Las claves de Schöningen en palabras de Nicholas Conard


Nick Conard, en el Congreso de la UISPP. |ROSA M. TRISTAN

Nick Conard, en el Congreso de la UISPP. |ROSA M. TRISTAN

ROSA M. TRISTÁN

El arqueólogo norteamericano Nicholas Conard es de esos científicos que ‘donde ponen el ojo, encuentran un tesoro’. Licenciado en Antropología y Química por la Universidad de Rochester, y doctor por la Universidad de Yale, pronto derivó su carrera hacia la Arqueología como camino para encontrar momentos claves del pasado humano. La historia humana de América es relativamente reciente, apenas 15.000 años, así que Conard se vino a Europa, en concreto a Alemania, donde su equipo ha acabado encontrando objetos e indicios claves del paso de la especie por el Viejo Continente.

En Suavia (Alemania) encontró hace unos años algunas de las primeras y más hermosas expresiones artísticas de los primitivos sapiens, incluso una flauta hecha con el hueso de un buitre de hace 35.000 años. Ahora, su trabajo se centra en el yacimiento de Schöningen, en el mismo país. Hace unas semanas, fue uno de los participantes en el Congreso de UISPP de Burgos, y allí tuve ocasión de que me contara las últimas noticias sobre sus investigaciones.

Lanzas de madera de hace 400.00 años, en Schöningen

Lanzas de madera de hace 400.00 años, en Schöningen

¿En qué momento se encuentran ahora los trabajos en Schöningen?

Es un proyecto muy dinámico, en el que trabajan equipos de todo el mundo, con mucha gente, pero  dos centros principales en Tübigen, que es donde se realizan las excavaciones acutales y el Centro Monrepós del Museo Central Romano-Germánico de Mainz, que se encarga del estudio de toda la fauna. Estamos ahora en plena actividad.

En Suavia su equipo encontró lo que se consideró la primera expresión artística compleja de nuestra especie. En este Congreso se ha presentado una obra hecha por neandertales ¿En qué cambia este hallazgo lo que se sabía?

El yacimiento de Schöningen es un lugar idóneo, por el estado de conservación de las piezas, para analizar este tipo de cuestiones relacionadas con diferencias entre homínidos antiguos, entre Homo heildebergensis tardíos o neandertales primitivos. Y lo que vemos es que tienen comportamientos con estrategias de subsistencia, de caza, de la forma de fabricar herramientas que son muy similares a las que se observan más tarde en el Pleistonceo Superior en los neandertrales recientes y en los humanos modernos. Un buen ejemplo son las lanzas de madera que encontramos allí, que son de hace 400.00 años, unos útiles muy complejos, que están muy bien realizado y  que funcionan perfectamente.

¿Cuáles son las preguntas pendientes de Schöningen, las hipótesis sobre las que están trabajando en estos momentos?

Schöningen tiene una gran ventaja y es que es un lugar único en el mundo para responder a interesantes respuestas sobre la organización social, para aclarar cuestiones específicas económicas y el link entre esas estructuras sociales y económicas en aquel momento. En definitiva, para tener una visión clara de cómo vivían los heidelbergensis hace 400.00 años. La ventaja de este yacimiento es que allí podemos documentar acciones muy específicas y, por tanto, se pueden hacer preguntas muy concretas.

Cnn el 'sapiens' Nick Conard, en la sede del Congreso de la UISPP, en el campus de Burgos.

Cnn el ‘sapiens’ Nick Conard, en el campus de Burgos.

¿Se está diluyendo las diferencias entre las especies que habitaron Europa?

Es cierto que se diluyen las diferencias, pero depende de la perspectiva que tengamos. Analizando las formas de vida, estrategias subsistencia, no son muchas, pero si hay grandes diferencias en el campo pensamientos simbólico y en el uso de objetos de arte, como instrumentos musicales, estatuillas con representaciones de figuras, adornos personales. Todo ello lo han hecho los Homo sapiens sapiens, lo que supone una gran capacidad de expresión abstracta, de comunicación, de lenguaje. Puede que los homínidos antiguos tuvieran algún tipo de simbolismo en el Pleistoceno Medio, un pensamiento complejo, pero no en el mismo nivel y de la misma manera que vemos más adelante. Y esa es una de las razones por las que nosotros estamos aquí y ellos no. Como decía, depende de lo que busques, encuentras. Uno puede centrarse en las diferencias o hacerlo en lo que tenemos en común; son dos punto de vista diferentes. En mi opinión, la diferencia entre los humanos europeos de hace 400.000 años y los sapiens modernos es clara. Si pudiésemos viajar al pasado de hace 40.000 años, cualquiera de nosotros podría relacionarse con nuestros antepasados. Bastaría con aprender su lenguaje porque seríamos muy similares. Pero si retrocediéramos más en el tiempo y viajásemos a hace 300.000 años a Schöningen, posiblemente nos relacionaríamos también, porque tendríamos que cazar o hacer fuego como ellos, pero la forma de afrontar las necesidades sería muy diferente.

