Eudald Carbonell: “Dejamos una herencia nefasta a nuestros hijos”


Eudald Carbonell, camino de la Sima de los Huesos, en Atapuerca. |ROSA M. TIRSTÁN

Eudald Carbonell, camino de la Sima de los Huesos, en Atapuerca. |ROSA M. TIRSTÁN

PUBLICADO EN ESCUELA

EUDALD CARBONELL, codirector del Proyecto Atapuerca y director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES)

“Espero que en el futuro gobierne gente que ha vivido la libertad como pensamiento social”

“Escribir pensando en mi  hijo pequeño para trasmitirle mi visión del mundo y que la lea cuando sea adolescente porque es necesario que tenga una visión global de lo que pasa en la Tierra”. Este es, en sus propias palabras, el objetivo que busca el arqueólogo y director de la Fundación Atapuerca, Eudald Carbonell con su último libro ‘El arqueólogo y el futuro” (Ed. Now). Carbonell, codirector del Proyecto Atapuerca, en el que lleva implicado 41 años, dedica su obra más personal a su hijo Olopte, de poco más de tres años, consciente de que es un padre tardío. Son páginas en las que le plantea cuestiones como la pobreza, la energía, la política o el sexo. En definitiva, un resumen personal de cómo entiende el mundo, y de la tremenda tarea que nuestra generación deja a la siguiente.

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Jesús Maraña: “Lo peor en España es que funciona la estrategia del miedo y la falsedad”


Publicado en ESCUELA

@Teresa Rodríguez García

@Teresa Rodríguez García

ROSA M. TRISTÁN

El primer reportaje que hizo Jesús Maraña fue sobre los yacimientos de Atapuerca, en Burgos. El joven leonés había llegado a Madrid desde Sahagún para estudiar Periodismo y aquella historia científica le abrió la puerta a una profesión en la que ha terminado por convertirse en un referente de la información política y económica independiente. Trabajó en El Mundo, dirigió Interviú y Público y ahora está al frente del diario digital InfoLibre.com y su revista mensual en papel, Tinta Libre. Son dos medios de comunicación privados y no sometidos al poder de las empresas o las instituciones, de las que no depende para su financiación. Es una nueva fórmula informativa en España que  permite hacer periodismo de investigación del que duele, como su exclusiva sobre los correos secretos del ex presidente de Bankia, Miguel Blesa, o el hallazgo de etiquetas de El Corte Inglés entre los muertos de una fábrica en Bangladesh.

La cita es en un café, a escasos metros de la céntrica redacción de InfoLibre, espacio conseguido a bajo coste por el apoyo de uno de esos españoles que quieren leer informaciones serias, contrastadas, sin presiones.

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Odile Rodríguez de la Fuente: “Me da rabia que se use el mensaje de mi padre” sobre el lobo


(Entrevista publicada en ESCUELA)

Sobre el lobo: “Me da rabia que se utilice el mensaje de mi padre y desde una visión de ‘ecologista urbanita’ se sacralice su figura”

“La educación se centra en crear adultos que encajen en el sistema”

“Debemos poner a la naturaleza en el centro del sistema socio-económico”

“Hoy falta el vínculo emocional y primario con la Naturaleza”

Odile2

Este año se celebra el décimo aniversario de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, una institución que su hija Odile puso en marcha en 2004 para preservar el legado del primer divulgador y conservacionista español, el hombre que llevó la riqueza de la naturaleza a los hogares, en pleno ‘boom’ de la urbanización y el abandono del campo. La Fundación nunca ha querido ser un ente patrimonial, sino poner en marcha programas que siguen el espíritu de Félix, el vínculo de la Humanidad con la Tierra.

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Camilo José Cela Conde: “La percepción de la belleza nos ayuda a integrarnos socialmente”


(Publicado en ESCUELA)

PALMA DE MALLORCA.-La cita es en la cafetería de una facultad. Camilo José Cela Conde recibe a ESCUELA en su centro de trabajo. Nada hace pensar que ese hombre sencillo, extremadamente afable, ostenta el título de Marqués de Iria Flavia, un nombramiento que Juan Carlos I creó para su padre, como reconocimiento por su dedicación a la Lengua. Ese lustre nobiliario no le ha separado de las aulas, ni de los laboratorios donde investiga los misterios del cerebro humano. Profesor en la Universidad de Baleares, y miembro de la Asociación Americana para el Cultivo de la Ciencia, Cela-Conde está empeñado en descubrir las raíces de nuestra Humanidad en las redes neuronales. Hace unos días salió de imprenta su última obra, una colaboración más con el biólogo Francisco Ayala, “Evolución Humana”.

