Los científicos ‘exiliados’ ¿diplomáticos de España en el extranjero?


Embajada española en Estados Unidos.

ROSA M. TRISTÁN

Varios miembros de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECyT) han publicado un artículo en la revista Science&Diplomacy hace unos días que ha tenido una contundente respuesta en otra revista, Nature, por parte de una científica española en el exilio, que considera “hechos alternativos”, al estilo Trump, dado que el primero señala que los investigadores son  diplomáticos españoles de la ciencia, cuando en realidad, asegura, la inmensa mayoría han tenido que dejar este país por falta de oportunidades. Sin embargo, una de las asociaciones aludidas en Science@Diplomacy afirma, ECUSA, considera “muy positivo que los agentes políticos en España muestren interés por nuestras actividades”. En definitiva, la polémica está servida. ECUSA es la asociación de investigadores en EEUU. Y en similares términos se ha manifestado CERFA (su equivalente en Alemania).

Los siete autores del primer artículo, todos ellos personal de FECYT, afirman que el Gobierno de España se esfuerza en  “autorizar un sistema de jugadores en este juego internacional: asociaciones de investigadores españoles al exterior”, de forma que los científicos españoles que trabajan en instituciones extranjeras y proyectos extranjeros, sean la “diplomacia de la ciencia” ya que muchos mantienen contactos con investigadores en nuestro país. “Con la ayuda de estas redes preexistentes de científicos, España ha podido consolidar su diplomacia de la ciencia en el país y en el extranjero, reforzar su presencia científica en países estratégicos y fomentar las oportunidades de la carrera para los investigadores españoles”, señalan los autores.

Añaden que “con la reciente turbulencia económica en España, se requerían  perspectivas alternativas para implementar y aprovechar un enfoque centrado en la “circulación de cerebros”….Esta red de diplomáticos-científicos permitiría a España relacionarse con los países de acogida de los científicos españoles  y ampliaría la presencia de la ciencia en la agenda de la política exterior española”. “Este enfoque combinado también contribuiría a mantener a los investigadores españoles en el extranjero involucrados en el ecosistema nacional español de ciencia e innovación, asegurando a los científicos en el extranjero un papel continuo en el desarrollo de la ciencia dentro de su país de origen” . 

Amaya Moro-Martin @ROSA M. TRISTÁN

El artículo recuerda que existen al menos 13 asociaciones de investigadores españoles en el extranjero. Pero se aboga por mejorar los canales que tienen con las instituciones, así que por ello se ha llamado a los científicos exiliados en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania para, ya que conocen sus países anfitriones y España, asesoren a las partes interesadas. 

Una de ellas es ECUSA, que reúne a 60 investigadores españoles en Estados Unidos y que se define como totalmente apolítica y apartidista. Entre sus principales sponsors (como en CEFA) figura el Gobierno, la FECYT y la Fundación Ramón Areces. ECUSA, en un comunicado, explica que entre sus miembros hay científicos y otros profesionales de la ciencia y la tecnología emigrados por la imposibilidad de encontrar un puesto de trabajo de calidad en España. Para ECUSA es “muy válido” el reconocimiento mencionado en el artículo en Science&Diplomacy sobre el papel jugado por esta asociación en la escena científica actual porque “los científicos españoles en el extranjero debemos ser tenidos muy en cuenta a la hora de fijar las políticas científicas en España, las cuales deben, entre otras cosas, facilitar el retorno de aquellos que deseen volver y fomentar el desarrollo de colaboraciones con otros países”. De ahí que feliciten a FECYT por la iniciativa. “Es el momento de aunar esfuerzos si queremos hacer de la ciencia un elemento fundamental para el desarrollo de las sociedades española y estadounidense”, concluyen. El comunicado de CERFA es similar.

Pero no todos opinan igual y el mismo artículo de FECYT ha sido respondido en Nature por la astrofísica española Amaya Moro Martín, que trabaja en el Instituto Científico del Telescopio Espacial de la NASA desde que se vio obligada a dejar España: “Nunca me consideré una diplomática, así que es una sorpresa ser etiquetada como tal por el Gobierno español.  Oficialmente, los científicos emigrantes españoles como yo, obligados a abandonar España debido a las terribles circunstancias que rodean la investigación en nuestro país, no existían previamente. Nos dijeron que éramos  una “leyenda urbana. Ahora, resulta que no sólo soy real, sino que también soy parte de una estrategia política deliberada y astuta del Gobierno español para enviar a científicos extranjeros para sembrar la colaboración internacional y para fortalecer, no debilitar, la ciencia española”, afirma en su respuesta.

Moro-Martín, que tuvo un contrato Ramón y Cajal y luego fue despedida, considera que es otra forma de generar “hechos alternativos”, al estilo del nuevo presidente de EEUU: “El Gobierno español es un líder mundial en incorporarlos en el tejido de su política científica, ya que recorta los fondos y el apoyo…Por lo tanto, los científicos de todo el mundo deben estar en guardia y deben desafiar declaraciones engañosas que intentan ocultar la degradación política de la ciencia”. La investigadora denuncia que  “España se jacta de cómo los investigadores que han sido forzados a irse son ahora parte de su esfuerzo por reforzar su presencia científica en países estratégicos”.

