El libro de la vida y la Tierra en la costa vasca, en piedra


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ROSA M. TRISTÁN

Cuesta encontrar palabras para describir el espectáculo que ofrecen los acantilados de las costa vasca entre los municipios de Zumaya y Mutriku. En realidad, lo más aproximado es describirlo como un gran libro hecho en piedra en el que las páginas, con el paso del tiempo, han ido quedando separadas, arrugadas, algunas rotas, como esos grandes volúmenes que de tanto usarlos no hay forma de que recuperen su forma original. Y en el fondo, eso es un flysch como el que se ofrece la vista a lo largo de varios kilómetros: un gran cúmulo de estratos, que parecen hojas, en las que se ha ido escribiendo la historia de la Tierra desde hace más de 100 millones de años, y lo que es más, donde aún infinidad de seres vivos, algunos microscópicos y otros diminutos, siguen rellenando sus líneas de vida.

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El flysch entre Zumaya y Deba. @ROSA M. TRISTÁN

No voy a extenderme en la historia geológica de este impresionante lugar (pues tengo pendiente una visita con un gran experto en la materia) pero para quienes vean las extrañas formas que dibujan estas paredes será fácil ver los pliegues que nos hablan de que hace más de 50 millones de años el pedazo de tierra que entonces era Iberia (recordemos que la península era una isla) chocó con Eurasia, en un proceso que llevó mucho tiempo.

De aquel tumultuoso encuentro no sólo surgió esta cordillera y los montes vascos, sino que los sedimentos que desde hacía 100 millones de años se habían ido acumulando en el fondo marino, salieron a la superficie y se plegaron como si fueran de plastilina. Son las capas que ahora vemos: unas más duras, que son las de caliza, proceden de los fósiles de conchas, corales y fósiles de animales marinos; y otras más blandas, se corresponden con las  de las arcillas que arrastraban los ríos hasta el mar… Hoy, cada una de ellas nos cuenta la historia de unos 10.000 años en esta zona del planeta (su clima, su vegetación, su fauna…). Como es de suponer, las ‘hojas’ más blandas han sufrido más el paso del tiempo, dando origen a ese aspecto de ‘cama de fakir‘ que se siente cuando se camina sobre su filo, como pude hace hace unos días coincidiendo con una de esas grandes ‘mareas vivas’ que dejaron a la luz durante horas una impresionante extensión de este lugar.

Debo decir que me sorprendió que, pese a que era el momento perfecto para una visita de las que organiza el Geoparkea, tan sólo un pequeño grupo de una decena de personas sintió interés acercarse al flysch, que no sólo es impresionante por su belleza sino que, además, esconde tesoros que enseguida comencé a descubrir:  una i20160821_140725nfinidad de seres  marinos habían quedado atrapados en los charcos que dejó el Cantábrico en su retirada. Bien es verdad que la guía del Geoparkea, era avezada, pero también que la jornada fue especialmente fructífera para quienes, procurando molestar lo menos posible, pudimos observar los esfuerzos de un pequeño pulpo de colores por dejar el charco al que le condenó la marea, la danza de una ofiura sobre una roca, las orejas de una ‘libre de mar’, la belleza de una diminuta estrella, las semitransparentes quisquillas, un pepino y hasta un tomate de mar, ambos ingredientes de la ensalada de la vida en este paraje geológico. Y todo ello, apenas a unos pasos de las ‘icnitas’ o ‘trazas’ dejadas hace decenas de millones de años por otros que, como ellos, se paseaban no lejos del mismo lugar.

 

Es por ello, porque la historia sigue, porque el pasado más remoto (incluido el polvo del meteorito que acabó con los dinosaurios) se encuentra en el pequeño recorrido que hay entre Zumaya, Deba y el pueblo pescador de Mutriku, y porque quiero animar a los lectores a observar la naturaleza, que he querido traer al Laboratorio para Sapiens a estos pequeños ejemplares de vida (el más grande, el pulpo, y era poco mayor que una zapatilla) que hoy se pasean por el libro pétreo que emerge del mar vasco y con los que pasé una mañana de este verano.

Y AQUÍ UN RECORRIDO EN IMÁGENES por esta BIODIVERSIDAD A CONSERVAR

El pulpo, que cambiaba de color/ R.M.T.

El pulpo, que cambiaba de color/ R.M.T.

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Tomate de mar (Actinia equina), una especie de anémona. /R.M.T.

Tomate de mar (Actinia equina), una especie de anémona. /R.M.T.

Anémona. @RMT

Anémona. @RMT

Erizos de colores...@RMT

Erizos de colores…@RMT

 

 

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Diminuta estrellas de mar, una joyita. @RMT

Aquí la cría de ‘liebre de mar’.. Fíjate en sus orejas! @RMT

Pepino de mar, un equinodermo amenzado. Se considera un manjar en la cocina china. @RMT

Pepino de mar, un equinodermo amenazado. Se considera un manjar en la cocina china. @RMT

El ofiuro, que nos hizo una danza espectacular. @RMT

El ofiuro, que nos hizo una danza espectacular. @RMT

Y una estrella de mar, mutilada. @RMT

Y una estrella de mar, mutilada. @RMT

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La herramienta paleolítica para hacer sogas


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Hoy no sabríamos vivir sin cuerdas o cables, sean del material más sencillo (fibra vegetal) o el más sofisticado. Las usamos para navegar, para sujetar, para empaquetar, para izarnos a las alturas y descender a los abismos. Y no sigo por solo mencionar algunas posibilidades que hace al menos 40.000 años se abrieron cuando unos ‘Homo sapiens’ idearon, quizás copiando a otros anteriores, unas herramientas que permitían fabricarlas sin grandes complicaciones. Así lo demuestra un reciente hallazgo del equipo de Nicholas Conard, paleontólogo y director del Instituto de Prehistoria en la Universidad de Tubinga(Alemania), que dirige el espectacular yacimiento Paleolítico de Hohle Fels, al suroeste del país.

