le dimos el gran impulso”.

Aquel encuentro tuvo , en septiembre pasado, tuvo como telón de fondo el ánimo del Gobierno de considerarles ‘embajadores’ de la ciencia española, aun cuando hubiera sido más adecuado llamar a muchos ‘exiliados’ por falta de recursos en su país. Así se recogió en este Laboratorio para Sapiens.

“Lo que queremos es poner en relevancia la ciencia, partiendo de la base de que algunos queremos volver y otros no, pero en todo caso todos queremos contribuir a mejorar el sistema de I+D+i español y a fomentar colaboraciones internacionales y multisectoriales entre nosotros y los que están aquí. Queremos aportar nuestro conocimiento de medidas que existen fuera y pueden ser aplicables en España”, explicaba Escudero.

Paula Fernández, que vive en Dinamarca, destacaba que hay cosas que funcionan en otros lugares exportables. “En el caso de México, la mitad de los socios somos de ciencias sociales y humanidades, pero todo es ciencia, y por otro lado, queremos facilitar las vías a quienes quieren irse fuera de España, dado que nosotros ya hemos pasado por esa experiencia.

Ya por la tarde fue la reunión con la recién estrenada Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades para presentarles RAICEX , iniciar canales de comunicación y poner sobre la mesa la necesidad de impulsar un Pacto por la Ciencia, como el que ya se firmó en 2013 (lo firmaron todos los partidos menos del PP). “Queremos políticas a largo plazo para la ciencia, al margen de quien estén en el poder, porque será la forma de saber si estamos de acuerdo en que la ciencia debe ser el motor del crecimiento económico, del bienestar social, de mejoras en salud, etcétera”, añadió Escudero.

En la presentación estuvo también el científico Emilio Muñoz representando a la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC), de la que formo parte. “Creo que ambas somos complementarias. Ellos tienen ahora una asociación paraguas para científicos en el extranjero y nosotros hemos creado una asociación paraguas para toda la ciudadanía española. De hecho, hay algunos de sus miembros que están en ambas. Lo importante es que no sean corporativos, sino que colaboren en hacer sociedad con la ciencia. Nosotros lo que queremos es llegar a ser 40.000 personas que demuestren que hay apoyo social a la ciencia”.

Tras unos años de sequía en políticas científicas, con un nuevo y flamente

El guardián q’eqchí de los ríos mayas: Bernardo Caal, encarcelado


FIRMA EN ESTE LINK: POR LA LIBERTAD DE BERNARDO CAAL

ROSA M. TRISTÁN

Llegó con su camisa blanca ribeteada de los colores mayas y su mirada inquieta. Y comenzó a hablar sin parar, y a la vez sin dejar de compartir mensajes en su Facebook, donde tiene miles de seguidores. “Soy maestro, pero no puedo con la injusticia y la corrupción que campa en mi país”, me dijo como tarjeta de presentación. Fue Julio González, uno de los responsables del Colectivo Madreselva, quien me me había hablado de él: “Tengo a la persona perfecta para que nos acompañe a ver qué está pasando en el río Cahabón”. Era Bernardo Caal Xol, el guardián maya q’eqchí de los ríos de su tierra guatemalteca.

El río Cahabón, preso en un canal. @RosaTristán

En mi viaje, quería documentar para la ONG Alianza por la Solidaridad lo que estaba pasando en ese río salvaje y hermoso de Alta Verapaz, qué obras hacía allí una empresa española, ACS, comandada por el omnipresente Florentino Pérez.

