¡Una semana envuelta en plástico! #NoPlastic por favor….


Playa del Caribe (Haití) @ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

Aún me pregunto cómo he podido llegar a cumplir 55 años. Desde cría, apenas con 5 ya compraba chuches a una viejita a la puerta del colegio, que me vendía ‘pastillas de burra’, gominolas, regaliz… tras contar y recontar las piezas con las manos. Higiénico no era, pero aquí estoy, toda una superviviente. Bien es verdad que no recuerdo que ningún caso de muerte por ello.  Sin embargo, no se por cuánto tiempo voy a aguantar la realidad plastificada que me acogota. Ahora, cada día, me enfrento a montañas de plásticos que colapsan mi área de reciclaje en el hogar, me asfixian en cualquier supermercado y, lo que es peor, me hunden en profunda depresión porque, si intento huir a la naturaleza, me veo perseguida por una pesadilla en forma de botes, botellas, bolsitas, tapones, tampones, bastoncitos, garrafas… Todo de plástico, plástico, plástico, plástico… hasta el infinito y mucho más.

Debo reconocer que la muerte de un cachalote en la costa de Murcia con 24 kilos de plástico (palabra que voy a repetir conscientemente, porque aún siendo redundante no lo seré tanto como el plástico), no me ha sorprendido. ¿Alguien puede hacerlo sabiendo que millones de toneladas de plástico forman parte de nuestra realidad? Deja de leer y echa un vistazo a tu despensa.

Es un plástico que, está claro, no se gestiona bien en este país, y creo que en casi ninguno, pero hace tiempo he llegado a la conclusión  de que ya no basta con gestionar el residuo porque nos están engañando con una palabra que inunda todo, que igual sirve para levantar vallas en Melilla que para envolver cada galleta: la peligrosa radicalidad de la SEGURIDAD.

Ribera del Manzanares, Parque Regional Sudeste de Madrid @ROSA M. TRISTÁN

Os retrato lo sucedido en una semana: Empecemos por el domingo pasado, con un paseo que presuponía idílico por el Parque Regional del Sudeste (Madrid). Seguía una senda al río Manzanares -que acaba en el Jarama, que va al Tajo (el del trasvase a Murcia), que va al Atlántico- cuando al acercarme a la orilla el espectáculo se tornó dantesco: plásticos, celulosa y trapos colgando de los árboles, jirones de una basura indestructible entre los nidos de los pájaros y también naves de porquería enganchada a plásticos rumbo al mar. ¿24 kilos en el estómago de un cetáceo? ¡Si hasta pocos me parecen!

El lunes. Un amigo guatemalteco de visita por estos lares me puso sobre la pista del primer conflicto internacional que conozco por invasión de plásticos:  ha ocurrido entre su país y Honduras,  pues Guatemala ha generado una impresionante oleada de basura de polietileno que las corrientes llevan a las costas idílicas del país vecino. ¿Solución?: han puesto alambradas en el cauce de los ríos (en concreto en el río Motagua, aunque debería llamarse Motaplástico) con objeto de retener allí tanto envase como llega a la desembocadura y recogerlo.

Costa de Honduras. Caroline Power

Eso si, luego la aparcan en la orilla, de donde retorna de nuevo al río, convirtiéndose así en un monstruo cada vez más grande, alimentado por millones de nuevos envases. Me decía mi amigo -para más señas se llama Oscar Arias, y trabaja en la ONG ambientalista  MadreSelva-, que le sobrecoge  ver el plástico inunda hoy las comunidades rurales más alejadas. Allá donde no llega un médico, ni un maestro, ni la luz, ni agua potable… si que llegan miles de plásticos con comida basura, con dulces, con refrescos… Esa imagen que me represento es la misma que he visto en Haití, en Senegal, en el desierto de Mauritania. Es el enemigodisfrazado de ‘compadre’ que llega para quedarse, porque para perdurar se inventó.  Plástico, plástico, plástico.

Así, llegamos al martes: un día más en el supermercado me enfrento a la batalla de la compra con ‘poco’ plástico. Todo un reto si no se dispone de mucho tiempo. Mi ojo se fija en un paquete envuelto el film transparente e intento averiguar el contenido. Imposible: es una amalgama de plásticos que, al parecer, esconde cuatro pequeñas piezas de bollería. Así que les hago una foto y se la envío, vía Twitter, al supermercado en cuestión, que no tarda en responder con cuatro largos mensajes que os adjunto y resumo:

Trabajamos con nuestros proveedores para que todos nuestros productos cumplan los más estrictos estándares de seguridad alimentaria y calidad” “Para lograr estos objetivos es muy importante que el envase sea el más adecuado para cumplir su función: preservar las características naturales del producto y sus propiedades nutricionales… protegiéndolo de posibles contaminaciones y retrasando la oxidación y degradación de vitaminas y minerales. Todo ello contribuye a aumentar la vida útil del producto y a reducir el desperdicio alimentario” Y de remate concluyen: “Todos nuestros envases cumplen con las normativas sanitarias y ambientales: son reciclables y deben depositarse en el contenedor amarillo para que sean correctamente reciclados”.

¿Conforme con las respuestas? Pues, ni mucho menos.

Primero, porque  no hay nada más peligroso e inseguro para el ser humano (y los no humanos, evidentemente) que convertir la Tierra en un vertedero, algo evidente que no hay científico que no defienda con pruebas. Segundo, porque la verdadera ‘inseguridad alimentaria’ es la falta de comida para 126 millones de personas  (datos el último informe de la FAO), cuestión que no se la solucionado con la producción industrial de alimentos ni con los transgénicos, por más que algunos se empeñen en defenderlos. Tercero: ¿qué sentido tiene proteger la oxidación de mi pequeña ensaimada generando la putrefacción general? Cuarto: no me sale la cuenta  del beneficio de aumentar la vida útil de un producto causando muerte de ríos y mares. Quinto: la alusión a la reducción del desperdicio alimentario con los plásticos, está en serias dudas (Informe de Amigos de la Tierra), que justo prueba lo contrario. Y sexto: ¡claro que hay que reciclar! Y mucho mejor si se pudieran retornar los envases, como hacía también de niña, lo que ahora no se puede… Pero ¿Acaso los que nos venden no tienen ninguna responsabilidad? Perdonen ustedes, pero yo creo que si la tienen. Por ello me gusta la campaña de Greenpeace España  para pedir a los supermercados que no nos plastifiquen la comida, pero no la pediría sólo para frutas y verduras, sino para muchos alimentos de apenas 100 gramos que ahora nos ponen sobre una bolsita individual, dentro una bandejita de polispán (plástico), cubiertas de film (plástico) o en otro envoltorio más grande con varias piezas (plástico) y que acaba en una bolsa con asas (plástico) porque si nos las venden es a precio de risa.

Miércoles. Sin buscarlo, me llega un artículo con la historia de los gusanos come-plástico que ha descubierto una científica del CSIC. Es una noticia del año pasado, que alguien ha recuperado justo ahora. Desde el punto de vista científico es un avance, claro, y da alas a quienes confían en que “ya solucionaremos el problema porque para eso somos seres inteligentes”. Es un argumento que escucho cada vez con más frecuencia, pese a que los investigadores que defienden tamaña confianza en el ser humano son los menos. La noticia, enfocada como la solución que esperábamos, tiene su gracia: ¿realmente alguien puede pensar que los ocho millones de toneladas de plástico que generamos al año pueden ser zampados por gusanos que nacieron para comer cera y miel de abeja? ¿Es capaz de imaginar qué clase de mutaciones sufrirían estos invertebrados a base de polietileno? Con tanta comida, eso sí, estarían en su salsa. Sólo de pensar en la plaga de que se generaría (¿decenas de millones de mega-gusanos?) me dan auténticas náuseas. Casi tantas como las playas de Jacmel que ví en Haití hace un par de años, como esa foto de la costa hondureña que pongo en este artículo e hizo una turista: Carolina Power.

Jueves. Como las ciencias de la naturaleza no son una preocupación educativa (no son ‘competitivas’), entiendo que la gente no sabe casi nada del funcionamiento del planeta. Les cuesta imaginar que ese plástico insignificante que consume para un traguito de agua de 25 centilitros pueda viajar tan lejos, pero en este día descubro un vídeo que puede dar idea de cuán lejos llevamos la ‘seguridad’ de nuestra plastificación.

