Atapuerca, a las puertas de ‘abrir’ un Penal


 

Pisando sobre el futuro yacimiento de El Penal en Atapuerca. @RosaTristán

ROSA M. TRISTÁN

No hay visita a los yacimiento de Atapuerca que no traiga consigo una sorpresa… Este año, la planificación de la apertura de un nuevo yacimiento, que no es sino la continuación, al otro lado de la Trinchera del Ferrocarril, del espectacular de la Gran Dolina, una gran cueva de la sierra burgalesa que el tiempo rellenó de restos del pasado y que la vía de un partió por la mitad para dejar al descubierto lo que escondía. Ahora ya sabemos que había en el margen derecho, pero ¿Y al otro lado?

Por un camino entre encinas y hojas con forma de corazón, Eudald Carbonell, María Martinón-Torres y Jordi Rosell llegan al punto, casi enfrende de la Gran Dolina en la que tienen previsto comenzar a excavar la próxima campaña. “Nos esperan aquí muchas sorpresas, y mucho trabajo”, les dice Carbonell, mientras les hago una foto, quien sabe si histórica, de esa primera visita a lugar del equipo que dirigirá los trabajos, este año inmerso en el nivel TD4 del yacimiento de enfrente sacando fósiles de hace casi un millón de años…

Palmira Saladié me muestra una de las estalagmitas de TD8, Gran Dolina de Atapuerca. @ROSA M. TRISTÁN

En realidad, ya queda poco para llegar a la base del TD4 . “La calidad de los huesos grandes que hay, es de los mejores sitios de Atapuerca. Este años seguimos sacando osos que venían a invernar a la cueva, rinocerontes, cérvidos (seguimos con el ataque de cuernos, muchos de desmogue) y también era una trampa natural. Sólo de cuernos hemos sacado seis o siete enteros”, explica entre el ‘toc toc toc’ permanente de los martillos, entre otros el de Martinón-Torres. “Son seis metros de capas lo que llevamos excavado, pero ya nos queda poco, aunque aún puede haber sorpresas”, comenta Jordi, quizás pensando en esa herramienta de piedra que encontraron en 2013.

Aprovecho para  preguntar a la directora del CENIEH por el sorprendente trabajo científico que afirma que hubo ‘Homo sapiens’ en Europa hace 210.000 años. “No creo que fuera una colonización, si acaso un individuo o pequeño grupo que salió de Africa con antelación, pero hasta hace unos 50.000 años no fue cuando la especie se extendió en el continente”, explica, expresando dudas que comparten otros muchos colegas expertos en el tema. “Pero está publicado en Science Advance’, no podemos obviarlo”, puntualiza.

Sobre sus cabezas, el panorama es este año increíblemente distinto. Donde hasta 2018 se veían decenas de cuadrículas y huesos surgiendo entre los sedimentos, ahora salen estalagmitas como hongos… El pasado año ya dijeron adiós a la capa TD10, que es la que habitaron los ‘Homo heidelbergensis’ de la Sima de los Huesos hace entre 500.000 y 200.000  años, y que tanta información ha proporcionado sobre su forma de vida y sus estrategias de caza. “El TD9 era un nivel pequeño que no tenía casi nada y ha sido fácil eliminarlo. Ahora en la parte superior del TD8 nos encontramos estalagmitas, pero estamos en un nivel que sabemos que tiene restos paleontológicos y cuando lleguemos más abajo, habra´mucho material”,  me dice Antonio Rodríguez, que se define como uno más de los ‘nómadas paleontólogos’ que cada año participa en las campañas en este baúl de fósiles de la sierra.

El hoyo de la Sima del Elefante, cada año más profundo. @Rosa M. Tristán

Debajo de los andamios de La Galería, otro de los yacimientos de la Trinchera, se ‘esconde’ Josep Maria Vergués, el arqueólogo experto en dataciones. Anda buscando hierro para determinar la datación exacta del yacimiento que en su día fue una trampa, un auténtico ‘paleo-supermercado’ para los humanos que rondaban estas tierras. “Mira esta zona más oscura. Creo que pueden ser niveles con materia orgánica”, me dice.

Ya en La Galería, Isabel Cáceres, sigue al pie del cañón. Me lleva hasta el punto exacto en el que acaba de asomar un bifaz de piedra, que parece clavado en el suelo, con la punta hacia arriba. Es el cuarto a día de hoy de la campaña. “Si es que, claro, preferían llevarse la carne y dejar aquí las herramientas, que no tenían bolsillos donde guardarlas”, comenta con meridiano sentido común. ¿Y qué más dejaban? Pues cotillas y cabezas, como las de los caballos que han encontrado no lejos de los bifaces.

Impresionante montaje en la Cueva Fantasma, donde esperan encontrarse neandertales. @Rosa M. Tristán

El cambio de panorama más espectacular, no obstante, me espera en Cueva Fantasma. Es espectacular el panorama con un gran techado que cubre lo que en su dia fue una caverna y hoy en un espacio donde el sol machaca las neuronas. Aún andan limpiando las zonas removidas, bajo la batuta de Josep Vallderdú y Ana Isabel Ortega. También aquí están encontrando restos de caballos para aburrir… “Parece que debía ser una galería con muchas bifurcaciones, no una sala grande, pero aún estamos comenzando el trabajo”, me explican. El mirador que han hecho para que las visitas puedan asomarse al yacimiento es impresionante. Por un lado, vistas a toda la sierra y alrededores; por otro, al espacio que, quizás, un lejano día habitaron los neandertales de Atapuerca.

Con Eudald Carbonell, Marta Navazo y miembros del equipo en La Paredeja.

Como el año pasado no pude visitar Cueva Mayor, este año me acerco al Portalón, donde no dejan de aparecer restos del Neolítico, ya sea un molino primitivo, hogares, restos de adornos… Es uno de los lugares más frescos para excavar en un año que está siendo duro por el calor, y que sobrellevan con lo que llaman el ‘año hippy’, por aquello que fomentar el ‘buen rollo’ entre todo el equipo. Aún más fría y húmeda es la Sima de los Huesos donde no llegó, pero imagino al equipo de Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez Mendizábal dándole al buril.

Sin tiempo para pasar por la Sima del Elefante, otro yacimiento a punto de llegar al final de su recorrido y donde se halló el resto humano más antiguo de Europa (el s.p.), Eudald Carbonell me acerca a conocer el más reciente, hasta que El Penal (o ‘Papillon’, que así quieren llamarle algunos) inicie su andadura. Es La Paredeja, que ya conocí el año pasado y que dirige Marta Navazo. En lo que va de campaña ya han encontrado 240 piezas de piedra elaboradas por neandertales. El equipo ansía que llegue el día en el que aparezcan restos fósiles, pero aún está por llegar..