 Conard, al que ya entrevisté en este Laboratorio, me hace llegar ahora la publicación de su último hallazgo, publicado en la revista alemana Archäologische Ausgrabungen Baden-Württemberg: una pieza hecha en marfil de mamut que mide 20,4 centímetros y que tiene cuatro agujeros entre 7 y 9 milímetros de diámetro. En realidad, parece una flauta. Pero no lo es. Cada uno de los orificios está alineado con incisiones profundas en espiral, que fueron realizadas con gran precisión. El nuevo hallazgo demuestra que estas piezas talladas tenían una utilidad tecnológica: por cada agujero se metían haces de fibras vegetales y luego se iban entrelazando de forma sencilla hasta hacer una cuerda o hilo bramante.
Hasta ahora, se tenían indicios de que hace 40.000 años los cazadores y recolectores nómadas usaban cuerdas porque se habían encontrado impresiones con forma de cadena en restos de barro cocido y en raras ocasiones un dibujo de este tipo fue representado en el arte de la Edad de Hielo, pero eran pruebas poco contundentes, y lo cierto es que cuerda no fosiliza. 
Para probar que la hipótesis sobre el uso de esta extraña pieza era verídica, el colaborador de Conard, Veerle Rot, de la Universidad de Lieja, realizó un sin fin de ensayos experimentales: hizo metros de cuerda con vegetales recogidos en la zona y probó su resistencia. De hecho, no era la primera herramienta de este tipo que se ha localizado, si bien antes fue interpretada como una flauta rota o un objeto de arte decorativo, sin ningún objetivo concreto. “Ahora esta herramienta responde a la pregunta de cómo se hacía la cuerda en el Paleolítico”, dice Veerle. “Y es una pregunta que ha intrigado a los científicos durante décadas”.
Los excavadores encontraron la herramienta en el yacimiento arqueológico muy cerca de la base de los depósitos del periodo Auriñaciense, el mismo lugar donde en campañas anteriores descubrieron unas famosas estatuillas esculpidas de hembras y flautas hechas con huesos de ave, que se consideran entre las primeras obras de arte simbólico, dado que sus fechas coinciden con el momento en el que los humanos modernos allegaron a Europa.
El descubrimiento pone de relieve la importancia de la tecnología hecha con fibra y la importancia de las cuerdas  para los cazadores y recolectores nómadas que tenían que hacer frente a los desafíos de la vida en la Edad de Hielo.
Recordemos que el equipo del Nick Conard excava en Hohle Fels (Suavia) desde hace 20 años , un proyecto a largo plazo que ha convertido ese lugar en uno de los yacimientos paleolíticos más conocidos del mundo. Hohle Fels y otros yacimientos cercanos han sido nominados para ser declarados Patrimonio Mundial Cultural de la UNESCO.

STARMUS y los compromisos incumplidos de los políticos


 

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ROSA M. TRISTÁN

Hace unos días estuve en la presentación del Starmus Festival (27 de junio-2 de julio), que vuelve este año a celebrarse en Tenerife por el empeño personal del astrofísico Garik Israelian, del Instituto de Astrofísica de Canarias. Debo reconocer que tengo debilidad por ese evento que aúna astronomía, música,  cine, literatura… porque hay pocos eventos similares en el mundo y porque se que organizarlo, cada dos años, y superar al Starmus anterior es un reto comparable a la búsqueda de un exoplaneta con una lupa. Lo es porque a las puertas de su tercera convocatoria, este evento único en el mundo, que traerá a España a 11 Premios Nobel, que rendirá tributo a Stephen Hawking, que juntará al astronauta Miguel López Alegría con el astrofísico Roger Penrose y el cosmonauta Alexei Leonov, se convierte un año más en el espejo de lo que importa la ciencia en este país: NADA o CASI NADA.

Y es que, a un mes del comienzo del festival, con las reservas de sus prestigiosos participantes, incluida la de Hawking y sus asistentes, ya hechas, resulta que ni instituciones públicas ni empresas privadas muestran interés suficiente en tamaño evento, aunque por otro lado no tardan en ponerse en la foto para figurar junto a los científicos o cantantes más famosos cuando la ocasión se presta. Y si es Hawking, miel sobre hojuelas. Ahora bien, ¿cumplir los compromisos financieros? ¿interesarse por patrocinar el encuentro, aún a costa de unas carreras de coches o un torneo de golf? No, no. ¡Dónde vamos a parar!

Recomiendo ver en el programa de Starmus 2016 lo que por 700 euros (350€ para canarios y estudiantes) se puede disfrutar durante cuatro días (y eran 500 para quienes reservaron con antelación). Por sólo mencionar algunos: el físico Premio Putlizer Brian Green, el divulgador de la BBC Brian Cox, el Nobel David Gross, el experto en virus informáticos Eugene Kaspersky, Roger Penrose, Jill Tarter del SETI, el cantante Brian Eno (que estrena una composición dedicada de Hawking), el Premio Mundial Albert Eisnstein Martin Rees, Joseph Stiglitz , Brian May, Rick Wakeman, Kip Thorne… Por cierto, para quienes les puede parecer caro: una entrada para la final Atlético-Real Madrid costó unos 400 euros, hora y media de partido, sin incluir viaje a Milán.

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Algunos se preguntarán como se paga todo esto. Pues bien, hagamos memoria. El primer Starmus, que congregó en España al mayor número de astrónomos y astronautas jamás reunidos, se financió en un 90% gracias a un premio recibido por el propio Israelian y ayudas de conocidos suyos, incluido algún préstamo. Para el segundo, recibió apoyo público y privado por 400.000 euros (del Gobierno central ni un duro, por cierto) para un presupuesto de 700.000, que pagó con las entradas. Y para este año, con un evento aún más grandioso, el primer tributo a Hawking, el astrofísico consiguió el compromiso del Cabildo de Tenerife y del Gobierno de Canarias de poner 330.000 euros cada uno (660.000, suma la cuenta), además de que le buscarían patrocinios por otros 330.000. Así lo explicó en la rueda de prensa.

Pues bien, tanto el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, como el viceconsejero del Gobierno, Cristóbal de la Rosa, reconocieron en ese mismo encuentro informativo que iban a poner unos 400.000€ entre las dos instituciones, por cierto que el Cabildo aún no ha desembolsado. Y que el resto, se abonaría en servicios, pero ¿qué servicios? es una pregunta sin respuesta. Alonso incluso mencionó que “no sólo se trata de dinero, sino de creatividad”, como si con creatividad se pagaran billetes de avión y hoteles. A menos de un mes del Starmus 2016, ¿el compromiso firmado se cumplirá? ¿Han logrado los patrocinios prometidos? Todo indica que no. Curiosamente, los mismos políticos reconocían que la repercusión mundial de Starmus 2014 generó 171 millones de euros de retorno a las Islas Canarias, un dinero en publicidad que seguro que dará pingües beneficios a muchos empresarios de los que construyen hoteles en zonas protegidas.

Garik Israelian, que en algún momento antes del anterior acuerdo pensó en llevarse el festival a otros lares,  recordó que “un festival como Starmus, aunque muchos de los ponentes vienen sin cobrar, es costoso, si bien compensa porque tiene eco en todo el mundo, como demuestra esa reciente página en The New York Times”. “Tampoco tenemos empresas de alto nivel que nos apoyen. Debemos estar en otro planeta y no nos ven, porque ninguna ha querido patrocinar el evento”, señaló a modo de metáfora. Y tiene razón, porque es patético que entre  los patrocinadores no haya ninguna gran empresa del IBEX, aunque me consta que las han visitado todas en busca de apoyo. Ni Telefónica, ni la Fundación BBVA, ni La Caixa, ni Iberdrola…. Es más, incluso alguna de las que ya tienen su logo en los paneles no han puesto nada, pero ya se llevan la publicidad.

Debo reconocer que en 2014 hubo errores de organización, y que algunos colegas  se cebaron en ellos sin parar a preguntarse cómo era posible que Starmus Festival fuera posible en este país de mentecatos políticos y empresarios (en lo que se refiere a la ciencia) , donde escasean los eventos para atraer al público hacia la investigación. Por mi parte, considero un privilegio que traigan a “mi casa” a tanto cerebro de primera, porque igual con tanto conocimiento algo se queda pegado en este territorio de fiesta de Toros de la Vega y tomatinas.

Pero igual que Garik es consciente de que no se puede encontrar un exoplaneta con una lupa, presiento que en la España de los que manejan los dineros (públicos y privados) hay una superficie en la que resbala todo lo que huele a ciencia.

