El ADN humano de Atapuerca: el más viejo del mundo


Sima de los huesos (VÍDEO). |JAVIER TRUEBA

Recuperar ADN de un humano que habitó en la Sima de los Huesos de Atapuerca es un logro científico que no puede sino dar la vuelta al mundo. Con un material genético muy degradado, los investigadores de este proyecto y los expertos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Alemania, los mismos que lograron hacer el genoma del neandertal hace un par de años, han logrado reconstruir casi el 100% del genoma mitocondrial de un ‘Homo heidelbergensis’   que habitó hace más de 400.000 años en la sierra burgalesa.

El fémur 13 con ADN. |Nature

El fémur 13 con ADN. |Nature

Las conclusiones se publican en la revista ‘Nature’, y nos dicen que en el Pleistoceno Medio, en Europa, habitaban humanos que genéticamente eran más cercanos a los denisovanos que vivieron en Siberia (y de los que no se han encontrado prácticamente fósiles) que a los neandertales que acabaron por ‘colonizar’ este continente y con los que se parece físicamente. Eso sí, su familia se separó en dos ramas hace unos 700.000 años, por lo que son parientes muy lejanos. Es un resultado que, aunque pueda parece sorprendente, no lo ha sido tanto para el responsable del yacimiento de la Sima, Juan Luis Arsuaga, como lo explica en este Laboratorio: “Hoy sólo podemos comparar el ADN de los ‘heidelbergensis’ con el nuestro, el de los neandertales y los denisovanos y es cierto que están más cerca del tercero, pero aquellos eran momentos de ebullición, un ‘chup, chup’ genético en el que habría individuos con rasgos más arcaicos, más denisovanos, al lado de otros más neandertales. No todos eran iguales. Este ADN es del fémur (nº 13) de un individuo que no tenía una madre neandertal (el ADN Mt se hereda por línea materna ) pero igual el vecino es distinto”, argumenta.

Por su parte, Matthias Meyer, primer firmante del trabajo en Nature, reconoce que “no se esperaba que el ADN mitocondrial de la Sima de los Huesos compartiera un antepasado común con el de los denisovanos en lugar de con el de los neandertales, dado que los fósiles de la Sima muestran rasgos neandertales”.

Homo_heidelbergensis. |Nature

Homo_heidelbergensis. |Nature

RECONSTRUYENDO LA ‘CASI NADA’

Pero si los resultados son importantes, el método también lo ha sido. Ya en 2006, el Equipo de Atapuerca había logrado recuperar ADN mitocondrial de un diente de oso carvenario de la misma Sima, un hito científico que se reconoce en Nature. Varios años después, este mismo verano, se publicó el trabajo  de Matthias Meyer, del Max Planck, con la secuenciación completa del ADN mitocondrial de esta especie de oso de hace 430.000 años. “Esos pasos fueron fundamentales. Habíamos conseguido extraer menos de 40 bases de pares de ADN, fragmentos muy pequeños, porque el material está muy deteriorado. Hablamos con el Max Planck, con Svante Päabo, y él logró fondos para poder destinar recursos a este proyecto. Al final, teníamos 16.000 pares de bases del ADN del oso. El siguiente paso lógico era intentarlo con fósiles humanos. También teníamos menos de 45 pares de base y estaban muy fragmentadas, pero siguiendo la misma técnica ha sido más rápido conseguir otras 16.000 pares de base. Gracias al del oso ya teníamos las claves para distinguir la contaminación biológica de lo que no lo es”, explica Arsuaga.

Un esqueleto de 'heidelbergensis' de Atapurerca.|NATURE

Un esqueleto de ‘heidelbergensis’ de Atapurerca.|NATURE

El fémur sobre el que se ha hecho el estudio fue encontrado en diferentes trozos entre 1994 y 1999, sin seguir ningún protocolo especial como el que se sigue en estudios genéticos. “La contaminación que pudimos aportar nosotros, como humanos, no puede ser mucha porque es una especie muy alejada de la nuestra, pero a partir de ahora si que vamos  a seguir los métodos adecuados para este tipo de estudios. Siempre que veamos un hueso grueso, como es el fémur, lo extraeremos en estéril con el material que tiene alrededor“, apunta.

El próximo reto es intentar encontrar ADN nuclear, que pueda dar información sobre genes concretos de aquellos humanos primitivos. De lograrse, también sería el más antiguo del mundo. “Este trabajo muestra que ahora podemos estudiar el ADN de fósiles con varios cientos de miles de años de antigüedad, abriéndose la posibilidad de conocer genes de los antepasados de neandertales y denisovanos. Es tremendamente emocionante”, ha señalado Svante Päabo, director del Instituto Max Planck.

Arsuaga: Mayor complejidad de la esperada

Arsuaga, codirector en Atapuerca y director del Centro Mixto (Universidad Complutense de Madrid-Instituto de Salud Carlos III) de Evolución y Comportamiento Humanos,  además de director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos, adelanta que seguirán sacando también ADN mitocondrial de otros individuos, que puedan ayudar a entender las relaciones filogenéticas entre los ‘heidelbergensis’ que vivieron en diferentes cuevas de Atpuerca.

Recordar que  Sima de los Huesos es el yacimiento que ha proporcionado más fósiles de una especie fósil de homínidos, en total  al menos 28 individuos encontrados desde 1976  que aún no se sabe cómo llegaron hasta ese profundo agujero, de 13 metros. A nivel morfológico, los ‘Homo heilderbengensis’ tienen rasgos arcaicos mezclados con rasgos neandertales, por lo que se la considera relacionada evolutivamente con estos últimos.

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  1. Pingback: Eurasia: un pasado de mestizaje humano | Laboratorio para Sapiens

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