En su opinión ¿qué llevó a la extinción a los neandertales?

En cierto modo, Schöningen ayuda a responder porque permite comprobar que, a pesar de tener comportamientos y tecnología compleja hace 400.000 años, no había elementos que si aparecen en Paleolítico Superior, con los sapiens, con los que se extiende rápidamente el arte rupestre. Hace 40.o00 años, en Alemania tenemos arte mueble como la Venus de Hohle Fels, el Hombre-León… Y todo ello, surge con los humanos modernos. Eso puede ser un factor que explique por qué etamos aquí y ellos no: la creatividad, esa capacidad de plasmar el pensamiento simbólico. Desde luego que la creatividad no es el único factor que explica su desaparición. También influye la demografía, porque los humanos modernos tienen un ratio de reproducción mayor y eso es fundamental. Pero arte y creatividad permitió tener a nuestra especie un pegamento social que les hizo ser más eficientes.

 

 

 

 

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Antonio Quesada (Comité Polar): España en el reto geoestratégico del Ártico (entrevista)


ROSA M. TRISTÁN

El biólogo Antonio Quesada ha sido nombrado, recientemente, secretario técnico del Comité Polar Español, máximo responsable ejecutivo de un organismo poco conocido pero en cuyas manos está la presencia de España en los territorios polares del Ártico y la Antártida. Llega a este puesto tras encargarse durante los últimos años del Programa Polar, subdirección desde la que se coordinan los proyectos científicos. Ahora, desde su nuevo puesto quiere dar un impulso a la actividad polar española, especialmente en el Ártico, una zona que considera que está en una situación “muy peligrosa” desde el punto de vista de la política geoestratégica mundial.

¿Qué es exactamente el Comité Polar Español?

Es un organismo que depende administrativamente del Ministerio de Economía y Hacienda pero del que forman parte el de Exteriores, Defensa, Medio Ambiente y también la Armada, el Ejército de Tierra, el CSIC, la Unidad de Tecnología Marina (UTM), el IGME, del que depende el Centro Nacional de Datos Polares, el IEO. La presidenta es la secretaria de Estado Carmen Vela, si bien ejerce Marina Villegas, directora de la Agencia Estatal de Investigación. Todos sus miembros se reunían dos veces al año, pero desde ahora lo hará cuatro porque hay mucho trabajo ejecutivo que hacer. El Comité coordina toda la actividad polar española, en tres partes: la ciencia, la logística y la legislación. Es un organismo técnico, aunque tiene influencia política, sobre todo a nivel internacional. Somos miembros como observadores del Arctic Council (https://www.arctic-council.org/index.php/en/), el organismo del que forman parte todos los países árticos para promover su cooperación y coordinación en esta zona polar. Y para mantener ese status no sólo hay que hacer una ciencia de calidad, sino tener presencia. No se trata de tener infraestructuras en el Ártico, como las bases que tenemos en la Antártida, sino de llegar a acuerdos con otros países para que nuestros científicos puedan utilizar las suyas y estar presentes en foros internacionales. Estamos ya preparando acuerdos con Canadá, Noruega y Japón.

¿Y su papel en la Antártida?

España es miembro del Tratado Antártico y tenemos dos bases allí: la Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla. El Comité Polar es el responsable de dar los permisos para que funcionen, de los protocolos que deben seguir. En general, de hacer que se cumpla la ley e informar al sistema antártico, especialmente en todo lo que se refiere al impacto ambiental. También coordinamos las inversiones en las infraestructuras. Ahora, por ejemplo, en la base Gabriel de Castilla hay que arreglar un módulo científico que está en muy malas condiciones. El Comité lo comunica al Ejército, que es quien lleva la gestión, a la UTM y a las instituciones deben poner el dinero. Y lo mismo en cuanto a los buques. Necesitamos dos: un nuevo buque oceanográfico como el Hespérides, que en unos años cumplirá su vida útil, y otro para la logística, como el que hubo que jubilar (Las Palmas). El Hespérides es un buque muy caro y debes ser utilizado para hacer ciencia, no funciones de taxi. Estoy contento porque la comisión de trabajo sobre este tema va para adelante.

¿Cree que el Comité requiere un cambio respecto a lo que ha venido siendo?

