Vandana Shiva: “Vamos a denunciar a Monsanto en el Tribunal de La Haya”


Vandana Shiva, en Madrid. @ROSATRISTÁN

Vandana Shiva, en Madrid. @ROSATRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

La activista hindú Vandana Shiva anunció hace unos días que entre los días 15 y 16 de octubre  de 2016 su organización (que forma parte de la International Monsanto Tribunal) llevará a esta compañía estadounidense ante la Corte Penal Internacional (el Tribunal de La Haya), apenas unas semanas después de que esta institución señalara que a partir de ahora tomará en consideración los delitos socio-ambientales como delitos de “lesa humanidad”.

Shiva lo anunció hace unos días, en un acto de la Fundación Mujeres por África, que trajo a Madrid una de las activistas más conocidas del movimiento ecologista mundial, promotora del ‘ecofeminismo’ y látigo contra las grandes corporaciones agro-industriales del momento. Su conferencia, en la Fundación Ramón Areces, com0 el resto del ciclo de conferencias, tenía como eje la desigualdad en el mundo, una ocasión que la líder ecologista aprovechó para ‘tirar a dar’, con la palabra, a quienes defienden que la solución a la alimentación mundial pasa únicamente por el desarrollo tecnológico.

“La ciencia es explorar, y he estudiado física, así que algo se de ello. Pero hubo un momento en el que parte de la ciencia se hizo jerárquica y patriarcal y se convirtió en el método para explotar la Tierra, para extraer sus recursos naturales de forma lineal, cuando los ciclos de vida siempre son circulares. La Naturaleza no genera residuos, como el CO2 o como el nitrógeno [generado por fertilizantes químicos en un alto porcentaje] que se acumulan en la atmósfera y generan el cambio climático. Hoy, los ríos están contaminados o secos y las mujeres, que antes tenían un pozo cerca, ahora caminan 10 millas al día para coger agua. Son 10.000 millones de días de vida de las mujeres del mundo”, señaló a los oyentes. “Y las mujeres si que saben del ciclo de la vida, no son ‘pobres mujeres’ a empoderar, deben ser las tutoras del cambio hacia una igualdad feminista que no es sólo suya, sino de toda la sociedad”, comentó en su versión más feminista.

Shiva, que nació de la unión de un guardabosques y una granjera en una aldea del norte de la India, recordó que muchos conflictos actuales, y quizás futuros, tienen su origen en un medio ambiente en crisis. Y puso algunos ejemplos: “Hasta 2009, Siria era un país estable, pero se sucedieron las sequías y un millón de agricultores tuvieron que dejar el campo y llegaron a las ciudades; la inestabilidad creció y estalló la violencia, que se tornó política y religiosa. En Chad, hoy el 80% del gran lago se utiliza para regadío y se instalan agroindustrias, aunque nueve millones de personas dependen de su agua ¿Qué pasará cuando se seque? Habrá conflicto, y no se considerará ambiental, sino religioso. Pero es la excusa”, denunció.

img_9052

No todo fue denuncia en su conferencia. La activista hindú también ve alternativas: “En África, las mujeres que cultivan pequeñas tierras generan más alimentos que las grandes fincas. Los poderes económicos sólo piensan en los alimentos como materia prima, el trigo el maíz, la soja, el arroz, el algodón, el mijo, la cebaba y la avena. Pero luego, el 90% del maíz o la soja es para biocombustibles o piensos para el ganado. En consecuencia, se está abandonando el campo, cuando la pequeña agricultura ayuda a fijar nitrógeno al suelo y da de comer”.

Como no podía ser de otro modo, también criticó a los cultivos bajo patente de las granas compañías. “Nos venden productos transgénicos con más propiedades. Ahora en la India quieren meternos plátanos transgénicos con más hierro. Pero ¿por qué, si ya sus propiedades son excelentes y tenemos verduras, y cúrmuma  otros alimentos con mucho hierro? Por negocio. Y lo mismo con el caso del ‘arroz dorado’, diseñado con más vitamina A. En junio, 109 premios Nobel han firmado a favor de los beneficios de este cultivo, pero sólo dos son biólogos. ¿No deberían reclamar que la alimentación sea equilibrada cuando hay tantos cultivos que proporcionan vitamina A sin necesidad de crear otros?”, se preguntaba.