 

 

 

 

 

 

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Los males de la ciencia en España: entre la endogamia y la vejez


Presentación del informe con Isabel Álvarez, Mariano Barbacid, Rosa M. Tristán, Vicente Larraga y Paola Bovolento. @FundaciónAlternativas

ROSA M. TRISTÁN

La situación del sistema científico español no mejora en lo sustancial. Acogotada por la burocracia, la endogamia, la falta de fondos y una gestión inadecuada, sigue en un preocupante impass que no ha cambiado en su anquilosada estructura con la creación de un Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Así lo asegura el segundo informe sobre “La ciencia y la tecnología en España 2019’ de la Fundación Alternativas, que fue presentado en la Residencia de Estudiantes y en el que han participado 15 investigadores y expertos en diagnosis de esta ya endémica enfermedad investigadora.

En realidad, decir que la ciencia está de capa caída no es nuevo. Desde 2009 ha sufrido recortes y más recortes que la han dejado tiritando, pero mientras vemos resurgir de sus cenizas sectores tan peligrosos como la construcción o un turismo insostenible, las inversiones en I+D+i, tanto públicas como privadas, andan lejos de la sociedad del conocimiento que nos aleje de más crisis laborales y ambientales, y por lo tanto económicas y sociales. Si a ellos sumamos normativas y leyes que no tuvieron en cuenta las peculiaridades del sistema científico, es fácil comprender la frustración de quienes en lugar de buscar soluciones a enfermedades, atender impactos en nuestro entorno o buscar tecnologías punteras, están sumidos en un marasmo burocrático que en febrero pasado se intentó paliar, pero que, visto lo visto en este informe, no es suficiente.

(sigue leyendo AQUÍ EN EL HUFFINGTON POST)

 

RECOMENDACIONES

  1. 1-Plantear áreas prioritarias de acción con apoyo Parlamento y con un Pacto de Estado que garantice el largo plazo.
  2. Mejorar la gobernanza del sistema implicando a los investigadores
  3. 3.Eliminar sistema funcionarial exclusivo y apostar por contratos estables y competitivos.
  4. 4.Combatir la endogamia
  5. Cambiar la elección de la dirección de los OPIS y universidades para primar la calidad científica sobre la gestión.
  6. Dotar a los centros de más autonomía de gestión de equipamiento y personal
  7. 7.Aumentar el gasto en I+D+i
  8. Un plan de choque de salvamento del sistema.
  9. Eliminar trabas en la gestión para que la Administración General del Estado no asfixie el sistema.

Amazonía: NO TODO VALE


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Fernando Trujillo, en el Amazonas, con un delfín rosado.

ROSA M. TRISTÁN

No todo vale para salvar la Amazonía. Y, a la vez, la estamos perdiendo… poco a poco, ante la indiferencia general. Perdemos sus árboles, la biodiversidad de sus ríos, perdemos las gentes que la habitan y no quieren saber nada de nosotros, porque no les interesa nuestra forma de vida. Y ahí estamos, quietos. Sin mirar para no ver.

Yo el otro día me asomé a una ventana. Y descubrí el documental ‘Río Abajo’, de Mark Grieco, un cineasta independiente norteamericano que ya se hizo famoso con su película sobre el impacto de una minera canadiense en Colombia, ‘Marmato’. Ahora, de la mano del biólogo colombiano Fernando Trujillo, se adentraba en el dilema de si todo vale para salvar a una especie de la depredación humana. En concreto, el delfín rosado que habita los ríos amazónicos, el boto como le llaman en Brasil, y que hoy es carnaza para un pez carroñero, la dañina piracatinga, mota o blanquillo, según estemos en Brasil, Colombia o Bolivia. Unos 1.500 ejemplares de delfin rosado son muertos cada año porque para las comunidades que habitan a orillas del Amazonas, este hermoso mamífero es su herramienta para ‘pescar’ el pez omnívoro que les sacó de la miseria.

La UICN calculaba en diciembre pasado que los delfines rosados podrían desaparecer en tan solo 50 años porque cada década su población disminuye entre un 30% y un 50%, otra especie más en crisis por un sistema, hoy descontrolado, que nos lleva a la deriva.

Trujillo, que durante 30 años ha investigado la especie, ahora a través de su Fundación Omacha, quería acabar con las matanzas, pero…. ¿todo vale? En la Asociación de Amigos del Manatí (AMPA) en Brasil, por cierto patrocinada por la petrolera Petrobras, según se desprende del documental, no se hicieron la misma pregunta. Y contactaron con Richard Rassmusen, un famoso presentador a lo Frank de la Jungla (sin palabras), de programas sobre naturaleza (y con ocho demandas judiciales por delitos ambientales) que se comprometió a conseguir las imágenes de un asesinato de delfín rosado para que fuera prohibida la pesca de piracatinga en su país. “Basta de bla, bla , bla… Hay  que actuar”, afirma en la película.

Arauca 2010

Y Richard se fue a unas comunidades amazónicas y pagó a unos pescadores y les animó a matar a un ejemplar, una hembra embarazada de delfín rosafo, para poder grabarlo con su cámara. “¿Pero no lo publicarán, verdad?”, le pidieron los comunitarios. Pero si. Lo publicaron. AMPA envió el vídeo al programa de televisión estrella del país y se aprobó una moratoria y las comunidades se quedaron sin una alternativa para seguir viviendo, acusados además por el resto de aldeas vecinas de ser los culpables de aquello,  amenazados por los intermediarios por haberse prestado a algo así. “Al pagar para grabarlo, en mi opinión traspasó la línea ética, aunque no lo hizo por su imagen porque hasta dos años después no se supo que él estaba detrás de aquel vídeo”, recordaba hace unos días Trujillo durante el estreno de “Río abajo” en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Trujillo reconoce que el objetivo ambiental se consiguió, aunque aún se matan botos, pero recuerda también que en la Amazonía viven hoy 34 millones de seres humanos, de los que 3,5 millones son indígenas. Y no olvida que otras amenazas que disminuyen la pesca de otras especies, como son las grandes hidroeléctricas, la minería, los cultivos de soja. “El pescador amazónico jamás habría tenido interés en la mota, pero era lo que le pedía el mercado. Y aún lo siguió pidiendo en Colombia hasta hace dos años y aún se consume en Bolivia”.

El biólogo descubrió, además, que esa especie carroñera, de la que se consumían en su país 1.300 toneladas al día, acumulaba índices de mercurio que estaban minando la salud humana en silencio. Aquella investigación también a él le supuso amenazas de muerte en la Amazonía, en países (Brasil y Colombia) donde casi cada día matan a un defensor o defensora de derechos. Muchos ambientales. Tuvieron que pasar dos años para que, en 2017, el Gobierno de José Manuel Santos aprobara una veda permanente para la mota que protegiera a su población y de paso a los delfines rosados.