Ha funcionado, pero ahora quiero que sea más participativo. Antes el secretario técnico, que además no vivía en Madrid, se tenía que encargar de todo y creo que es preciso crear un comité de gestión, otro ejecutivo… Implicar a más miembros, más allá de las reuniones. Veo que hay interés en mejorarlo y en destinar recursos para que los técnicos y profesionales que trabajan para este organismo lo vean remunerado, no puede ser algo altruista, como hasta ahora porque hasta ahora no hemos tenido ningún presupuesto. Así es difícil mantener el nivel que deseo, para el que requiero colaboradores cuyo trabajo se reconozca. También es importante mejorar la difusión de nuestras actividades y crear un Observatorio Antártico Español.

¿Considera que la ciencia polar española se difunde lo suficiente?

Creo que es una de las actividades científicas que más difusión tienen. No obstante, quiero aclarar que el Comité Polar no se encarga de los proyectos científicos. Eso depende del Programa Polar, que tiene su gestor, justo el puesto que antes ocupaba yo. Es ahí donde se envían las propuestas científicas y se evalúa en paneles su calidad, las posibilidades logísticas para realizarlas y su legalidad. Nadie puede ser autorizado a cazar ballenas aunque sea para investigar, por ejemplo. En general, son para la Antártida pero este año ha habido dos solicitudes para el Ártico, así que si se aprueban, el Comité si deberá buscar colaboraciones con otros países que tienen allí instalaciones. Cada año, el Programa, en función del dinero que hay disponible, aprueba más o menos proyectos, pero el Comité no entra en ello, sólo en que el trabajo se desempeñe como debe hacerlo.

Existen unas directrices sobre los objetivos del Comité Polar que hablan de promover la investigación, del seguimiento de las pesquerías, de que la presencia polar sea asunto de Estado. ¿Cuál es su importancia real?

Es un documento que comenzó a trabajarse hace dos años porque no había nada al respecto. Y ha despertado el debate, porque son solo directrices cuando algunos esperaban más. En realidad, no tenemos una estrategia científica polar, algo que me hubiera gustado diseñar con todos los científicos polares españoles, de abajo a arriba. Ahora es un trabajo que depende de mi sucesor en el Programa. Pero estas directrices son importantes y quiero llevarlas a Comisión Parlamentaria para que la estudien, hagan enmiendas y se apruebe. Es el modo de que no dependan de un gobierno y puedan perdurar.

El Comité controla pero ¿quién castiga los delitos en la Antártida?

Nosotros tenemos que salvaguardar que se cumple el Tratado Antártico al que España se adhirió en 1988, pero lo que ocurre es que 30 años después aún no se ha desarrollado en Ley, como debiera. A veces detectamos veleros que atracan sin permiso. Si son de otros países, lo comunicamos al Sistema del Tratado y si no hacen caso o reinciden, pasan a una lista negra. En algunos países, hay penas de cárcel. Pero en España la falta de ley complica la situación.

Mencionaba antes un Observatorio Antártico Español ¿En qué consistirá?

Forma parte de la mejora de la comunicación. Tenemos mucha información que difundir. Llevamos 30 años recogiendo datos en la Antártida, series temporales para las que es difícil conseguir fondos porque generan impacto científico a muy largo plazo, pero que son importantes. Tenemos series de geomagnetismo, geodesia, permafrost y vulcanismo. Me gustaría que todos estos datos estuvieran en un canal, un Observatorio Antártico Español. También es importante la información de vulcanología, pues estamos en una isla antártica, Isla Decepción, donde hay un volcán con actividad. Del Comité Polar depende el ‘semáforo’ que dice cuando se puede ir o no. Ahora es un servicio que realizan los vulcanólogos que van a la Antártida con sus proyectos. Cuando barcos de otros países quieren acceder, llaman y preguntan, pero sería bueno que ese semáforo estuviera disponible como servicio oficial y que se pagara a alguien por mantenerlo. Luego está la divulgación a la sociedad, que debemos mejorarla.

¿Cómo de grande es la comunidad científica polar española?

Cada año van unos 80 científicos a la Antártida y en total seremos unos 200. No es fácil serlo porque para que se apruebe un proyecto hay que tener una buena memoria técnica, presupuesto y hasta siete documentos más, lo que es complejo para los nuevos. Pero es bueno que los haya. En el Ártico somos menos. El Hespérides no puede hacer largas distancias durante seis meses, así que no puede viajar en el verano boreal. Otro problema es que los científicos sólo pueden dirigir un proyecto financiado por el Plan Nacional y si lo tienen en la Antártida no pueden tenerlo en el Ártico, salvo que haya financiación internacional.

Apuntaba antes que hay que estar en el Ártico ¿Cómo ve la situación en esa compleja zona del planeta?