Un vivero en República Dominicana para replantar bosques. @ROSATRISTÁN

Un vivero en República Dominicana para replantar bosques. @ROSATRISTÁN

Shiva anunció entonces una denuncia contra el gigante Monsanto: “Hoy cuatro compañías transnacionales quieren patentarlo todo. Monsanto actúa contra los gobiernos de Argentina o la India porque quiere que las plantas se consideren inventos. Aquí en la UE, ustedes cuentan con leyes restrictivas que impiden que los OGM inunden el mercado, pero con el Tratado TTIP se promoverá también una agricultura como fuente de materias primas. Y no puede ser. Nosotros, mi organización, este mes de octubre llevaremos a Monsanto al tribunal de La Haya (Corte Penal Internacional) por ecocidio y vulnerar los derechos Humanos”.  Y añadió: “La globalización corporativa es la que ha dado origen al fundamentalismo religioso, que crea nuevas reglas, la mayoría contra las mujeres. En Bangladesh hace 15 años se vestía como en la India y ahora van con burka. Sin embargo, se evitaría con una agricultura ecológica, que es capaz de alimentar a dos Indias, porque produce el doble de alimentos que la industrial, que consume 10 veces menos energía y no daña el clima. Y luego está el coste: 1.300 millones de dólares en daño ambiental y otros 1.000 millones a la salud en mi país”.

“Debemos dejar de pensar que el planeta es una mina porque es vida circular y las mujeres tenemos mucho que decir para cuidar su salud”, concluyó.

 

Anuncios

Svalbard: nuestro seguro alimentario en unas cajas congeladas


640px-svalbard_seed_vault_img_8894

ROSA M. TRISTÁN

Reportaje en PDF 

La tumba de Tutankamón, muerto hace más de 3.500 años, es el primer banco de germoplasma conocido, a decir de algunos, pues cuando se encontró intacta aún guardaba en su interior semillas destinadas a la vida futura del faraón. Hoy, mas de mil bancos de semillas distribuidos por el planeta intentan conservar, también para el futuro, una biodiversidad que se está perdiendo a pasos agigantados y que, podría decirse, tienen su sede ‘central’ en una remota isla cercana del Polo Norte, Spitsbergen, perteneciente al archipiélago noruego de las Svalbard. Es un seguro de vida ante la posibilidad de una catástrofe, una guerra nuclear o un desarrollo agro-industrial que puede acabar con las plantas que desde hace más de 10.000 años nos han permitido alimentarnos adaptándose, y adaptándolas, a las necesidades humanas.

La ‘Bóveda Global de Semillas’, como se la conoce oficialmente, por fuera apenas es un bloque de hormigón hincado en una montaña de arenisca, siempre nevada, en uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra y también más seguros. Su sismicidad es mínima, nunca se inundara y el permafrost mantiene un frío glaciar perfecto que la convierte en la mayor nevera del mundo.

img_5212

Inaugurada en 2008 en lo que una antigua mina excavada a 130 metros de profundidad, su pequeña entrada exterior da paso a un espectacular túnel que acaba en tres grandes salas selladas con capacidad para albergar más de 4,5 millones de muestras, un total de más de 2.000 millones de semillas. Todas, metidas en cajas negras de 500 unidades y perfectamente identificadas.

José Esquinas, en la inauguración del Banco Mundial de Semillas en Svalbard.

José Esquinas, en la inauguración del Banco Mundial de Semillas en Svalbard.

En los ocho años que lleva construida, ya son 104 los países que han aportado a este gélido banco muestras de los cultivos que a lo largo de milenios brotaron en sus territorios, dando lugar a una biodiversidad que parecía no tener límites hasta mediados del siglo pasado. Pero ya no es así y después de haber confirmar la pérdida del 90% de la diversidad agrícola en apenas unas décadas, la comunidad internacional optó por conservar todas las simientes posibles rebajando su actividad biológica con menos temperatura, humedad y oxígeno, es decir, congelándolas a 18ºC bajo cero. A día de hoy, sus depósitos subterráneos acumulan más de 860.000 muestras diferentes, cada una en su caja.

 

Hasta 2015, no había sido preciso abrir la bóveda para extraer parte de su tesoro, pero la guerra que asola Siria ha dado pie a esa primera ocasión, después de que se destruyera el valioso banco de semillas que el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (ICARDA) tenía cerca de la ciudad de Alepo, no lejos del llamado Creciente Fértil, justo donde se cree que el ser humano dio origen a la agricultura. En septiembre, los científicos sirios, refugiados en Marruecos, pidieron a centro de Svalbard parte del material que habían depositado allí hacía unos años para poder seguir investigando sus propiedades: “El valor de este almacén no es solo una previsión para una teórica crisis alimentaria, sino también nos permite seguir analizando las características de la biodiversidad cuando desaparece”, señaló entonces el creador y responsable de la Bóveda, Cary Fowler.

