Mis neuronas ‘espejo’, con los pescadores artesanales


ROSA M. TRISTÁN (a bordo del Arctic Sunrise)

Cuanto más tiempo pasas en el mar, más consciente eres de la dura vida de los marineros. Dos días de temporal, con olas de cuatro metros, han sido duros, muy duros. ¿Cómo no admirar a quienes aguantan, un día tras otro, situaciones mucho peores, con olas que duplican esa altura, para volver a tierra con sus redes medio vacías?

Llevo seis días a bordo y mi empatía con ellos va ‘in crescendo’. Las primeras jornadas fueron de tranquila navegación, de maravillosos atardeceres, de barbacoa en cubierta, con un buen vino. Dos días para ir conociendo a los que viajan a bordo del ‘Arctic Sunrise’, el emblemático barco de Greenpeace que está dando la vuelta a la Península Ibérica.

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