@ROSA M. TRISTÁN

@ROSA M. TRISTÁN

La entrevista tiene lugar en un despacho de su facultad, a través de cuyas ventanas se disfruta del espectacular paisaje mallorquín. Los árboles, las montañas, los campos labrados…

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Las voces de nuestros ancianos sabios


La abuela Margarita, entrevistada por Elena García Quevedo.|@CARLOS PÉREZ MORALES

La abuela Margarita, entrevistada por Elena García Quevedo.|@CARLOS PÉREZ MORALES

ROSA M. TRISTÁN

Pertenezco a esa generación que creció en una gran ciudad, pero cuyas las raíces están bien ancladas en el mundo rural. Una pareja, la de mis padres, nacida y crecida en un pueblo castellano, Fuentenebro (Burgos), que en los años 60 inició la aventura de la migración. Pertenezco pues a esa generación acabó desligándose de la tierra, a veces ocultando ese pasado campesino y pobre tan alejado de la modernidad. No es mi caso. Cuando era cría siempre que tenía ocasión contestaba que era ‘de Fuentenebro’ porque ser de Madrid me resultaba insulso,aburrido, porque donde realmente disfrutaba era en ese pequeño pueblo de la Ribera del Duero en el que pasaba los veranos con mi abuela. Ese lugar donde se iba a por agua a la fuente con un botijo y se montaba en burro.

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Javier Reverte: “El ministro Wert es un genocida de la cultura”


Fdo: Teresa Rodríguez

Fdo: Teresa Rodríguez

ROSA M. TRISTÁN (Publicado en ESCUELA)

PÁGINA 1, ENTREVISTA 

PÁGINA 2 ENTREVISTA 

Javier Reverte anda preparando la mochila para una nueva aventura en África cuando nos encontramos en el centro de Madrid. El escritor, uno de los autores de más éxito de nuestro país, de los más viajeros y de los más prolíficos, acaba de regresar de Roma, donde ha estado escribiendo durante los tres últimos meses un diario de su estancia, trufado de historias, que aún tardará en ver la luz. Reverte, de 69 años, no se cansa de recorrer mundos, casi siempre situados en el espacio geográfico, a miles de kilómetros; otros ubicados en el tiempo, décadas atrás. Así es su última novela, ‘Tiempo de Héroes’, dedicada a un miliciano de la Guerra Civil española.

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Miquel Serra-Ricart: “Debemos aplicar la inteligencia colectiva para hacer ciencia ciudadana”


ROSA M. TRISTÁN (publicado en ESCUELA)

Entrevista  al Director del Observatorio de El Teide (Instituto de Astrofísica de Canarias)

Miquel Serra-Ricart, en Groenlandia. |ROSA M. TRISTÁN

Miquel Serra-Ricart, en Groenlandia. |ROSA M. TRISTÁN

Miquel Serra-Ricart hace ya mucho tiempo que comprendió que la ciencia y la divulgación deben ser un binomio indisoluble. Astrónomo en el Instituto de Astrofísica de Canarias, donde actualmente es el administrador del Observatorio del Teide, es de esas personas que no pueden quedarse quietas. En su afán por poner su grano de arena en esa unión necesaria, en 1998 creó Shelios, asociación que hoy aglutina a un equipo muy multidisciplinar en torno a expediciones que recorren el planeta en busca de espectáculos celestes y que se enmarca dentro del proyecto europeo Gloria. Su objetivo: que los jóvenes “caigan en las redes de la Astronomía’.

Desde 2002, mantiene vivo el portal educativo ‘Astroaula.net’ y desde dos años también “La ruta de las estrellas’, que permite a estudiantes de Secundaria y Bachillerato participar en las expediciones. Este año, cuatro de ellos viajaron a Groenlandia para ver auroras boreales (ver ESCUELA nº 3995) y más recientemente a Kenia, para ver un eclipse total solar.