MÁS COMIDA, MENOS GENES

Pero conviene hacer un repaso al origen de este proyecto. El afán por conservar semillas con fines científicos, conservacionistas y alimentarios surgió en las últimas décadas del siglo pasado. Fue tras la II Guerra Mundial cuando el aumento de la población mundial hizo necesario incrementar la producción alimentaria gracias a lo que se llamó la Revolución Verde, que logró su objetivo pero que tuvo como consecuencia una pérdida tremenda de especies al potenciar sólo las más productivas. Cultivos como el trigo o el arroz llegaron a duplicar sus cosechas en tiempo récord, eso sí con un coste muy elevado. “Perdimos en un siglo el 90% de la diversidad agrícola y con ella genes que podían ser útiles para la adaptación, la calidad nutricional o la resistencia a enfermedades de muchas plantas con un larga historia”, apunta a Estratos el catedrático José Esquinas, ex secretario de la Comisión sobre Recursos Genéticos para los Alimentos y la Agricultura de la FAO y uno de los mayores expertos mundiales en la materia. De hecho, fue Esquinas quien promovió la firma de un tratado internacional vinculante que pusiera remedio a esta oculta extinción: el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA), aprobado por la FAO en el 2001 y ratificado por el Parlamento español en el 2004.

De las nefastas consecuencias de la pérdida de biodiversidad agrícola ya había pruebas históricas: entre 1840 y 1850 murieron de hambre en Irlanda dos millones de personas y otras muchas emigraron a Estados Unidos, después de las patatas traídas de América se vieran afectadas por una plaga. Si hubiera habido más especies, aquella hambruna no hubiera vaciado un país en tan poco tiempo.

También había evidencias del interés que representaban los bancos de semillas, como lo que ocurrió con la colección del Instituto Vavílov durante la ocupación nazi en Rusia: el biólogo y genetista Nikolài Vavílov había iniciado una colección de semillas que llegó a tener 300.000 muestras y los invasores incluso crearon un comando para apropiarse de esos recursos fitogenéticos.

Frutos colombianos,

Frutos colombianos llamados lulos.

Por último, se había detectado que la pérdida iba ‘in crescendo’: si en 1949 los chinos cultivaban 10.000 variedades de trigo, en 20 años habían pasado a menos de mil; México había perdido el 20% de sus variedades de maíz y en Estados Unidos quedaba apenas el 5% de las especies de manzanos que tenían a comienzos de siglo. “Alimentarnos con buenas y uniformes semillas acababa extinguiendo aquellas útiles para el propio mejoramiento agrícola”, argumenta Esquinas.

Si bien en los años 40 la FAO ya había mostrado su preocupación por este asunto, hasta los años 70 y 80 no comenzaron las negociaciones para recolectar, conservar e intercambiar germoplasma a nivel mundial. La cuestión era que la mayor diversidad estaba en países en desarrollo (zonas tropicales y subtropicales) pero los bancos de semillas estaban solamente en los países desarrollados. Esquinas recuerda bien aquellas discusiones: “El problema era a quien pertenecía el material. Fue entonces cuando España propuso desarrollar un tratado internacional y un banco bajo jurisdicción de la FAO en donde las semillas se conservaran mucho tiempo”.

El Tratado, que promovió el experto español, tardó décadas en ser aprobado y ratificado por 30 los países, hasta que entró en vigor en 2004 (ahora son 136), y el banco abierto en Svalbard también tuvo un largo recorrido hasta ser realidad bajo las nieves permanentes del Ártico.

En Colombia hay una gran variedad de cacao. @RosaTristán

En Colombia hay una gran variedad de cacao. @RosaTristán

Para empezar había que decidir donde construirlo. Esquinas recuerda que en los años 90 visitó varios posibles emplazamientos: en Jujuy (norte de Argentina), algunas cuevas bajo los glaciares de Perú y Svalbard, donde el Gobierno noruego cedía una antiguas minas, finalmente elegidas. Ahora bien, aunque la construcción la financió Noruega -9 millones de euros- estaba además la complicación del pago a perpetuidad de su mantenimiento, pues la FAO no tenía dinero para ello. La solución fue optar por un instrumento financiero: los países o empresas depositantes prestan dinero al Global Corps Trust, que lo gestiona, y con los intereses generados se pagan los gastos.

“La idea original era que todo lo depositado allí fuera Patrimonio de la Humanidad, aunque al final es sólo un depósito de semillas de cada uno de los países, pues siguen siendo suyas. De hecho, según el Tratado hay 64 géneros de plantas que está en un sistema multilateral, lo que implica que están a libre disposición, pero otras están en un sistema bilateral en el que los países propietarios deciden para quien están disponibles. En Svalbard también hay semillas de países que no han firmado el Tratado y que no están disponibles para otros, o de empresas. Es decir, son como las cajas negras de seguridad de un banco, una copia de seguridad con dueños”, señala el catedrático.

Como experto hace hincapié en que, con o sin banco bajo los hielos, el mejor método para conservar la diversidad agraria mundial es “in situ”, en la tierra, porque “es fruto de la adaptación al ambiente y ella no se puede congelar”. Allí las semillas permanecen inalterables, incluso cientos de años. Pero es consciente de que Svalbard y otros bancos son un seguro necesario.

Ya en los años 60 se descubrió que la vida de las simientes, que es de entre cuatro y 15 años, se duplica por cada 5ºC menos y cada 1% menos de humedad. En ello se basa el banco polar y muchos otros. Una alternativa sería conservarlas en nitrógeno (-196ºC) pero es un sistema demasiado costoso. También se sabe que hay semillas “recalcitrantes” que no pueden congelarse, y que requieren una conservación ‘in vitro’.