Es un vídeo en el que se ve a pingüinos (en el Pacífico Sur, no lejos de la Antártida) descansando en una isla muy peculiar, un tanto inestable. Se trata de un montaje de WWF, que no nos muestra los microplásticos que hemos visto como islas-sopas en otras ocasiones: los han puesto sobre esas insidiosas bolsitas de polipropileno, un material más ligero que el polietileno y que tiene una alta resistencia a la fisuración, ácidos abrasivos, solventes orgánicos y electrolitos, dicen sus fabricantes en sus web. También sobre envases de detergente, botes, botellas… que en la realidad si que llegan hasta la costa de la Antártida y quizás a su corazón (espero que el Trineo de Viento de Ramón Larramendi nos ayude a descubrirlo en su próxima expedición… pero ya me temo lo peor). También se ha probado  ya han conquistado el corazón del Ártico, así que el montaje puede dejar de serlo muy pronto.

Dicho lo cual, para el viernes sólo veo una solución posible: iniciar el BOICOT total como consumidores al ‘sobreempaquetado’ de plástico. Podemos hacer mucho daño si nos empeñamos. BOICOT a las empresas que inundan de envoltorios países donde no existe el reciclaje, sin preocuparse de esa coyuntura porque actúan en Estados con gobiernos donde lo ambiental sólo se entiende como una traba a lo que llaman ‘desarrollo’ (en el fondo, no estamos tan lejos nosotros).  Y BOICOT a los dirigentes políticos que siguen haciendo la vista gorda a esta invasión que es mucho más peligrosa que otras que quieren ‘vendernos’ y tienen que ver con la búsqueda de los derechos humanos básicos.

Es imposible librarnos de todos los plásticos de nuestra vida, pero con muy poco esfuerzo podemos expulsar kilos y kilos de nuestras cocinas, de nuestros ríos y campos, de nuestros mares.

No tenemos otro hogar y desde luego yo no se lo quiero dejar a los gusanos. Prefiero los pingüinos y los cachalotes.

 

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Acorralados: 618 lobos muertos en España en 2017


ROSA M. TRISTÁN

INFOME COMPLETO: POR LA CONVIVENCIA DEL LOBO Y EL HOMBRE

Acorralados. Así nos muestran al lobo ibérico los datos del informe más exhaustivo y actualizado realizado hasta el momento. Sólo en 2017 han muerto en la España peninsular 618 ejemplares cazados, ahorcados, envenenados, atropellados… y a esa cifra hay que sumar las muertes naturales, que son muchas entre los ejemplares jóvenes. Se calcula que cada año mueren entre 500 y 680. Así que… ¿Qué viene el lobo? Más bien parece que el lobo es quien debiera aullar: ¿Vienen los humanos?

Los datos anteriores han sido recabados por la asociación Voluntariado Censo del Lobo Ibérico y el Observatorio de la Sostenibilidad tras muchos meses de trabajo documental recogido en el informe “Por la convivencia del hombre y el lobo“. Y nos pintan un panorama muy poco halagüeño para una especie salvaje y única que que hoy se caza legalmente en Castilla y León, Galicia y Cantabria, e ilegalmente en otras muchas. Sólo en Castilla y León se han documentado la muerte de 303 ejemplares por la acción humana. Con una mortalidad tan elevada, los expertos señalan que el número de bajas anuales está muy cerca a la tasa de reclutamiento de la especie, es decir, del número de individuos que se incorporarían anualmente a la población. En estas condiciones,  ¿cómo va a estar en expansión? Más bien, parece todo lo contrario: podemos quedaron sin lobos ibéricos si seguimos así.

El estudio nos ofrece el mapa más fidedigno de la presencia del lobo en la península, un mapa prácticamente en blanco al sur del Duero y en toda la zona este: ya no hay lobos en Soria, ni en Salamanca (una provincia fundamental para su paso al sur), ni en La Rioja, y es anecdótica en Ávila, Segovia, Soria, Guadalajara… También lo es en la sierra de Madrid, donde se calcula que hay entre 15 y 25 ejemplares. Donde si que está, este mismo mapa se ‘pinta’ de ‘incidentes’ (es decir, muertes premeditadas) en Zamora, o en menor medida en Asturias, pero que curiosamente está inmaculado en Galicia, por la sencilla razón de que pese a ser la segunda región de España con más lobos, no se facilitan los datos. Si en el último censo del MAPAMA, se estimaban algo menos de 300 manadas en toda España, con el 60% de ellos en Castilla y León y el 28% en Galicia, en este nuevo censo se considera que estas cifras están infladas porque el método utilizado para contabilizarlas no fue adecuado. “No se ha hecho el seguimiento que permita asegura que no contabilizan algunas dos o tres veces”, señalaba el biólogo Raúl Estévez, uno de los autores del informe.

Ya en el sur, en Andalucía, no hay noticia alguna de que lo lobos se estén reproduciendo, sino avistamientos de algunos ejemplares aislados que no sin esfuerzo han logrado llegar a hábitats muy adecuados para ellos, como Sierra Morena o Cazorla. ” Para que lleguen y se asienten antes deben estar bien implantados más al norte y la presión es demasiado grande”, añadía Angel M. Sánchez, también biólogo y miembro del Observatorio, en la presentación.

A ello hay que sumar el problema de la escasa variabilidad genética que tiene la especie en la Península, fruto del ‘cuello de botella’ que hubo en los años 70, antes de que Félix Rodríguez de la Fuente consiguiera de dejara ser ser considerado como una alimaña. Aquello dejó a los lobos muy vulnerables frente a cualquier cambio ambiental. “Si no hay flujo de llegada de lobos desde Italia, al final desaparecerá, y hay que tener en cuenta que para llegar  tardan cinco o seis años, así que es triste que cuando lo logran, se les mate”,  denunciaba Estévez.

Frente a este panorama, conservar la especie pasaría, según las recomendaciones del informe, en primer lugar por suspender la caza, pero también por otras medidas como es potenciar el flujo genético con los lobos italianos creando corredores biológicos que unan zonas en las que hoy están aislados; un  mayor control de los perros salvajes, culpables, dicen, de muchos de los ataques que se les atribuye; una mejor conservación al sur del Duero de sus hábitats, una mayor transparencia informativa y mucha más investigación de la que hay.

Lo que no tienen cabida son gestiones como la de  Castilla y León, afirman, no sólo porque no solucionan los problemas de los ganaderos, sino que los incrementan:  “Lo que hacen al cazar ejemplares sin control es desestructurar a las manadas y cuando los lobos no cazan en grupos organizados van a lo más fácil, que es el ganado, en vez de buscar su alimento en especies salvajes como los jabalíes, que son su dieta preferida y que, por otro lado, causan daños en la agricultura”, señalaba Sánchez, para recordar después que, más que las quejas de los ganaderos, lo que hay tras esta caza es un negocio: este año  se pagan unos 2.500 euros por lobo muerto.  “Nos quieren convencer de que es una especie invasora y exótica, pero es una especie ibérica”, concluyeron los presentes.

Al final, todos los presentes se citaron para la manifestación del domingo, el 18 M, cuando por las calles de Madrid volverá a gritarse, como el año pasado: “Lobo vivo, lobo protegido”.

Manifestación por el lobo en Madrid en marzo de 2017. @ROSA M. TRISTÁN

 

Un alcalde extremeño: del eco-municipalismo a la cárcel


Centro Agro-Ecológico Demostrativo en Carcaboso.

ROSA M. TRISTÁN

Firmas por Alberto Cañero en Change.org: AQUÍ

Alberto Cañedo, ex alcalde del pequeño municipio de Carcaboso (Cáceres)  no sabe qué hacer para eludir la cárcel. Recientemente escribía en este blog sobre un líder ambiental preso en Guatemala por defender un río pero, sin llegar al riesgo físico que en ese país supone estar en prisión, también en España el caso de Cañedo es la prueba de que en algunas zonas del territorio europeo siguen vigentes estructuras que nos remontan un pasado que creemos superado.

“A Alberto le quieren inhabilitar y  encarcelar por beneficiar a los vecinos de su pueblo, por poner en práctica la ecología política en un pueblo que recibió el Premio de Sostenibilidad de la Unesco”, señaló Marta Sánchez, de la Editorial Queimada en la presentación  del libro “Del ecomunicipalismo a las puertas de la cárcel”, del periodista Eduardo Muriel.