También considera inadmisible que los políticos españoles quieran hacer creer que la ciencia que se hace fuera de España es Made in Spain y que se les quiera usar de asesores científicos en las embajadas, a miles de kilómetros de los puntos de decisión sobre la ciencia en su país de origen:  “La realidad es que el ambiente para la investigación en España es preocupante. En este mes (febrero), vimos el desmantelamiento de Abengoa Researc, el buque insignia del sector privado español de I + D, el mayor laboratorio de investigación básica en el país para las energías renovables y un líder mundial en el campo. Su cierre es sintomático: la inversión pública en I + D atrae la inversión privada y ésta no puede prosperar si la primera se arruina”.

Para Martín-Moro “el tiempo para ser diplomático ha desaparecido hace tiempo”, como deja claro en su respuesta.

¿Los científicos españoles en el extranjero quiere ser embajadores de la ciencia española? División de opiniones.

Descubren trilobites de patas espinosas de hace 478 millones de años


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ROSA M. TRISTÁN

Los hallazgos del paleontólogo Juan Carlos Gutiérrez-Marco, del Instituto de Geociencias (UCM-CSIC), en el borde del desierto del Sáhara, y más en concreto en Fezouata, al sur de Marruecos, nos trasladan ‘ipso-facto’ a ese momento en el que nuestro planeta, hace 478 millones de años, en pleno Ordovícico, en el que los días tenían 21 horas, los continentes aún estaban juntos, los animales vivían todos en los océanos (por escasez de oxígeno en la atmósfera, quien sabe si volveremos a ello) y se formaban los yacimientos de gas y petróleo que en los últimos 100 años explotamos sin pensar en las consecuencias… En ese entorno, vivían los trilobites en zonas poco profundas de los mares de Europa, Asia, África y Sudamérica, que a falta de huesos casi lo único que dejaron fueron sus huellas, en las que Gutiérrez-Marco es capaz de leer  la historia de ese pasado remoto.

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Starmus… una patada en España y acaba en Noruega


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Participantes en Starmus 2016. Algunos de los más grandes científicos del mundo, poniendo el nombre de Canarias y España por lo más alto.

ROSA M. TRISTÁN

No encuentro palabras para definir lo que ha ocurrido con el Festival Starmus en España. No las encuentro porque me produce una tremenda tristeza que este país haya dado una patada a un evento de estas características, tan potente que lo ha lanzado hasta Noruega. Allí, ha caído en blando, sobre unos brazos abiertos, porque allí no tienen políticos ni empresas tan cerriles como las que tenemos aquí. Pero no sólo maltratamos, es que encima culpamos al organizador,  el astrofísico Garik Israelian, de que se fiara de los compromisos contractuales, de que pensara que no le iban a dejar en la estacada.

No voy a recordar todo lo que ya conté a un mes antes del evento, celebrado a finales de junio, cuando quedó patente que de nuevo algo no iba bien a nivel financiero con Starmus durante la rueda de prensa de presentación. Podéis leerlo aquí lo que se dijo entonces. Lo único que he sabido después es que fue un éxito de afluencia, que todos los asistentes quedaron encantados  y que el Cabildo de Tenerife, presidido por Carlos Alonso, no consiguió los patrocinios de algunas grandes empresas por 350.000 euros como había dicho y no ha negado. En concreto, me refiero a las grandes empresas ITER y  ATOS, de las que si han quedado fotos en las que se ve a los empresarios con el científico Stephen Hawking. Mira que bien..  “Salir en la foto” parece ser lo único que importa, pero gratis.

Me sorprende  que ningún medio español se preocupara, salvo de pasada, de unos problemas financieros conocidos desde entonces y que ponían en riesgo su continuidad, al menos en España; que en sus tres ediciones, no tuviera apoyo del Gobierno central (salvo también para ir a hacerse la foto con grandes genios del planeta); y que ninguna de las grandes empresas de este país quisiera ligar su marca a un encuentro de este nivel, que no ha dejdo de crecer y pasará a la historia de la divulgación científica. Guste a unos su formato o no guste.  Y parece que a los noruegos sí les parece estupendo.

Desde luego, ninguno de los grandes empresarios del IBEX35 podrá decir que no se les contactó, pero unos quisieron aprovecharse de la presencia de algunos famosos (como Hawking) sin poner un euro  y otros ni se molestaron en abrir la puerta, en contestar a una carta, a una llamada o a un email. Quiero pensar que cuando veían el plantel , políticos y empresarios o conocían a los protagonistas, pero no tengo la certeza. Así de patético es este país. Así de triste.

Leo en los medios que el Cabildo de Tenerife dice  en torno al 80% de la financiación de Starmus ha sido pública. Y Starmus lo niega (en su Facebook ha hecho un comunicado). Más del 50% se ha financiado con las entradas, asegura. También leo que resulta que  el festival tiene deudas en Canarias por pagar. Y vamos a ver, si alguien se compromete por contrato a hacer algo que no hace (como se dijo en rueda de prensa con los patrocinios) y eso afecta al balance final ¿de quién es la culpa? Así se hunden iniciativas en este país de pandereta.

