España: ‘Ideas’ para la Expo Universal 2017 sobre renovables


pavillion_1

ROSA M. TRISTÁN

Estos días andará por Madrid un gigantesco autobús para promocionar la Exposición Universal 2017 en Kazajastán, un país ex soviético a caballo entre Asia y Europa al que, según me enteré ayer, debemos mucho aunque sabemos tan poco (entre otras cosa, ¡las manazanas!) La Expo, que comienza el 10 de junio y acaba el 10 de septiembre, está íntegramente dedicada a la energía del futuro, es decir a las renovables. Porque sin ellas no hay futuro. No deja de ser paradójico el tema elegido en un país que vive del petróleo y el carbón, dos recursos que  ha permitido a Kazajastán, tras la independencia de la URSSS, un crecimiento económico espectacular, pero desde luego servirá para su divulgación, y eso es bueno. España, aunque hasta finales de 2016 no confirmó su presencia, en un par de meses ha resuelto el concurso público para ‘decorar’ y llenar de contenido su pabellón. Lo ha ganado Acciona, y parece que nos costará cerca de 1,8 millones de euros.

Dice en su anuncio: “Cuenta con una superficie de 868 m2 distribuidos en una única planta. Con el lema “Energía para el Planeta” el pabellón invita a sus visitantes a un viaje en el espacio y en el tiempo en el que descubrir cómo y por qué nuestro país se ha convertido en líder indiscutible en la utilización de energías renovables, en su implantación, investigación y desarrollo en un proceso de concienciación y compromiso con el medioambiente adquirido”. “Los visitantes del pabellón conocerán… la preocupación, el empeño y los esfuerzos del país por volver, a través de la innovación, a tratar al planeta y sus fuentes de energía de manera responsable, bajo la premisa de la sostenibilidad”.

En realidad, para reflejar la apuesta de España (es decir, sus gobernantes) por las renovables no habría que gastar mucho…Se supone que asesorarq-concurso-pabellon-espan%cc%83a-exposicion-internacional-astana-2017-1024x544un pabellón debe ser un espejo de lo que es el país, esa apuesta por ser ‘líder,’ que  así que tengo aquí algunas ideas para Acciona.

Para empezar propongo que dediquen un amplio espacio a reflejar cómo languidece la energía eólica en España, a pesar de que era un país puntero en el área, tras el castigo que sufrió con la reforma eléctrica del actual Gobierno. Y eso que, aún con palos entre las ‘aspas’, casi cubrió el 20% de la demanda de energía durante 2016. Yo pondría en un gran luminoso (eso si, con leds, porque consumen menos) que durante ese mismo año apenas se instalaron 17 MW en toda España para aprovechar el viento. Son los datos de Red Eléctrica Española, como recuerda el presidente de la Asociación de Empresa de Enegías Renovables (APPA) en ese artículo. En fin, que quien quiera energía eólica que utilice el abanico, debieron pensar en el Ministerio de Industria y Energía, el del inolvidable ex ministro José Manuel Soria.

Como en España vendemos sol y más sol a los turistas, no estaría mal colocar un mapa con ‘rutas’ por algunas de esas plantas fotovoltáicas que han sido abandonadas a raíz del llamado ‘impuesto al Sol’; si,me refiero al que penaliza el autoconsumo de energía. Desde luego, una de ellas podría pasar sobre el techo del polideportivo de Baños de Río Tobía (La Rioja), que se conectó a la red en 2009,  que se arruinó y que ahora quieren recuperar los ‘cooperativistas’ Som Energía y Ecoo (con participación social) dentro de su proyecto Recupera el Sol. De hecho, sería estupendo invitar a sus responsables como guías de los visitantes. Como diversión complementaria, pondría a unos monitores disfrazados de torres de alta tensión haciendo preguntas del estilo:”Adivina quien tiene más potencia solar instalada: el Reino Unidos (con sus nubes casi perpetuas) o España, la reina del sol “. Seguramente que todos los participantes se quedaban de piedra.

Creo que es ineludible que el pabellón promocione  ‘a bombo y platillo’ que en 2016 hubo la increíble cifra de 42 nuevas instalaciones registradas de autoconsumo  energético solar, por aclarar, de las que se ponen en casa. No creo que nadie tenga tan pocas, así que habría que explotarlo. Y desde luego colocar bajo un gran cartel que ponga ‘PELIGRO’ unas cuantas baterías TESLA, que sirven para facilitar ese consumo de energía solar en los hogares, al permitir acumularla en gran cantidad. No están prohibidas, pero se les ha puesto un sobrecoste añadido al sobrecoste del impuesto ya mencionado. No vaya a ser que a la gente le de por comprarlas y se hunda el negocio del gas, el carbón y, de paso, el del petróleo. Porque ¿Y si un día se ponen de moda los coches eléctricos y uno se lo carga en casita con su batería solar? Pero vamos, es imposible. Aquí el coche es diesel y se usa a discreción. Si basta que un día se limite el tráfico y se monta la de ‘San Quintín’…

astana21

Por desgracia, trabajadores en el sector de las renovables, hemos perdido muchos. Acciona lo sabe bien. No se yo si habrá suficientes para exponerlos, aunque últimamente ha mejorado algo el panorama. En eólica trabajan unas 17.000 personas, según su patronal, casi un 30% menos que en 2011; y en fotovoltaica, unas 4.500 frente a los 27.500 que había (un 84% menos) antes de la crisis. De biomasa (vamos, el pellet) no he encontrado datos.

El entorno de la Exposición Universal en la capital kazaja, Astana, será muy propicio para este despliegue nacional. El reciento de la Expo 2017: La energía del futuro, es un modernísimo complejo de 175 hectáreas “enchufado” a todo tipo de energías limpias, desde aerogeneradores y placas solares, hasta energía cinética, es decir la que somos capaces de hacer con nuestro cuerpo al caminar, saltar o pedalear. Realmente, el montaje presentado ayer en Madrid, con Alla Pereskova (Organización Mundial del Turismo) y Baryk Ayossembayer, el embajador de Kazajistán, Baryk Dyusenbayev, espectacular.

kazakhstan

Cuando en septiembre cierre sus puertas, además de un Museo de la Energía del Futuro, los kazajos quieren convertir el complejo en un Centro Financiero Internacional. De hecho,  para atraer empresas a tan exótico país  les ofrecerán las instalaciones gratis durante tres años y les darán ventajas fiscales. Que se prepare la City… En fin, que el objetivo es que no acabe al estilo de los ‘restos ruinosos’ de  otras expos, como las que hubo en Sevilla y Zaragoza.

Una vez paseado por el pabellón eco-español, imbuidos del espíritu por ese futuro limpio que tan bien promueve el Gobierno español, si que recomendaría dar una vuelta por ese gigantesco país que es Kazajistán (como ocho ‘Españas’, dicen), donde habitan tan sólo 18 millones de habitantes. Por desgracia, aún no lo conozco pero desde luego, un lugar perfecto para perderse. Además, ayer me enteré que desde allí nos llegó, no sólo el cultivo de las manzanas, sino también los tulipanes (Holanda es sólo un mercado).

Pero lo que más me sorprendió de las imágenes que me mostraron fue esa fascinante convivencia del presente-pasado nómada de los pastores, que viven en kurdas con sus ovejas, con edificios de diseño espectacular de los mejores arquitectos del mundo, en la capital, Astana. Y sobre todo ello, una naturaleza salvaje, virgen, que hoy es difícil de encontrar en Europa. Espero poder visitarlo (y de paso entrar en la base de lanzamiento de cohetes rusos de Baikonur, asunto que me quedó pendiente en mi paso por EL MUNDO, a ver si aquel satélite español llamado PAZ que nos costó tantos millones de euros ya está en el calendario, o para la chatarra).