Los problemas para este agricultor con raíces en Carcaboso comenzaron desde que llegó a la Alcaldía dentro de una candidatura ciudadana independiente que se hizo con el Ayuntamiento tras una moción de censura, en 2005, al anterior en el cargo. Dos años después, ganaría por mayoría absoluta. “Carcaboso es un pueblo poco más de mil habitantes, con agua, con buenos suelos pero con un sistema que nos lleva a depender del PER (subsidio agrario), que si bien fija población en los pueblos, también castra iniciativas. Con la crisis de la construcción, en Carcaboso aumentó mucho el paro, así que iniciamos proyectos municipales que dieran trabajo en el pueblo, siempre partiendo de que fuera sostenible”, recordaba Cañedo hace unos días en la librería Traficantes de Sueños.

Desde el comienzo, con el nuevo y creativo alcalde se pusieron en marcha iniciativas que tejían a su alrededor sostenibilidad ambiental y social: un registro de productos locales,  huertos en terrenos municipales para cultivos ecológicos, una fábrica de conservas vegetales con apoyo municipal, un gallinero comunitario… Incluso inventaron los ¡jardines comestibles!, que no es otra cosa que cambiar las plantas ornamentales y el césped del pueblo por huertos urbanos de frutales, plantas medicinales u hortalizas de las que disfrutaban los vecinos. Además, abrieron un Centro Agro-Ecológico Demostrativo que fue premiado por el Congreso Nacional de Medio Ambiente. Mucho cambio en un pueblo pequeño.

Si importante era cuidar el entorno (también se declaró municipio libre de transgénicos), no lo fue menos contar con la participación ciudadana, así que se creó un consejo de ancianos, el Senado de Mayores lo llaman, para que participaran con sus sugerencias en la gestión municipal,  y también se implicó a los niños, permitiendo que acudieran a algunos de los plenos para que aprendieran cómo funcionaba su municipio. “Queríamos que todo el mundo colaborara, que se sintiera parte del proyecto”, explicaba el ex alcalde.

Lo que no imaginaba Cañero es que todo ello iba a desencadenar una ‘guerra’ por quienes no estaban dispuestos a dejar el poder así como así. El ‘enemigo’ estaba en la aldea, concretamente en concejales del PSOE, uno de los cuales decidió boicotear su gestión por un método aplastante: presentar cientos solicitudes de información para colapsar al Consistorio. En dos años, el personaje en cuestión llevó más de 700 escritos al Ayuntamiento reclamando datos de lo más variopinto. “Era imposible contestar a todo lo que pedía, así que se empezaron a acumular las peticiones y finalmente me denunciaron por no contestar, y lo hicieron por la vía penal, contra mi persona, no por la administrativa, como hubiera sido lo lógico. Para mi sorpresa, ahí tuve la primera condena, ¡por no responder a tiempo cuando Rajoy acumula miles de preguntas sin contestar en el Congreso!. Es una condena por prevaricación administrativa, como si hubiera robado algo. El fallo señala que en algunos casos tardé cinco meses en contestar, cuando el propio juzgado tardó 11 en dictar sentencia ‘por carga de trabajo’, según especifican. ¿Y 700 escritos no son carga de trabajo? Así que me inhabilitaron por nueve años, aunque para entonces ya había dimitido (2014); también me condenaron al pago de 18.000 euros de multa por seguir de alcalde mientras estaba pendiente del recurso que presenté”.

Pero ahí no acabó todo. La misma familia del concejal socialista volvió a denunciarle, en este caso  por prevaricación urbanística por un caso aún más rocambolesco: esta familia tenía una finca en la que construyó seis viviendas. Como el constructor no la urbanizó, el Ayuntamiento no  daba la licencia de habitabilidad a los vecinos que las compraron. La situación se complicó cuando dicho constructor entró en crisis y las familias propietarias se encontraron con que no podían escriturarlas por falta de licencia. “Me dijeron que les daba la licencia o podían perder las casas”. Y Alberto se la dió, previo aval para garantizar la urbanización por parte de la constructora. Sin embargo, los mismos que antes no tardaron en denunciarle. “La nueva denuncia fue por prevaricación urbanística y me pidieron 3 años de cárcel y 90.00 euros de multa, otra vez a mi persona. Recurrí y mi abogada no daba crédito porque, en vez de darme la razón, aumentaron la sentencia al condenarme también por responsabilidad civil: otros 36.00 euros”. Al tener condena anterior, el riesgo de ser encarcelado está en el horizonte.

Alberto Cañedo está pendiente de un recurso en el Tribunal Constitucional, y si no en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, aunque cree que no lo tiene fácil. “No se si servirá de algo. No tengo un plan. En el pueblo, nadie me ha defendido públicamente, por miedo a perder el PER,  pero luego votan a nuestro partido, que ha vuelto a ganar las elecciones. Lorena Rodríguez es la alcaldesa desde 2015. También a ella la acosan. Lo que he comprobado es que la Justicia es una cosa y la legalidad otra, porque los jueces no son independientes”, afirmaba, desesperado, el que fuera un reconocido ‘eco-alcalde’.

Juan López Uralde, diputado de Equo, presente en el acto, recordó la importancia de hacer ‘otra política’ en las zonas rurales para cambiar las cosas. “El caso de Alberto es un drama y no es casual. En una España rural vacía hay muchos diputados en juego y el PP y el PSOE quieren controlarlos. Son los que apoyan políticas como la caza, los toros, la agricultura industrial y proyectos mineros que destruyen el entorno y  así vacían el territorio. Por ello no les gustan las personas como Alberto que defienden otra España rural, activa, de pueblos emprendedores, gente valiente que no puede quedarse en el camiono por determinados caciques”, señaló.

“Si tengo que ir a la cárcel iré pero no quiero callarme, porque si voy a la cárcel que sea para cambiar algo, y que sea el último”, añadió Alberto. Y por ello ha publicado con Eduardo Muriel el libro, se ha lanzado la recogida de firmas y anda intentando hacerse oír en los medios. Del ecomunicipalismo a la cárcel no puede ser el final.

 

 

 

 

Vandana Shiva: “Con los transgénicos el hambre no se ha acabado”


ROSA M. TRISTÁN

La cola daba la vuelta a la calle, inmensa desde dos horas antes de que comenzara la conferencia en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ha pasado un año desde la última vez que escuché a la activista eco-feminista india Vandana Shiva y casi 10 desde mi segunda entrevista con ella. La primera no he podido localizarla. “La gente que hoy cultiva la tierra son hoy la mayoría de los hambrientos del mundo, se destruye sus tierras, se roban sus semillas. Y no es admisible”. El 80% del público, ya en el Salón de Columnas, eran mujeres, dispuestas a no perderse a quien se ha convertido en el azote de los transgénicos, vilipendiada por unos y aclamada por muchos otros.  “En mi lengua, comida es ‘lo que nos sostiene’, pero ahora la comida ya no es lo que era”. 

Vandana Shiva, con un shari naranja y morado, comenzó puntual y su último libro, ¿Quién alimenta realmente al mundo? (editorial Swing), ya estaba debajo del brazo de muchos asistentes. “Mi primer recuerdo quiero que sea para los 312 líderes asesinados en 2017 por defender el medio ambiente y para las mujeres que siguen defendiendo el agua, la tierra, frente a proyectos en los territorios que son masculinizados por la agroindustria y su trabajo asalariado”, señaló nada más  comenzar la activista.

@RosaTristán

A continuación, haciendo un repaso a su propia historia, recordó cómo comenzó la batalla contra las semillas patentadas y modificadas genéticamente en 1994, hace casi 25 años, cuando una compañía de Estados Unido (WR Grace Corporation) patentó el árbol neem como algo propio, una patente que fue revocada en el año 2000 tras la denuncia de grupos relacionados con Shiva que demostraron que era un cultivo ancestral en el Himalaya. Poco después, en 1997, fue la empresa RiceTec, Inc., con sede en Texas, la que patentó el arroz indio basmati y Shiva inició otra batalla. “Hoy las empresas cambian de nombre. Monsanto se fusiona con Bayer, Singenta con ChemChina, pero todas siguen conectadas y en el mundo todo sigue igual”, señaló.

La autora con Vandana Shiva.

Vandana Shiva siempre ha denunciado las consecuencias que tuvo la Revolución Verde en la India que, si bien duplicó las producción de alimentos, explica que “se basó en el consumo de petróleo, en grandes explotaciones agrícolas y en los fertilizantes y pesticidas”. “Ahora, los campesinos indios se suicidan con esos mismos pesticidas porque contraen deudas que no pueden pagar y más por el cambio climático”, mientras nos cuentan (Oxfam) que un 1% de los más ricos del mundo acabaran el 82% de la riqueza mundial generada en 2017 y la mitad de los más pobres no vio nada de ella”.