A LA CONQUISTA DE LAS TIERRAS POLARES COLGADOS DE UNA COMETA


ROSA M. TRISTÁN

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De las muchas fotos que he visto de las expediciones del Trineo de Viento, el Inuit WindSed de Ramón Larramendi, ésta me gusta especialmente. Está hecha a medianoche, en mayo de 2014. En medio del desolador desierto de hielo de Groenlandia de cuya permanencia depende tanta vida en este planeta. Me identifico con ese explorador que mira al horizonte sin fin, no se si el propio Ramón, o Manuel Olivera, o la danesa Karin Moe Bojsen, y quiero imaginar que por mente pasaba una reflexión sobre la belleza del vacío, sobre la Tierra y el Universo. Quizás pensaba en ese afán de exploración y aventura que le llevó hasta ese lugar, con esa seguridad que a otros humanos les impulsó a saltar de su sabana a un continente, y de éste (África) al resto del mundo, para luego explorar en naves espaciales la Luna. O Marte.


Dentro de apenas unos días, el mismo extraño vehículo que se ve en la imagen surcará navegando los hielos del Ártico, otra vez. Propulsado por los vientos polares, arrastrará tras de sí dos toneladas de peso en un recorrido de más de 2.000 kilómetros para demostrar, llevándolo a condiciones extremas, que este convoy tirado por cometas puede ser una gran apuesta para la ciencia polar española. La aventura comienza el próximo domingo, día 15 de mayo, y durará al menos un mes y medio. Como en la anterior, en la de la foto, cada día trataré de contactar con ellos para saber qué pasó, o qué no pasó, y transmitirlo a miles de kilómetros.

Me gusta la foto porque se que poco antes de tomarse, en ese día que no acababa nunca, un hilo invisible me unía a ese lugar gracias a los satélites artificiales que flotan navegando sobre mi cabeza. La complejidad de la tecnología espacial hermanada con la sencillez de la tradición inuit para seguir explorando, conociendo, buscando. De estas cosas hablaba el otro día Larramendi con el arqueólogo Eudald Carbonell, en la Trinchera del Ferrocarril.”El ‘antecessor’  era un explorador y por ello le pusimos ese nombre”, le explicaba Eudald mientras le mostraba los yacimientos en los que él y todo el equipo de Atapuerca navegan entre los sedimentos para encontrar nuestro pasado.

Con Eudald Cabonell y Ramón Larramendi, en una visita en mayo de 2016 a la Trinchera de Atapuerca.

Con Eudald Cabonell y Ramón Larramendi, en una visita en mayo de 2016 a la Trinchera de Atapuerca.

Cuando escucho a Larramendi contar cómo surgió la idea de diseñar un trineo capaz de llevar carga, tras una agotadora travesía al Polo Norte, y cuando veo las fotos de sus primeras expediciones a Groenlandia en aquel precario prototipo, no deja de sorprenderme cómo ha evolucionado a lo largo de estos últimos 16 años, hasta convertirse en una alternativa real para la ciencia polar española. Sorprende porque ha sido posible sólo gracias a su empeño personal, tal cual un Quijote polar en solitaria pelea con otros vientos. ¿Seremos capaces de aprovechar este creativo ingenio antes de que desde fuera de nuestras fronteras alguien venga que lo haga suyo? Quien sabe porque a estas alturas no deja de ser inquietante que el explorador tenga que pagar de su bolsillo una iniciativa que ideó para la ciencia  y que ha ido mejorando a base de viajes a los territorios polares (no existen simuladores del WindSled como los hay de las naves espaciales) que son costosos y con riesgo.

Sin embargo, cada vez más científicos lo ven como una oportunidad. En Esapaña y fuera. Y es que poco a poco va tomándose en serio el proyecto, porque estuve en la primera reunión de 2012  en la Universidad Autónoma de Madrid, y entonces ví mucha incredulidad en las caras. Ahora prestigiosos investigadores españoles y extranjeros se han embarcado con él en su Inuit WindSled. No irán a bordo, tirando de los mandos de las cometas que llevarán a los expedicionarios a la cima de hielo de la gran isla helada, pero sobre ese laboratorio móvil si que viajarán sus proyectos y los nueve expedicionarios que participan en la aventura y recogerán datos sobre la nieve y el hielo, sobre la temperatura, sobre radiaciones cósmicas o sobre posibles microorganismos en el aire del Ártico que ayudarán a conocer mejor un lugar que sigue siendo de los más desconocidos del planeta.

83d54efd-a0dc-478b-8eb9-0ed6b296041aSi, Groenlandia es una gran desconocida porque según nos cuenta el investigador norteamericano Jason Box, que por cierto avala las posibilidades del Trineo de Viento, apenas hay medio centenar de puntos donde se han podido recoger datos dentro de su inmenso ‘inlandsis’ interior, pero a la vez es uno de los lugares de la Tierra que más interés despiertan porque su deshielo total supondría una subida de seis metros del nivel del mar, ahogándonos a millones de seres humanos. ¿Por qué no utilizar un vehículo eólico que es barato, que no contamina, que puede recorrer miles de kilómetros recogiendo información, que es fácil de manejar y que puede llevar hasta 2.000 kilos de carga?

La ruta que este año plantea el explorador va más allá de lo que requeriría su utilización para la ciencia. Nadie antes que él y su equipo ha intentado ascender hasta el Summit Camp, una base científica americana, situada a 3.207 metros de altitud, con tamaña carga y sin combustibles fósiles. “Queremos llevarlo a situaciones extremas para demostrar que hasta en las condiciones más complicadas funciona, que no nos deja tirados porque en su propio diseño sencillo están las ventajas respecto a convoyes tradicionales, que cuestan 10 veces más. Nuestro Trineo de Viento, evidentemente, no puede hacer toda la ciencia, pero si conseguir mucha información necesaria. Por ello creemos que puede ser el eje de un programa nacional en torno al cual se articulen diferentes proyectos. Ese es nuestro objetivo”, argumenta Larramendi.

Algunos, como el propio Jason Box (que es miembro del IPCC), Antonio Quesada (gestor del programa estatal de investigaciones polares), Miguel Ramos (habitual de las campañas españolas en la Antártida), Nacho López Moreno (del Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC) y otros muchos ya han comprendido que es una oportunidad. Y en ciencia es importante saber verlas. López Moreno, de hecho, ya colaboró con la expedición de 2014, la Circunnavegación a Groenlandia, y los de los datos obtenidos ya han sido publicados.

No deja de ser llamativo que ninguna institución pública o empresa privada, más que la agencia Tierras Polares (del propio Larramendi) se haya implicado en una aventura que conlleva ciencia, exploración, aventura, medio ambiente… Repito: ¿Acaso esperamos a que alguna fundación internacional se  haga con ello?

La expedición completa se podrá seguir desde el día 15 de mayo en la web del proyecto Trineo de Viento, donde habrá un diario de lo que ocurre cada día, así como resúmenes semanales en el digital El Huffington Post. Y es que cada interminable jornada es diferente en ese lugar donde, en mayo y junio, nunca se pone el Sol, donde el paisaje parece el mismo, pero oculta dunas de hielo, grietas, tormentas que van y vienen, instalaciones fantasma abandonadas hace décadas y quien sabe qué más.