Con todo lo anterior, no me sorprende que el Festival Starmus tuviera otras ‘novias’ más cariñosas. Más de una, según tengo entendido. No sólo por la resonancia mundial del evento que pone el nombre de cualquier lugar en el candelero internacional (incluyendo páginas en el New York Times o National Geographic, por sólo mencionar algunas publicaciones), sino porque eran muchos los jóvenes (mayoritariamente canarios) que esperaban cada año la oportunidad de acercarse a la ciencia de más  alto nivel durante una semana. Los canarios, por 350 euros, y los demás por 500 (si se sacaban con antelación). Si hubieran costado 1.000 euros seguramente se habría financiado sin ese apoyo público, pero en ese caso ¿qué jóvenes hubieran ido?

Como ciudadana que paga impuestos, prefiero que se financien estos eventos con ‘mi’ dinero antes de que vaya para las ayudas públicas al fútbol, mucho más millonarias, a la banca (de las que hemos recuperado el 5%) o  ‘mordidas’ de partidos políticos corruptos. Puestos a elegir.

No se si Starmus 2018 será o no en España, o en Canarias. Pero tal como van las cosas, mucho me temo que no.

Pero vamos, es sólo otra gran iniciativa española que se va fuera.

Con políticos y empresarios como los de ahora, Colón no habría descubierto América para el resto del mundo. Fijo.

 

 

 

 

 

 

 

 

La herramienta paleolítica para hacer sogas


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Hoy no sabríamos vivir sin cuerdas o cables, sean del material más sencillo (fibra vegetal) o el más sofisticado. Las usamos para navegar, para sujetar, para empaquetar, para izarnos a las alturas y descender a los abismos. Y no sigo por solo mencionar algunas posibilidades que hace al menos 40.000 años se abrieron cuando unos ‘Homo sapiens’ idearon, quizás copiando a otros anteriores, unas herramientas que permitían fabricarlas sin grandes complicaciones. Así lo demuestra un reciente hallazgo del equipo de Nicholas Conard, paleontólogo y director del Instituto de Prehistoria en la Universidad de Tubinga(Alemania), que dirige el espectacular yacimiento Paleolítico de Hohle Fels, al suroeste del país.

 Conard, al que ya entrevisté en este Laboratorio, me hace llegar ahora la publicación de su último hallazgo, publicado en la revista alemana Archäologische Ausgrabungen Baden-Württemberg: una pieza hecha en marfil de mamut que mide 20,4 centímetros y que tiene cuatro agujeros entre 7 y 9 milímetros de diámetro. En realidad, parece una flauta. Pero no lo es. Cada uno de los orificios está alineado con incisiones profundas en espiral, que fueron realizadas con gran precisión. El nuevo hallazgo demuestra que estas piezas talladas tenían una utilidad tecnológica: por cada agujero se metían haces de fibras vegetales y luego se iban entrelazando de forma sencilla hasta hacer una cuerda o hilo bramante.
Hasta ahora, se tenían indicios de que hace 40.000 años los cazadores y recolectores nómadas usaban cuerdas porque se habían encontrado impresiones con forma de cadena en restos de barro cocido y en raras ocasiones un dibujo de este tipo fue representado en el arte de la Edad de Hielo, pero eran pruebas poco contundentes, y lo cierto es que cuerda no fosiliza. 
Para probar que la hipótesis sobre el uso de esta extraña pieza era verídica, el colaborador de Conard, Veerle Rot, de la Universidad de Lieja, realizó un sin fin de ensayos experimentales: hizo metros de cuerda con vegetales recogidos en la zona y probó su resistencia. De hecho, no era la primera herramienta de este tipo que se ha localizado, si bien antes fue interpretada como una flauta rota o un objeto de arte decorativo, sin ningún objetivo concreto. “Ahora esta herramienta responde a la pregunta de cómo se hacía la cuerda en el Paleolítico”, dice Veerle. “Y es una pregunta que ha intrigado a los científicos durante décadas”.
Los excavadores encontraron la herramienta en el yacimiento arqueológico muy cerca de la base de los depósitos del periodo Auriñaciense, el mismo lugar donde en campañas anteriores descubrieron unas famosas estatuillas esculpidas de hembras y flautas hechas con huesos de ave, que se consideran entre las primeras obras de arte simbólico, dado que sus fechas coinciden con el momento en el que los humanos modernos allegaron a Europa.
El descubrimiento pone de relieve la importancia de la tecnología hecha con fibra y la importancia de las cuerdas  para los cazadores y recolectores nómadas que tenían que hacer frente a los desafíos de la vida en la Edad de Hielo.
Recordemos que el equipo del Nick Conard excava en Hohle Fels (Suavia) desde hace 20 años , un proyecto a largo plazo que ha convertido ese lugar en uno de los yacimientos paleolíticos más conocidos del mundo. Hohle Fels y otros yacimientos cercanos han sido nominados para ser declarados Patrimonio Mundial Cultural de la UNESCO.

