¿Altamira en tres dimensiones? Si, por favor


MANIFIESTO POR EL DISFRUTE ‘SOSTENIBLE’ DEL PATRIMONIO PALEOLÍTICO

Abrir al mundo las cuevas de Altamira, en Santillana del Mar, sin necesidad de poner el pie en ellas. Esta es la propuesta que surge en este ‘Laboratorio para Sapiens’, después de haber disfrutado del último documental de Werner Herzog sobre las cuevas francesas de Chauvet, ‘La cueva de los sueños olvidados’.

Pocas oportunidades quedan en los cines españoles de conocer esta producción en tres dimensiones que nos introduce  una de las cuevas con arte del Paleolítico mejor conservado y con más espectaculares obras de arte. Por momentos el espectador se olvida de que está en una butaca y se pone a caminar por el corazón de la montaña, mientras a su paso corren velozmente los bisontes o relinchan los caballos desde las paredes.

Por si fuera poco, en ese paseo que parece un sueño, nos acompaña el arqueólogo Jean-Michel Geneste, para documentar la vida y obra de aquellos primeros ‘Homo sapiens’ europeos, y Dominique Baffier, conservadora de Chauvet.

Después de años de debate sobre la reapertura de Altamira, que desde hace dos meses se considera más antigua de Chauvet en unos miles de años (algunos dibujos tienen 35.600 años),   parece claro que la única opción de disfrutar de esta cueva debiera ser también en la pantalla.  Así lo creen paleontólogos y otros investigadores relacionados con el arte Paleolítico español, que creen que pondría este patrimonio de la especie humana en las carteleras del mundo.

Y es que la recreación en el Museo de Altamira , en el municipio de Santillana del Mar (Cantabria) intenta ser realista, pero no resulta fácil experimentar la sensación que, sin embargo, Herzog ha sabido trasladar al cine, donde casi se tocan las paredes, incluso se huelen. ¿Por qué no proponer a éste u otro cineasta de prestigio introducirse en la caverna cántabra y explicar al mundo sus maravillas?

Es cierto que la producción de un documental en 3D no es barata, pero también lo es que los científicos, incluso lo han publicado en ‘Science’, están convencidos de que abrir Altamira al público significa su destrucción: la mera respiración de los visitantes altera el valioso ecosistema interior. Ahora no es una opción.

Pero ¿y si dejamos entrar unas horas a unos profesionales de las cámaras? ¿No se le ha ocurrido a nadie o es por la financiación? Cuántas cosas  mucho más costosas para el erario público continúan sin ‘sufrir recortes’ y sin que reviertan en nada positivio para este país: léase, dietas de políticos, sueldos a exministros o viajes familiares de generales. Ahorrando un poco aquí y otro allá, habría para millones de personas pasearan por ‘LA CAPILLA SIXTINA DEL PALEOLÍTICO’, como se conoce.

No en vano, Altamira es Patrimonio de la Humanidad, aunque por su propio bien nos esté vedado.

Cuando lancé la primera idea en las redes sociales, uno de los primeros en recoger el guante fue Juan Luis Arsuaga, que tuvo un papel protagonista para que aquí hayamos disfrutado de la producción de Herzog. Después otros investigadores, relacionados con Altamira, también han apoyado la idea.

Ojalá ahora su eco se extienda gracias a los lectores y llegue a los miembros de Patronato responsable de la cueva. Muchos miles de personas se lo agradeceremos.

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