Tierra de misterios que, impulsados por ese combustible invisible que es el viento, estos expedicionarios españoles recorrerán durante semanas para adentrarnos en ella a través de sus ojos. No los perdamos de vista.

Twitter: @RamonLarramendi

Facebook: Ramón Larramendi

LHC: En busca del origen de la materia


ROSA M. TRISTÁN 

Bajo los verdes campos de la frontera franco-suiza, no lejos de los Alpes ni del lago de ginebra, se oculta bajo tierra la mayor fuerza energética de la Tierra. La generan partículas de mínima masa, suba- tómicas, que chocan entre sí dentro de una inmensa circunferencia de 27 kilómetros, el gran Colisionador de hadrones (LhC, por sus siglas en inglés), una infraestructura subterránea que busca la respuesta a grandes preguntas de la Ciencia: el origen de la materia que cono- cemos o de la materia oscura y la energía, que entre ambas ocupan el 95% del Universo y que no somos capaces de ver ni entender. La llaman la ‘máquina de dios’ y es la más grande y compleja construida en el mundo.

(Publicado en la revista Estratos)

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EL CARBONO 14, EL GRAN DETECTIVE DEL PASADO


 El método de datación mediante carbono 14, basado en la radiactividad, está detrás del impulso que tuvo el conocimiento del pasado en el siglo XX y aún es el más utilizado para conocer la edad de cualquier resto orgánico con menos de 60.000 años

Marcos de la Rasilla y Antonio Rosas, con fósiles de neandertales en El Sidrón. |ROSA M. TRISTÁN

Marcos de la Rasilla y Antonio Rosas, con fósiles de neandertales en El Sidrón. |ROSA M. TRISTÁN

ROSA M. TRISTÁN (Publicado en ESTRATOS)

PDF ESTRATOS

Cuando los químicos norteamericanos Martin Kamen y Sam Ruben bombardearon un fragmento de grafito en un acelerador de partículas, buscando un átomo que les permitiera conocer mejor la fotosíntesis, no se esperaban que el resultado fuera un isótopo radiactivo sintético muy distinto al que buscaban: habían descubierto el carbono 14, el mismo que de forma natural se produce en la atmósfera con el bombardeo de átomos de nitrógeno por los rayos cósmicos.

Kamen y Ruben tampoco llegaron a sospechar entonces que aquel inesperado descubrimiento abriría las puertas al pasado de la Humanidad como lo ha hecho, pues hoy, 75 años después, sigue siendo el método más utilizado en el mundo para saber con precisión a qué fecha pertenece cualquier material orgánico, ya sea un fósil, una fragmento de madera, un pergamino o una semilla.

Durante ocho años desde aquel hallazgo, el comportamiento del carbono 14 fue un misterio para la ciencia. Hubo que esperar a que el físico Willard Libby, el 12 de julio de 1948, descubriera que aquel hallazgo de sus compatriotas tenía una capacidad asombrosa como reloj con marcha atrás. Ocurrió casi al final de la Segunda Guerra Mundial, poco antes del lanzamiento de unas bombas atómicas en cuyo desarrollo había participado el propio Libby. Aquel día de verano llegó a sus manos un pedazo de madera de acacia que había pertenecido a la tumba del faraón Zoser, de la III Dinastía. Por datos indirectos, los arqueólogos pensaban que tenía 4.650 años de antigüedad, pero Libby descubrió contando átomos de carbono 14 que en realidad tenía 3.979 años, una precisión asombrosa para la época. Hoy todas las momias se datan con un sistema gracias al cual en 1960 consiguió el Nobel de Química.

WILLARD LIBBY

WILLARD LIBBY

En realidad, unos años antes el propio Libby ya había revelado los mecanismos de formación de este isótopo a través de reacciones nucleares en la atmósfera, generadas por los rayos cósmicos. El carbono-14 así producido se esparce por la atmósfera y reacciona con el oxígeno para formar dióxido de carbono, que luego absorben las plantas en la fotosíntesis. De esta forma, el C-14 entra en la cadena alimentaria, pues de las plantas y de ahí, se transmite transmite a los animales. Es un proceso que tiene lugar a lo largo de toda la vida, por lo que su nivel es constante en todos los tejidos. En realidad, la proporción de carbono-14 en los seres vivos es similar a la atmosférica: aproximadamente, uno de cada billón de átomos de carbono es carbono-14.

Cuando el organismo muere, ese proceso de transmisión se interrumpe y entonces mpieza a disminuir su cantidad por agotamiento. Libby determinó que el periodo de semidesintegración o semivida del isótopo eran 5.568 años, una cifra que posteriormente se ha precisado más, hasta fijarse hoy en 5.730 años. Como se conoce la proporción inicial de carbono-14, es decir la que había en la atmósfera antes de morir ese organismo, es posible determinar el tiempo transcurrido desde la muerte de un ser vivo midiendo la que queda en los restos.

Con todo, como método de datación tiene algunas limitaciones. La más importante es que sólo es posible utilizarlo con restos orgánicos de hasta 60.000 años de antigüedad. En los más antiguos, la cantidad de carbono-14 es tan insignificante que resulta imposible conseguir unos resultados medianamente precisos. Es un margen de error que varía entre 40 y cientos de años, en función de la antigüedad de las muestras.

LAS PRUEBAS NUCLEARES

Otro problema con el que se encontraron los investigadores es que la concentración de C-14 en la atmósfera , que durante decenas de miles de años fue prácticamente inalterable, ha tenido alteraciones en los últimos 100 años. Por un lado, con la Revolución Industrial comenzó a liberarse carbono que estaba bajo tierra, un proceso que continúa acelerado, afectando las mediciones. Pero el cambio más importante se produjo a partir de 1950, debido a que las pruebas nucleares que de desarrollaron durante la Guerra Fría duplicaron su concentración natural.

La referencia atmosférica dejó de ser válida para las muestras orgánicas muertas a partir de entonces. A mediados de la década de los 90, el nivel de C-14 aún era un 20 % superior al de 1950, así que desde entonces se tomó como patrón de referencia las medidas de madera ese año, que se encuentra en el  Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de EEUU.

“Lo cierto es que el conocimiento de la historia de la vida en la Tierra dio un salto espectacular con el descubrimiento de la radioactividad y del carbono 14. Antes no teníamos fechas fiables para las muestras. Teníamos una escala con tiempos geológicos relativos. Ahora, cualquier material orgánico con carbono puede datarse y cada vez con más rapidez y menos cantidad de muestra”, apunta Josep María Parés, coordinador de Geocronología en el Centro Nacional de Investigación en Evolución Humana (Cenieh).

Parés es investigador del Proyecto de Atapuerca, donde en dos yacimientos se ha utilizado este método de datación, en El Portalón de Cueva Mayor y en El Mirador, donde ha restos humanos de hace menos de 10.000 años. “Utilizamos restos vegetales asociados a los fósiles, pues tiene menos complicaciones en su tratamiento que los huesos. En Cueva Mayor encontramos que en las estalactitas había restos del hollín de las hogueras que los antepasados prendieron en el interior. Lo más crítico del proceso es la preparación y recogida de las muestras para evitar contaminaciones si se quiere obtener un buen resultado. Las manipulaciones pueden dar lugar a grandes errores.”, explica el investigador.