STARMUS y los compromisos incumplidos de los políticos


 

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ROSA M. TRISTÁN

Hace unos días estuve en la presentación del Starmus Festival (27 de junio-2 de julio), que vuelve este año a celebrarse en Tenerife por el empeño personal del astrofísico Garik Israelian, del Instituto de Astrofísica de Canarias. Debo reconocer que tengo debilidad por ese evento que aúna astronomía, música,  cine, literatura… porque hay pocos eventos similares en el mundo y porque se que organizarlo, cada dos años, y superar al Starmus anterior es un reto comparable a la búsqueda de un exoplaneta con una lupa. Lo es porque a las puertas de su tercera convocatoria, este evento único en el mundo, que traerá a España a 11 Premios Nobel, que rendirá tributo a Stephen Hawking, que juntará al astronauta Miguel López Alegría con el astrofísico Roger Penrose y el cosmonauta Alexei Leonov, se convierte un año más en el espejo de lo que importa la ciencia en este país: NADA o CASI NADA.

Y es que, a un mes del comienzo del festival, con las reservas de sus prestigiosos participantes, incluida la de Hawking y sus asistentes, ya hechas, resulta que ni instituciones públicas ni empresas privadas muestran interés suficiente en tamaño evento, aunque por otro lado no tardan en ponerse en la foto para figurar junto a los científicos o cantantes más famosos cuando la ocasión se presta. Y si es Hawking, miel sobre hojuelas. Ahora bien, ¿cumplir los compromisos financieros? ¿interesarse por patrocinar el encuentro, aún a costa de unas carreras de coches o un torneo de golf? No, no. ¡Dónde vamos a parar!

Recomiendo ver en el programa de Starmus 2016 lo que por 700 euros (350€ para canarios y estudiantes) se puede disfrutar durante cuatro días (y eran 500 para quienes reservaron con antelación). Por sólo mencionar algunos: el físico Premio Putlizer Brian Green, el divulgador de la BBC Brian Cox, el Nobel David Gross, el experto en virus informáticos Eugene Kaspersky, Roger Penrose, Jill Tarter del SETI, el cantante Brian Eno (que estrena una composición dedicada de Hawking), el Premio Mundial Albert Eisnstein Martin Rees, Joseph Stiglitz , Brian May, Rick Wakeman, Kip Thorne… Por cierto, para quienes les puede parecer caro: una entrada para la final Atlético-Real Madrid costó unos 400 euros, hora y media de partido, sin incluir viaje a Milán.

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Algunos se preguntarán como se paga todo esto. Pues bien, hagamos memoria. El primer Starmus, que congregó en España al mayor número de astrónomos y astronautas jamás reunidos, se financió en un 90% gracias a un premio recibido por el propio Israelian y ayudas de conocidos suyos, incluido algún préstamo. Para el segundo, recibió apoyo público y privado por 400.000 euros (del Gobierno central ni un duro, por cierto) para un presupuesto de 700.000, que pagó con las entradas. Y para este año, con un evento aún más grandioso, el primer tributo a Hawking, el astrofísico consiguió el compromiso del Cabildo de Tenerife y del Gobierno de Canarias de poner 330.000 euros cada uno (660.000, suma la cuenta), además de que le buscarían patrocinios por otros 330.000. Así lo explicó en la rueda de prensa.

Pues bien, tanto el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, como el viceconsejero del Gobierno, Cristóbal de la Rosa, reconocieron en ese mismo encuentro informativo que iban a poner unos 400.000€ entre las dos instituciones, por cierto que el Cabildo aún no ha desembolsado. Y que el resto, se abonaría en servicios, pero ¿qué servicios? es una pregunta sin respuesta. Alonso incluso mencionó que “no sólo se trata de dinero, sino de creatividad”, como si con creatividad se pagaran billetes de avión y hoteles. A menos de un mes del Starmus 2016, ¿el compromiso firmado se cumplirá? ¿Han logrado los patrocinios prometidos? Todo indica que no. Curiosamente, los mismos políticos reconocían que la repercusión mundial de Starmus 2014 generó 171 millones de euros de retorno a las Islas Canarias, un dinero en publicidad que seguro que dará pingües beneficios a muchos empresarios de los que construyen hoteles en zonas protegidas.

Garik Israelian, que en algún momento antes del anterior acuerdo pensó en llevarse el festival a otros lares,  recordó que “un festival como Starmus, aunque muchos de los ponentes vienen sin cobrar, es costoso, si bien compensa porque tiene eco en todo el mundo, como demuestra esa reciente página en The New York Times”. “Tampoco tenemos empresas de alto nivel que nos apoyen. Debemos estar en otro planeta y no nos ven, porque ninguna ha querido patrocinar el evento”, señaló a modo de metáfora. Y tiene razón, porque es patético que entre  los patrocinadores no haya ninguna gran empresa del IBEX, aunque me consta que las han visitado todas en busca de apoyo. Ni Telefónica, ni la Fundación BBVA, ni La Caixa, ni Iberdrola…. Es más, incluso alguna de las que ya tienen su logo en los paneles no han puesto nada, pero ya se llevan la publicidad.

Debo reconocer que en 2014 hubo errores de organización, y que algunos colegas  se cebaron en ellos sin parar a preguntarse cómo era posible que Starmus Festival fuera posible en este país de mentecatos políticos y empresarios (en lo que se refiere a la ciencia) , donde escasean los eventos para atraer al público hacia la investigación. Por mi parte, considero un privilegio que traigan a “mi casa” a tanto cerebro de primera, porque igual con tanto conocimiento algo se queda pegado en este territorio de fiesta de Toros de la Vega y tomatinas.