Está cambiando mucho. Ahora los caladeros de pesca están más al norte y en todo el Ártico sólo hay dos pequeños pedazos que son aguas internacionales, y que reclaman Rusia y Noruega. Si se abre con el deshielo el Paso del Nordeste, el transporte entre Asia y Europa llevará menos tiempo y combustible que ahora por el Canal de Suez y el Mediterráneo. Eso nos afecta directamente. Y Rusia ya está haciendo puertos, aunque aún el riesgo para la navegación es alto. Es preocupante. En 2016, Obama convocó una reunión mundial para un Tratado Ártico, para que fuera un lugar para la ciencia y la paz. Este verano, la comisaria de la UE Federica Mogherini reconocía que el problema del Ártico es de seguridad. Es una ‘patata caliente’, con una situación peligrosa. Por ello es importante desde la ‘diplomacia científica’ hacer lo que podamos. A veces la ciencia ayuda a relajar tensiones y abrir puertas y en el Comité Polar Español sabemos que es parte de trabajo.

¿Cómo será la próxima campaña antártica?

Está previsto realizar dos campañas oceanográficas y que vayan 20 proyectos. Esperemos que el Hespérides salga en Noviembre porque tarda un mes en llegar y, así, comenzar hacia el 8 de Diciembre hasta marzo.

¿Somos todos enfermos mentales?Entrevista a Allen Frances


El psiquiatra Allen Frances.

El psiquiatra Allen Frances.

“Nos han convencido de que problemas cotidianos son trastornos mentales”

“Hay que tratar los problemas sociales con políticas sociales, no con medicinas”

ROSA M. TRISTÁN

Allen Frances se ha convertido en “un psiquiatra en pie de guerra”. Así ha sido calificado a raíz de la publicación de un libro que ha levantado mucho revuelo en su país: Estados Unidos. En su obra ¿Somos todos enfermos mentales?, editado recientemente por Ariel, el doctor Frances arremete sin piedad contra las compañías farmacéuticas, y tampoco salva de la quema a colegas de profesión que están convirtiendo las dificultades cotidianas a las que se enfrenta el ser humano en trastornos de la mente con el único afán de hacer negocio. El que fuera presidente del Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM) en su cuarta edición, considerado la Biblia de los psiquiatras en Estados Unidos, lanza ahora un ‘yo acuso’ que quiere ser un grito de alerta hacia los ciudadanos de todo el mundo, víctimas de esta situación de exceso de diagnósticos.

Catedrático emérito en la Universidad de Duke (Durham), Frances asegura que “no estamos más locos” que en el pasado, aunque nos lo quieran hacer creer.

¿Cuál diría usted que es la frontera entre lo que es normal y lo qué no lo es?

Esto es la pregunta más importante, pero también es la más difícil de responder. No hay ninguna línea brillante que os permita separarlo. Las definiciones de enfermedad han sido diluidas progresivamente, y no sólo por la Psiquiatría sino también por el resto de los profesionales de la medicina. No toda la tristeza es un trastorno depresivo mayor, como quieren hacernos creer. No todas las preocupaciones son un trastorno de ansiedad generalizada. Y no todos los que tienen ligeramente elevados niveles de azúcar en la sangre o presión arterial padecen diabetes o hipertensión. Son límites que están borrosos, y por tanto sujetos a la manipulación. Especialmente, por parte de las compañías farmacéuticas, que quieren ampliar su cuota de mercado y sus ganancias mediante la expansión del Reino de la enfermedad, reduciendo el Reino de lo Normal. Esas grandes compañías han tenido mucho éxito al convencer a los médicos y al público de que problemas que son esperables en la vida cotidiana en realidad se trata de trastornos mentales causados por un desequilibrio químico que ellos se encargan de solucionar.

Entonces ¿cuántas enfermedades nos hemos ‘inventado’ en los últimos 50 años que nos hacen sentir cada vez ‘más locos’?

Unas cuantas, aunque las personas para nada están más locas. Pero es verdad que esa redefinición como trastorno mental de experiencias que eran parte de la vida cotidiana ha sido útil para algunas personas que han sido etiquetadas como pacientes y que se sienten consoladas al tener un diagnóstico. Tener ese diagnóstico hace que ya no se sientan confundidas, solas y las únicas condenadas a sufrir. Es más, se convencen de que pueden mirar adelante con un tratamiento eficaz. Pero muchos son diagnosticados por problemas temporales que probablemente mejorarían por si solos, sin necesidad de fármacos. Deberíamos reservar los diagnósticos para los problemas que son graves de verdad, los que deterioran la vida porque son perdurables y omnipresentes. Y, en caso de duda, es mejor que haya un infra-diagnostico en lugar de un sobrediagnóstico, como se hace ahora. Darlo con demasiada facilidad puede perseguir a alguien durante toda la vida.