Pero Fernando Trujillo sabe que son necesarias la alternativas, porque sin ellas no hay futuro para el Amazonas. Opciones que no están en esa pesca carroñera, pero tampoco en las minas, que vierten más de un kilo de mercurio por kilo de oro conseguido, ni en las hidroeléctricas, de las que hay 178 grandes en marcha y otras 270 en proyectos en la región. “¡Sólo dejarán tres ríos libres en el Amazonas! Sin migraciones tampoco habrá peces. Morirán en las turbinas mientras los amazónicos no verán esa electricidad”, denunciaba en Madrid.

No, él defiende proyectos locales de acuicultura con especies nativas, cultivos orgánicos, incluso un turismo sostenible en el que la belleza sea el imán, pero cuidando que no genere destrucción. ¿Utopía estando en manos de dirigentes como Jair Bolsonaro o Iván Duque? Realmente, no son tiempos para el optimismo.

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Miembros de la FUNAI con los indígenas korobo no contactados, el pasado mes de marzo. FUNAI

Río más abajo, las cosas tampoco son mejor. En Brasil, los indígenas hoy sedentarizados en comunidades agrícolas, entran en tensión con los indígenas no contactados, cada vez más acosados por presencias que no quieren. Estos días, la Fundación Nacional del Indio ( Funai ) ha explicado que tuvo que salir de expedición para localizar a un grupo de aislados korubo que podían tener un conflicto con otros de étnia matis en el entorno del río Coari, afluente del Amazonas. Ya en 2014-2015 hubo guerra entre ambos y varios korubo, que no llevan armas de fuego, murieron en los enfrentamientos. Otros se quedaron con los matis a vivir, pero cuatro años después querían un reencuentro con los suyos. ¿Cómo hacerlo sin que resultaran de nuevo afectados?

Finalmente, la expedición de FUNAI salió desde el Río Ituí compuesta por 30 personas. El pasado 19 de marzo, encontraron en total a 34 korubo de tres familias, con dos embarazadas y tres bebés. Lo primero fue vacunarles, como marca el Programa Nacional de Inmunización para Indígenas, y luego propiciaron el encuentro. 

Pero si la FUNAI aún guarda como lema el no contacto que propició Sydney Possuelo, que por cierto me cuenta que sigue activo y al que espero reencontrar algún día, otros no tienen tantos reparos . Después de que Bolsonaro tomara el poder, decenas de hombres armados han asaltado aldeas en reservas indígenas, como la de de la tribu Uru-yo-wau-wau, animados por los discursos de su presidente, que recordemos está en el poder gracias al apoyo de las fortunas del agronegocio.

No, no todo vale. Con la Amazonía perdemos todos.

 

2019: 50 años desde que pisamos la Luna en Starmus


Los miembros del Apolo 11, 50 años antes. @NASA

ROSA M. TRISTÁN

Hay fechas de la historia humana que han quedado para siempre en la memoria de sucesivas generaciones. Una de ellas es, sin duda, el 20 de julio de 1969. Me recuerdo, con apenas siete años, junto a mis padres y mi abuela viendo en una televisión en blanco y negro aquellos primeros pasos fuera de nuestro planeta. Recuerdo sobre todo a mi abuela mirando hacia el cielo, tan incrédula como todos. Quien me iba a decir entonces que un día conocería a los protagonistas.. En 2019 se cumplen 50 años de aquel casi mítico momento y por primera vez en mucho tiempo se van a reunir siete de los astronautas que protagonizaron la aventura de las misiones Apolo de la NASA, un acontecimiento mundial que tendrá lugar en el marco de Starmus

Este año que viene, Starmus, que nació en Canarias por iniciativa del astrónomo Garik Israelian y que celebrará su quinta edición, se traslada al corazón de Europea,  Zurich (Suiza), donde tendrá lugar entre el 24 y el 29 de junio con la presencia de grandes personajes de la música, la ciencia y la cultura universal, pero sobre todo con las pocas personas aún vivas que vieron la bola azul que es la Tierra desde la pequeña bola blanca que vemos en las noches. A Israelian le hace especial ilusión la presencia de Michael Collins (Apolo 11): “Ha sido todo un éxito convencerle de que venga a Starmus porque es una persona que nunca acude a conferencias, pero en Zurich quienes vengan tendrán esa oportunidad”, señalaba el director de Starmus a este Laboratorio para Sapiens. A mí también, pues es el tercero de los tres que aún no ha escuchado en persona.

Con Charlie Duke en Starmus.

Y con Collins estarán Charlie Duke (Apolo 16), Harrison Schmitt (Apolo 17), Jame McDivitt (Apolo 9 ), Russel Schweickart (Apolo 9) , Walter Cunningham (Apolo 7), Alfred Worden (Apolo 15) . A ellos se sumará la presencia del cosmonauta ruso Alexei Leonov (Soyuz 19), que a sus 84 años es un veterano apoyo de este festival y de otros muchos viajeros espaciales (Claude Nicollier, Yuri Baturin, Tim Peak, Gennady Padalka, Sandra Magnus, Nicole Stott, Helen Sharmann, Garrett Reisman, Samantha Chrisforetti y Chris Hadfield, de momento). Todo un homenaje a quienes iniciaron el camino. 

Pero además de una ocasión para escuchar y disfrutar de la presencia de tantos astronautas, Starmus aunará una vez más la ciencia, con la presencia de al menos 12 premios Nobel, con la música y la cultura, porque es el camino que han escogido sus promotores para ‘atrapar’ a los jóvenes hacia unos temas que no suelen estar en la agenda juvenil pero que van a necesitar de su presencia. Garik Israelian lo tiene claro: “Para nosotros es fundamental que los jóvenes vengan a Starmus y por ello mantenemos precios muy asequibles para ellos, 400 euros todo el festival, con la posibilidad de ver a artistas de la talla de Brian May (Queen), Peter Gabriel, Brian Eno, Steve Vai o Rick Wakeman. Son todos grandes músicos que han sabido entender lo importante que es la ciencia para tener un futuro mejor”.

Este año será el primero sin Stephen Hawking,  un gran inspirador y gran promotor de Starmus, en el que estuvo presente dede su segunda edición y que ya en 2017 no pudo acudir a Trondheim (Noruega) por problemas de salud, aunque si que estuvo conectado con el festival. En su honor se ha creado la Medalla Stephen Hawking a la Comunicación Científica, con el apoyo de Omega, que se entregará en un gran acto en el mayor auditorio de Zurich, con capacidad para 3.000 personas.

El festival, que también cuenta este año con el patrocinio de Kaspersky Lab y ETH Zurich, ha cambiado la sede anunciada en un principio en Berna por Zurich precisamente para poder contar con un espacio que tuviera las dimensiones adecuadas para el evento. Entre los presentes estarán personalidades como Richard Dawkins, Jill Tarter, Robert Williams, David Eicher, Emmanuelle Charpentier o el propio fundador, Garik Israelian.  “En un momento en que el mundo se retira hacia el  aislacionismo, se necesita la colaboración para presentar estratégicamente las ideas, las pruebas y los desafíos que enfrentamos colectivamente. Creemos que los mayores y mejores logros de la raza humana son el resultado de esa colaboración científica”, ha declarado.