En España, el frío también es la opción más aceptada. Así lo comenta Isaura Martín, investigadora del Centro de Recursos Fitogenéticos (INIA-CSIC), cuya sede en Alcalá de Henares es el mayor banco de semillas de España, con unas 70.000 muestras congeladas y , de ellas, unas 40.000 variedades españolas. La inmensa mayoría ya no crecen en este país. Sólo de trigo, hay en el banco del INIA más de mil especies diferentes, si bien hoy se cuentan con el dedo de la mano las que se cultivan.

El INIA es uno de los 30 bancos de semillas que hay en todo el territorio, dependientes de instituciones y comunidades autónomas. Es en este centro donde se lleva el inventario nacional, tal como precisó el Programa Nacional de Conservación y Utilización de los Recursos Fitogenéticos, aprobado por el Gobierno en 1993. Además, mantiene importantes colecciones activas y duplicados de seguridad de todas las colecciones de la red.

Mercado en la frontera Haití con República Dominicana. @RosaTristán

Mercado en la frontera Haití con República Dominicana. @RosaTristán

Parte de su colección de cereales y leguminosas fueron recogidas en la primer mitad del siglo XX, pero hace décadas que ya no existen ‘in situ’; otras muchas se las envían y también las recogen en expediciones que aún realizan los investigadores al mundo rural a “la caza” de ese agricultor que guarda unas semillas tradicionales para su autoconsumo, porque ese tomate o las acelgas del abuelo son únicas. “En el banco tenemos semillas de más de mil tomates y mil lechugas diferentes y, como todas, están documentadas e inventariadas por si alguien nos las pide, que cada vez hay más solicitudes”, señala Isaura Martín.

Y es que en los últimos tiempos, tras años de uniformidad, el impulso de la agricultura ecológica ha traído la puesta en valor de aquel producto tradicional que se quiere recuperar, y los eco-agricultores acuden en busca de las semillas al INIA. “Les damos 50 o 100, lo suficiente para que puedan multiplicarlas. Además, aquí también hacemos multiplicación de las semillas, poniendo cuidado en que tengan las mismas condiciones que en el pasado y en que nos se crucen genes de varias”, precisa la investigadora.

Otras muchas peticiones llegan de empresas interesadas en la mejora genética de las especies, así como de científicos de diversas instituciones que trabajan en este mismo área de la ciencia agrícola en busca de genes y propiedades.

Cabe mencionar que una copia de todas estas semillas españolas no han sido enviadas aún a la Bóveda Global de Svalbard, para cuyo mantenimiento España aportó únicamente un millón y medio de euros, pero si que existe la intención de hacerlo cuando los organismos científicos implicados en la tarea cuenten con recursos para ello.

En todo caso, el valor de estas iniciativas está hoy fuera de toda duda: “No debemos olvidar que de las semillas comemos cada día de nuestra vida y que con el cambio climático necesitaremos de ellas para adaptarnos a las nuevas condiciones. Tenemos que contar para el futuro con otras plantas que aguanten y si perdemos esa diversidad genética vamos a estar mal preparados para adaptarnos”, aduce Martín.

José Esquinas, por su parte, recuerda que él llevo su cajita con 360 semillas, recogidas en los años 70, al INIA hace ya algún tiempo. “Ojalá un día, una copia de seguridad de todas ellas acaben en Svalbard y ojalá también que las semillas certificadas por ley no acaben con esos 10 milenios de esfuerzo de la Humanidad”.

Maíz transgénico en lo que eran pastos asturianos. @RosaTristán

Maíz transgénico en lo que eran pastos asturianos. @RosaTristán

APOYO.

La situación geográfica, su geología y el estar a orillas de un mar de cruce de culturas, como es el Mediterráneo, han convertido a España en uno de los 25 puntos calientes de biodiversidad del mundo que se refleja en la producción agraria. Sin embargo, como en el resto del planeta, la uniformidad de la agricultura moderna amenaza la variabilidad de especies y por ello fue preciso crear un instrumento que promoviera su protección, el Programa Nacional de Conservación y Utilización de los Recursos Fitogenéticos, que ya lleva 23 años aprobado, pero que aún tiene algunos puntos por desarrollar.

Uno de los componentes del Programa es la red de 33 bancos de germoplasma y colecciones que existe y financia en parte el Programa Nacional para mantener las colecciones activas españolas en adecuado estado de conservación, documentadas y disponibles para los usuarios potenciales, tanto para investigación como para uso directo por parte de los agricultores.