Justo después de publicar este blog, ha llegado la propuesta oficial de ACCIONA. para el pabellón a mi correo, así que he incluido alguna frase.

Veo espacio de suficiente para mis sugerencias…infografia-la-plaza-del-pabellon_1

S.O.S: crisis en los humedales españoles


Delta del Ebro. @Carlos Montserrat /SEO7Birdlife

Delta del Ebro. @Carlos Montserrat /SEO7Birdlife

ROSA M. TRISTÁN

Hace 10 años visité con WWF los pozos ilegales que hay en el entorno del Parque Nacional de Doñana. Estaban a la vista, impunes; junto a unos de los principales humedales de Europa, un ecosistema único que es parque nacional; rodeados de invernaderos de las fresas que se venden a un euro el kilo en nuestros supermercados. Inolvidable cómo los agentes de la autoridad de la zona echaron a las cámaras de malos modos, en defensa del propietario de la finca fresera cercana, donde tomaban unos planos, dentro de un mar de plásticos entre los pinos.

Una década después, hay mil pozos ilegales. Y a las fresas se han sumado los arándanos, que resulta que ahora están de moda porque son antioxidantes, aunque no se dice con tanta frecuencia que su consumo de agua aún es mayor que el de la fresa. Por algo es un fruto de las montañas, donde llueve, y no de las marismas cercanas a África.

Este caso de Doñana es uno de los que acontecen en esas áreas inundables extremadamente frágiles y a la vez imprescindibles para decenas de miles de aves y para nuestra especie, dado que nos protegen en caso de desastres naturales. Solamente en España el 80% que nos queda está en una situación muy preocupante, como denuncia la directora de SEO/Birlife, Asunción Ruíz. Esta organización acaba de lanzar la alerta por los tres más importantes de nuestro país: el mencionado de Doñana, el Delta del Ebro y la Albufera de Valencia. Los tres se encuentran a las puertas de “un punto de no retorno”, en palabras de Roberto González, también de SEO (la Sociedad Ornitológica Española). Y los tres son el hogar de unas 600.000 aves acuáticas invernantes (de las que 60.000 serían reproductoras, según también los datos de SEO).

Bien es verdad que el cambio climático, con su consecuente disminución de lluvias, no favorece la situación, pero es que, además, en lugar de paliarse, el problema se agrava. Así, en el Ebro hay 125 embalses que han impedido la llegada de entre 40.000 y 200.000 toneladas de sedimentos al Delta en las últimas décadas (aún se pierden unas 1.600 toneladas al año), lo que sumado a los que se pierden por la costa (otros 110.000 m3) da como resultado que el Delta desaparece a ojos vista. Evidentemente, ello perjudica a quienes viven del mejillón o la anchoa, pero también a las muchas aves que habitan este lugar.

La "sopa" verde de la Albufera de Valencia. @Pablo Vera/ SEO Birdlife

La “sopa” verde de la Albufera de Valencia. @Pablo Vera/ SEO Birdlife

Otro caso distinto es el de la Albufera, que en el pasado recorrí en una piragua, reflejándose el sol en sus cristalinas aguas. Hoy es una “sopa” verdusca, un lago costero en el que se acumulan 2.800 toneladas de fosfatos procedentes de los vertidos ilegales y de las depuradoras. Sólo el nivel de clorofila es de 120 mg por litro, cuando debieran ser 20 mg. En dos décadas se han multiplicado por 12 los hectómetros de estos vertidos que llegan a la Albufera. “Una consecuencia directa es el impacto en las aves. Hoy, por ejumplo, el pato colorado ha desaparecido de la laguna”, afirma González.

20170131_113946

Y, como no, Doñana. Cuando se vea una oferta de fresas, conviene recordar que seguramente proceden de ese lugar que la Junta de Andalucía dice defender mientras mira para otro lado, sin impedir que campe a sus anchas la ilegalidad más fragante. Nadie sabe con certeza cuánta agua se extrae del acuífero de Doñana, entre los pozos ilegales y los que no lo son, pero lo cierto es que ni las advertencias de la Comisión Europea  han conseguido cambiar el panorama, no vaya a ser que se pierdan votos por eso de la biodiversidad. Y como resultado, tenemos 1.500 hectáreas de cultivos ilegales reconocidos (que podrían ser 3.000) que están ‘chupando’ la sangre de la marisma, donde han desaparecido ya el 85% de los humedales que había hace 60 años.

Como el domingo es el DÍA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES, la ong conservacionista ha querido recordar que las soluciones están a mano, porque una ventaja de estos lugares es que recuperan con rapidez con unos pocos ‘mimos’, eso sí, antes de secarse del todo. Por ejemplo, podría hacerse con un plan de gestión que movilice los sedimentos hacia el Delta del Ebro; prohibiendo todos los vertidos ilegales en la Albufera, a la vez que se asegura que entra agua nueva que renueve la que ya está sucia; y, por último, cerrando todos los pozos legales e ilegales que están dañando al Parque Nacional de Doñana.

La campaña ‘Mójate por los humedales’ quiere recabar el apoyo de todos aquellos que pensamos que es importante que no desaparezcan,  que ninguno de estos tres emblemáticos espacios pasen a ser fotos del pasado, una película antigua que recordar.

#SOSHumedales 

Puedes firmar por su protección AQUÍ.

Pregunta: ¿Qué opinas de la caza en España?


 

ju2

Cacería en Llanas de Cabrera, marzo de 2016. @DIARIO DE LEÓN

ROSA M. TRISTÁN  

Si hay un tema que levante ‘ampollas’ en España es el de la caza. En unas comunidades autónomas más que en otras, léase Castilla-La Mancha, pero en general en todas. Por ello, la decana de las organizaciones conservacionistas del país, SEO/BirdLife, ha lanzado una encuesta (lo denomina proceso participativo) para poder fijar una posición en torno a esta actividad directamente relacionada con la protección de la naturaleza, proceso al que invita a participar a toda la ciudadanía en una primera fase, y que también a sus muchos miles de socios. Para participar basta con rellenar este CUESTIONARIO.

Sigue leyendo

Vandana Shiva: “Vamos a denunciar a Monsanto en el Tribunal de La Haya”


Vandana Shiva, en Madrid. @ROSATRISTÁN

Vandana Shiva, en Madrid. @ROSATRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

La activista hindú Vandana Shiva anunció hace unos días que entre los días 15 y 16 de octubre  de 2016 su organización (que forma parte de la International Monsanto Tribunal) llevará a esta compañía estadounidense ante la Corte Penal Internacional (el Tribunal de La Haya), apenas unas semanas después de que esta institución señalara que a partir de ahora tomará en consideración los delitos socio-ambientales como delitos de “lesa humanidad”.

Shiva lo anunció hace unos días, en un acto de la Fundación Mujeres por África, que trajo a Madrid una de las activistas más conocidas del movimiento ecologista mundial, promotora del ‘ecofeminismo’ y látigo contra las grandes corporaciones agro-industriales del momento. Su conferencia, en la Fundación Ramón Areces, com0 el resto del ciclo de conferencias, tenía como eje la desigualdad en el mundo, una ocasión que la líder ecologista aprovechó para ‘tirar a dar’, con la palabra, a quienes defienden que la solución a la alimentación mundial pasa únicamente por el desarrollo tecnológico.