Las entradas para Starmus V se ponen a  la venta a partir del 23 de enero de 2019 y se pueden comprar en http://www.starmus.com. Para más información visite http://www.starmus.com.

El francés de hielo, a la deriva en los mares antárticos


ROSA M. TRISTÁN

El día que el Jean Louis Etienne, con ocho años, hizo la primera expedición al jardín de su casa, donde acampó, sus padres entendieron que su hijo tenía un indomable espíritu aventurero. Hoy, a sus 72 años, este médico francés, el primer ser humano en llegar al Polo Norte Geográfico en solitario, además de otras muchas hazañas, es un firme convencido de que la lucha contra el cambio climático es inevitable . De todo ello, y de su intensa vida, nos habló hace unos días en un evento en el Instituto Francés de Madrid en el que conocimos su próximo proyecto : el Polar Pod, una plataforma oceánica con la que quiere dar la vuelta a la Antártida.

Etienne, de 64 años, recordaba que no fue un buen estudiante en su pueblo cerca de Toulousse, así que de adolescente estudió un curso de fresador en FP. Descubrió así que le gustaba hacer cosas con las manos y cuando se decidió por estudiar medicina, hizo todo lo posible por acabar en un quirófano: “Fue allí donde comenzaron a pedirme colaborar como médico en expediciones, algo en lo que trabajé durante 12 años, hasta que un día, en un campamento cerca de la cima del Everest, decidí que quería ser la primera persona en llegar sola a un sitio”. Ese lugar sería el Polo Norte que alcanzó en solitario en 1986, avanznado una media de 20 kilómetros al día y soportando temperaturas de hasta 52º bajo cero.

“Cuando fui había dos metros de espesura del hielo donde hoy hay 1,2 metros. Iba con un trineo, tirando de él, con esquís sobre un hielo que se mueve porque en realidad es la banquisa. Cuando te despiertas de madrugada no sientes pies ni manos. El cuerpo sacrifica la circulación de la periferia para mantener la temperatura a 37º. Pero tenía ganas de llegar al Polo Norte y fue superando límites que no sabes que tienes hasta que llegas a ellos”, señalaba Etienne ante una audiciencia entregada, entre la que había científicos polares de la talla de Jerónimo López o Ana Justel o montañeros aventureros como Sebastián Alvaro.

“Y luego llegas y no hay nada. Sólo hielo que se mueve entre 5 kms al día, pero es un gran momento”, reconocía el explorador, que no tardó en iniciar otra aventura: la expedición Trasantártica, que atravesó de lado a lado (6.300 kilómetros pasando por el Polo Sur) el continente y que realizó con cinco hombres de otras tantas nacionalidades. Viajaban con trineos de perros porque entonces aún se podían llevar animales. “En 1989 era el final de la primera parte del Tratado Antártico y quisimos ser embajadores en ese momento de la necesidad de seguir protegiendo la Antártida, que no se comenzaran a explotar sus recursos naturales. Fue un momento de grandes cambios, porque mientras duró cayó el Muro de Berlín, se hundió la URSS. El ruso salió de un país y volvió a otro”, recordaba. Unos años después, en 2005, un español, Ramón Larramendi, haría otra famosa expedición Trasantártica, en este caso con uno de sus primeros modelos del Trineo de Viento que estos días vuelve al corazón de ese continente en otra gran aventura, ésta totalmente científica.

Entre 1991 y 1996, el explorador francés estuvo inmerso en una serie de expediciones científicas a la Antártida,a bordo de la goleta Antarctica ( actualmente la Tara). Su última gran gesta, en 2010, fue convertirse en el primer humano en realizar la travesía del Polo Norte en globo aerostático, también en solitario, un viaje que no estuvo exento de problemas (incluido un incendio y con el que quiso llamar la atención sobre un mundo que desaparece a ojos vista: el del hielo del Ártico.

Cuando a Etienne le preguntan que es lo más difícil de realizar una expedición de este calibre responda, sin dudarlo, que es conseguir financiación. Es algo que también conoce bien Larramendi. “Esa es la verdadera prueba de resistencia, porque requiere estar activado, proactivo, con llamadas, cartas, visitas.. La gente con dinero que puede apoyar siempre están muy ocupados, pero hay que insistir”, señalaba el aventurero francés.

Ahora está volcado en otro proyecto que bien podría ser complementario del Trineo de Viento de Ramón Larramendi: el Polar Pod, con el que quiere recabar datos científicos de los océanos alrededor de la Antártida del mismo modo que el Trineo de Viento es ya la plataforma para conseguirlos en el interior. Y ambos cero emisiones, gracias a la energía eólica. “Los satélites nos envían información, pero hay que ir allí y hacer las mediciones en el escenario real”, explicó.

La expedición Polar Pod, de 22.000 kilómetros, consistirá en circunnavegar la Antártida con una boya o plataforma flotante que estará a la deriva. Dadas las condiciones extremas del mar en esas latitudes, para escapar del fuerte oleaje en superficie, ha diseñado un gran flotador vertical, cuya parte sumergida descenderá a 80 metros bajo el agua, donde las aguas son más estables. El objetivo es que sea impulsada por la corriente circumpolar y los vientos, a una velocidad de 1, 85 km/h. Se calcula que la expedición durará dos años y que la plataforma llevará a bordo a ocho personas, que se irán relevando cada dos meses. Uno de ellos será Jean Louis Etienne, por supuesto: “El agua fría polar es un importante sumidero de CO2, pero sabemos poco sobre su papel sobre el clima, y queremos descubrirlo, pero también vamos a estudiar la fauna y el impacto de los microplásticos”, adelantaba en su conferencia. El coste de todo ello no es poco: la construcción del Polar Pod costará 15 millones de euros, que financia el Gobierno francés según señaló, pero la expedición costará otros ocho millones de euros que aún está buscando.