Pero igual que Garik es consciente de que no se puede encontrar un exoplaneta con una lupa, presiento que en la España de los que manejan los dineros (públicos y privados) hay una superficie en la que resbala todo lo que huele a ciencia.

#ElRíoNoSeToca: Campaña contra una hidroeléctrica ‘marca España’ en Guatemala


ROSA M. TRISTÁN

Los rostros de los y las líderes de Santa Cruz de Barillas están marcados por sus años de lucha. Este pequeño municipio al norte de Guatemala batalla desde hace años contra una empresa española, una hidroeléctrica, que sigue empeñada en sacar adelante un proyecto al que se opone el 90% de la población, y para el que, según aseguran, la compañía no ha dudado en valerse de estrategias violentas que han vulnerado gravemente los derechos humanos. La disputa es por un río, el Cambalan, un cauce salvaje cerca de la frontera mexicana que las comunidades indígenas de Barillas consideran sagrado y no quieren ver convertido en una presa que genere luz para iluminar otras vidas. Las suyas, insisten, se oscurecerán con esa herida a “la madre Tierra”.

Su enemigo tiene nombre: Hidro Santa Cruz, o lo que es lo mismo Ecoener-Hidralia. Ahora, tres organizaciones españolas (Alianza por la Solidaridad, Amigos de la Tierra y Mujeres de Guatemala) han unido fuerzas para que este caso traspase las fronteras y ponga sobre el tapete el asunto de lo que hacen las empresas españolas cuando invierten en el extranjero. Su objetivo: recoger miles de firmas (FIRMA AQUÍ) y presionar para que exigir que la ética y la responsabilidad social primen sobre los beneficios, aún cuando la normativa y el control internacional se quedan cortos sobre este asunto.

Máquinas de Ecoener-Hidralia, en Santa Cruz de Barillas.

El río Cambalan, Santa Cruz de Barillas. @PedroArmestre

Para conocer la historia de la Hidralia hay que remontarse a los tiempos de Fraga en la Xunta de Galicia, cuando esta empresa de Luis Castro Valdivia comenzó a acumular concesiones de hidroeléctricas en ríos de toda la comunidad. Su cuñado, en ese tiempo, era director general de Industria, Energía y Minas, un caso que llegó a la Fiscalía.

Poco después de aquel asunto, la familia Castro Valdivia dio el salto a Centroamérica, instalándose en Guatemala con el nombre de Hidro Santa Cruz, que no es sino la suma de dos empresas familiares: Ecoener e Hidralia. Su intención: trasladar su modelo de pequeñas presas a ríos del país. Tras comprobar que el Gobierno del presidente Otto Pérez Molina (hoy encarcelado por corrupción) no pondría trabas, se iniciaron los trámites en 2008 para instalar la primera de ellas en el río Canbalam, en una cascada de 272 metros de altura que las comunidades indígenas de la zona consideran sagrada desde tiempos inmemoriales.

Nadie informó a los q’anjob’al, los chuj, los akateko o los popti de la zona de los planes de Castro Valdivia, que no tardó en conseguir los permisos ambientales. La primera noticia de la presa la tuvieron, afirman, cuando gentes extrañas comenzaron a tomar medidas en la zona, y después a comprar tierras y más tarde a talar árboles… Con la tensión mascándose en el ambiente, poco ayudó a relajarla que en 2010 Ecoener-Hidralia contratara a un ex militar y narcotraficante como responsable de las “relaciones con las comunidades”.

Una mujer maya, junto a las máquinas de Ecoener-Hidralia.

Una mujer maya, junto a las máquinas de Ecoener-Hidralia.@PedroArmestre

Cuando en 2012 llegaron a la zona las primeras grandes máquinas, el conflicto estalló. Los vecinos dañaron las máquinas y la empresa respondió, denuncian los afectados, con intimaciones, amenazas, dividiendo en dos bandos a la sociedad civil, comprando voluntades, extorsionando… La escalada de violencia llegó al máximo cuando en mayo de ese año tres de los líderes opositores sufrieron un atentado. Uno murió asesinado. El Gobierno instauró el Estado de Sitio en la zona, que duró 18 días.

Pero aquello no echó para atrás a Ecoener-Hidralia. Si bien no continuaron la obra, tampoco la desestimaron, pese al campamento permanente que se instaló en el acceso a su terreno.

Desde entonces, el conflicto no ha cesado. El informe elaborado recientemente por Alianza por la Solidaridad recoge que hasta 2014 hubo 52 órdenes de captura. Aún hoy aún quedan nueve personas en la cárcel de Huehuetenango por oponerse a las hidroeléctricas y hace apenas unos días dos fueron absueltas por falta de pruebas.

“La hidroeléctrica sigue adelante. Tienen muchos más recursos para abogados que nosotros, y mientras nuestros familiares malviven en celdas masificadas, a menudo sin luz”, aseguraba Astrid Villatoro, hija de uno de los presos, durante la presentación de la campaña en Madrid, donde intervino por Skype.

Acto en Madrid, en el que intervinieron los guatemaltecos por Skype, Joaquín Araújo, Luis Miguel Domínguez y las ONGs.

Acto en Madrid, en el que intervinieron los guatemaltecos por Skype, Joaquín Araújo, Luis Miguel Domínguez y las ONGs.