El lugar que más ha visitado en todos estos años ha sido Groenlandia. ¿Cómo ha evolucionado el proyecto Shelios desde aquel primer viaje hasta hoy?

A Groenlandia vinimos en el año 2000 y luego hemos repetidos en 2011, 2012, 2013 y seguramente volveremos el que viene. En ese tiempo ha cambiado Shelios y también Groenlandia. Hay una bahía en la que veníamos en barco, algo que este año hubiera sido imposible por la cantidad de hielo que taponaba el fiordo. Y la expedición tampoco es igual porque al principio había más miembros dedicados a la logística (ingenieros, electricistas, cocineros…) y ahora se componen de más profesionales de la ciencia y divulgadores científicos. Creo que somos un grupo más completo porque el objetivo es transmitir a todo el mundo los fenómenos astronómicos y a la vez hacer un proyecto educativo con los estudiantes que nos acompañan.

¿Cómo surgió este proyecto?

Comencé con las expediciones en el año 99, pero no fue hasta 2004 que pudimos incorporar a estudiantes. Pensé que había que atraer a los jóvenes a la astronomía con algo atractivo, y qué mejor que participar en una expedición. En 2005 fueron ocho y en 2006 otros 12 viajaron al Kilimanjaro a ver un eclipse y así hasta que llegó la crisis y durante dos años no pudieron venir. En 2012 lo recuperamos, exportando la Ruta de las Estrellas al resto del país, porque hasta entonces eran canarios. Logramos financiación de la Fundación Catalana La Pedrera y de la Diputación de Badajoz.  Aun así, este año sólo fueron cuatro a Groenlandia. Lo ideal sería una docena, pero necesitamos ayudas para pagar su viaje.

¿Por qué se metió en esta aventura?

Comenzó por mi interés personal. Como astrónomo, quería ver los grandes espectáculos del Cosmos, como son auroras boreales, los eclipses o las tormentas de estrellas. Pero era necesario también mostrarlo al mundo porque son un imán hacia la Astronomía, sobre todo para los jóvenes. Y fui buscando fondos para hacerlo. Hace tres años, conseguí financiación europea a través del proyecto Gloria. Este proyecto tiene como eje poner telescopios robóticos, que están por todo el mundo, a disposición de los ciudadanos a través de  internet. Con lo que captan, cualquiera puede hacer ciencia desde su casa, identificando meteoritos, contando estrellas…. Es fascinante, y para los docentes una herramienta muy útil.

Este verano ¿Volvió satisfecho de la expedición a Groenlandia?

Hubo resultados muy buenos. El objetivo era retransmitir auroras a la mayor cantidad de gente posible y hubo un día que tuvimos 30.000 visitas al portal de internet. Es señal de que hay interés y de que se puede hacer ciencia. La Ruta de las Estrellas también funcionó. Los estudiantes volvieron fascinados con la experiencia. Nosotros no viajamos para conseguir resultados científicos. Para investigar, hay que ir a centros especializados. Otra cosa es dotar a la expedición de contenidos de ciencia, con trabajos académicos y educativos que son muy motivadores. No es lo mismo hacer fórmulas en la pizarra que en Groenlandia o en África. En el fondo, nuestras retransmisiones son un ‘mercadillo’ para que la gente se enganche y se pregunte ¿qué hacen estos en el Ártico?

Parece que no es buen momento para potenciar vocaciones por la ciencia

No lo es, pero no por eso vamos a dejar de ofrecer a los jóvenes la posibilidad de que la conozcan. Además, esto tiene que cambiar en tres o cuatro años y estos chavales que vienen en nuestros viajes se van cambiados, porque han vivido en primera persona con investigadores. A nivel nacional debería habría que hacer más jornadas de puertas abiertas en las que los científicos fueran a los institutos y colegios a contar lo que están haciendo. Existe la Semana por la Ciencia, pero no es suficiente. Los estudiantes quieren ver a personas normales, preguntarles sobre sus experiencias personales. Ese contacto directo puede serles útil al tomar la decisión de qué quieren hacer en el futuro.