Su faceta más controvertida es su defensa absoluta de la energía nuclear para hacer frente a los impactos del carbón. “Desde luego que hay que promover las energías renovables, el papel de las plantas para convertir CO2 en oxígeno, e incluso apoyar la idea de construir un Sol en la Tierra, como es el ITER, pero hoy por hoy la energía nuclear es una opción porque es capaz de generar energía suficiente y el problema de no usarla , que es una subida de las temperaturas, es mayor que el riesgo de hacerlo”, argumentó. Algunos presentes en la conferencia destacaron, a su vez, los problemas que supondría el fomento mundial de esta alternativa, dado que el uranio es un bien escaso, cuya adquisición generaría tantas guerras como el petróleo; aumentarían los residuos radiactivos por todo el mundo; y, añadieron, sería complicado garantizar que determinados países construyan centrales nucleares totalmente y absolutamente seguras, como ya la historia nos ha demostrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Europa camino de Mercurio: el planeta misterioso


@ESA/ATG medialab; Mercury: NASA/JPL

ROSA M. TRISTÁN

Viajara a Mercurio, el planeta más pequeño de nuestro Sistema Solar, el más caliente y de gélidas noches  (más de 450ºC de día y -180ºC de noche), el astro que sufrió auténticos bombardeos de meteoritos y donde es posible ver amaneceres dobles. Ese es el objetivo de la misión BepiColombo que la Agencia Espacial Europea (ESA) y la japonesa (JAXA) inician este mes de octubre en la Guayana Francesa con el lanzamiento de unas naves espaciales que quiere conseguir respuestas donde ahora hay preguntas. “Es la misión más compleja a nivel científico de la ESA, con 83 empresas participando de 12 países, incluida España”, explicaba hace unos días en la sede de la ESAC Mauro Casale, responsable del segmento de tierra de BepiColombo.

f=”https://rosamtristan.com/?attachment_id=5203″ rel=”attachment wp-att-5203″> El Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO) @ESA-JAXA[/capt

La complejidad es lógica si se tiene en cuenta que el artefacto deberá viajar durante siete años y dos meses (llegará el 5 de diciembre de 2025) para llegar a su destino con dos orbitadores diferentes abordo del módulo de transferencia, vamos su vehículo: el MPO (Orbitador Planetario de Mercurio, de la ESA) y el MMO (Orbitador Magnetosférico de Mercurio, de Japón). Su objetivo es recoger datos durante todo un año (quizás prorrogable otro más). Si el MPO europeo observará el planeta desde su órbita para recabar datos de su  composición, su topografía y la morfología de su superficie y su interior, el MMO nipón (más alejado) se centrará en el estudio del entorno del planeta y su magnetosfera. Será la primera vez que dos orbitadores realicen observaciones coordinadas y simultáneas desde puntos diferentes, pero para ello deberán dar un rodeo de 9.000 millones de kilómetros hasta situarse en las órbitas adecuadas del pequeño Mercurio.

¿Y por qué ese interés en el astro abrasador, apenas a 58 millones de kilómetros de nuestra estrella? Pues porque, como explicaba Casale, las dos misiones anteriores a este planeta (Mariner en los años 70 y Messenguer entre 2011 y 2015, ambas de la NASA) han generado más preguntas que respuestas. Tampoco se acercaron tanto: Messenger estaba a 15.000 kilómetros de la superficie pero BepiColombo estará a 1.500 y hará órbitas cada dos horas, pasando todos los días por los polos. “Tenemos muchas dudas sobre su pasado: si se formó más alejado del Sol, donde está Marte, y luego se acercó; o cuestiones por resolver sobre la Teoría General de la Relatividad de Einstein (que igual no cuadra con sus órbitas). Es el planeta más desconocido de nuestro sistema”, señalaba el científico para justificar la importancia de una misión que costará 1.430 millones a la ESA y JAXA.

En total, los dos orbitadores  llevan a bordo 11 instrumentos científicos, entre los que hay tres cámaras para captar imágenes, espectómetros de infrarrojos, altímetros láser, un acelerómetro, detectores de partículas de polvo solar… “Messenger nos dijo que hay hielo y quizás materia orgánica en su Polo Norte. Hay que confirmar si ese hielo es de agua y si su origen está en las cometas. También queremos aclarar por qué su campo magnético es asimétrico en 400 kilómetros y si se movió o no o si su núcleo es más grande que en otros “, explicaba también Santa Martínez, coordinadora del procesamiento científico en la ESAC.

La función de la ESAC en España será fundamental para su seguimiento, pues es aquí donde se situará el centro de operaciones científicas, se programarán esas acciones y se procesarán datos recogidos antes de distribuirse a la comunidad científica. De hecho, BepiColombo no será una sonda durmiente hasta que llegue, sino que mientras viaje hacia Mercurio, y gracias a grandes paneles solares (sólo el que utilizará cuando llegue no se orientará de forma que no sufra desgaste), estará activo y cada seis meses se chequearán desde la Tierra sus instrumentos, a la vez que se reciben datos de su paso por la Luna, por Venus…

Habrá que espera al 5 de diciembre de 2015 para comprobar si el plan funciona. Entonces, se separa primero el orbitador japonés y entrará en su órbita y luego el módulo europeo, que como orbitará cerca de la superficie ‘mercuriana’ ha tenido que diseñarse con nuevos materiales especiales capaces de soportar 450ºC . “Sólo el 15% de la tecnología de BepiColombo es previa, el resto es toda novedosa”, señalaban los expertos de la ESA.

 

 

El futuro y presente de la ciencia polar, a examen en Madrid


 

ROSA M. TRISTÁN

Hacía siete años que no se reunían los científicos polares españoles. La ocasión de ‘ponerse al día’ para compartir y debatir tuvo lugar, por fin, la semana pasada en el marco del IX Simposio de Estudios Polares, organizado por el CSIC y el IGME. En total, 170 científicos de los, más o menos, 500 que conforman esta comunidad de los hielos acudieron al evento, tres jornadas en las que se aprendió de ciencia (hubo 20 conferencias sobre los temas más diversos), pero también de política científica, de legislación, de los cambios que están teniendo lugar por el cambio climático, de las dificultades de investigar donde no hay bases (recordemos que España tiene dos en sendas islas de la Península Antártica: Livingston y Decepción).

Durante el primer día, el responsable de las grandes instalaciones científico-técnicas (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades), José Ignacio Doncel, aterrizó con un dato que enseguida puso sobre la mesa “Ciencia y logística polar”, moderada por José Miguel Viñas. “El coste de cada campaña para el Ministerio es de 7,5 millones de euros, sin contar lo que pone la Armada o el Ejército de Tierra, así que cada proyecto nos cuesta al año entre 300.000 y 400.000 euros, de lo que casi todo se va en la infraestructura (bases y buques). La investigación polar está garantizada pero estas cifras nos recuerdan que requiere un gran esfuerzo”, señaló.  Y añadió: “Necesitamos un nuevo buque logístico y oceanográfico que sustituya al Hespérides para 2025, y ya estamos hablando sobre ello, pero hay que priorizar y para ello debe cuajar en unos presupuestos donde todas las áreas de investigación compiten”.

Todo ello vino a cuento de lo que Doncel quería dejar claro: que falta ‘retorno’ de los resultados científicos para que el Ministerio defienda con argumentos esta ciencia polar: “He intentado recuperar resultados de cada infraestructura a lo largo de los años y no es fácil porque cada científico se lleva los suyos y a la instalación no llegan y esa información es importante para luego obtener fondos”, les aseguró en lo que sonó como una regañina.. A ello le respondió el investigador Francisco Navarro (UPM), que el exceso de burocracia les quita tiempo para luego poder divulgar e informar adecuadamente. Andrés Barbosa, gestor del Programa Polar Español, añadía que en el último año se desarrollaron en la campaña antártica 11 proyectos por dos millones de euros y se congratuló de que haya “nuevos tiempos en la ciencia española, más lentos de lo que nos gustaría pero ya se nota en que hay más oferta de plazas”.