Se había investigado la construcción de algunas fases para una hidroeléctrica pero la información no era completa. También quería saber qué pensaban las gentes q’eqchí que vivían a sus orillas. “Bernardo ha luchado mucho contra la hidroeléctrica Oxec, más arriba en este mismo río y conoce bien la zona”, me comentó Julio antes de partir hacia Alta Verapaz. Para él, también sería su primer contacto con un proyecto, Renace, que no había tenido ocasión de conocer. Las ONG en Guatemala no disponen de dinero para andar viajando a tanto desastre ambiental y social como se diseminan por el territorio…

Desde el principio, enganché con el discurso de Bernardo, tan ligado a la tierra, a las raíces culturales de un pueblo que se resiste a ser absorbido por el entorno dominante, me enganché a su conocimiento de la riqueza natural que entraba por mis ojos. Y presentí que era un líder nato, capaz de movilizar y organizar a quienes no eran conscientes de lo que ocurría ante sus ojos. De ‘empoderar’, esa palabra que cada vez se usa más y no es otra cosa que hacer conscientes a las gentes de los derechos que se tienen para frenar los abusos que viven del desconocimiento. (Sigue)

Bernardo Caal Xol, en una comunidad afectada por Renace, a orillas del río Cahabón. @Rosa Tristán

En aquel viaje, gracias a Bernardo los vecinos y vecinas q’eqchí nos abrían las puertas de sus míseras viviendas. Él habla su idioma, porque es uno de ellos. También los líderes de las juntas comunitarias nos enseñaban sus papeles, firmados con los pulgares de los dedos. Íbamos con uno de los suyos. Con Bernardo subimos montes para ver aquellas obras que aún hace el Grupo Cobra, destrozando el río, bajo la coraza de que lo suyo es una ‘subcontrata’ en la que los derechos de los pueblos no figuran en las cláusulas del contrato. Con Bernardo bajamos valles, cruzamos bosques y nos bañamos en el río Cahabón ‘virgen’, el que aún no sabe de las cadenas de hormigón que lo apresarán unos kilómetros más adelante. Y con Bernardo vimos a gentes pescando en la parte del río que aún está viva. Y acompañamos a quienes iban con sus cántaros a coger agua. Siempre dispuesto a escuchar, siempre dispuesto a seguir adelante para no dejar ningún rincón sin ver, pese al calor, pese al polvo, pese al cansancio. (sigue)

Semuc Champey, un parque natural que ya ha sido afectado por las hidroeléctricas del río Cahabón. Lo conocí con Bernardo Caal, que quiso mostrar la belleza de su tierra que´qchí. @Rosa Tristán

Después de aquella aventura, hemos seguido en contacto. Hasta el jueves pasado, el día que entró en la cárcel. Me enviaba fotos de cómo se estaban organizando, de las manifestaciones que se hacían en la ciudad para parar los pies a las hidroeléctricas en Alta Verapaz, donde para más ‘inri’ el 66% de la población no tiene acceso a la electricidad (eso si, la energía que sale de sus ríos es para exportar) y también me hacía llegar documentos de las denuncias que estaban poniendo, porque todo ello se hacía sin contar con las comunidades, sin los adecuados informes de impacto socio-ambiental.

Pronto comenzaron a llegarme, además, las noticias de las amenazas, la criminalización. Primero pasquines, pagados por quien no se atreve a firmarlos, y vídeos de gentes de ciudad donde se le insultaba y acusaba de estafador por un conflicto con un sindicato de profesores en el que trabajó que sigue coleando; y otros vídeos que le grababan a escondidas en su casa, para intimidarle a él y a su familia. “Lo estoy pasando mal”, me confesó una noche en un chat. También a mí me llegaron mensajes insultantes, acusándome de ‘hacerme rica’ por mis artículos en la prensa sobre Renace.

Y yo, desde mi cómoda casa en mi cómodo país, a miles de kilómetros, sin saber qué decirle a Bernardo, sin saber cómo se podía proteger sin abandonar su vida y a los suyos más que dándole a conocer al otro lado del Atlántico con Alianza por la Solidaridad. Criminalizar y criminalizar, ese el es el camino que eligen los que se saben poderosos para manejar los hilos. Cuando ‘tocas’ de cerca el poder que tienen las grandes empresas sobre los líderes de pequeñas comunidades, tendemos a pensar: “No se atreverán”. Hasta que ocurre. Hasta que Berta Cáceres muere en su casa de un balazo. Hasta que acribillan al colombiano Temístocles Machado en la calle porque luchaba contra la apropiación de terrenos para la ampliación de un puerto en Buenaventura (por cierto, de este puerto es propietaria mayoritaria la empresa catalana de contenedores TCB). Hasta que un maestro de un pueblo, que ama su tierra, es hecho preso porque se ha enfrentado a gigantes para los que su lucha es como una ‘mosca cojonera’ que hay que pisotear.