En general ¿cómo es la formación científica de estos jóvenes?

Creo que es buena. En todo caso, los que vienen a las expediciones han sido seleccionados entre los mejores. Pero, en general, falta motivación. Nos pasamos con teoremas y nos olvidamos de que es una edad con demasiadas inquietudes, un momento en el que se está muy perdido. Y por otro lado hay estudiantes brillantes que se pierden porque les faltan habilidades sociales, aspecto que también trabajamos en las expediciones con ellos. En todo caso, debemos intentar seguir divulgando y que cada día vengan más. Ese es el grano de arena que se llevará la sociedad de nuestras expediciones.

Y este año, además, Shelios también ha ido a Kenia.

Pues sí. En este caso, retransmitimos por internet un eclipse solar total desde la orilla oriental del Lago Turkana, en el Parque Nacional de Sibiloi, el 3 de noviembre. Duró dos horas y 14 minutos. En esta ocasión, no vinieron estudiantes porque ya había comenzado el curso escolar, pero a través de la web de Gloria invitamos a todos los docentes y alumnos a conocer la aventura. Hemos organizado actividades para los centros educativos después del viaje.  Grabaremos datos para que realicen experimentos a través de la web  (http://live.gloria-project.eu/). También hemos puesto en marcha un juego científico a través de teléfonos móviles del sistema Android, que se puede descargar gratis como una aplicación (Gloria Solar Activity). Utilizando imágenes de telescopios, los chavales pueden ayudar a los astrónomos a buscar manchas solares. Y recibir premios a cambio. Siempre tratamos de aprovechar la inteligencia colectiva para hacer ciencia ciudadana.

Marcos Ana: “La vida debe ser un activismo permanente”


Publicado en ESCUELA

“ME PREOCUPA QUE AUMENTE LA INDIFERENCIA DE LA GENTE”

“EL INDIVIDUALISMO ACABA CON LA CONCIENCIA SOCIAL”

Marcos Ana, en su casa, durante la entrevista. |R.M.T.

Marcos Ana, en su casa, durante la entrevista. |R.M.T.

ROSA M. TRISTÁN

PDF PÁG. 1 ENTREVISTA

PDF. PÁG 2 ENTREVISTA

Si alguien sabe lo que es la lucha éste es Marcos Ana que, a sus 93 años, aún sigue en la brecha. Poeta de la clase obrera, Marcos Ana pasó 23 años de su vida en la cárcel, durante la dictadura franquista: es el preso político que más tiempo ha estado entre rejas en este país. Hijo de una pareja de los que lleva su nombre (su verdadero nombre es Fernando Macarro), acaba de publicar ahora “Vale la pena luchar” (Editorial Espasa), una obra en la que entrelaza sus experiencias personales con la situación política y social actual en España. Muy crítico con la apatía social, con esta nueva obra viene a dar continuidad a su autobiografía, “Decidme como es un árbol”, publicada en 2010. Su especial recorrido vital despertó el interés del director de cine Pedro Almodóvar, que adquirió los derechos de autor sobre su historia con la intención de rodar una película, un proyecto que aún guarda el extremeño en la cartera.

Marcos Ana recibe a ESCUELA en su casa, en el centro de Madrid, la misma vivienda que le prepararon sus compañeros del Partido Comunista cuando, con la llegada de la democracia, volvió del exilio en el que no paró de denunciar por el mundo la represión política que se sufría en su país. Muchos libros en las estanterías, en las paredes premios concedidos por su defensa de los derechos humanos, una bici estática, un ordenador que echa humo, fotos antiguas, recuerdos de sus viajes… Es el espacio de alguien que conserva bien viva la memoria del pasado, pero que sigue peleando en el presente para que no haya marcha atrás en el futuro.

En los últimos tiempos estamos viendo cómo las manifestaciones van siendo menos multitudinarias y más sectoriales.  ¿Nos estamos rindiendo a la fatalidad de la crisis? ¿Se está desinflando la movilización social?