En realidad, no hay más que darse una vuelta por el mundo en desarrollo (por Haití, Senegal, Guatemala, Mozambique o Perú, por poner ejemplos que conozco) para comprobar donde están los 815 millones de hambrientos que hay en el mundo, según datos de la FAO y cómo son las grandes empresas agro-industriales las que les expulsan de sus tierras o esquilman sus recursos naturales. “La industria agroquímica decía que  había que controlar las semillas para acabar con el hambre, pero eso no ha ocurrido. Lo que si ha pasado es que patentan inventos de semillas con el único cambio de un gen. Eso no es crear una semilla. Y además la gente no quería transgénicos, así que al final solo se han extendido en países donde se ha pagado a los gobiernos para legalizarlos porque son un gran lobby dedicado a vender tóxicos, veneno con el que algunos se matan y que no da el rendimiento prometido“. “Así que -añadía- vemos grandes desplazamiento de pequeños agricultores, mientras el 90% del grano se convierte en combustibles y piensos, y vemos también cómo se destruye el suelo y desaparece la biodiversidad”.

Shiva mencionó el caso del arroz dorado, aprobado este mismo mes para el consumo humano en Australia y Nueva Zelanda  porque “puede salvar de la ceguera a millones de niños” al introducirle más vitamina A. “Esto es otro fraude porque patentan un producto que tiene 300 menos vitamina A que una sencilla zanahoria. ¿No será mejor darles esa zanahoria a los niños para evitar la ceguera? Y lo mismo pasa con el plátano. Quieren ponerle hierro con un gen de tamarindo , un árbol muy común en mi país” [añado otro caso similar: látanos con vitamina A que se investigaban como novedosos, con ayuda de 15 millones de dólares de la Fundación Bill y Melinda Gates, cuando resulta que eran plátanos rojos típicos de Micronesia. Muchas miles de pequeñas granjas habrían salido adelante con esa inversión].

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Otra cuestión que abordó la activista india en su conferencia fue cómo “grandes empresas como Monsanto conectan las crisis climáticas con el negocio de los seguros” . “Y ahora se habla de inteligencia artificial para alimentar al mundo. Empresas como Facebook tienen toda nuestra información y la utilizan para vendernos porquerías según nuestros gustos”.

CAMBIO CLIMÁTICO

“Pero el cambio climático no es sólo por un aumento del CO2, lo que pasa es que la Tierra está enfadada con nosotros y así nos muestra su poder. Nos dice que cambiemos de paradigmas, que debemos conservar y negarnos a extinguirnos, que los paradigmas de la información y los datos son menos importantes que los paradigmas de la vida, que nos han comprado la mente diciendo que hay que ser eficientes, pero lo importante es la libertad que crece de abajo a arriba, la revolución de lo pequeño”.

Ante un auditorio en silencio absoluto, Shiva insistió en que “el camino no es más dióxido de carbono y más huella ecológica para conseguir más desarrollo”. “Ahora estoy ayudando al Gobierno de Bután para que su agricultura sea 100% ecológica, para proteger su naturaleza y llevar esa protección a las ciudades porque es posible”.

Pero ¿cómo lograr que iniciativas, pequeñas como ésta, no se fragmenten? ¿es posible que se hagan grandes? “Si, uniéndonos. Necesitamos un cambio democrático en la Tierra, donde todo está interconectado. Hay que partir de que la vida no es ingeniería, y hay que resistir a cada intento de división, a la política del odio que nos hará la vida imposible. Y eso va más allá de la comunicación virtual de una sociedad vigilada…Democracia es un término vacío en un sistema en el que un 1% se opone a la descentralización económica. Democracia es el camino de abajo a arriba”, repitió. “Y volver a la cultura de nuestros ancestros para aprender de ellos, al cultivo en la comunidad, como en los pueblos originarios”.

 

 

La selva del Amazonas, en manos de ‘piratas’


ROSA M. TRISTÁN

Son muchas décadas las que se lleva alertando sobre la desaparición de la selva amazónica, de los efectos de esa tala indiscriminada sobre el resto del planeta, de la masiva extinción de especies aún por conocer que puede estar teniendo lugar sin siquiera ser conscientes de ello. A este lado del Atlántico casi nadie se ha enterado del brutal recorte presupuestario en Brasil para los organismos que defienden las tierras indígenas, cada vez más ante el ‘lobby’ ejercido por los terratenientes y la agro-industria que maneja al presidente Michel Temer; ni que en Colombia la llegada de la paz no ha frenado la deforestación; o que en Perú, los corruptos políticos de ese país no han impedido que en 2016 desaparecieron 1.600 kms cuadrados de bosque tropical, pese a que hay leyes que lo prohiben. Ese año fue un 5% más que en 2105 y un 7% más que en 2014, así que seguramente 2017 aún será peor cuando se conozcan los datos. Todo ello, en un planeta en el que solamente el 15%  de la cubierta forestal sigue intacta, según el pretigioso World Resources Institute.

Precisamente en este último país, Perú, en el que se indultan crímenes de lesa la Humanidad como los de Alberto Fujimori, la ONG Global Witness ha denunciado recientemente el mayor escándalo de los últimos tiempos por la implicación de empresas en exportaciones ilegales de madera amazónicagracias a  grabaciones encubiertas difundidas por esta organización. En estas grabaciones, las empresas reconocen que los documentos sobre la procedencia de la madera a menudo se falsifican, lo que da idea de lo organizado que está el negocio.

La denuncia de Global Witness se refiere en concreto al caso de un cargamento de madera transportada desde la Amazonía (Loreto) en el barco Yacu Kallpa a finales de 2015, tras un intento fallido de un fiscal peruano de decomisar parte de la carga. El barco fue posteriormente detenido  en México, cuando navegaba hacia los Estados Unidos. En última instancia, se encontró que más del 96% de la madera que iba a bordo era ilegal. El intento de decomiso – junto con el bloqueo del cargamento previo a su llegada a los Estados Unidos – convirtió al Yacu Kallpa en el escándalo maderero más grande conocido en Perú. De hecho, generó un gran interés mediático en el país y en los medios internacionales y, tras la reacción del sector empresarial de la madera, contribuyó a que se extendieran las protestas en dos de las ciudades madereras más importantes del país.

Entonces, los principales exportadores implicados en el Yacu Kallpa argumentaron en su defensa que la madera contaba con la documentación adecuada, pero en Perú, donde la corrupción en el gobierno regional está fuera de control, era sabido que tales documentos a menudo se falsifican y se usan para lavar madera extraída ilegalmente. Otra cosa es demostrarlo. Para obtener las pruebas, representantes de tres de las 11  empresas exportadoras – Adam Andrews de Corporación Industrial Forestal, William Castro de Inversiones WCA y Dante Zevallos de Sico Maderas – fueron grabados en secreto por miembros de Global Witness, unas declaraciones en las que todos admitieron que la falsificación es habitual. 

“Yo puedo buenamente saber que [la madera] no está viniendo de buena fuente, porque si todos compráramos todo lo que tiene que ser, nadie compra una tabla”, dijo Zevallos a Global Witness (con grabación oculta). “Entonces, sabiendo que probablemente la madera que estoy comprando tiene ese origen, no me preocupaba porque tenía [gesticula como si tuviera papeles en las manos]… Yo era un comprador de buena fe.” Al preguntarle si eso es lo que ocurrió con la embarcación del Yacu Kallpa detenido en México, Zevallos respondió: “Sí, con toda”.


Las grabaciones se han convertido así en evidencias cruciales para la investigación que ahora realiza la Fiscalía de Medio Ambiente del país, donde se esta investigando a más de 100 personas relacionadas con el buque ‘pirata’ Yacu Kallpa. 
Laura Furones, directora de la campaña de Perú de Global Witness, reconocía a este Laboratorio que estas grabaciones ponen en evidencia cómo el expolio de la selva amazónica queda camuflado de forma habitual bajo una falsa documentación, papeles que eran dados por buena por altos funcionarios del Gobierno peruano cuando el caso se conoció.

Pese a todo ello, esta madera ilegal detenida en México a principios de 2016 fue posteriormente liberada, según un artículo publicado por el medio de comunicación peruano OjoPúblico. En su informe, alegan que la decisión fue tomada por las autoridades mexicanas sin informar a los fiscales peruanos, y tras haber estado sometidas a presiones de los sectores empresariales de la madera del Perú y de México.