Finalmente, Bernardo se marchó, huyó a las montañas, escapó a una aldea para poder reunir pruebas que limpiaran su nombre de la podredumbre con la que lo mancharon ‘los del negocio’. Y así estuvo unos meses, en silencio total, recopilando documentos para probar que él no estuvo cobrando ilegalmente en un colegio, pero que era la excusa perfecta para desacreditar toda su lucha. Y yo preocupada de que no contestara a los mensajes, de que no hubiera en su muro más novedades que una despedida.

Pedro Armestre incluyó una gran foto suya en la exposición “Madre TieRRRa en Maliaño, en noviembre pasado.

Cuando tuvo todo preparado, regresó a su vida. El fotógrafo Pedro Armestre fue el pasado verano a Guatemala con Alianza y trajo un testimonio en el que le ví más triste, temeroso de acabar como Berta Cáceres, pero aún batallador. De cuando en cuando, seguí disfrutando de las imágenes que publicaba de los cultivos q’eqchí , de las fiestas en Cahabón, de nuevas protestas. No dí crédito cuando la Cámara de Comercio de España en Guatemala hizo un comunicado exigiendo que se detuviera a los manifestantes porque perjudicaban al tráfico rodado… ¿A eso se dedican nuestras empresas?

Y justo cuando Bernardo iba a presentarse en el juzgado de Cobán para defenderse, justo cuando había denunciado que la Justicia en su país no era tal porque a la empresa OXEC, que él denuncio, la condenaron hace escasos días con una multa, pero la permitieron seguir destrozando el río, justamente entonces, digo, le detienen. En el mismo juzgado. Por nuevos presuntos delitos. Y veo su detención casi en directo, en un vídeo que deja en su Facebook mientras la policía le pone las esposas, o eso parece. Eso también sería impensable en España.

¿Y qué podemos hacer?

Alianza por la Solidaridad, con el apoyo de Greenpeace España, han lanzado una campaña exigiendo la libertad de Bernardo al Gobierno de Guatemala. Miles de firmas que deberían inundar la Embajada de ese país, decenas miles de apoyos que demuestren a los empresarios guatemaltecos y españoles implicados que Bernardo no está solo; firmas que hagan visible la lucha de los q’eqchí por su territorio frente al expolio de sus dirigentes, también del de compañías que miran para otro lado porque lo que importa es la cuenta de resultados; firmas que presionen para poner freno a la persecución de quienes en todo el mundo defienden ríos, bosques, mares o lagos de hidroeléctricas, minerías y agronegocios industriales, y que lo hacen poniendo en riesgo su libertad y su vida. Y las pierden.

Sólo puedo añadir.

#LibertadParaBernardo YA!

Daniel Lieberman: “Evolucionamos para correr cuatro horas al día”


 

Daniel Lieberman, haciendo un experimento en la Universidad de Harvard. @Havard University

ROSA M. TRISTÁN

“Es el epicentro del conocimiento sobre la evolución de la fisiología humana”. Con estas palabras presentó, hace unos días, al profesor de la Universidad de Harvard Daniel E. Lieberman su colega y amigo, el arqueólogo español Manuel Dominguez-Rodrigo, del Instituto de Evolución en África. Fue la introducción a una fascinante conferencia sobre cómo nuestro cuerpo humano evolucionó para correr a lo largo de cientos de miles de años, hasta el punto de que somos capaces de correr de fondo más que un caballo.