No fue hasta 2006 que se aprobó la Ley 30/2006, de 26 de julio, de Semillas y Plantas de Vivero y de Recursos Fitogenéticos, según los agricultores, no se ha avanzado mucho en materia de conservación y utilización sostenible de estos recursos ni se ha potenciado sus derechos a producir, intercambiar y vender sus propias semillas o estrategias para poderlas conservar ‘in situ’. Más recientemente, se ha presentado un Proyecto de Real Decreto por el que se aprueba el reglamento del Programa Nacional, en el que se especificarán los derechos y deberes de los operadores de semillas, incluidos los agricultores a pequeña escala. En estos momentos, los responsables están negociando con el sector este reglamento, en el que éstos últimos quieren incorporar algunas

-El respeto del derecho de los agricultores para utilizar, intercambiar y vender sus propias semillas. Los agricultores que hacen venta directa de semillas como complemento de su actividad deben estar exentos de las mismas exigencias que el resto de operadores.

– Las microempresas artesanales que producen y comercializan semillas de variedades locales necesitan reglas adaptadas a su actividad, completamente diferente a la que realizan las grandes empresas de semillas de producciones deslocalizadas y distribución kilométrica.

– Son necesarias reglas adaptadas para el registro de las variedades para la agricultura ecológica y para la agricultura a pequeña escala.

– Los agricultores y consumidores deben tener la posibilidad de elegir los alimentos que consumen y las plantas que cultivan. Demandamos transparencia en los métodos de selección utilizados para generar las variedades y la propiedad intelectual que gestiona su uso. Esta información debe constar obligatoriamente en el etiquetado.

 

Embotellar un acuífero, ¿y luego qué?


ROSA M. TRISTÁN
(Publicado en El Huffington Post)

A la Tierra le faltaba una letra, y con mayúscula. Es la ‘R’ de la Responsabilidad, que es la que se echa en falta en la actividad de algunas empresas en el extranjero y la que, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, la organización Alianza por la Solidaridad quiere poner sobre la mesa. Por ello su campaña es TIERRRA, con tres erres. Y es que suma la ‘R’ de la ‘Responsabilidad’, que se echa en falta en las inversiones que generan acaparamientos de tierras y de agua, contaminación, inseguridad alimentaria… En definitiva, expolio de recursos naturales de comunidades que sufren más sus consecuencias cuanto más frágil es el reconocimiento de sus derechos en sus países.

Así son algunos de los casos que está documentado Alianza en varios países de Centroamérica, si bien la ONG quiere poner el foco en que la Rentabilidad, que también empieza por erre, no tiene por qué estar reñida con lo anterior, como ya expliqué en un artículo .

Cuando se trata de grandes multinacionales, como Coca Cola o SabMiller, que tienen grandes beneficios económicos, la movilización de las comunidades está más que justificada. La investigación realizada por Alianza revela que un acuífero salvadoreño, en Nejapa, cerca de la capital del país, está en riesgo de quedarse seco si continúa su sobreexplotación por parte de una embotelladora de la marca de refrescos, a su vez propiedad de la cervecera colombo-sudafricana SabMiller. Está en riesgo, pese a que es el acuífero que da agua potable a miles de personas, que dependen de este recurso para beber. El Foro del Agua, que aglutina a una veintena de organizaciones del país, llevan tiempo pidiendo su protección.

El estudio señala que si se lleva a cabo la ampliación de la planta propuesta por esta empresa en 2013, se sobreexplotará el 200% de la capacidad de recarga anual de esas aguas subterráneas, y por tanto llevará a su agotamiento. Es un estudio hidrogeológico que contradice el presentado por la propia empresa (que, por cierto, hasta 2013, y después de casi dos décadas, no hizo ningún estudio de impacto ambiental) y da argumentos de peso a las organizaciones civiles salvadoreñas que se oponen al proyecto.

Algunos podrán decir que a fin de cuentas la empresa no es propiedad de Coca Cola, pero no es menos cierto que es allí donde se producen sus refrescos y, por tanto, en sus manos está poder paralizar esta ampliación y, de paso, cumplir su compromiso de reducir un 20% su consumo de agua a nivel mundial, o de devolver a la naturaleza cada gota que consume, y donde es necesario. En este caso, en Nejapa.

No está de más recordar que El Salvador es considerado el segundo país más deforestado de América Latina después de Haití y hay informes internacionales (del Banco Mundial) que señalan que el 90% de su agua superficial está contaminada, lo que incrementa más si cabe el valor de los acuíferos.

Tampoco está de más insistir en este Día Mundial que debido al cambio climático estas aguas ‘invisibles’, pero fundamentales para la Humanidad, cada vez se recargan con más dificultad, como ha demostrado el Panel Internacional del Cambio Climático de Naciones Unidas. Llueve menos en muchas zonas del planeta y la deforestación y la desertificación favorece que el agua cada vez se infiltre menos. Por el contrario, el consumo de agua en el mundo casi se ha duplicado en los últimos 50 años y se estima, según datos de la Unesco, que entre el 15 y el 18% proviene de esas aguas que no se ven.