Es cierto que nos estamos acostumbrando a confiar en los fármacos como si fueran ‘las píldoras de la felicidad’ ¿Pero la única responsable es la industria? ¿No fallan los controles en los sistemas de salud?

Considero que los principales culpables son los grandes intereses farmacéuticos que gastan decenas de miles de millones de dólares en ‘vendernos’ que estamos mal para luego vendernos también las pastillas que nos curan. Pero es verdad que las definiciones de los desórdenes mentales son demasiado indeterminadas porque a los expertos en esta materia les gusta ver expandido su campo de acción. Además, la mayoría de los fármacos psiquiátricos son prescritos por médicos de Primaria demasiado ocupados que los recetan después de haber pasado apenas siete minutos de consulta con un paciente, al que casi no conocen. Hacer un diagnóstico preciso y real requiere mucho tiempo porque hay gente que va a ver al médico precisamente en su peor día. Es mucho mejor esperar algunas semanas antes de indicar una medicación para ver si todavía es necesaria. A veces son los pacientes los que les empujan a los médicos a que les prescriban una solución rápida, una píldora que probablemente les hará mucho más mal que bien a largo plazo.

¿Qué podemos hacer para protegernos de esa ‘inflación’ farmacológica?

Hay que parar el marketing de las grandes empresas farmacéuticas y volver a educar al público sobre los riesgos que tiene tomar medicinas, hay que reequilibrar las esperanzas que han depositado en los beneficios que pueden obtener de las pastillas. Es algo que funcionó con las grandes compañías de tabaco, que gastaban mucho dinero en promover un producto dañino para la salud. Pero no sólo hay que reeducar al público y domar a las compañías, también hay que concienciar a los profesionales de la medicina. Tenemos que hacerles ver que, excepto en casos de enfermedades severas y clásicas, no se puede diagnosticar de un primer vistazo. Y, desde luego, también hay que contar con informar a través de los medios de comunicación, como se está haciendo aquí en Mente Sana.

En su libro comenta que parte del problema es que estamos tratando enfermedades sociales como si fueran individuales ¿A cuáles se refiere?

Para empezar a la educación. Deberíamos dedicar mucho más dinero a las escuelas para reducir el número de alumnos por clase y, a la vez, aumentar los periodos de actividad física de los niños. Sería un buen modo de reducir los miles de millones de dólares que hoy se están gastando en la medicación para el trastorno por déficit de atención, que está sobrediagnosticado. Se considera enfermedad mental la inmadurez normal de un niño. Otra enfermedad social es el desempleo, y ahí sería bueno ofrecer mejores servicios para los parados, en lugar considerar un diagnóstico de gran trastorno depresivo como un prerrequisito para conseguir mayores prestaciones. En Estados Unidos también deberíamos facilitar la transición  a la vida normal de los veteranos de guerra, pero sin necesidad de que antes tengan que presentar un diagnóstico de trastorno por estrés postraumático, como ocurre ahora. Y así sucesivamente. Hay que tratar los problemas sociales con políticas sociales. No se trata de medicalizar con un tratamiento a la víctima individual.

Las nuevas tecnologías, las redes sociales… ¿Están afectando negativamente a nuestra mente o simplemente están cambiando nuestro comportamiento?
Creo que la naturaleza humana es extraordinariamente estable y resistente. El mundo cambia mucho, pero la mayoría de las personas responden con flexibilidad a estas transformaciones. Cuando se producen aumentos súbitos del autismo o del trastorno por déficit de atención debemos buscar la razón en las modas por esos diagnósticos, no en que los niños estén enfermando. Y cuando todo el mundo parece tener de repente un desorden mental, eso significa que mucha gente está siendo alterada. Un diagnóstico apropiado puede hacer mucho bien, pero uno incorrecto lleva a un tratamiento erróneo, a menudo innecesario, que genera estigma y reduce las expectativas de esa persona.

Sus críticas no han sentado muy bien ¿Qué diría a sus colegas los psiquiatras?

La Psiquiatría es una profesión noble y fascinante que ha perdido un poco su manera de hacer las cosas, convirtiéndose en una disciplina biológicamente reduccionista, demasiado dependiente de la farmacología. Tenemos que volver a un modelo que sea bio/psico/social, que es el que proporciona una perspectiva tridimensional de las personas que tratamos en las consultas. Y  no debemos olvidar que una relación fuerte entre el médico y el paciente es la base de cada tratamiento acertado.

Recientemente comentaba en la red social Twitter que cada año hay  815.000 suicidios en todo el mundo, en comparación con las 310.000 muertes provocadas en conflictos armados. Pero poco se habla de ello ¿Cuál es la razón de esas cifras tan espeluznantes?