“La ciencia es explorar, y he estudiado física, así que algo se de ello. Pero hubo un momento en el que parte de la ciencia se hizo jerárquica y patriarcal y se convirtió en el método para explotar la Tierra, para extraer sus recursos naturales de forma lineal, cuando los ciclos de vida siempre son circulares. La Naturaleza no genera residuos, como el CO2 o como el nitrógeno [generado por fertilizantes químicos en un alto porcentaje] que se acumulan en la atmósfera y generan el cambio climático. Hoy, los ríos están contaminados o secos y las mujeres, que antes tenían un pozo cerca, ahora caminan 10 millas al día para coger agua. Son 10.000 millones de días de vida de las mujeres del mundo”, señaló a los oyentes. “Y las mujeres si que saben del ciclo de la vida, no son ‘pobres mujeres’ a empoderar, deben ser las tutoras del cambio hacia una igualdad feminista que no es sólo suya, sino de toda la sociedad”, comentó en su versión más feminista.

Shiva, que nació de la unión de un guardabosques y una granjera en una aldea del norte de la India, recordó que muchos conflictos actuales, y quizás futuros, tienen su origen en un medio ambiente en crisis. Y puso algunos ejemplos: “Hasta 2009, Siria era un país estable, pero se sucedieron las sequías y un millón de agricultores tuvieron que dejar el campo y llegaron a las ciudades; la inestabilidad creció y estalló la violencia, que se tornó política y religiosa. En Chad, hoy el 80% del gran lago se utiliza para regadío y se instalan agroindustrias, aunque nueve millones de personas dependen de su agua ¿Qué pasará cuando se seque? Habrá conflicto, y no se considerará ambiental, sino religioso. Pero es la excusa”, denunció.

img_9052

No todo fue denuncia en su conferencia. La activista hindú también ve alternativas: “En África, las mujeres que cultivan pequeñas tierras generan más alimentos que las grandes fincas. Los poderes económicos sólo piensan en los alimentos como materia prima, el trigo el maíz, la soja, el arroz, el algodón, el mijo, la cebaba y la avena. Pero luego, el 90% del maíz o la soja es para biocombustibles o piensos para el ganado. En consecuencia, se está abandonando el campo, cuando la pequeña agricultura ayuda a fijar nitrógeno al suelo y da de comer”.

Como no podía ser de otro modo, también criticó a los cultivos bajo patente de las granas compañías. “Nos venden productos transgénicos con más propiedades. Ahora en la India quieren meternos plátanos transgénicos con más hierro. Pero ¿por qué, si ya sus propiedades son excelentes y tenemos verduras, y cúrmuma  otros alimentos con mucho hierro? Por negocio. Y lo mismo con el caso del ‘arroz dorado’, diseñado con más vitamina A. En junio, 109 premios Nobel han firmado a favor de los beneficios de este cultivo, pero sólo dos son biólogos. ¿No deberían reclamar que la alimentación sea equilibrada cuando hay tantos cultivos que proporcionan vitamina A sin necesidad de crear otros?”, se preguntaba.

Un vivero en República Dominicana para replantar bosques. @ROSATRISTÁN

Un vivero en República Dominicana para replantar bosques. @ROSATRISTÁN

Shiva anunció entonces una denuncia contra el gigante Monsanto: “Hoy cuatro compañías transnacionales quieren patentarlo todo. Monsanto actúa contra los gobiernos de Argentina o la India porque quiere que las plantas se consideren inventos. Aquí en la UE, ustedes cuentan con leyes restrictivas que impiden que los OGM inunden el mercado, pero con el Tratado TTIP se promoverá también una agricultura como fuente de materias primas. Y no puede ser. Nosotros, mi organización, este mes de octubre llevaremos a Monsanto al tribunal de La Haya (Corte Penal Internacional) por ecocidio y vulnerar los derechos Humanos”.  Y añadió: “La globalización corporativa es la que ha dado origen al fundamentalismo religioso, que crea nuevas reglas, la mayoría contra las mujeres. En Bangladesh hace 15 años se vestía como en la India y ahora van con burka. Sin embargo, se evitaría con una agricultura ecológica, que es capaz de alimentar a dos Indias, porque produce el doble de alimentos que la industrial, que consume 10 veces menos energía y no daña el clima. Y luego está el coste: 1.300 millones de dólares en daño ambiental y otros 1.000 millones a la salud en mi país”.

“Debemos dejar de pensar que el planeta es una mina porque es vida circular y las mujeres tenemos mucho que decir para cuidar su salud”, concluyó.

 

Svalbard: nuestro seguro alimentario en unas cajas congeladas


640px-svalbard_seed_vault_img_8894

ROSA M. TRISTÁN

Reportaje en PDF 

La tumba de Tutankamón, muerto hace más de 3.500 años, es el primer banco de germoplasma conocido, a decir de algunos, pues cuando se encontró intacta aún guardaba en su interior semillas destinadas a la vida futura del faraón. Hoy, mas de mil bancos de semillas distribuidos por el planeta intentan conservar, también para el futuro, una biodiversidad que se está perdiendo a pasos agigantados y que, podría decirse, tienen su sede ‘central’ en una remota isla cercana del Polo Norte, Spitsbergen, perteneciente al archipiélago noruego de las Svalbard. Es un seguro de vida ante la posibilidad de una catástrofe, una guerra nuclear o un desarrollo agro-industrial que puede acabar con las plantas que desde hace más de 10.000 años nos han permitido alimentarnos adaptándose, y adaptándolas, a las necesidades humanas.

La ‘Bóveda Global de Semillas’, como se la conoce oficialmente, por fuera apenas es un bloque de hormigón hincado en una montaña de arenisca, siempre nevada, en uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra y también más seguros. Su sismicidad es mínima, nunca se inundara y el permafrost mantiene un frío glaciar perfecto que la convierte en la mayor nevera del mundo.

img_5212

Inaugurada en 2008 en lo que una antigua mina excavada a 130 metros de profundidad, su pequeña entrada exterior da paso a un espectacular túnel que acaba en tres grandes salas selladas con capacidad para albergar más de 4,5 millones de muestras, un total de más de 2.000 millones de semillas. Todas, metidas en cajas negras de 500 unidades y perfectamente identificadas.

José Esquinas, en la inauguración del Banco Mundial de Semillas en Svalbard.

José Esquinas, en la inauguración del Banco Mundial de Semillas en Svalbard.

En los ocho años que lleva construida, ya son 104 los países que han aportado a este gélido banco muestras de los cultivos que a lo largo de milenios brotaron en sus territorios, dando lugar a una biodiversidad que parecía no tener límites hasta mediados del siglo pasado. Pero ya no es así y después de haber confirmar la pérdida del 90% de la diversidad agrícola en apenas unas décadas, la comunidad internacional optó por conservar todas las simientes posibles rebajando su actividad biológica con menos temperatura, humedad y oxígeno, es decir, congelándolas a 18ºC bajo cero. A día de hoy, sus depósitos subterráneos acumulan más de 860.000 muestras diferentes, cada una en su caja.

 

Hasta 2015, no había sido preciso abrir la bóveda para extraer parte de su tesoro, pero la guerra que asola Siria ha dado pie a esa primera ocasión, después de que se destruyera el valioso banco de semillas que el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (ICARDA) tenía cerca de la ciudad de Alepo, no lejos del llamado Creciente Fértil, justo donde se cree que el ser humano dio origen a la agricultura. En septiembre, los científicos sirios, refugiados en Marruecos, pidieron a centro de Svalbard parte del material que habían depositado allí hacía unos años para poder seguir investigando sus propiedades: “El valor de este almacén no es solo una previsión para una teórica crisis alimentaria, sino también nos permite seguir analizando las características de la biodiversidad cuando desaparece”, señaló entonces el creador y responsable de la Bóveda, Cary Fowler.