En el país centroamericano, en concreto, son habituales las noticias sobre las consecuencias de sequías que ya están dejando sin alimentos a decenas de miles de personas, como la que tuvo lugar el pasado año. ¿Es lógico que en estas circunstancias se sobreexplote un acuífero? ¿Es aceptable que pese a la movilización social en la zona no se renuncie a la ampliación de un negocio?

Sin embargo, con TieRRRa, Alianza no quiere sólo denunciar casos concretos de irresponsabilidad y ponerles freno, como el que ha detectado en El Salvador. En el objetivo tiene, fundamentalmente, que se pongan en marcha mecanismos en las empresas, los gobiernos y las instituciones que financian estos y otros negocios para puedan ser rentables, para que generen desarrollo sin vulnerar los derechos humanos, sin afectar a un medio ambiente ya en crisis.

Por lo pronto, en Alianza por la Solidaridad piden una firma para ayudar a frenar la sobreexplotación de este acuífero que está siendo embotellado en Nejapa. Juntos, podemos ayudar a conseguirlo.

 

Fronteras en Pirineos Sur: ¿Tránsito social entre dos culturas?


El grupo Zebda, en el Pirineos Sur 2014, un festival para repetir, y repetir... @ROSA M. TRISTÁN

El grupo Zebda, en el Pirineos Sur 2014, un festival para repetir, y repetir… @ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

“La frontera es un tránsito social entre dos culturas”. Así define Wikipedia esa palabra que en el imaginario colectivo ha acabado por convertirse, en muchas zonas del planeta y entre muchos pueblos, en un muro que poco tiene que ver con el tránsito. Precisamente por ello, el Festival Pirineos Sur anuncia que este año dedicará a ellas su programación, poniendo así su arma cultural para arramblar con esa división cada vez más visible y menos imaginaria entre culturas vecinas que ha devenido en guerras, vallas de acero y naufragios masivos.

Fronteras ¿mezcla o barrera?, es el lema bajo el que se reunirán, un año más, en el espectacular escenario de Lanuza, a HH artistas dispuestos a tirar abajo la barrera porque, como recordaba el director del festival, Luis Calvo, remedando a Eduardo Galeano “los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias”.

Pirineos Sur 2014 me regaló la vista y el vuelo de este alimoche... Naturaleza y cultura, mezcladas, fusionadas. @Rosa M. Tristán

Pirineos Sur 2014 me regaló la vista y el vuelo de este alimoche… Naturaleza y cultura, mezcladas, fusionadas. @Rosa M. Tristán

No me extiendo en el programa general del Festival (del 17 de julio al 2 de agosto), que está disponible en su web, con nombres tan atractivos como el rockero Mark Knopfler (día 24 de julio), Goran Bregovic (31 de julio), Calle 13 (día 18),   el guitarrista tuareg Bombino (día 20) oToumani Diabaté (27 de julio). Son ni más ni menos que 80 propuestas diferentes que llenarán las noches en el embalse y los “Días del Sur” bajo el sol en Sallént de Gállego… Difícil elegir entre tanta oferta.

Prefiero contaros sobre esos conciertos en los que, bajo la sombra de las montañas, reunirán a gentes que sí transitan por esas culturas, logrando mezclas que en el fondo no son más que esa apuesta por compartir e hibridarse, como lleva haciendo nuestra especie desde sus orígenes, sin que por ello se pierda la identidad. Es el caso de la noche en la noche dedicada a “Dos medinas blancas” (1 de agosto), con la aragonesa Carmen París y la marroquí Nabyla Maam. “Es el hermanamiento de dos medinas, Zaragoza (Medina Albaida, la ciudad blanca en árabe) y Fez, de donde es Nabyla, con un espectáculo en el que cantamos poemas de  Avempace, sabio, poeta, músico y astrónomo, que precisamente nació en Zaragoza y murión en Fez”, nos explica París, entusiasmada con la propuesta.

La autora don la nigeriana Wunmi en 2014. En Pirineos Sur, compartir con grandes  artistas es uno de los privilegios que ofrece el festival. @ALICIA LUNA

La autora don la nigeriana Wunmi en 2014. En Pirineos Sur, compartir con grandes artistas es uno de los privilegios que ofrece el festival. @ALICIA LUNA

Otra noche a favor de ese tránsito será la que reunirá a la israelí Noa y la palestina Mira Awad, una firme opositora al muro que hoy separa ambos pueblos (17 de julio). No será la primera vez que unan sus voces por la paz en un conflicto que lleva décadas causando sufrimiento. Awad, además, siempre ha sido una activista ecologista, convencida de que es posible la  coexistencia entre la raza humana y el resto de organismos vivos del planeta. Qué mejor lugar para expresarlo que entre unas montañas en las que la frontera se diluye entre las notas musicales (sigue abajo).

