Una mina de dinosaurios entre el carbón de Teruel


El equipo investigador con la cabeza del dinosaurio. Rosa M. Tristán

El equipo investigador con la cabeza del dinosaurio.|Rosa M. Tristán

PUBLICADO EN “THE HUFFINGTON POST”

Al alcalde de Ariño (Teruel), Joaquín Noé, le hicieron los ojos chiribitas cuando el consejero de Industria de Aragón, Arturo Aliaga anunció que Dinópolis abriría un museo en su pueblo. Allí, en una mina de carbón del Grupo SAMCA, se ha encontrado un yacimiento paleontológico que va a dar muchas sorpresas. De momento, ya se ha descubierto una nueva especie de dinosaurio, un iguanodóntido gigantesco que aún no tiene nombre y que luce un extraño pico (predentario).

Hace pocos meses, Noé había salido en defensa de las minas de carbón, de las que viven 400 familias en su pequeño municipio, coincidiendo con las protestas mineras que llegaron a Madrid. Ahora, un tesoro de huesos escondidos bajo el negro mineral podría dar una nueva esperanza económica a Ariño. Un claro ejemplo de cómo la ciencia genera riqueza y desarrollo a una comarca, aunque para ello el Gobierno de Aragón deba hacer una inversión en el futuro museo.

El yacimiento fue descubierto, hace dos años y medio, por mineros que, al llegar a un determinado nivel, empezaron a ver cómo afloraban los fósiles. Enseguida llamaron al equipo de Luis Alcalá, director científico de la Fundación Dinópolis, que durante todo ese tiempo mantuvo en secreto que aquello no sólo era una mina de carbón, sino de dinosaurios de hace entre 113 y 100 millones de años (Cretácico inferior). En ese tiempo, encontraron hasta 97 puntos en los que se concentran los fósiles y han recuperado más de 5.100 huesos.

Entre tanto material, del que sólo han podido restaurar hasta ahora un 16% (hay que mencinar que son únicamente ocho investigadores), encontraron tortugas, ámbar, un buen número de cocodrilos, peces, plantas…. y sobre todo un extraño dinosaurio representado por al menos seis ejemplares distintos, toda una ‘manada’ con miembros de todas las edades. “Tenemos delante como 15 campos de fútbol llenos de restos. El yacimiento era entonces una marisma en la que se fueron acumulando los animales. Del nuevo dinosaurio hemos recuperado hasta el 50% en un solo esqueleto y hasta el 70% del total”, me explica Eduardo Espilez, uno de los paleontólogos que ha dirigido el trabajo.

Luis Alcalá me muestra el fósil en Dinópolis

Luis Alcalá me muestra el fósil en Dinópolis.

Cuando lo presentaron hace unos días en Teruel, el momento de impacto se produjo al levantar un cajón y ver aparecer el cráneo casi completo de aquel prehistórico animal que llegó a medir ocho metros de largo y pesar dos toneladas. Después, Luis Alcalá me mostraba con entusiasmo lo que llama su ‘autapomorfia’, ese curioso pico, con forma de quilla de barco, que lo hace tan especial. “Mira, es un rasgo que indica que era un animal muy evolucionado. Sabemos que comía plantas, pero ahora hay que averiguar de qué tipo eran para tener este pico triangular, porque ninguno de su tiempo lo tenía igual”, apuntaba.

De momento ya han publicado en la revista ‘Geoheritage’ un artículo sobre el yacimiento, que en nada de tiempo se ha situado como el más consultado de la historia de esta publicación y en breve se hará lo propio con el dinosaurio-carbonero, que aún está sin bautizar. O con los que salgan, porque SAMCA sigue trabajando y sacando a la luz pedazos de un pasado lleno de ornitópodos, tireóforos, terópodos…. que hay que reconstruir.

Hasta ahora, el Territorio Dinópolis abarca seis sedes en otros tantos municipios, incluyendo el parque temático de Teruel, cada una al hilo de un hallazgo espectacular; el impacto económico en la provincia, en sus primeros 10 años, ha sido de 1.500 millones de euros. Higina Navarro, su gerente, me comentaba que el año pasado incluso crecieron sus visitantes un 15%. Este funesto 2012 no tendrán tanta suerte, pero la bajada será pequeña porque los dinosaurios siguen siendo un imán para el turismo familiar.

Noé, que lo sabe, se agarró a esa barca salvadora que le ofreció el consejero, que puede hacer que Ariño siga viviendo de una mina, pero de huesos.

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  1. Pingback: Un dinosaurio acorazado entre el carbón | Laboratorio para Sapiens

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