MÁS COMIDA, MENOS GENES

Pero conviene hacer un repaso al origen de este proyecto. El afán por conservar semillas con fines científicos, conservacionistas y alimentarios surgió en las últimas décadas del siglo pasado. Fue tras la II Guerra Mundial cuando el aumento de la población mundial hizo necesario incrementar la producción alimentaria gracias a lo que se llamó la Revolución Verde, que logró su objetivo pero que tuvo como consecuencia una pérdida tremenda de especies al potenciar sólo las más productivas. Cultivos como el trigo o el arroz llegaron a duplicar sus cosechas en tiempo récord, eso sí con un coste muy elevado. “Perdimos en un siglo el 90% de la diversidad agrícola y con ella genes que podían ser útiles para la adaptación, la calidad nutricional o la resistencia a enfermedades de muchas plantas con un larga historia”, apunta a Estratos el catedrático José Esquinas, ex secretario de la Comisión sobre Recursos Genéticos para los Alimentos y la Agricultura de la FAO y uno de los mayores expertos mundiales en la materia. De hecho, fue Esquinas quien promovió la firma de un tratado internacional vinculante que pusiera remedio a esta oculta extinción: el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA), aprobado por la FAO en el 2001 y ratificado por el Parlamento español en el 2004.

De las nefastas consecuencias de la pérdida de biodiversidad agrícola ya había pruebas históricas: entre 1840 y 1850 murieron de hambre en Irlanda dos millones de personas y otras muchas emigraron a Estados Unidos, después de las patatas traídas de América se vieran afectadas por una plaga. Si hubiera habido más especies, aquella hambruna no hubiera vaciado un país en tan poco tiempo.

También había evidencias del interés que representaban los bancos de semillas, como lo que ocurrió con la colección del Instituto Vavílov durante la ocupación nazi en Rusia: el biólogo y genetista Nikolài Vavílov había iniciado una colección de semillas que llegó a tener 300.000 muestras y los invasores incluso crearon un comando para apropiarse de esos recursos fitogenéticos.

Frutos colombianos,

Frutos colombianos llamados lulos.

Por último, se había detectado que la pérdida iba ‘in crescendo’: si en 1949 los chinos cultivaban 10.000 variedades de trigo, en 20 años habían pasado a menos de mil; México había perdido el 20% de sus variedades de maíz y en Estados Unidos quedaba apenas el 5% de las especies de manzanos que tenían a comienzos de siglo. “Alimentarnos con buenas y uniformes semillas acababa extinguiendo aquellas útiles para el propio mejoramiento agrícola”, argumenta Esquinas.

Si bien en los años 40 la FAO ya había mostrado su preocupación por este asunto, hasta los años 70 y 80 no comenzaron las negociaciones para recolectar, conservar e intercambiar germoplasma a nivel mundial. La cuestión era que la mayor diversidad estaba en países en desarrollo (zonas tropicales y subtropicales) pero los bancos de semillas estaban solamente en los países desarrollados. Esquinas recuerda bien aquellas discusiones: “El problema era a quien pertenecía el material. Fue entonces cuando España propuso desarrollar un tratado internacional y un banco bajo jurisdicción de la FAO en donde las semillas se conservaran mucho tiempo”.

El Tratado, que promovió el experto español, tardó décadas en ser aprobado y ratificado por 30 los países, hasta que entró en vigor en 2004 (ahora son 136), y el banco abierto en Svalbard también tuvo un largo recorrido hasta ser realidad bajo las nieves permanentes del Ártico.

En Colombia hay una gran variedad de cacao. @RosaTristán

En Colombia hay una gran variedad de cacao. @RosaTristán

Para empezar había que decidir donde construirlo. Esquinas recuerda que en los años 90 visitó varios posibles emplazamientos: en Jujuy (norte de Argentina), algunas cuevas bajo los glaciares de Perú y Svalbard, donde el Gobierno noruego cedía una antiguas minas, finalmente elegidas. Ahora bien, aunque la construcción la financió Noruega -9 millones de euros- estaba además la complicación del pago a perpetuidad de su mantenimiento, pues la FAO no tenía dinero para ello. La solución fue optar por un instrumento financiero: los países o empresas depositantes prestan dinero al Global Corps Trust, que lo gestiona, y con los intereses generados se pagan los gastos.

“La idea original era que todo lo depositado allí fuera Patrimonio de la Humanidad, aunque al final es sólo un depósito de semillas de cada uno de los países, pues siguen siendo suyas. De hecho, según el Tratado hay 64 géneros de plantas que está en un sistema multilateral, lo que implica que están a libre disposición, pero otras están en un sistema bilateral en el que los países propietarios deciden para quien están disponibles. En Svalbard también hay semillas de países que no han firmado el Tratado y que no están disponibles para otros, o de empresas. Es decir, son como las cajas negras de seguridad de un banco, una copia de seguridad con dueños”, señala el catedrático.

Como experto hace hincapié en que, con o sin banco bajo los hielos, el mejor método para conservar la diversidad agraria mundial es “in situ”, en la tierra, porque “es fruto de la adaptación al ambiente y ella no se puede congelar”. Allí las semillas permanecen inalterables, incluso cientos de años. Pero es consciente de que Svalbard y otros bancos son un seguro necesario.

Ya en los años 60 se descubrió que la vida de las simientes, que es de entre cuatro y 15 años, se duplica por cada 5ºC menos y cada 1% menos de humedad. En ello se basa el banco polar y muchos otros. Una alternativa sería conservarlas en nitrógeno (-196ºC) pero es un sistema demasiado costoso. También se sabe que hay semillas “recalcitrantes” que no pueden congelarse, y que requieren una conservación ‘in vitro’.

En España, el frío también es la opción más aceptada. Así lo comenta Isaura Martín, investigadora del Centro de Recursos Fitogenéticos (INIA-CSIC), cuya sede en Alcalá de Henares es el mayor banco de semillas de España, con unas 70.000 muestras congeladas y , de ellas, unas 40.000 variedades españolas. La inmensa mayoría ya no crecen en este país. Sólo de trigo, hay en el banco del INIA más de mil especies diferentes, si bien hoy se cuentan con el dedo de la mano las que se cultivan.

El INIA es uno de los 30 bancos de semillas que hay en todo el territorio, dependientes de instituciones y comunidades autónomas. Es en este centro donde se lleva el inventario nacional, tal como precisó el Programa Nacional de Conservación y Utilización de los Recursos Fitogenéticos, aprobado por el Gobierno en 1993. Además, mantiene importantes colecciones activas y duplicados de seguridad de todas las colecciones de la red.

Mercado en la frontera Haití con República Dominicana. @RosaTristán

Mercado en la frontera Haití con República Dominicana. @RosaTristán

Parte de su colección de cereales y leguminosas fueron recogidas en la primer mitad del siglo XX, pero hace décadas que ya no existen ‘in situ’; otras muchas se las envían y también las recogen en expediciones que aún realizan los investigadores al mundo rural a “la caza” de ese agricultor que guarda unas semillas tradicionales para su autoconsumo, porque ese tomate o las acelgas del abuelo son únicas. “En el banco tenemos semillas de más de mil tomates y mil lechugas diferentes y, como todas, están documentadas e inventariadas por si alguien nos las pide, que cada vez hay más solicitudes”, señala Isaura Martín.

Y es que en los últimos tiempos, tras años de uniformidad, el impulso de la agricultura ecológica ha traído la puesta en valor de aquel producto tradicional que se quiere recuperar, y los eco-agricultores acuden en busca de las semillas al INIA. “Les damos 50 o 100, lo suficiente para que puedan multiplicarlas. Además, aquí también hacemos multiplicación de las semillas, poniendo cuidado en que tengan las mismas condiciones que en el pasado y en que nos se crucen genes de varias”, precisa la investigadora.