 

El siguiente paso es llevarlas a un laboratorio, donde se realiza el análisis, por dos caminos distintos. El clásico, el mismo que utilizó Liby, es la datación radiométrica, que detecta cómo decae la radioactividad, es decir, como disminuyen los átomos de C-14 en la muestra, comparándolos con los que había cuando estaba viva. Pero se necesita una muestra grande, al menos 10 gramos, si se quieren tener datos fiables. Y requieren tiempo, pues hay que esperar a que tenga lugar la semidesintegración (unos 15 átomos por minutos).

La segunda técnica, más utilizada hoy, es la Espectometría de Masas con Aceleradores (AMS, por sus siglas en inglés) de partículas. En este caso, sólo se precisan unos miligramos, que primero se convierten en grafito y luego se bombardean con iones pesados, lo que permite medir las concentraciones al margen de la radioactividad natural. “En general, los arqueólogos y paleontólogos prefieren ahora usar los AMS, porque no tienen que destruir tanto material y, además, se puede tener una fecha muy aproximada en sólo una hora”, reconoce Javier Santos, investigador del Servicio de Datación de Carbono 14 del Centro Nacional de Aceleradores (CNA-CSIC), ubicado en Sevilla.

La investigadora Pía Frade, del Proyecto Djehuty, con textiles egipcios en Luxor. |R.M.T.

La investigadora Pía Frade, del Proyecto Djehuty, con textiles egipcios en Luxor. |R.M.T.

Esta instalación, inaugurada en 2007, es la única con AMS que existe en España. También en la Universidad de Barcelona se datan muestras, pero por el sistema de radiocarbono. y uno de los dos únicos lugares donde se realizan dataciones con Carbono 14 en el país, así que, en un país con tanto pasado por descubrir, son muchos los investigadores que recurren a instituciones extranjeras. “Nosotros no damos abasto, realizamos unas 700 dataciones al año, muchas relacionadas con arqueología, pero también nos piden análisis de sedimentos para estudiar el origen de los suelos, su evolución, para investigaciones geológicas y medioambientales”, explica Santos.

Santos reconoce que los aceleradores, que comenzaron a conocerse en la década de los 80, han supuesto una gran evolución técnica. “Los primeros de los años 80 eran máquinas de grandes dimensiones, de hasta 50 metros de largo, pero a mediados de los 90 comenzaron a desarrollarse aceleradores mucho más pequeños, de medio millón de voltios, y ahora la mayoría son de siete u ocho metros. Siguen suponiendo una gran inversión, pero en los últimos 60.000 años han cambiado mucho la vida en la Tierra y estos átomos nos ayudan a averiguarlo”, concluye

APOYO: DE LA SÁBANA SANTA A LOS NEANDERTALES

Son infinidad los misterios que ha revelado este isótopo desde los años 50, pero sin duda uno de los más conocidos es el del Lienzo de Turín o Sábana Santa, que según la Iglesia Católica envolvió el cuerpo de Jesucristo. En 1988, con autorización del Vaticano, los laboratorios de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, la Universidad de Oxford y la de Arizona realizaron, de forma separada, tres pruebas de datación por radiocarbono con pequeños fragmentos del sudario. Y los tres concluyeron que aquel lino era de la Edad Media, entre los años 1260 y 1390, unos resultados que se publicaron en la revista científica Nature y levantaron mucha polémica, pues ponía en duda la autenticidad de una de las reliquias más valiosas de esta doctrina.

Fue tal la repercusión, que años después se encargó otra investigación que contrarrestara los datos del C-14, pero la fiabilidad del nuevo estudio siempre quedó en entredicho.

Sábana Santa de Turín.

Sábana Santa de Turín.

En España, uno de los casos que más repercusión ha tenido fue la datación de los fósiles de neandertales de la cueva asturiana de El Sidrón. En una primera prueba se les otorgó una fecha de 10.000 años, tan “aberrante”, llegó a señalar el coordinador del yacimiento, Marco de la Rasilla, que ni siquiera se hizo pública. Tiempo después, el equipo recurrió al laboratorio de Oxford, donde cuentan con un AMS. Allí se les otorgó una antigüedad mucho más ajustada: aquellos humanos ocuparon la cueva hace 49.000 años, mil años arriba o abajo. Había habido un problema de contaminación.

También se utilizó este sistema en otro caso famoso: Ötzi, la momia de un hombre que vivió hace unos 5.300 años y que fue descubierta en 1991 por unos alpinistas alemananes en la frontera entre Austria e Italia. En un primer momento, debido a su excdelente estado de conservación se pensó que podía tratarse de algún montañero que en el pasado había fallecido en la cordillera, y quedó sepultado para siempre en el hielo. Gracias al Carbono 14 se reveló, para sorpresa de la comunidad científica, que se trataba de un individuo del Neolítico europeo, la momia más antigua del continente.

Se inició entonces una exhaustiva investigación de todo el equipamiento que llevaba, que ha permitido conocer muchos detalles de cómo era la vida de los grupos humanos que vivían en la zona: cómo era la ropa y los zapatos con los que se protegían del frío, los tatuajes que se ponían en la piel, los hongos medicinales que utilizaban para las infecciones, así como el ‘kit’ de herramientas con el que emprendían un viaje como el que realizaba Ötzi cuando le pilló la muerte.

Hallan un revolucionario ‘kit’ de herramientas de hace 1,7 millones de años


El arqueólogo Manuel Domínguez Rodrigo en Olduvai

El arqueólogo Manuel Domínguez Rodrigo en Olduvai. @ROSA M. TRISTÁN

Científicos españoles descubren los bifaces de piedra (hachas de mano) más antiguos que se conocen

Un yacimiento de la Garganta de Olduvai contenía más de 2.200 piezas de piedra tallada y fósiles de animales que sirvieron de alimento a los homínidos

Impresionante bifaz de hace 1,7 millones de años, encontrado en Olduvai por un equipo español. @FERNANDO DÍEZ MARTIN

Impresionante bifaz de hace 1,7 millones de años, encontrado en Olduvai por un equipo español. @FERNANDO DÍEZ MARTIN

ROSA M. TRISTÁN

El equipo hispano-tanzano que trabaja en la Garganta de Olduvai, bajo la dirección de los arqueólogo Manuel Dominguez-Rodrigo y Enrique Baquedano, por parte española, sigue haciendo historia. Esta semana han publicado en la revista Nature (ScientificReports) el hallazgo de las herramientas achelenses mejor talladas, más antiguas que se conocen: tienen 1,7 millones de años.

