¡Quiero reciclar mi ropa, no me lo pongas tan difícil!


Quiero reciclar, quiero que aquello que ya no necesito tenga una segunda vida. ¡Pero qué difícil me lo ponen! Va para un mes que cargo con una bolsa llena de ropa. No está para ser destruida, pero los cambios físicos y por qué no, de gustos también, hacían que algunas prendas llevaran años sin ver la luz. Así que, tras intentar ‘colocarlas’ a las conocidas sin éxito, como tantas otras veces fui  en busca de un contenedor de ropa… Pero ¡Ay!, resultó ser una misión imposible. Ni rastro de uno en todo Arganzuela, en todo Madrid. Fue entonces cuando fui consciente de que el Ayuntamiento de la capital ha ordenado su retirada total, absoluta, una operación en la que se va a gastar más de ¡100.00 euros! porque seguro que ahora no hay nada mejor en lo que invertirlos.

Contenedores retirados en Madrid. |EL MUNDO/ Alberto Di Lolli

Contenedores retirados en Madrid. |EL MUNDO/ Alberto Di Lolli

Los  quitan porque, acusan sin dar nombres,” hay quien se lucra de ellos”, y al decirlo da la sensación de que hablan de una multinacional, de un emporio, de aprovechados de los pobres ciudadanos. Como si los madrileños no fuéramos ya víctimas de algo mucho más grave, como son los derroches municipales  a los que nos someten. Ya me gustaría saber quien se lucra de ellos.

Además, desconozco si los que ponían esos contenedores hacen negocio o no. Alguna vez ví a un inmigrante vaciándolos por la noche, al amparo de las farolas. Y ME DA IGUAL. Yo iba a tirar mi bulto a la basura, a sacarlo de mi vida, a destruirlo. Así que si alguien puede comer de lo que yo desprecio ¿por qué me va a parecer mal? Pues bien, a mí no, pero a la alcaldesa de Madrid, doña Ana Botella, que decide por mí, por lo visto sí, porque solo ha dejado en pie los de Humana (que tiene una extensa red de tiendas, por cierto, que cuenta sólo con 37 contenedores para cuatro millones de residentes y que si ha firmado un contrato).

Como no me ha tocado la lotería de tener un contenedor Humana en mi barrio, por recomendación familiar, acudí a las parroquias, que recogen en sus horarios de misa, claro, siempre y cuando tengan un almacén y no esté lleno. Porque, de hecho, en las dos cercanas a mi domicilio que pregunté, los párrocos me echaron finamente con mi fardo, mientras me aseguraban que ahora ya no dan abasto para organizar y repartir tanta ropa, que no tienen donde dejarla. Vamos, que no quieren más. Ni verla.

Como ni con la iglesia ni con contenedor de Humana estaba fácil la cosa, hace unos días llamé al teléfono de información municipal 010, donde me indicaron que tenía que acercarme al Punto Limpio del Ayuntamiento de mi distrito. Es decir, a varios kilómetros de distancia, en un horario fijo estricto (el de cualquier jornada laboral) y sin transporte público cercano desde mi zona. Y encima cargada. Todo facilidades. Tantas que, como digo, ando con la bolsa de acá para allá a ver si un día me tropiezo con un contenedor que se les haya despistado, aunque mes y medio después de iniciar la búsqueda estoy por tirar la toalla (y todo lo demás) porque la ‘extinción’ del contenedor ‘ilegal’ ha sido tan meticulosa o más que la que planificaron para la de la viruela.

Cuando este  asunto lo comento, siempre hay alguien que me sale con aquello del ‘negociete’  de la ropa usada, de ‘los aprovechados de la solidaridad’, de ‘las mafias’ de los trapos…. Y en el fondo, lo que veo en ello es una inquina injustificada y egoísta frente a quienes se buscan las castañas como pueden. “¿Prefieres triturarlo o quemarlo en Valdemingómez?, les pregunto”. Y no creáis, que hay quien no duda en contestar afirmativamente. Así son algunos  ‘sapiens’ , no todos por fortuna.