Otras muchas peticiones llegan de empresas interesadas en la mejora genética de las especies, así como de científicos de diversas instituciones que trabajan en este mismo área de la ciencia agrícola en busca de genes y propiedades.

Cabe mencionar que una copia de todas estas semillas españolas no han sido enviadas aún a la Bóveda Global de Svalbard, para cuyo mantenimiento España aportó únicamente un millón y medio de euros, pero si que existe la intención de hacerlo cuando los organismos científicos implicados en la tarea cuenten con recursos para ello.

En todo caso, el valor de estas iniciativas está hoy fuera de toda duda: “No debemos olvidar que de las semillas comemos cada día de nuestra vida y que con el cambio climático necesitaremos de ellas para adaptarnos a las nuevas condiciones. Tenemos que contar para el futuro con otras plantas que aguanten y si perdemos esa diversidad genética vamos a estar mal preparados para adaptarnos”, aduce Martín.

José Esquinas, por su parte, recuerda que él llevo su cajita con 360 semillas, recogidas en los años 70, al INIA hace ya algún tiempo. “Ojalá un día, una copia de seguridad de todas ellas acaben en Svalbard y ojalá también que las semillas certificadas por ley no acaben con esos 10 milenios de esfuerzo de la Humanidad”.

Maíz transgénico en lo que eran pastos asturianos. @RosaTristán

Maíz transgénico en lo que eran pastos asturianos. @RosaTristán

APOYO.

La situación geográfica, su geología y el estar a orillas de un mar de cruce de culturas, como es el Mediterráneo, han convertido a España en uno de los 25 puntos calientes de biodiversidad del mundo que se refleja en la producción agraria. Sin embargo, como en el resto del planeta, la uniformidad de la agricultura moderna amenaza la variabilidad de especies y por ello fue preciso crear un instrumento que promoviera su protección, el Programa Nacional de Conservación y Utilización de los Recursos Fitogenéticos, que ya lleva 23 años aprobado, pero que aún tiene algunos puntos por desarrollar.

Uno de los componentes del Programa es la red de 33 bancos de germoplasma y colecciones que existe y financia en parte el Programa Nacional para mantener las colecciones activas españolas en adecuado estado de conservación, documentadas y disponibles para los usuarios potenciales, tanto para investigación como para uso directo por parte de los agricultores.

No fue hasta 2006 que se aprobó la Ley 30/2006, de 26 de julio, de Semillas y Plantas de Vivero y de Recursos Fitogenéticos, según los agricultores, no se ha avanzado mucho en materia de conservación y utilización sostenible de estos recursos ni se ha potenciado sus derechos a producir, intercambiar y vender sus propias semillas o estrategias para poderlas conservar ‘in situ’. Más recientemente, se ha presentado un Proyecto de Real Decreto por el que se aprueba el reglamento del Programa Nacional, en el que se especificarán los derechos y deberes de los operadores de semillas, incluidos los agricultores a pequeña escala. En estos momentos, los responsables están negociando con el sector este reglamento, en el que éstos últimos quieren incorporar algunas

-El respeto del derecho de los agricultores para utilizar, intercambiar y vender sus propias semillas. Los agricultores que hacen venta directa de semillas como complemento de su actividad deben estar exentos de las mismas exigencias que el resto de operadores.

– Las microempresas artesanales que producen y comercializan semillas de variedades locales necesitan reglas adaptadas a su actividad, completamente diferente a la que realizan las grandes empresas de semillas de producciones deslocalizadas y distribución kilométrica.

– Son necesarias reglas adaptadas para el registro de las variedades para la agricultura ecológica y para la agricultura a pequeña escala.

– Los agricultores y consumidores deben tener la posibilidad de elegir los alimentos que consumen y las plantas que cultivan. Demandamos transparencia en los métodos de selección utilizados para generar las variedades y la propiedad intelectual que gestiona su uso. Esta información debe constar obligatoriamente en el etiquetado.

 

Un millón de ‘pajaritos fritos’, alta tensión en la naturaleza


Un busardo ratonero electrocutado yace bajo un tendido. Foto: SIECE.

Un busardo ratonero electrocutado yace bajo un tendido. @SIECE.

ROSA M. TRISTÁN

En un profundo pueblo castellano recordaban un grupo de ancianos “lo ricos” que estaban los “pajaritos fritos”. Mientras les escuchaba, no podía por menos de pensar que, afortunadamente, ese gusto gastronómico, por ley, entró en desuso. Si embargo, y aunque hoy es una anomalía que alguien dispare a un gorrión o un jilgero, y aún menos a un quebrantahuesos o un águila perdicera, unos días después de esta conversación me cuentan que cada año cientos de miles de aves mueren “fritas” en este país, achicharradas por tendidos eléctricos que están cómo y dónde no debieran.

Lo cuentan los miembros de la nueva Plataforma SOS Tendidos Eléctricos, la unión de nueve organizaciones ambientales que cansadas de esperar que las leyes se cumplan y se desarrollen, han decidido lanzar una campaña conjunta para que nos enteremos de que las compañías eléctricas, además de inflarnos la factura mensual, del misterioso déficit tarifario y de ser refugio de ex políticos en paro,  se pasan las leyes de protección por alto, tan alto como cada uno de los 25.000 postes peligrosos que tienen repartidos por el territorio español, y tan de largo como los 3.500 kilómetros de cable que son una trampa mortal para nuestras aves.

Los cadáveres de dos cigüeñas blancas yacen junto al apoyo de un tendido eléctrico. @SIECE.

Los cadáveres de dos cigüeñas blancas yacen junto al apoyo de un tendido eléctrico. @SIECE.

La Plataforma no pudo dar una cifra de víctimas, si bien dijo que en Francia se habla de un millón, y aquí tenemos muchas más aves migratorias, así que esa cifra es más que conservadora. El Real Decreto de 2008, donde se habla de medidas de protección para insralar en los tendidos, habla de decenas de miles, que bien pueden ser cientos. Y es esa normativa, precisamente, la que no se cumple porque resulta que las comunidades autónomas, salvo excepciones honrosas y escasas (y la de Madrid no está entre ellas) no la han desarrollado. “Se ha abandonado la solución al problema”, comentaban los ecologistas en la presentación de la Plataforma.

Sólo al centro de recuperación de Grefa llegan un millar de ejemplares heridos al año, pero como precisaban son una minoría los que son localizados, pues casi todos los cadáveres desaparecen en muy poco tiempo entre las fauces de algún depredador, o sencillamente nadie los encuentra. “En Madrid, en un solo tendido ya han muerto 12 cigüeñas blancas y algún milano real. Es escandaloso y por eso queremos movilizar a la población”, señalaba Iván Rodríguez, representante de los Agentes Forestales. Y otro dato: en Jaén, el grupo SIECE puso en marcha una campaña de sensibilización (‘PON UN TENDIDO EN TU PUNTO DE MIRA’) que permitió localizar 1.850 años en lo que va de 2016.

Precisamente, esta es  una campaña que ahora la Plataforma extiende a todo el territorio nacional, así que si encuentra algún animal con claros signos de haber muerto electrocutado o colisionado junto a un tendido eléctrico, puede colaborar enviando a sostendidos@gmail.com las coordenadas de la ubicación del tendido o animal y algunas fotos.