Global Witness ha documentado desde hace tiempo cómo el comercio de madera ilegal en el Perú está ligado a asesinatos, trabajos forzosos, evasión de impuestos, prostitución, violaciones de derechos humanos, tráfico de tierras, narcotráfico y hasta el crimen organizado. En definitiva, un negocio que promueve la corrupción generalizada, fomenta la invasión de tierras de pueblos indígenas y contribuye a la deforestación no sostenible y a la degradación de la cuenca de la Amazonía, una fuente importante de emisiones de carbono causante del cambio climático.

En otros países de la zona, la situación es similar, es decir nefasta. En la Amazonía brasileña, la deforestación aumentó en 2015 por primera vez en una década y alcanzó las 800.000 hectáreas entre agosto de ese año y julio de 2016, un 71% más que en 2004. Y en Bolivia, la media de deforestación anual se calcula que es de 350.000 hectáreas al año. Los beneficiarios son empresas como la gran multinacional de la carne Cargill (EEUU), que compran la soja de estas tierras que eran bosques, como recientemente se denunciaba en The New York Times.

Y lo peor. Nada hace presagiar que 2018 vaya a ser mejor…

 

2017: De los fósiles al Cosmos, el mundo en un laboratorio


Imagen de la @NASA

ROSA M. TRISTÁN

Una historia cada 10 días… Sobre la vida, la Tierra y el Universo, el pasado y el presente, que se entremezclan en mi mundo y en el que este Laboratorio para Sapiens es una vía de escape para seguir contando, para no tirar la toalla cuando la realidad levanta un muro. Así nació este blog hace ya cinco años y 350 historias. A veces, a medio gas cuando el tiempo se encoge o abierto sin vacaciones cuando la necesidad de contar apremia. Ahora, acabando otro año, es un buen momento para hacer balance, agradecer a los casi 500 suscriptores, a los cerca de 30.000 visitantes de los últimos 12 meses, a los 260.000 ese lustro, que sigan siendo fieles a un lugar que está hecho para descubrir lo que hacen los sabios ‘sapiens’ y los que no lo son tanto, para relatar y denunciar cuando es preciso.

Desde luego, si algo ha marcado el devenir de este año, ha sido la publicación de “Atapuerca: 40 años inmersos en el pasado“, el libro del que soy coautora con Eudadl Carbonell, editado con National Geographic (RBA). Hoy, ya está en todas las librerías, incluso entre los más vendidos en algunas listas. Como podéis imaginar, a este acontecimiento personal, en el que estoy acompañada de un científico y arqueólogo de primer orden a nivel mundial, ha sido objeto de varios artículos en un blog donde los ‘vistazos al pasado’ son habituales.

Inesperado invitado en la presentación de “Atapuerca, 40 años inmersos en el pasado”. @Miguel Angel Nieto

Recordaros que 2017 ha sido el del hallazgo de aquel extraño trilobites con patas espinosas de hace 487 millones de años, un descubrimiento de quien siempre será para mí el ‘paleontólogo de Cabañeros’ Juan Carlos Gutiérrez-Marco, aunque tiene pateados muchos otros lugares de este planeta; y el de este otro más reciente, con Enrique Peñalver a la cabeza, de unas garrapatas que parasitaban dinosaurios hace 100 millones de años.

Vayamos a nuestra familia.  Este año, a los preneadertales de Atapuerca, les apareció un primo desconocido en Portugal, mientras que en la sierra burgalesa encontraban entre ‘estatuas’ un pedazito del pie de unos de sus ‘nietos’, un neandertal tan deseado como esquivo había sido hasta ahora. También en Cataluña dieron con otros parientes de la misma especie, en este caso asentados junto al Torrente del Mal en lo que fue un ‘cobijo de tejones’. Destacar que en el libro de honor de este Laboratorio ya figura Nick Connard, que dirige el fascinante yacimiento de Schönningen, donde los ‘sapiens’ primitivos nos dejaron tantas muestras de su arte. Y también el fotógrafo de nuestro patrimonio cultura, José Latova (Fito para los amigos), el investigador de la luz.

(sigue debajo de la imagen)

Recogiendo basura en Menorca. @Rosa Tristán

Ya en el presente, el medio ambiente, nuestro escenario de vida, dispone de un gran armario en este el Laboratorio para Sapiens. Un cuatro puertas, lleno de belleza, como la de los gorilas gemelos que me mostró Luis Arranz, pero también de desastres. En un frasco, una muestra de la ‘sopa de plástico’ que son los oceános y que puedes ver desde tu móvil, y denunciarla; en otro, el SOS de los humedales españoles, algunos ya prácticamente desaparecidos ante la falta de lluvia de este año más que seco, deshidratado; al lado un ‘desecador de cristal’ con un fragmento de esa posidonia con 100.000 años que habita entre Ibiza y Formentera que arrasó uno yate. Y el último estante, una colección de rescoldos de esos incendios monstruosos que ya en julio se vaticinaban y que superaron los peores presagios durante el verano pasado. De estas cosas y muchas otras quisimos hablar un grupo de periodistas de APIA con la ministra del ramo, Isabel García Tejerina, aunque al final la ministra nos habló mucho más de cuestiones económicas que de la conservación de la naturaleza, de la necesidad de contar con ella, aunque para muchos no sea más que por el egoísmo de nuestra propia supervivencia como especie. ¿Cuándo nos pararemos a reflexionar, como dice mi amigo Eudald Carbonell, sobre el peliagudo asunto de hacia dónde queremos ir en el futuro?

Prueba de que cada vez hay más gente preocupada por el rumbo que tomamos en algunas cuestiones fundamentales, porque el camino que tomamos nos aleja de lo que nos ofrece la naturaleza y nos hizo tal como somos, es el éxito del reportaje titulado “Somos lo que comemos“, que se publicó primero en la revista ‘Cuadernos de Pedagogía’ y que se centraba en la alimentación ‘antinatura’ de los escolares españoles en la actualidad. Desde la infancia, cómo les alejamos de ella.

(Sigue debajo de la imagen)

Con Michel Mayor (descubrirdor del primer exoplaneta) y el astronauta suizo Claude Nicollier en Starmus 2017.

De ahí, permitidme este salto a la más alta tecnología. La que es capaz de ver un garbanzo en la Luna, la que busca el silencio cósmico, la que nos permite detectar un asteroide peligroso para la Tierra o la que nos ‘resucita’ un satélite español llamado PAZ que creíamos olvidado y que en enero, dicen, saldrá al espacio, 10 años después de cuando comenzó a diseñarse. Así como hemos ido vaciando nuestros bosques, mares, campiñas y ríos, hemos ido llenando huecos con objetos que nos permiten aumentar el conocimiento de lo que está más allá de nuestros ojos, y también diagnosticar los males que provocamos. De todo ello se habló también en el Starmus Festival, al que tuve la suerte de acudir este año como invitada.

El equipo de Djehuty, en parte, en el Museo Arqueológico Nacional.

Desde luego, las quejas no han faltado. Denuncias de investigadores de las más diversas áreas del saber. Y es que pese a todo lo anterior, y muchísimo más que no está en el este Laboratorio, el Gobierno de España sigue apostando por el turismo de masas, la construcción, los chiringuitos playeros y las minas, mientras la ciencia continúa un año más languideciendo en los presupuestos , los científicos de centros  públicos tienen que recurrir crowdfunding y a los que se marcharon ‘exiliados’ por los recortes se les quiere ‘captar’ como diplomáticos en el extranjero de una ciencia que pagan otros. A destacar la cada vez más visible cara de las mujeres que hacen ciencia y que ya no se callan para reivindicar el techo de hormigón con el que se encuentran. Algunas, con libros destinados a los jóvenes y otras con largas expediciones a la Antártida.

No se qué deparará el 2018. Sólo tengo claro que este Laboratorio seguirá abierto. Contra viento y marea.

 

Españolas en una expedición mundial antártica sólo para investigadoras del cambio climático


@Horneward Bond Project

ROSA M. TRISTÁN

Crear una red mundial de 1.000 científicas que trabajen globalmente y lideren políticas y proyectos sobre el cambio climático. En definitiva, reivindicar el papel de la mujer en este asunto de impacto global que afecta, sobre todo, a madres, hijas, nietas. A mujeres. Este es el reto que busca la plataforma australiana Homeward Bound. Un reto al que se han sumado tres científicas españolas y una francesa que vive en Córdoba. Las cuatro han sido seleccionadas entre cientos de candidatas para formar parte de una expedición polar muy especial: la Homeward Bound Antarctic Expedition, el viaje de tres semanas en el que buscarán el liderazgo femenino en el ámbito de la ciencia climática.