El hecho de que en la actualidad el sedentarismo sea nuestra forma de vida no hace sino generar patologías que nuestros antepasados no padecieron, explicó Lieberman en el Museo Arqueológico Regional. Domínguez-Rodrigo, que co-dirige con Enrique Baquedano, director del museo el único yacimiento de un equipo europeo en Olduvai (Tanzania), reconocía que fue una de sus cobayas en sus experimentos. “Solamente desde la era industrial, el esqueleto humano se ha debilitado mucho y es algo que hay que tener en cuenta porque es cierto que vivimos más tiempo, pero con más enfermedades”, aseguró el científico norteamericano.

Lieberman, cada día que ha pasado en Madrid, se ha levantado al amanecer para correr por el parque de El Retiro. Ya no puede no hacerlo cada día, señaló. El autor del artículo  ‘Born to run‘, que fue portada en ‘Nature’ en 2004,  comenzó a interesarse por esta capacidad humana y su relación con la salud a raíz de sus investigaciones sobre la evolución de nuestra cabeza y su relación con el sistema locomotor. “En los libros de medicina se habla muy poco de evolución humana cuando creo que estos estudios pueden utilizarse para mejorar nuestra salud”, argumentó.

Con este afán, Lieberman viajó a México y a África, donde el español estudia a los primeros cazadores humanos de hace unos dos millones de años. Además, comenzó a diseñar infinidad de experimentos de biomecánica en su laboratorio de Harvard. En su charla en Alcalá de Henares, recordaba que ya hace 7 millones de años el homínido Sahelantrophus tchadensis (conocido como Toumai)  era bípedo; que hace 4,4 millones de años, también lo era el Ardipithecus ramidus; y que hace 3 millones de años,  el Australophitecus afarensis (‘Lucy’) ya caminaba bastante erguida. Aún así, ese caminar suponía un gran esfuerzo para estos primates, que aún no corrían, así que ¿por qué lo hacían?

“Unas hipótesis dicen que  así podían llevar más cosas en las manos, como herramientas, o coger más frutas de los árboles, pero es algo que hacen los chimpancés; mi hipótesis es que al final de Mioceno hubo un gran enfriamiento en la Tierra y eso les obligaba a ir más lejos a encontrar comida. Los chimpancés, al ir agachados, gastan más energía que los que van erguidos. Si un chimpancé gasta 165 calorías en 4 kms, un humano sólo consume 80, como hemos visto en algunos experimentos de laboratorio”, señaló Lieberman. “Ya los primeros bípedos, como los Australipithecus eran capaces de andar de forma eficiente.

Otra cosa es el correr. En velocidad, evidentemente la especie es muy inferior a otras (Usain Bolt logra los 35,5 km/h y un guepardo los 112 kms/h) . Pero si comparamos con un chimpancé salimos ganando: este pariente no corre más de 100 metros hasta agotarse, mientras que un ‘sapiens’  puede correr entre 10-15 kms/día sin grandes problemas. Y los hay que corren 100. En esas carreras de fondo, asegura, somos grandes campeones, incluso por encima de perros o caballos: “Los cuadrúpedos trotan, pero corriendo en largas distancias no tiene nuestra resistencia”. Y es que estamos llenos de adaptaciones para correr: tenemos las piernas cargadas de muelles que nos ayudan, tenemos grandes glúteos, el tamaño de las articulaciones y un sistema de termoregulación que tiene entre 5 y 10 millones de glándulas sudoríparas para eliminar el calor sudando. Son adaptaciones que tienen casi dos millones de años, que aparecen con la especie humana”, aseguró.

Lieberman, en medio, con Manuel Domínguez-Rodrigo y la autora de la crónica.

Lieberman, aludiendo al trabajo de Manuel Domínguez-Rodrigo en Tanzania, mencionó que hace más de millón y medio de años, los Homo erectus o ergaster ya cazaban grandes animales en cooperación.  Y para eso tenían que correr mucho. “Cuando un cuadrúpedo galopa no puede jadear y se agota pronto. Aquellos primeros homínidos los hacían correr hasta que superaban su velocidad normal y gastaban más energía. Los acosaban hasta que desfallecían, y los cazaban. En el Kalahari, los san también utilizan esta técnica”, mencionaba. De los Homo habilis, añadió, no hay pruebas de que fueran capaces de correr, dada la escasez de fósiles postcraneales que se han encontrado.