Países y culturas que son frontera, pero que generan fusión y mezcla, como en el caso de España (frontera con el sur africano) representa el mestizaje musical de Amparo Sánchez y en el caso de México (frontera con el norte estadonidense) Lila Downs, (25 de julio), que hace bandera de la música de su país.

Y, además, de la música, una muestra de vídeo-arte palestino llamada Territorios Inexplorados, de Iuri Lench (24 de julio), presentaciones de libros, exposiciones, talleres de percusión y danza…

Y qué decir del lugar... Ese escenario flotante, mágico. @Rosa M. Tristán

Y qué decir del lugar… Ese escenario flotante, mágico. @Rosa M. Tristán

El año pasado fueron las mujeres…Este nos hacen una pregunta: Fronteras ¿Barreras o mezcla? La cultura que nos ofrece el Festival Pirineos Sur desde hace ya 24 años tiene clara la respuesta.

 

 

Abro la puerta.. y entro en Alianza por la Solidaridad


aps

ROSA M. TRISTÁN

Cuando hace mucho tiempo decidí el periodismo como profesión no podía imaginar los vericuetos que habría en ese camino. Como para tantos, los primeros pasos fueron en un pequeño sendero con no pocos baches y algunos desvíos equivocados. Tras no poco esfuerzo, acabé llegando a lo que comenzó siendo una carretera comarcal y acabó convirtiéndose en una autopista, llamada EL MUNDO, donde logré mantener una velocidad constante mucho tiempo. En 2012, y en un proceso similar al que ocurrió en España con las de peaje, aquella vía de comunicación se tambaleó en una crisis en la que se confabularon muchos factores, y el movimiento sísmico, también llamado ERE, acabó expulsándome a un terreno que a simple vista parecía baldío.

Fue entonces cuando este Laboratorio para Sapiens se convirtió en un refugio que gracias a vosotros, los lectores, creció y abrió en el horizonte nuevas sendas. Bifurcaciones que me llevaron de la televisión a la radio, de revisas y periódicos semanales y  digitales. En todo ellos traté de no perder el rumbo ni el empeño por mantener un espíritu crítico e inconformista frente a una realidad global demasiado imperfecta. Y también por conocer el trabajo de todos aquellos  que ayudan a mejorar la vida en este pequeño y valioso planeta.

Ahora, en este 2015 ya estrenado, pero aún poco usado, ese camino me ha llevado hasta una gran puerta: la de Alianza por la Solidaridad, una organización no gubernamental que parece joven, pues se fundó como tal en 2013, pero que es una adulta con muchos años de experiencia, ya que es la suma de fuerzas de otras tres grandes organizaciones, con décadas de trabajo a sus espaldas: Habitáfrica, Ipade y Solidaridad Internacional. 

Y me lleva hasta ahí para entrar y dedicarme a una labor tan gratificante como es trabajar para dar a conocer al resto del mundo, como  coordinadora de comunicación, el trabajo que desempeña esta organización en África, en América, en Oriente Próximo o en Europa “para conseguir un mundo mejor y más sostenible para todas y todos, sin importar donde hayan nacido o donde decidan vivir”. Ayudar a hacer aliados contra ese absurdo crecimiento económico “sin fronteras” que está poniendo en un brete los derechos humanos en muchos países, y contra el que Alianza lucha ayuda fortaleciendo las asociaciones locales. Ayudar a hacer aliados por los derechos de las mujeres, porque parece que para esta batalla casi nunca “es el momento”, pero mientras siguen sufriendo violencia, miseria y muerte. Ayudar a que la sociedad colabore en paliar, y ser posible evitar, los efectos de desastres humanitarios que dejan tantas víctimas en el camino. Ayudar a que se apoye un desarrollo de esos pueblos, casi siempre olvidados, local y sostenible, porque es la única alternativa sabia que hay para el futuro.

Hay un gran equipo humano detrás de todos estos proyectos en Alianza por la Solidaridad y en sus socias, y están logrando abrir, aunque sea a miles de kilómetros, caminos para que muchas gentes vean en su horizonte una salida. Es una tarea que consiguen pese a que los recursos públicos con los que cuentan son cada vez más exiguos, porque resulta que para este año el Gobierno de España dedica apenas el 0,17% del PIB a ayuda al desarrollo (¡Qué lejos estamos de aquella gigantesca acampada por el 0,7% hace ahora 20 años!). Y lo consiguen porque en la otra cara de esa moneda ‘oficial’ está la cara de la solidaridad de quienes creen firmemente que se pueden cambiar las cosas si se apuesta por ello. Porque aún somos muchos, y debemos ser más, los que pensamos que su salida depende de cada uno de nosotros, como  la nuestra está ligada a la suya .

No hay que olvidar que es una solidaridad que viene de antiguo (en los yacimientos de Atapuerca han descubierto que hace medio millón de años, los ancestros humanos ya cuidaban de los ancianos y de los niños enfermos), porque el altruismo y la cooperación nos ayudaron en el pasado a llegar a ser lo que somos, aunque en algún momento nos perdimos, liados en el entramado de consumismo y el expolio.