Por otro lado, aunque salga caro, Miguel Angel Ojeda, de la Unidad de Tecnología Marina (UTM-CSIC) recordó que en la última campaña antártica participaron 200 personas entre investigadores y técnicos, que son muchos, e hizo hincapié en la necesidad de buscar otros soportes de modelos con otros programas polares.

En esta mesa también salió a relucir el asunto de si España debe tener o participar en instalaciones en el Ártico (el 8% de los 110 pósters sobre proyectos científicos presentados se referían a esa región, el 11% a los dos polos y el 81%  a la Antártida), a lo que se respondió desde el Comité Polar que no se plantea esa opción porque “no hay demanda” y de momento seguirá el modelo actual, según el cual los investigadores contactan con universidades o centros extranjeros a nivel individual para poder investigar allí. Un modelo que por los comentarios no convence a todos por igual. “Si no estás en las bases españolas, no tienes el mismo apoyo, nos encontramos con más problemas”, decían en los pasillos.

En este sentido, se comentó una posible expansión más allá de nuestras dos bases hacia el interior del continente antártico, donde ya trabajan algunos en colaboración con otros países, pero para hacerlo de forma continúa algunos reclaman medios de transporte, como un helicóptero, cuyo mantenimiento, recordó Doncel, sería caro. Otros platearon propuestas más innovadoras. Miguel Ramos, de la Universidad de Alcalá de Henares, recordó que si se quiere estar en la zona continental, hay que contar con el Trineo de Viento de Ramón Larramendi, una opción que les permitirá recorrer miles de kilómetros. Ojeda, por su parte, destacó que de cara a la colaboración internacional “lo importante es ir con el bolsillo lleno de cosas para intercambiar”, mientras que Barbosa argumentó que es la ciencia la que debe tirar de la logística y no al contrario (“Para alternativas como el Trineo de Viento habría que generar un consorcio de proyectos coordinados que lo incluyan en sus presupuestos y, si se consolida, podrá tener cabida como una infraestructura más”).  Otros científicos, como Miguel Angel de Pablo,  apuntarían después que los proyectos científicos hoy se adaptan a lo que se les ofrece, dado que no sobran los recursos, por lo que apostaba por el camino inverso: incluirlo como infraestructura y ofrecerlo. Lo cierto es que el pionero eco-vehículo estuvo muy presente en este IX Simposio, en cuya edición irrumpió por primera vez, y no sólo con un póster o con la presencia del propio Larramendi, sino que se explicaron varios proyectos en las sesiones plenarias en los que ya ha participado o participarán en la próxima expedición antártica, en diciembre de este año.

Este asunto sobre la presencia de España en ambos polos volvería a estar presente en la mesa “Conexiones Antártida-Ártico”, en la que participaron Francisco Aguilera (responsable de la diplomacia polar), la profesora de Derecho Elena Conde, el secretario general del Comité Polar, Antonio Quesada, y los científicos Francisco Navarro y Carlos Pedrós. Como era de esperar, se habló mucho de las dificultades para proteger el Ártico como lo está la Antártida, debido a la cantidad de países implicados en ello y de los intereses económicos en la región, pero también de los problemas que tienen los científicos españoles para trabajar en las cercanías del Polo Norte por la mencionada falta de apoyo para su logística.

Así era la Antártida en el Cretácico, según explicó Jane Francis en el IX Simposio..

Otro conclusión en esta mesa fue la necesidad de mejorar la divulgación de la ciencia polar española, aprovechando  el interés que los territorios polares despiertan. Ello ayudaría a eliminar las “fake news” científicas que se lanzan en algunas campañas mediáticas sobre cambio climático e incrementaría el apoyo a unas investigaciones que son costosas, pero también necesarias. De hecho, España ocupa el décimo lugar en cuanto a producción científica de este área, puesto que ha mantenido pese a los recortes en I+D+i de los últimos años. Lourdes Armesto, del Ministerio de Ciencia,  añadiría un importante al día siguiente: explicó que a la hora de aprobar un proyecto científico se tiene muy en cuenta cómo se divulgará socialmente y que no hacerlo ‘baja la nota’, así que aprovechó para darles un pequeño tirón de orejas: “Dedicáis poco tiempo a ello pero es fundamental”.

El último día, en otro debate moderado por Valentín Carrera, se centró en las perspectivas de la investigación y la posibilidad de crear un Instituto Polar que la aglutine, al estilo de Gran Bretaña o Alemania. La opinión general de la mesa fue que no es necesario (así lo  destacaron Antonio Quesada, Jerónimo López, Miguel Ramos y la representante de la Agencia Estatal de Investigación Lourdes Armestro), si bien casi todos destacaron la importancia de mejorar la coordinación entre los proyectos, algo de lo que se encarga el Comité Polar Español, con muy pocos recursos humanos para ello.

Asimismo, se habló de la necesidad de contar con un Plan Estratégico para la investigación polar española y de incluir los Objetivos de Desarrollo del Milenio como parte del trabajo científico, algo que no se hace. Si es verdad que existen unas directrices generales polares y un plan estratégico general de I+D+i, pero para algunos como el representante español en el SCAR, Jerónimo López, es preciso contar con un plan específico que ordene lo que alguien calificó de “guerra de guerrillas”, en el sentido científico, evidentemente, con el fin de hacerse un hueco.

Estos debates fueron parte de una radiografía en la que, en las conferencias de los proyectos, quedó en evidencia que las investigaciones tienen resultados, aunque a veces no nos lleguen a los ciudadanos, y que éstos nos están ayudando a saber cómo son los impactos en la flora de los cambios climáticos (Leopoldo García-Sancho), cómo se están transformando los glaciares (Francisco Navarro), qué microorganismos  hay y cómo vuelan por el aire polar (Antonio Quesada), cómo han evolucionado los pasos del Drake y Tamania en la Antártida (Carlota Escutia y Fernando Bohoyo), qué contaminantes ya han llegado hasta los territorios polares (Jordi Dachs)  o cómo está la capa de ozono (Margarita Yela), entre una larga lista de cuestiones. También que todo ello tiene futuro porque hay jóvenes científicos polares empeñados en ello, tanto que ya están agrupados en APECS SPAIN.

Ah, y como apostilla final, se echaron en falta más mujeres en las mesas de debate, dado el nivel elevado de científicas polares que tenemos en este país. De hecho, estaban presentes en el 35% de los pósters (aún falta para el 50%), pero es un porcentaje que no se alcanzó en dichas mesas.