La cuestión es que el público tiende a reaccionar demasiado ante los titulares que son más dramáticos y muy poco ante los grandes riesgos que se ocultan en la vida cotidiana. El último ejemplo sobre esto es el caso del ébola. Ciertamente es un problema muy grave de salud, es una tragedia para las personas involucradas en su tratamiento y es, sobre todo, un desastre para África. Pero en el mundo Occidental, los riesgos de infectarse del virus del ébola palidecen en comparación con el riesgo de sufrir un accidente de tráfico, o con el riesgo de un suicidio. En el mundo entero los servicios de salud mental están enormemente infrautilizados porque se subestiman absolutamente los riesgos y los costos de las enfermedades mentales auténticas. Gastamos muchísimo más dinero en armas y en el comercio de la guerra, que son los que luego generan problemas que son complicados de resolver. Deberíamos hacer mucho más por la enfermedad mental, primero por compasión hacia quien la sufre, pero también porque tiene un beneficio práctico a nivel social y económico.

“¿Somos todos enfermos mentales?”

El libro recoge en análisis de una nueva y temible enfermedad: la medicalización de la normalidad.  A raíz de los cambios en el manual que utilizarán los psiquiatras de su país en los próximos años, el autor analiza la diferencia entre lo normal y lo que no lo es. Explica las “modas” psiquiátricas a través de la Historia y ofrece soluciones para controlar la llamada “inflación diagnóstica”. “Antes una persona podía penar el duelo de una muerte largo tiempo y se entendía; ahora en una semanas se considera un trastorno depresivo”, afirma. Desenmascarar las razones de ello es el objetivo de esta obra.

(publicado en MENTE SANA)

 

“Reciclar con la música es una buena fórmula para aprender a cuidar la Tierra”


ROSA M. TRISTÁN

(publicada en ESCUELA)

Hurgando en la basura, aquí y allá, para convertir un desperdicio en arte sonoro, en un espectáculo en el que los objetos ‘resucitan’ y que fascina por igual a niños y adultos. Hace ya algún tiempo que los cinco miembros del grupo de percusión Toom-Pak se pasean por el mundo con su ReciclART 2.0, una vuelta de tuerca de su anterior show que acompañan con un proyecto que triunfa en las aulas: ReciclART SCHOOL. Si algo tiene claro Gorka González, su director, es que el mensaje medioambiental que transmiten debe calar en los pequeños cerebros infantiles “¿Qué mejor que hacerlo divirtiéndose con lo que tienen más a mano?”, se pregunta.

¿Cómo surgió la idea de este proyecto?

Gracias a un profesor de percusión del Conservatorio, el rumano Rares Hotescu. Quería montar un grupo y nos encandiló a un grupo de alumnos. En mi caso, estudiaba Filología árabe, y acabé dejando la carrera. Rares no sólo nos enseñó sino que, además, no implicó en el proyecto, en su diseño. Eso hizo que nos volcáramos de lleno en hacer algo diferente. En menos de un mes ya salíamos en el Telediario. Como sólo teníamos dinero para pagar un local de ensayo, tuvimos que buscarnos la vida para conseguir los instrumentos: bidones, latas, maderas… En cualquier contenedor encontramos con qué hacerlos. Y vimos que a la gente le gustaba el espectáculo, y que percibían que lo hacíamos sin gastar un duro. Ya se reutilizaban materiales en la pintura, la escultura, la moda, pues también en la música se puede reciclar y aprender a cuidar la Tierra. En Toom-Pak queremos divertir, pero aportar a la sociedad la idea de que hay que reducir el consumo. Qué mejor ejemplo que una compañía de percusión sin instrumentos de percusión.

Gorka González, en un parque de Lavapiés. |ROSA M. TRISTÁN

Gorka González, en un parque de Lavapiés. |ROSA M. TRISTÁN

¿Cómo es el proceso creativo?

Muy variado. A veces las ideas provienen de un amigo, de un encargo, incluso de un sueño. Pero lo que nos marca es el instrumento. Algunos los utilizamos tal cual los encontramos, pero otros hay que transformarlos. Los melódicos hay que afinarlos, o ponerles caja de resonancia. Luego, en el montaje del espectáculo participamos todos. Yo soy el director solamente de cara a la galería, no en la composición, donde los cinco aportamos, discutimos. Las ideas evolucionan entre todos. Queremos que sean espectáculos visuales porque vivimos del directo. Por ejemplo, en ReciclART 2.0  somos rebuscadores de residuos que damos vida a la basura en un mundo un tanto siniestro que se transforma.

El espectáculo actual lleva ya varios años  ¿Tenéis pensado alguno nuevo?