Ya hace ya algún tiempo, el caso Hidralia llegó al Congreso español de la mano del Bloque Nacionalista Galego; también a la oficina del Defensor del Pueblo; y la semana pasada, la eurodiputada de IU Marina Albiol pudo visitar a los líderes encarcelados y está previsto que se hable de ello en el Parlamento Europeo… Pero de momento, Ecoener-Hidralia sigue adelante y para las ONGs es ya urgente “liberar” el río y a sus defensores recurriendo a la ciudadanía española. “No puede ser esta la ‘marca España’, insisten. “Que sepan que nosotros no queremos nada a cambio, sólo que se vayan, que dejen nuestro territorio como está”, asegura Alba Cecilia Abad, unas de las muchas mujeres luchadoras de Huehuetenango.

Pero con la ley en la mano, “hoy, nada obliga a las empresas transnacionales a respetar los derechos humanos, por lo que es algo que la ciudadanía puede cambiar exigiéndolo”, recordaba Almudena Moreno, de Alianza, organización que tiene en marcha una campaña, TieRRRa, a favor de las inversiones responsables. “Las empresas eléctricas españolas son las segundas del mundo con más conflictos ambientales, según la organización EJOLT”, denunció Jorge Lozano, de Equo. “Es el resultado de la arquitectura de la impunidad”, destacaba Víctor Barro, presidente de Amigos de la Tierra.

Los participantes en la presentación de la campaña de #ElRioNoSeToca. @RosaTristán

Los participantes en la presentación de la campaña de #ElRioNoSeToca. @RosaTristán

Como colofón del acto, hasta Guatemala, departamento de Huehuetenango, territorio de Barillas, llegó el aplauso largo y solidario. Y los rostros de quienes llevan peleando por la madre Tierra desde que Pedro de Alvarado llegó a sus puertas, se emocionaron, brillantes los ojos. Todos a una clamaron por un deseo que ya suma cientos de firmas: “El río no se toca”.

 

La mano ‘humana’ que cambia dos millones de años de evolución humana


La falange Olduvai Hominin 86 (OH86), comparada con la nuestra. |Nature Communication

La falange Olduvai Hominin 86 (OH86), comparada con la nuestra. |Nature Communications

ROSA M. TRISTÁN

Un hueso de apenas dos centímetro de longitud, enterrado en una fina capa de lodos carbonatados, pueden dar la vuelta a la historia de la Humanidad. Perteneció a una mano, la izquierda, de un individuo que vivió hace casi dos millones de años en África, un primate que podría medir más de 1,70 de altura y que era capaz de fabricar herramientas con cierta soltura y, posiblemente, cazar animales que eran cientos de kilos más pesados que su cuerpo. Todo ello podría no significar nada, si no fuera porque hasta ahora se pensaba que en ese pasado remoto sólo vivía en este planeta un ser ‘habilidoso’ con las piedras, que precisamente fue bautizado como el Homo habilis; la verdad es que era más bien bajito -apenas 1,60-  y que aún tenía querencia por andar por los árboles, pero fue el primero en clasificarse como ‘humano’.

Manuel Domínguez-Rodrigo, junto a los excavadores del yacimiento PTK. | Javier Trueba

Manuel Domínguez-Rodrigo, junto a los excavadores del yacimiento PTK. | Javier Trueba

Hace dos años, un equipo español, que trabaja en la Garganta de Olduvai (Tanzania) desde hace unos años, se topó en un nuevo yacimiento con un pequeño fósil que resultó ser la falange proximal (la primera) de un meñique y, con tan poco material, los científicos dirigidos por Manuel Domínguez-Rodrigo, Enrique Baquedano y Audax Mabulla, quizás revolucionen nuestro pasado: ¿Quienes eran aquellos seres con manos tan similares a las nuestras, tan esbeltos y fuertes que habitaron esas tierras tanzanas hace 1.840.000 años? “No sabemos, nunca se encontró un hueso similar tan antiguo, pero sólo hay dos posibilidades: o era un Homo erectus o era de otra especie que no conocemos aún. Fuera quien fuera, revoluciona lo que sabemos de evolución humana”, me asegura Domínguez-Rodrigo, uno de los firmantes del hallazgo en la revista Nature Communications.

Tengo fresco en la memoria el viaje que hice en 2010 a este proyecto científico del Instituto de Evolución en África (IDEA), un tanto maltratado en este país por las administraciones. Por ello, a medida que el arqueólogo me relata cómo se encontró, puedo imaginarme al geólogo David Uribelarrea prospectando la Garganta en busca de sedimentos ricos en fósiles, con su pico en ristre y su sombrero de alas, y también el momento en el que tropezó -en el punto donde se une esta garganta con otra secundaria- con el yacimiento PTK,  un lugar que escondía “una orgía de fósiles”, como la describe ahora. Sabía que tenía la misma antigüedad que otro yacimiento bien conocido: el ZINJ, en el que Mary Leakey en 1969 y otros después que ella, localizaron restos del famoso habilis, a no más de 500 metros de distancia.

La falange OH86, en sus diferentes caras: de frente, de lado y por abajo. |Nature Communications

La falange OH86, en sus diferentes caras: de frente, de lado y por abajo. |Nature Communications

Enseguida se pusieron a excavar. Entre huesos de waterbucks y otros grandes antílopes, en un sedimento donde también había utensilios de piedra de la tecnología Olduvayense (o Modo 1), estaba la falange. Indiscutiblemente era de un primate. Y un primate muy parecido a nosotros.