 

‘RAICEX’ : la voz de los científicos españoles en el extranjero


ROSA M. TRISTÁN

Cuando la crisis económica, generada fundamentalmente por movimientos bursátiles y la burbuja inmobiliaria, estalló en España, fueron muchos los jóvenes científicos de este país que tuvieron que hacer las maletas… y se desperdigaron por los cinco continentes. Es un tema que he tratado a menudo en este espacio. Ahora, muchos de ellos, se han organizado en una red, a la que han denominado RAICEX (Red de Asociaciones de Investigadores y Científicos Españoles en el Exterior) porque, regresen o no si las condiciones mejoran en este país, que está por ver, están convencidos de que pueden aportar conocimiento y sus experiencias en el exterior. Y no son pocos: RAICEX agrupa a organizaciones de 15 países y más de 3.500 investigadores.

 

Durante su visita a España, fueron recibidos en el plenario del Congreso de los Diputados con una gran ovación, incluso desde la bancada del PP, que con sus recortes en ciencia han obligado al exilio a muchos de ellos. Y también hicieron su presentación ‘oficial’ en la Fundación Ramón Areces, donde conocí a Javier Escudero, presidente de Raicex y de la Asociación de Investigadores Españolas en Reino Unido (SRUK CERU). “Hace ya tiempo que hablamos de ello y hace ya 3 años que las asociaciones de todo el mundo nos reunimos por primera vez. Sabíamos que la voz hace la ciencia y que unidas tendríamos más fuerza ante las autoridades españolas, porque buscamos que la red un punto de encuentro, si bien fue el año pasado cuando le dimos el gran impulso”.

Aquel encuentro tuvo , en septiembre pasado, tuvo como telón de fondo el ánimo del Gobierno de considerarles ‘embajadores’ de la ciencia española, aun cuando hubiera sido más adecuado llamar a muchos ‘exiliados’ por falta de recursos en su país. Así se recogió en este Laboratorio para Sapiens.

“Lo que queremos es poner en relevancia la ciencia, partiendo de la base de que algunos queremos volver y otros no, pero en todo caso todos queremos contribuir a mejorar el sistema de I+D+i español y a fomentar colaboraciones internacionales y multisectoriales entre nosotros y los que están aquí. Queremos aportar nuestro conocimiento de medidas que existen fuera y pueden ser aplicables en España”, explicaba Escudero.

Paula Fernández, que vive en Dinamarca, destacaba que hay cosas que funcionan en otros lugares exportables. “En el caso de México, la mitad de los socios somos de ciencias sociales y humanidades, pero todo es ciencia, y por otro lado, queremos facilitar las vías a quienes quieren irse fuera de España, dado que nosotros ya hemos pasado por esa experiencia.

Ya por la tarde fue la reunión con la recién estrenada Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades para presentarles RAICEX , iniciar canales de comunicación y poner sobre la mesa la necesidad de impulsar un Pacto por la Ciencia, como el que ya se firmó en 2013 (lo firmaron todos los partidos menos del PP). “Queremos políticas a largo plazo para la ciencia, al margen de quien estén en el poder, porque será la forma de saber si estamos de acuerdo en que la ciencia debe ser el motor del crecimiento económico, del bienestar social, de mejoras en salud, etcétera”, añadió Escudero.

En la presentación estuvo también el científico Emilio Muñoz representando a la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC), de la que formo parte. “Creo que ambas somos complementarias. Ellos tienen ahora una asociación paraguas para científicos en el extranjero y nosotros hemos creado una asociación paraguas para toda la ciudadanía española. De hecho, hay algunos de sus miembros que están en ambas. Lo importante es que no sean corporativos, sino que colaboren en hacer sociedad con la ciencia. Nosotros lo que queremos es llegar a ser 40.000 personas que demuestren que hay apoyo social a la ciencia”.

Tras unos años de sequía en políticas científicas, con un nuevo y flamente

Starmus de luto: Brian May, Leonov, Israelian, Dawkins… dicen adiós a Stephen Hawking



ROSA M. TRISTÁN

“Hoy, el 14 de marzo de 2018, la raza humana ha sufrido una pérdida inconmensurable”. Así comienza el mensaje que los amigos de Stephen Hawking en el Festival Starmus han lanzado hoy al conocer la noticia de su fallecimiento. Pareciera que a nadie debiera extrañar, dado que casi su vida entera ha sido un regalo, para él mismo y para el resto de la Humanidad, pero aún así deja un hueco que ha unido a astronautas, científicos y estrellas de la música en un adiós que refleja en si mismo la pasión por divulgar del astrofísico más famoso del mundo. Quien tuvo ocasión de estar con él saben que es alguien a quien no se olvidará nunca, por su obra y por su inmensa capacidad de supervivencia. Tampoco se olvidará que este país dejó marchar un festival único en el mundo que él defendió hasta el final. 

En la misiva, que me llega desde el Festival Starmus, el guitarrista Brian May (Queen), Peter Gabriel, el fundador y director de Starmus, el astrómomo Garik Israelian, el cosmonauta ruso Alexei Leonov, la directora del SETI (institución para la búsqueda de vida inteligente extraterrestre en EEUU) Jill Tarter, el biólogo Richard Dawkins, el astrónomo Robert Williams, el Nobel de Medicina en 2009 Jack Szostak y  el escritor y divulgador David J. Eicher, señalan que “ no fue solo uno de los mejores científicos de todos los tiempos y una de las personas más influyentes del planeta, también un modelo e inspiración para muchos de nosotros”.

“Stephen Hawking” -continúan – “cambió la forma en que percibimos nuestro Universo, nuestro tiempo y nosotros mismos y lo hizo con su talento único de comunicación y su suave sentido del humor Hawking. Aunque dejó un rico legado de ambos académicos y textos de popularización de la ciencia, extrañaremos su personalidad hilarante y su destacada habilidad para hacer de este mundo un lugar mejor”. 

Y es que Stephen Hawking fue miembro de la Junta Asesora de Starmus, y además un miembro activo porque encontró en este evento, creación de Garik Israelian (astrónomo en el Instituto de Astrofísica de Canarias), un espacio idóneo para su afán de atraer a los jóvenes hacia la ciencia, y hacerlo a través de su otra gran pasión: la música. Así que participó siempre que pudo, desde que en 2014 fuera su principal estrella (en el último Starmus 2017 en Noruega por Skype porque sus médicos no le dejaron viajar, pero quería estar) y también siempre estuvo dispuesto a enviar cartas de apoyo, a estar presente ante los medios para los grandes anuncios. 

La Medalla Stephen Hawking, otorgada a los comunicadores científicos más  exitosos, y creada por el Festival Starmus, mantendrá su legado y continuará inspirando a los amantes de la ciencia en su nombre. 

“Para muchos de nosotros, Stephen Hawking era un símbolo de las inmensas capacidades del ser humano, de la mente que nunca se rinde y de la ciencia misma”, señalan los firmantes, que recuerdan que Stephen nació el día del cumpleaños de Kepler, pero 300 años después,  y ha fallecido el día del cumpleaños de Einstein, y como Einstein a la edad de 76 años. “Conservaremos este símbolo en nuestros corazones y seguiremos el camino que él anhelaba para nosotros. ¡Descansa en paz, profesor Hawking!”. 