 El achelense, también llamado Modo 2, es fundamental en la historia humana, pues es un modo de tallar la piedras, una tecnología, que supone la aparición de un comportamiento complejo, que es capaz de realizar grandes herramientas en las que se seguía un modelo previo. Su aparición significó un cambio trascendental respecto a lo anterior, el Modo 1 u Olduvayense, en el que ancestros más primitivos se limitaban a hacer utensilios con filo, sin seguir un estándar. Una revolución mayor que la invención de internet.
La especie que los fabricaba era, posiblemente, el Homo erectus, o ergaster africano, aunque también se han encontrado restos de estos humanos primitivos junto a herramientas mucho más sencillas, que habían sido atribuidas hasta ahora a Homo habilis, y que ahora se ha puesto en duda.
Otro de los bifaces, en diferentes posiciones. @FDIEZMARTIN

Otro de los bifaces, en diferentes posiciones. @FDIEZMARTIN

Los arqueólogos firmantes, del Instituto de Evolución en África (IDEA), creado en 2010, han localizado un total de 2.120 piezas diferentes en un solo yacimiento de Olduvai, el FLK West. Estaban en seis unidades estatigráficas diferentes cuando salieron a la luz en 2012. La inmensa mayoría (más del 73%) son de cuarzo, pero también las hay de materiales volcánicos y de esquistos. Entre ellas, había 28 hachas de mano, algunas bifaciales (que se denominan bifaces) de gran tamaño: una de ellas tiene 30 centímetros de longitud. Algo similar no se ha encontrado hasta 700.000 años más tarde. También había decenas de lascas y los restos que dejaron al fabricarlas. Entre estas últimas, la mayoría no son simétricas, pero si que fueron retocadas varias veces para conseguir cuchillos eficaces . Como  están junto a los bifaces, que si tienen simetría, no hay duda de que la técnica la conocían, aunque no siempre la utilizaban.

Ciertamente, no es la primera vez que se encuentran herramientas achelenses tan antiguas.. Antes de este hallazgo, cuyo trabajo ha dirigido Fernando Díez Martín, ya se habían descubierto algunos utensilios con 1,7 millones en Kokiselei (Kenia) y en Konso (Etiopía), pero las  de FLK West están talladas con más habilidad, lo que demuestra que aquellos humanos desde los inicios tenían la capacidad cognitiva suficiente como para producirlas;  otra cosa es que a unos  erectus les salieran mejor que a otros, como ocurre hoy en día: no todos somos igual de hábiles con los trabajos manuales, aunque nuestro cerebro sea igual. También es posible que hubiera una gran diversidad de formas de hacer las herramientas en función del lugar. “Lo que está claro es que el cerebro complejo ya existía hace 1,7 millones de años y que esta tecnología puede ser incluso anterior”, señala Domínguez Rodrigo a este Laboratorio. Y tiene razón… ¿Por qué iban a haber encontrado justamente las primeras?

Pero si esto es importante, no lo es menos que FLK West es el primer yacimiento en que los utensilios de piedra aparecen junto a los restos de los animales para los que se utilizaron, cosa que no se encontró en Kenia ni en Etiopía, por lo que era difícil saber para qué las habían fabricado.  Es el mismo problema que había en otros yacimiento (como Koobi Fora o Peninj, algo posteriores). Y es que una piedra cortante podía servirles para desmembrar y sacar la carne de la presa, para trabajar la madera, para machacar una planta o para excavar la tierra y conseguir un tubérculo…. En Peninj, se concluyó que las usaban para la madera y en Konso (Etiopía) que el objetivo era cortar la carne. Sólo FLK W no deja lugar a interpretaciones: allí los homínidos se dedican a la explotación de los animales que conseguían; descuartizaban los cadáveres y al hacerlo dejaban marcas de cortes en los huesos.

Entre los animales identificados por sus fósiles, hay un mínimo de 2o bóvidos (antílopes de tamaño grande), jabalíes y équidos, de los que se conservan huesos largos, dientes y costillas. Y son muchos los que tenían cortes, señales de haber sido machacados para sacar el tétano o marcas de dientes. Al menos en dos niveles estatigráficos (el 5 y el 6) se ha confirmado que herramientas y restos de animales estaban juntos. Saber para qué usaban cada pieza es algo que aún no se ha averiguado, pero será objeto de un estudio posterior.

Una cuestión añadida es que en ese momento África vivía un momento de grandes cambios climáticos, como han revelado los estudios que también ha realizado los investigadores. El paisaje tendía a la aridez, abriendo grandes espacios en los bosques, tanto en Olduvai como en otros lugares, como la cuenca etíope del río Omo. Para los autores “la coincidencia en el tiempo de estos cambios y la aparición de las primeras industrias achelenses sugiere que hubo un disparador climático para esta innovación tecnológica y su impacto en la evolución humana”.

 

#ElRíoNoSeToca: Campaña contra una hidroeléctrica ‘marca España’ en Guatemala


ROSA M. TRISTÁN

Los rostros de los y las líderes de Santa Cruz de Barillas están marcados por sus años de lucha. Este pequeño municipio al norte de Guatemala batalla desde hace años contra una empresa española, una hidroeléctrica, que sigue empeñada en sacar adelante un proyecto al que se opone el 90% de la población, y para el que, según aseguran, la compañía no ha dudado en valerse de estrategias violentas que han vulnerado gravemente los derechos humanos. La disputa es por un río, el Cambalan, un cauce salvaje cerca de la frontera mexicana que las comunidades indígenas de Barillas consideran sagrado y no quieren ver convertido en una presa que genere luz para iluminar otras vidas. Las suyas, insisten, se oscurecerán con esa herida a “la madre Tierra”.

Su enemigo tiene nombre: Hidro Santa Cruz, o lo que es lo mismo Ecoener-Hidralia. Ahora, tres organizaciones españolas (Alianza por la Solidaridad, Amigos de la Tierra y Mujeres de Guatemala) han unido fuerzas para que este caso traspase las fronteras y ponga sobre el tapete el asunto de lo que hacen las empresas españolas cuando invierten en el extranjero. Su objetivo: recoger miles de firmas (FIRMA AQUÍ) y presionar para que exigir que la ética y la responsabilidad social primen sobre los beneficios, aún cuando la normativa y el control internacional se quedan cortos sobre este asunto.

Máquinas de Ecoener-Hidralia, en Santa Cruz de Barillas.

El río Cambalan, Santa Cruz de Barillas. @PedroArmestre

Para conocer la historia de la Hidralia hay que remontarse a los tiempos de Fraga en la Xunta de Galicia, cuando esta empresa de Luis Castro Valdivia comenzó a acumular concesiones de hidroeléctricas en ríos de toda la comunidad. Su cuñado, en ese tiempo, era director general de Industria, Energía y Minas, un caso que llegó a la Fiscalía.

Poco después de aquel asunto, la familia Castro Valdivia dio el salto a Centroamérica, instalándose en Guatemala con el nombre de Hidro Santa Cruz, que no es sino la suma de dos empresas familiares: Ecoener e Hidralia. Su intención: trasladar su modelo de pequeñas presas a ríos del país. Tras comprobar que el Gobierno del presidente Otto Pérez Molina (hoy encarcelado por corrupción) no pondría trabas, se iniciaron los trámites en 2008 para instalar la primera de ellas en el río Canbalam, en una cascada de 272 metros de altura que las comunidades indígenas de la zona consideran sagrada desde tiempos inmemoriales.

Nadie informó a los q’anjob’al, los chuj, los akateko o los popti de la zona de los planes de Castro Valdivia, que no tardó en conseguir los permisos ambientales. La primera noticia de la presa la tuvieron, afirman, cuando gentes extrañas comenzaron a tomar medidas en la zona, y después a comprar tierras y más tarde a talar árboles… Con la tensión mascándose en el ambiente, poco ayudó a relajarla que en 2010 Ecoener-Hidralia contratara a un ex militar y narcotraficante como responsable de las “relaciones con las comunidades”.