Tras múltiples experimentos, Lieberman ha concluido que aquellos primitivos cazadores/recolectores corrían una media de 4 horas al día, que es para lo que evolucinó nuestro organismo. Sin embargo, en la actualidad hacemos un 20% menos que aquellos ancestros africanos, y muchos ni eso, lo que supone que quemamos 400 calorías menos que para lo que fuimos deiseñados. “Este desajuste”, afirmó, “genera cardiopatías, hipertensión síndrome metabólico, diabetes, osteoporosis, ansiedad, Alzheimer e incluso algunos cánceres, pero si hacemos 30 minutos de ejercicio, cinco días por semana, reducimos un 50% la media de padecer enfermedades porque hemos evolucionado para ser atletas de resistencia, no para que nos guste estar sentados”.

Apuntó, no obstante, que igualmente importante es mantener una dieta que evite el sobrepeso, una vez comprobado que los que lo tienen mueren un 90% más pronto que los que no lo tienen.

Y como colofón, nos habló del calzado:  “Tiene ventajas, porque protege del terreno, pero también muchos costes, porque genera lesiones. El pie no evolucionó para estar calzado y por ello hay menos casos de pies planos en África, donde van más descalzos, que en EEUU, donde un tercio de las personas tienen este problema.

 

Vandana Shiva: “Con los transgénicos el hambre no se ha acabado”


ROSA M. TRISTÁN

La cola daba la vuelta a la calle, inmensa desde dos horas antes de que comenzara la conferencia en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ha pasado un año desde la última vez que escuché a la activista eco-feminista india Vandana Shiva y casi 10 desde mi segunda entrevista con ella. La primera no he podido localizarla. “La gente que hoy cultiva la tierra son hoy la mayoría de los hambrientos del mundo, se destruye sus tierras, se roban sus semillas. Y no es admisible”. El 80% del público, ya en el Salón de Columnas, eran mujeres, dispuestas a no perderse a quien se ha convertido en el azote de los transgénicos, vilipendiada por unos y aclamada por muchos otros.  “En mi lengua, comida es ‘lo que nos sostiene’, pero ahora la comida ya no es lo que era”. 

Vandana Shiva, con un shari naranja y morado, comenzó puntual y su último libro, ¿Quién alimenta realmente al mundo? (editorial Swing), ya estaba debajo del brazo de muchos asistentes. “Mi primer recuerdo quiero que sea para los 312 líderes asesinados en 2017 por defender el medio ambiente y para las mujeres que siguen defendiendo el agua, la tierra, frente a proyectos en los territorios que son masculinizados por la agroindustria y su trabajo asalariado”, señaló nada más  comenzar la activista.

@RosaTristán

A continuación, haciendo un repaso a su propia historia, recordó cómo comenzó la batalla contra las semillas patentadas y modificadas genéticamente en 1994, hace casi 25 años, cuando una compañía de Estados Unido (WR Grace Corporation) patentó el árbol neem como algo propio, una patente que fue revocada en el año 2000 tras la denuncia de grupos relacionados con Shiva que demostraron que era un cultivo ancestral en el Himalaya. Poco después, en 1997, fue la empresa RiceTec, Inc., con sede en Texas, la que patentó el arroz indio basmati y Shiva inició otra batalla. “Hoy las empresas cambian de nombre. Monsanto se fusiona con Bayer, Singenta con ChemChina, pero todas siguen conectadas y en el mundo todo sigue igual”, señaló.

La autora con Vandana Shiva.

Vandana Shiva siempre ha denunciado las consecuencias que tuvo la Revolución Verde en la India que, si bien duplicó las producción de alimentos, explica que “se basó en el consumo de petróleo, en grandes explotaciones agrícolas y en los fertilizantes y pesticidas”. “Ahora, los campesinos indios se suicidan con esos mismos pesticidas porque contraen deudas que no pueden pagar y más por el cambio climático”, mientras nos cuentan (Oxfam) que un 1% de los más ricos del mundo acabaran el 82% de la riqueza mundial generada en 2017 y la mitad de los más pobres no vio nada de ella”.