Pero ¿por qué las eléctricas no se ponen manos a la obra? ¿acaso es demasiada inversión lo que se pide? Según las estimaciones de la Plataforma, arreglar cada apoyo para evitar estas muertes, o minimizarlas en lo posible, cuesta entre 900 y 1.200 euros, que multiplicado por los puntos que están mal dan como resultado 30 millones de euros (las grandes compañías eléctricas rondan los 1.000 millones de beneficios al año). 

De hecho, cuando se les presiona lo hacen: en Baleares una compañía ha corregido ya la mitad de los apoyos por mandato del gobierno balear ante el riesgo que suponían para las águilas pescadoras y en Mallorca, desde 20o2, todos los nuevos tendidos son soterrados o de cable trenzado, también por una normativa. “No tiene sentido que por un lado estemos protegiendo y reintroduciendo especies y por otro mueran electrocutadas o por impactos que son evitables debido a la desidia de las empresas. Si las eléctricas causan las muertes, también deben poner el dinero para solucionarlo”, argumentó Theo Oberhuber, de Ecologistas en Acción en la presentación de la campaña. Y en similares términos se expresaron los representantes de SEO Birdlife, WWF España, AMUS, la Fundación para la Conservación de los Quebrantahuesos y el resto de las ongs, a las que se suma la revista Quercus.

Las peticiones para poner fin a esta desidia con nuestras aves son cinco e “inaplazables” para la Plataforma. La primera, mejorar la normativa que protege las aves, porque parece ser que la actual las protege poco; la segunda, que sean las compañías quienes paguen los costes de adecuar sus instalaciones; la tercera, que las administraciones se impliquen y presionen para que se solucione el problema; la cuarta, evitar que se instalen postes en lugares de paso de aves, porque aunque no se posen pueden colisionar; y por último, que no se coloque ni una nueva línea sin tener en cuenta a la avifauna, como por ejemplo las 300 torres de 50 metros de alto que se proyectan instalar en Fuerteventura, de momento parado pero no olvidado, una isla donde hubaras y guirres son potenciales víctimas, o no tan potenciales.

En definitiva, mejor volando o revoloteando (como en el vídeo) que fritas….

 

 

 

Un viaje por el mundo en busca de siete ‘maestros salvajes’


AC LTW A MapaLobo

ROSA M. TRISTÁN

La película documental ‘El viaje de Unai’, de Andoni Canela, no es solamente una hermosa ocasión para disfrutar de las bellezas de los cinco continentes. Es, sobre todo, una oportunidad de disfrutar de la mirada de un niño, Unai, de 10 años, que tiene la oportunidad única de viajar por el planeta. Y lo mejor: sabe transmitirla desde la emoción, la aventura y el aprendizaje que le supuso esa experiencia. Son 70 minutos en los que quedan resumidos los 15 meses que el fotógrafo Andoni Canela pasó con su familia (su mujer, Meritxell Margarit, su hijo Unai y la más pequeña, Amaya) buscando a siete emblemáticos animales de la Tierra, que fueron siete ‘maestros’. Setenta minutos en los que los niños, los hijos, se convierten en protagonistas, sin un guión previo, sin ensayos, sin casting de por medio.

El estreno  tuvo lugar en la Cineteca de Matadero, por cierto a rebosar de público, y nadie salió decepcionado con esas fantásticas imágenes de los elefantes de Namibia (los únicos de los siete que he tenido la suerte de ver en directo); la búsqueda del puma en la Patagonia, que casi les da un susto; el bisonte americano entre las nieves; los pingüinos rey de la Antártida; los cocodrilos australianos o los cálao bicorne que lograron ver en Tailandia.  Pero sobre todo, más allá de las imágenes de la naturaleza, de la belleza que debemos PROTEGER, con mayúsculas, a mí personalmente me caló otro mensaje: ¿qué estamos enseñando a los niños? ¿por qué no es posible salirse del estrecho margen que marcan las directrices oficiales?

Resulta penoso que la familia de Unai tuviera tantos problemas porque decidieron compartir un curso escolar y medio con Unai nomadeando por diferentes culturas, que la burocracia les pusiera trabas a la educación a distancia, que no haya hueco para el aprendizaje de la vida en mitad de la naturaleza, la más sabia maestra. Resulta patético que nadie pida responsabilidades a los padres y madres por las horas que se pasan sus hijos ante una pantalla viendo basura, pero que Andoni y Meritxell tuvieran que andar rogando que les dejaran vivir a sus hijos la experiencia de viajar por desiertos, selvas y glaciares, de conocer niños de los cinco continentes. “Al final, lo conseguimos, pero nos costó y lo cierto es que luego aprobó todo con unas notas muy buenas. Un inspector de Educación lo pudo comprobar él mismo”, señalaba la madre. Y comentaron como no tuvieron problemas para escolarizar a Unai en Estados Unidos y en Australia de un día para otro, sin ningún problema, los tres meses que pasaron en cada lugar.

Pero, más allá de que Unai fuera o no a clase, ¿qué libro, qué maestro hubiera sido capaz de transmitirle esa pasión por la naturaleza, de despertarle esa curiosidad que es la base del aprendizaje? ¿qué mejores notas que las que se consiguen aprendiendo de los árboles, de los pájaros o de un ciclón? Es verdad que no todos somos expertos conocedores de nuestro entorno, ni padres ni docentes, como sí lo es el Andoni Canela, pero también es verdad que no es preciso. Basta tener empeño en abrir esa puerta a la naturaleza y mostrársela con emoción, que es el aderezo necesario en estas lides. Tampoco hay que irse a Bostwana, ni a los Andes o las Montañas Rocosas. Siempre tenemos un campo a mano por descubrir, como contaba luego el pequeño Unai, que ahora pasa sus días recorriendo las cercanías de su casa, al pie de los Pirineos, disfrutando del avistamiento de culebras, buitres leonados y quizás algún jabalí.

Por ello creo que ‘El viaje de Unai’ es una película que debería ponerse en todos los colegios, por norma. Esa mirada infantil y hermosa de la Tierra que habitamos permite sacar el cerebro del constreñimiento intelectual al que sometemos a los niños cada día, en cada clase. No es suficiente sacarlos de visita a ‘granjas-escuela’ en las que ver también animales igualmente encerrados y constreñidos. Este film debería ser obligatorio porque libera  convierte en posible un sueño de aventura que ahora la mayoría sólo puede jugar en la ‘playstation’.

Hace unos días en Zumaya comprobé cómo otros niños, como Unai, se emocionaban al ver un pulpo en un charco tanto como el hijo de Andoni lo hizo con un león. También a ellos se les abrió la puerta esa mañana de excursión geo-biológica, que sus padres eligieron en vez de un chapuzón playero. Seguramente ya no verán el mar con los mismos ojos.

Estamos a tiempo de cambiar el rumbo al que dirigimos a los niños-futuro de este planeta.

El libro de la vida y la Tierra en la costa vasca, en piedra


fotoblog

ROSA M. TRISTÁN

Cuesta encontrar palabras para describir el espectáculo que ofrecen los acantilados de las costa vasca entre los municipios de Zumaya y Mutriku. En realidad, lo más aproximado es describirlo como un gran libro hecho en piedra en el que las páginas, con el paso del tiempo, han ido quedando separadas, arrugadas, algunas rotas, como esos grandes volúmenes que de tanto usarlos no hay forma de que recuperen su forma original. Y en el fondo, eso es un flysch como el que se ofrece la vista a lo largo de varios kilómetros: un gran cúmulo de estratos, que parecen hojas, en las que se ha ido escribiendo la historia de la Tierra desde hace más de 100 millones de años, y lo que es más, donde aún infinidad de seres vivos, algunos microscópicos y otros diminutos, siguen rellenando sus líneas de vida.