Continúa habiendo protestas, pero sí que es cierto que muchas veces me encuentro con gente que dice que ya no vale la pena seguir batallando porque por más que los indignemos todo sigue igual. Pero eso no es cierto. Por supuesto que merece la pena movilizarse. Es más, yo creo que es urgente y necesario hacerlo si queremos conseguir un mundo mejor y más justo. Todos los que estamos en contra de lo que está ocurriendo debemos salir a las calles, visibilizar nuestra lucha.

¿Cómo hemos llegado a esta situación de apatía?

Este es un caldo que ha sido fomentado por el capitalismo, porque es un sistema que ha potenciado el culto a la persona, al individualismo, que siempre realza los valores personales, y al final lo que se consigue es que se rompan los cables que pueden unir a un ser humano con otro, que desaparezcan los colectivos. Con ese discurso personalista, al final nos creemos dioses y luchamos sólo por lo que nos afecta personalmente. Estamos únicamente preocupados por conservar nuestro trabajo, porque los hijos tengan lo necesario, pero se pierde la conciencia social. Es un individualismo que nos resta fuerza. Además, es una falacia porque nadie puede sentirse feliz en su pequeña libertad, por tener un coche o una casa, mientras se extiende la esclavitud entre los que le rodean, sin tener un proyecto de vida. En esta época en la que la tecnología ha acabado con las distancias, en la que todo está globalizado, cualquiera nos podemos enterar de lo que ocurre en el rincón más alejado del planeta. Y creo que es algo que debemos aprovechar porque nos da una visión más global de los problemas de la Humanidad. Yo siempre intento estar informado por internet de lo que ocurre, veo ahí una posibilidad de unirnos para cambiar las cosas. Y como digo en el libro, si aun así creemos que no hay motivos para salir a la calle y exigir lo que es nuestro, basta mirar la tristeza de los rostros de la gente, la huella de la pobreza, para comprobar que no es así. Solos haremos poco, pero somos muchos los que pensamos lo mismo.

Parece que la globalización tiene también otros intereses ¿Detecta usted esa globalización de la solidaridad entre la juventud?

Creo que sí, pero falta un ritmo histórico. Ahí tenemos la actitud de los jóvenes del movimiento 15-m, que fue muy bonito, un chispazo, como un terremoto que ha quedado en la conciencia de todos. Hoy muchos jóvenes saben que tienen que jugar su papel, aunque necesitan saber cómo. Cuando el 15-M era desalojado de la Puerta del Sol vi un cartel que me gustó mucho y decía: “No nos vamos, nos mudamos a tu conciencia”, y de hecho aún se habla de ello. Pero la historia tiene altibajos y las medidas humanas no son históricas. A muchos nos gustaría que en trascurso de una vida hubiera más transformaciones, mil revoluciones, pero son procesos que deben madurar, llevan su tiempo.

¿Cómo compaginar los rápidos cambios socio-económicos que se están imponiendo, los recortes sociales y de derechos, con esa ralentización de la respuesta social?

Pues debemos seguir combatiendo y el camino es concienciando a la los que nos rodean. No callando. El error, incluso de los comunistas, ha sido que en las asambleas que se organizan se toman resoluciones importantes, pero se olvidan en cuanto cada uno se mete en su casa y se encierran en sus problemas. La vida debe ser un activismo permanente. Yo vivo en un barrio pequeño-burgués, en el centro de Madrid, pero todos saben que soy comunista. Quiero que se vea, no me oculto. Y creo que la gente de izquierdas que está en la sobra, deberíamos visibilizarnos más para que los jóvenes vieran que estamos aquí, dispuestos a luchar, sería una fuerza de atracción. Yo confío mucho en la juventud, sé que en ellos hay una gran fuerza, pero hay que saber encauzarla, encaminarla hacia el futuro. A mí vienen a verme muchos jóvenes que se han enterado ahora de que sus abuelos estuvieron en la cárcel durante el Franquismo; con tantos años de democracia como llevamos y sus familias aún no han perdido el miedo a hacer público ese pasado. Lo tienen enterrado como si fuera un estigma, incluso para sus hijos y sus nietos, lo callan por miedo. A una colaboradora mía, una joven que viene a ayudarme, su madre aún le dice: “Hija, no te signifiques, mira lo que le pasó a tu abuelo”. Esos 40 años de dictadura ha marcado mucho a la gente.