Entre los apoyos a esta iniciativa figuran científicas de renombrado prestigio –como la primatóloga Jane Goodall o la oceanógrafa Sylvia Earle–, así como tinfluyentes mujeres en el mundo de la comunicación, la diplomacia y los negocios–como la diplomática Christiana Figueres, la actriz Amy Poehler o Chelsea Clinton.

Expedición Homeward Bound 2016. @HomewardBound

Desde España se embarcarán (aunque una lo haga literalmente desde Estados Unidos) Alicia Pérez Porro, Ana Payo Payo, Uxua López y la francesa Alexandra Dubini. Las cuatro compartirán navegación entre icebergs y verán de cerca los impactos del calentamiento,  con otras 76 participantes llegadas de los cinco continentes (Estados Unidos, Kenia, China, Colombia, Venezuela… y así hasta 13 países) Su meta: el ‘sexto’, el continente de hielo. Se trata de una travesía de seis semanas que comenzará en febrero de 2018 y les llevará de ruta por varios enclaves científicos cercanos a la costa. Aún no saben si se incluye el paso por alguna base española, la Base Juan Carlos I o la Gabriel de Castilla.

“Estamos entusiasmadas. Por el viaje, pero sobre todo es lo que hay detrás, por la posibilidad de hacer co-working para para poner el tema del género sobre la mesa respecto a políticas y proyectos relacionados con el cambio climático global, un asunto que lideran sobre todo los hombres pero que afecta a las mujeres. El objetivo es que el proyecto dure 10 años y logre reunir a 1.000 mujeres con formación académica. Nosotras somos el segundo gran paso para conseguirlo, tras la expedición del año pasado”, comenta vía Skype Alicia Pérez desde Nueva York, donde trabaja en el  National Museum of Natural History, como investigadora asociada. Alicia es especialista en esponjas de mar y estudia mediante herramientas genómicas cómo el cambio climático puede afectarlas y cambiar los ecosistemas en los que viven.

La idea surgió de dos australianas, la activista Fabian Dattner y la científica polar Jess Melbourne Thomas, cansadas de que fueran hombres quienes ‘llevaban la voz cantante’ en el asunto del cambio climático. “Faltaba una perspectiva de género, cuando los estudios señalan que cuando hay mujeres liderando proyectos se consiguen más cosas, que son ellas quienes más sufren los impactos más graves del calentamiento global y no sólo en los países en desarrollo. Aquí  nos van a enseñar a ejercer ese liderazgo que nos falta”, argumenta Alicia Pérez.

 

Ana Payo Payo.

Participar en el proyecto, una vez seleccionada, les exige ya estar todo un año recibiendo formación ‘on line’ en diversos temas relacionados con ese liderazgo, desde ‘coaching’ hasta  cómo tener presencia en los medios, a lo que hay que sumar el atractivo viaje a la Antártida. Eso si, la investigadoras deben costeárselo las investigadoras en un 40% (unos 20.000 euros).

Para esta edición, se presentaron 300 candidatas, entre las que hay también ingenieras, economistas y periodistas especializadas en cambio climático. “Todas somos mujeres que podemos ejercer de líderes de lo local a lo global”, señala Ana Payo Payo, bióloga y experta en el estudio de las aves marinas y el impacto de la contaminación sobre sus poblaciones, otra de las participantes. Su investigación ha ayudado a desarrollar estrategias de gestión para la conservación de especies amenazadas bajo las nuevas políticas ambientales europeas.

Para poder conseguir esa cuantiosa cantidad de dinero algunas participantes, como Alicia Pérez Porro, han lanzado un crowndfunding con el que esperan conseguir los fondos que les faltan todavía, con el lema de la expedición: “La naturaleza necesita a sus hijas”. “Vamos a ver lo que pasa en tiempo real, pero no queremos hacer ciencia, ni recoger muestras, no vamos en un barco científico, sino que queremos constituir esa red mundial y mejorar nuestra capacidad de divulgación”, argumenta. “Queremos dejar de ser de segunda, así que la inversió merece la pena” asegura.

Alexandra Dubini

Alexandra Dubini trabaja en la Universidad de Córdoba como investigadora. Es una gran experta en algas verdes y su función ‘biorremediadora’ a la hora de limpiar aguas sucias. También lo es en el campo de las energías renovables.  “Estoy encantada de participar en la Homeward Bound Antarctic Expedition . Me apunté porque conocía una mujer que participó el año anterior y voy con el objetivo de que pueda salir un plan de acción internacional conjunto respecto al cambio climático que puede ser diferente a los que hay ahora y dirigen los hombres”. También Alexandra ha lanzado su crowdfunding particular.

La zamorana Ana Payo Payo, por su parte, trabaja en el IMEDEA-CSIC en Mallorca. Oceanógrafa y licenciada en Ciencias Ambientales lo suyo son los estudios demográficos de aves marina, pero en su caso también es una buena divulgadora a través de Big Van. “La figura de la mujer científica está olvidada. Si le dices a un niño que dibuje a alguien que haga ciencia, siempre hacen un hombre con barba y gafas. Es fundamental tener contacto con otras mujeres para que eso cambie en el futuro. Volveremos enriquecidas de esta experiencia”, afirma. Como sus compañeras también cuenta con un crowdfunding en marcha, y ya ha recaudado el 70%.

Uxua López

La cuarta es la vasca Uxua López, ingeniera de telecomunicaciones en Acciona Energía , con una experiencia de más de una década en el campo de las energías renovables.

Con ellas, España es uno de los países mejor representados en la expedición. La mayoría de las 76, no obstante, proceden de Estados Unidos y, sobre todo, de Australia, que es el país de lanzamiento.

En octubre se cerró el plazo para presentarse a la expedición del 2019, pero todavía quedan años por delante para participar y en unos meses volverá a estar vigente la convocatoria. Para entonces, estas cuatro científicas ya estarán de vuelta.

 

 

 

 

 

 

 

 

Desayuno con ministra.. de un Medio Ambiente muy ‘económico’


ROSA M. TRISTÁN

El recinto no podía ser más espectacular: la antigua biblioteca del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, ese conglomerado de temas que tan a menudo se contraponen pero que el Gobierno aunó en un ‘todos a una’ en el que el tema que no ocupa quedó a/para la cola. Rodeados de libros hasta el techo, allí tuvo lugar en el primer encuentro de la ministra Isabel García Tejerina de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental. Para la ocasión – ‘a la tercera va la vencida’ tras dos anulaciones previas – una expectación que, como en estas citas políticas, trajo pocas novedades y muchos circunloquios.

Tras dos horas de encuentro, si algo me quedó claro es que la Economía, con y sin mayúscula, es la excusa perfecta para que esa parte de la responsabilidad del Gobierno con la naturaleza siga siendo vista como un recurso, no como un bien a preservar. Fueron muchos los temas que salieron a la luz, si bien muchos se quedaron en la cartera porque las respuestas se alargaban y alargaban, total para no decir mucho. A trancas y barrancas, logramos saber que un primerísimo borrador de Ley contra el Cambio Climático se presentará “en el primer trimestre de 2018”, o sea que como pronto a finales de próximo año aún no estará aprobado. Una velocidad que contrasta con la que sentimos en nuestro territorio sus impactos. También está pendiente la estrategia para una economía circular, que potenciará el reciclaje (del que por cierto reconoció que no se sabe bien cuánto se recicla),  y el Plan de Calidad del Aire, que se supone que debería mejorar la porquería con la que llenamos los pulmones en ciudades como Madrid.

De los   problemas de agua, causados por la sequía, causada por ese cambio climático, la solución comentada por García Tejerina pasa por  hacer más “infraestructuras hidrológicas” (embalses), aunque dijo que tampoco hay que olvidar  lo de ser más eficientes en el gasto de agua para la agricultura, el no abusar de fertilizantes, el usar nuevas tecnologías agrarias… Ahora, también embalses o trasvases (40 tenemos, recordó).

En el asunto de la biodiversidad, hizo un “pasa palabra” al director general de Calidad, Evaluación Ambiental del Medio Natural, Javier Cancho, que justificó que se saquen a especies invasoras del catálogo de especies invasoras para permitir que  se cacen y pesquen. ¿Y por qué? Pues porque, señala, de la pesca y la caza viven muchos en el medio rural y tampoco les vamos a quitar el negocio. Eso si, hay que recordar que algunos de los invasores llegaron precisamente para favorecer esas actividades. En fin, que seguiremos con los ríos infectados de especies extrañas que en muchos casos acaban con las que debían estar.

