Desde la Tierra, viajando enganchados a un cometa



El aragonés Miguel Angel Pérez de Ayúcar está con el alma en vilo. Es el líder de operaciones científicas, en la Agencia Espacial Europea (ESA), para la sonda Rosetta, que este martes día 12 de noviembre depositará un sofisticado módulo espacial sobre un cometa. De pequeña me contaron cómo  El Principito de Antoine de Saint-Exupéry logró atrapar un cometa con una red para cazar mariposas y así viajaba de un planeta a otro desde su asteroide B612. Siempre me gustó esa historia. Ahora, los científicos de la ESA también viajarán por el espacio, virtualmente, a lomos de otro cometa, el 67P/Churyumov-Gerasimenko, gracias a una pequeña caja-máquina-robot que lleva viajando por el espacio más de 10 años y que se convertirá, una vez en su superficie, en sus ojos, sus manos, su nariz…

Pérez de Ayúcar, ingeniero de Telecomunicaciones de 37 años, trabaja para la ESA, desde 2002 en Holanda y desde 2007 en España, adonde regresó con la misión Venus Express. “Me hace gracia que el lugar del aterrizaje en el cometa se llamara ‘J’,porque  es muy aragonés”, comentaba con humor hace unos días. Después, la ‘J’ desapareció y pasó a llamarse Agilkia. Desde entonces mucho se ha escrito de esta misión ‘suicida’ a un cometa de cuento, con nombre de un matrimonio rus,  que se convierte en una aventura real gracias a científicos como él y los 11 españoles que forman parte del equipo.  El objetivo: descubrir pistas sobre el origen de la vid y  sobre los primeros momentos de nuestro sistema planetario. ¿No suena fascinante?

En la sede de la ESAC, en un encuentro informativo, nos explicaron todos los detalles de cómo el satélite Rosetta, que lleva 10 años volando hacia esa extraña roca espacial, a 400 millones de kms distancia de nosotros, va a soltar a la pequeña Philaes sobre ese punto ‘J’ del cometa. y cómo se va a agarrar, cual garrapata, a su superficie, que suponemos de polvo y hielo; y cómo nos va a enviar datos y fotos de lo que allí encuentre gracias a Rossetta, que se quedará arriba, en su órbita, sobre el 67P, para recoger los datos que le envíe su ‘criatura-robot’ y hacerlos llegar a nuestro planeta.

Foto del punto Agilkia, en el cometa, tomada desde Rosetta el día 6. |ESA

Foto del punto Agilkia, en el cometa, tomada desde Rosetta el día 6. |ESA

Nunca nada hecho por el ser humano  llegó tan lejos. Y ha tenido que ser al lugar que iba El Principito,  un pedazo de piedra, con una cola de 19.000 kilómetros, temperaturas que van de -70º a 40ºC , que huele a amoníaco, sulfuro y alcohol; que (parece)  tiene agua, y una extraña forma de pato… “No sabemos por qué tiene esa extraña forma. Parecen dos bloques pegados, pero no sabemos  si lo eran y se han unido; o si era uno único, que se ha redondeado por el centro cuando se erosionó cerca del Sol, al desprenderse el hielo como gas. Es un misterio”, afirma el ingeniero.

¿Y por qué ése y no otro de los muchos que viajan por el Sistema Solar?, le pregunté: “Los cometas se acercan y se alejan mucho del Sol, pero éste va de la Tierra a Júpiter y no se aleja mucho. Si se acercara mucho a la estrella, tampoco lo podríamos ver. En definitiva, elegimos éste porque era fácil llegar hasta él”.

Hace meses que Rosetta da vueltas en torno al 67P. Desde agosto. El 7 de octubre estaba apenas a 18 kilómetros de distancia. Este miércoles 12, a 22 kms de distancia, por fin soltará a su ‘criatura’ sobre el lugar elegido, que se cree llano y bien iluminado. Tardará en llegar siete horas en caída libre. Lentamente, a 95 centímetros por segundo para que el impacto sea leve, pero suficiente para clavarse en el hielo cuando abra sus patas-taladro.  “A bordo lleva varios instrumentos. Uno es de plasma para medir moléculas sencillas y otro es un horno para calentar moléculas más grandes y así tener datos de su estructura. El satélite Rosetta está en la coma del cometa, donde también recoge partículas que podremos estudiar”, aseguraba.

Sus colegas de ESAC, entre otros Mattew Taylor, responsable científico de la misión, dieron en esa jornada otros muchos detalles más de lo que pasará este miércoles. Por ejemplo, que Philae sólo pesará 10 gramos sobre el cometa, cuando en la Tierra ese metro cuadrado robotizado alcanza los 100 kilos, debido a la fuerza de gravedad.  O que dos horas después, si no se ha estrellado contra nada, la sonda dará señales de que está en acción y durante 50 horas enviará información. Pero durante las dos primeras horas todos los implicados estarán en pura tensión, con los dedos cruzados para que nada se tuerza. Es la gran apuesta espacial europea de los últimos años y 1.000 millones de euros andan en juego. En el recuerdo, la sonda Beagle 2, que Europa envió a Marte y que se perdió para siempre sin dar señales de vida.

Philae no se moverá del lugar donde caiga. Allí seguirá para siempre. Y lo mismo Rosetta. En agosto de 2015, el 67P/Churyumov-Gerasimenko se acercará tanto al Sol que es probable que ambos sufran las consecuencias… En todo caso, el fin de la misión se prevé para dentro de un año, aproximadamente, y para entonces habrán acumulado tantos datos que estudiarlos llevará décadas. Eso, si todo sale bien, claro.

 

 

 

 

 

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  1. He seguido con gran interés todas las noticias que aparecen, y aún con todas las críticas porque no se clavó, porque rebotó, porque no le llega luz solar más que una hora al día…porque se quedó callado hasta acumular suficiente energía, etc, etc, aún con todo eso, pienso que la misión fue todo un éxito y me puse muy contenta por este premio al esfuerzo de tantos años.

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