Portada

En estos momentos aumenta el rechazo a la política, y por tanto a etiquetarse en una ideología concreta. El ‘todos son iguales’ se oye por todos los lados. En su libro también es muy crítico con los políticos, pero ¿qué opinión le merece esta postura anti-ideología?

Tiene su explicación porque en este país no siempre se ha hecho  buena política. Es comprensible que ahora los jóvenes la rechacen, aunque en el fondo también están expresando una postura política. Pero es más bien rechazo a los políticos. Son demasiados los que han cambiado de bando o los que han cambiado sus principios ideológicos por el dinero. Se entiende que cada vez sean más los jóvenes que están en contra de este sistema bipartidista en manos de intereses económicos capitalistas, pero detrás de los desahucios que han logrado parar, de la oposición a las ayudas a la banca privada o de la defensa de lo público frente a lo privado, hay también acción política.

Cuenta en su libro que va a veces a los colegios a hablarles de su experiencia ¿qué les cuenta a los niños?

Depende de su edad. En un colegio donde fui hace unos meses a charlar con chicos de 10 años les conté el cuento de Caperucita Roja como una metáfora. Caperucita, la niña que recoge flores, era como la libertad y la República y el lobo negro y feroz era la dictadura franquista que quería comérsela. Pero cuando son más mayores el tema es más profundo. Los adolescentes están deseosos de aprender y me preguntan mucho por mi vida en la cárcel y las razones que me llevaron a pasar allí 24 años. Entonces aprovecho para contarles cómo nos organizamos y cómo acabamos convirtiendo la prisión en una universidad para aprender unos de otros. También les explico lo importante que es estar unidos para conseguir las metas que nos propongamos.

¿Cree que se les está contando a las próximas generaciones bien la Historia de España?

Para nada. La están falsificando. Y lo mismo pasa con la memoria histórica. En España la Transición no sirvió para nada, los culpables de la represión siguieron viviendo con absoluta impunidad. No fue como la revolución de los Claveles en Portugal o como en Argentina… Aquí se pasó de la noche al día sin depurar a nadie. Los policías que me torturaron siguen ahí, jubilados. Y no es que quiera que se mueran de hambre, pero ahí están. Y si un juez como Jorge Garzón trata de escarbar en el pasado y de encontrar situaciones que eran punitivas, acaba siendo procesado. Eso nos demuestra que la izquierda en este país no tiene fuerza y que necesitamos de la unidad para avanzar. Por ello, creo que los partidos requieren una renovación. De vez en cuando, si que hacen un esfuerzo por implicar a los jóvenes, intentan que se sientan responsables, pero no es suficiente.

¿Hemos estado en algún momento en el buen camino?

En el camino hacia el Estado de Bienestar no hemos llegado a estar. Tenemos libertad, pero la libertad sin Justicia no sirve de mucho. Elegir entre morir de hambre y morir por ser perseguido. Lo que hay que conseguir es que la libertad vaya de manos de la Justicia y sirvan ambas para cambiar las cosas. Hay muchos abuelos que han perdido las pensiones por ser de izquierdas, por haber estado represaliados… Y, sin embargo, también hay muchas familias que hoy viven de esas pensiones porque no hay trabajo para los hijos. En este país, ha habido una Guerra Civil y eso marca, deja buenos y malos. Pero hay que seguir luchando  poco a poco. No vale decir que ganan los de siempre. Es cierto que los ricos son más ricos, aún con la crisis económica, y los pobres también son más pobres, pero eso es un acicate para la acción.

Marcos Ana.

De la situación actual en España ¿qué le preocupa más?

Que aumente la indiferencia de la gente, que se conformen con un mínimo bienestar personal, porque eso es lo que fomenta el sistema capitalista para alejarnos de la unión de fuerzas. Por ello la educación es importante, aunque las escuelas se están vaciando de contenido. A los alumnos no se les enseña lo que es la injusticia, la igualdad de oportunidades, la libertad. En definitiva, a ser ciudadanos. Ahora con la Reforma educativa de Wert incluso han quitado la asignatura donde podían tratarse esos temas, que son los que permiten a los jóvenes aprender a no ser manipulados. Es muy triste.