El primero que hicimos se llamaba Toom-Pak y sirvió para forjar la compañía; luego creamos el primer ReciclART, que ahora se ha renovado en ReiclART 2.0. Y, efectivamente, ya tenemos en mente el siguiente, y tiene que ver con la misma esencia del grupo. Queremos que el espectáculo se cree a partir de objetos que traiga el público, así que cada día será diferente. Es un reto complicado porque se basa en la improvisación y en nuestro trabajo es fundamental la sincronía y la coordinación. Será un gran reto porque el público y los materiales que aporten serán heterogéneos, pero tengo mucha ilusión en su puesta en escena. Vamos a mostrar sobre el escenario cómo creamos a partir de sus materiales. Aún así, seguiremos manteniendo vivo ReciclART 2.0 porque ahora mismo es un show compacto.

De ahí surgió ReciclART SCHOOL. ¿Cuál es su esencia?

Surgió a raíz del un encargo de la Comunidad de Madrid de hacer un taller para niños. Y disfrutamos tanto que quisimos montar algo específico con ellos. En realidad, nuestro espectáculo lo ve todo el mundo. De hecho, recientemente en México lo han visto 34.000 personas y casi la mitad eran niños. Es gratificante ver cómo lo disfrutan. Pero queríamos ir un paso más allá. Enseñarles lo que hacemos escogiendo lo más didáctico, transmitiendo el mensaje del reciclaje y de que hay que consumir menos y reutilizar más. Así que hicimos un texto con una historia y creamos un personaje, que vamos adaptando según el lugar. A través del humor, la percusión y la música captamos su atención de forma lúdica, utilizando más de 100 instrumentos y objetos reciclados con los que participan. Tanto nos gusta el proyecto que lo gestionamos directamente para abaratar los costes.

Y además tiene un componte de solidaridad social ¿en qué consiste?

Las entradas son baratas, sólo 6 euros, pero 50 céntimos de cada una los donamos a la ONG Educación Sin Fronteras. También tenemos un proyecto de recogida de tapones de plástico en los mismos colegios porque colaboramos con la asociación AEFAT de afectados por una enfermedad degenerativa y rara llamada ataxia telangiectasia. Los niños llevan tapones de plástico a su colegio y nosotros los recogemos y cuando hemos reunidos dos toneladas, la planta de reciclaje viene a buscarlos a nuestro local.

¿Os supera la demanda de colegios?

Rara vez hemos tenido que aplazar una función escolar por un compromiso artístico. Además, el grupo fundador somos cinco personas, pero Toom-Pak lo forman ahora 15 personas, que nos distribuimos el trabajo.  Además, hasta ahora en todos los colegios ha habido una instalación adecuada para hacer ReciclART SCHOOL. En algunos centros hemos hecho hasta tres funciones porque el salón de actos era pequeño, y así abaratamos costes. De hecho, hemos preferido ir nosotros a los centros educativos, y no que ellos vengan a nuestro espectáculo, porque así no tienen que gastar en transporte y es menos contaminante que nos movamos nosotros que cientos de niños. Tampoco debe preocupar que algún alumno no pueda pagar la entrada. Somos conscientes de la situación económica actual de muchas familias y no les vamos a dejar fuera. Con nosotros, los niños no se dan cuenta de que aprenden, solo disfrutan. Y cuando tienes la sensación de disfrutar es cuando más se aprende.

¿Ya no hacéis más talleres de reciclar instrumentos?

No, pero tenemos en proyecto crear una escuela con todas las vertientes de la compañía: la creación instrumentos, la coreografía, la música… Ya hay profesores dispuestos a colaborar. Y sí nos gustaría montar actos en los que participen 200 niños tocando instrumentos. Queremos contar con una cantera de Toom-Pak para que otros sigan nuestro camino.

¿Cuál es el último instrumento que habéis recli-inventado?

La Tacitarra. Es una tapa de la taza del váter que se me rompió en casa y llevé al local. A las dos semanas un compañero estaba haciendo una guitarra. Justo al terminarla, murió Paco de Lucía, así que la usamos como homenaje. Estoy seguro de que la percusión ha sido el primer instrumento del ser humano. Es más, creo que ha debido utilizarse siempre como un medio de comunicación previo al lenguaje, ancestral.

Lyn Wadley y la evolución cerebral de los humanos


La antropóloga sudafrica Lyn Wadley. |ROSA M. TRISTÁN

La antropóloga sudafrica Lyn Wadley. |ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

(Publicado en ESCUELA)

Si hay alguien que sabe sobre los primeros pasos de la inteligencia humana en este planeta es la catedrática emérita de Arqueología Lyn Wadley, en la Universidad de Witwatersrad (Johannesburgo). Sudafricana de origen, durante más de 20 años fue la responsable de dirigir dos de los más importantes yacimientos del mundo relacionados con los primeros ‘sapiens’ de ese continente. Se trata de las cuevas de Sidubu y de Rose Cottage, con cronologías que van desde los 120.000 a los 70.000 años.  Sus trabajos han sido publicados en las mejores revistas científicas internacionales.