Esta solidaridad que busca aliados, y que ya tenía su hueco en este Laboratorio -porque contar con ella era imprescindible su identidad-, tendrá desde hoy más metros cuadrados, entre probetas llenas de medio ambiente, de investigaciones científicas y reflexiones personales.

Ahora, abro la puerta de Alianza por la Solidaridad y entro.

Os espero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mujeres negras en batas blancas: la ciencia en África


La científica congoleña Thérese Kirongozi. |AFP Getty

La científica congoleña Thérese Kirongozi. |AFP Getty

ROSA M. TRISTÁN

África, el continente de la miseria, del expolio y los virus más mortíferos, es también un espacio de crecimiento, de nuevas artes en ebullición, de diseño, y de ciencia. Y eso es lo que quieren descubrir, a quienes solo ven su lado oscuro, en la Fundación Mujeres por África, presidida por María Teresa Fernández de la Vega.  Hacia esa cara luminosa del progreso se dirige su último proyecto: “Ellas investigan”. Y ‘ellas’ son mujeres negras con batas blancas. Astrofísicas, genetistas, expertas en robótica, biomédicas… Africanas que, sin salir de sus países, andan metidas en precarios laboratorios de los que salen hallazgos que ayudan a mejorar la vida subcontinente.  Mujeres negras en batas blancas que saben muy bien qué es lo más urgente y necesario para los africanos.

Sigue leyendo

El ébola, ese virus que paraliza a los gobiernos


ROSA M. TRISTÁN

COLABORA CON STOP EBOLA DE MSF

Desesperados, colapsados, muy muy preocupados. Los trabajadores de Médicos Sin Fronteras (MSF) ya son saben cómo gritarlo más alto para que les oigan. Para que los gobiernos (empezando por el de España) actúen de una vez por todas para frenar el ébola en África, porque diríase que a ellos no les mata, pero les paraliza. Para que las palabras huecas en los grandes foros (nacionales e internacionales) den paso a medidas urgentes y concretas. Los virus son agentes infecciosos con millones de años de existencia, con un largo historial de mutaciones genéticas. Y no saben de plazos, ni de programas electorales, ni de corruptelas, pero sí de insolidaridad, discriminación, de violencia. Son el caldo de cultivo en el que se hacen fuertes.

Sigue leyendo

El cerebro de Mahesh y el daño que no quieren tratar


ROSA M. TRISTÁN

FIRMA: Change.org: Solicitamos cobertura sanitaria para niños con daño cerebral sobrevenido.

Cuando Paloma Pastor me contó la historia de su hijo Mahesh llegué a pensar que estaba exagerando. ¿Cómo un país desarrollado como España iba a condenar a niños con daños cerebral a una silla de ruedas de por vida? No parecía posible. Pero estaba equivocada. Cada día sabemos más del cerebro humano, de su plasticidad y capacidad de regenerar las neuronas con el esfuerzo adecuado, pero ese conocimiento, al menos en este país, no impide que niños como Mahesh, que un día tuvieron un tropiezo fatal, nunca lleguen a levantarse.

Sigue leyendo

Bacterias que limpian la Tierra que los humanos maltratamos


ROSA M. TRISTÁN

(Publicado en BIOTEKIS)

Hace ya dos años que conocí a Diana. Tenía entonces 8 años y un cáncer de huesos que a punto estaba de terminar con su vida. Demacrada, con los ojos pálidos y las piernas como alambres, vivía con su familia en los márgenes de uno de los mayores desastres ambientales del planeta: los derrames de petróleo que Texaco provocó en las provincias de Sucumbíos y Orellana, en la Amazonía de Ecuador.

Así es el río donde se baña Diana. Le cruza un oleoducto. Sucumbíos (Amazonía de Ecuador). |ROSA M. TRISTÁN

Así es el río donde se baña Diana. Le cruza un oleoducto. Sucumbíos (Amazonía de Ecuador). |ROSA M. TRISTÁN

Sigue leyendo

Pirineos Sur: de músicas, montes y mujeres


Stitched Panorama

ROSA M. TRISTÁN

Casi tengo la certeza de que las primeras notas cantadas de la Humanidad salieron de la garganta de una madre acunando a su cría, allá por las lejanas tierras del centro de África, en medio de una naturaleza de pasmosa belleza y llena de peligros. Tengo casi la certeza de que con ese ‘runrún’  tranquilizador la Tierra, también en femenino, sintió que una vibración nueva acababa de nacer para acompañarla en su devenir completando así la música de los trinos de los pájaros y las voces de otros animales y del viento. Por ello, cuando este año anunciaron que el Festival Pirineos Sur se dedicaba a las mujeres, que era ‘Femenino Plural’, tuve claro que, una vez más, repetiría con esta cita veraniega.

Sigue leyendo