A estas alturas del siglo XXI, ¿imaginaba un recorte en derechos como el que se está llevando a cabo desde el Gobierno?

A estas alturas ya nos conocemos todos, pero es cierto que hemos perdido mucho de lo que ganamos en el pasado, por lo que pelearon nuestros compañeros. Es un retroceso brutal de lo público para beneficiar a lo privado. El capitalismo tiene poder para mover conciencias a su antojo. Y por ello parece que ahora tener un trabajo es lo único que nos mueve, e incluso nos incomoda la lucha de quienes pelean por lo suyo, como ha ocurrido con la huelga de la basura en Madrid. Nos venden la idea de que pensar genera poco beneficio y luchar no es rentable. Pero los ciudadanos no somos mercancía y debemos organizarnos para combatir.

Comentaba  antes que crearon una universidad en la cárcel, bajo vigilancia. Era un entorno difícil para organizar algo así ¿cómo lo hicieron?

Allí dedicábamos mucho tiempo a la educación. Depende de la prisión que fuera, lo hacíamos de una u otra forma. En la de Ocaña eran celdas de cuatro o cinco personas; sólo nos veíamos en el patio, y aprovechábamos para tener clases ambulantes. Los carceleros intentaron boicotearnos y nos prohibieron estar en grupos de más de tres personas, lo que complicaba las clases. Aun así, intentábamos pasarnos los temas. Pero la cárcel de Porlier, en Madrid, estaba en un colegio sin celdas, mucho más grande. En cada galería éramos 600 juntos y siempre estábamos estudiando. Había muchos catedráticos y maestros que enseñaban a los campesinos. Lo hacíamos para formarnos, pero también para tener la cabeza ocupada y no pensar en la familia, en las penurias de los hijos que estaban fuera. Pero eso era durante el día, por la noche esas tristezas aparecían bajo la manta cada noche.

¿Cuándo empezó a escribir?

En la cárcel escribía porque me salía de dentro. Ponía mucha pasión. Allí les enseñaba mis cosas a algunos poetas y escritores ya consagrados y les gustaba. Eso me animaba a seguir aprendiendo. Me decían que sólo me faltaba conocer la arquitectura de los poemas, pero que el contenido era bueno. Allí monté una tertulia que se llamaba La Aldaba, que llegó a editar libros clandestinos, como uno dedicado a Miguel Hernández que aún conservo. También hicimos obras de teatro, como el llamado el ‘Homenaje a voz ahogada’, también a Miguel Hernández. Le pusimos así  porque era emocionante, pero también porque lo hacíamos muy bajo para que no se enteraran los guardias. Cuando montábamos el escenario, con mantas y sábanas, siempre había un preso vigilando; si venía un guardia, nos avisaba diciendo: ‘¡Acércame el botijo!”. Y lo desmontábamos todo rápidamente. Hacíamos muchas actividades culturales a escondidas. Luego me trasladaron a Ocaña, y había menos posibilidades. Aún así, los guardias tenían la ‘filosofía de los haraganes’ y acabábamos ganándoles la partida.

Usted entró en la cárcel con 19 años y salió con 41. Después de tanto tiempo ¿Qué sentimiento le provoca el haber pasado toda su juventud encerrado?

No guardo ningún rencor, no sirve para nada. Ni la venganza. Si quiero ver triunfantes los ideales por los que he luchado y por los que tanta gente perdió su vida, pero no me mueve un sentimiento vengativo. Yo he vivido la vida que elegí, la de un revolucionario. Y eso tiene que pagar su peaje. La consecuencia natural en aquel momento era acabar ahí. Aún hay gente que está dispuesta a acabar en la cárcel por sus ideas, pero ahora no es como en la época de Franco, afortunadamente. La situación respecto a la juventud sí es la misma. Siguen con ganas de acción, y los culpables de que no la haya somos los que tenemos cierto poder de reunirles; eso sí, siempre sin que tengan la sensación de que les están manipulando, porque son muy independientes y deben serlo. Otro problema es que muchos se están yendo del país, porque el capitalismo que ha generado esta crisis les impide trabajar.

¿Tiene alternativa este sistema?

