La ‘resurrección’ de Orce: paraíso de biodiversidad del Pleistoceno


 

Cuenca de Guadix-Baza. Aquí hubo un lago, con aguas termales, en las que se bañaron humanos de hace 1,4 millones de años. |ROSA M. TRISTÁN

Cuenca de Guadix-Baza. Aquí hubo un lago, con aguas termales, en las que se bañaron humanos de hace 1,4 millones de años. |ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN

(Reportaje de El Huffington Post: AQUÍ)

Ha pasado casi una década desde la primera vez que visité los yacimientos paleontológicos de Orce (Granada). Me lo recordaba el actual co-responsable de las excavaciones, Bienvenido Martínez-Navarro, del IPHES, mientras paseábamos de nuevo por esa tierra reseca y dura que en el pasado, en el Pleistoceno inferior, albergó un gran lago. En aquella primera visita, en 2005, el proyecto científico andaba de capa caída por una polémica cuyas heridas aún no se han cerrado del todo.

De hecho, aquel fue el último año (hasta 2013) que se excavó en el yacimiento de Venta Micena, donde se encontró el famoso fósil, adjudicado erróneamente a un primitivo  humano, en los años 80. Acabó siendo siendo de un équido. Fue tal la polémica en torno a este asunto que el diente de una criatura de homínido, éste sí verdadero, encontrado en 2002 en otro yacimiento cercano, Barranco León, tardó 10 años en hacerse público. Ya se ha certificado que tiene 1,4 millones de años y, por tanto, que es el resto humano más antiguo encontrado en Europa. “¿Cómo íbamos a anunciarlo con la que estaba cayendo?”, me comentaba el científico sobre tan largo silencio.

Bienvenido Martínez-Navarro, con la autora, junto a Venta Micena. |ISABEL PAZ

Bienvenido Martínez-Navarro, con la autora, junto a Venta Micena. |ISABEL PAZ

Pero ni Martínez-Navarro, que lleva en Orce desde los 17 años, ni el arqueólogo Robert Sala (el otro responsable del proyecto) tiraron la toalla ante las dificultades y el año pasado ya hicieron público un hallazgo que están convencidos de que no será el único.

No voy a contar aquí las muchas novedades que han descubierto en esta última campaña, que ya he publicado en El Huffington Post hace unos días, pero si pretendo certificar que el proyecto Primeras ocupaciones humanas en el Pleistoceno Inferior de la cuenca Guadix-Baza ha resucitado tras unos años de convalecencia, y que lo ha hecho a pesar de la crisis que aún sigue asfixiando a la ciencia en este país, dobde se prefiere gastar en torturar toros y destrozar lo poco que queda de la costa.

En Orce no hay playas, ni verdes montes que pasear en verano, ni pasa un camino que lleve a Santiago o a la Meca. A cambio, tiene la huella de nuestro pasado más remoto. Pedazos de lo que fuimos que nos cuentan que aquello fue un paraíso natural en cuyas orillas una espectacular biodiversidad se hizo fuerte.

Excavación en Venta Micena durante este verano. |ROSA M. TRISTÁN

Excavación en Venta Micena durante este verano. |ROSA M. TRISTÁN

 

La Junta de Andalucía ha apostado por un equipo solvente para que  rescate esta historia, nos la cuente y un día se pueda visitar y se convierta en un foco de atracción para el turismo, como ya lo es Atapuerca en Burgos.

Desde luego, es evidente que la decisión no gusta al alcalde de Orce, José Ramón Martínez (IU), que durante mi visita disimuló mal que prefería que hubiera sido otro el equipo elegido para excavar, o al menos defendía que debían trabajar allí dos grupos con dos direcciones diferentes, precisamente la misma petición que ha hecho Luis Gibert, hijo del descubridor del fósil de la polémica, José Gibert. En  definitiva, volver a liar la madeja.

El diente de niño de hace 1,4 millones de años encontrado en Orce. |R.M.T.

El diente de niño de hace 1,4 millones de años encontrado en Orce. |R.M.T.

Por otro lado, el Ayuntamiento ha cedido terrenos para un centro de interpretación sobre los hallazgos, de 1,8 millones de euros, financiado en un 70% por la UE, un 20% por la Diputación de Granada y un 10% por el municipio, en cuya puesta en marcha aún no se sabe si el equipo actual de investigación tendrá o no participación, como sería deseable. De ese modo se evitarían algunos de los desaguisados que hoy se ven en el Museo de Prehiatoria de Orce, explicaciones confusas en los paneles, cartelas con errores que no se corrigen..

Ójala esta ‘resurrección’ de Orce sea la definitiva. Y ójala un día los habitantes de la comarca encuentren su sustento en un turismo que busca sabiduría, en lugar de tenerlo en el maíz, posiblemente transgénico, que inunda los pocos campos cultivables de la vega. Igual recuperando esa biodiversidad del pasado se valora más lo que está pasando con la biodiversidad del presente.

 

 

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  1. Pingback: Crónica de un congreso de humanos, todos fósiles | Laboratorio para Sapiens

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