El Ártico se vuelve negro por un ‘combustible alquitrán’


ROSA M. TRISTÁN

Hasta hace unos días no había oído hablar del fuel oil HFO. Es un combustible de consistencia similar al alquitrán, conocido como combustible búnker, o fuel oil residual, porque es el resultado de la destilación y craqueo del petróleo. Esta contaminante sustancia es el carburante que utiliza la mayoría del transporte marítimo, ya sea en las transparentes aguas del Caribe o en el impoluto Ártico. Y es ahí, en el norte de la Tierra, donde es en parte culpable de la aparición de ese ‘hielo negro’ que tanto preocupa a los científicos porque, por si no bastara con el impacto de la contaminación atmosférica global, su efecto local favorece aún más el cambio climático. Pero ¿se está haciendo algo para impedirlo?

Glaciar Qaleraliq en Groenlandia. @Rosa M. Tristán

 

Para dar respuesta a esta pregunta, la organización Ecología y Sociedad (Ecodes), reunió el otro día a varios expertos, que comenzaron haciendo un retrato desalentador de la situación en el Ártico, cuando es un regulador clave del clima planetario. La encargada de recordar cómo está el Ártico fue la física Mar Gómez, responsable de ElTiempo.es, quien mostró los funestos datos de su deshielo. Entre otros, que en 30 años se han perdido tres cuartas partes de hielo marino, que este verano ha sido de nuevo récord y que, además, la temperatura de su océano está en ascenso.

Basta dar una vuelta a las noticias para comprobar que las inundaciones en el Levante español cada vez son más frecuentes y destructivas, y en eso la subida del nivel del mar es determinante… Es más, aquellos que habitan cerca de la Albufera, el delta del Ebro o Doñana, debieran ir pensando en dejar otra herencia a sus descendientes porque la suya tiene muchas papeletas de acabar sumergida. O emparedada. Gómez recordaba a quien no se ha dado cuenta aún que ahora tenemos cinco semanas más de tiempo de verano que cuando yo iba a la universidad, en los no tan lejanos finales de los años 80. 

Y la cuestión es que el Ártico no está protegido. Parece que coordinar intereses de ocho países (EEUU, Rusia, Canadá, Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia y Finlandia) es un imposible, algo que al menos en tierra antártica no sucede (eso si, proteger el océano antártico es otro cantar, como se ha visto recientemente en CCAMLR). Así que, si bien en las cercanías del Polo Sur se ha prohibido totalmente el uso de este peligroso combustible HFO, en las del Polo Norte, su impacto cada vez es mayor, toda vez que lo usan el 66% de los barcos que por allí transitan y que cada vez son más porque, a su vez, la falta de hielo favorece su llegada a más recursos, sea pesca o turismo, y más adelante quizás minería. 

La impactante imagen de llegar a un glaciar de Groenlandia y pisar hielo negruzco debo decir que es deprimente. Ya la he tenido. El científico americano Jason Box lleva años estudiando este fenómeno, que atribuye en parte a la quema de madera por incendios, pero también se debe, aunque no se puede precisar en qué porcentaje, al uso en las cercanías del infumable HFO. Box me explicaba cómo por culpa de esa ‘suciedad’ que tanto me impactó, el hielo pierde su capacidad de reflejar el calor que recibe la Tierra (albedo), lo que favorece aún más su calentamiento y pérdida de hielo.  

@Tierras Polares

En el evento de Ecodes me enteré de que la Organización Marítima Internacional decidió en febrero pasado que para julio de 2024 se prohibirá totalmente el uso y transporte de este HFO por el vulnerable Ártico, pero que algunos barcos tendrían exenciones y también habría excepciones hasta 2029. ¿Y qué excepciones y exenciones hay? Pues Brian Comer, investigador del ICCT (Comité Internacional para un Transporte Limpio), explicó que no deberán cumplir la prohibición en cuatro años todos los buques que lleven banderas de países árticos. “Es evidente que muchos que no lo son, cambiarán de bandera y seguirán usándolo, sobre todo teniendo en cuenta que su uso ha aumentado entre 2015 y 2019 un 75%”, comentó. Una investigación de su comité, de hecho, ha concluido que sólo se reducirá en la década un 16% del total de barcos que lo consumen y, por tanto, sólo se reducirá un 5% de las emisiones que genera. Entre otras cosas, porque Rusia es un país ártico y responsable del tres cuartas partes del uso del HFO. “Rusia apoya la prohibición pero sólo con la cláusula de excepción. Veremos si su posición cambia en el MEPC 75, que será del 16 al 20 de noviembre”, añade Comer.

La autora en un glaciar ennegrecido por la contaminación en Groenlandia. @Rosa M. Tirstán

Es decir, pese a ser una especie de ‘alquitrán’ muy peligroso, aún hay una década por delante para que se utilice y siga en aumento, con el riesgo de que los hielos árticos sigan ennegreciéndose, y el peligro de que, a medida que aumenta el tráfico marítimo en la zona, dado que cada vez es más fácil el paso, haya un accidente y un derrame de consecuencias catastróficas para la vida ártica ¿Por qué entonces no prohibirlo de una vez por todas? 

Esta es la apuesta también de la abogada norteamericana Danielle Gabriel, del equipo Wildlife Team. “Esta relajación sobre los estándares del HFO es un precedente peligroso, porque la realidad es que la comunidad internacional ha reconocido el riesgo que existe y exige a los estados un control rígido de la contaminación, pero luego incluye excepciones que socavan el espíritu de protección, plantean dificultades y dejan a discreción de los países si se adaptan o no”, concluía en el encuentro. 

Para el director de Ecodes, Víctor Viñuales, está claro que este es otro ejemplo de que aunque siempre es mejor, y además más barato, actuar para prevenir que esperar a que el desastre esté encima, no siempre somos capaces de verlo. “Esas excepciones y exenciones son vías de agua a tapar, porque en otro caso el impacto de la prohibición será tardío y pequeño”, afirmaba.