En un viaje de Mauritania a España, hace unos años, mi compañero de asiento, un mauritano, me mostraba orgulloso en su móvil fotos de la cadena de tiendas que había montado en Nouadhibou (la segunda ciudad del país) con los contenedores de ropa usada que compraba al peso en Canarias. Lo tenía distribuido por plantas, todo limpio y ordenado (“Como El Corte Inglés o Zara”, me decía) y daba trabajo a varias decenas de personas. No era una ONG, no era una parroquia, pero esa ‘basura’ que nosotros no queremos, organizada y limpia, daba de comer allí a muchas familias. “Lo que ustedes no quieren, aquí es ropa de lujo”, aseguraba.

Sin saberlo, además, aquel señor regordete y avispado, del que no recuerdo el nombre, ayudaba a todo el planeta porque resulta que evitaba la contaminación que genera la destrucción de los desperdicios textiles y una nueva producción  (que no es poca, teniendo en cuenta los tintes, las máquinas, los cultivos, los derivados del petróleo, etcétera), como recuerda la campaña Ropa Limpia. Y no era un mafioso, ni desde luego parecía millonario.

Así que pensando en esas gentes lejanas y en otras que ahora siento mucho más cerca, las que rebuscan cada noche en mi cubo, ando ahora con mi bolsa a cuestas. Quiero reciclarla social y medioambientalmente. Quiero que no me lo pongan difícil porque a Humana tiene un contrato con el Ayuntamiento, del que desconozco como se fraguó. Y si me encuentro mi blusa en un mercadillo, y ayuda a pagar el menú escolar de un crío, sentiré una gran alegría.

Estoy segura que ningún banquero, ni constructor, ni especulador de Bolsa anda en esta empresa. Huele a mercadillo, huele a pobres.

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  2. Hola Rosa,
    A raíz de tu artículo me he fijado en los contenedores de Palma (¡todavía hay!) y pone: “Ayuntamiento de Palma – Financiado en un 80 % por la Unión Europa – Programa operativo fondo de cohesión FEDER 2007-2013.
    Cuando aquí se den cuenta de que el 2013 ya ha terminado, nos los quitarán también…….
    Besos desde Palma

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  3. Hablando de reciclajes… ¿Alguien se ha parado a investigar alguna vez qué beneficio le sacan empresas privadas, altos cargos de gobiernos autonómicos y nacionales y vaya usted a saber quién más, a esto del reciclaje y valorización de residuos tales como vídrio, plásticos, papel o metal…?

    No tengo ni idea de este asunto pero no sé porqué me huelo que detrás de tanta “campaña de concienciación” para que separemos y reciclemos hay más de un interés personal. Podría ser un tema a investigar…

    Quizás me estoy volviendo paranóico con tanta estafa y corruptela pero ya me da por pensar que los “mandamases” y sus amigos son capaces de cualquier cosa.

    Un beso Rosa y enhorabuena por tu trabajo.

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  4. Hablando de reciclajes… ¿Alguien se ha parado a investigar alguna vez qué beneficio le sacan empresas privadas, altos cargos de gobiernos autonómicos y nacionales y vaya usted a saber quién más, a esto del reciclaje y valorización de residuos tales como vídrio, plásticos, papel o metal…?

    No tengo ni idea de este asunto pero no sé porqué me huelo que detrás de tanta “campaña de concienciación” para que separemos y reciclemos hay más de un interés personal. Podría ser un tema a investigar…

    Quizás me estoy volviendo paranóico con tanta estafa y corruptela pero ya me da por pensar que los “mandamases” y sus amigos son capaces de cualquier cosa.

    Un beso Rosa y enhorabuena por tu trabajo.

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  5. Hola. No se en que zona de Madrid, resides exactamente, pero yo colaboro en banco de alimentos y descargo camiones de comida y fruta, en una hermandad, que lleva mas de 200 años, dando de comer, enseñando y vistiendo, a personas sin recursos. Mas aun en esta época, que como tu sabes, la población cada día lo estamos pasando peor. Por si te interesa, en esta hermandad, también recogen ropa, doy fe de ello. Es mas, muchas veces están saturados de ella, pero seguro, que si dices que vas de mi parte, me conocen por Manu, te la recogerán de la manera mas humana posible. Dicha hermandad, esta en la calle Corredera Baja de San Pablo, que supongo conocerás, justo enfrente de la calle Pez. Espero haber podido ayudarte. Un saludo.

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