Una mujer maya, junto a las máquinas de Ecoener-Hidralia.

Una mujer maya, junto a las máquinas de Ecoener-Hidralia.@PedroArmestre

Cuando en 2012 llegaron a la zona las primeras grandes máquinas, el conflicto estalló. Los vecinos dañaron las máquinas y la empresa respondió, denuncian los afectados, con intimaciones, amenazas, dividiendo en dos bandos a la sociedad civil, comprando voluntades, extorsionando… La escalada de violencia llegó al máximo cuando en mayo de ese año tres de los líderes opositores sufrieron un atentado. Uno murió asesinado. El Gobierno instauró el Estado de Sitio en la zona, que duró 18 días.

Pero aquello no echó para atrás a Ecoener-Hidralia. Si bien no continuaron la obra, tampoco la desestimaron, pese al campamento permanente que se instaló en el acceso a su terreno.

Desde entonces, el conflicto no ha cesado. El informe elaborado recientemente por Alianza por la Solidaridad recoge que hasta 2014 hubo 52 órdenes de captura. Aún hoy aún quedan nueve personas en la cárcel de Huehuetenango por oponerse a las hidroeléctricas y hace apenas unos días dos fueron absueltas por falta de pruebas.

“La hidroeléctrica sigue adelante. Tienen muchos más recursos para abogados que nosotros, y mientras nuestros familiares malviven en celdas masificadas, a menudo sin luz”, aseguraba Astrid Villatoro, hija de uno de los presos, durante la presentación de la campaña en Madrid, donde intervino por Skype.

Acto en Madrid, en el que intervinieron los guatemaltecos por Skype, Joaquín Araújo, Luis Miguel Domínguez y las ONGs.

Acto en Madrid, en el que intervinieron los guatemaltecos por Skype, Joaquín Araújo, Luis Miguel Domínguez y las ONGs.

Ya hace ya algún tiempo, el caso Hidralia llegó al Congreso español de la mano del Bloque Nacionalista Galego; también a la oficina del Defensor del Pueblo; y la semana pasada, la eurodiputada de IU Marina Albiol pudo visitar a los líderes encarcelados y está previsto que se hable de ello en el Parlamento Europeo… Pero de momento, Ecoener-Hidralia sigue adelante y para las ONGs es ya urgente “liberar” el río y a sus defensores recurriendo a la ciudadanía española. “No puede ser esta la ‘marca España’, insisten. “Que sepan que nosotros no queremos nada a cambio, sólo que se vayan, que dejen nuestro territorio como está”, asegura Alba Cecilia Abad, unas de las muchas mujeres luchadoras de Huehuetenango.

Pero con la ley en la mano, “hoy, nada obliga a las empresas transnacionales a respetar los derechos humanos, por lo que es algo que la ciudadanía puede cambiar exigiéndolo”, recordaba Almudena Moreno, de Alianza, organización que tiene en marcha una campaña, TieRRRa, a favor de las inversiones responsables. “Las empresas eléctricas españolas son las segundas del mundo con más conflictos ambientales, según la organización EJOLT”, denunció Jorge Lozano, de Equo. “Es el resultado de la arquitectura de la impunidad”, destacaba Víctor Barro, presidente de Amigos de la Tierra.

Los participantes en la presentación de la campaña de #ElRioNoSeToca. @RosaTristán

Los participantes en la presentación de la campaña de #ElRioNoSeToca. @RosaTristán

Como colofón del acto, hasta Guatemala, departamento de Huehuetenango, territorio de Barillas, llegó el aplauso largo y solidario. Y los rostros de quienes llevan peleando por la madre Tierra desde que Pedro de Alvarado llegó a sus puertas, se emocionaron, brillantes los ojos. Todos a una clamaron por un deseo que ya suma cientos de firmas: “El río no se toca”.

 

La ciencia y los periodistas, un binomio imprescindible


Atardecer en el Roque de los Muchachos con el GTC. durante 100xCiencia. @RosaTristán

Atardecer en el Roque de los Muchachos con el GTC. durante 100xCiencia. @RosaTristán

ROSA M. TRISTÁN

Juntar a los mejores centros de investigación de España con periodistas y con divulgadores en ciencia. Este es el reto que ha asumido el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), con el ánimo de  mejorar los canales de comunicación entre unos y otros, de forma que al final tengamos una sociedad que sea menos analfabeta científica y  consciente de la apuesta que prefiere: un país que viva del conocimiento o de los servicios de hostelería y la construcción.

Durante tres días, en el encuentro 100xCiencia, el IAC reunió con este fin de los directivos de los 20 centros Severo Ochoa, un distintivo de excelencia del que disfrutan los más destacados y que les permite acceder a un apoyo financiero de cuatro millones de euros durante cuatro años. También nos reunimos allí un buen número de periodistas y divulgadores que llevamos mucho tiempo dedicados a informar sobre los resultados de los investigadores, de dentro y fuera de nuestras fronteras. Es más, a menudo más de fuera que de dentro, y eso tiene solución. “Queremos que os sentéis juntos y veamos cómo mejorar esa comunicación”, me decía el director del IAC, Rafael Rebolo, apenas aterrizaba en la isla de La Palma, que tiene el privilegio de acoger uno de los espacios más fascinantes de la ciencia: el Observatorio del Roque de los Muchachos.

Rafael Rebolo, director del IAC, en 100xCiencia. @RosaTristán

Rafael Rebolo, director del IAC, en 100xCiencia. @RosaTristán

En el encuentro, los científicos aprovecharon para echar un rapapolvo al Gobierno, recordando que a punto de acabar la legislatura el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sigue sin transformarse en Agencia y por tanto continúan presos de una burocracia que casa muy mal con el desarrollo científico, a la vez que sujetos a lo que algunos de ellos calificaron de “caos” en la institución tras los últimos ceses y dimisiones.

También reclamaron un Pacto por la Ciencia entre todos los partidos, que les evite estar al vaivén del Gobierno de turno, y pidieron que, de cara a las futuras elecciones generales, todos dejen claro cuál es su apuesta real por la investigación y el desarrollo en España.

No me voy a parar aquí en las presentaciones de esos 20 Severo Ochoa, mucho más desconocidos de lo que sería deseable, y que abrieron las puertas a mil posibles historias, sino en cómo se puso en evidencia lo mucho que queda por avanzar para que seamos capaces de comunicar bien su trabajo y para acabar con ese prejuicio que algunos investigadores mantienen sobre el rigor de los periodistas, así en general. Sobre todo cuando se trata de los títulos.

Mesa redonda en 100xCiiencia. @IAC

Mesa redonda en 100xCiiencia. @IAC

Kenneth Chang, corresponsal científico del New York Times, fue el primer en poner sobre la mesa algo que practicamos casi todos los del ramo a la hora de trabajar: para informar sobre ciencia hay que sacrificar la precisión, que no el rigor, por la claridad, y además es importante saber relacionar el trabajo científico con las grandes preguntas a las que buscamos respuesta, ya sea con una terapia, un exoplaneta, un fósil o una nueva fuente de energía. La verdad es que todos sentimos la punzada de la envidia cuando Chang comentó que en su sección son 17 reporteros, cinco editores, un editor web y un fotógrafo. Envidia porque en España muchos periodistas, entre las que me incluyo, con la crisis hemos salido de medios. A menudo el relevo le toman científicos divulgadores, que ciertamente saben mucho de sus temas pero cuya función, valiosísima, es muy distinta a la de un informador.