No, no la tienen. Su única ley es la del máximo beneficio, y los partidos, los movimientos sociales, etcétera, son sus herramientas, aún sin ser conscientes de ello. Les dan un poco y ya se consideran con poder, cuando no lo tienen. Pero el comunismo no es alternativa, hoy es una solución utópica para el ser humano, un sistema para una sociedad más igualitaria de la que hemos conocido. El  socialismo si puede serlo; lo que pasa es que está viciado porque lo que ha ocurrido en los países socialistas has sido muy negativo. La primera vez que viajé a la URSS hubiera pisado el suelo, pero luego me di cuenta de que había maleza en los engranajes del Estado y del partido, que habían dejado de ser socialistas. Perdí la pasión por ese país, no era verdadero comunismo. Luego, queriendo limpiar lo que había, acabaron tirando el cubo del agua sucia a la calle con el niño dentro. Así pasó con Gorbachov. Y mire lo que es ahora la Rusia de Putin.

¿No quiso dedicarse a la política nunca?

No, yo tengo mis espacios personales. Ahora doy muchas conferencias para hablar de mi vida, para presentar mis libros. Viajo también mucho al extranjero. Y me gusta, no me canso de ir de un lado a otro porque son encuentros muy vivos. Es mi forma de seguir en la lucha, sin necesidad de tener un cargo determinado en un partido. Los cargos te atan demasiado. Si me llaman de colegios, también iré.

¿Qué les pediría a los docentes?

Que sin convertir las aulas en una atalaya política,  colaboren para que los niños de hoy se conviertan en ciudadanos en el futuro. Les diría que deben enseñarles contenidos que ayuden a desarrollar su conciencia de denuncia de las desigualdades sociales, que sean conscientes de  lo que supone el dejar tu país para poder vivir por tus ideas o por una necesidad económica. Y que lo hagan con cuidado, para que no le acusen de ideologizar las clases, pero sin olvidar que transmitiendo esos valores les están encaminando a conseguir un mundo más justo e igualitario.

Alicia Luna: “Al cine español le falta tensión para atrapar al público”


Guionista de cine y presidenta Fundación Lydia Cacho

“El cine es una buena herramienta educativa”

 “No es justo dejar solos a los que pelean por todos nosotros”

|Rosa M. Tristán

|Rosa M. Tristán

 

ROSA M. TRISTÁN

Alicia Luna recibió el Goya al mejor guión en 2004 por una película que ha sido una de las grandes del cine español: ‘Te doy mis ojos’. Aquella historia, la marcó durante mucho tiempo. Hoy dirige la ‘Escuela de Guión’ en Madrid, lugar de referencia para los que sueñan con llevar sus historias a la gran pantalla. Para ESCUELA nos cuenta por qué el cine español ‘no engancha’ con el público y nos ofrece sus recetas…..

Pincha aquí para leerla: LINK A LA ENTREVISTA

 

Amaya Moro-Martín: “Los responsables de Ciencia deberían haber dimitido ya”


Amaya Moro-Martín, una de las promotoras de la Carta por la Ciencia. |ROSA M. TRISTÁN

Amaya Moro-Martín, una de las promotoras de la Carta por la Ciencia. |ROSA M. TRISTÁN

“Están desmentalendo el I+D a cambio de apostar por Eurovegas”

“Los científicos han estado adormecidos y los recortes los han despertado”

ROSA M. TRISTÁN (publicado en ESCUELA)

Amaya Moro-Martín se convertirá por dos veces en su vida ‘exiliada’ científica. Astrofísica de formación, pasó 11 años trabajando en Estados Unidos y regresó a España hace cinco con un contrato Ramón y Cajal, programa que llevaba adscrita una plaza fija en un centro de investigación en España. Pero los compromisos de ayer son papel mojado hoy y la joven científica ya está haciendo las maletas. En enero se marcha de nuevo. “Regreso a Estados Unidos a trabajar para la NASA en el programa del James Web Space Telescope, que sustituirá al Hubble. Aquí no tengo trabajo”. Mente inquieta, luchadora, ha participado en la creación de la Plataforma por la Investigación Digna y en la Carta por la Ciencia, que aglutinan a miles de científicos contra del hundimiento del sistema de I+D.

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