En el trabajo publicado, que no fue aceptado en Nature por considerar que no es de interés general, según uno de los editores, diseccionan meticulosamente cada rasgo de ese pequeño fósil y lo comparan con los de otros simios bípedos que por entonces vivían en la sabana. Y es distinto: “Los dedos del Paranthropus boisei, del Australopithecus afansesis, incluso del Homo habilis, son alargados, estrechos y curvos porque hace dos millones de años todos subían y bajaban de los árboles y necesitaban esos dedos para agarrarse bien. Pero los de este individuo son más cortos, y más anchos, y rectos. Son manos para manipular objetos, no para trepar. Hasta ahora, la falange moderna más antigua de una mano era la que se encontró en la Sima del Elefante de Atapuerca, con 1,2 millones de años. Esta tiene casi 1,9 millones”, explica Domínguez-Rodrigo.

Entre los firmantes, un gran especialista en autópodos de homínidos, el paleontólogo Segio Almécija, que hizo su tesis doctoral sobre estas las manos y pies de los primates del Mioceno de Cataluña, que tuvo una beca postdoctoral en el American Museum of Natural History de Nueva York y que desde este verano tiene ya plaza fija en la Universidad George Washington, con Bernard Wood. ¿Otro cerebro fugado?

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Excavando en PTK con ‘palillos chinos’. O eso parecen. | Nature Communications

La pregunta siguiente respecto a este hallazgo es inevitable. ¿Y a quién pertenece esa mano izquierda que de un sopetón puede cambiar lo que sabemos de nuestro pasado? Pues como pasa con el fósil de Atapuerca, este “tercer hombre” (en alusión al Parántropos y al H. habilis con los que convivió) es un misterio. Un nuevo agujero negro que fue bípedo, alto y fuerte, con una mano similar a la del Niño de Turkana, casi medio millón de años más joven. Así que quizás es un Homo erectus, como él, o algo nuevo, desconocido, relacionado con ese otro pedazo de humano hallado en Etiopía con 2,8 millones de años (una mandíbula), o con esas discutidas herramientas aún más primitivas datadas hace la friolera de 3,3 millones de años. Esa es la disyuntiva del arqueólogo.

Así que, ¿y si el Homo habilis, con ese pequeño cerebro de 600 gramos, poco más que un chimpancé, no era tan listo como lo hemos pintado? ¿Y si fue otro homínido el autor de las herramientas que estaban cerca de sus fósiles y se le atribuyeron por error? A Manuel nunca le cuadró que aparecieran animales cazados por habilis de 300 kilos de peso. Esa caza requería estrategia de grupo, armas eficaces.. ¿Podía hacerlo ese animal pequeño y de pocas neuronas, aunque ya supiera caminar como nosotros? “Yo tenía muchas dudas”, me reconoce, aunque entonces, hace cinco años, cuando paseábamos por Olduvai recorriendo la Garganta, me argumentaba explicaciones que aún andaban bajo tierra.

¡Y lo que queda por sacar! Porque, aunque tardará en estar publicado, en la campaña de este año, que aún continúa en Tanzania, han descubierto otro yacimiento aún mejor que el PTK, y también con restos humanos de la misma cronología. Son fósiles de un pie. “Es otro lugar que ocuparon los homínidos y en el que también dejaron herramientas de Modo 1 y restos de animales. Lo encontramos porque lo afloraron las lluvias, así que tuvimos que ponernos a sacar lo que había para que no se deteriorara. Es espectacular. Si en Zinj el 80% de los fósiles están en 20 metros cuadrados, aquí tenemos esa misma concentración en 30o. Hay para muchos años de trabajo”, apunta.

Afortunadamente, el proyecto cuenta, además de con la escasa ayuda pública española, con financiación privada de EEUU, a través de la Universidad de Carolina del Norte, cuyos alumnos pagan cada verano por ir a aprender a Olduvai con el equipo. En total, unas 50 personas desplazadas y unas dos decenas de africanos han colaborado este año en una campaña que no deja de crecer año tras año. Ese ‘tercer hombre, o mujer, africano’ va a dar mucho que hablar.

Un viaje sin fronteras por los Pirineos Sur…


Mark Knopfler, en el Festival Pirineos Sur, con una de las 6 guitarras que utiliza en sus conciertos...@RosaTristán

Mark Knopfler, en el Festival Pirineos Sur, con una de las 6 guitarras que utiliza en sus conciertos…@RosaTristán

ROSA M. TRISTÁN

Decenas de cajas se acumulan en el escenario. No han pasado más de 15 minutos desde que Mark Knopfler hizo el último punteo con su guitarra y ya todo está empaquetado para seguir ruta, mientras las 5.500 personas concentradas en el escenario de Lanuza, del Festival Pirineos Sur, van saliendo tareando las notas de Local Hero, la última de las míticas canciones con las que encandiló a una audiencia, talludita, que estaba rendida antes de la primera nota.

Los alrededores del festival, naturaleza en estado puro.

Los alrededores del festival, naturaleza en estado puro.