20160821_120921

El flysch entre Zumaya y Deba. @ROSA M. TRISTÁN

No voy a extenderme en la historia geológica de este impresionante lugar (pues tengo pendiente una visita con un gran experto en la materia) pero para quienes vean las extrañas formas que dibujan estas paredes será fácil ver los pliegues que nos hablan de que hace más de 50 millones de años el pedazo de tierra que entonces era Iberia (recordemos que la península era una isla) chocó con Eurasia, en un proceso que llevó mucho tiempo.

De aquel tumultuoso encuentro no sólo surgió esta cordillera y los montes vascos, sino que los sedimentos que desde hacía 100 millones de años se habían ido acumulando en el fondo marino, salieron a la superficie y se plegaron como si fueran de plastilina. Son las capas que ahora vemos: unas más duras, que son las de caliza, proceden de los fósiles de conchas, corales y fósiles de animales marinos; y otras más blandas, se corresponden con las  de las arcillas que arrastraban los ríos hasta el mar… Hoy, cada una de ellas nos cuenta la historia de unos 10.000 años en esta zona del planeta (su clima, su vegetación, su fauna…). Como es de suponer, las ‘hojas’ más blandas han sufrido más el paso del tiempo, dando origen a ese aspecto de ‘cama de fakir‘ que se siente cuando se camina sobre su filo, como pude hace hace unos días coincidiendo con una de esas grandes ‘mareas vivas’ que dejaron a la luz durante horas una impresionante extensión de este lugar.

Debo decir que me sorprendió que, pese a que era el momento perfecto para una visita de las que organiza el Geoparkea, tan sólo un pequeño grupo de una decena de personas sintió interés acercarse al flysch, que no sólo es impresionante por su belleza sino que, además, esconde tesoros que enseguida comencé a descubrir:  una i20160821_140725nfinidad de seres  marinos habían quedado atrapados en los charcos que dejó el Cantábrico en su retirada. Bien es verdad que la guía del Geoparkea, era avezada, pero también que la jornada fue especialmente fructífera para quienes, procurando molestar lo menos posible, pudimos observar los esfuerzos de un pequeño pulpo de colores por dejar el charco al que le condenó la marea, la danza de una ofiura sobre una roca, las orejas de una ‘libre de mar’, la belleza de una diminuta estrella, las semitransparentes quisquillas, un pepino y hasta un tomate de mar, ambos ingredientes de la ensalada de la vida en este paraje geológico. Y todo ello, apenas a unos pasos de las ‘icnitas’ o ‘trazas’ dejadas hace decenas de millones de años por otros que, como ellos, se paseaban no lejos del mismo lugar.

 

Es por ello, porque la historia sigue, porque el pasado más remoto (incluido el polvo del meteorito que acabó con los dinosaurios) se encuentra en el pequeño recorrido que hay entre Zumaya, Deba y el pueblo pescador de Mutriku, y porque quiero animar a los lectores a observar la naturaleza, que he querido traer al Laboratorio para Sapiens a estos pequeños ejemplares de vida (el más grande, el pulpo, y era poco mayor que una zapatilla) que hoy se pasean por el libro pétreo que emerge del mar vasco y con los que pasé una mañana de este verano.

Y AQUÍ UN RECORRIDO EN IMÁGENES por esta BIODIVERSIDAD A CONSERVAR

El pulpo, que cambiaba de color/ R.M.T.

El pulpo, que cambiaba de color/ R.M.T.

IMG_6124

Tomate de mar (Actinia equina), una especie de anémona. /R.M.T.

Tomate de mar (Actinia equina), una especie de anémona. /R.M.T.

Anémona. @RMT

Anémona. @RMT

Erizos de colores...@RMT

Erizos de colores…@RMT

 

 

20160821_131503

Diminuta estrellas de mar, una joyita. @RMT

Aquí la cría de ‘liebre de mar’.. Fíjate en sus orejas! @RMT

Pepino de mar, un equinodermo amenzado. Se considera un manjar en la cocina china. @RMT

Pepino de mar, un equinodermo amenazado. Se considera un manjar en la cocina china. @RMT

El ofiuro, que nos hizo una danza espectacular. @RMT

El ofiuro, que nos hizo una danza espectacular. @RMT

Y una estrella de mar, mutilada. @RMT

Y una estrella de mar, mutilada. @RMT

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Catástrofe en Guatemala por maltratar un río


(Vídeo de Rony Armando Choche, del río Pinula y derrumbe de casas en 2013)

ROSA M. TRISTÁN

Unos hablan de 450 desaparecidos, otros de 600, y las cifras de muertos no dejan de crecer, así que me ahorro un número que quedará viejo según le escribo. En una colonia  cercana a la capital de Guatemala, El Cambray 2 (municipio de Santa Catalina de Pínula) ha ocurrido una tragedia. El deslizamiento de un terreno ha arramblado con más de 120 casas y la vidas que las habitaban, y enseguida políticos del país se han lamentado del “desastre natural”. Dos palabras tras las que se quiere esconder responsabilidades que tienen muy poco de “naturales” y mucho de desidia institucional y maltrato a esa misma naturaleza, en forma de río, hacia la que lanzan el dedo acusador.

Algunas noticias adelantan que las autoridades y expertos habían avisado a la población de que era un lugar de riesgo, de que debían irse a otro lado… pero lo que es hacer, no hicieron nada para favorecer ese cambio de ubicación; y mientras el río Pinula, que atravesaba el cerro hoy desmoronado, iba adaptándose a la tortura a la que le sometía la presión humana, hasta que la tierra, la Tierra, explotó en ira, como tantas otras veces ha pasado y pasará.

Área de deslizamiento en Cambray 2, faciliada por CONRED.

Área de deslizamiento en Cambray 2, faciliada por CONRED.

Hete aquí que encontré el informe de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala en el que hace casi un año (noviembre de 2014) se insistía en la necesidad de tomar medidas urgentes en el río Pinula, haciendo un retrato dantesco de su situación: se advirtió de que había viviendas dentro del cauce del río que había que desalojar, se detectó que las tuberías de aguas residuales iban directamente al cauce, que se usaba el río como basurero, que los vecinos lo habían estrechado para poder pasar de una orilla a otra, que se habían hecho abruptos cambios de sección que eran peligrosos, que había casas construidas en terrenos con 35º de inclinación, y en definitiva que era “notorio el incremento de caudales, contaminación y alteraciones en el Pinula como consecuencia del aumento de la población dentro de toda la cuenca sin regulación alguna”.

Dicho documento, de hace casi un año, recomendaba realojar en otro lugar a toda la población en riesgo (lo que es muy distinto a decirles: “Oye, que te vayas”, sin dar ninguna alternativa donde reiniciar la vida) o que se hicieran las obras que permitieran al río seguir con su flujo de agua en condiciones normales, es decir, naturales. Se pedía estabilizar las laderas, evitar las basuras… Es decir, haber recuperado el respeto que merece la naturaleza, para que  su indignación no llegara en forma de alud. Pero nadie movió un dedo, a tenor de lo ocurrido.

Bien es verdad que en Guatemala el medio ambiente no ha sido prioridad para los dirigentes del país centroamericano. Pese a su espectacular biodiversidad, que pude conocer hace ya muchos años, los desastres ambientales se suceden: derrames de plaguicidas en ríos de Petén por empresas de palma africana, empresas extranjeras que acaparan recursos naturales, sequías cada más más largas debido al cambio climático, deforestación descontrolada, contaminación del 90% del agua dulce del país

No olvidemos que nada de lo ocurrido es ajeno al desarrollo insostenible en el que nos movemos, y del que tan poco se ha hablado estos días, pese a ser el mayor reto que tiene la Humanidad de aquí al 2030. ¿Demasiado largo plazo para los políticos? Demasiado largo parece para este planeta.