Tampoco se atisba solución para las costosas desaladoras que siguen paradas o bajo mínimos, 15 ni más ni menos, porque resulta que el anterior gobierno lo hizo mal, pero la ministra reconoce que para éste subvencionarlas  sale muy caro. Como tampoco parece que esté clara la apuesta por las energías renovables, que recalcó que cuestan 5.000 millones de euros al año al erario público, aunque imagino (mal pensada) que ahí no resta el coste ambiental, ni en la salud, ni en sequías, ni en inundaciones que tiene el ya mencionado cambio climático generado por combustibles fósiles. Igual si lo hace resulta que son una ‘ganga’.  Además, García Tejerina nos recordó que  dependen del sol y el viento, que no son constantes, aunque el primero ya nos gustaría que no lo fuera tanto.

Ahora bien, si entre sorbo y sorbo de café algo me quedó claro es el repetido latiguillo de “eso depende de las comunidades autónomas”, hasta el punto que una piensa que la política ambiental de Estado no es la cola, sino una quimera. Y así, si se pregunta: ¿Proteger las dehesas extremeñas? ¡Pero si nadie lo ha pedido! A ver, dónde se ha visto que se haga algo sin que antes tenga que ser la sociedad quien lo demande. O si se  interpela ¿Y que pasa con el lobo? Pues que se va extendiendo y debe convivir con la ganadería”, lo que viene a significar que seguirán consintiéndose las matanzas. ¿Y respecto a la gestión de los montes y los incendios? Tremendo, la culpa es de la mala gente, las mafias, de quienes encubren a incendiarios, pese a que les puedan quemar las casas y abrasar la vida. Ah, sobre la gestión: “Eso depende de las comunidades”. Eso si,  sacando pecho de nuestros excelentes bomberos, que son la bomba y pueden con todo.

Al final, no hubo ningún ‘off the record’, como tampoco ninguna noticia.

¡¡PERDÓN!! Si, una: que un día no muy lejano se prohibirán las bolsas de plástico. ¿Fecha?

 

 

Antonio Quesada (Comité Polar): España en el reto geoestratégico del Ártico (entrevista)


ROSA M. TRISTÁN

El biólogo Antonio Quesada ha sido nombrado, recientemente, secretario técnico del Comité Polar Español, máximo responsable ejecutivo de un organismo poco conocido pero en cuyas manos está la presencia de España en los territorios polares del Ártico y la Antártida. Llega a este puesto tras encargarse durante los últimos años del Programa Polar, subdirección desde la que se coordinan los proyectos científicos. Ahora, desde su nuevo puesto quiere dar un impulso a la actividad polar española, especialmente en el Ártico, una zona que considera que está en una situación “muy peligrosa” desde el punto de vista de la política geoestratégica mundial.

¿Qué es exactamente el Comité Polar Español?

Es un organismo que depende administrativamente del Ministerio de Economía y Hacienda pero del que forman parte el de Exteriores, Defensa, Medio Ambiente y también la Armada, el Ejército de Tierra, el CSIC, la Unidad de Tecnología Marina (UTM), el IGME, del que depende el Centro Nacional de Datos Polares, el IEO. La presidenta es la secretaria de Estado Carmen Vela, si bien ejerce Marina Villegas, directora de la Agencia Estatal de Investigación. Todos sus miembros se reunían dos veces al año, pero desde ahora lo hará cuatro porque hay mucho trabajo ejecutivo que hacer. El Comité coordina toda la actividad polar española, en tres partes: la ciencia, la logística y la legislación. Es un organismo técnico, aunque tiene influencia política, sobre todo a nivel internacional. Somos miembros como observadores del Arctic Council (https://www.arctic-council.org/index.php/en/), el organismo del que forman parte todos los países árticos para promover su cooperación y coordinación en esta zona polar. Y para mantener ese status no sólo hay que hacer una ciencia de calidad, sino tener presencia. No se trata de tener infraestructuras en el Ártico, como las bases que tenemos en la Antártida, sino de llegar a acuerdos con otros países para que nuestros científicos puedan utilizar las suyas y estar presentes en foros internacionales. Estamos ya preparando acuerdos con Canadá, Noruega y Japón.

¿Y su papel en la Antártida?

España es miembro del Tratado Antártico y tenemos dos bases allí: la Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla. El Comité Polar es el responsable de dar los permisos para que funcionen, de los protocolos que deben seguir. En general, de hacer que se cumpla la ley e informar al sistema antártico, especialmente en todo lo que se refiere al impacto ambiental. También coordinamos las inversiones en las infraestructuras. Ahora, por ejemplo, en la base Gabriel de Castilla hay que arreglar un módulo científico que está en muy malas condiciones. El Comité lo comunica al Ejército, que es quien lleva la gestión, a la UTM y a las instituciones deben poner el dinero. Y lo mismo en cuanto a los buques. Necesitamos dos: un nuevo buque oceanográfico como el Hespérides, que en unos años cumplirá su vida útil, y otro para la logística, como el que hubo que jubilar (Las Palmas). El Hespérides es un buque muy caro y debes ser utilizado para hacer ciencia, no funciones de taxi. Estoy contento porque la comisión de trabajo sobre este tema va para adelante.

¿Cree que el Comité requiere un cambio respecto a lo que ha venido siendo?

Ha funcionado, pero ahora quiero que sea más participativo. Antes el secretario técnico, que además no vivía en Madrid, se tenía que encargar de todo y creo que es preciso crear un comité de gestión, otro ejecutivo… Implicar a más miembros, más allá de las reuniones. Veo que hay interés en mejorarlo y en destinar recursos para que los técnicos y profesionales que trabajan para este organismo lo vean remunerado, no puede ser algo altruista, como hasta ahora porque hasta ahora no hemos tenido ningún presupuesto. Así es difícil mantener el nivel que deseo, para el que requiero colaboradores cuyo trabajo se reconozca. También es importante mejorar la difusión de nuestras actividades y crear un Observatorio Antártico Español.

¿Considera que la ciencia polar española se difunde lo suficiente?

Creo que es una de las actividades científicas que más difusión tienen. No obstante, quiero aclarar que el Comité Polar no se encarga de los proyectos científicos. Eso depende del Programa Polar, que tiene su gestor, justo el puesto que antes ocupaba yo. Es ahí donde se envían las propuestas científicas y se evalúa en paneles su calidad, las posibilidades logísticas para realizarlas y su legalidad. Nadie puede ser autorizado a cazar ballenas aunque sea para investigar, por ejemplo. En general, son para la Antártida pero este año ha habido dos solicitudes para el Ártico, así que si se aprueban, el Comité si deberá buscar colaboraciones con otros países que tienen allí instalaciones. Cada año, el Programa, en función del dinero que hay disponible, aprueba más o menos proyectos, pero el Comité no entra en ello, sólo en que el trabajo se desempeñe como debe hacerlo.

Existen unas directrices sobre los objetivos del Comité Polar que hablan de promover la investigación, del seguimiento de las pesquerías, de que la presencia polar sea asunto de Estado. ¿Cuál es su importancia real?

Es un documento que comenzó a trabajarse hace dos años porque no había nada al respecto. Y ha despertado el debate, porque son solo directrices cuando algunos esperaban más. En realidad, no tenemos una estrategia científica polar, algo que me hubiera gustado diseñar con todos los científicos polares españoles, de abajo a arriba. Ahora es un trabajo que depende de mi sucesor en el Programa. Pero estas directrices son importantes y quiero llevarlas a Comisión Parlamentaria para que la estudien, hagan enmiendas y se apruebe. Es el modo de que no dependan de un gobierno y puedan perdurar.

El Comité controla pero ¿quién castiga los delitos en la Antártida?

Nosotros tenemos que salvaguardar que se cumple el Tratado Antártico al que España se adhirió en 1988, pero lo que ocurre es que 30 años después aún no se ha desarrollado en Ley, como debiera. A veces detectamos veleros que atracan sin permiso. Si son de otros países, lo comunicamos al Sistema del Tratado y si no hacen caso o reinciden, pasan a una lista negra. En algunos países, hay penas de cárcel. Pero en España la falta de ley complica la situación.

Mencionaba antes un Observatorio Antártico Español ¿En qué consistirá?