Desde luego, uno de los conciertos del verano. “Mire, me he traído todos sus discos, a ver si me los firma…”. “Pues yo traigo un libro”. Ilusiones infantiles en adultos que llevan meses con la entrada en el bolsillo. La luna, las montañas, el escenario sobre el embalse, las estrellas, ese ligero frío tan de agradecer en este julio abrasador… Pirineos Sur camina ya hacia el cuarto de siglo sobreviviendo a las granizadas inesperadas, las crisis económicas, los IVA desproporcionados, los recortes y las previsiones meteorológicas que parecen jugar en contra, pues rara vez se cumplen. Y lo hace porque quienes lo idearon sabían que tenían dos ases en la manga: un lugar de belleza excepcional y una identidad, ligada a las músicas de raíz, las ajenas a las circuitos más comerciales y más ligadas a la tierra, al agua, a los pueblos y a las culturas que lo han ido forjando.

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Este año, en el Festival Pirineos Sur, en el recoleto Valle del Tena, y a pocos kilómetros de Francia, las fronteras se han difuminado, un año más, poniendo en evidencia que el arte no sabe de mapas ni de aduanas. Un arte que este año ha arrastrado a un 40% de público que la pasada edición, hasta la fecha de escribir estas líneas, gracias a un cartel en el que brillaba desde antes de su comienzo Knopfler, pero también Calle 13 y, desde luego, Noa y Lila Downs.

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Ante Knopfler, como no podía ser menos, el público se rindió sin reservas, tanto cuando interpretó sus canciones más conocidas con Dire Straits, como cuando presentó dos de las composiciones de su último disco, Tracker (2015). Pero a la noche siguiente también lo hizo, eso sí con menos audiencia, ante la fiestera Amparo Sánchez , luchadora y feminista, y con la mexicana Lila Downs, que traspasó el límite fronterizo natural que son los Pirineos para llevarnos a México cargados de “Balas y Chocolate”, como se titula su más reciente trabajo.

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Rueda de prensa con el grupo Perotá Chingó, junto a Luis Calvo, director del Festival, y la diputada Berta Fernández. /@RosaTristán

Rueda de prensa con el grupo Perotá Chingó, junto a Luis Calvo, director del Festival, y la diputada Berta Fernández. /@RosaTristán

Pero Pirineos Sur no es solo una programación de conciertos con grupos más o menos conocidos. Es una cita cultural en la que venir a descubrir grupos que pueden resultar nuevos a nuestros oídos, como los argentinos Perotá Chingó, cuatro jóvenes que hacen gira europea en su autocaravana y que nacieron en internet hace apenas tres años… Decenas de jóvenes a mi alrededor cantando con ellos todas sus letras fue la mejor prueba de que hoy alcanzar el éxito tiene otras autopistas globales que se escapan de las grandes discográficas. “¿Qué es Perota Chingó? Nuestro Hakuna Matata, nuestra sonoridad”, señalaban en la rueda de prensa de presentación de su concierto en Sallent de Gállego.

El río Gállego, a su paso por Sallent, otra de las sedes del Festival Pirineos Sur.@RosaTristán

El río Gállego, a su paso por Sallent, otra de las sedes del Festival Pirineos Sur.@RosaTristán

Y en los días siguientes, continúan los nuevos descubrimientos, que culminan el próximo fin de semana con la música de otras fronteras que llega de los Balcanes con el compositor Goran Bregovic (día 31 de julio) y su banda, y desde el Magreb con la marroquí Nabyla Maan y la aragonesa universal Carmen Paris (día 1 de agosto), un proyecto, llamado ‘Dos Medinas Blancas, que se estrena en Lanuza y que, a tenor de los ensayos previos, tendrá recorrido…

A la vez, el Festival Pirineos Sur es un espacio para tomar conciencia, como se pudo ver en días pasados en la Pantalla del Sur con Territorios Inexplorados, una muestra de vídeo-arte palestino, con la que artistas de este país inexistente retratan, desde su particular mirada, la vida de su pueblo en medio de un conflicto que no acaba. “Quizás el arte es la única manera de cambiar las cosas”, señala su comisario, Iuri Lench, responsable del festival Madatac de vídeo-arte.

Esta semana, la programación en esta pantalla corre a cargo de Guadalupe Arensburg, con una muestra de “Cortos Fronterizos” que no dejan indiferente. Como no lo hace esta cita anual que, año tras año, queda fijada en la agenda de las citas que no se pueden perder: porque la cultura no necesita pasaportes.

Una ‘medicina’ contra la homofobia escolar


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PUBLICADO EN ‘ESCUELA’

La FLGTB busca apoyos financieros para atender la creciente demanda del programa de charlas sobre la diversidad afectivo-sexual en los colegios de toda España

ROSA M. TRISTÁN

“Un día, un grupo de alumnos de 14 años me contó que su profesor les había explicado que la homosexualidad es un mal que se cura. Y yo les contesté que lo que se cura es la homofobia, que eso si que es una enfermedad”. Mané Fernández Noriega es guarda de seguridad por las noches y coordinador del programa REDEDUCA en los institutos asturianos cuando sale el Sol.

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Los números de 2013


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 72.000 veces en 2013. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 3 días para que toda esa gente la visitase.

Haz click para ver el reporte completo.