Mis neuronas ‘espejo’, con los pescadores artesanales


ROSA M. TRISTÁN (a bordo del Arctic Sunrise)

Cuanto más tiempo pasas en el mar, más consciente eres de la dura vida de los marineros. Dos días de temporal, con olas de cuatro metros, han sido duros, muy duros. ¿Cómo no admirar a quienes aguantan, un día tras otro, situaciones mucho peores, con olas que duplican esa altura, para volver a tierra con sus redes medio vacías?

Llevo seis días a bordo y mi empatía con ellos va ‘in crescendo’. Las primeras jornadas fueron de tranquila navegación, de maravillosos atardeceres, de barbacoa en cubierta, con un buen vino. Dos días para ir conociendo a los que viajan a bordo del ‘Arctic Sunrise’, el emblemático barco de Greenpeace que está dando la vuelta a la Península Ibérica.

La vida a bordo fue tranquila hasta llegar a Cabo de Palos. A veces, parecía que no había nadie, porque cada uno andaba a sus quehaceres y, aunque es un barco pequeño, tiene muchos recovecos. En otras ocasiones, cuando caía la tarde, los tripulantes se reunían en una sala  interior (el lunch) donde, en una gran pantalla, van desfilando clásicos del cine al vaivén de las olas.

Fantásticos fueron los momentos los vividos con la llegada de los delfines. Los ves a lo lejos, saltando sobre las olas y en un momento ya están en la proa. Disfrutando con el moviemiento que provoca el barco. Y a bordo, nosotros disfrutando con esa danza que va y viene, que les hace aparecer y esfumarse en segundos… hasta que se cansan y ya no les ves más.  A algunos les pude ‘capturar’ con la cámara, para descubrir que son delfines listados, de los que muchos acaban muertos por la pesca insostenible, que denuncia Greenpeace en esta campaña.delfin2

Pero el viernes por la noche, todo cambió. El Atlántico nos recibió con todo su poderío, y no quedó más remedio que rendirse a su prepotencia. O así me lo parecía a mí, porque Nacho, el segundo oficial, argentino, me aseguraba en una visita al puente de mando, al que llegué casi a rastras, que tampoco era para tanto, que en el Mar del Norte las olas eran mucho más altas y el frío helador. Eso sí, le compensó ver a un oso polar junto a la quilla del barco, como si estuviera esperando para subirse a bordo. “Fue un momento increíble”, recordaba.

Hoy, por fin, el océano amaneció quieto, apenas un vaivén imperceptible. Todos nosotros también despertamos del letargo hambrientos, y deseosos de salir afuera, disfrutar del agua y del cielo.

A las 10.30 hemos llegado a la ría de Muros, en Galicia, que nos recibe vestida de flores amarillas, primaveral. Hemos parado cerca de unas mejilloneras. Desde aquí hoy saldremos en las zodiacs para celebrar un encuentro con los pescadores artesanales gallegos. Ellos también quieren que Arias  Cañete les escuche, que sepa de su existencia y les apoye como hace con los grandes. Y para ello es importante que el ministro cambie su postura y apoye la nueva Política Pesquera Europea, la que quiere ser más sostenible, la que garantiza su futuro.

Viendo lo que se sufre en el mar, mis neuronas espejo tienen grabada su imagen a golpe de mareas y mareos.

En Muros no tenemos mucho tiempo, porque se aproxima otro temporal, y el capitán, Daniel Risotti, dice que será peor…. pero ¿quién dijo que esta aventura iba a ser fácil?

Y para terminar, aquí enlazo la crónica que publiqué hace unos días en el Huffington Post.

¿ COMEREMOS MERLUZAS O MEDUDAS? (Crónica publicada en el Huffington Post)

Que los mares se están vaciando y que los peces convertidos en pescados escasean no es nada nuevo. Pero la batalla de los peces chicos contra los grandes, de los barcos de pesca artesanal frente a mastodónticas factorías industriales que navegan por ellos sale en menos titulares, y la cuestión es la misma: ¿acabaremos comiendo medusas?

El barco Artic Sunrise de Greenpeace está de gira por el Mediterráneo y por el Atlántico Oriental para evitarlo, o al menos para que millones de europeos nos enteremos de este conflicto que ya ha provocado 50.000 bajas a bordo del empleo en nuestro litoral.

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“Llevamos 300 años intentando que nuestra voz se oiga y no hay manera. En las cofradías no estamos representados. Son mayorías las grandes compañías y, aunque tenemos más barcos, al final los fondos europeos van para ellas porque ellas capturan más volumen. Y al final nos dan unas cuotas ridículas”. Las quejas de Jesús Crespo, que pesca artesanalmente con trasmallo en las aguas de Denia, retumban en la bodega del barco ecologista. “Y ese volumen de pesca es insostenible para la mar; nosotros la cuidamos, porque es nuestro futuro”, continúa.

Jesús habla en uno de los encuentros entre pescadores y políticos que ha propiciado la campaña por la pesca artesanal, y sostenible, de Greenpeace en una singladura que ha navegado por aguas de una decena de países al norte del Mediterráneo. Sigue aquí:

http://www.huffingtonpost.es/rosa-m-tristan/comer-merluzas-o-medusas_b_3245764.html

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