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Teresa Rodríguez (Podemos): de maestra a eurodiputada


ROSA M. TRISTÁN

(Publicado en ESCUELA)

teresa rodriguez podemos

Docente de vocación y política por elección popular inesperada. Teresa Rodríguez es uno de los cinco eurodiputados de Podemos, la formación política, liderada por el politólogo Pablo Iglesias, en la que iba como número dos en la lista y que ha sido la gran sorpresa de las últimas elecciones europeas. Nacida en Rota (Cádiz), a sus 32 años tiene muy claro el tipo de mundo que quiere. “Podemos era necesario”, asegura. Ahora, su voz ha pasado del Instituto de Secundaria Manuel de Falla,  en Puerto Real, al Parlamento Europeo, donde la Educación será uno de los ejes de su discurso, pero no el único.

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Alberto San Juan: “Las cúpulas de los partidos tienen secuestrado este país”


(Publicado en ESCUELA): PDF entrevista

ROSA M. TRISTÁN

El actor Alberto San Juan nunca se ha caracterizado por las medias tintas. Con grandes éxitos en el teatro, la televisión y el cine, ahora se dedica de lleno a un proyecto que va de lo social a lo personal, de una sala cultura abierta a la gestión ciudadana  a un monólogo en que cuenta, con ese humor ácido que ya vimos en el grupo Animalario, su visión de nuestra historia. Es el “Autorretrato de un joven capitalista español”, con el que recorre España es una historia sobre la Historia de este país. Y no deja indiferente. Recibe a ESCUELA en el Teatro de Barrio, en el centro de Madrid, una cooperativa cultural de reciente puesta en marcha de la que forma parte.

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Javier Cacho: “La ciencia es una gran aventura”


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ROSA M. TRISTÁN

Javier Cacho no sólo es uno de los científicos españoles que más tiempo han vivido en la Antártida. También es un gran divulgador. Experto en estudios atmosféricos, en 2011 sorprendió con el relato de la conquista del Polo Sur en su libro ‘Scott-Amundsen: duelo en la Antártida’. Ahora, ha vuelto a editar, pero en este caso el protagonista es ‘Shackleton, el indomable’ (Ed. Fórcola), otro gran explorador polar.

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Alan Weisman y la cuenta atrás para el planeta Tierra


ROSA M. TRISTÁN (Publicado en ESCUELA)

El escritor y periodista norteamericano Alan Weisman. |ROSA M. TRISTÁN

El escritor y periodista norteamericano Alan Weisman. |ROSA M. TRISTÁN

“EL MEJOR ANTICONCEPTIVO ES LA EDUCACIÓN DE LAS NIÑAS” “ESTAMOS EN LA CUENTA ATRÁS DE LA BOMBA DE LA SUPERPOBLACIÓN”

El escritor de investigación norteamericano Alan Weisman convirtió  ‘El mundo sin nosotros’ en un ‘best seller’ mundial.  Aquel libro, publicado en 2007, recogía los testimonios de cientos de expertos de todo el mundo para retratar lo que pasaría en este planeta si nuestra especie dejara de existir. Ahora, en su nueva obra, vuelve a plantear una propuesta que no dejará: la solución a la ‘bomba’ que supone la superpoblación mundial. Se titula ‘La cuenta atrás’ (Editorial Debate) y en ella plantea que la desactivación de ese ‘arma’ de destrucción pasa por la educación, sobre todo de las mujeres. Así lo destaca en esta entrevista con ESCUELA, a su paso por Madrid.

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Julio Llamazares: “Al Gobierno no le interesa la cultura porque cree que es cosa de rojos”


Julio Llamazares, en su casa. |Rosa M. Tristán

Julio Llamazares, en su casa. |Rosa M. Tristán

Publicado en ESCUELA

“Para la derecha española la cultura es un adorno que se suprime de un plumazo”

“A mayor nivel educativo no hay mayor nivel cultural”

“Los profesores deben despertar en los niños las ganas de saber, sentir y pensar”

 

ROSA M. TRISTÁN

Julio Llamazares está inmerso ya en su próxima novela. El escritor leonés, el poeta en prosa que con tanta maestría nos describe la memoria, la soledad, la vida rural, el paisaje y la tierra, reconoce que a menudo se pregunta: “¿Qué pinto aquí?” Y el aquí es que habita en una sociedad que considera incapaz de valorar la cultura, con un Gobierno que cree que es “algo de rojos” y un pueblo que le sigue y prefiere leer literatura basura.

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