En realidad, no hay más que darse una vuelta por el mundo en desarrollo (por Haití, Senegal, Guatemala, Mozambique o Perú, por poner ejemplos que conozco) para comprobar donde están los 815 millones de hambrientos que hay en el mundo, según datos de la FAO y cómo son las grandes empresas agro-industriales las que les expulsan de sus tierras o esquilman sus recursos naturales. “La industria agroquímica decía que  había que controlar las semillas para acabar con el hambre, pero eso no ha ocurrido. Lo que si ha pasado es que patentan inventos de semillas con el único cambio de un gen. Eso no es crear una semilla. Y además la gente no quería transgénicos, así que al final solo se han extendido en países donde se ha pagado a los gobiernos para legalizarlos porque son un gran lobby dedicado a vender tóxicos, veneno con el que algunos se matan y que no da el rendimiento prometido“. “Así que -añadía- vemos grandes desplazamiento de pequeños agricultores, mientras el 90% del grano se convierte en combustibles y piensos, y vemos también cómo se destruye el suelo y desaparece la biodiversidad”.

Shiva mencionó el caso del arroz dorado, aprobado este mismo mes para el consumo humano en Australia y Nueva Zelanda  porque “puede salvar de la ceguera a millones de niños” al introducirle más vitamina A. “Esto es otro fraude porque patentan un producto que tiene 300 menos vitamina A que una sencilla zanahoria. ¿No será mejor darles esa zanahoria a los niños para evitar la ceguera? Y lo mismo pasa con el plátano. Quieren ponerle hierro con un gen de tamarindo , un árbol muy común en mi país” [añado otro caso similar: látanos con vitamina A que se investigaban como novedosos, con ayuda de 15 millones de dólares de la Fundación Bill y Melinda Gates, cuando resulta que eran plátanos rojos típicos de Micronesia. Muchas miles de pequeñas granjas habrían salido adelante con esa inversión].

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Otra cuestión que abordó la activista india en su conferencia fue cómo “grandes empresas como Monsanto conectan las crisis climáticas con el negocio de los seguros” . “Y ahora se habla de inteligencia artificial para alimentar al mundo. Empresas como Facebook tienen toda nuestra información y la utilizan para vendernos porquerías según nuestros gustos”.

CAMBIO CLIMÁTICO

“Pero el cambio climático no es sólo por un aumento del CO2, lo que pasa es que la Tierra está enfadada con nosotros y así nos muestra su poder. Nos dice que cambiemos de paradigmas, que debemos conservar y negarnos a extinguirnos, que los paradigmas de la información y los datos son menos importantes que los paradigmas de la vida, que nos han comprado la mente diciendo que hay que ser eficientes, pero lo importante es la libertad que crece de abajo a arriba, la revolución de lo pequeño”.

Ante un auditorio en silencio absoluto, Shiva insistió en que “el camino no es más dióxido de carbono y más huella ecológica para conseguir más desarrollo”. “Ahora estoy ayudando al Gobierno de Bután para que su agricultura sea 100% ecológica, para proteger su naturaleza y llevar esa protección a las ciudades porque es posible”.

Pero ¿cómo lograr que iniciativas, pequeñas como ésta, no se fragmenten? ¿es posible que se hagan grandes? “Si, uniéndonos. Necesitamos un cambio democrático en la Tierra, donde todo está interconectado. Hay que partir de que la vida no es ingeniería, y hay que resistir a cada intento de división, a la política del odio que nos hará la vida imposible. Y eso va más allá de la comunicación virtual de una sociedad vigilada…Democracia es un término vacío en un sistema en el que un 1% se opone a la descentralización económica. Democracia es el camino de abajo a arriba”, repitió. “Y volver a la cultura de nuestros ancestros para aprender de ellos, al cultivo en la comunidad, como en los pueblos originarios”.