Astrónomos trabajando una noche en el GTC. @RosaTristán

Astrónomo, de noche en el GTC. @RosaTristán

Y es que en el encuentro se puso de manifiesto también la confusión que existe entre divulgación e información periodística. Esta última, por supuesto, necesita algo de la primera para hacerse entender por un público no especializado, pero su objetivo es otro. Es valorar noticias más relevantes, contrastarlas con varias fuentes, darles el contexto general y publicarlas. Sin embargo, muchos centros, al mencionar su interés en la Comunicación, nos hablaron de jornadas de puertas abiertas, vídeos, seminarios o visitas de colegios, pero poco de cómo  generan sus noticias. Y la verdad es que no nos llegan. Durante años me he enterado de la presencia de un investigador español en una trabajo importante publicado en Science o Nature  al fijarme en los pies de página. Ninguna nota de ese centro me había puesto antes sobre la pista. Ahora, algo ha mejorado el asunto, pero aún así sigo recibiendo mucha más información de fuera de España que de dentro.

Carmen Vela, tras la clausura de 100xCiencia.

Carmen Vela, tras la clausura de 100xCiencia.

En la mesa redonda en la que participé con varios colegas, Michele Cantanzaro puso de manifiesto que los periodistas debemos ser críticos con los científicos si así lo merecen, pues eso marca nuestra independencia . “No somos amigos de los científicos, somos informadores”, resumió más tarde la periodista Mónica Salomone. Asimismo, se insistió en que los centros necesitan profesionales de la comunicación que sepan ‘vender’ sus resultados, para que nuestra agenda no la marquen solo las revistas internacionales o grandes instituciones, como la NASA.

Los científicos, por su parte, comentaron su desacuerdo con la imagen de su labor que se ofrece en algunos programas de televisión, “haciendo experimentos con los que parecemos magos”, y con titulares que rozan la ciencia-ficción. Y es que la ciencia se está poniendo de moda con programas que tratan de captar al público desde el puro entretenimiento y el espectáculo. Sin embargo, para aquellos que sienten interés por la ciencia, los que convierten el agua en Marte o el bosón de Higgs en las noticias más compartidas en las redes sociales, hay poco donde elegir. Tampoco las noticias se prodigan en la radio.

Teatro de La Palma donde se celebró 100xCiencia

Teatro de La Palma donde se celebró 100xCiencia. @RosaTristán

Algunos investigadores me comentaron después que los periodistas les habíamos dado “una colleja’ por no profundizar en esta relación informativa que es tan necesaria para ambos. Para ellos, porque lo que no se conoce no se valora. Para nosotros, porque dar a conocer los resultados de su trabajo forma parte de nuestro quehacer.

Y no pudo faltar la visita a los telescopios del Roque de los Muchachos. Al Gran Telescopio Canario (GTC), con su espejo de 10,4 metros de diámetro (el más grande del mundo); a los Magic, que captan los rayos gamma que nos llegan de sucesos muy energéticos del Cosmos (explosiones estelares); al Willliam Herschel (capaz de detectar los objetos más lejanos) y al Galileo, donde durante la visita nocturna los astrónomos andaban detrás de un exoplaneta abrasador (está tan cerca de su estrella que su año es de unos cuatro días) situado a 600 años luz de la Tierra. En otras palabras, cuando esa luz que veía en la pantalla salió de allí, aquí Galileo aún no había utilizado su telescopio.

 

 

 

 

Catástrofe en Guatemala por maltratar un río


(Vídeo de Rony Armando Choche, del río Pinula y derrumbe de casas en 2013)

ROSA M. TRISTÁN

Unos hablan de 450 desaparecidos, otros de 600, y las cifras de muertos no dejan de crecer, así que me ahorro un número que quedará viejo según le escribo. En una colonia  cercana a la capital de Guatemala, El Cambray 2 (municipio de Santa Catalina de Pínula) ha ocurrido una tragedia. El deslizamiento de un terreno ha arramblado con más de 120 casas y la vidas que las habitaban, y enseguida políticos del país se han lamentado del “desastre natural”. Dos palabras tras las que se quiere esconder responsabilidades que tienen muy poco de “naturales” y mucho de desidia institucional y maltrato a esa misma naturaleza, en forma de río, hacia la que lanzan el dedo acusador.

Algunas noticias adelantan que las autoridades y expertos habían avisado a la población de que era un lugar de riesgo, de que debían irse a otro lado… pero lo que es hacer, no hicieron nada para favorecer ese cambio de ubicación; y mientras el río Pinula, que atravesaba el cerro hoy desmoronado, iba adaptándose a la tortura a la que le sometía la presión humana, hasta que la tierra, la Tierra, explotó en ira, como tantas otras veces ha pasado y pasará.

Área de deslizamiento en Cambray 2, faciliada por CONRED.

Área de deslizamiento en Cambray 2, faciliada por CONRED.

Hete aquí que encontré el informe de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala en el que hace casi un año (noviembre de 2014) se insistía en la necesidad de tomar medidas urgentes en el río Pinula, haciendo un retrato dantesco de su situación: se advirtió de que había viviendas dentro del cauce del río que había que desalojar, se detectó que las tuberías de aguas residuales iban directamente al cauce, que se usaba el río como basurero, que los vecinos lo habían estrechado para poder pasar de una orilla a otra, que se habían hecho abruptos cambios de sección que eran peligrosos, que había casas construidas en terrenos con 35º de inclinación, y en definitiva que era “notorio el incremento de caudales, contaminación y alteraciones en el Pinula como consecuencia del aumento de la población dentro de toda la cuenca sin regulación alguna”.

Dicho documento, de hace casi un año, recomendaba realojar en otro lugar a toda la población en riesgo (lo que es muy distinto a decirles: “Oye, que te vayas”, sin dar ninguna alternativa donde reiniciar la vida) o que se hicieran las obras que permitieran al río seguir con su flujo de agua en condiciones normales, es decir, naturales. Se pedía estabilizar las laderas, evitar las basuras… Es decir, haber recuperado el respeto que merece la naturaleza, para que  su indignación no llegara en forma de alud. Pero nadie movió un dedo, a tenor de lo ocurrido.

Bien es verdad que en Guatemala el medio ambiente no ha sido prioridad para los dirigentes del país centroamericano. Pese a su espectacular biodiversidad, que pude conocer hace ya muchos años, los desastres ambientales se suceden: derrames de plaguicidas en ríos de Petén por empresas de palma africana, empresas extranjeras que acaparan recursos naturales, sequías cada más más largas debido al cambio climático, deforestación descontrolada, contaminación del 90% del agua dulce del país

No olvidemos que nada de lo ocurrido es ajeno al desarrollo insostenible en el que nos movemos, y del que tan poco se ha hablado estos días, pese a ser el mayor reto que tiene la Humanidad de aquí al 2030. ¿Demasiado largo plazo para los políticos? Demasiado largo parece para este planeta.