Forma parte de la mejora de la comunicación. Tenemos mucha información que difundir. Llevamos 30 años recogiendo datos en la Antártida, series temporales para las que es difícil conseguir fondos porque generan impacto científico a muy largo plazo, pero que son importantes. Tenemos series de geomagnetismo, geodesia, permafrost y vulcanismo. Me gustaría que todos estos datos estuvieran en un canal, un Observatorio Antártico Español. También es importante la información de vulcanología, pues estamos en una isla antártica, Isla Decepción, donde hay un volcán con actividad. Del Comité Polar depende el ‘semáforo’ que dice cuando se puede ir o no. Ahora es un servicio que realizan los vulcanólogos que van a la Antártida con sus proyectos. Cuando barcos de otros países quieren acceder, llaman y preguntan, pero sería bueno que ese semáforo estuviera disponible como servicio oficial y que se pagara a alguien por mantenerlo. Luego está la divulgación a la sociedad, que debemos mejorarla.

¿Cómo de grande es la comunidad científica polar española?

Cada año van unos 80 científicos a la Antártida y en total seremos unos 200. No es fácil serlo porque para que se apruebe un proyecto hay que tener una buena memoria técnica, presupuesto y hasta siete documentos más, lo que es complejo para los nuevos. Pero es bueno que los haya. En el Ártico somos menos. El Hespérides no puede hacer largas distancias durante seis meses, así que no puede viajar en el verano boreal. Otro problema es que los científicos sólo pueden dirigir un proyecto financiado por el Plan Nacional y si lo tienen en la Antártida no pueden tenerlo en el Ártico, salvo que haya financiación internacional.

Apuntaba antes que hay que estar en el Ártico ¿Cómo ve la situación en esa compleja zona del planeta?

Está cambiando mucho. Ahora los caladeros de pesca están más al norte y en todo el Ártico sólo hay dos pequeños pedazos que son aguas internacionales, y que reclaman Rusia y Noruega. Si se abre con el deshielo el Paso del Nordeste, el transporte entre Asia y Europa llevará menos tiempo y combustible que ahora por el Canal de Suez y el Mediterráneo. Eso nos afecta directamente. Y Rusia ya está haciendo puertos, aunque aún el riesgo para la navegación es alto. Es preocupante. En 2016, Obama convocó una reunión mundial para un Tratado Ártico, para que fuera un lugar para la ciencia y la paz. Este verano, la comisaria de la UE Federica Mogherini reconocía que el problema del Ártico es de seguridad. Es una ‘patata caliente’, con una situación peligrosa. Por ello es importante desde la ‘diplomacia científica’ hacer lo que podamos. A veces la ciencia ayuda a relajar tensiones y abrir puertas y en el Comité Polar Español sabemos que es parte de trabajo.

¿Cómo será la próxima campaña antártica?

Está previsto realizar dos campañas oceanográficas y que vayan 20 proyectos. Esperemos que el Hespérides salga en Noviembre porque tarda un mes en llegar y, así, comenzar hacia el 8 de Diciembre hasta marzo.

YATES CONTRA EL SER VIVO MÁS ANTIGUO DEL PLANETA: POSIDONIA OCEÁNICA


@MANU SAN FÉLIX

ROSA M. TRISTÁN

Hace solamente unos días que fui consciente de que me he bañado sobre el ser vivo más grande y antiguo del planeta: la posidonia mediterránea que se extiende entre Ibiza y Formentera. Es un gigantesco organismo de 8 kilómetros de largo, vivo desde hace 100.000 años. Ese azul verde-turquesa, transparente, que siempre sirve para retratar la belleza del Mediterráneo, es posible gracias a su existencia. Y está en peligro, y con ella la misma belleza que proporciona, que acabaría así devorada por su propio éxito.

Cientos de embarcaciones de recreo, unas por falta de información y otras porque les da igual, están arrasando esa inmensa pradera marina, que no vemos pero que está ahí, en esas sombras oscuras que atisbamos desde la superficie y que son fascinantes escenarios de vida. Sin embargo, en todo el verano pasado apenas ha habido 20 sanciones (10 en Ibiza y 10 en Formentera) a quienes mutilaron parte de ese ser del que, irónicamente, admiraban su obra.


Ante tanto desastre -entre 2008 y 2012 la posidonia ha sufrido una regresión el 44% en áreas como S’Espalmador-, el Consell de Formentera ha lanzado una operación-campaña llamada #SavePosidonia y dentro de ella, un foro científico y social, que tiene por objetivo divulgar el valor de lo que para algunos no es más que ‘un alga fea’, pero que curiosamente es la hacedora de la belleza.

Fue en ese foro donde la consejera de Presidencia del Gobierno balear, Pilar Costa, reconocía que “no es fácil encontrar el equilibrio entre el turismo masivo y la naturaleza”, pero resulta evidente que hay que hacerlo, y así lo dijo, aún cuando se nos siga vendiendo como “buena noticia” la cantidad de turistas que llegan a nuestras costas, da igual a qué precio. Triste foto para el recuerdo la de los grandes yates arramblando con ese fósil vivo mientras se bebe un cóctel en la cubierta.

La investigadora Raquel Valquer-Sunyer, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, UIB-CSIC) fue muy clara al explicar que hay 700 especies ligadas a esa posidonia maltratada, y que son sus organismos los que producen el 70% de esa arena blanca y rosada sobre la que se doran los visitantes; Raquel nos contó que una hectárea de esta sola planta marina produce cinco veces más oxígeno que una de selva amazónica (entre 100.000 y 140.000 litros de oxígeno, según un estudio de Carlos Duarte) y que su presencia protege las costas de la erosión de las olas. Pero en los últimos años, el calentamiento global aumenta su floración (lo que no es bueno para su reproducción asexual), cada día hay más algas que la ocultan el Sol, las aguas residuales en aumento la enferman y los plásticos destruyen su hermosura. Por todo ello fuera poco, su ancianidad es una desventaja: Guillem Roca, de la plataforma Observadores del Mar, recordaba que al ser un solo organismo, que crece un centímetro al año sin ningún tipo de ‘fusión’ genética, tiene muy complicado adaptarse a los cambios que hay a su alrededor.

Mesa redonda del Fórum Save Posidonia @ROSA M. TRISTÁN

#SavePosidonia denuncia que hay días en los que hasta 700 yates y otros barcos arrastran sus anclas por el fondo destrozando la inmensa pradera. El hijo del mítico, por pionero, Jacques Cousteau, Pierre Ives Cousteau, nos recordaba que no haría falta más razón que su mera belleza para cuidarla, pero como ya estamos acostumbrados a ‘monetarizar’ la vida, me quedé también con el testimonio de la bióloga Clara Calatayud, que ha emprendido un proyecto de eco-turismo con tiburones en Baja California. Clara defendía que “la posidonia debe ser más protegida y que debe atraerse a visitantes más concienciados”; seguramente menos, pero mejores que los que fondean sobre ella arrancando de cuajo lo que ha tardado siglos en crecer.

La política también habló. Alejandra Ferrer, consejera de Turismo de Formentera, reconocía que se ha hecho mal uso de la ‘sostenibilidad’ en los últimos años, pero que no basta con pone normativas que prohíban si luego no hay medios para que saber si se cumplen, porque el reto es ese turismo responsable. “La posidonia es el PIB de Formentera, pero si no conseguimos el equilibro, perdemos el negocio; aquí no podemos limitar las visitas, que se concentran todas en la zona de protegida de Iletes, si desde otras instancias se vanaglorian de que llegan 70 vuelos al día aquí al lado”, concluyó.

No hace falta saber bucear, para comprobar de qué estaban hablando. En superficie se ven las pocas boyas donde amarrarse que hay (78), pero basta ponerse unas gafas para nadar sobre los rastros de las anclas, que se mueven con las olas y las corrientes. “Tenemos ahora un proyecto de Regulación de Fondos que abarcará toda la isla; con la implantación de pago por fondear y más vigilancia mejorará la situación”, avanzaba Daisee Aguilera, consejera de Medio Ambiente de la pitiusa. Por su parte, el vicepresidente del Govern balear, Miquel Barceló, cruzó a Formentera para anunciar un “decreto de la posidonia” que, dijo, va ser pionero en la protección de la planta y que iba a estar “la semana que viene”, aunque eso fue hace 15 días.

Ahora mismo ya hay 92.000 euros fruto del apadrinamiento promovido por #SavePosidonia (un euro por cada metro cuadrado apadrinado), fondos que se destinarán a proyectos de investigación y protección de este ser vivo.

Gráfico sobre la regresión de la posidonia oceánica en diferentes zonas de Formentera, de IMEDEA

Ancla sobre la posidonia en aguas entre Ibiza y Formentera.

Pierre Ives Cousteau, hijo de Cousteau @Rosa M. Tristán

Un grupo de los participantes en el Foro Save Posidonia en Formentera. @ROSA M. TRISTÁN