 

 

 

La biodiversidad… “¿para qué sirve?”


@Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

@Programa de Conservación Ex-situ del Lince Ibérico

ROSA M. TRISTÁN

Ocurrió hace unos días en la presentación de unos proyectos científicos dedicados a conservar la biodiversidad. Una colega preguntó a uno de los investigadores sobre las plantas que son “fósiles vivos” con las que trabaja. “¿Y para qué sirven?”, le inquirió ante la mirada atónita del interpelado. Pues para qué van a servir, para que mantener la riqueza de la vida en este planeta. Se refería, en concreto, a la Chicoria hueca (Avellara fistulosa),una hierba que ya sólo existe en Doñana y en algún lugar de Portugal y que tiene 8 millones de años de historia (cuatro veces más que el ser humano). Gracias al proyecto sobre los fósiles vivientes de plantas endémicas se ha logrado su reintroducción en España por vez primera.

La pregunta tuvo lugar en la presentación, hace unos días, de los denominados Proyectos Cero, desarrollados en los últimos cuatro años por científicos del CSIC, gracias al apoyo de la Fundación General CSIC y el Banco de Santander, con 1,1 millones de euros. En total, cinco proyectos que sirven para mucho, pues ayudan al conocimiento de aquellas especies que están en peligro de desaparecer, acosada por un género, el género ‘Homo’, que hoy sólo cuenta con una especie.

Fue realmente interesante la conferencia del biólogo Pedro Jordano, de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), quien nos recordó que conocemos en la biodiversad Tierra 1,9 millones de especies (18.000 nuevas cada año), pero que pueden ser más de 11 millones, según las últimas estimaciones. Es sabido que algunas ni las llegaremos a identificar antes de que desaparezcan y es sabido que cada una se interrelaciona con otras, a menudo en redes que se rompen cuando se deshace un nudo.

Jordano nos habló de cómo la desaparición de grandes aves tropicales (como los tucanes) por la caza ilegal está reduciendo el tamaño de los bosques, pues las aves pequeñas sólo pueden trasladar semillas pequeñas, que son de árboles con madera menos densa, y que acumulan menos CO2, y nos recordó que hoy la tasa de extinción de especies es de una a seis veces mayor que en el registro fósil.

EL GENOMA DEL LINCE

Evitar que el lince ibérico pase a ese registro del pasado es uno de los objetivos del proyecto para descifrar su genoma de José Antonio Godoy, de la EBD-CSIC. Godoy, que introdujo la genética en Doñana, inició en 2010 un borrador del genoma de esta amenazada especie única en España, la primera que se secuencia íntegramente en este pais. Gracias al trabajo de su equipo, se han ordenado los casi 3.000 millones de pares de bases que componen su ADN, para lo cual se utilizaron 10 linces ibéricos y un lince boreal, para comparar e identificar parentescos.

“Este trabajo nos ayuda a conocer su divesidad genética, que es algo clave en su reproducción, a conocer su historia antes de medidados del siglo XX y a descubrir cual es su inmunidad frente a las enfermedades”, comentó ante la audiencia, Justo el día antes, el lince ibérico había dejado de estar “en peligro crítico de extinción”, para estar sólo “en peligro”, un paso importante, pero que no garantiza su futuro.

PLANTAS ‘FÓSILES VIVAS’

Llegó el turno de las “plantas fósiles vivas”, que sirven, y mucho, a la biodiversidad planetaria, como señaló Pablo Vargas, del Jardín Botánico de Madrid-CSIC. Las cinco especies que Vargas ha investigado son las que precisan una acción más urgente, pues son las últimas representantes de sus linajes. Las más “prehistórica” es la Margarita del Castril (Castrilanthemum debeauxii) que tiene 18 millones de años de historia y que sólo queda en Doñana y parte de Portugal. El ganado y los parásitos están acabando con ella a pasos agigantados. Sus males son similares a los que sufre la ya mencionada Chicoria hueca.

También está en peligro la pequeña Nomevés (Gyrocaryum oppositifolium), que lleva sobre la Tierra 27 millones de años, y cuya condena viene por el pisoteo al que está sometida donde se han identificado poblaciones, en Madrid y León. Se estima que sólo quedan 600 ejemplares de Nomevés, y sin embargo el catálogo de especies protegidas de la Comunidad de Madrid, sin actualizar desde hace 30 años, no la contempla. Y también está en peligro la Naufraga balearica,esa especie de apio con 6 millones de años de historia, que es especialmente vulnerable al cambio climático. La única estudiada que resultó no ser fósil es el Falso Dragoncillo, lo que no quita que también estén en riesgo de desaparecer.

CONCILIAR A HUMANOS CON ‘LOS OTROS’

Beatriz Arroyo fue la encargada de explicar un proyecto que trata de conciliar la presencia humana y la naturaleza, y lo han hecho creando sistemas metodológicos que permitan cambiar la protección de especies basada en las subvenciones por otras que permitan compaginarla con el desarrollo agrario. “Si lo basamos en ayudas públicas, al final si éstas desaparecen, las especies colapsan, así que se trata de cambiar el escenario de forma integral”, explicó.

Un primer ensayo se ha hecho en Campos de Calatrava, con el sisón, donde se analizó como el cambio de su suelo afectaba a su alimentación. “Gracias a estas herramientas desarrolladas, podemos ver las consecuencia que tendrán determinados cambios en el futuro, ayudando a la biodiversidad”, señaló Arroyo.

VACUNAS PARA LOS ANFIBIOS

Camaleón, recogido en GREFA. @RosaTristán

Camaleón, recogido en GREFA. @RosaTristán

¿Y qué decir de los anfibios, tan amenazados en todo el mundo, y también en nuestro territorio? Ellos son los protagonistas del trabajo dirigido por Jaime Bosch (CSIC), destinado a erradicar y controlar el hongo BD, que está afectando a 34 especies de anfibios. En estos cuatro años, han conseguido realizar los primeros ensayos exitosos de una vacuna para ejemplares adultos y, además, erradicar esta infección totalmente en un medio natural, en concreto en la Tramontana de Mallorca. “Hemos logrado relacionar la carga de estrés de los ejemplares con la carga de hongos y lo hemos relacionado también con los cambios en la temperatura del agua. En general, buscábamos reducir la virulencia de la infección y crear  protocolos de actuación para eliminar estos patógenos del medio.

LA VIDA DE UNA LAPA

La recuperación de la lapa Patella ferruginea, una de las escasas especies marinas considerada en peligro de extinción en el Mediterráneo, ha sido el objetivo del quinto Proyecto Cero. Annie Machordom presentó este trabajo a la convocatoria porque quería profundizar en el conocimiento de la biología de la especie, conocer su genética y tratar de producir juveniles para ser reintroducidos en algunas zonas del Mediterráneo.

Tres años después, han logrado completar todo el desarrollo embrionario y larvario de la especie en un laboratorio y los juveniles que han conseguido, alcanzaron la madurez sin problemas, con lo cual han cerrado el ciclo biológico de las lapas con éxito.

Son cinco especies, cinco entre 11 millones. Todas y cada una de ellas tienen tanto derecho como la nuestra a ocupar un espacio en este planeta, y en muchas un derecho que viene del pasado remoto.

Volviendo al principio: ¿Para qué sirve un lince? ¿y una pequeña flor Nomevés? ¿y una lapa? ¿y un ser humano?…

Yo respondo, preguntando: ¿y por qué deben servir para algo?