El Starmus 2019 ya no contará con su presencia, pero no dudo de que será el gran homenaje a lo que le ha impulsado los últimos años: que la ciencia ayude a tener un mundo mejor.

Satélite PAZ: un “espía” para vigilar las fronteras desde el espacio


ROSA M. TRISTÁN

Tres, dos, uno, cero…. Y un gran aplauso ha resonado en la sala del Centro de Astrobiología (CAB), donde se ha seguido ‘on line’ del lanzamiento en California del primer satélite 100% español, el satélite PAZ, cuyo radar está destinado fundamentalmente al Ministerio de Defensa. Diez años después de que comenzara su construcción y cuatro desde que se planificara su primer lanzamiento, ha llegado al espacio para ‘vigilar’, desde su órbita polar, lo que acontece en las fronteras y en los mares que nos rodean, pero también, según señalan sus propietarios, para enviar información de utilidad ambiental, en caso de catástrofe natural o sobre infraestructuras de los territorios que sobrevolará 15 veces al día a 514 kilómetros de altura, cubriendo una superficie de 300.000 kms cuadrados. Como de momento no hay a la vista ninguna posible invasión, entiendo que esa vigilancia se centrará sobre todo en los inmigrantes, refugiados de las guerras, desplazados por el hambre que llegan hasta los límites de nuestro territorio nacional.

Sorprende el espectacular seguimiento que ha tenido el evento. Más de 170.000 personas han seguido, vía ‘streming’ su salida desde la base norteamericana de Vanderguer. Exactamente, eran las 15.17 horas y el público no dejaba de crecer por miles. Era, de hecho, el cuarto intento en los últimos días de lanzarlo en el Falcon 9 de la compañía norteamericana Space X, que lo ha llevado abordo junto a otros dos satélites de su propiedad. Ayer miércoles, en los últimos minutos, finalmente tuvo que ser aplazado por fuertes ráfagas de viento, una noticia que cayó como un jarro de agua fría entre el público que había asistido al CAB para seguir desde allí el evento. Entre los asistentes se encontraba la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y un buen número de altos cargos militares.

Y es el satélite PAZ, que ha costado 160 millones de euros y que se considera sobre todo un ‘satélite espía’, ha tenido un recorrido azaroso desde que en 2007, con el socialista José Antonio Alonso de ministro, se diera luz verde a su construcción, que comenzó al año siguiente. En realidad, es uno de los dos satélites encuadrados dentro del Programa Nacional de Observación de la Tierra (PNOT), del que también forma parte el Ingenio, con un lanzamiento previsto para finales de 2019, en principio. Aquellos eran tiempos de las ‘vacas gordas’ y para ello se presupuestaron 346 millones de euros.

Dolores de Copedal, en el Centro de Astrobiología, el miércoles, en el lanzamiento frustrado del satélite. @ROSATRISTAN

Hisdesat, cuyo capital es en un 30% del Ministerio de Defensa, es la propietaria y operadora del satélite y por tanto fue quien encargó su construcción a Airbus en 2008, si bien han participado un total de 15 empresas y tres universidades españolas. Si, es el primer satélite 100% tecnología nacional, un hito para la investigación espacial española.

Su primera presentación en sociedad, con Carme Chacón al frente, tuvo lugar en 2011. Fue entonces cuando se anunció su lanzamiento para 2014 desde la base ruso-ucraniana de Bailkonur, a bordo de un cohete DNPER de Kosmotras. Sin embargo, el conflicto entre ambos países (Rusia y Ucrania) que estalló en 2013 dio al traste con este plan, según los responsables de Hisdesat, que ya habían pagado unos 15 millones de euros. La empresa rusa Kosmotras, sin embargo, señala que el retraso fue culpa de España, así que el caso llegó al Tribunal de Arbitraje de Paris, donde podría resolverse al final de mes. De momento, de los 15 millones no hay noticias.  “Es normal que intenten responsabilizar a otro para quedarse el dinero”, señalan fuentes de Hisdesat.

Todo ello llevó a que el satélite PAZ estuviera ‘aparcado’ en las instalaciones de EADS/CASA ESPACIO varios años, hasta que finalmente a finales del 2017 se anunció que sería puesto en órbita con Space X a comienzos de 2018, desde California en un Falcon 9 de los que la compañía norteamericana ‘recicla’ en parte y con otros dos satélites para que saliera más económico. Aunque no se ha dicho cuánto ha costado el lanzamiento finalmente, y se asegura que no se ha aumentado el presupuesto de los 160 millones, lo cierto es que el coste de Space X ronda los 20 millones por lanzamiento. Por lo visto Space X no deja decirlo, aunque sea dinero público lo que se gasta.

Simulacion El satelite espia Paz el primer satelite espia espanol HISDESAT

Miguel Angel Serrano, director de operaciones de Hisdesat, es decir, el responsable de que se mantenga en su órbita y envíe unas 100 imágenes diarias al centro de control en el INTA (Torrejón de Ardoz), asegura que pese a estos retrasos, 10 años desde que comenzó su construcción y cuatro de su primer lanzamiento, el satélite no está obsoleto. “Afortunadamente se diseñó con tecnología muy puntera y en estos años se ha mantenido y han ido mejorado prestaciones que puede tener. Se han desarrollado dos modos de imágenes, que se le incorporarán una vez esté en el espacio y permitirán que alcance una precisión de hasta 25 centímetros y en mucho más terreno”, declaraba. En 2014 se hablaba de una precisión de su radar de un metro. Asimismo, y aunque su vida útil está prevista que sea de siete años, que es para los que tiene combustible, en Hisdesat confían en que se mantenga activo mucho tiempo más, al igual que sus gemelos alemanes, TerraSAR y TanDEMX , que ya llevan 10 años en el espacio.

Además de las prestaciones para Defensa, el satélite se espera que tenga un importante papel para ministerios como Interior (lo dicho: vigilancia de fronteras, vigilancia aduanera…), Fomento o Agricultora y Medio Ambiente, entre otras instituciones gubernamentales. Asimismo, podría proporcionar información importante en caso de catástrofes naturales, infraestructuras, vertidos contaminantes, mapeos de cultivos, etcétera. “La antena principal estará en el INTA y los clientes podrán hacer peticiones y acceder a los datos a través de una web, pero si un cliente en concreto requiere mucha información incluso podrá tener su propia antena en su sede para recibir datos del satélite”, según Serrano.

Existe la posibilidad de que en el futuro se consiga otra antena de descarga de los datos en el Ártico, quizás en el archipiélago de Svalbard, lo que permitiría tener más descargas de la información, dada la cantidad de veces al día que Paz va a pasar por allí. Pero es un acuerdo que aún no está cerrado, así que de momento tendrá que esperar a pasar por Torrejón de Ardoz.

DOSSIER SATÉLITE PAZ CON TODO SU EQUIPAMIENTO