Psicópatas en el poder


Cuando hace unos años hice esta entrevista a Adolf  Tobeña, en el diario EL MUNDO, hubo quien comentó que era ‘exagerado’ hablar de maquiavelismo y psicopatía (definida como aquella patología que tienen los quno son capaces de empatizar con el sufrimiento ajeno) entre los políticos.
Ahora, a la luz de los últimos acontecimientos, creo que lo que señaló entonces Tobeña, en las vísperas de las elecciones generales de 2008, adquiere de nuevo  actualidad.
Comentarios y actitudes como los que se han escuchado estos días en el Congreso de los Diputados, me han recordado aquella conversación, que vuelvo a compartir con mis lectores.
CATEDRÁTICO DE PSIQUIATRÍA EN LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA
ADOLF TOBEÑA: «Para llegar al poder hay que prescindir del sufrimiento de los demás »

Adolf Tobeña, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona, lleva mucho tiempo investigando los entresijos de la mente humana. En su último libro, Cerebro y poder (La Esfera de los Libros), disecciona la mente de los líderes políticos, que no salen muy bien parados en el análisis. Ambición, manipulación y agresividad, manejadas por hormonas y neuronas, están detrás de algunos de los más atractivos dirigentes. A lo largo de la campaña electoral, el profesor Tobeña escribirá en EL MUNDO neuroperfiles de los candidatos de los principales partidos para las elecciones del 9 de marzo (2008, ganó José Luis Rodríguez-Zapatero).

Pregunta.- ¿Los líderes nacen o se hacen?

Respuesta.- Un tercio viene determinado por los genes. Ambición, arrojo y persuasión son condiciones que de antiguo se atribuyen a los líderes. Son los que trabajan para ellos mismos y luego para los aliados. Estos atributos tienen carga biológica, hormonas y sustancias que trabajan en circuitos cerebrales. A veces se observa desde la guardería quién es el cabecilla. Si acumulas muchas derrotas, pierdes esa ventaja de la lotería biológica, pero si la estimulas, triunfas.

P.- ¿Y si no se tiene ese liderazgo innato?

R.- Entonces malo, aunque la familia sea poderosa. Hay que contar con genes, hormonas, neurorreguladores para alcanzar el poder.

P.- Parece que la testosterona tiene un papel muy importante ¿Es esta hormona la que ha discriminado a las mujeres?

R.- Ha afectado mucho. Desde hace seis millones de años, cuando nos separamos de los chimpancés, las mujeres no han mandado jamás. Ahora se acercan a los niveles de mando de los hombres gracias al conocimiento científico y tecnológico, que ha hecho prescindir de la fuerza bruta. La testosterona es crucial, aunque no es la única. Es la que genera los músculos, pero también la competitividad, la combatividad y el apetito sexual y la tienen más los hombres. Las mujeres, en función de su nivel, también son más o menos guerreras. Incluso se sabe que mejora la seguridad intelectual.

P.– Luego, ¿todos los políticos tienen niveles más altos de testosterona?

R.- No se sabrá jamás porque no enseñan sus análisis hormonales. Pero se ha medido en deportistas o campeones de ajedrez y es cierto que tienen niveles más altos. No me consta, pero no descarto que algunos líderes políticos, asesorados por sus médicos, ya usen sustancias que aumentan la testosterona para mejorar el rendimiento.

P.- Y una vez con esa combatividad, ¿qué estrategia triunfa?

R.- La lealtad y la traición son básica para alcanzar el poder. Buscar aliados y acabar con los demás. Las alianzas son fundamentales en los momentos críticos, y las traiciones también. Y no son exclusivas del ser humano, existen entre los chimpancés y otros animales.

P.- Luego, para triunfar como líder político hay que ser un tanto maquiavélico.

R.- Por supuesto. Hay que tener capacidad para manipular a los demás en provecho propio. A veces, el más angelical es el que mejor oculta su maquiavelismo. Mire el caso de Tony Blair. Con su cara aniñada consiguió ocultar mejor sus habilidades para acabar con sus rivales en el Partido Laborista, luego metió a su país en la guerra de Irak y se fue cuando quiso. Su rostro angelical es la lotería biológica que le sirvió de coraza.

P. – ¿El aislamiento que provoca el poder es inevitable?

R.- Es que el poderoso desconecta en términos afectivos. En otro caso, no triunfa, así que ese aislamiento es previo al momento en el que se alcanza el poder. Para ganarlo ya has tenido que prescindir del sufrimiento de los demás.

P.- ¿Por qué el poder requiere de la ostentación?

R.– Por la vanidad; para demostrar los recursos que se tienen y evitar traiciones del entorno.

P.- ¿Y por qué se habla de la erótica del poder?

R.- Porque a los políticos no les mueve más que aumentar su actividad sexual. Ahora sólo los cantantes reconocen que les gusta ser conocidos porque tienen más parejas. No lo hacen los políticos, pero, en general, su currículo sentimental es tremendo. Fíjese en Mao, Tito, Miterrand, Clinton o Kennedy. A éste último le dio, además, por la más estupenda.

P.- ¿Habrá que hacer análisis mentales y hormonales previos a los líderes para saber cómo van a funcionar?

R.- No descarto que, en el futuro, a los líderes que tienen un gran potencial destructivo se les pueda detectar con antelación a través de medidas psicológicas o perfiles hormonales. No será a corto plazo, pero quizás sí en 100 o 200 años. Además, no todos son iguales: los hay constructivos con su pueblo y los hay que sólo piensan en sus intereses y los de su entorno. Los que son un poco psicópatas y dejan el país algo mejor, pase, pero los que los dejan lastrados de pobreza son un desastre para las sociedades, que, además, tienden a enamorarse de ellos, como ha pasado con personajes como Adolf Hitler, Idi Amín o Pol Pot, que encandilaron a las masas.

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Un comentario

  1. Es un análisis que me parece centrado en el poder masculino. El Sr. Tobeña no ha investigado sobre prácticas femeninas del poder, a pesar de aludir rápidamente a dicho tema y zanjarlo. ¿Cómo un análisis puede prescindir casi de la mitad de la humanidad? ¿Las mujeres no han tenido parcela de poder siempre?

    Hoy en día me parece una clave de innovación: otras prácticas y con otras personas. ¡Un poco de diversidad en el poder y en el análisis!

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